Mostrando entradas con la etiqueta Hamlet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hamlet. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de septiembre de 2022

Hamlet 1992 – Peligroso

Formato: FLAC 
Tamaño Rar: 244,49 MB 

     El estreno de largo de Hamlet llega con este “Peligroso” (DRO, 1992) de la mano de un sello en el que han editado importantes bandas de los 80 españoles y que poco tiempo después sería absorbido por Warner. Este dato lo adjunto porque, tal vez, la inminencia de su desaparición hiciese que los propietarios del sello permitieran la publicación de un disco que sencillamente suena a rayos y demonios. 

En lugar de transmitir la sensación de que todo suena conjunto, parece que el cantante está en una sala y la banda en la de al lado de lo mal equilibrado que está. No podemos achacar esto a la impericia de Hamlet, pues su anterior trabajo, “Hamlet” (DRO, 1991), los mostraba más que aceptables. Este hecho enturbia la grabación de una serie de canciones que podrían representar el “eslabón perdido” entre aquel mini-LP y el salto hasta “Sanatorio de Muñecos” (Romilar D, 1994). 

Es, de todos modos, un álbum más de heavy ochentero y de rock callejero que el siguiente, justamente como retrata la (también horrible) portada. El sonido se endurece con respecto al anterior (conato de voces guturales en “La ley “) y gana velocidad (“Alas negras“), pistas estas de que Hamlet sí busca crecer. 

Pero aún es un álbum bastante enclavado en el costumbrismo del género, de temática trivial y que resulta poco original. Por todo ello, hoy día es totalmente prescindible, aunque hay que señalar que algún tema bueno sí que había (caso de “Voy mal” o el que da nombre al LP) y que estos, cuando han sido rescatados para el directo, han sido convenientemente revestidos, superando la malnutrición de este bochornoso momento.
LaFonoteca

 

Hamlet 1993 - Sanatorio de Muñecos

Formato: FLAC 
Tamaño Rar: 321,46 MB 

     Este álbum representa la entrada de Hamlet en la vanguardia del metal español. Producido por Tom Morris, grabado en Florida y editado por Romilar D poco antes de desaparecer, ya desde el comienzo apuesta por un cambio radical ante lo expuesto por el grupo hasta el momento, apostando por las nuevas tendencias: rap metal, hardcore, riffs inspirados y una sección rítmica pesada y frenética. Con el cambio de estilo también llega una temática de denuncia y crítica dura y áspera. Todo ello hizo que este disco en convirtiera en un auténtico cajón de himnos generacionales. 

La primera, en la frente: “[…] no quiero traficar / no quiero traicionar / no quiero disparar / no quiero transigir / no quiero ser irracional”. La base está dispuesta: no agachar la cabeza ante la rutina y la aceptación del día a día, ante el “así están las cosas”. Te lo advierten en “Ceremonia TV“: “ya no sabes decir ‘no’ “. Ante tal panorama, la tentación de rendirse y unirse al redil es grande. “Qué voy a hacer” recuerda por qué seguir adelante. 

La lucha por la supervivencia urbana es, pues, el gran hilo conductor del disco. Pero también el existencialismo, el lugar del yo –uno de los principales temas en las canciones de Hamlet- hace su presencia. “Al lado” o la citada “Qué voy a hacer“, entre otras, dibujan la angustia del individuo ante una sociedad opresiva. 

 El impacto entre la chavalería del momento, como puede imaginarse, fue grande. Acompañado esto de un excelente directo, dejaba a Hamlet en un lugar preferente entre los nuevos grupos del metal español. Poco tardaron en dejar claro que no era ni un golpe de suerte ni un espejismo. 
LaFonoteca
 

Hamlet 1996 - Revolución 12.111

Formato: FLAC 
Tamaño Rar: 412,44 MB 

     Sin duda uno de los mejores discos que se hicieron en España en la década, básicamente es un poco más de todo lo expresado en su anterior álbum, incluyendo el mismo productor, Tom Morris y sus estudios Morrisound de Florida, y que aquí se lució con la batería (pero de veras, porque lo que en principio parece un defecto ese sonido de latón que tiene, se torna en uno de sus mayores efectismos). 

Primera referencia de Zero Records, compañía fundada tras la absorción de Romilar D por EMI, el sello se creó para poder sacar este álbum, destinado en principio a salir con una multinacional. Ya eso demuestra la fe que Hamlet tenía en su propuesta. El tema que abre el álbum, “JF“, define no sólo el disco y la trayectoria del grupo, sino una época, un sentimiento, una agitación, que Hamlet se dedicó a vocear. 

Una letra descarnada, tremendamente explícita y llena de rabia que se rebela contra la frustración. Ya no basta con ponerse en pie; hay que dejar claro que estás ahí y no te vas a callar. Pero Hamlet no define un frente ambiguo sino preciso: no al racismo, no a la corrupción, no a la alienación, no al fascismo, no al dogmatismo. Enumerar las canciones más reseñables es listar todas las que contiene el álbum: la que no lo es por lo uno, lo es por lo otro, pero con la mira siempre puesta en el último metal, y Pantera como máximo exponente (aunque no en las letras). 

 La arrolladora “Egoísmo“, la reactualizada “El color de los pañuelos” contra las bandas callejeras -que ellos localizan en Los Ángeles pero que perfectamente pudiera valer para Madrid, por ejemplo-. En “La tierra de Paco” apuntan a los nuevos cachorros del fascismo que defienden a un líder que ni siquiera conocieron (buenísima la parte en que dice “será que tienen al viejo en un cajón“); “Hombre del 2000” es un psicópata, pero en él simbolizan al individuo alienado que hace lo que hay que hacer porque es lo que hay que hacer; bases programadas en “No invasión“… y así, una detrás de otra. 

 Era poco probable, que andando por este camino, Hamlet pudieran superar tan alto listón, y así fue.
LaFonoteca
 

Hamlet - Insomio

Formato: FLAC 
Tamaño Rar: 299,40 MB 

   Tras el arrollador “Revolución 12.111” (Zero, 1996), Hamlet se encuentra en el brete de continuar un camino que ya han explotado suficientemente, pero les ha dado gran notoriedad, o intentar buscar nuevos horizontes para su música. “Insomnio” (Zero, 1998) no es un cambio radical respecto a lo hasta ahora expuesto, pero si se perciben ciertas características novedosas. Suele decirse que es más melódico; en otras palabras, que es menos machacón. 

Si los dos anteriores tributan al hardcore, este lo hace ya, claramente, al nu-metal. Se percibe claramente en dos aspectos: la apertura del espectro vocal de Molly y una mayor alternancia rítmica en las composiciones. Por ello, cabría señalar que en este álbum inician una serie de trabajos con Colin Richardson, reputado productor e ingeniero que ha trabajado con multitud de afamadas bandas como Slipknot, Machine Head o Sepultura. 

Con todo, el álbum cubrió las expectativas, entrando en las listas de ventas, y no sólo gracias al tirón del anterior disco -al igual que aquel, este se editó en el extranjero-, sino también a la inclusión de algunas efectivas canciones, que apelan menos al himno generacional y se muestran más completas. Y hablando de esas canciones, el disco se abre con “Tortura-visión“, una de las obligadas en directo y que, como muchas de las canciones que aquí aparecen, la letra deja de lado la lucha social (sin abandonarla, ahí está “Tan simple como decir no“) y se centra en el individuo, asunto que cada vez ocupa más espacio en la lírica de Hamlet. 

Otra que podría calar en un público más amplio es “Antes y después “, la más numetalera del conjunto. Ya andamos por 1998 -año al que también dedican un tema- y aunque el boom del género se produjo algunos años atrás, es en ese momento cuando más atención atrae. 

Y a la altura de las propuestas extranjeras se encuentra Hamlet. Lo malo del nu-metal es que da o dio poco de sí. Su propuesta está tan definida y limitada, por atractiva que fuera al principio, que enseguida te sales por los márgenes, por lo que, para ser fiel a dicha propuesta, tienes que encorsetarte y aburrir, algo que aquí aun no, pero en el siguiente álbum sería muy palpable.
LaFonoteca
 

Hamlet

Pioneros del nuevo metal en España 

      La fecha fundacional de Hamlet es doble. Por un lado, la banda como tal se inició alrededor de 1987, con José Molinero aka Molly y Luis Tárraga al frente, cuando la banda giraba en torno al sonido de la época, el clásico hard rock ochentero, y no era más que otra banda del montón. 

De aquel período nos queda una maqueta que daría paso a un mini-álbum homónimo relativamente interesante y al primer largo del grupo, “Peligroso” (DRO, 1992), en el que el sonido se endurece y se empieza a intuir un futuro para ellos. La otra fecha es la de su reconversión, 1993, en la que nacen los Hamlet tal y como los conocemos ahora. Ya había bandas metidas en las nuevas corrientes del metal alternativo, pero Hamlet jugaba una baza que las demás no valoraron: cantar en español. 

Ese mismo año empieza a forjarse el disco con el que se proponen asaltar el podio del metal nacional, “Sanatorio de Muñecos” (Romilar D, 1994). Se suele citar al nu-metal como el referente de aquella grabación, pero sería más correcto dar un pasito atrás y hablar de rap-metal; si bien los madrileños no están exentos de líneas de bajos funkies, voces guturales, etc. No sólo hablamos de formas, sino también de contenidos: las letras tratan temas más serios, políticos, concienciados, todos ellos desde un claro posicionamiento. 

De tal modo, Hamlet se convierte en una fábrica de himnos generacionales: “Qué voy a hacer”, “Irracional”, “Perdón por vivir”... Hablamos también de un grupo que da lo mejor de sí donde una buena banda debe hacerlo: el directo, donde demuestran ser contundentes a la par que precisos. Giran por todo el territorio nacional, volcándose en cada una de sus actuaciones. Hamlet está ya en boca de todos. Los dos siguientes discos de son los de su consagración definitiva, en los que pasan a ser un peso pesado que, aún joven, ya se ha ganado el respeto. 

El sonido sucio de “Revolución 12.111” (Zero, 1996) y su famosa batería-que-suena-a-lata hace que muchos los califiquen de trash metal -sumado esto a un endurecimiento de contenidos: más furia, más velocidad-, pero lo que realmente hacen es dotar de su propia personalidad al nuevo metal que venían ejercitando. Este disco lo abre su gran tema, el “nunca superado”, el “recordado por siempre jamás”, “JF”, en el que le dicen cuatro verdades al político/empresario de turno en una época en que la corrupción política campaba a sus anchas por el país. 

La letra, realmente cruda, les valió el bochornoso mérito de ser censurados por las radiofórmulas estatales, preocupadas de no morder la mano que les da de comer. Si bien eso les cerró una puerta que por mérito se habían ganado, no fue impedimento para que Hamlet ganara oyentes y alcanzara el éxito. En recompensa, fueron los teloneros de Rage Against the Machine en su concierto en Granada, una actuación difícil de olvidar para los que ahí estuvieron. 

Además, la banda empezó a actuar fuera de España junto a nombres tan importantes como Clawfinger o Fear Factory. El siguiente disco es probablemente su punta de lanza, más elaborado y técnico. “Insomnio” (Zero, 1998) es grabado en el Reino Unido junto a Colin Richardson, productor que ha trabajado con Cradle of Filth, Cannibal Corpse, Sepultura... un crack, vamos. Con él trabajarían en sus dos siguientes entregas, en los que, si bien mantienen el tipo, no presentan ningún tipo de evolución musical notable, aunque siguen ofreciendo buenas canciones, como “Vivir es una ilusión”, del álbum “El Inferno” (Zero, 2000). 

 No es hasta “Syberia” (Locomotive, 2005) cuando Molly y compañía (ya sin Augusto Hernández al bajo) vuelven a dar un paso al frente con su sonido, más melódico (especialmente en la voz) y con atmósferas más oscuras y emocionales. Los contenidos de las letras son más introspectivas y existenciales, por lo que, mientras ganan público entre las nuevas generaciones, muchos de la vieja guardia les abandonan. Todo esto se certifica en su siguiente largo, “Pura Vida” (Locomotive, 2006), cuya gira promocional les lleva incluso por Estados Unidos. 

 En 2008, Hamlet celebra su 15 aniversario (recuerden cómo empezaba el artículo) con una pequeña gira estatal en la que retoman temas de sus primeros discos, ya descartados de sus setlists actuales, y anuncian su fichaje por la emblemática Roadrunner, compañía con la que esperan sacar disco a finales del mismo año. Sin embargo, pocoantes de su actuación en el ViñaRock de Villarrobledo, Pedro Sánchez anuncia su salida de la banda, a la que había estado unido desde sus comienzos, al parecer por no poder compatibilizar su trabajo con el grupo. 

Le sustituye Alberto Marín (Kaothic, Skunk D.F.) con quien concluyen dicha gira y graban su debut con Roadrunner, "La Puta y el Diablo" (Roadrunner, 2009), álbum mucho más duro y menos melódico que los anteriores, dibujando así una enésima nueva etapa para el conjunto madriléño. A finales de 2010 inician una minigira celebrando la certificación como disco de oro de tres de sus álbumes, "Revolución 12.111", "Insomnio" y "El Inferno". A su vez, inician la grabación de un nuevo álbum "Amnesia" (Kaiowas, 2011), que ve la luz a finales de septiembre de 2011 a través de Kaiowas Records, sello barcelonés hermanado con su anterior casa discográfica. 
LaFonoteca 

 Hamlet 
Live at Resurrection Fest 2016 (Viveiro, Spain)