Al
llegar, justo en el lateral del Convento, hay una puerta pegada a unas escaleras
medio derruidas y en la que pocos se fijan.
Sin
embargo, esta puerta tuvo, en su momento, una gran importancia histórica, pues
se trababa de una porta real; ya que conectaba el convento con el palacio real
que había en la colina de enfrente. Por eso está decorada con flores de lis,
emblema de la dinastía de Avis.
Una vez
terminado, este héroe nacional se retiró al monasterio y adoptó el nombre de
Fray Nuno de Santa María, donde moriría años más tarde (1431).
Para
llegar al monumento, una visita casi obligada, pues en él está la historia en
piedra de Lisboa, no hay más que utilizar el Elevador de Santa Justa y recorrer la pasarela. O subiendo andando
desde el Rossio.
Las
ruinas del antiguo convento acogen el Museo Arquelógico do Carmo, donde se
expone una breve, pero valiosa, colección que recorre la historia de Lisboa
desde la Prehistoria hasta la Edad Media.
El
Sarcófago de las Musas, del período romano, y el Friso dos Leões, un buen
ejemplo de arte mozárabe en Portugal.
La
tumba del rey Fernando I, que data del siglo XIV, está llena de elementos
simbólicos relacionados con la alquimia.
La tumba de Nuno Alvares Pereira, también conocido como el Santo Condestable.
Una sala dedicada a las colecciones de dos de los arqueólogos más importantes del siglo XIX portugués, Possidónio da Silva y el Conde de S. Januário, que incluyen sarcófagos egipcios y unas espeluznantes momias procedentes de América del Sur.
Lunes a
sábado de 10:00-18:00 horas (octubre a mayo).
Lunes a
sábado de 10:00-19:00 horas (junio a septiembre).
Cerrado
todos los domingos, el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre.
Un turista con muestras de cansancio...
Precio:
Adultos:
3,5 €
Estudiantes:
2,5 €
Menores
de 14 años: gratis
Lisboa Card: 20% de
descuento.