En una época en que las recetas no se buscaban en internet, sino que se recortaban y coleccionaban, La Tercera de La Hora nos regalaba pequeños fascículos de cocina que se transformaban en verdaderos tesoros familiares. Estos librillos no solo enseñaban a preparar platos, sino que también compartían datos, historia y curiosidades sobre ingredientes cotidianos como arroz, carnes, pescados, verduras, repostería y huevos.
El ejemplar que conservo está dedicado a este último ingrediente, protagonista en incontables preparaciones. Dentro de sus páginas encontramos “El secreto de la mayonesa”, una receta casera que combina técnica, paciencia y un par de consejos útiles para asegurar un resultado perfecto.
Receta: El secreto de la mayonesa casera
- 2 yemas de huevo grandes (aprox. 40 g)
- 2,5 g de sal fina (½ cucharadita)
- 15 ml de vinagre blanco o jugo de limón (1 cucharada)
- 250 ml de aceite vegetal o de oliva suave
- Pimienta negra recién molida (opcional)
- Preparar la base: Reúna todos los ingredientes y utensilios. Asegúrese de que el bol esté totalmente seco. Bata las yemas durante 2 minutos.
- Condimentar: Agregue la sal y el jugo de limón o vinagre. Bata durante medio minuto más para integrar bien.
- Comenzar la emulsión: Vierta el aceite muy poco a poco, en un hilo fino, sin dejar de batir.
- Continuar el batido: Cuando el aceite se haya absorbido, agregue otro chorrito. Mantenga un ritmo constante y, si es necesario, cambie de mano para descansar.
- Espesar la mezcla: A medida que emulsiona, la mayonesa irá espesando. Si no se corta, continúe añadiendo aceite lentamente hasta incorporarlo todo.
- Ajustar la textura: Si queda demasiado espesa, aclare con 5–10 ml de jugo de limón, agua o una cucharadita de vinagre.
- Punto final: La mayonesa estará lista cuando conserve su espesor y caiga en gotas gruesas al levantar el batidor.
- Estabilizar y servir: Bata una cucharada (15 ml) de agua hirviendo en la mezcla para estabilizarla. Pruebe y ajuste la sal. Añada pimienta si lo desea y sirva de inmediato o refrigere.
Consejo del fascículo: Compre huevos frescos y de rápida rotación para mayor seguridad. Los de segunda clase son más adecuados para preparaciones cocidas al horno.
Eran fascículos semanales que tenían forma de librillo, hechos en papel poroso y tinta de diario para abaratar costos. Aportaba desde recetas sencillas, rápidas hasta platillos complejos y recetas gourmet. Mas de alguna casa aquí en Chile tenia esos fascículos en algún cajón de la cocina, al cual consultar alguna receta, cuando se quería hacer algo especial o venia alguna fiesta importante donde la cocina era invitado estelar.
Espero que hayas disfrutado dejando la pregunta ¿Tuviste alguno de estos fascículos? Nos vemos en la proxima reseña.