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domingo, 25 de enero de 2026

30 Años De... The Smashing Pumpkins : Mellon Collie And The Infinite Sadness (1995)

 "Obra monumental y atemporal..."

Hora de escribir respecto a uno de los álbumes más extraordinarios de nuestra era. Por lo mismo, la tarea no es cosa fácil y la pregunta cae de cajón: ¿Por dónde comenzar? Quizás lo más sensato sería recordar en donde se encontraban The smashing pumpkins para 1995. Ahí habría que mencionarle a los más jóvenes que por aquel entonces la banda no era considerada "consagrada" dentro de la escena e incluso, pese a que hoy álbumes como Gish (1991) o Siamese dream (1993) son mirados como objetos arqueológicos de culto, los pumpkins aún eran mirados como una "apuesta alternativa" al lado de otros como Nirvana, Pearl Jam y toda esa ola grunge que había consumido todo a comienzos de los noventa. Lo anterior a pesar del éxito de hitazos como 'Disarm' o 'Today', que gozaron de bastante rotación en radios o canales de videoclips (como MTV, que en aquellos años era el claro eslabón que separaba a los artistas del anonimato). Dicho lo anterior, este disco llega para cambiarlo todo y registrar con letras doradas a William Patrick Corgan como un compositor de elite. En simple: hiciera lo que hiciera Corgan después de este 1995, un álbum como Mellon collie and the infinite sadness ya lo había dejado anotado en la historia. Bueno, a él y a sus nobles compañeros de banda.  

Si tuviera que resumir en una sola virtud la gloria alcanzada por este álbum tendría que mencionar la impresionante diversidad que ostenta. El disco es un desborde de melodías y canciones, un álbum doble de veintiocho canciones en total en donde la banda explota el amplio espectro sonoro/emocional que habían sido capaces de insinuar en el pasado, yendo desde furiosas guitarras hasta pasajes tremendamente tristes y melancólicos, los cuales se complementan con más de algún momento ameno e incluso tierno, esto en un álbum que en lugar de apostar por el viaje "coherente" decide a propósito ser una especie de "álbum blanco" de The Beatles, es decir, una mezcolanza de sonoridades con giros bruscos, una especie de collage de manchas en donde alternan deliberadamente distintos colores que arman un cuadro que luce sorprendentemente armónico. 

Lo anterior se declara en el disco desde un comienzo, abriendo con una hermosa y delicada pieza instrumental al piano que se enlaza con la grandilocuencia pop de 'Tonight, tonight', un himno destinado a la inmortalidad que entre potentes vientos dedica sus líneas a abrazar la esperanza en medio de ese camino que significa el volverse adulto ("Cree que la vida puede cambiar / Que no estás atascado en vano / No somos los mismos / Esta noche somos diferentes..."), para luego meter de golpe la fuerza incontenible de algo como 'Jellybelly' o el rock duro de la fantástica 'Zero', dos que beben un tanto del sonido del anterior Siamese dream (1993) y que coquetean incluso con el metal. Por cierto, en todas las mencionadas comienza a brillar con luces propias el trabajo en batería del increíble Jimmy Chamberlin, un tipo capaz de entregarle identidad a cada canción, ya sea en momentos agresivos como otros más en calma. 

En adelante el álbum continuará con esta oscilación entre emociones. Sonará, por ejemplo, la ira desatada del neo clásico 'Bullet with buttlefly wings', que fue el primer single promocional del álbum e impactó por sus rabiosas reflexiones en torno a la fama y el éxito con líneas tan sinceras como "El mundo es un vampiro..." o "A pesar de mi rabia aún soy una rata enjaulada...", la cual se conectará con la tristeza en acústico de 'To forgive' (de las más oscuras en todo el álbum) donde Billy Corgan volverá a referirse (como en el pasado con 'Disarm') a los fantasmas más dolorosos de su infancia ("Hijo bastardo de un hijo bastardo / Un niño de ojos salvajes del sol / Y justo como la lluvia / No soy el mismo, pero me siento igual..."). De igual forma el rock salvaje de 'An ode to no one' se enlazará con el sobrecargo psicodélico de 'Love' y la delicadeza de 'Cupid of locke', esto para anticipar una recta final del Disco 1 impresionante, con una conmovedora pasada introspectiva en 'Galapogos' ("No negaré el dolor / No negaré el cambio / ¿Y si cayera en desgracia ? / Aquí, contigo / ¿Me dejarás también...?") la cual deriva en  'Muzzle', una intensa canción de amor que recae en varias de las reflexiones más brillantes en la carrera de Corgan ("Y conocía el vacío de la juventud / La soledad del corazón / Y conocía los murmullos del alma..."), esto para cerrar el primer acto con la extensa y potente 'Porcelina of the vast oceans' seguida de la calma de 'Take me down', la primera interpretada y compuesta por el guitarrista James Iha

Lejos de bajar el nivel, la avalancha que significó toda esa primera parte del trabajo encuentra perfecta consecución en la segunda. Acá momentos tremendamente agresivos que se viven en 'Where boys fear to tread' + 'Bodies', una saturada 'Tales of a scorched earth' o la derechamente violenta 'X.Y.U', se conectan con la delicadeza de 'Thirty three', la oscuridad de 'In the arms of sleep', ternura de 'Stumbleine' o la emocionalidad de la espacial 'Thru the eyes of ruby', que destaca por las exquisitas atmósferas que generan sus guitarras. Y como si todo lo anterior fuese poco, entre estas sonará el hitazo '1979', un medio tiempo notable que gracias a su singularidad logró transformarse en un verdadero clásico generacional. 

Si hay algo que algunos reprochan a este álbum es su pasada final. Hay quienes consideran que canciones como 'We only come out at night' o 'Lily (my one and only)' en su simpleza no logran estar a la altura del resto. En lo personal las acepto pues estas me parece traen de regreso una calma necesaria considerando la locura de disco que venía sonando, además de que se complementan con cosas preciosas como 'Beautiful', 'By starlight' o la hermosa 'Farewell and goodnight' (la segunda escrita por James Iha) cerrando así una lista extensa de canciones que arman una verdadera montaña rusa de emociones pero que logra destacar debido a la inspiración constante que derrocha. 

Mellon collie and the infinite sadness acabó quedando en la historia como una obra monumental atemporal que a la vez resulta muy difícil de clasificar. En estas 28 canciones encuentras rabia, violencia, momentos tremendamente melódicos, melancolía, tristeza, reflexión, esperanza, enamoramiento, entrega, decepción o desamor. Así como se lee. Hay guitarras frenéticas, rock acelerado, medios tiempos, pasajes psicodélicos, producciones limpias y otras cargadas a la saturación. De todo en un álbum enorme que dio muestras de un Billy Corgan en absoluto estado de gracia. La historia ya estaba escrita, y bueno, desde acá la banda solo se podía comenzar a desmoronar. Y así efectivamente fue...

¿Canciones? 'Tonight, tonight', 'Bullet with butterfly wings', 'Muzzle', 'Bodies', '1979' y 'Thru the eyes of ruby'.

sábado, 28 de enero de 2023

The Smashing Pumpkins: ATUM - Act I (2022)

 "Indefendible..."

Aún con sus pocos altos y bastantes bajos, debo ser de los pocos defensores de la etapa post 2010 de Billy Corgan usando la marca (su marca) The smashing pumpkins. Siendo preciso, a una década de distancia un disco como Oceania (2012) me sigue pareciendo un trabajo sólido (el último buen disco de Corgan a día de hoy), digno sucesor de aquel sub valorado y más que correcto Zeitgeist (2007). Y si bien los posteriores Monuments to an elegy (2014), Shiny and Oh so bright, Vol 1 (2018) y Cyr (2010) lucieron todos como verdaderos manotazos de ahogado por parte de un compositor cada vez más ensimismado, de todas maneras en cada uno de ellos podías encontrar algo a lo que aferrarte, algunas canciones que te invitaban a creer que la chispa creativa seguía ahí. Esto de ATUM, sin embargo, ya no hay por donde agarrarlo. Cuarenta minutos para el olvido que suponen ser el inicio de una trilogía (serán treinta y tres canciones en total, así que agárrense) que Corgan anticipó como una continuación tanto del mítico Mellon collie and the infinite sadness (1995) y Machina: The machines of god (2000). Ok Billy, Ok...

El álbum abre con un instrumental (si esto iba a jugar a ser Mellon collie no podía ser de otra forma) insípido a más no poder y tras el cual sonarán una serie de canciones que por lo general insisten en el camino trazado por el antecesor Cyr, es decir, un coqueteo constante con la electrónica aunque carente de toda magia. Algo interesante se percibe en la electrónica de algo como 'Embracer', así como en 'Butterfly suite', donde Corgan acierta con la melodía pop y parece tener algo que decir musicalmente, más todo lo demás luce lamentable, dejándonos indiferentes en cosas como With ado I do' o 'Hooligan', aburriéndonos en 'Where rain must fall' (espantosa esta, un ladrillo) o sonando derechamente ridículos en 'Hooray'. Todas estas complementarán con pasadas un tanto más rockeras (?) aunque sin filo alguno, me refiero a 'The good in goodbye', 'Steps in time' o 'Beyond the vale', canciones que no están mal, es más, todas cuentan con una producción acertada (de la mano de, por supuesto, el mismísimo Billy Corgan) y vueltas de tuercas atractivas en sus respectivas estructuras, sin embargo, la falta de agresividad, incluso la pasión, lo cual no hace sino verificar que cuando Corgan hoy toma la guitarra tiene poco y nada que añadir a su repertorio. Y es que el rock compuesto con manual pierde demasiado y eso le pasa a este disco. Las ideas estaban, más no la garra y el hambre.

La primera parte de ATUM no es más que otro proyecto en solitario de William Patrick Corgan usando la marca, uno más en la lista, solo que esta vez realmente poco inspirado, un álbum tedioso e incluso triste compuesto por un tipo desesperado por volver a ser relevante, un hombre que evidentemente se percibe más genial de lo que realmente es. Y por cierto: paren de mentir, James Iha NO ESTÁ en la banda, es solo un invitado a las presentaciones en vivo.

¿Canciones? 'Butterfly suite' y 'Embrace'.

viernes, 21 de febrero de 2020

20 Años De... The Smashing Pumpkins: Machina / The Machines Of God (2000)

"Contundencia incomprendida..."

Seamos francos: muy vanguardista habrá sido el fantástico Adore (1998) pero en términos comerciales el disco representó un absoluto y total fracaso para la banda. Vender hoy un millón de copias de tu disco no es una mala cifra pero en 1998 si lo fue, más considerando que venían de vender dieciséis millones alrededor del mundo con Mellon collie and infinite sadness (¡siendo este un disco doble!). Dicho en simple: lo que vendió Adore fue meramente gracias al nombre, al eco de su antecesor y a las expectativas que estaban depositadas en el lanzamiento, pero la promoción del álbum fue tímida por parte de una productora que no terminó nunca de creer en el proyecto (se sabe que tras los videos ‘Ava adore’ y ‘Perfect’ estaba inicialmente la idea de lanzar dos promocionales más pero que aquello finalmente quedó en nada) y las caída abrupta en las ventas acabaron por restar crédito a Billy Corgan frente a su sello discográfico. De ahí que en 1999 cuando este propusiese la idea de volver a realizar un álbum conceptual doble la respuesta fuese negativa. La banda debía centrarse en grabar un álbum “normal”, que vendiese y recuperase terreno en lo comercial. A esta relación de desconfianza con la productora se sumaría un clima enrarecido en la interna, el baterista Jimmy Chamberlin regresaba a la formación (y desde entonces se mantendría fiel a Corgan en cuanto proyecto este decidiese llevar adelante) tras su alejamiento en 1996 a causa de un proceso de desintoxicación pero D’arcy Wretzky (bajista histórica de los pumpkins) abandonaba en pleno proceso de grabación por lo que Corgan debía acudir de manera excepcional a Melissa Auf Der Maur (entonces bajista de Hole) quien ayudaría a terminar el proceso y acabaría acompañándolos en la gira. En definitiva, todo confuso, enredado y complicado en términos relacionales. El final de la banda de cierto modo se comenzaba a anticipar y todo parecía presagiar el que podría ser un desastre de álbum, sin embargo, no fue así...

Un 29 de febrero de 2000 Machina/ The machines of god (desde ahora simplemente Machina) veía la luz. Un disco de nivel que en su global cuenta con suficiente diversidad como para brillar con luces propias y en lo individual encuentra momentos enormes dignos del talento de un Corgan que volvía a dar muestras de su labor compositiva. En este sentido un primer aspecto a destacar es que Machina recupera a la guitarra como protagonista en el sonido pumpkins pero también el que el disco viene con una propuesta sonora curiosa, cargada a las murallas de sonido. De esta forma, en la gran mayoría de sus canciones el disco propone una saturación en las guitarras que entrega un efecto de suciedad y contundencia bastante singular para el auditor. El disco por tanto se encuentra lejos de ser una "vuelta a lo básico" sino más bien continúa el proceso exploratorio que se inició con la grabación de Adore (de hecho varias canciones de este álbum "maduran" en cierto modo el sonido de su antecesor) solo que esta vez recuperando el rock, dejando absolutamente de lado la electrónica para volver al complemento guitarra + batería  elemento esencial en el sonido.  

De esta forma, la primera parte del álbum concentrará varios de los momentos más contundentes que la banda habrá entregado en su carrera. Instantes donde se conjuga la fuerza y pasión de la interpretación ('The everlasting gaze' o 'Stand inside your love') con un sonido envolvente ( 'Raindrops + sunshower'y marcado por la emocionalidad ('I of the mourning', una canción enorme que estaba destinada a hacer historia pero que la productora incomprensiblemente decidió no lanzarla). 




La guitarra volverá a lucir más adelante inmersa en la producción mencionada anteriormente, ahí los murallones se volverán evidentes en 'Heavy metal machine' o 'The imploding voice', momentos que se verán complementados por la pantanosa oscuridad de 'Glass and the ghost of children' o 'Blue skies bring tears', con esta última bebiendo aún de la melancolía de Adore aunque llevando el sonido hacia otro nivel, algo que también ocurrirá en la singular 'The sacred and profane''This time' o en el enorme lamento que es 'The crying tree of mercury'

Entre estas aparecerá también la melodía exigida por la productora, canciones limpias que no responden al concepto sonoro que el disco en general propone pero que de todas formas ayudan a alivianar un tanto la densidad de este. Ahí sobra claramente 'Try, try, try' (incluida evidentemente por el sello que necesitaba una canción que pudiese sonar en las radios) pero en la recta final canciones como 'Wound', 'With every light' y 'Age of innocence' aparecerán como algunas de las más hermosas que haya compuesto Corgan (y vaya que el hombre ha escrito temas lindos). 

En definitiva, pese a ser un trabajo que recuperaba las guitarras y fuerza de Smashing pumpkins, la osada apuesta sonora y los constantes afanes exploratorios de Corgan acabaron por (nuevamente) desembocar en un proyecto poco comprendido por las masas. Machina obtuvo resultados comerciales peores aún que los obtenidos por Adore, lo cual sumado a las divergencias internas (el ego de Corgan era imposible cupiese en un proyecto colectivo), acabo por desembocar en el fin de la banda. Meses más tarde Billy Corgan publicaría la noticia y junto con esto regalaría todo el material que el sello no aceptó como parte del proyecto original que él pretendía lanzar (en un compilado llamado Machina II / The friends and enemies of modern music), donde pudimos verificar que afuera quedaron varios temas de rock duro ('Glass', 'Dross' 'Sould power'), canciones que llevaban al extremo el murallón de sonido ('Saturnine', 'Speed kills', 'Real love') y otras tantas piezas preciosas que el gran público nunca llegó a disfrutar ('Slow down'). 

Material para un gran disco doble había pero siempre nos quedaremos con la duda respecto a como habría resultado aquello. En 2015 sonó fuerte el rumor de que el disco sería lanzado en formato doble como originalmente se pensó pero aún seguimos esperando. De todas maneras Machina/The machines of god sigue ahí, un disco imcomprendido y sub valorado que quedará en el recuerdo como la despedida de los pumpkins como alguna vez los conocimos, en plenas facultades...


8 / 10
¡Excelente!
  


Otras reseñas de The Smashing Pumpkins:

lunes, 24 de diciembre de 2018

The Smashing Pumpkins: Shiny And Oh So Bright, Vol 1 / LP : No Past. No Future. No Sun. (2018)

"Triste caricatura de un pasado brillante..."

Son difíciles las reuniones. Te juntas con viejos amigos pero, tan pronto comienzas a compartir, notas que más allá de las risas en torno a viejas anécdotas hay poca química en el presente, y del futuro mejor ni hablemos. Algo así supongo es lo que les debe ocurrir  a las bandas cuando de manera forzada se reúnen con algún fin (normalmente comercial). Existirá una que otra idea trabajada por separado que intentarán hacer cuajar en el estudio hasta finalmente rendirse frente a la cruda evidencia y asumir que "esto es todo lo que hay". Lo mencionado viene a colación a propósito del regreso de The Smashing Pumpkins, o más que regreso, la inclusión tras dos décadas de distanciamiento de James Iha a la formación que Billy Corgan ha venido trabajando durante la última década, participación que inevitablemente ilusionó a muchos con el regreso de la inspiración o al menos de una voz disidente al interior de la formación. Pero no. Shiny and oh so bright ... (¡vaya pomposidad de título!) continúa la linea de sus predecesores, con un Billy Corgan al mando de todo lo que se oye, lo cual no necesariamente sería negativo si el disco al menos mantuviese el nivel de cualquiera de sus antecesores, asunto que ni por asomo ocurre.  

Inofensivo y confuso creo son los adjetivos que mejor pueden definir un álbum que en ningún pero ningún momento se inclina por alguna línea, que en treinta minutos intenta tirar por la épica en 'Knights of Malta' o en 'Alienation', aunque sin lograr emocionar, también tirar por el pop y medios tiempos (a la '1979') en 'Silvery sometimes (ghosts)' o en la sosa 'Travels', o desempolvar las guitarras en la terrible 'Solara', que solo constata que la ira y el filo han desaparecido por completo, y así, durante el trayecto de tan solo ocho temas que estos descafeinados Pumpkins nos proponen encontramos muy poco desde donde afirmarse, quizás la dinámica de 'Marchin' on' (la única en todo el disco que me atrevería a decir que funciona), 'With sympathy', que en su simpleza y ese bajo marcado resulta realmente agradable y ese cierre con 'Seek and you shall destroy', donde la banda efectivamente encuentra algo de química.

El décimo álbum de The smashing pumpkins es el peor que ha editado la agrupación en cualquiera de sus formaciones. Incluso al lado de discos "menores" de Corgan y cia., como Zeigeist (2007) u Oceania (2012) luce pálido, y la participación de James Iha no hace sino completar el chiste de mal gusto. ¿Alguien lo ha oído en el álbum? Yo en ningún momento. Si no me lo cuentan no me creo que participó. 

5 / 10
Nada muy especial. 


Otras reseñas de The Smashing Pumpkins:
2014 // Monument to an elegy
2012 // Oceania
1998 // Adore

domingo, 10 de junio de 2018

Adelanto... The Smashing Pumpkins : Solara


En 2007 Billy Corgan decidió revivir artificialmente a los Pumpkins. Escogió a dedo un guitarrista y una bajista que le fuesen funcionales, los cuales se sumaron al siempre fiel Jimmy Chamberlin en batería, armando así una agrupación que le permitió editar un álbum en solitario pero bajo la marca The smashing pumpkins. Aquel experimento se tituló Zeitgeits, al cual le siguieron Oceania (2012) y Monuments to an elegy (2014), todos discos correctos, cual más cual menos, todos con altos y bajos, ninguno de ellos un desastre pero si carentes del filo característico de la agrupación original. 

El caso es que tras dieciocho años de alejamiento, finalmente Corgan logró su ansiado objetivo: convencer a James Iha de volver a grabar junto a él. Por lo que ahora tenemos al 75% de la banda original reunida para realizar una futura gira de grandes éxitos (¡era que no!) y un adelanto promocional del que suponemos será un nuevo disco de estudio, el cual probablemente vea la luz en 2019.

'Solara' se titula lo nuevo de The smashing pumpkins y a juzgar por el resultado, estoy esperando la confirmación de que esto es solo un demo, que el verdadero single viene en camino. Mira que reunirse para esto ...