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domingo, 27 de enero de 2013

De-Evolución

Si el concepto de evolución lo tenemos claro, explicar el de de-evolución (perdón por el palabro) es mucho más sencillo. Consiste en meter la mano dentro del primero, agarrar la punta por la cara de dentro y, mientras se sostiene el elástico con la mano libre, tirar de la punta hasta sacarla por la boca misma del concepto.

Durante su paso por la universidad en los 60s, dos chavales decidieron elevar este concepto a tratamiento para diversos trabajos en sus clases de arte. El hecho de que sobreentendemos todos que el paso lineal y en sentido único del tiempo implica que el hombre no tiene más opción que la de evolucionar con él. Esto, afirman, no tiene por qué ser así, o al menos no si entendemos evolución en su significado positivo. Necesitamos por tanto fabricarnos el concepto para cuando nos toque referenciar el cambio negativo. Aquí viene la de-evolución. Estos chavales se llaman Bob Lewis y Gerald Casale. El caso es que Lewis y Casale se cruzan un tiempo después con otro curioso tipo llamado Mark Mothersbaugh. Había nacido la semilla de lo que será uno de los grupos referentes de los músicos curiosos de la segunda mitad de los 70 y todo el arranque de los 80. De de-evolution... Devo.

Y yo estuve escuchando con cariño el primer disco de estos sujetos. Un trabajo del 78 titulado Q: Are we not men? A: We are Devo!. Hasta el título habla de que éstos no son mucho de seguir la tradición a rajatabla.


Pues el disco me encanta. Y, lo primero, me parece un disco de rock. De cabo a rabo. Por dos razones fundamentalmentes: la actitud y las guitarras. Vale que hay sintetizadores, está claro. Y que el hecho de incluirlos en sus temas constituye uno de los rasgos fundamentales de los de Ohio. Pero las guitarras, mmmmm como suenan estas guitarras. Es una de las producciones de Brian Eno que más me gustan de lo oído hasta ahora del inglés. Y eso que es conocida la actitud reaccionaria de la banda hacia lo que Eno hubiera estado dispuesto a hacer con su música, rechazando de plano muchas de las ideas y líneas ya desarrolladas por el productor para sus temas.

En cualquier caso me parece una vuelta de tuerca interesantísima al rock'n'roll. Deconstruyendo mitos como el (I can`t get no) Satisfaction de los Stones, o dando otra vuelta de tuerca al mito de Berry en Come back Jonee (o eso me ha parecido a mí, ya que no he conseguido encontrar una referencia por escrito al respecto). Si las guitarras de esta último tema no son puro rock'n'roll que baje Manolo y lo vea.

Pero si hay un tema que cabría señalar con el dedo ese ha de ser el Jocko Homo marca de la casa. Donde las guitarras y los sintes se conjugan con una letra que se desliza entre la ironía y el absurdo, mecánicamente inquietante, abriendo el horizonte musical hasta nuevos terrenos. Una canción a conocer para saber de cosas que vendrían detrás. Sonidos que empujaron a tipos como Bowie a afirmar de Devo que era una de las bandas del futuro.

Cosas buenas a tod@s.



lunes, 23 de julio de 2012

SEXO

Tendría yo diecinueve años aproximadamente cuando caí en la trampa. En un papel tamaño cuartilla que había pegado en una pared de la Facultad de Ciencias se podía leer perfectamente y a distancia la palabra. En negrita, con sus cuatro letras perfectamente remarcadas. Luego, al mirar de cerca el panfleto éste continuaba..."ahora que hemos captado tu atención, queremos informarte de que la selección de balonmano de la Facultad se enfrenta el fin de semana que viene contra la Facultad de <...> de Zaragoza, y bla, bla, bla (grande Ibáñez!)". Lo dicho, cazado.

Cometo la frikada de descargarme en el móvil la portada del disco que voy oyendo durante la semana (es decir, la imagen del Eight days a week). Y puedo asegurar que nunca ninguna había despertado anteriormente tanta expectación como la de este Country Life de Roxy Music.
Comentarios de todos los colores, miradas sorpredidas y sonrisas ladeadas. Inspecciones en detalle de la modelo de la derecha fundamentalmente y especulaciones varias acerca del sexo natural de la persona (confirmado, es una chica). Pero mejor no seguir con ello sin mostrar la portada en todo su esplendor. Hela aquí:


Y es una pena que haya que llegar a este punto sin comentar lo que la portada esconde en su interior, un grupo de canciones estupendas que me han acompañado toda la semana.
Roxy Music es una de las bandas de cabecera de lo que se dió en llamar Glam Rock, una tipología de música a medio camino entre el rock y el pop con aderezos electrónicos varios, puente hacia los Nuevos Románticos y, en sus inicios (Bowie, Bolan, Reed?, NYD) germen parcial de la movida New Wave. Una banda que contó en sus inicios con un vocalista de excepción y uno de los egos más difícilmente aplacables de la industria musical (Brian Ferry), un teclista innovador (Brian Eno) y un guitarrista a tener en cuenta (Phil Manzanera), si bien para este trabajo Eno se encontraba ya en otras movidas involucrado.

Merece mucho la pena dedicarle un tiempo a este trabajo. Me ha gustado casi todo de él. Una producción de la propia Roxy Music y John Punter con sonidos tan diferentes y marcados como el de un Elvis veguero y resacoso en If it takes all night, o la afilada presencia de Manzanera en la cañera primera entrega The thrill of it all. Incluso la sofisticación de A really good time.
Quizás me han quedado menos Bitter Sweet (a la que la acústica del coche en plena autopista no ayudó demasiado) y una insulsa (le daré otra oportunidad) Casanova.

Tengo más material para descubrir de esta banda y a buen seguro lo haré. Ferry y Byrne son dos tipos a los que no sé por qué he ligado en mi cabeza y de los que me apetece mucho conocer más. Sus tendencias a bucear en las músicas del mundo, por ejemplo. Puertas por abrir.

De momento dejo a buen recaudo este Country Life para más escucha. Curioso a nivel personal, especialmente con lo poco dado que soy yo a la vida rural...

Cosas buenas a tod@s.


domingo, 19 de febrero de 2012

Comunismo, Anarquía, Nihilismo

El punto de partida se encuentra en las páginas del Ruta de este mes. En ellas Ignacio Julià apunta con su linterna aquí y allà el universo de un combo con peso propio en la música popular del siglo XX: CAN, dejando ver retazos de los miembros de la banda, fogonazos de ideas, vivencias y comentarios de sus componentes.

Y este punto de partida me da la excusa perfecta para traerlos al blog.

Me gustaría hablar de Stockhausen, del krautrock, de demasiadas cosas para hacer sencillo el post. Así que resumiré.

Años arriba o abajo es en la década de los 60 cuando una serie de compositores "serios" y académicos, miembros de la cultura oficial, esa que bebe de los conocimientos más elevados, se plantean la introducción en la composición del elemento electrónico. Éste les abre posibilidades hasta entonces ajenas a la instrumentación tradicional. No sin polémica comienzan a experimentar con técnicas de sampleo o se dedican a comprobar los límites de los sintetizadores (por llamar de alguna manera a lo que había disponible en aquel momento) y su capacidad para interactuar con los timbres conocidos.

Uno de estos músicos académicos fue Karlheinz Stockhausen. No entraremos en la obra de este afamado señor, pero sí le utilizaremos como lo que fue, un punto de referencia para muchos de los artistas alemanes que, desde la mitad de la década del amor, dieron forma y sentido a aquello que se llamó krautrock.

El término krautrock es en sí un juego de palabras. La col (kraut en alemán) forma parte de la cocina tradicional germana, especialmente como acompañamiento a carnes y tratada con sal vinagre para conseguir la fermentación que acabará en el chucrut. Pero kraut fue también una forma despectiva utilizada tras la Segunda Guerra Mundial para referirse a los alemanes. En definitiva, el propio movimiento utilizó la acepción para notar ese aire alemán diferenciador respecto de la música que iban a tomar como punto de partida. Y, ¿cuál era ese punto de partida?. Pues obviamente no buscaron fuera de este planeta. Tomaron los nuevos sonidos que, desde la gran manzana, ya se extendían por todos los oídos inquietos del globo. Los nuevos caminos abiertos por The Velvet Underground, pero también el rock progresivo de los Pink Floyd, los trabajos a la batería de John Bonham, de Keith Moon, de los Beatles más psicodélicos, las actitudes abiertas y heterodoxas de un Zappa.

Sin embargo el krautrock, que sí podría tener sentido como movimiento, no lo tuvo como género musical. Me pasa con él lo que me ocurre con el post-punk. Es un cajon de sastre donde encontrar músicas muy diferentes entre sí. Genera un marco, una cultura de regeneración de la base popular del arte dejando que este se desarrolle sin reglas fijas.

El krautrock tuvo influencias decisivas en grandes nombres de la música anglosajona. Quizás los más conocidos los personificados por David Bowie (no hace mucho comentábamos aquí uno de sus LPs de la llamada etapa berlinesa), Iggy Pop, Brian Eno o Lou Reed (que al contrario que su colega Cale, fue más influenciado que influencia).



CAN (Communism, Anarchism, Nihilism) fue uno de los grupos que conformaron el extenso abanico del krautrock. Ignacio Julià, en su comentado artículo, nos va dejando pinceladas de sus componentes, de Irmin Schmidt a los teclados, del gran Jaki Liebezeit a la batería, de Holger Czukay al bajo, de Michael Karoli a la guitarra o de Damo Suzuki (sin olvidar al breve Malcom Mooney) a la voz. Lo hace tomando como excusa la reedición de Tago Mago, un trabajo en que los alemanes alcanzaron una de las cimas de su composición. El artículo se encuentra sólo en la edición de papel (o no lo he sabido encontrar en la versión web), de forma que poco puedo hacer para enlazarlo, aparte de animaros a invertir 4,50EUR en el primer kiosko decente que encontréis (que esa es otra).

Una de las características que los propios integrantes de CAN refieren respecto a su método de composición es la paridad llevada al extremo. Para ellos cada instrumento tiene el mismo peso (voz incluida). No existe un motor que arrastra todo lo demás. Es la conjunción de todos lo que produce el sonido, la comunión en la composición y en la interpretación. Cuentan como, de sus propios ingresos gracias a sus ventas y actuaciones, destinaban parte a la propia financiación del grupo.

No es este el post de las melodías pegadizas. Es más bien el de señalar con el dedo esas otras músicas que descubrir. Y, en este caso, no hablamos de ninguna subcorriente underground. El krautrock no es mainstream, pero sí es una parte fundamental e indiscutible de la música popular. Sin gente cono CAN, pero también sin gente como NEU! o Kraftwerk, no tendríamos la música electrónica que conocemos hoy día, o al menos tal y como la conocemos.



Cosas buenas a tod@s.

domingo, 22 de enero de 2012

Heroes

Primer disco de David Bowie que comento por aquí: Heroes; segundo de una trilogía que unió, en Berlín, a tres genios: el propio Bowie, Toni Visconti y Brian Eno. Los otros dos trabajos que la completan son, por orden cronológico,  Low y Lodger.
Esta era uno de los miles de agujeros que voy intentando rellenar como buenamente puedo. Conocía, seguramente todo el mundo conoce, el tema homónimo (de hecho el segundo más versionado de el Duque), pero desconocía por completo los temas instrumentales.

Y de hecho creo que es lo más destacable del álbum para los neófitos (léase "yo"). La seña de identidad, la firma, de un Brian Eno metido hasta el cuello en experimentación con sintetizadores y electrónica. En otro tiempo y otro lugar dediqué unas cuantas horas a Eno, desde sus inicios en Roxy Music junto a Brian Ferry hasta la época dorada de los U2 desde The Joshua Tree hasta Achtung Baby. Incluso, alguno lo recordará, me paré un ratito en sus músicas ambientales. En Heroes abunda en aquel sentido y, ahora junto a Bowie, desarrolla dos melodías sorprendentes: Moss Garden y Neoköln. Bajo mi punto de vista ambas superiores al instrumental que compone él solo bajo el nombre de Sense of doubt.

Como creo que el desconocedor del álbum se sorprenderá tanto como yo, daré entrada a Moss Garden (Jardín de musgo) diciendo que lo mejor es imaginarse medio dormido, metido en una bañera caliente en una casa de Osaka mirando el jardín japonés a través de una puerta de papel de arroz entreabierta. Moss Garden suena así





¿Qué tal? No sé, si alguien tiene en mente cargarse el ipod para irse al spa a lo mejor le he dado una idea.
Coñas a parte me parece un tema bueno. El primero que me sorprendió en la primera escucha del disco. Muy Eno (creo que más Eno que Bowie) y, posiblemente, desubicado en este trabajo, pero "ole" por el de Brixtol colaborando en él e incluyéndolo (y "ole" por el talante siempre osado de Visconti, a la postre productor del álbum).

El segundo tema instrumental que me cazó fue Neuköln. Lo escuché sin saber a qué hacía referencia el nombre y lo que más me chocó fue un sonido como de algún tipo de flauta oriental o algo así que salía de la nada y que se seguía por una guitarra eléctrica (la de Robert Fripp, que cogió un avión a Berlin, grabó todas sus guitarras en un día, y se volvió para los USA). Más tarde supe que hacía referencia al barrio turco de Berlin. Otro tema instrumental y ambiental, en este caso para imaginarse un Neuköln en la primera luz del día, con calles desiertas y frías, justo en esos minutos,escasos, antes de quela vida tome posesión de las aceras de nuevo. Neuköln suena así:



Sobra decir que estos temas instrumentales no desmerecen lo más mínimo la parte vocal, mucho más Bowie, por supuesto, pero hoy preferí centrarme en la anécdota y dar a conocer la cara oculta de un disco de los grandes, de los citados en los libros. El que fue disco del año para la reputada revista musical inglesa NME (The New Musical Express). Y aprovecho y me dejo una última anécdota. Si se deletrea el acrónimo de la revista en inglés (NME), se escucha la palabra inglesa "enemy" (enemigo), un juego de palabras utilizado por los no siempre agraciados en las críticas y comentarios de la publicación.

Y esto fue lo que me sorprendió de esta primera escucha de Heroes, solo dos palabritas para Visconti, por quien he pasado demasiado por encima: "The Idiot" sigue siendo para mí su mejor trabajo. Un día hablaremos de "The Idiot".

Palabras clave para inquietos lectores en busca de los caldos de cultivo que generan las cosas: krautrock, Neu!, Can, Kraftwert. Para otro post.

Cosas buenas a tod@s.