lunes, 25 de mayo de 2026

MOONSHAKE. "The sound your eyes can follow" (1994)

 


La banda inglesa Moonshake formó parte de esa primera andanada de bandas de post rock (Labradford, Tortoise, Laika, Pram entre otros), que pusieron patas arriba la escena musical a principio delos 90. A mi modo de ver el post rock, se les queda corto al grupo de David Callahan. 

Lo suyo eran collages nerviosos donde el saxo se divertía ("Your last friend in this town"), en una continua serenata de ritmos rotos como vemos en la impactante e inicial "Joker John".  Dieron el pelotazo con el primer disco, el mejor de sus cinco trabajos, "Eva Luna", (1992), y este, su tercer disco es el más experimental de todos, con gozadas como "Just a working girl". 

Escuchando ahora este "The sound your eyes can follow", puedes ver con bastante claridad, los movimientos británicos actuales en la vertiente post punk. Estoy seguro que las bandas de la islas se han aprendido este lp de memoria (Squid, The Murder Capital, Yard Act).

Lo de Moonshake es una auténtica coctelera rítmica ("Ghosts of good intention"), repleta de un art rock donde los vientos juegan un papel fundamental ("We're making war"). Mi favorita, la casi punk "Shadows of tall buildings" y su descontrol volcán que es imposible que te deje indiferente. 

Para terminar, una soplo de casi jazz con "Into deep neutral". Vaya lujo. Lo dicho, este grupo hay que recuperarlo si o si. Verdadera premonición musical de lo que vino después. 



viernes, 22 de mayo de 2026

THE TWILIGHT SAD. "It's the long goddbye" (2026)

 


La espera ha merecido la pena. Después de siete años en barbecho, los escoceses The Twiligh Sad sacan un portentoso trabajo, rodeado de grandes músicos, (el inicio brutal con "Get away from it tall", la más feroz del disco, cuenta con la colaboración de Alex MacKay de Mogwai.), y donde nos demuestran que son unas de las mejores bandas de post punk del momento. 

Tristeza, épica, guitarras saturadas, se ven acompañadas también de cierto aire cold wave, que sienta de maravilla al grupo de James Graham, junto a esa forma tan suya de cantar,("Designed to lose") que fue una de las cosas por las que todos los trabajos de The Twilight Sad hayan aparecido por Discos Pensados, todos ellos con nota alta. 

"Attempt a crash landing" es puro 80. Vaya teclados, para regocijo, para nosotros, los disfrutones del post punk, los que vemos en lo negro la luz y la esperanza. La tensión que crean te atrapa. Al disco hay que darle escuchas. A la primera no entra de golpe, pero poco a poco va llenando espacio en el ambiente, va creando balsas de luces emotivas. 

Lo grande aparece cuando escuchas "Waiting for the phone call" y nos encontramos la primera de las tres colaboraciones de Robert Smith, que a la guitarra, se muestra audaz, en una pieza electrónica desaforada. No me extraña que les lleve de gira el bueno de Robert. Parecen herederos a su manera de ese legado tan especial de The Cure. 

Piano y suavidad en "The Ceiling underground" para tranquilizar un poco este vaivén frenético, que da paso a "Dead Flowers" , donde de nuevo Smiths entra en escena para colapsarnos a todos. "Chest wound to the chest", viene a reafirmar que lo de Twilight Sad no es ninguna broma, que lo que ya escuchamos en sus anteriores trabajos significa que lo suyo no es un farol. Un grupo este que no hay que perdérselo. 


miércoles, 20 de mayo de 2026

LOW. "Secret name" (1999)

 


Seguimos con la dulce y gozosa tarea de traer a Discos Pensados discos de mis amados Low. Esta semana el encantamiento nos viene del que fuera su cuarto lp "Secret name", que contó con Steve Albini en la producción. Qué mas se puede pedir para hacer de la tristeza un abrigo de esperanza. 

Escuchas "Two-steps" y sientes a la desaparecida Mimi Parker cantar entre adelfas premonitorias de extrañas angustias, y sientes que todo tu cuerpo tiembla, que se para el tiempo, que tu mente y tu corazón necesita un descanso para evaluar tanta belleza. 

Podría escribir horas y horas sobre lo que me produce la escucha de la música de Low. Me genera automatismo que amplifican la ya de por si querencia mía por soledades impetuosas, por guerras internas provocadas por gritos silenciosos ("Weight of water"). 

Luego "Missouri" y ese dueto tan característico entre Alan y Mimi, y parece que de golpe todas las tormentas del mundo organizasen una velada de boxeo con tu corazón henchido de pena y de viajes remotos a islas siempre abandonadas. 

En "Don't understand" se parecen a Swans,  y en "Immune" desprenden esa levedad maravillosa que ha hecho de ellos los amos del slowcore. Es imposible resistirse a este tipo de sonidos, edificantes, contemplativos, repletos de molinillos de viento de ternura. 

Y en la parte ya final, cuando suena "Will the night" y "Home" resulta que te miras en el espejo del baño, y te aparecen pequeñas sombras de lágrimas bajo los ojos, tenencia ilícita de dolor en una cara que se desencaja con la evocación que provoca la música de estos seráficos seres. 

No me canso de oírles, de pertrechar fechorías de palabras al albur de esa secuencia musical que despide estas flores en un jarro repleto de ebrio liquido sanador. 


domingo, 17 de mayo de 2026

MIST. "Bye bye" (2015)

 


Vaya elegancia que transmitían esta banda holandesa de indie pop, comandado por Rick Treffers. El nombre (niebla) viene bien a lo que nos regalaron en sus seis discos repletos de delicadeza, artesanía pop (como suena "Weightless"), aristas de una cortesía sonora brutal. 

"Bye bye", el que fuera su segundo disco se abre en plan majestuoso con el tema que titula el trabajo, y a partir de este comienzo, todo transcurre por caminos donde a veces como en "Only for a moment" se aceleran algo en una especie de pop electrónico, para en "Slow man", continuar por la senda de una calma maravillosa. 

"How to drain the swamp?" es otra reliquia sonora que vale para atardeceres con sombras, para confeccionar ramos de orquídeas mientras te sube la tensión del cariño. "Heart surgery" es otro pétalo rendido en un paseo entre palabras perdidas que jamás encontrarán el destino de un afecto añorado. 

"Relapse in time" es otra de las gemas de este arcón de melodías con sabor a otoño todas ellas, confabuladas con atardeceres con síntoma de pestañeo del corazón. Todo "Bye Bye" es un laberinto de suspiros, un puzzle de cartas mandadas al azar para sumergirnos con pasión  en el entramado de un grupo que jamás dio un paso en falso. 


viernes, 15 de mayo de 2026

TROPICAL FUCK STORM. "Fairyland codex" (2025)

 


El inicio de "Fairyland codex", el último trabajo de los australianos Tropical Fuck Storm, no podía ser mejor: "Irukandji syndrome" y su iracundo sonido, donde los ex-The Drones, Gareth Liddiard y Fiona Kitschin, se nos meten en el bolsillo de una manera inmediata. 

El sonido de Tropical Fuck Storm, como en sus anteriores discos, siguen siendo ese volcán descacharrado, conviviendo siempre con el caos, pero donde hay tiempo como en "Stepping on a rake", de los mejores temas de su carrera, para una delicadeza que apabulla. Extraordinaria. 

"Teeth marché" es otra de esas joyas con sonido despampanente, como si asistiéremos a una revisión orate de B-52'S. Me encanta estos nuevos registros de los Tropical, cuando como en la que titula el lp se mueven en pasajes donde reina una calma que adormece. 

El video que acompaña "Dunning kruger's loser cruiser", define a la perfección la valentía y el sonido tan particular de un grupo que ya ha puesto su pica en nuestro corazón tan necesitado de cosas como esta. 

Y luego para terminar este viaje tan brutal, "Moscovium", con sus continuos subes y bajas, la mejor forma de acabar un disco de esos que engancha desde la primera escucha. Y es que los TFS, son muy grandes. 


miércoles, 13 de mayo de 2026

MENDELSON. "Quelque part" (2000)

 

Mendelson ha sido uno de los grupos más importantes de la escena independiente francesa. Discos como este "Quelque part", lo confirman. Comandados por Pascal Bouaziz, supieron llenarnos de zozobra, de guitarras que dan pena, de saxos que viven en continua depresión ("Le brouillard"). 

La música de Mendelson siempre incomoda, siempre transpira riesgo y una voluntad de transgresión continua, como vemos en la que titula el cd, lenta, cadenciosa, con Pascal como siempre recitando y que da paso a "Katherine Hepburn", otra joya decadente, poblado de minutos para la conmoción. 

Tristeza infinita en unos temas que como "Pinto" son pinceladas evocadoras de una nostalgia por venir, con cirros caídos en desgracia que se empeñan en dibujar en el cielo mustias postales para seducir a la noche.

Siempre he disfrutado de Mendelson, siempre he gozado de esa arritmia provocadora de suspense y noche de tensión alta. "Quelque part" también contiene la para mi mejor canción de su discografía, "Monsiuer", incendiario paseo electrico y que te desborda, con un saxo desquiciado que entre susurros de atrapa y te hace soñar delirios. Vaya canción. 

"Une vie tranquille" viene a decirnos adios, como diciendo que a pesar de todos los dramas, de las disidencias del existir, hay la posibilidad de cerrarlos ojos y volar tranquilo hacia espacios tranquilos donde abunde la cordura. Mendelson, si no los tiene en tu agenda, apuntalo sin perder el tiempo. Un auténtico torbellino. 


lunes, 11 de mayo de 2026

LOU REED. "Set the twilight reeling" (1996)

 


"Set the twilight reeling", el que fuera disco número 17 del gran Lou Reed, fue un trabajo que el músico de New York, dedicó a la que fuera luego su esposa, Laurie Anderson, y empieza de la mejor manera posible con la eléctrica y efectiva "Egg cream". 

La verdad nunca entendí que este lp fuera considerado como una obra menor de Lou. Aquí no hay desperdicio, no hay sobrantes, ni temas que no aporten  garantías de lo que fue toda su carrera: brillantez, emoción, siempre las cosas bien hechas. Hasta contiene una de las mejores canciones que grabó en su carrera, la espectacular "NYC  man".

"Finish line" fue un tema dedicado al que fuera su socio de correrías en la Velvet Underground, Sterling Morrison,  fallecido el año anterior, y  en "Trade in" vuelve a los aires más tranquilos y sosegados de "NYC man". Y es que Lou siempre fue un todo terreno. "Hang on to your emotions" es una vacilada, y "Hooky wooky" es la clásica tonada de Lou. 

"The proposition", es otra de esas piezas características de Reed, para terminar el trabajo por todo lo grande con la que titula el trabajo, la que escenifica a las claras toda la valía de un artista ya inmortal con un legado que perdurará siempre.