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viernes, 29 de julio de 2022

Cai 1980 - Noche Abierta

Formato: FLAC 
Tamaño Rar: 226,29 MB 

      La entrada del guitarrista José Antonio Fernández Mariscal -Niño- y la particular mano del productor Gonzalo García Pelayo, alma máter del rock andaluz, varían notablemente el sonido de este disco respecto al exhibido en el álbum anterior “Mas Allá de Nuestras Mentes Diminutas” (Trova, 1978). El sonido se hace menos dependiente de los teclados de Chano, que utiliza ahora el piano más que el sintetizador. 

El cantante, Diego, se equipara a Pepe Roca, de Alameda, por citar un ejemplo, en sus melismas aflamencados y adquiere una presencia mucho mayor. Y, sobre todo, las canciones se abrevian y se ciñen a estructuras más trilladas y asimilables que en su citado disco de presentación. “Soñé contigo” es una buena muestra del rock andaluz más claramente reconocible, bien cantada por una voz mimada por el piano que preside el acompañamiento. 

Con menos gancho comercial, pero transitando por los mismos caminos estilísticos, encontramos “Despertar”. Atmósfera onírica y alejada del título en la introducción de “Alegrías de Cai” para que el bajo y la batería aceleren el ritmo hasta convertirla en una desbordante composición que rezuma elegancia en las guitarras que navegan sobre un tranquilo mar de largos acordes de teclados, que acabarán por unirse también a la brillante coloratura. Un tema instrumental de lo más atractivo, en el que el entonces quinteto demuestra su competencia. “Noche abierta” es un tema made in García Pelayo en su letra y su música, bien parecido a la fórmula que Triana, Medina Azahara o Alameda habían repetido hasta la saciedad. 

Se trata del tema más flamenco del disco y, tal vez, de toda la discografía del grupo. Se escucha con agrado y sin problemas, pero uno tiene la sensación de haberlo oído antes infinidad de veces. Con “Extraña seducción”, Cai va a volver un tanto a sus orígenes de teclados alambicados y solos instrumentales. La canción está cantada a dos voces, lo cual contribuye también a conferirle un cierto aire distintivo respecto al resto de las canciones del LP. 

 Tras el breve cuento envuelto en ondas de sintetizador y aires de sicodelia de “La fábula” llega el tema más largo y ambicioso de todo el disco: “La roca del diablo” en la que se nota una compleja elaboración de rock progresivo en la que Cai se mueve como pez en el agua. 

Devaneo instrumental bien conducido por los teclados de Chano en el que confluyen el flamenco y el rock, la sardana y el jazz en una amalgama sonora no siempre del todo feliz, pero, que en la que parece que el productor concede a los chicos el premio de un recreo libre de imposiciones estilísticas para que se desparramen a gusto. 

Chano Domínguez decía de este disco que “Gonzalo había recortado un poco el espíritu de la música por la música, no enfocada simplemente como un producto, pero que ese juego era beneficioso para todos, porque se vendieron varios miles de discos. Así es esto”.
LaFonoteca
 

lunes, 5 de julio de 2021

Cai 1979 - Mas Allá De Nuestras Mentes Diminutas



Formato: FLAC
Tamaño Rar: 554,07 MB

A mediados de los 70, Andalucía era un hervidero de grupos que, cada uno como buenamente podía, empujaban el flamenco de siempre hacia una evolución, cruzándolo con estilos foráneos. Esta fusión había producido ya grupos tan importantes y distintos como Smash o Triana, por citar sólo dos de la primera hornada del llamado rock andaluz. Cádiz no era ajeno a este trajín sonoro y, precisamente con el nombre como llaman a su ciudad los gaditanos de pura cepa, se bautizó este grupo.

La cabeza pensante y líder de Cai no era un guitarrista, sino un teclista: Sebastián Domínguez, que años más tarde se convertiría en el más reconocido músico español de jazz con el nombre de Chano Domínguez. Junto a él, la primera formación está integrada por Paco Delgado (guitarra), Diego -Fopi- Fopiani (batería y cantante) y José Laureano Vélez-Gómez (bajo y segunda voz). No fueron nada fáciles los inicios y pasarían unos años hasta que el modesto productor argentino afincado en Madrid, Alberto Núñez, los descubriera en un viaje por Andalucía en busca de nuevos grupos.

Graban su primer LP en los estudios Sonoland de la capital: “Más Allá de Nuestras Mentes Diminutas” (Trova, 1978) con una tirada corta y sin promoción. Este disco de sólo cuatro temas que nos muestran una banda de rock sinfónico de raíces andaluzas con tendencia a pisar terrenos propios del jazz. En él, las influencias de Emerson, Lake & Palmer y otros grupos cuyo fuerte eran los teclados se ponen de manifiesto.

El disco sirve para que Javier García Pelayo se fije en ellos y convenza a su hermano para que los produzca. Gonzalo García Pelayo se la juega con ellos y patrocina un LP sin saber si éste será publicado o no. Ese LP es “Noche Abierta” (CBS, 1980), que finalmente será editado por CBS en 1980. Canciones como “Soñé contigo” o la propia “Noche abierta” se encuentran entre las mejores del grupo y dan a conocer a Cai en toda España. En este segundo long play, el cuarteto se ha convertido en quinteto con la entrada de un segundo guitarrista: José Antonio Fernández -Niño-. Se trata del único disco de Cai que cumple los cánones propios del rock andaluz.

Al año siguiente, Cai grabará su tercer LP, también de la mano de Gonzalo García Pelayo. “Canción de Primavera” (Epic-CBS, 1981), un buen ejemplo de primitivo rock latino más que andaluzen el que los temas salseros predominan. Este tercer disco es el más premeditadamente comercial de la banda, a pesar de lo cual pasó bastante inadvertido en el momento de su edición.

Tras este disco, el grupo se disuelve, pasando Chano Domínguez a protagonizar a partir de finales de los 80 la escena jazzística española y convirtiéndose en un compositor y pianista de fama mundial dentro del jazz latino. En 2007, hay una reunión del grupo a instancias de Paco Delgado, que vuelve a montar el grupo, repescando a Fopi e incorporando a nuevos fichajes como Blas Lago (teclados) e Ignacio Olivera (bajo). Con esta formación dan un histórico concierto en 2008 en el teatro José María Pemán de Cádiz en el que participaron otros históricos del grupo. A partir de ahí, regresa a la formación José Antonio Fernández. Surgen desavenencias y Paco, el promotor de la reunión, e Ignacio abandonan el grupo. Reconvertidos graban el LP "Metáforas de Luz" (El Bujío, 2010), que será presentado y publicado en abril de 2010.

Cai no ha sido un grupo puntero del rock andaluz, sin embargo, ha sido uno de los más innovadores y experimentales, tomando este estilo como mero punto de partida para evolucionar hacia otros géneros.

CAI - Alameda


https://1fichier.com/?h2zcncs97e

miércoles, 4 de marzo de 2020

Cai 1978 - Mas Alla De Nuestras Mentes Diminutas






Formato: FLAC
Tamaño Rar: 279,15 MB

Cuatro largos temas de estructura un tanto indefinida conforman este primer LP de la banda gaditana. En palabras de su teclista Chano Domínguez se tratan de temas “volados con muchas modulaciones y largos desarrollos, que eran los procedimientos típicos de la época”. Tras esta definición se esconde una música intrincada en la que junto a algún momento memorable, hay otros de aburrimiento y especulación sonora sin rumbo fijo.

El primer tema “Alameda” es el más sinfónico de los cuatro con claras influencias de los teclados e ideas de Keith Emerson. El tema que presta su título a todo el disco se adentra en ritmos fronterizos con el jazz, con Chano haciendo diabluras con el sintetizador y el mellotrón, bien replicado por el toque aflamencado de la guitarra de Paco Delgado. La voz está un tanto metida con calzador en su intervención, ya que es por encima de todo una pieza netamente instrumental en su concepción.

“Solución a un viejo problema” es el tema de estructura más asequible y representa una fusión del rock ralentizado con elementos lejanamente andaluces. A veces, los instrumentistas mantienen su tendencia a perderse en divagaciones que poco aportan al tema. Los cerca de once minutos del cuarto tema pesan en algunos momentos como el plomo. 

Lo mismo ocurre con “Pasa un día”, largo y especulativo. Uno de esas piezas difíciles de seguir para el oyente con una mezcla de toques y estilos de lo más dispar en los que uno acaba agradeciendo que la aguja del tocadiscos llegue al final de la cara, a pesar del vibrante remate instrumental del tema.

Al margen de lo estrictamente musical, hay que comentar ese subtítulo de “sonido andaluz” que aparece en la portada, cuando en realidad de andaluz el disco tiene más bien poco, pero es que en ese momento el rock andaluz se vendía muy bien y no era cosa de dejar de engatusar con esa etiqueta al potencial comprador.