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jueves, 21 de mayo de 2009

Todo el mundo la quiere cantar.


¿Qué tendrá este aria que todo el mundo la quiere cantar? Sensibilidad y belleza melódica. He reunido bastantes versiones, para todos los gustos y colores, una directamente la he descartado, la de Kraus, con una toma de sonido muy deficiente y grabada cuando el tenor ya no estaba en buen estado de salud, no le hacía justicia; como presentación he elegido la de Berganza, para mí es una de las mejores versiones, pero entre las demás también las hay muy buenas.


Teresa Berganza

O del mio dolce ardor (Paris)

Aria de Paris y Elena (Paride ed Elena), ópera de Ch. W. Gluck (1714-1787), basada en un libreto de R. de' Calzabigi -al igual que Orfeo ed Euridice y Alceste-, estrenada en Viena en 1770 . El papel de Paride fue compuesto para castrato y el aria se ha adaptado para diversas tipologías vocales. Hay una versión para piano realizada por Parissotti para su colección de Arias antiguas.

O del mio dolce ardor
Bramato oggetto,
L'aura che tu respiri,
Alfin respiro.

O vunque il guardo io giro,
Le tue vaghe sembianze
Amore in me dipinge:
Il mio pensier si finge
Le più liete speranze;
E nel desio che così
M'empie il petto
Cerco te, chiamo te, spero e sospiro.

Oh, deseado objeto de mi dulce calentura, el aire que respiras al fin respiro. Adonde sea que vuelvo mi mirada tus hermosas facciones se me aparecen: mi pensamiento imagina las más felices esperanzas, y en el deseo que me inunda el pecho te busco, te llamo, espero, y suspiro.


Sumi Jo


Renata Tebaldi


Janet Baker


Anne Sofie von Otter


Magdalena Kozena


David Daniels


Juan Diego Flórez


Dimitri Hvorostovsky


Ettore Bastianini


Samuel Ramey

lunes, 23 de febrero de 2009

Mignon (3)



Vamos a descansar un poco de los "Come scoglio" y retomamos la ópera Mignon de Thomas por donde nos habíamos quedado, a su vez esta entrada podía formar parte de la serie que estoy haciendo de arias o canciones cantadas en idiomas distintos a los originales. Tras un número de conjunto en el que el joven aventurero Wilhelm queda prendado de los encantos de la coqueta Philine, ésta y Laerte abandonan la escena dejando solo a Wilhelm; al poco aparece Mignon que vuelve a darle las gracias por haberla salvado, el joven aprovecha para investigar sobre su pasado, la joven contesta que sólo tiene un único nombre, Mignon; no sabe los años que tiene, nadie los ha contado, fue raptada y no conoció a su madre, a continuación entona el aria culpable de que esté haciendo esta serie: "Connait-tu, le pays?". Recuerdos de la infancia de Mignon, del país del que fue raptada y en el que a la joven le gustaría amar, vivir y morir. Wilhelm la interroga: "¿No será Italia ese país encantado del que hablas?" La joven responde: "¡Italia!... No sé..."

La escuchamos interpretada por Stephanie Blythe dentro del contexto de la ópera y después escucharemos interpretaciones aisladas:



La estadounidense Geraldine Farrar en 1915:



Lucrecia Bori, la soprano valenciana tan vinculada al Met, en 1928:



Conchita Supervia, con ese vibrato estrecho tan característico en 1931:



Risë Stevens, la mezzosoprano americana que fue reina del Met en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, debutó en Praga en 1936 precisamente con este papel, también con él debutaría en el Met dos años más tarde, la escuchamos en una grabación desde el teatro neoyorkino realizada en 1948:



Teresa Berganza:



Marilyn Horne:



Magdalena Kozena, que poco tiene que hacer en lo puramente vocal con tanta competencia pero, en su descargo, diré que sí transmite muy bien el aire de melancolía y misterio del aria:



Cantada en alemán por Emmmy Destinn -acostumbrado a tanta estridencia en el caso de las féminas, espectacular sonido para la época (entre 1901 y 1908)- y por Lotte Lehmann:





Y cantada en italiano por Giulietta Simionato, ahí es nada:



martes, 23 de septiembre de 2008

Magdalena Kožená - Songs My Mother Taught Me


"Songs My Mother Taught Me" es el título del nuevo disco de Magdalena Kožená para Deutsche Grammophon.
El disco reúne canciones de compositores checos: Dvorák, Eben, Janácek, Martinu, Novák, Rösler, Schulhoff y una canción tradicional, el título no es sólo un gancho comercial, según Kožená es verdad que algunas de estas canciones se las cantaba su madre aunque no era una cantante profesional, también declara que se encuentra muy a gusto cantando en su propia lengua: "las tengo en la sangre, cuando las canto no tengo la impresión de que estoy trabajando" .La mezzo está acompañada de Dorothea Röschmann -soprano que la acompaña en los Dúos Moravos de Dvorák-, Michael Freimuth al laúd y a la guitarra y Malcolm Martineau, su acompañante habitual, al piano.



Por lo menos no es lo de siempre: arias de Mozart, arias de Haendel, arias barrocas... Un recital que, por su estética y esto es una apreciación muy muy personal, sin ningún sentido peyorativo, veo en la línea de von Otter, desde que apareció Kožená siempre he emparejado a ambas mezzos, de hecho creo que no hubiera existido ésta tal y como la conocemos sin la existencia previa de aquélla.




Todavía no he escuchado el disco pero tiene una pinta estupenda, os dejo unos anticipos que he encontrado, la de Janacek es sencillísima y absolutamente cautivadora:

martes, 15 de abril de 2008

Que Hebe te encadene eternamente con flores siempre frescas

Mi primer contacto con la ópera barroca francesa fue con Castor et Pollux de Rameau, de eso hace ya bastantes años, no había mucha oferta para elegir así que me llevé a casa la más barata que encontré, la que grabó Harnoncourt entre el invierno y la primavera de 1972. Lo cierto es que me costó bastante trabajo asimilarla pero soy bastante tozudo y el que la sigue la consigue, a veces no hay suerte y, o bien la ópera de turno no ha llegado en el momento adecuado o bien no queda más remedio que rendirse y reconocer que esa ópera, por mucho que nos empeñemos, no está compuesta para nosotros. Pero el día que la belleza que esconde una obra, tantas veces ignorada, te es revelada se siente una de las mayores satisfacciones que el arte puede dar al ser humano. Algo así me pasó con esta ópera de Rameau, conocía la célebre aria de Télaïre, una de esas melodías que parece que te acompañan durante toda la existencia sin saber exactamente cuándo llegaron a ti, y tardé en darme cuenta de que la obra contenía también otras páginas tanto o más hermosas, sin embargo no había sabido encontrarlas hasta entonces o eran ellas las que no me habían encontrado a mí. Estoy hablando del final del segundo acto de Castor et Pollux. Tanto el aria de Telaïre como la citada escena del segundo acto las podemos escuchar más abajo.

Repasemos el argumento un poco por encima: El prólogo viene a ser una especie de lucha entre la guerra (Marte) y el amor (Venus) en la que triunfa éste último. Cuando la acción dramática de lo que es propiamente la ópera comienza, Castor ya ha muerto en una disputa con Linceo por el amor de Telaïre, que en realidad estaba enamorada del primero. Ésta en su funeral canta el aria de la que hablábamos: Tristes apprêts, un lamento que me apasiona. Pollux, el hérmano gemelo del héroe fallecido, se encarga de la venganza matando a Linceo, y cae rendido de amor ante Telaïre.
Vamos a escuchar el lamento de Telaïre por Les Musiciens du Louvre dirigidos por Minkowski y cantando Kozená en la Gala Rameau Théâtre du Châtelet de París en diciembre de 2002 (ya apareció anteriormente pero cantado por Jane Laval en los años treinta, aquí: El canto francés. 1. Jane Laval):




En el segundo acto Pollux, inducido por Telaïre, pide a Júpiter que haga regresar a Castor de los infiernos. El dios lo hará, pero pone una condición: que Pollux ocupe el lugar de su hermano. Entonces aparece Hebe, la diosa de la juventud, rodeada de Les Plaisirs Célestes (los placeres celestes), en sus manos lleva guirnaldas de flores con las que encadenan a Pollux para retenerlo, pero no pueden convencerlo: vano es el esplendor del Olimpo, el cielo, la felicidad suprema está allí donde amo, está allí donde soy amado. Finalmente Pollux rompe las guirnaldas con las que ha sido encadenado y se dispone a bajar a los infiernos, así termina el segundo acto.
Escuchemos esta segunda escena del segundo acto, dura algo más de catorce minutos, pero os aseguro que el tiempo que empleéis escuchándola no va a ser en vano, por el Sotckholm Kammerkören, el Concentus musicus Wien y la dirección de Harnoncourt en 1972 :




En el siguiente acto todo el mundo, menos Telaïre intenta disuadir, sin éxito, a Pollux para que no entre en los infiernos. Una vez allí Castor no acepta el sacrificio de su hermano y sólo le pide que se quede durante un día, el suficiente tiempo para ver a su Telaïre y despedirse. Al final Júpiter libra del juramento a Pollux y éste regresa al mundo de los vivos.

lunes, 3 de marzo de 2008

Dono notte de Ariodante. Magdalena Kozena.

Mientras esperamos a que Ximo pueda escuchar a Kozena y nos dé su opinión, mucho más fiable que la de otras que he leído por los foros provenientes de los que la escucharon en Madrid el año pasado, os dejo "Dopo notte" de Ariodante (Haendel). Canta Kozena, dirige Fabio Biondi, un concierto dado en Londres en junio de 2000, cuando la mezzo comenzaba a ser conocida internacionalmente. Según mi entender va mucho más sobrada de aliento que von Otter en su famosa grabación de la ópera con Minkowski.



A partir de estos momentos y por asuntos personales no voy a poder conectarme con la frecuencia habitual durante la próxima semana -es lo que creo, pero nunca se sabe- así que estaré unos días sin publicar entradas nuevas.

Ya os habréis dado cuenta de que sufro una especie de fiebre haendeliana, acabo de salir de ver Orlando y dentro de tres días voy a Le nozze así que creo que podemos dar la etapa superada por el momento y hasta que me vuelva a dar, pero repito, nunca se sabe.

No haré crónica de Orlando, me remito a lo que escribió Titus en su blog. No estoy absolutamente de acuerdo con su crítica pero coincido en lo fundamental.

Por cierto, al buscar el enlace me he dado cuenta de que hemos coincidido en un aria de las elegidas por Titus: "Dopo notte", la versión es distinta, menos mal.