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martes, 14 de enero de 2025

Linkin Park : From Zero (2024)

 "Un nuevo punto de partida..."

Ante la posibilidad del regreso han hecho bien Linkin park al no intentar emular la presencia de Chester Bennington buscando una especie de clon que cantase parecido (aló, Stone temple pilots?) si no más bien yendo a algo diferente. Ahí han acertado. Ahora, las sorpresas ciertamente terminan ahí, en la voz de Emily Armstrong pues desde lo musical no es mucho lo que aporta este From zero, que como era de esperar pretende revolver la nostalgia de aquellos treintañeros que conocieron las guitarras a comienzos de siglo con álbumes como Hybrid theory (2000) o Meteora (2003), apelando un sonido simple, directo (canciones de dos a tres minutos todas) que juega con el tándem melódico/agresivo expresado por la voz de Emily, la cual se entrelaza en ocasiones con los rapeos de Mike Shinoda

Algo positivo eso del disco es que es breve, lo cual lo vuelve fácil de escuchar y permite disfrutar algunos momentos que parecen ir un tanto más allá de lo obvio. Encontraremos acá por supuesto pasajes bastante esperables como el single 'The emptiness machine', 'Heavy is the crown' o los coqueteos electrónicos de 'Overflow' (que debe ser la mejor en todo el disco, incluida esa recta final que merecía algo más de creatividad y trabajo), así como otros que aportan diversidad, los juegos melódicos de 'Over each other' o la visceralidad de cosas como 'Casualty' o 'IGYEIH', donde Emily lleva al límite su garganta. Por cierto, ¿Cuánto irá a durarle las cuerdas sin tener que recurrir al playback? Veremos. Ojalá las cuide, que su voz es un aporte a la banda. 

From zero seguramente planteará un punto de partida para esta nueva etapa de Linkin park, quienes logran sobrevivir ante el desafío mediante un disco que no da para sorpresas pero tampoco es el fiasco que podría haber sido. 

¿Canciones? 'Overflow' y 'IGYEIH'.

6,5 /10
Cumple y algo más...


Otras reseñas de Linkin Park:

martes, 30 de mayo de 2017

Linkin Park : One More Light (2017)


Nunca me agradó Linkin park, me parecieron siempre una banda del montón que intentó subirse al carro del nu metal a comienzos de siglo con meras intenciones comerciales. Ahora, ¡mal no les fue! Independiente de que musicalmente jamás hayan sido un aporte, más allá de ser unos malos clones de Korn, los tipos generaron venta e incluso continúan girando en base a los hits que metieron durante el par de años en que su manoseada fórmula voz chillona + voz melódica + coros contagiosos funcionó. Sin embargo, cual chicle de fresa, la banda a muy poco andar se quedó con poco y nada que decir, por lo que sus últimas entregas no han resultado sino trabajos predecibles y olvidables. Pero una cosa es que un álbum sea malo y otra vergonzoso...

El caso es que alguien dentro del especial universo de la banda debe haberles recomendado el pasarse al pop dado que con las guitarras el asunto no estaba yendo bien y ellos, muy obedientes acá están, superándose a su mismos y entregándonos el que con seguridad será el disco más espantoso de 2017. Y no es que en lo personal no disfrute con un disco de pop (basta revisar un rato mi blog para constatar que acá yo comento de casi todo) pero lo de One more light no resiste análisis, hablamos de un conjunto de temas sin alma, sin gancho, ridículamente vacíos. Baterías electrónicas, un Chester Bennington que intenta re inventarse cumpliendo su sueño húmedo de ser un boy band pero fracasa rotundamente por la sencilla razón de que los temas que componen el disco son aburridísimos, sin siquiera un coro rescatable. 

Experimentos fallidos en la historia de la música hay cientos pero muchos de ellos contaron con intenciones nobles, lo de Linkin park es una burla, yo al menos después de esto espero no volver a regalarles un minuto más de mi vida. No lo valen.

2/10
Espantoso.


Otras reseñas de Linkin Park:
2014 : The hunting party

lunes, 11 de agosto de 2014

Linkin Park: The Hunting Party (2014)

Quiero pero no puedo.

Toda la movida nu metal no coincidió con mi adolescencia por lo tanto no generé ningún vínculo emocional con bandas como Korn, Limp bizkit, Slipknot, System of a down o Linkin park. Entiendo que muchos hayan conocido el rock (¡...!) y las guitarras en discos como Hybrid Theory (2000) y por tanto guarden cierto cariño a esta agrupación pero ese no es mi caso. Linkin park me pareció siempre una banda artificial creada a partir de una moda que estaba generando dinero, los tipos se subieron (o los subieron) a un carro en marcha y funcionaron mientras este tuvo combustible que quemar, de hecho no tuvo que pasar demasiado tiempo para que las cosas cayeran por su propio peso. Al tercer disco Linkin park ya no tenía nada novedoso que decir por lo que a partir de ahí el asunto tendió a la absoluta intrascendencia (lo mismo ocurrió con Limp bizkit y tantos más...).

Por todo esto, a casi quince años de su comercial debut, a Linkin park no le ha quedado otra que imitar sus inicios para satisfacer de esta manera (al menos) a los nostálgicos. Se han acompañado entonces de algunos insignes del género, Tom Morello o Daron Malakian participan en un par de canciones, sin embargo, ni con eso han logrado entregar un producto mínimamente interesante. Se les ve el plumero desde los primeros acordes de "Keys to the kingdom", una entrada con batería, pausa, momento melódico, se viene el coro y los gritos desorbitados de un Chester Bennington que ya casi no tiene voz. En otras canciones es lo mismo pero meten a Mike Shinoda a rapear un rato para que los fans sientan que la banda no se traiciona. 

Ahora, seamos claros en algo: la banda es libre de grabar lo que les de la gana, de hecho no han sido ni serán los últimos que tras quince años han intentado "volver a sus raíces". Sin embargo, de igual forma también uno es libre de tomar el resultado, identificar la intentona y destacar que el trabajo les ha quedado predecible y aburrido. Canciones como "All for nothing""Guilty all the same" son muestras del uso descarado de una fórmula añeja, como si el tiempo no hubiese pasado para la banda, como si nada hubiesen aprendido tras una década de carrera. Son las mismas estructuras de ese entonces pero con menos gracia. Por lo distintas destacaría la agresividad de los dos minutos de "War", los cambios de tiempos de "Mark the graves" o el cierre de "A line in the sand", pero del resto poco y nada, un constante quiero pero no puedo, material enfocado solamente en la vieja fanaticada que supongo recibirá con brazos abiertos un disco que apuesta de comienzo a fin por la nostalgia, ahora, quienes escuchamos este disco sin emocionalidad involucrada seguramente coincidiremos en que no hay nada que rescatar en el. 

3 / 10
Malísimo