Se estrenó Don Pasquale en el Palau de les Arts con Helga Schmidt, la ex-intendente, imputada por malversación, falsedad y prevaricación a causa de supuestas irregularidades en la gestión del teatro. Con o sin dar crédito a teorías conspiratorias -algunas de ellas bien fundadas-, podríamos pensar que algo debió hacer mal esta mujer cuando el juez ha visto en sus maniobras indicios de delito, porque si el juez no ha estudiado bien el caso y se ha guiado por lo que ha alegado la fiscalía es para ponerse a temblar; por el momento es inocente mientras no haya sentencia condenatoria. Esperemos que la justicia actúe, a ser posible con celeridad, y adopte las decisiones que correspondan asegurándose de que cuando se atribuye a alguien la comisión de un hecho delictivo existan verdaderamente indicios racionales de ello, porque de otra forma, si Helga fuera inocente, se habría destrozado en un segundo toda su brillante trayectoria profesional, y eso es imperdonable. Desproporcionado me pareció el despliegue policial que tuvo lugar en el Palau de les Arts el otro día, asistimos a un espectáculo bochornoso, ni que se se hubiera decretado el estado de sitio, causando un serio daño a la imagen del Palau de les Arts, en eso creo que ha habido unanimidad. Y mientras llega el juicio, lentamente como es habitual, continua la temporada de ópera del coliseo valenciano con Davide Livermore, director del Centro de Perfeccionamiento desde el 2012, ocupando el puesto de la austriaca. Dentro de poco más de un mes lo tendremos estrenando también una nueva producción de Norma, el verdadero plato fuerte de esta temporada. A Livermore sólo le falta ser nombrado director de la orquesta, pues sigue ésta sin director musical titular, para que digamos aquello de Juan Palomo... Cuidado en el futuro con las incompatibilidades, diría que para que éstas no se den están los servicios jurídicos de la Generalitat, pero no sé qué pensar (el Consell Juridic Consultiu de la Generalitat Valenciana dio su visto bueno en el caso de Schmidt), supongo que se tendrá en cuenta que va a ser complicado que se dedique a la dirección escénica mientras se ocupa de la dirección artística del teatro. La entrada de Livermore, que ha sido bien acogida por la prensa y los aficionados valencianos, y que calificada de continuista por aquélla, ha resultado irregular en el apartado de comunicación, lo primero que dijo es que estaba negociando con Mehta y al día siguiente el director le desmentía y aseguraba que no volvería a Valencia hasta que se reparase el daño que se ha hecho a Helga Schmidt, sobre el director musical también ha hablado más de la cuenta. Por ahora nos basta el ánimo que intenta insuflarnos Livermore, pero dentro de unos meses no serán suficientes las palabras, le vamos a pedir también hechos.Mientras tanto María José Catalá, que no asistió al estreno de Don Pascuale pero sí a la Presentación de la Fallera Mayor Infantil (¿tendría miedo al abucheo del público de les Arts?), lo cual no deja de dar una idea de cómo entienden la cultura esta gente, juega al despiste con el asunto Mehta, ayer me enteraba que había afirmado que "todavía se está en la tramitación administrativa de la rescisión del contrato de Helga y la formalización" del de su sustituto.