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lunes, 5 de julio de 2021

Azabache 1980 - No, Gracias

Formato: FLAC 
Tamaño Rar: 277,07 MB 

     En solo un año Azabache ha bebido en numerosos estilos hasta alcanzar la borrachera estilística que caracterizó su primer larga duración. Pero este segundo disco nos presenta una propuesta coherente. La incorporación del magnífico batería Hermes Calabria, que luego oiremos en Coz y Barón Rojo, y del cantante Miguel Torres confieren a la banda un sonido mucho más homogéneo en la línea del rock urbano que entonces tanto proliferaba en Madrid, acompañando a unas letras teñidas de protesta ecologista. 

Pero Azabache siempre tuvo un fino oído para captar lo que pasaba a su alrededor y aquí vemos como manejan teclados y arreglos en la línea de la nueva ola, e incluso flirtean en algún momento con el tecno. El disco viene iniciado por una de las mejores canciones del grupo, el apocalíptico y rítmico rock “Humos y gases” que va a marcar la pauta de los siguientes cortes. “Contra el viento” nos recuerda a los Azabache del LP anterior con numerosas capas de teclados, aunque esta vez el cantante no va a perecer ahogado como ocurrió alguna vez en su debut. 

 La inquietante introducción instrumental nos retrotrae a Roxy Music, aunque después la melodía y la voz se lanzan por los trillados caminos del rock urbano. El grupo suena cohesionado con una guitarra que gruñe un buen solo. “Sopa de mar” nos lleva de veraneo al mediterráneo a ritmo de pasodoble. Un tema bien interesante, de letra caústica, que merece la pena escuchar. A destacar lo imprevisible de la instrumentación que convierte la canción en una auténtica fiesta de sonidos. “No, gracias” es una balada desabrida con un acompañamiento escueto de efectos de guitarra y letra de protesta ecologista. 

El coro premeditadamente desentonado acompañado de palmoteo que repite insistentemente “No quiero energía nuclear” nos recuerda cualquier himno de manifestación pacifista. “El mundo va a reventar” fue elegido para el único sencillo que se extrajo del LP. Me gusta mucho la instrumentación y arreglos del tema y no tanto la canción en sí y la voz. No obstante, creo que se trata del mejor tema del álbum y te invito a que lo descubras y te fijes en el trabajo nada rutinario del acompañamiento. 

 En suma, un disco muy distinto del anterior y aún más de los discos de Azahar, grupo del que estos Azabache se habían escindido un par de años antes. Un trabajo a valorar y descubrir, pues aunque contiene algún tema claramente de puro relleno como “Por los viejos tiempos”, el nivel general es más que aceptable.

sábado, 7 de marzo de 2020

Azabache 1979 - Días De Luna






Formato: FLAC
Tamaño Rar: 264,81 MB

1978 fue el año en que más discos de música progresiva se publicaron en España. A pesar de eso, este estilo daba sus últimas bocanadas y la nueva ola, primero inglesa y luego española, ponía sus huevos en los locales de ensayo madrileños. En ese confuso caldo de cultivo surge Azabache y su primer LP “Días de luna” (Movieplay, 1979). Sólo desde esa mezcolanza de estilos uno puede aproximarse a este álbum.

Se abre el disco con “Cuidado con la Marisol”, un interesante tema premovida en su letra y su música, con detalles de música progresiva en el solo de guitarra. Un tema que no anda sobrado de calidad, pero que mezcla como pocos los dos estilos, presuntamente enfrentados en aquellos años de cambio político y musical.

“Días sin sol”, que fue también editado en single, es una balada electrónica envuelta en mellotrón y campanas tubulares. Daniel, que aquí ejerce de cantante, nos muestra una buena canción machacada por unas oscuras mezclas, y de paso se marca un solo guitarrero de muchos octanos progresivos. “Cuando la luna” es otra balada, esta vez cantada por el Flaco Barral. Uno de los números menos destacables del disco. Se inicia con ruidos de agua y efectos de sonido para proseguir con voces filtradas que hacen casi irreconocible el texto de la letra. Una melodía plana y un arreglo sin alicientes acaban por aburrir al oyente, que agradece la llegada del final tras cuatro minutos de vagar rumbo a ninguno parte.

“Tío Carlos” es, desde un punto de vista sonoro, el tema más interesante. Voces filtradas que parecen recitar una morbosa cantinela en la que el dúo Flaco y Gustavo hacen de tío Carlos, mientras Ricardo y Daniel hacen el papel de niña. Entre ambos una guitarra que alarga artificialmente el tema a base de un solo previsible, que pretende resultar más o menos cósmico. El despliegue de sonidos de la guitarra y teclados nos presenta un muestrario de efectos de época.

El tema más largo, por encima de los siete minutos, es “Algún día”. El tema comienza con el ruido de un choque de coches para convertirse en rock endurecido por guitarra y bajo y suavizado por los teclados y la voz excesivamente plana de Daniel. A continuación sucesivos cambios de ambiente convierten el rock en balada y ésta de nuevo en un ampuloso desarrollo instrumental de corte progresivo. Un tema cargado de matices que hay que escuchar más de una vez con las orejas bien abiertas

“Noche de meigas galopantes” es otra cosa. En algún sitio hemos leído que era la adaptación de un tema gallego; sin embargo, lo cierto es que se trata de una composición instrumental del Flaco Barral a ritmo de pandeirada con el sintetizador ejerciendo de gaita, de bruja o de ambas cosas. No por casualidad este músico acabaría formando parte del grupo folk Labanda. Puedes escucharla en la referencia correspondiente al single en el que figuró como cara principal.

Otro tema promovida que luce una voz tenebrista y un acompañamiento cargado de electrónica en “Solo en mi ruta”. Un particular estilo lleno de cambios de ritmo y registro sonoro con una voz excesivamente trabajada en estudio y envuelta en teclados.

Cierra el disco el breve tema “Días de luna” , que presta su título a todo el LP. Percusión protagonista con una nueva tanda de campanas tubulares, pajaritos sintetizados y parafernalia electrónica por doquier.

Un disco incoherente, pero bello en su amalgama. A ratos oscuro y tedioso, en algunas –pocas- ocasiones brillante, pero siempre explorador de nuevos caminos musicales. Evidentemente, Azabache sabía muy bien que la música madrileña estaba en ese momento cambiando, lo que no tenían tan claro es hacia donde se dirigía ese cambio.

Julián Molero - http://lafonoteca.net/disco/dias-de-luna