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domingo, 19 de abril de 2026

U2: Easter Lily (EP, 2026)

"Siguen tomando aire..." 

Continúan las sorpresas con U2, y todo parece indicar que tendremos un 2026 bastante prolífico por parte de los irlandeses. Tan solo un mes atrás les tuvimos publicando el EP Days of ash y ya les tenemos de regreso con seis nuevas canciones que sumadas a las cinco anteriores perfectamente podrían haber conformado un nuevo álbum de la banda. Aunque...  a juzgar por lo resultados quizás debamos agradecer la decisión de mejor esperar y dejar este puñado de temas como lo que han sido: una mera salida a tomar aire. 

¿Con qué nos encontramos entonces en este Easter Lily? Pues con un conjunto de temas que efectivamente acercan a U2 hacia lo que suele ser su sonido más tradicional (ahí habrá varios que seguro respirarán aliviados), es decir, ese sonido donde la guitarra de The Edge vuelve a ser protagonista así como la emocionalidad de las composiciones. Esto lo apreciamos desde un comienzo cuando 'Song for Hal' abra los fuegos, una canción que va en busca de una melodía conmovedora y que cuenta con la singularidad de estar interpretada íntegramente por el guitarrista de U2. El resto de la banda aparecerá en pleno más adelante, primero cuando la batería de Larry Mullen Jr. sostenga la ascendente 'In a life', luego con el bajo de Adam Clayton siendo preponderante en la bonita 'Scars', esto para que todos acaben construyendo intensidad en 'Resurrection song'. Lo dicho entonces, que las canciones están bien y efectivamente transmiten mayor fuerza respecto a lo entregado un mes atrás, pero todo sea dicho: tampoco es que algo de acá te vuele la cabeza. Ni de cerca. 

En dicho sentido lo que más llama la atención en el conjunto es el cierre. Ahí los aires ochenteros de 'Easter parade' traerán al presente ese sonido tan Unforgettable fire de la banda, mientras que 'Coexist (I will bless the lord at all times?)' expone a tope (por enésima vez) la faceta más espiritual de Bono en un relato hablado de casi siete minutos de duración, esto en compañía de Brian Eno en los créditos de composición. Lo último explica claramente el que sea el único tema que respira claramente fuera la caja.  

Cantidad no siempre implica calidad, siendo este uno de los casos que confirma la frase. U2 en un mes nos han entregado once canciones y un poema que como EPs saben bien pues traen de regreso a la banda, pero efectivamente como disco habrían resultado un conjunto realmente decepcionante. A seguir esperando por tanto por el bendito regreso en pleno que todo parece indicar se dará en este 2026...

¿Canciones? 'Scars' y 'Easter parade'.

6,5 / 10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de U2:

sábado, 7 de marzo de 2026

U2: Days Of Ash (EP, 2026)

 "Atisbos de grandeza..."

U2 alguna vez fue muy pero muy grande. Por lo mismo, resulta inevitable ante cualquier nuevo lanzamiento el mirar hacia atrás y hacer la odiosa comparación. Los años, sin embargo, pasan para cualquiera, y ya sea debido a la auto complacencia o el terror a volverse irrelevantes, la carrera de los irlandeses viene siendo bastante errática desde hace al menos veinticinco años. Por lo mismo, lo más justo a la hora de analizar desde lo musical este nuevo EP sea mirar simplemente hacia lo más reciente, hacia esta última década marcada por el auto homenaje de álbumes como Songs of innocence (2014) y Songs of experience (2017), pues en esa línea continúan moviéndose estas cinco canciones (complementadas con la lectura de un poema) que muestran a un U2 encorsetado, contenido, dejando ver atisbos de grandeza que adornan canciones bonitas cuando mucho pero que lamentablemente parecen conformarse solo con aquello.

Desde lo lírico el asunto va por otro lado, y ahí radica el principal potencial de este EP. Days of ash fue lanzado el pasado 18 de febrero (el "día de cenizas", que para quien no lo sepa representa en la tradición cristiana el inicio de los cuarenta días que preceden a la pascua de resurrección) y se plantea como un lanzamiento reflexivo respecto a nuestro presente. Conscientes de que han estado callados durante demasiados años es que el EP abre con una declaración: "Tienes derecho a mantenerte en silencio...o no". A partir de esa sentencia la banda inteligentemente ha querido abordar varias de las principales aristas conflictivas que hoy nos asechan, y lo han hecho con nombre y apellido. Dedican explícitamente estas canciones a Renée Good (asesinada ahora en 2026 en los Estados Unidos por el ICE de Donald Trump), a Sarina Esmailzadeh (asesinada en 2022 por el gobierno iraní en medio de protestas por la liberación femenina) o a Awdah Hathaleen (activista palestino asesinado en 2025), es decir, el lanzamiento está marcado por la muerte y desde ahí posee un peso no menor, además de atingente. El problema paradójicamente está en las canciones. Que acá no encontramos ningún 'Pride', una 'One tree hill', un 'New year's day' o una 'Sunday bloody sunday', ni siquiera una 'Iris' o una 'Cedarwood road' (yéndonos a la era más reciente de U2) si no más bien un puñado de cancioncitas bonitas carentes de ira o filo, veinte minutos de música que quedan en el incómodo terreno de la canción pacifista que no molesta ni impacta.   

Pues lo dicho, que nos entregan cinco canciones y un poema. De estas, lo más atractivo aparece en la balada acústica 'The tears of things', un relato de estructura creciente que va ganando intensidad en medida que avanza, y 'One life at time', principalmente gracias a la atmósfera envolvente que generan las vocalizaciones de Bono. Entre lo demás, 'Song of the future' es bonita pero no mucho más, 'Yours eternally' (en compañía de Ed Sheeran) es la enésima canción en donde U2 intentan sonar como Coldplay (dramático el terminar copiándole a tu copia) mientras que 'American obituary' es la nueva intentona de U2 por componer una canción de rock afilada y fallar en el intento, principalmente a causa de lo básico y mínimo que está Dave Evans (alguna vez conocido como "The Edge") en la guitarra. 

Days of ash evidentemente está lejos de ser un desastre. Acá no hay canciones malas pero si un conjunto que plantea una incertidumbre: ¿Esto es efectivamente lo mejor que pueden entregar hoy en día o más bien son canciones compuestas "a la rápida" dada la necesidad de salir a decir algo frente a la contingencia? Bueno, se supone que este 2026 o el próximo año tendremos nuevo disco y respuesta.

¿Canciones? 'The tears of things' y 'One life at time'. 

6/10
Bueno, cumple...


Otros lanzamientos de U2:

lunes, 25 de noviembre de 2024

20 Años De... U2: How To Dismantle An Atomic Bomb (2004)

 "Caricatura de sí mismos..."

La historia es conocida. El "fracaso" (las comillas son totalmente intencionadas) de Pop (1997) volvía a sumir a U2 en una crisis existencial similar a la que habían vivido diez años atrás post Rattle & hum (1989). Con una diferencia relevante eso si: la crisis de 1990 era artística, más no comercial. A los noventa los irlandeses entraban con dudas en torno a su perfil artístico, preguntándose si aún tenían algo relevante que decir y por lo que existir, de ahí que la respuesta fuese artística: el brillante Achtung baby (1991). Entrando a los dos miles, sin embargo, lo que embargó a U2 fue un terror a volverse irrelevantes, viejos y que bandas como Coldplay (entre otros) les ganasen la partida llenando estadios. De ahí la decisión de abandonar por completo la vanguardia noventera simplificando fórmulas para así congraciarse con el público mediante un meloso All that you can't leave behind (2000), un álbum sencillo, ameno y que en términos de promoción (+ gira) explotaba el perfil mesiánico de un Bono que desde entonces decidió transformarse en una caricatura de si mismo. 

Quedaba en el aire, sin embargo, la duda respecto al siguiente paso. ¿Más de lo mismo o algún tipo de paso hacia adelante? Lo cierto es que How to dismantle an atomic bomb (qué título más molesto, por favor...), a diferencia de su antecesor que era bastante más claro y conciso, pretende ser muchas cosas (de ahí la cantidad de productores que metieron mano acá, ocho en total). Un disco que intenta retomar la veta más rockera de U2 y entregarle protagonismo a la guitarra de The Edge en canciones como 'Vertigo' (que sería a los irlandeses lo que 'It's my life' fue a Bon Jovi, es decir el último hit en su carrera y la canción que quizás salvo de la quema a este álbum), una interesante 'Love and peace or else', donde se acuerdan de lo que era construir una atmósfera gracias al tándem Adam Clayton + Larry Mullen Jr. que acá funciona perfecto, aunque al mismo tiempo lastran el resultado a causa de esa producción que tiende a endulzar el sonido con campanitas, o ese esperpento que es 'All because of you', con un coro amateur a más no poder y una de las peores canciones de U2 en su historia. Porque claro, una cosa es querer sonar afilados y otra efectivamente poder. Lo cierto es que a quien tenemos acá en guitarra parece ser una especie de imitador barato de The Edge por lo que los riffs acaban siempre siendo bastante simples y es realmente poco lo que aquí suena a esos U2 que diez o quince años atrás podían reventarte la cabeza asumiendo riesgos en cosas como 'In god's country', 'Acrobat' o 'Gone'.

Por lo mismo, cuando más cómoda se siente a la banda es cuando entrega una versión azucarada del mítico The Joshua Tree (1987), es decir, en la adorable 'City of blinding lights' (aquí si que están en modo Coldplay armando una especie de 'Clocks' que pretende ser más ambiciosa aunque de nuevo, no les da), la seria 'One step closer' (un digno ntento por recuperar las atmósferas de The unforgettable fire) o las hiper melosas 'Original of the species', 'Crumbs from your table' (auto plagio del single 'Electrical storm') o 'Yahweh' (otro "quiero pero no puedo"), asunto que complementarán con algunas baladas como 'A man and a woman', que en su simpleza me sigue pareciendo de lo más agradable del disco, el auto plagio (y ya van...) que es 'Miracle drug' (donde nos intentan ver la cara imitando a 'Beautiful day' con descaro, de hecho, es raro que no haya sido single promocional) o 'Sometimes you can't make it on your own', con dedicatoria personal y emocional al padre de Bono en otro de los buenos momentos del disco. 

How to dismantle an atomic bomb en ningún caso es un mal disco sino más bien uno que sostiene esa versión endulzada de U2, donde la banda pareciese siempre imitarse a si misma, aunque a diferencia de lo que hicieron en los noventa, esta vez sin ninguna gracia ni ironía de por medio.

Nobleza obliga decir que más allá de los resultados musicales, a la banda mal no les fue en cuanto a objetivos. En su simpleza el disco efectivamente supo llegar a nuevos públicos y ampliar su target, que era lo que buscaban. Y es que claro, para alguien que no conocía canciones como 'One tree hill' o 'Where the streets have no names' seguro 'Original of the species' o 'City of blinding lights' le resultaron alucinantes. Por supuesto que quienes les conocíamos vimos el plumero a distancia y mucha sorpresa no encontramos en esta lista de canciones, sin embargo, su meta no éramos nosotros, ellos deseaban nuevas (¡y jóvenes!) audiencias para agigantar su legado. Desde ahí entonces la jugada funcionó. ¿Qué el disco es una completa mediocridad? Da un poco igual. Porque cuando los objetivos son comerciales y no artísticos, ocurre esto. Así suele funcionar el pop: coloca los resultados por sobre los medios. 

¿Canciones? 'Vertigo', 'Sometimes you can't make it on your own' y 'A man and a woman'.

sábado, 8 de julio de 2023

30 Años De... U2: Zooropa (1993)

 "En su más alto momento..."


Año 1991 y U2 da un salto que haría historia. Todo gracias al fantástico Achtung baby! , un álbum que transforma el sonido y la imagen de la banda permitiendo que el cambio de década fluya con naturalidad para los irlandeses. Pocas veces en la historia hemos visto una mutación tan impactante (y exitosa) como la que U2 encarnó en el paso desde Rattle & hum (1989) a Achtung Baby! (diez años más tarde Radiohead protagonizaría algo comparable con el paso desde Ok Computer a Kid A) y es que los tipos vivían los años más creativos de su carrera por lo que el éxito del álbum, sumado al buen recibimiento obtenido por una pretenciosa gira titulada Zoo Tv Tour, desencadenó en la idea de en plena gira meterse al estudio con objeto de grabar un EP, cuatro o cinco canciones que viniesen a confirmar el buen momento de la agrupación. Pero nuevamente, los tipos estaban tocados y la inspiración fluyó al punto de que el pensado EP terminó convirtiéndose en Zooropauno de los álbumes más fascinantes en la carrera de U2.

Si con Achtung Baby! la banda consiguió encontrar un perfecto equilibrio entre talentosas melodías con vocación masiva ("One", "Even better than the real thing, "Mysterious ways"), cierto nivel de oscuridad ("Love is blindness", "So cruel", "Acrobat") y un moderno rock que coqueteaba con la vanguardia ("Zoo Station", "The fly", "Until the end of the world"), con Zooropa la banda se atreve a expandir aún más los límites de su sonido entregando un álbum arriesgado e incluso alternativo. Confían plenamente en su material por lo que pierden el miedo a jugar sobre los margenes de lo esperable y bueno, vuelven a salir bien parados. 


En general Zooropa es un álbum oscuro e íntimo, con momentos en donde realmente cuesta visualizar el que estemos oyendo a la misma banda que cinco años atrás componía canciones como 'I still haven't found what I'm looking for' o 'Desire'. Acá incluso en los momentos más melódicos del álbum ('Babyface', 'Stay' o 'The first time') se aprecia un sello musical característico y una producción exquisita (a cargo de Brian Eno + Flood, quien ese mismo año grabaría junto a Depeche mode el Songs of faith and devotion) , cargada a los teclados y que entrega atmósferas increíbles en temas como 'Zooropa' o la lúgubre 'Dirty day'. Durante todo el álbum David Evans Adams (a.k.a The Edge) suena fabuloso en las guitarras, experimenta más que nunca en canciones como 'Numb' o en las capas que envuelven el sonido de la ya mencionadas 'Zooropa' o 'Stay (faraway, so close)'Bono en las voces aparece lleno de filtros e incluso se da el lujo de reinventar sus registros en una inolvidable y absolutamente confrontacional 'Lemon' (¿un single de siete minutos?, un single de siete minutos...), la batería de Larry Mullen suena seca y particular, robándose la película en la mecánica 'Daddy's gonna pay for your crashed car' y por si todo esto fuese poco, el cierre a cargo de 'The wanderer', con un legendario Johnny Cash en las voces, llega a confirmar el que la banda se sentía con la confianza como para realizar lo que fuese. 

Estamos frente a un trabajo de lujo, un disco al que cuesta encontrarle defectos. Un álbum que se suponía venía a ser el hermano menor de Achtung Baby! y terminó ganándose su espacio por méritos propios. Un verdadero neo clásico. 

La historia de U2 alcanza su máximo creativo con Zooropa, a partir de acá solo quedaba el inevitable descenso y es que superar algo como esto realmente era complicado, por no decir imposible. En 1995 buscarían inspiración (y aire) en un proyecto más alternativo que Zooropa, titulado Passengers y en 1997 llegaría Popel comienzo del fin para la banda, pero bueno,  aquello es parte de otra historia...


9/10
¡Brillante!

martes, 28 de marzo de 2023

U2 : Songs Of Surrender (2023)

 "Rendidos..."

¿En qué momento fue que U2 perdieron el rumbo? ¿Tras el patinazo de Pop (1997)? ¿Durante la concesión comercial que representó la pasada por All that you can't leave behind (2000) + How to dismantle an atomic bomb (2004)? ¿En el fallido intento por volver a sonar interesantes en No line on the horizon (2009)? ¿Tras la intrascendencia del álbum conceptual doble Songs of innocence (2014) + Experience (2017), lanzado con tres años de diferencia entre si? Como sea, claramente los irlandeses no han sabido envejecer haciéndole honor a su carrera (inmensa y prácticamente impoluta hasta 1993) y algo como Songs of surrender no hace si no confirmar el punto, un álbum que nadie pidió pero que Bono + The Edge decidieron era necesario grabar a toda costa, incluso en ausencia del 50% de la banda.  Y bueno, el resultado no podía ser otro: cuarenta canciones (si, cuarenta canciones) que dan muestras de una completa confusión, casi tres horas de música (si, casi tres horas) sin dirección alguna, una supuesta revisión del catálogo de U2 que enlaza algunas canciones en donde efectivamente han intentado re pensar el concepto original (las menos) y otras (la inmensa mayoría) que son meras versiones acústicas o reciclaje de arreglos. 

En la primera categoría cabría destacar aquellas que, gusten más o menos, han propuesto algo "diferente", como ocurre en 'One' (ese góspel que meten al 2:48 en el "Love is a temple..." les ha quedado precioso), 'Where the streets have no names' (lástima el no aprovechar la ocasión para revitalizar la estructura original), 'The fly', 'Miracle drug' (atractivo lo de las percusiones) o en las acústicas 'Stories for boys', '11 o'clock tick tock' o 'Two hearts beat as one', mientras que en cosas como 'Dirty day' o 'With or without you' lo han intentado, con resultados no tan memorables... pero lo han intentado. 

¿Y el resto? Pues lo dicho, reciclaje de arreglos (en 'Red hill mining town' utilizan los vientos que presentaron para la gira de los 30 años de Joshua Tree en 2018, por ejemplo, mientras que 'Every breaking wave' no es otra cosa que la versión desnuda que Edge + Bono siempre interpretaron en conciertos) + versiones acústicas (o al piano) que respetan las estructuras originales, algunas funcionan (más que nada porque hablamos de temazos que se cantan solos) como 'Until the end of the world'  o 'Who's gonna ride your wild horses', otras te dejan indiferente al aportar nada nuevo ('Song for someone', 'All I want is you', 'Sunday bloody sunday', 'Out of control', 'Stuck in a moment you can't get out of' o Stay') mientras que 'Bad', 'Walk on  (¿qué carajos es esto de "versión Ucrania"), 'Desire' (¿alguien me podría explicar que aporta esta jugarreta ridícula a la carrera de U2? ) o 'Peace on earth' (con un flojísimo The Edge en las voces) son verdaderos asesinatos sin tino alguno. 

Tema aparte es Paul Hewson (a.k.a Bono), quien está acá inmerso en una producción que le entrega bastante protagonismo a su voz (aviso: no escuchen 'Electrical storm' con audífonos, que el hombre te deja sordo), lo cual evidencia el daño inevitable causado por el paso del tiempo pero también la falta de auto crítica del vocalista. Lo que hace en 'Beautiful day', 'I still haven´t found what I'm looking for', 'Dirty day' o 'Every breaking wave' (ese agudo final, por favor...) roza lo indigno, cantando con total desgano y pereza. 

Songs of surrender podría en algún momento haber sido una buena idea, de haberse trabajado con la seriedad que ameritaban estas canciones. Si hubiesen entregado un recorrido cronológico por su carrera mediante trece o quince canciones, todas trabajadas al detalle, podría haber funcionado. Sin embargo, la realidad es que presentan un cajón de desastres en donde entró de todo. El disco no es una re imaginación de sus canciones (aquello solo ocurre en contadas ocasiones) si no más bien una especie de álbum Unplugged poco prolijo. Si lo que buscaban era reflejar el real estado de U2 en 2023 mediante versiones casi improvisadas en el patio de la casa en plan fogata, pues bueno, han cumplido el objetivo. Los fans menos exigentes e incondicionales seguro considerarán esto como un regalo pero el resto solo lamentará ver el triste estado de una banda que alguna vez, más de veinte años atrás, fue absoluta y total vanguardia. 

lunes, 23 de noviembre de 2020

20 Años De... U2: All That You Can’t Leave Behind (2000)

 "Lo necesario para sobrevivir ..."

A la hora de analizar la carrera de U2 jamás hay que dejar de lado la obsesión de la banda por el éxito y la masividad. Y es que si bien durante los años noventa los irlandeses se dieron el gusto de romper sus fronteras pasando desde mesianismo de álbumes como The Joshua tree (1987) + Rattle and hum (1989) a la arrogancia y el descaro de Achtung baby (1991) + Zooropa (1993), dicha etapa no habría sido posible de no haber existido hitazos como 'One', 'Mysterious ways', 'Lemon' o 'Stay', canciones que le entregaron a U2 piso suficiente como para atreverse a más, primero mediante el absolutamente alternativo proyecto Passengers y luego a través de la confusa aventura que significó Pop (1997). Pero ahí toparon. Básicamente porque la humorada de 'Discotheque' no se entendió, 'Staring at the sun' como single algo sonó pero no se transformó en ese clásico inmediato que la banda esperaba y de canciones como 'Last night on earth', 'Please' o 'If god will send his angels' pocos se enteraron. Lo cierto es que con Pop los irlandeses (y su sello) cometieron el error de invitar al público a una fiesta teniendo en las manos un disco bastante oscuro, áspero, poco amable y, digámoslo, incluso triste. 

Aquel álbum de 1997, complementado con una gira como Popmart en donde la banda no reparó en gastos para acabar recorriendo Estados Unidos con estadios semi vacíos, acabó dejando a U2 en tierra de nadie, por lo que la única salida que la banda vio posible fue el recular, abandonar las luces, artificios, experimentaciones y personajes para volver a la simpleza del sonido, centrarse en melodías accesibles al gran público y tantear terreno desde ahí. Y eso fue All that you can't leave behind, el regreso a lo básico de una banda temerosa por acabar de perder lo ganado y que sintió el golpe de haber ido demasiado lejos. Sin embargo, algo hay que dejar claro: U2 lanza en 2000 un álbum por sobre todo comercial, y que si bien está compuesto en su mayoría por canciones agradables (una que otra notable), el énfasis estuvo puesto en publicar un disco en donde cualquiera de sus canciones fuese un single potencial, en la evidente idea de hacer todo lo contrario a la era Pop, cuando en el afán de comerse al mundo acabaron complicándose demasiado. 

De ahí que el álbum abra en plan optimista con 'Beautiful day', un golazo de entrada con el que la banda efectivamente logró su objetivo: sonar hasta en las cocinas. En ella percibimos de inmediato el que U2 no mira hacia atrás para conservar su identidad, pues no se emulan los punzantes riffs de Boy (1980) ni el espíritu combativo de War (1983), si más bien se concentran en ser efectivos con guitarras que aparecen solo en los coros y un mensaje contagioso que invita a mirar el vaso medio lleno de la vida ("Lo que no tienes no lo necesitas ahora..."). 


Esta idea de lograr bastante con poco se replicará de inmediato encontrando al mismo tiempo los primeros tropiezos del disco, primero en la hiper melosa 'Stuck in a moment you can't get out of' (dedicada a la memoria de Michael Hutchence, con Bono emulando aquellas palabras que no alcanzó a decirle a su amigo) y luego en una tremendamente mediocre 'Elevation', canción definitivamente indigna de la leyenda que tras un par de estrofas + coros + "Uuuuh uuuh" acaba por ir hacia ningún lugar. Esta irregularidad evidente acabará por inundar por completo al álbum, el cual de manera increíble y a la vuelta de la esquina recuperará el nivel en la apuesta por el himno y la épica que es 'Walk on' ("Y si la oscuridad nos mantuviese separados / Se fuerte") o la emocionante pasada por 'Kite' ("Quiero que sepas que ya no me necesitas más, ni a mi ni a nadie...") seguida de la delicada pero singular 'In a little while', con un Bono que se rompe vocalmente en la interpretación llevando al límite su dañada garganta (no hay que olvidar que tras la gira 1997/98 el hombre fue operado de sus cuerdas vocales) pero transmitiendo al mismo toda la intensidad que el tema requiere.  

Hacia el final del álbum este volverá a encontrar un momento particularmente desnudo y honesto en la excelente 'When I look at the world' y cierto grado de visceralidad en el sonido llegará con 'New York', sin embargo, gran parte de la cara b continuará dando muestras de la irregularidad mencionada, entre una totalmente olvidable 'Wild honey' (que realmente parece un demo) y dos piezas que son azúcar a cucharadas como 'Peace on earth' (¡malditas campanadas!) y 'Grace', cerrando así un álbum que regala momentos pero que en general evidencia que los momentos más inspirados para U2 habían quedado atrás.

All that you can't leave behind debe ser el álbum "más Bono" en la carrera de los irlandeses, un disco donde el fuerte está en las letras + producción melosa pero donde (valga la redundancia) el filo de la guitarra de The edge se encuentra en general ausente. El resultado, sin embargo, en términos de resonancia fue positivo para la banda. Habrán perdido audacia y sacrificado el espíritu salvaje de años anteriores pero ganaron sin duda en aceptación masiva, metiendo al menos tres singles entre las masas, llenando recintos y abriéndose espacio para una tercera década de existencia con altas expectativas. Mirado a la luz del tiempo quizás esta era la única manera que tenían para sobrevivir.

¿Grandes canciones? 'Kite', 'In a little while' y 'When I look at the world'

6,5 / 10
Cumple y algo más...


sábado, 28 de abril de 2018

Video : U2 // Love Is Bigger Than Anything In Its Way


El mal gusto de U2 definitivamente perdió todo límite. Conscientes (me imagino) de lo intrascendentes que continúan siendo para las nuevas generaciones, han decidido (intentar) tomarnos el pelo con un video en plan progre para 'Love is bigger than anything in its way', una forzada y sobre actuada jugada que pretende encajar con toda la movida LGBT y caer en gracia con los tiempos que corren pero que honestamente me parece acaba dejando en ridículo a la banda. 

Probablemente la intención no era mala pero el resultado no ha ido hacia ninguna parte clara, fuera de parecer una movida forzada y que se sube al tren demasiado tarde. Lo cual duele, sobretodo considerando que alguna vez los irlandeses fueron absoluta vanguardia tanto en lo estético como sonoro...   

sábado, 23 de diciembre de 2017

U2 : Songs Of Experience (2017)

"Exceso de manos que no suplen la carencia de ideas..."

Hay dos maneras de encarar el nuevo álbum de una vieja gloria: desde la complacencia o la exigencia. Nos conformamos "con lo que hay" y agradecemos de paso el que aún existan en activo o realizamos la crítica despiadada al constatar lo poco que queda de aquella banda que alguna vez remeció el planeta con nobles armas. Y bueno, el caso de U2 encaja a la perfección en dicho dilema. No es secreto para nadie de que desde 2000 a la fecha los irlandeses vienen patinando, aunque de igual forma cabe mencionar el que, sea como sea, se las han arreglado para incluso en sus momentos más mediocres (How to dismantle an atomic bomb, 2004) entregarnos dos o tres gemas que lograron hacer el momento más llevadero. De hecho, su más reciente entrega, Songs of innocence (2014) estuvo muy bien, con un concepto claro que nos retraía a la infancia y juventud de la banda, además de un puñado de canciones más que dignas ('Iris' o 'Cedarwood road', claros ejemplos de que el fuego inolvidable seguía ahí). No podemos, sin embargo, afirmar lo mismo respecto a Songs of experience, un álbum que lejos de sentar bases respecto al presente de los irlandeses se muestra confuso, sembrando más que certezas e incluso por momentos llevándonos a la inevitable pregunta: ¿Donde diablos está la experiencia? 

Nos encontramos entonces frente a un álbum que dispara en múltiples direcciones, esperando (supongo!) con alguna de ellas acertar. De hecho, las primera parte del disco, en materia de arreglos y estilos, no poseen conexión alguna. Abren, por ejemplo, con 'Love is all we have left', una oscura introducción digna de los gloriosos tiempos de Zooropa (1993) donde Bono recita filtrado en un auto tune exagerado (muy a la moda claro está) pero que no molesta dada la atmósfera lúgubre y adictiva que encuentra, para luego abordar el rock en acústico mediante 'Lights of home', donde oímos al vocalista reflexionar respecto a la mortalidad inspirado en un acontecimiento ocurrido a fines de 2016 que, en sus palabras, modificó en parte las direcciones de este Songs of experience. Ojalá dicha reflexión hubiese sido más profunda aún ya que 'Lights of home', pese a que no conecta musicalmente en absolutamente nada con 'Love is all we have left', debe ser la mejor pieza de todo el álbum. Ahora, si con el puntapié inicial el asunto mostraba un hilo conductor confuso, es con la aparición de 'You're the best thing about me' + 'Get on your own way' donde el disco definitivamente se va hacia cualquier parte. Aparece acá el U2 meloso y que se muestra desesperado por encontrar fórmulas comerciales a como de lugar. La primera, sin embargo, funciona pero la segunda (que cuenta además con un auto plagio descarado a la partida de 'Beautiful day') es irrisoria e irrelevante. 

Entrando en el nudo del álbum el asunto no repuntará. En 'American soul' se lanzan sobre un rock inofensivo, además de mostrar un burdo discurso de admiración por la cultura norteamericana, y la sosa balada 'Summer of love' tampoco aporta demasiado. ¿El problema? No hay filo en estos temas, juegan a la segura con arreglos tímidos y un The edge por cierto que nunca sonó tan imperceptible como acá. Posteriormente intentarán emular sus inicios con el sonido limpio y esos coros que recuerdan los tiempos de War (1983) en 'Red flag day' para luego entregar un simpático (que de ahí no pasa) medio tiempo acústico titulado 'The showman (little more better',' llegando así a 'The little things that give you away', que pretende ser el plato fuerte de la segunda parte del álbum pero que en lo personal me ha parecido un patético intento por emular un 'Fix you' de Coldplay (quien lo diría, el maestro imitando al aprendiz, para no creerlo). Por cierto, no sería nada el que intentasen imitar una fórmula si lo hiciesen bien, pero el tema no acaba por funcionar por lo que tras la pirueta no han hecho sino quedar en evidencia.

Donde si me parece el álbum logra repuntar es llegando a la recta final. Suena 'Landlady', una donde si han encontrado (¡que ya era hora!) una estructura sencilla pero que conecta de manera muy emocional arreglos, atmósfera e interpretación. También funciona 'The blackout', que realiza guiños (y ya van...) en su partida a esa vieja gloria que fue 'Even better than the real thing' pero que se disculpan gracias a que el tema cuenta con gancho suficiente como para convencer, y 'Love is bigger than anything in its way' , que con su potencia interpretativa debió ser (me parece) el cierre del álbum en lugar de '13 (There is a light)', que además de ser un refrito de 'Song for someone' (que aparecía en Songs of innocence) parece una cara B más que otra cosa. Por cierto, cabe acá el comentario de que en la versión de lujo del disco aparece un tema llamado 'Book of your heart' que incomprensiblemente han dejado afuera siendo superior a gran parte de lo que efectivamente incluyeron. Una muestra más de lo confundidos que van...

En definitiva, uno que otro momento agradable, un par de retazos que ilusionan pero que únicamente nos dejan ahí, en la ilusión. El disco es irregular, evidencia el exceso de productores que han estado sobre el proceso creativo (con Ryan Tedder como principal mano eso si) y me parece abusa descaradamente del auto plagio, quedando pequeño en comparación con lo que fue Songs of innocence, que resultó finalmente un trabajo con mayor conexión y claridad individual que este. 

5/10
Nada muy especial...


Otras reseñas de U2:

domingo, 3 de diciembre de 2017

20 Años De... U2: Pop (1997)

"Caótico, confuso y valiente..."

La mutación vivida por los irlandeses de U2 a comienzos de los años 90 debe estar entre las más exitosas e impresionantes en la historia de la música. El paso desde la dupla The Joshua Tree/ Rattle & Hum a Achtung Baby/Zooropa da muestras de una agrupación que, cual Zenedine Zidane, en un momento complicado y clave del partido, agarró el centro de volea y logró meterla en el ángulo. Con esta jugada los irlandeses se despeinaban estéticamente (Bono dejaba de ser el personaje político mesiánico para meterse en cueros y disfrazarse de una especie de arrogante Elvis moderno) mientras en lo musical lograban conjugar vanguardia, modernidad y masividad. Sin embargo, y para sorpresa de todos, por ahí por 1995, la banda se siente tan pero tan genial que, en la cresta de la ola, decide hacer una pirueta suicida, la cual desembocaría un un álbum titulado simplemente: Pop

El contexto es el siguiente. La maratónica gira Zoo TV, que promocionaba los álbumes Achtung Baby + Zooropa, había terminado por lo que se toman entonces un (merecido) descanso para repescar ideas. En esa búsqueda es que deciden desarrollar un proyecto paralelo alternativo junto a Brian Eno titulado Passengers (desde donde emerge la fabulosa colaboración 'Miss Sarajevo' junto a Luciano Pavarotti) y regalan la fantástica 'Hold me, thrill me, kiss me, kill me' para la banda sonora de la película que fue Batman Forever. Llega 1996, van tres años desde Zooropa, el plato aún sigue caliente y el sello presiona, por lo que se meten al estudio. Hay un pequeño problema eso si: las canciones no están. Hay ideas, maquetas, discusiones respecto a que dirección tomar, pero el grueso de las canciones no está, lo cual los lleva a posponer el lanzamiento y comenzar a decidir a contratiempo. El plazo fatal para el lanzamiento sería marzo de 1997, ya que la gira está contratada (¡error fatal!) y esta debía partir en abril de dicho año, lo cual los obligaba a tener el single promocional en Diciembre y el disco terminado en Enero, estuviese como estuviese. Colocan entonces la carreta antes que los bueyes, por lo que el resultado no podía ser otro: un álbum confuso, que proyecta algo que no es y contiene muchas canciones que evidentemente no están terminadas (de hecho, las finalizan en vivo, en medida que avanza la gira). En palabras del mismo The Edge: "en el estudio queríamos expresar todo aquello que estábamos conociendo en la vida nocturna, y si hubiésemos sido Prince creo habría sido más fácil, pero no somos Prince..."

¿Y qué pretendía U2 proyectar con Pop? Una especie de crítica inteligente respecto a la cultura de consumo. Querían ser un enemigo interno del mercado. El álbum fue, de hecho, promocionado meses previo a su salida por 'Discotheque', cuyas líneas insinuaban estas intenciones ("Tu sabes, estás masticando chicle / Tu sabes lo que es pero quieres algo más...") enmarcadas además en un sonido que buscaba ser tan divertido como sofisticado. Sin embargo, el chiste no se entendió. 

¿Qué proyectó en lo concreto Pop? La idea de que la banda se había aligerado al abandonar el rock, abrazar la música nocturna y la electrónica de manera forzada, además de encarnar una incoherencia musical enorme: el disco pretende avanzar hacia muchos lugares, demasiados diría yo...

Dicho por Bono en su visita a Sarajevo en 1997: "promocionamos Pop como el álbum más alegre de nuestra carrera, siendo que probablemente es el más triste de todos". Y esa es una gran verdad. El disco abre con tres potentes temas que se lanzan a la electrónica de lleno, 'Discotheque' + 'Do you feel loved' + 'Mofo', las cuales cuentan con capas y capas de sonidos, mezcladas todas por los productores del álbum, Howie B y Flood, sin embargo, baja a terreno bruscamente con dos baladas: 'If god will send his angels' (que es una crítica al mercadeo religioso) y 'Staring at the sun', una gran canción de amor inmersa en un contexto bélico ("Intransigencia a nuestro alrededor / Los militares aún están en la ciudad..."). Posteriormente aparece el rock, primero en 'Last night on earth', uno de los temas que sufrió la inclemencia de haber sido incluido casi como una maqueta en el disco, la extraordinaria 'Gone', profunda reflexión personal de Bono respecto a la fama ("Querías llegar a ese lugar tan rápido / Que tuviste que perderte durante el camino...") y probablemente una de las mejores canciones de U2, no solo de esa década, sino que de su carrera entera, y la mixtura electrónica/guitarras que es 'Miami' (otra que evidentemente entra en el disco sin estar acabada) que en algún momento se barajó como nombre del álbum. 

Entrando en la recta final Pop se adentrará sobre ambientes muy oscuros de los que no volverá a salir, sonará la irónica y astuta 'The playboy mansion' ("Si la coca es un misterio / Michael Jackson, historia / Si la belleza es verdad y la cirugía fuente de juventud...") , la increíblemente elegante 'If you wear that velvet dress' (que venía de las sesiones de Zooropa), luego 'Please' (la única que retoma con fuerza el carácter político de la banda) y el cierre con otra reflexión espiritual notable por parte de Bono en 'Wake up dead man' El disco cierra por tanto en un lugar completa y absolutamente diferente a donde comenzó, lo cual habla claramente de que la banda no logró ensamblar con coherencia en estas doce canciones, probablemente por un exceso de ambiciones, una sobre estimación de sus capacidades y también lo apurados que debieron trabajar al haber firmado contratos con un disco en pleno proceso de gestación. En definitiva la banda acabó siendo devorada por su propia sombra. 

En materia de direcciones por tanto Pop resulta un ejercicio algo caótico, sin embargo, mirando el vaso medio lleno, acá hay excelentes canciones (algunas derechamente brillantes) y en lo suyo la mayoría de estas funcionan, además de dar muestras de una dupla Bono/The Edge aún en éxtasis creativo, tanto en materia lírica como en cuanto al tratamiento de las guitarras (lo que Edge logra en 'Mofo' o 'Gone' es un asunto de otro planeta). Pop representa además el último gran salto al vacío que U2 dio en su carrera. En 1997 una facción de los irlandeses, esa valiente y arriesgada, dejaba de existir, dando paso a una agrupación mucho más temerosa, cuidadosa de cada paso a dar y que desde 2000 en adelante se sumergiría en terrenos realmente comerciales y seguros (porque Pop fue cualquier cosa, menos un disco comercial). Pero aquello será motivo de una futura reseña de aniversario, la de All that you can't leave behind, que en 2020 cumplirá dos décadas de existencia...

7,5/10
¡Muy bueno!


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martes, 12 de septiembre de 2017

Adelanto: U2 // You're The Best Thing About Me


Aclaración: Días atrás publiqué una mini reseña a propósito de 'The blackout', un adelanto del que será el nuevo álbum de U2. Sin embargo, dado que han eliminado dicho adelanto de la red, para publicar oficialmente 'You're the best thing about me' como el primer single promocional de Songs of experience, eliminaré dicha reseña y la actualizaremos mediante esta. 

¿Y qué había dicho respecto a 'The blackout'? Pues que no estaba del todo mal. Que si bien el coro era algo débil, musicalmente dejaba la sensación de "algo aportar". Al menos un bajo + guitarra interesante ahí había. Sin embargo, con 'You're the best thing about me' vuelven los lugares comunes, el sonido Coldplay y el absurdo de el maestro imitando al aprendiz...

Independiente de que U2 ha sido, por esencia, siempre una banda "emocional", nunca pero nunca debemos dejar de lado que desde sus inicios tuvieron una inclinación por la masividad y la gestación de singles. En esa linea nacieron himnos como 'Pride (in the name of love)', 'With or without you', 'One', 'Discotheque', 'Beautiful day' o 'Vertigo'. Y si, que también los tipos tuvieron la grandeza de conjugar dichos hits con cosas como 'The unforgettable fire', ' Red hill mining town', 'The fly' o 'Numb', pero insisto: U2 desde siempre ha buscado sonar hasta en la cocina. Y 'You're the best thing about me' llega para confirmar aquello de la mano de un sonido fácil, que pretende sonar jovial pero que francamente como single aporta muy poco dentro de la discografía de la banda. 

Musicalmente acá no hay nada, una canción bonita y sería. A rescatar las intervenciones de The edge, tanto con su guitarra en el coro como en ese quiebre casi al cierre, pero en general el tema insiste en aquello de conservar vigencia sacrificando espíritu y esencia. Pero bueno, U2 desde hace rato nos viene acostumbrando a esta irregularidad, y así como 'The blackout' aportaba... este, el primer single oficial de Songs of experiencie, se queda únicamente en el intento.

domingo, 23 de julio de 2017

30 Años De... U2: The Joshua Tree (1987)

"Contundencia y poesía..."

¿Con qué características debe contar un álbum perfecto? Enunciemos: dos o tres himnos, digamos, aquellas canciones absolutamente incontestables, un par de éxitos masivos e inolvidables, una medianía de canciones que dejen la sensación de jamás bajar el nivel, un conjunto de líricas que entreguen ideas interesantes, un vocalista que logre impregnar un determinado sello en sus interpretaciones, una banda en estado de gracia y una producción capaz de hacer lucir de buena forma dicho estado. Y bueno, todas estas variables se conjugaron en 1987 con U2, una banda que venía en ascenso y que en 1984 ya había golpeado fuerte la mesa con The unforgettable fire pero que tres años más tarde se metería definitivamente en la historia con The Joshua Tree, su fabulosa obra cumbre

Musicalmente The joshua tree se entiende como un álbum que aterriza la experimentación desarrollada tres años atrás en The unforgettable fire. En ese sentido, el de 1987 es un álbum que deambula entre el mesianismo y la crudeza, pero que salvo pequeños chispazos no entrega demasiado espacio a los excesos, sonando de esta forma más compacto y sólido que su antecesor. Es un álbum pensado al detalle, donde varias cabezas estuvieron detrás de lograr el sonido perfecto (Brian Eno y Daniel Lanois principalmente), el cual tras largos períodos de locura pudo conseguirse.

Pero vayamos a la música. Abre el disco, una melodía en ascenso señala el rumbo, el rasgueo de la guitarra de Dave Evans (a.k.a The Edge) comienza a pronunciarse para que tras unos cuantos segundos la banda entre en pleno. Es 'Where the streets have no names', un himno, una de las canciones más fabulosas en la carrera de los irlandeses, un tema que por si solo merecería una reseña y que por cierto, nos deja de entrada muy arriba. Curiosamente, en lugar de mantenernos en la cresta de la ola y entregarnos un tema de rock directo ('In god's country', por ejemplo), la banda a continuación opta por bajar las revoluciones, primero mediante el personal medio tiempo 'I still haven't found what I'm looking for', una canción de arreglos muy simples pero que destaca gracias a la interpretación y letra de un Bono conmovedor ("He hablado con la lengua de los ángeles / He tomado la mano del diablo / Era cálida en la noche / Yo estaba frío como una roca / Pero aún no encuentro lo que andaba buscando..."), y luego con la fabulosa balada 'With or without you', canción marcada por el bajo de Adam Clayton y que poco a poco comienza a ganar fuerza hasta acabar orgásmicamente con múltiples explosiones para nuevamente finalizar sobre la calma. Por cierto, los tres temas más contagiosos del álbum ya han sonado por lo que desde acá queda comprobar si el resto logra sostener el nivel.


Un viaje a centro américa influenciaría a Bono a escribir 'Bullet the blue sky' , uno de los temas más políticos en la carrera de la banda, con directas alusiones a la guerra y un sonido marcado (nuevamente) por el bajo de Clayton, una batería de Larry Mullen Jr. que desde los tiempos de 'Sunday bloody sunday' no era así de protagonista y, por supuesto, la fantástica guitarra de The edge, que interrumpe brusca pero acertadamente el relato del vocalista en un par de momentos. La primera parte del álbum finaliza con la sensibilidad de 'Running to stand still', que con sus referencias al mundo de las adicciones se transformaría en otra de las tantas joyas ocultas en la discografía de U2

La cara B del disco abre con una dupla incontestable, dos temas aparentemente menores que vienen a demostrar la grandeza de The Joshua Tree, me refiero a la soberbia 'Red hill mining town', cuyo peso reside completamente en la emocionante interpretación de un Bono que va al límite de su registro, e 'In god's country', con unos guitarrazos inolvidables sobre los que danza una hermosa letra que consagra al Bono letrista ("Los ríos corren pero pronto se secarán / Necesitamos nuevos sueños esta noche..."). Nos acercaremos al final con 'Trip through your wires', el tema más estadounidense del trabajo y otra muy política, 'One tree hill', que es toda poesía (con cierre en tono de oración gospel incluido) para acabar definitivamente este viaje con la oscuridad de 'Exit' y el lamento 'Mothers of the disappeared', dedicada a las madres cuyos hijos o familiares desaparecieron durante distintos periodos dictatoriales ocurridos en Latinoamérica durante los años 70's. 

The Joshua Tree es U2 en estado de gracia. Un álbum perfecto en donde cada canción es un mundo, una historia y que en materia de composiciones encontró a una banda inspirada, capaz de conjugar potentes melodías, cargadas de carácter, con momentos igual de crudos. El disco marcaría por cierto un antes/después para los irlandeses, quienes a partir de acá abrazarían una vocación masiva, de grandes estadios, que hasta el día de hoy los ha marcado. Encuentran así el reconocimiento definitivo y la consagración, desde acá les tocaría re inventarse en el éxito, lo cual no sería fácil tarea, en 1989 tropezarían con Rattle & Hum, aunque aquello será motivo de una futura reseña...

10 / 10
Obra maestra.


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