Estamos ante una exposición que es un homenaje muy merecido a este gran pintor.
Os aconsejo que la visiteis, pues merece la pena por la gran calidad de sus obras.
En su día conocí a Emilio Ros y, después de su fallecimiento, he mantenido una buena relación de amistad con su esposa Amparo y con sus hijos Estrella y Andrés.
Ya me contareis que os ha parecido.