Quiero pero no puedo.
Toda la movida nu metal no coincidió con mi adolescencia por lo tanto no generé ningún vínculo emocional con bandas como Korn, Limp bizkit, Slipknot, System of a down o Linkin park. Entiendo que muchos hayan conocido el rock (¡...!) y las guitarras en discos como Hybrid Theory (2000) y por tanto guarden cierto cariño a esta agrupación pero ese no es mi caso. Linkin park me pareció siempre una banda artificial creada a partir de una moda que estaba generando dinero, los tipos se subieron (o los subieron) a un carro en marcha y funcionaron mientras este tuvo combustible que quemar, de hecho no tuvo que pasar demasiado tiempo para que las cosas cayeran por su propio peso. Al tercer disco Linkin park ya no tenía nada novedoso que decir por lo que a partir de ahí el asunto tendió a la absoluta intrascendencia (lo mismo ocurrió con Limp bizkit y tantos más...).
Por todo esto, a casi quince años de su comercial debut, a Linkin park no le ha quedado otra que imitar sus inicios para satisfacer de esta manera (al menos) a los nostálgicos. Se han acompañado entonces de algunos insignes del género, Tom Morello o Daron Malakian participan en un par de canciones, sin embargo, ni con eso han logrado entregar un producto mínimamente interesante. Se les ve el plumero desde los primeros acordes de "Keys to the kingdom", una entrada con batería, pausa, momento melódico, se viene el coro y los gritos desorbitados de un Chester Bennington que ya casi no tiene voz. En otras canciones es lo mismo pero meten a Mike Shinoda a rapear un rato para que los fans sientan que la banda no se traiciona.
Ahora, seamos claros en algo: la banda es libre de grabar lo que les de la gana, de hecho no han sido ni serán los últimos que tras quince años han intentado "volver a sus raíces". Sin embargo, de igual forma también uno es libre de tomar el resultado, identificar la intentona y destacar que el trabajo les ha quedado predecible y aburrido. Canciones como "All for nothing" o "Guilty all the same" son muestras del uso descarado de una fórmula añeja, como si el tiempo no hubiese pasado para la banda, como si nada hubiesen aprendido tras una década de carrera. Son las mismas estructuras de ese entonces pero con menos gracia. Por lo distintas destacaría la agresividad de los dos minutos de "War", los cambios de tiempos de "Mark the graves" o el cierre de "A line in the sand", pero del resto poco y nada, un constante quiero pero no puedo, material enfocado solamente en la vieja fanaticada que supongo recibirá con brazos abiertos un disco que apuesta de comienzo a fin por la nostalgia, ahora, quienes escuchamos este disco sin emocionalidad involucrada seguramente coincidiremos en que no hay nada que rescatar en el.
3 / 10
Malísimo