Tiene toda larzón del mundo George Hall cuando dice que Mado Robin tiene a un mismo tiempo algo de anacrónico y algo de prodigioso, anacrónico por su estilo de canto, su coloratura, estaba en desuso en los años cincuenta del siglo XX, y prodigioso por su materia vocal, un auténtico fenómeno de la naturaleza, una de las voces más extensas por arriba de las que se han dado en la historia de la música, y tiene el record Guiness por las notas más altas ofrecidas por una soprano en una grabación. Fue descubierta cuando tenía 16 años por el barítono Titta Ruffo y tuvo una carrera muy corta, falleciendo casi a los 42 años, a pesar de todo algunos testimonios discográficos nos han llegado, entre ellos una versión integra de la ópera Lakmé de Leo Delibes. Su timbre, caracterizado por su dulzura y suavidad más que por su intensidad, no era muy atractivo desde un punto de vista dramático, era poco dado a los contrastes, pero sí lo podemos calificar de bonito, más aterciopelado que eléctrico en la zona central, sus interpetaciones respiran musicalidad por todos lados, prestando siempre atención al fraseo y trabazón entre cada sílaba y la que sigue, sin problemas de fiato ni de regulación de intensidades, su dicción es muy nítida, ninguna objeción vamos a poner a su técnica y yo diría que dramáticamente la soprano no podía dar más de lo que daba, el timbre era demasiado infantil, uno de los paradigmas de la llamada soprano jilguero, un tanto exótica y un tanto circense. Y entre lo más exótico y circense que conozco de ella, aunque para mí no es lo mejor de ella (podéis buscar en Youtube "Ah non credea mirarti.... Ah! non giunge" de La Sonnambula), está la canción Le Rossignol de Alabiev.
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sábado, 27 de enero de 2018
viernes, 26 de febrero de 2010
Una cosa rara o De cuando Callas pudo ser una pitufina.
Hoy traigo a "Quest'assisa" una cosa rara, aunque cosas más raras se han visto por estos lares últimamente. Cuando la escucho me produce una sensación extraña, es como si escuchara a Callas pasada de revoluciones, como cuando en la época del vinilo te equivocabas y ponías un LP a 45 rpm. Se trata de Mado Robin cantando "La danza" de Rossini:
Un poco más en su salsa, aunque tampoco, la encontramos interpretando el aria de la locura de "Lucia di Lammermoor", una de las versiones que, entre otras cosas, se me quedaron pendientes en la pasada etapa del blog. A mí la verdad es que.sin estar entre mis favoritas, me gusta. Principalmente porque esta señora sabía lo que era el fraseo, el canto ligado y una dicción clara; además, puestos a exhibir dotes para la coloratura y ascensiones al agudo, pocas como ella. Yo creo que no cantó el papel íntegro en escena (aunque por los comentarios que hace Robin a este post parece ser que sí que lo cantó). Os dejo con la circense interpretación del aria de la locura por Mado Robin, el remate final con ascensión a la estratosfera es alucinante.
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