En la parte central otra frase compuesta, "D'un fiore il pregio e quello solo vien dato, ma tutto un vago aprile è in te raccolto" (Sólo se puede comparar -su rostro- con la belleza de una flor pero todas las de abril se unen en tu persona). Como es habitual en las arias da capo, la parte central es más breve y morosa, sólo repite "ma tutto un vago aprile è in te raccolto".
El aria finaliza con el da capo, retoma la frase inicial e introduce múltiples variaciones, libertad para los intérpretes.
Apenas algo más de cuatro minutos, cuatro minutos de delicadeza, de belleza melódica, de encanto, cuatro minutos en los que cualquiera siente envidia de los que se dicen estar enamorados. Muestra de enamoramiento pero que tiene también su parte de intento de seducción y conquista. Y todo intento de seducción no deja de ser de alguna manera un engaño.
Es una de mis arias favoritas pero seguramente no es de las mejores de Giulio Cesare, el nivel es muy alto, digamos que me cae simpática, de mañana de sábado en una primavera soleada.
ACTUALIZACIÓN
A raíz de un comentario efectuado por nuestra amiga Kalamar, recuperamos la magnífica versión del aria que efectuó Andreas Scholl el año 2008 en Lausana bajo la dirección de Ottavio Dantone, hay que ver la clase que tiene Scholl a la hora de cantar y la imaginación que le pone, algo que está mucho más allá de la belleza de la voz, que para mí es mucha, una versión redonda la suya, plagada de detalles de buen gusto:
Aria de Giulo Cesare de la ópera homónima de G.F. Haendel: "Non è si vago e bello"
Lawrence Zazzo (contratenor), Natalie Dessay (soprano) Concert d'Astree, dir.: Emmanuelle Haim
Opera de París
Claro que siempre hay quien pretende hacer de todo esto una comedia, pero con muy poca gracia o, al menos, de forma inoportuna, el canto también bastante irregular:
Me gusta especialmente como lo canta la mezzo Sarah Connolly con William Christie en el Festival de Glyndenbourne 2005, además escénicamente está muy bien resuelto, sin descartar el humor, el más seductor de todos los Cesares que desfilarán por esta entrada, al igual que la Cleopatra de Danielle de Niese, pero por otras razones:
Como curiosidad escucharemos a Walter Berry en los sesenta del siglo pasado, cuando el Haendel operista estaba todavía por descubrir: