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ETCÉTERA correspondencia de la guerra social

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    ETCÉTERA correspondencia de la guerra social

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GORA ETA BEHERA (239) - Brujería y contracultura gay.


1. programa de GORA ETA BEHERA integro en castellano. Trozos leidos de este libro más la traducción de una de las canciones en euskera y música de Buterflai [entrada], Bestiarïo, Arrotzak, Apalatxe, Duelo, Erramun Martikorena, P.I.B. [fin].

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GORA ETA BEHERAren 239. irratsaioan  BRUJERÍA Y CONTRACULTURA GAY. Una visión radical de la civilización occidental y de algunas de las personas que han tratado de destruirlo  liburuaren irakurketa eta Buterflai [sarrera], Bestiarïo, Arrotzak, Apalatxe, Duelo, Erramun Martikorena, Producto Interior Bruto [bukaera] talde eta bakarlarien soinuak entzun ditzakeNK gazteleraz.

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32 novelas de ciencia ficción que deberías leer

[ Geekets webgunetik hartutako 2008. urteko informazioa, bertan zenbait liburu interesgarri eta gomendagarri zeudeNK... Denboraren makina, Animalien etxola, Frankenstein (`lehenengo´ fikzio zientzia eleberria), 5-Hiltegia, Bai mundu berriari, 1984, Farenheit 451 (euskeraz azken laurak), La naranja mecanica, Una mirada en la oscuridad, ... esan baita ere hauek `denen´ filmak ere baditeNala eta ¿Sueñan los androides con ovejas mecanicas? edo Yo, robot niri ez zitzaizkidala batere interesgarriak egin, Philip K. Dickek bere 5 ipuin bildumetan eleberriak adinako altxorrak badizkiNala edo zerrendako beste 3rekin jarraitzea ez niNala lortu. Ea udaran hauetako bati heltzen zieteNan]

32 novelas de ciencia ficción que deberías leer

Me encuentro un interesante y entretenido post en How to split an atom que trata sobre 32 recomendaciones de novelas de ciencia ficción que sin lugar a dudas deberíamos leer.
Yo no soy fanático de las novelas de ciencia ficción, prefiero la literatura tradicional o, si se trata de ciencia ficción pues las películas, pero si tu querido lector eres apasionado de las novelas de ciencia ficción, seguramente estas recomendaciones te servirán (si es que no las has leído aún).

32 libros de ciencia ficción que deberías leer en tu vida
:
coleccion de libros de ciencia ficcion 1
1. Fundación (Fundation).
Escrito por Isaac Asimov.
La Saga de la Fundación es una serie de por lo menos dieciséis libros de ciencia ficción escritas por Isaac Asimov en los años 1942-1957 y 1982-1992 (año de su muerte), textos que esbozan (según sus propias palabras) una especie de historia del futuro.
Reseña del libro en español: Link
2. La máquina del tiempo (The time machine).
Escrito por H. G. Wells (Herbert George Wells).
Fue la primera novela del considerado por algunos como “padre” de la ciencia ficción y con su mezcla de aventuras y doctrina social y política alcanzó un notable éxito, contribuyendo así a la estabilidad de Wells, que a partir de ese momento pudo dedicarse plenamente a la escritura. Una parte del libro, la que versa sobre la explicación del invento y en la que se discute sobre la cuarta dimensión, fue publicada en el año 1893 en el Henley’s National Observer.
Reseña del libro en español: Link
3. ¿Sueñan los androídes con ovejas eléctricas? (Do androids dream of electric sheep?).
Escrito por Philip K Dick (Philip Kindred Dick).
La novela, uno de los clásicos de Dick, trata temas como el impreciso límite entre lo artificial y lo natural, la decadencia de la vida y la sociedad, y aborda diversos problemas éticos sobre los androides. También, dado su estética y descripciones de un mundo destruido, abandonado, donde la tecnología es omnipresente, se la puede enmarcar en el género del cyberpunk. quizás te suene aún más si te decimos que fue la novela en la que se basó la exitosa Blade Runner.
Reseña del libro en español: Link
4. Rebelión en la Granja (Animal Farm).
Escrito por George Orwell (seudónimo de Eric Arthur Blair).
Rebelión en la granja constituye una crítica velada de la Revolución Rusa y una sátira sobre lacorrupción del socialismo soviético en los tiempos de Stalin.
Reseña del libro en español: Link
Coleccion de libros de ciencia ficcion 2
5. La guerra de los mundos (The War of the Worlds).
Escrito por H. G. Wells.
La historia transcurre a principios del siglo XX, y comienza con un narrador sin nombre, un escritor de artículos de ciencia especulativa, en la visita a un observatorio en Ottershaw por la invitación de un “notable astrónomo” llamado Ogilvy. Allí son testigos de una explosión en la superficie del planeta Marte, parte de una serie de sucesos de ese tipo que despiertan mucho interés en la comunidad científica.
Reseña del libro en español: Link
6. Frankenstein o El Moderno Prometeo (Frankenstein, or The Modern Prometheus).
Escrito por Mary Shelley (Mary Wollstonecraft Shelley).
A bordo de un barco, Víctor Frankenstein cuenta la historia de cómo llegó ahí. Basándose en las notas de su amigo y profesor, el señor Waldman, Víctor Frankenstein logra armar una criatura, utilizando una recopilación de cuerpos, y electricidad.
Reseña del libro en español: Link
7. El informe de la minoría (The Minority Report).
Escrito por Philip K. Dick.
El hilo argumental se basa en la existencia de unos mutantes capaces de predecir el futuro, los precognoscientes o precogs. Éstos son utilizados por la Policía para predecir el crimen y combatir los asesinatos antes de que ocurran.
Reseña del libro en español: Link
8. Neuromante (Neuromancer).
Escrito por William Gibson (William Ford Gibson).
El título proviene de la composición de los términos; “neuro” (mental) y “mante” (sujeto o actor de “mancia” que significa adivinación y por extensión magia (ej: nigromante, quiromante). Así tenemos “neuromante” como traducción directa de neuromancer, el título en inglés.
Reseña del libro en español: Link
Coleccion de libros de ciencia ficcion 3
9. Mundo espejo (Pattern Recognition).
Escrito por William Gibson.
Los focos de la historia pasan principalmente por tres ejes que se cruzan en la protagonista. Solamente destacaremos el primero que es el trabajo de Cayce Pollard como gurú marketinero capaz de decir si un logo será efectivo ante el gran público o no. Esto la lleva hasta las puertas de la gran corporación Blue Ant y al creador de la compañía, un brillante publicista con gran iniciativa.
Reseña del libro en español: Link
10. Accelerando.
Escrito por Charles Stross (Charles David George StrossCharlie Stross).
Este libro es una colección de nueve historias cortas en las que se desarrollan tres generaciones de una familia típica disfuncional. Situadas en diversas zonas futuristas a comienzos del siglo 21 y en una realidad tecnológica antes de una devatación global.
Reseña del libro en inglés: Link
11. Yo Robot (I Robot).
Escrito por Isaac Asimov.
En este libro se establecen las tres leyes de la robótica que son un compendio fijo e imprescindible de moral aplicable a supuestos robots casi-inteligentes. Los relatos plantean diferentes situaciones a las que tendrán que enfrentarse distintos especialistas en robótica y en las que se plantean paradojas e ingeniosos ejercicios intelectuales que indagan sobre la situación del hombre actual en el universo tecnológico.
Reseña del libro en español: Link
12. Forastero en tierra extraña (Stranger in a strange land).
Escrito por Robert A. Heinlein (Robert Anson Heinlein).
La primera expedición al planeta Marte fue un fracaso. Se enviaron 4 matrimonios, perfectamente compatibles entre ellos, con la misión de colonizar el planeta. Sin embargo, al poco de llegar todos ellos estaban muertos. Cuando la Envoy es enviada 18 años después al planeta rojo debe averiguar lo ocurrido. Hay supervivientes. Pero no uno de los originales, sino el fruto de una unión incestuosa.
Reseña del libro en español: Link
Coleccion de libros de ciencia ficcion 4
13. Matadero Cinco (Slaughterhouse Five).
Escrito por Kurt Vonnegut Jr.
Billy Pilgrim rememora sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial, en especial su presencia en el bombardeo aliado de Dresde, y su contacto con los trafalmadores, unos extraños seres con percepción en cuatro dimensiones.
Reseña del libro en español: Link
14. El dador (The Giver).
Escrito por Lois Lowry (Lois Ann Hammersburg).
Esta novela se sitúa en un escenario del futuro en donde se ha creado un ideal anti utópico, en donde no existen el sufrimiento y la lucha. Y sigue la vida de un joven de 20 años llamado Jonas.
Reseña del libro en inglés: Link
15. 20 mil leguas de viaje submarino (20,000 leagues under the sea).
Escrito por Jules Verne (Jules Gabriel Verne).
Veinte mil leguas de viaje submarino es una obra narrada en primera persona por el profesor francés Pierre Aronnax, un notable biólogo marino, quien cae prisionero del Capitán Nemo y es conducido por los océanos a bordo del submarino Nautilus, en compañía de su asistente Consejo y el arponero canadienseNed Land.
Reseña del libro en español: Link
16. Mundo Anillo (Ringworld).
Escrito por Larry Niven (Laurence Van Cott Niven).
En el año 2850, cuatro exploradores (dos humanos y dos alienígenas) son elegidos para explorar un misterioso “mundo anillo”, una enorme estructura artificial en forma anular que rodea una estrella. La historia ocurre en un universo tecnológicamente avanzado, donde la teleportación instantánea y los cascos de naves espaciales indestructibles son una realidad.
Reseña del libro en español: Link

Coleccion de libros de ciencia ficcion 5
17. Más que humano (More than human).
Escrito por Theodore Sturgeon.
Esta novela narra la historia de varios personajes que tienen poderes sobre naturales, y son capaces de hacer cosas que el hombre ordinario ni en sus sueños podría realizar.
Reseña del libro en inglés: Link
18. País de miedo (Spook Country).
Escrito por William Gibson.
Este libro trata temas sobre el espionaje y sobre el control de los medios de comunicación, situado más o menos en una realidad parecida relativamente a la que vivimos en la actualidad.
Reseña del libro en inglés: Link.
19. Abajo y afuera en el reino magico (Down and out in the Magic Kingdom).
Escrito por Cory Doctorow.
Esta novela está situada en el siglo 22 y narra algunas de las experiencias y preparaciones que realizan en el mundo de Disney (Walt Disney World) y claro, la riqueza es lo que prevalece y da problemas en dicho mundo.
Reseña del libro en inglés: Link
20. Carbón alterado (Altered carbon).
Escrito por Richard Morgan (Richard K. Morgan).
En este libro la humanidad está tan avanzada que puede descargarse personas digitalmente a nuevos cuerpos si lo desea, y la mayoría tiene unas entradas en la espina dorsal que es donde se conectan para almacenar sus recuerdos.
Reseña del libro en inglés: Link
Coleccion de libros de ciencia ficcion 6
21. Un mundo feliz (Brave New World).
Escrito por Aldous Huxley (Aldous Leonard Huxley).
La novela anticipa el desarrollo en tecnología reproductivacultivos humanos e hipnopedia que, combinadas, cambian la sociedad. El mundo aquí descrito podría de hecho ser también una utopía, aunque irónica y ambigua: la humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente.
Reseña del libro en español: Link
22. Dune (Dune).
Escrito por Frank Herbert (Franklin Patrick Herbert Jr).
La historia comienza a más de 20.000 años en el futuro, en nuestra galaxia, en un gran imperio galáctico feudal. El Imperio se divide en cuasi-feudos o señoríos planetarios que son controlados por familias nobles, conocidas como Las Grandes Casas, que se agrupan en un gran consejo, llamado Landsraad, y rinden tributo a la Casa Corrino.
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23. Snow Crash.
Escrito por Neal Stephenson (Neal Town Stephenson).
La novela narra la historia de Hiroaki Hiro, un repartidor de pizza en el mundo real, pero príncipe guerrero en el Metaverso, que un buen día está a punto de no entregar una pizza a tiempo, motivo por el cual conoce a T.A., una adolescente patinadora que hace pequeños trabajos de servicio postal.
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24. La Guía del autoestopista galáctico (The Hitchhiker’s Guide To The Galaxy).
Escrito por Douglas Adams (Douglas Noel Adams).
Tiene muchos seguidores en el mundo, gracias a las extrañas situaciones, personajes y conceptos (ej. El pez de Babelpoesía VogonSlartibartfast y otros personajes menores, y El sentido de la vida, el universo y todo lo demás), su humor irónico y absurdo y su comentario sutil sobre la sociedad.
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Coleccion de libros de ciencia ficcion 7
25. La rebelión de Atlas (Atlas Shrugged).
Escrito por Ayn Rand (Alissa Zinovievna Rosenbaum).
La historia de La rebelión de Atlas presenta el conflicto de dos antagonistas fundamentales, dos escuelas opuestas de filosofía, o dos actitudes opuestas hacia la vida. Como forma breve de identificarlas, las llamaré el eje “razón-individualismo-capitalismo” versus el eje “misticismo-altruismo-colectivismo“.
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26. 1984 (Nineteen Eighty-Four).
Escrito por George Orwell.
La novela es una descripción analítica de los regímenes totalitarios con un final desolador. El personaje principal es Winston Smith, que trabaja en el Ministerio de la Verdad (uno de los 4 ministerios que hay)reescribiendo la Historia permanentemente e inventando héroes.
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27. Fahrenheit 451.
Escrito por Ray Bradbury (Ray Douglas Bradbury).
Guy Montag es un bombero que no se dedica a apagar incendios. En la sociedad imaginada por la novela, de carácter distópico, los bomberos tienen la misión de quemar libros ya que, según su gobierno, leer impide ser felices porque llena de angustia; al leer, los hombres empiezan a ser diferentes cuando deben ser iguales, el cual es el objetivo del gobierno, que vela por que los ciudadanos sean felices para que así no cuestionen sus acciones y los ciudadanos rindan en sus labores.
Reseña del libro en español: Link
28. El juego de Ender (Ender’s Game).
Escrito por Orson Scott Card.
Está ambientada en un futuro donde la humanidad se enfrenta al exterminio a manos de una agresivasociedad extraterrestre conocida como los Insectores (buggers en el original).
Reseña del libro en español: Link
coleccion de libros de ciencia ficcion 8
29. La naranja Mecánica (A Clockwork Orange).
Escrito por Anthony Burgess (John Anthony Burgess Wilson).
El libro, narrado por Alex, está escrito con abundancia de expresiones nadsat, una jerga ficticia adolescente, mezcla de palabras basadas en el idioma ruso, ciertas voces de la jerga rimada Cockney y palabras inventadas por el propio autor.
Reseña del libro en español: Link
30. La amenaza de Andromeda (The Andromeda Strain).
Escrito por Michael Crichton.
La trama de esta novela se centra en la investigación de un microorganismo extraterrestre que puede amenazar a la humanidad, ya que rápidamente coagula la sangre provocando la muerte.
Reseña del libro en inglés: Link
31. Una mirada en la oscuridad (A Scanner Darkly).
Escrito por Philip K. Dick.
Este libro puede ser considerado como la máxima declaración de Dick acerca del abuso de drogas, además de ser una pictórica muestra del lenguaje hippie y la cultura de las drogas. Los protagonistas Charles Freck, Bob Arctor, Donna Hawthorne, Ernie Luckman y James Barris son un grupo de drogadictos, que consumen la Sustancia D, también llamada Muerte Lenta.
Reseña del libro en español: Link
32. Rescate en el tiempo (Timeline).
Escrito por Michael Crichton.
Esta historia se sitúa brillantemente en una serie de viajes que realizan investigadores a la edad media, y la ambición de un empresario que pretenden aprovechar el descubrimiento para crear atracciones turísticas para viajar al pasado.
Reseña del libro en inglés: Link
Pocos libros de ciencia ficción he leído en mi vida, pero de esta lista yo puedo recomendarles uno que cambió mi existencia para siempre (y que de hecho fue el tercer libro que leí de mi autora favorita), se trata de La Rebelión de Atlas, escrito por la filosofa Ayn Rand… Y aunque el libro está recreado en una ficción bastante real, trata asuntos puramente esenciales y filosóficos (una lindura de libro que recomiendo para todos)…
Hay por ahí algunos libros que voy a incluir en mi itinerario para darme el tiempo de leerlos. Si alguien conoce algún otro, dejen un comentario para recomendarlo.
How to split an atom / Fuente de referencia

10 escritores de ciencia ficción que debes conocer y sus mejores libros

La Prensa.peru.com webgunetik 10 idazle interesgarriren propaganda-aipamentxoa eskaintzen dizuet]

10 escritores de ciencia ficción que debes conocer y sus mejores libros

10 escritores de ciencia ficción que debes conocer y sus mejores libros

La ciencia ficción, desde sus orígenes en historias de Julio Verne y H. G. Wells en el siglo XIX, pasando por la edad de oro en los Estados Unidos de las décadas del 30 y 40 de la pasada centuria, ha imaginado el futuro de la humanidad con diagnósticos usualmente desalentadores. A decir de las obras del británico y la generación estadounidense iniciada en revistas pulp, calificada de literatura barata en un principio.
Las proyecciones del género se anclan en fracturas presentes, de las sociedades modernas, derivadas de los efectos de la modernización y las tecnologías en el ser humano y sus relaciones.

10. RAY BRADBURY
Por sus destellos líricos, Ray Bradbury es considerado el poeta de la ciencia ficción. El autor estadounidense de Fahrenheit 451 es uno de los maestros del género de la segunda mitad del siglo XX.
En narrativa breve firmó clásicos como Crónicas marcianas (1950), El hombre ilustrado(1951) y Las maquinarias de la alegría (1964).
También escribió los libros de cuentos Las doradas manzanas del solEl país de octubre(1955), y las novelas El vino del estío (1957) y Cementerio para lunáticos (1990).
Murió en Los Ángeles el 5 de junio de 2012.

9. PHILIP K. DICK
Los gobiernos autoritarios, el control policial y el poder de las corporaciones fueron ejes de la obra de Philip K. Dick, entre las que destacan las novelas de ciencia ficción El hombre en el castillo (1962), ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968),Ubik (1969) y Fluyan mis lágrimas, dijo el policía (1974).
Los libros de Dick han inspirado películas como Blade RunnerTotal Recall y Minority Report. Murió a los 54 años en 1982.

8. ISAAC ASIMOV
El escritor y bioquímico de origen ruso, nacionalizado estadounidense, es uno de los padres de la edad de oro de la ciencia ficción, situada entre 1938 y 1959. Isaac Asimov también publicó obras de historia y divulgación científica. La saga de novelas Fundación y los libros de relatos Yo, robot y El hombre bicentenario, llevados al cine.

7. ARTHUR C. CLARKE
Arthur C. Clarke fue un escritor y científico británico que empezó a publicar libros deciencia ficción en 1946. Es reconocido por 2001: Una odisea del espacio (1968), llevada al cine magistralmente por Stanley Kubrick.
Otras novelas destacadas de Clarke: Las arenas de Marte (1951), La ciudad y las estrellas(1956), Regreso a Titán (1975) y El martillo de Dios (1993).

6. ROBERT A. HEINLEIN
Autor de novelas imprescindibles de ciencia ficción Estrella doble (1956), Tropas del espacio (1960), Forastero en tierra extraña (1962) y La Luna es una cruel amante (1967).

5. J. G. BALLARD
El narrador que imaginó distopías variantes, un escenario recurrente de la cienciaficción, comenzó a publicar en los años 60. El mundo sumergido (1962) , La sequía(1964) y Crash (1973) son tres de sus libros más conocidos. Destacan su conjunto de relatos Playa terminal.

4. FRANK HERBERT
Dune, cuya primera parte se publicó en 1966, es una de las sagas de ciencia ficciónmás populares de la historia. Su autor, Frank Hebert, desarrolló dentro del género el tema de la ecología.

3. URSULA K. LE GUIN
A la vez que iniciaba la saga de Terramar en 1968, Ursula K. Le Guin publicó títulos una de sus obras maestras, La mano izquierda de la oscuridad (1969), novela premiada con con un Hugo y un Nébula, los dos principales galardones de la literatura deciencia ficción en Estados Unidos.

ADOLFO BIOY CASARES
En Latinoamérica, el argentino Adolfo Bioy Casares, entre otros géneros, cultivó laciencia ficción. Sobresalen las novelas La invención de Morel (1940), Diario de la guerra del cerdo (1969) y Dormir al sol (1973), así como los cuentos de La trama celeste (1948).
1 H. G. WELLS
El autor británico del siglo XIX e inicios del XX sentó las bases de la ciencia ficciónen novelas como La máquina del tiempo (1895), El hombre invisible (1897) y La guerra de los mundos (1898).
10 escritores de ciencia ficción que debes conocer y sus mejores libros .

La utopía y la distopía como herramientas de crítica social



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La utopía y la distopía como herramientas de crítica social

Beatriz Abad

Imaginemos una sociedad en la que la propiedad privada no existe, ni el dinero, pero sí la esclavitud. Donde se practica la eutanasia, suministrando al individuo un narcótico letal, y se explotan granjas avícolas con incubadoras artificiales. Una sociedad que organiza al detalle la jornada de sus habitantes y donde, si alguien desea viajar, debe pedir permiso a las autoridades. ¿Qué tipo de sociedad es esta? ¿Es un mundo ideal o una pesadilla?
Gulliver

Los supuestos anteriores, nos parezcan ideales o no, están tomados de la obra Utopía (1516) del humanista Tomás Moro, el primero que utilizó el término, que procede del griego y significa «no lugar», «lugar que no existe» o «buen lugar». Desde entonces, utopía se ha empleado para designar un orden social perfecto pero inalcanzable, un paraíso intangible y contrapuesto al mundo existente.
Aunque Moro dio nombre por primera vez a un tipo de literatura que mezcla lo social, lo filosófico y lo fantástico, resulta difícil localizar en el tiempo la primera utopía, ya que el hombre lleva siglos imaginando sociedades ideales. Una de las más influyentes la trazó Platón en su diálogo La República (siglo IV a. C.), donde argumentaba que, en una sociedad perfecta, la política debía someterse a la moral.
Por otro lado, el término distopía (de cuño anglosajón, no incluido todavía en el Diccionario de la Real Academia Española) fue empleado por vez primera en 1868 por el parlamentario inglés John Stuart Mill para referirse a una utopía negativa. La distopía describe un mundo imaginario claramente indeseable, en el que suele sacrificarse la libertad de sus ciudadanos en beneficio de otros fines, por lo general poco altruistas.
La tradición literaria utópica, que abarca siglos, fue prácticamente sustituida en el siglo XX por esta tendencia pesimista, escéptica, que denominamos distópica. Este giro se produce, en gran parte, porque la idea de «futuro» como representación de una posible mejora social entra en crisis de manera indefinida. Friedrich Nietzsche, que plasmó en sus obras su desconfianza en la ciencia como solución absoluta a todos los problemas de la humanidad, se anticipó a muchos argumentos distópicos, criticando la excesiva mecanización de la vida como consecuencia del imperialismo científico, que la humanidad venera como si de una nueva religión se tratase [1].
Utopía o distopía, ambos modelos surgen del compromiso y el descontento del autor, que se siente incómodo con la sociedad que le ha tocado vivir. Por eso utiliza la ficción prospectiva para exponer su compromiso, su crítica y su esperanza de cambio, llevando en ocasiones sus premisas hasta las últimas consecuencias, construyendo así un marco de referencia donde ubicar sus historias.

Origen de las distopías

Cuando hablamos de distopías, nos encontramos con una seria dificultad: acotar el género (si es que se trata de un género) y fechar sus inicios. Encontramos ya sociedades ficticias claramente indeseables en Los viajes de Gulliver (1726), una sátira que hoy consideraríamos una novela de ciencia ficción, sobre todo el episodio dedicado a la isla volante de Laputa, en la que sus astrónomos, mejorando considerablemente los conocimientos de la época, descubren dos satélites alrededor de Marte. Muy revelador resulta el último viaje, en el que Gulliver llega a la isla de los Houyhnhnms, seres fantásticos con forma de équidos pero que carecen de instinto y se guían por la razón, en oposición a los Yahoos, la raza humana que también habita el país, monstruosa y abyecta [2].
Las novelas de ficción distópica parecen haber heredado los postulados que Thomas Hobbes expuso en Leviatán(1651). En este ensayo sobre la naturaleza humana, Hobbes no considera al hombre como un ser genuinamente bueno, sino todo lo contrario: «El hombre es un lobo para el hombre», llega a afirmar. Por eso, la paz social precisa de una estructura superior que ejerza el poder impidiendo la libertad de los ciudadanos. ¿Resulta familiar, verdad? Comencemos, pues, a desgranar distopías.
En las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX encontramos ya gran cantidad de cuentos y novelas que pueden catalogarse como distópicas. Muy sugerente resulta Planilandia (1884) de Edwin Abbott, novela que cumple una doble función: didáctica, ya que sirve a los estudiantes de matemáticas para comprender las múltiples dimensiones, y a la vez satírica, porque ese mundo «plano» de dos dimensiones representa la rigidez y la estratificación de la sociedad victoriana, en la que las mujeres son líneas (la casta más inferior), los obreros triángulos isósceles, la clase media cuadrados… y así sucesivamente. A mayor número de lados, más estatus. En La máquina del tiempo(1895) de H. G. Wells, el protagonista se traslada varias veces al futuro (cada vez más lejano), pero no encuentra el apogeo de la civilización que andaba buscando, sino estupidez, apocalipsis y horror. El talón de hierro (1907) de Jack London funciona como un alegato contra el capitalismo, donde el sector industrial, fuertemente concentrado, pretende imponer su dominio a la clase obrera, que organiza una revolución para derrocar a su opresor.
Sorprendente por lo que tiene de visionario resulta el cuento La máquina se detiene(1909), de E. M. Forster, que nos advierte del dominio que puede ejercer la tecnología informática en nuestras vidas, adelantándose casi un siglo a la utilización de mensajes instantáneos (e-mail) y a la omnipresencia de Internet. Forster, famoso por otro tipo de novelas (Regreso a Howards EndUna habitación con vistas) hace girar el argumento alrededor de una máquina —que guarda muchas similitudes con nuestros ordenadores conectados a Internet— y preconiza el aislamiento de los individuos, que apenas salen al exterior ni mantienen contacto físico con otros seres humanos.

La crítica a los regímenes totalitarios

En la primera mitad del siglo XX, la ficción distópica arremetió contra los regímenes totalitarios y alumbró, entre otros títulos, tres novelas que muchos críticos consideran clásicas o fundacionales[3]Nosotros (1921), de Evgueni Ivánovich Zamiatin, Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley y 1984 (1948), de George Orwell.
Nosotros, escrita en 1921, no se publicaría en la URSS de Zamiatin hasta la llegada de la Glasnost en los años ochenta. En Nosotros, Zamiatin se burla constantemente del régimen soviético en la estandarización de los individuos (a los que compara con engranajes de una máquina o bailarines autómatas que sacrifican su individualidad en beneficio de la pieza), en la inexistencia de la privacidad (todos los edificios son de cristal), o en la organización milimétrica de todas las actividades diarias (salvo un breve tiempo de asueto, dedicado normalmente al sexo, el resto de la jornada está meticulosamente planificada). Se rinde también culto al ingeniero social, el Gran Benefactor, y, además, el objetivo del Estado consiste en exportar su modelo a otros planetas, lo que inevitablemente recuerda a la internacionalización de la Revolución Rusa[4]. En ocasiones, resulta difícil considerarNosotros como una distopía pura, ya que, salvo un grupo de inconformistas, todos los habitantes del Estado Único son verdaderamente felices y el orden social se mantiene: dos requisitos fundamentales de toda utopía.
La escritora rusa Ayn Rand, posiblemente influenciada por Nosotros, publicó en 1938 una novela corta titulada Himno, de nuevo una dura crítica al estado totalitario ruso. Para advertir de los peligros de la colectivización, Rand sustituye a lo largo de todo su relato el «yo» por el «nosotros» («nuestro nombre es Igualdad 7-2521», dice el protagonista).Himno plantea una sociedad en la que los individuos viven, desde que nacen hasta que mueren, en comunidad: primero en la escuela, después con sus compañeros de oficio —según el trabajo que les asigna el Consejo de las Vocaciones— para terminar sus días en la Casa de los Inútiles. Aunque sitúa la acción en el futuro, describe una sociedad preindustrial, en la que los avances del pasado —como el ferrocarril o la luz eléctrica— permanecen ocultos. La autora construye su crítica asociando la individualidad al progreso y, por tanto, la colectivización al atraso.
En Un mundo feliz vemos de nuevo como los ingenieros sociales han extirpado la individualidad, en este caso mediante el condicionamiento: «todo el mundo pertenece a todo el mundo». Aquí la crítica se dirige de nuevo al Estado, el constructor de una sociedad diseñada por la fecundación in vitro, la clonación y el condicionamiento. Gracias a las enseñanzas de estímulo-respuesta de Pavlov y a la hipnopedia (conocimientos repetidos una y otra vez durante el sueño), los ingenieros de Un mundo feliz pueden modelar perfectamente a sus individuos «desde el origen» y conseguir que amen «su inevitable destino social». Para corregir cualquier tipo de desviación, siempre pueden recurrir a las drogas (el soma), al sexo (los juegos eróticos se fomentan desde la niñez) o a los entretenimientos banales (las películas multisensoriales o el golf electromagnético).
Otros autores decidieron en los años treinta y cuarenta cargar las tintas contra una nueva amenaza que se cernía sobre el continente europeo: el nacionalsocialismo alemán. En la novela Kallocaína (1940) de la escritora sueca Karin Boye [5], vemos de nuevo el control que ejerce el Estado en la vida cotidiana de los ciudadanos. Un control que pretende perfeccionar gracias a la invención de un suero de la verdad (la kallocaína), que hace confesar al paciente —con todo lujo de detalles— lo que el interrogador quiere saber. El autor checoslovaco Karel Capek construyó en La guerra de las salamandras (1936) una divertida sátira contra la esclavitud, el racismo y, por supuesto, el nazismo. Unos anfibios aparentemente indefensos (descubiertos por casualidad en las aguas del Pacífico) aprenderán, bajo el tutelaje de un capitán de barco, la lengua y las costumbres humanas. Las salamandras aprenden tanto que los hombres se dan cuenta de su utilidad como mano de obra y las esclavizan, hasta que ellas consiguen organizarse y se rebelan, librando una guerra por la supremacía mundial.
El antropomorfismo de los animales se ha convertido también en una herramienta muy eficaz para reprobar los regímenes totalitarios. Más ejemplos los encontramos en Rebelión en la granja (1945) de George Orwell, una cruel fábula en la que los animales expulsan a los humanos de una granja e intentan materializar una utopía basada en las enseñanzas de un viejo cerdo. Sin embargo, son precisamente los cerdos los que consiguen someter al resto de los animales, traicionando así los mandamientos que juraron cumplir tras el triunfo de la revolución. El paralelismo con la URSS es claro: aquellos que prometieron liberar a los oprimidos terminan, una vez instalados en el poder, convirtiéndose en tiranos más desmemoriados y cruentos que sus predecesores. Más reciente es la novela gráfica (y también autobiográfica) Maus (1980-1991), del estadounidense Art Spiegelman, que narra las penurias de su padre en los campos de concentración nazis. En ella, y para emular la visión simplista y estereotipada de Hitler (que negaba a los individuos al considerarlos únicamente como miembros de una raza), Spiegelman utiliza animales para representar a las distintas nacionalidades que intervienen en la historia: los ratones son los judíos; los gatos, los alemanes; los cerdos, los polacos; y los perros, los norteamericanos.
Otro recuerdo de los crímenes —esta vez culturales— perpetrados por los nazis (como la quema de miles de libros en la Bebelplatz de Berlín en 1933) nos llega con Farenheit 451 (1953) de Ray Bradbury, publicada en pleno auge del macartismo. En esta distopía, el cuerpo de bomberos no se dedica a extinguir fuegos, sino a buscar y quemar los libros que algunos ciudadanos (considerados subversivos) esconden en sus casas. De nuevo vemos como el conocimiento, la historia o el pasado intentan ocultarse a los ciudadanos para anular su sentido crítico. El mismo rechazo que provocaban las ideas de John el Salvaje en Un mundo feliz (que lograba expresar citando fragmentos de Shakespeare), se manifiesta aquí cuando alguien descubre que su vecino oculta un libro en su casa, por lo que se apresura a delatarle. De esta forma Bradbury señala otro de los grandes pilares que apuntalan los regímenes totalitarios: el espionaje, eufemísticamente llamado «inteligencia».
Retomemos de nuevo los últimos años de la década de los cuarenta para citar la más famosa e influyente de las distopías, 1984. La falta de privacidad expuesta en todas las novelas anteriores encontrará aquí su paroxismo, donde los individuos son escrutados constantemente por un dispositivo audiovisual de control y propaganda (la telepantalla). Al igual que en Nosotros, se repite el culto al líder (aquí, el Gran Hermano, inspirado en la figura de Stalin), la cosificación del individuo (el protagonista, Wilson, también tiene un número de serie) y el miedo constante a ser delatado, incluso por los propios familiares. En 1984 no hay lugar para la esperanza: la oposición al régimen resulta imposible, así como el exilio; ni siquiera los pensamientos son libres y este es, sin duda, uno de los aspectos más inquietantes de la novela. El estado planea perfeccionar el control del pensamiento imponiendo laneolengua, el único idioma del mundo que en lugar de añadir, destruye palabras. De hecho, la subversión del lenguaje y la doctrina del doblepiensa la observamos claramente en las tres principales consignas del sistema («la guerra es la paz», «la libertad es la esclavitud» y «la ignorancia es la fuerza») o en el nombre de los ministerios: el Ministerio de la Verdad es en realidad el Ministerio de la Mentira, ya que la tarea de sus funcionarios consiste en alterar constantemente los hechos del pasado; en el Ministerio del Amor se escenifican las torturas más despiadadas y el Ministerio de la Paz se dedica a promover una guerra que nunca termina.
Veinte años después, en La naranja mecánica (1962), de Anthony Burguess, hallaremos otro ejemplo de distopía sobre el control mental, en la que un peligroso delincuente juvenil, una vez arrestado, es sometido a una terapia conductista que le provocará un profundo rechazo a la violencia que antes practicaba. Burguess alerta sobre el riesgo que supone manipular la mente de los individuos: cuando no es la voluntad humana la que rechaza la violencia, sino el condicionamiento, las consecuencias pueden ser nefastas.

La utopía vacilante

También en el siglo XX encontramos autores que siguen inclinándose por la utopía, como Isaac Asimov en la saga Fundación (conjunto de novelas y cuentos publicados entre 1942 y 1993), donde los científicos aplican un método (la psicohistoria) que, inspirado en el comportamiento de los gases nobles, viene a decir que cada molécula o individuo actúa de forma errática, pero que el comportamiento de la suma de moléculas (la masa) sí que es medible. Gracias a la predicción estadística de los desastres a los que se ve abocada la humanidad, estos podrán mitigarse o, al menos, atenuarse.
También Burrhus Frederic Skinner en Walden Dos (1948) intentó aplicar el conocimiento científico (en este caso, el conductismo) para corregir aquellas deficiencias de la humanidad que impedían el bienestar social. Skinner se inspiró en Walden, la vida en los bosques (1854) [6], testimonio de un experimento social realizado por Henry David Thoreau, que vivió dos años, dos meses y dos días en una cabaña construida por él mismo en mitad de un bosque. Skinner quiso trasladar la «utopía para uno» de Thoreau a un grupo, sosteniendo que la justicia social y el bienestar humano eran predecibles y controlables mediante la aplicación del conductismo. Existe mucha controversia en cuanto a la catalogación de Walden Dos como una utopía[7], ya que según nuestros actuales estándares, la «manipulación mental» y la ingeniería social implican una privación de libertad que inmediatamente se asocia a un universo distópico.
Otra vuelta parcial a la utopía la encontramos en algunas novelas de Ursula K. Le Guin, en especial Los desposeídos: una utopía ambigua (1974), donde nos presenta un planeta (Urras) en el que conviven varios sistemas políticos, pero prevalece el capitalismo. Tiempo atrás, los dirigentes del planeta expulsaron a los ácratas a la luna, donde estos modelaron una sociedad libertaria que logra permanecer estable, aunque con sus imperfecciones, tal como parece anunciarnos la segunda parte del título. Aparte del interés que suscita la aplicación de los ideales anarquistas, Los desposeídos narra el choque entre dos civilizaciones, que no se comprenden entre sí, ya que ambas viven aferradas a sus propios ideales.
También podemos considerar La mano izquierda de la oscuridad (1969) como una aproximación a la utopía, donde la autora desarrolla todos los aspectos de una sociedad neutral, en la que sus habitantes son biológicamente andróginos durante la mayor parte del mes, y en la semana restante desarrollan unas veces características femeninas, otras veces masculinas. Una de las premisas más interesantes que introduce Le Guin es que, una vez eliminada la dicotomía de los dos sexos, la guerra ni siquiera se concibe: es la intriga la que juega un papel relevante en el devenir del planeta.

Las distopías capitalistas

En la década de los cincuenta se publica Mercaderes del espacio (1953), de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, que abrió la transición de la ficción distópica inspirada en los totalitarismos a una crítica abierta del capitalismo. Como ya vimos al principio, a finales del siglo XIX y principios del XX ya se publicaron títulos contra este sistema en forma de distopías (como La columna de César, de Ignatius Donnelly, en 1890, o la ya citada El talón de hierro, en 1907). También en Un mundo feliz aparecían ya algunos rasgos típicos del capitalismo (fundamentalmente, el consumismo y la obsolescencia programada), pero en Mercaderes del espacio vemos cómo se ha impuesto la sociedad de consumo gracias a un nuevo método de condicionamiento: la publicidad. Consumir determinados productos proporciona éxito, pero no hacerlo genera exclusión. Los gobernantes están al servicio de las empresas (en uno de los capítulos el presidente del Gobierno de los Estados Unidos le abre la puerta del coche a un empresario) [8]. También se aborda un tema recurrente en la ficción distópica posterior a la II Guerra Mundial: la escasez de recursos como consecuencia de la voracidad del sistema, lo que provoca la huida a otros planetas, en este caso a Venus. Esta escapada de un planeta al borde del apocalipsis ya había sido abordada en Crónicas marcianas (1950) de Ray Bradbury, aunque su objetivo no consistía en criticar el capitalismo sino en ridiculizar, empleando raciones generosas de humor absurdo, dos singularidades ominosas de la historia de la humanidad: el racismo y la guerra.
Dentro de las distopías capitalistas nos encontramos con el ciberpunk, una tendencia que se instaló en la literatura con Neuromante (1984), de William Gibson, novela que, influenciada por la estética del film Blade Runner (1982), afianzó las principales características del subgénero y acuñó términos como matrix o el ciberespacio. Triplemente honrada con los premios más importantes del género (Hugo, Nebula y Phillip K. Dick) mostró la omnipotencia de las grandes corporaciones que, libres del control de los estados, gobiernan de facto y bloquean los derechos sociales de los individuos.
Más ejemplos de cómo podría ser el futuro si el capitalismo continúa pisando el acelerador los encontramos en Snow Cash (1992) de Neal Stephenson —otra novelaciberpunk—, Leyes de mercado (2004), de Richard Morgan, y Una súper triste historia de amor verdadero (2011), de Gary Shteyngart. En esta última, los ciudadanos son juzgados de forma pública y constante según sus niveles de crédito, aparte de depender patológicamente de una versión avanzada de nuestros teléfonos inteligentes (los äpärät).

De la Nueva ola a la actualidad

En los años sesenta, la revista británica New Worlds denominó Nueva ola a una corriente literaria que se desarrolló en las décadas de los sesenta y setenta, y que aglutinó a una serie de autores (entre ellos, John Brunner, James G. Ballard o Thomas M. Disch) que decidieron experimentar con las posibilidades temáticas y estilísticas del género, desmarcándose así de los escritores del pulp.
Como consecuencia de las transformaciones de un mundo cada vez más globalizado, surgen nuevos problemas que la ficción prospectiva no había abordado hasta ahora. Sobre la degradación del medioambiente nos encontramos La trilogía del desastre de John Brunner, compuesta por Todos sobre Zanzíbar (1968), Órbita inestable (1969) yEl rebaño ciego (1973), donde también se abordan los problemas de la superpoblación (muy presente en la década) y la violencia descontrolada.
En este mismo contexto, en medio del debate surgido en Estados Unidos sobre el control de la natalidad, se publica La fuga de Logan (1967) de William F. Nolan, en la que los habitantes deben someterse a un sueño inducido con 21 años. La novela funciona también como un reflejo del creciente culto a la juventud en las sociedades occidentales.
En Alas de la canción (1979), Thomas M. Disch construye una distopía llevando al límite los principales vicios de la sociedad americana conservadora: el provincialismo, la frivolidad, el conformismo, la intolerancia, el narcisismo, etc. Un planteamiento parecido es que utiliza Margaret Atwood en El cuento de la criada (1985), inspirado en el conservadurismo del gobierno de Ronald Reagan y en su retorno a los «valores tradicionales», lo que supuso un ataque frontal a los derechos de las mujeres. Atwood construye su distopía llevando los postulados de la derecha cristiana hasta sus últimas consecuencias.
En Rascacielos (1975), de James G. Ballard, encontramos también que las diferencias sociales vienen determinadas por el precio de la vivienda. En este rascacielos, que Ballard trata como si fuera una sociedad independiente, sin contacto con el exterior, tendrán lugar toda clase de comportamientos salvajes y abusos de poder. En el conjunto de relatos Vermilion Sands (1971) Ballard se inspira en los resorts de lujo para indagar en las relaciones entre las parejas de veraneantes adinerados.
El género distópico no ha perdido proyección en nuestros días, en los que asistimos al éxito de la trilogía Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, el ejemplo más visible de que el género ha arraigado con fuerza en el público juvenil. Ambientado en un tiempo indeterminado en algún lugar de los Estados Unidos, la autora describe un mundo dividido en doce distritos explotados por una ciudad, el Capitol. Cada año, dos niños de cada distrito son elegidos por un sorteo de lotería para competir en los televisados Juegos del Hambre, en los que el último niño vivo resulta ganador. Los peligros de losreality shows fueron ya preconizados por una lista de distopías que comienzan con el cuento La séptima víctima (1954) de Robert Seckley, que plantea un mundo futuro sin guerras pero, para aplacar el instinto violento de algunas personas, organiza un juego retransmitido por televisión llamado «La gran caza». También la trilogía de Collins nos recuerda a El fugitivo (1982) de Stephen King, donde el protagonista participa en un concurso de televisión en el que los participantes son perseguidos por «cazadores» encargados de aniquilarlos.
En los márgenes de este artículo se han quedado muchos títulos que merecerían una reseña, pero en algún momento hay que detenerse. Hemos visto como la ficción utópica y distópica advierte de los problemas futuros inspirándose en los problemas contemporáneos, pero los viajes, muchas veces, son de ida y vuelta: también la sociedad se apoya en estos mundos fantásticos para subrayar sus críticas o justificar sus decisiones. Ahí tenemos a los integrantes del movimiento Anonymous, camuflados tras la máscara de Guy Fawkles, el personaje que Alan Moore tomó prestado para su cómic V de Vendettao la gran cantidad de artículos que han aparecido últimamente en la prensa española comparando el lenguaje de los políticos con la neolengua orwelliana, o las comunidades de Twin Oaks (Virginia, Estados Unidos) y Los Horcones (México), que han llevado a la práctica, aparentemente con éxito, las ideas plasmadas por Skinner enWalden Dos.
Otras veces, simplemente, los malos augurios del género distópico parecen confirmarse; ocurre cuando nos enteramos de que algunas asociaciones de padres de Estados Unidos han prohibido que las bibliotecas escolares adquieran ejemplares de El cuento de la criada, o cuando leemos las filtraciones a la prensa de las prácticas de espionaje masivo llevadas a cabo por la CIA, que salpican al presidente (y premio Nobel de la Paz) Barack Obama. Solo nos queda esperar que, si la realidad supera la ficción, esta, al menos, no sea distópica.

[1]  KEITH BOOKER, M. The distopyan impulse in fiction literature. Fiction as social criticism. Westport, Conn.: Greenwood Press, 1994, pp. 7-8.
[2]  HERNUÑEZ, Pollux. La prehistoria de la ciencia ficción. Madrid: Breviarios del Rey Lear, 2012, pp. 78-80.
[3]  KEITH BOOKER, M. Op. cit.
[4]  Muy recomendable la edición en español que Cátedra (Letras Populares) ha publicado de Nosotros, con una completa introducción de Fernando Ángel Moreno.
[5]  Kallocaína ha sido recientemente publicada en español por la editorial Gallo Nero.
[6]  El comienzo de este ensayo a muchos les resultará familiar: «I went to the woods because I wished to live deliberately…».
[7]  NEWMAN, Bobby. «Discriminating Utopian from dystopian literature: Why is Walden Two considered a dystopia?».The Behaviour Analyst, n.º 2, 1993, pp. 167-175.
[8]  GARCÍA TERESA, Alberto y G. PANADERO, David. «Mercaderes del espacio».Hélice n.º 8, marzo 2008, pp. 32-34.