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viernes, 17 de mayo de 2024

Pearl Jam : Dark Matter (2024)

"Vuelta a su zona segura..." 

Uno de los principales problemas que Pearl jam ha venido cargando desde hace casi veinte años es el que han perdido frescura encerrándose en el mismo disco una y otra vez. Me explico. Uno podrá gustar más o menos de la pasada por Binaural (2000), Riot act (2003) y el homónimo de 2006, sin embargo, lo que nadie puede negar es que estos tres álbumes representaron propuestas cargadas de identidad, tanto en términos de sonido como estructuras. Tras esto, lamentablemente, la banda pareció quedarse pegada en un tipo de canción por lo que álbumes como Backspacer (2009) y su sucesor Lightning bolt (2013) no hicieron si no repetir fórmulas, destacando en base a una que otra canción particularmente atractiva ('Just breathe', 'Sirens' o 'My father's son') pero sonando en el global cada vez más evidentes y simples. 

La banda parece haber entendido esto, de ahí que en el fallido Gigaton (2020) intentasen hacer el giro en canciones como 'Dance of the clairvoyants' o la misma 'Who ever said', el problema es que la jugada no les encontró suficientemente inspirados por lo que dicho álbum acabó sumergido entre varias de las canciones más aburridas en su carrera (¿alguien se acuerda de 'Seven o'clock' o 'Never destination'?). Este nuevo Dark matter vuelve por tanto a funcionar como una "respuesta a", es decir, ¿qué debía venir tras un experimento fallido? Pues una vuelta a aquello que sienten si pueden manejar, una zona segura, que es a lo que han apuntado una vez más. Con una salvedad eso si: entre Gigaton y este Dark matter existió Earthling (2022), el álbum publicado por Eddie Vedder en compañía de Andrew Watt. Y ahí, hay un nexo, ciertas inquietudes que el vocalista en ese entonces pudo desarrollar y que ahora en compañía de su banda madre (y el mismo productor) ha podido llevar un tanto más allá, encontrando así el mejor conjunto de canciones que Pearl jam han publicado en largo, largo tiempo. Al menos quince años.

¿De dónde saco esto del nexo entre el mencionado Earthling y este Dark matter? Pues basta ir al primero, darle play a canciones como 'Good and evil' o 'Rose of Jericho' para verificar que es el mismo tipo de sonido que la banda acá desarrolla en cosas como 'Scared of fear' o 'React, respond' (con el bajo de Jeff Ament como gran protagonista), así como también en 'Dark matter' (la canción) o 'Running' (otra en donde el bajo vuelve a lucir), es decir, temas breves pero dinámicos, que van al grano y funcionan. "Dos cucharadas y a la papa" - como decimos en mi tierra. 

De igual forma, la influencia del rock estadounidense (Tom Petty, entre varios) en Eddie Vedder vuelve a aparecer acá en una serie de medios tiempos marca de la casa pero que como segunda línea defienden muy bien al disco. Ahí suma una bonita canción como 'Wreckage' mientras que 'Won't tell' entrega el que debe ser el mejor coro del álbum (una lástima que el momento vocal de Vedder no le permita llegar tan lejos como la melodía pedía). En 'Upper hand' la banda regala una interesante intro atmosférica para luego realizar un pequeño auto plagio al viejo clásico 'Nothing as it seems' en las estrofas y solos, aunque acá si hay que darles el que exprimen el tema todo lo que puede dar (y hacen bien, que es una de las grandes del disco), enlazando perfecto con la fuerza de 'Waiting for Stevie' (bien Mike McCready sacando partido con su guitarra) y ese crudo pero notable mensaje: "Puedes ser amado por todos y no sentir amor".

Llegando a la recta final de Dark matter podemos afirmar con claridad que el viaje ha sido contundente y regular, con momentos que cumplen y otros de alto nivel. Casi disculpamos un tema tan débil como 'Something special', nos la saltamos, agradecemos el buen ánimo de 'Got to give' y ese cierre lleno de madurez a cargo de 'Setting sun', dejándonos así un trabajo con el que Pearl jam efectivamente no reinventan nada (tampoco lo pretenden), un disco que vuelve a ir por las guitarras que la banda viene buscando desde al menos 2006, con la diferencia de que esta vez han podido encontrar una lista capaz de sostenerse en el tiempo. Los años dirán cuanto...

¿Canciones? 'Won't tell', 'Upper hand' y 'Waiting for Stevie'.

7,2 / 10
Muy bueno.

martes, 31 de agosto de 2021

30 Años De... Pearl Jam: Ten (1991)

"Fuerza y emocionalidad en un debut de proporciones históricas..."

¿Qué más se puede decir respecto al debut de Pearl Jam? Su disco más vendido a la fecha, uno de los
debut más sólidos de la historia, el conjunto que llegó para rematar el golpe que ya había dado Nirvana con Nevermind y entregarle fuerza suficiente al grunge como para que pudiese estirar el hilo por unos cuantos años más. Todo eso y muchísimo más es lo que rodea a este neo clásico incontestable que tuvo todo para elevar al infinito y más allá la carrera de estos jóvenes provenientes de Seattle pero que también pudo perfectamente acabarla ahí mismo. Porque debutar con una obra maestra no es nada fácil, casos de bandas que jamás pudieron sobrevivir al debut hemos visto muchos pero lo relevante (e histórico) en el caso de Pearl jam es el que hayan logrado fortalecerse a partir de el éxito descomunal de un álbum como Ten, y si, que probablemente nunca pudieron publicar otra obra así de contundente, pero supieron re inventarse de mil maneras de la mano de una carrera maravillosa que a día de hoy continúa transitando caminos dignos, e incluso algunos memorables. 

Pero quiero escribir respecto a la música y no tanto del mito, que de eso ya se ha hablado bastante. Ahí, el principal mérito de Ten es la fuerza que contiene, un trabajo donde cada canción es una arrolladora avalancha de emocionalidad y desborde, lo cual se expresa con claridad en toda la Cara A del disco, la cual abre con 'Once', que es una vorágine que se desarrolla entre guitarras punzantes y un Eddie Vedder (absoluto amo y señor del álbum desde el comienzo) que saca trabalenguas en las estrofas y es efectivo en los coros, algo que la banda intentará replicar más adelante replicar con 'Why go', cuyo rock efectivo sonará entre dos pasadas extraordinarias que confirmarán el nivel de intensidad con que cuenta el álbum. La primera es 'Evenflow' seguida de 'Alive', la segunda 'Black' + 'Jeremy', es decir, el nivel es descomunal. En 'Evenflow' destaca el que la banda sabe sostener el peso de la canción pese a bajar las revoluciones respecto a 'Once', con un trabajo notable en batería por parte de Dave Krusen, fuera de encontrar un elemento melódico inolvidable en los coros (algo que se repite a lo largo del álbum) y regalar esa notable baja de aceleración a medio tema (3:20) a la que en vivo la banda ha sabido siempre sacar provecho, mientras que 'Alive' es el primer momento claro del disco en donde todo confabula en favor de la emocionalidad, con un diálogo madre/hijo sobrecogedor y Mike McCready enorme en las guitarras. 


También en una jugada que desborda dolor sonará 'Black', nuevamente con Vedder en un nivel superlativo entregando una recta final con dos minutos inolvidables (pasarán décadas y ese "¿Why can't it be? ¿Why can't it be mine?" seguirá transmitiendo como lo hizo en aquel lejano 1991), seguida de 'Jeremy', que se transformó rápidamente (con ayuda de aquel notable video clip) en todo un himno en contra del acoso escolar, algo que hoy en día se trata y aborda con naturalidad pero treinta años atrás no. 

La Cara B del álbum marcará una pausa con la introspectiva y atmosférica 'Oceans', una que anticipará desde ya la versatilidad que poseía Pearl Jam y que seguramente fue factor para que pudiesen sobrevivir a este primer gran paso en su carrera, para luego entregarse a la dinámica y las guitarras, primero con 'Porch', que es la antesala de lo que unos años más adelante madurarían en 'Rearviewmirror', digamos, ese tipo de canción que abre en velocidad para luego frenar, jammear y agarrar vuelo hacia el cierre, luego con 'Garden' (que es una joya pero pasa desapercibida al lado de tanto hitazo) seguida de 'Deep', otra donde apostarán por la explosión y el desate. Ahora, toda obra maestra debe ser capaz de cerrar en altura y acá lo hacen con la increíble 'Release', recurriendo nuevamente a la emocionalidad aunque esta vez entablando el diálogo hijo/padre que llega hasta la médula del sentir, una vez más de la mano de una interpretación extraordinaria por parte del joven Vedder.

No hay peros ni reparos respecto a Ten. Un disco inmenso, una descarga de energía que pese al paso de la historia continúa vigente, y eso que la banda se dejó en el cajón cosas como 'Yellow led better' o 'Wash' como pruebas de que iban sobrados de creatividad por aquellos años. No es fácil escribir respecto a un álbum como este, donde cualquier adjetivo queda corto, por lo que solo puedo cerrar esperando haber podido estar a la altura. 

¿Canciones? 'Alive', 'Black', 'Jeremy', 'Release'.

10/10
Obra maestra.


Otras reseñas de Pearl Jam:

domingo, 17 de mayo de 2020

20 Años De... Pearl Jam : Binaural (2000)

"Notable bicho raro ..."

El fin de siglo atrapaba a Pearl jam en un momento singular. Tras la vorágine que significó el haber debutado con el demoledor  Ten (1991) + Vs (1993) + Vitalogy (1994), la banda supo refugiarse en el íntimo No code (1996) para luego salir a ver la luz con un sólido Yield (1998), sin embargo, cabían dudas respecto a los caminos a seguir por los estadounidenses, sobre todo tras el sorpresivo éxito del single 'Last kiss' en 1999, ¿sería que a partir de ahora tendríamos a unos Pearl jam más melosos y comerciales? ¿o más bien una vuelta a las raíces? ¿o quizás una mixtura de sonidos como hicieron en Yield? Finalmente las ganas de continuar experimentando primaron y la banda optó por trabajar un disco realmente diferente a cualquier cosa que antes hubiésemos oído de ellos, comenzando por la producción, donde en lugar de acudir a su habitual compañero de ruta Brendan O'brien optaron en esta ocasión por Tchad Blake, un productor fascinado por diversas técnicas de grabación y junto a quien intentaron plasmar el sonido binaural en sus canciones, es decir, un método que busca generar en el auditor una experiencia similar a la de estar escuchando la música en una habitación. Y en efecto, escuchar el álbum con audífonos resulta muy distinto a oírlo en un parlante tradicional, o al darle play desde el teléfono, por ejemplo, es impresionante cuanto se pierde del sonido en gran parte de las canciones.

Ahora, el cambio de productor no es la única novedad relevante con que contó el proceso de grabación de Binaural. El disco contó con el debut en batería de Matt Cameron, quien se uniría a Pearl jam tras el fin de Soundgarden reemplazando a Jack Irons (quien participó junto a la banda entre 1994 y 1998), y su participación se hace sentir en los temas más duros del disco. Es más, me atrevería a afirmar que nunca más en la carrera de Pearl jam la presencia de Cameron se sintió con tanta claridad en un conjunto de canciones como aquí ocurre en 'Breakerfall', 'Insignificance', 'God's dice' o 'Grievance'. Piezas donde la banda suena ágil e inspiradísima y la producción da muestras de exactamente lo que la banda quería lograr con ella, con capas y capas de guitarras, redobles que se perciben en el ambiente y un sonido que parece esconder muchísimos secretos.  



En contra partida a estas canciones directas aparecen las exploraciones. Primero dentro del rock en 'Evacuation', una canción compuesta por el mencionado Matt Cameron (y vaya que se nota), con una estructura totalmente marcada por el golpeteo del baterista además de un Eddie Vedder que se entrega a altas notas en los coros (la canción siempre ha sido resistida por los fans pero nadie puede negar que el cierre es fascinante). Y luego en canciones tremendamente oscuras y que son capaces de trasladar el sonido de Pearl jam a otro lugar, ahí destaca la enorme 'Nothing as it seems', con un Mike McCready inmenso en los emocionales solos de guitarra, la exquisita pasada blues/country que es 'Of the girl', la extraña pero fascinante 'Rival' (con Vedder nuevamente llevando el registro al límite de sus capacidades) o la atmosférica 'Sleight of hand'

También sumarán el medio tiempo 'Light years' (¿será la canción más sub valorada en la carrera de Pearl jam? ¡es que vaya maravilla!) así como el tétrico cierre a cargo de 'Parting ways' mientras que la balada 'Thin air', que debe ser lo más débil que contiene el disco al perderse en la búsqueda de una emoción que no acaba nunca de llegar, así como la aventura en ukelele 'Soon forget', definitivamente no se encuentran al nivel del resto del conjunto. En este sentido, resulta lamentable el que la banda decantara por estas canciones (o 'Evacuation') en lugar de 'Sad', 'Education' o 'In the moonlight', temas que definitivamente podrían haber funcionado mejor en Binaural y que pudimos conocer años más tarde gracias al compilado Lost dogs (2003).

Con todo, el sexto álbum de Pearl jam cuenta con la suficiente fuerza individual como para merecer una justa reivindicación. La historia ha situado a Binaural como el bicho raro de la discografía de la banda, un trabajo que en su momento sufrió palos por todos lados, tanto crítica como fans le dieron ya sea por la producción o falta de fuerza en muchas de sus canciones, sin embargo, mirado a distancia cabe destacar el trabajo honesto y notable resultado por parte de una banda que continuaba mostrando hambre de romper sus propios límites, aún en la incomprensión.

7,5 / 10
¡Muy bueno!


Otras reseñas de Pearl Jam:
2020: Gigaton
2013 : Lightning bolt
1993: Vs