Mostrando entradas con la etiqueta Salud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salud. Mostrar todas las entradas

Curadme; de Sara R. Gallardo

a mis hermanas locas
a las que siguen torturando

//////////////////////////////////

Queréis curarme de enfermedad.
Queréis curarme de biología,
de herencia genética,
de mi exclusivo sistema límbico.

Curadme de vacío, si es que sabéis que lo nombro;
curadme de sombras, de diluvios,
curadme de abusos sexuales, de enredaderas creciendo,
curadme de descensos, de entrañas,
curadme de mi pobreza y no os sentiréis tan frustrados.

Curadme de vuestros medicamentos, de vuestra industria,
curadme de vuestra suficiencia,
curadme de vuestras correas, de vuestras coerciones.
Curadme, si queréis, de vuestro dominio sobre lo que siento.

Curadme por dentro las autolesiones,
curadme como profesionales las vidas que he ido extraviando;
curadme del estado de shock de un dolor muy profundo.

Curadme del individualismo que promovéis,
del do it yourself, del “si tú quieres, puedes”.

Curadme de las olas que vienen rompiéndose en mí,
curadme de todas las etiquetas que me habéis hecho colocar y ocultar al mismo tiempo.
Curadme de trabajos mal pagados, de amistades que se alejan;
curadme de la incomprensión de los míos, sobre todo,
curadme de la luz de gas.

Recién comienzo a vivir sin odiar mi sufrimiento,
mientras vuestras palabras lo envilecen.
Yo manejo mi abismo,
salid de él de una vez. Dejad de curarme.


[Primera Vocal webgunetik hartuta]

Chicas radioactivas: la olvidada historia de los relojes luminosos

Chicas radioactivas: la olvidada historia de los relojes luminosos
Todo comenzó en Nueva Jersey, algunos años después del descubrimiento del radio por Marie Curie.

En abril de 1917, con la entrada en guerra de los norteamericanos, los militares estadounidenses requieren nuevo instrumental.

La U.S. Radium Corporation comienza a producir instrumentos que se iluminan en la oscuridad.

La fábrica contrata a jóvenes obreras que con sus manos finas puedan aplicar un barniz radioluminoso sobre las esferas de los relojes para los soldados que van al frente.

A pesar de que los científicos y los empresarios conocían muy bien el enorme riesgo de mortalidad, a esas mujeres jamás se les dijo nada. La comercialización de objetos luminosos en los años veinte aumentó vertiginosamente.

Dentífricos, cosméticos, juguetes, alimentos, bebidas, y los famosos relojes, disparan sus ventas.

La industria del sector se expande, se abren nuevas filiales incluso en Canadá. Se contratan miles de obreras y obreros. Las obreras se sentían privilegiadas. No solo la paga era muy buena, sino que se las inducía a creer que la exposición al radio las fortalecía y hacía más sanas.

En la fábrica de Nueva Jersey, las chicas barnizadoras hacen veinticinco relojes por día. Cada pieza requiere muchas pinceladas. Como a menudo el pincel perdía la forma en punta, los supervisores animaban a las chicas a metérselo en la boca para recolocar los pelos. Para salir por la tarde e impresionar a los chicos, se aplicaban ese barniz en las uñas, el pelo y la ropa.

El engaño fluorescente las mataría inexorablemente. Fue una de aquellas trabajadoras, Grace Fryer, quien en 1927 llevó a juicio a la fábrica. Había perdido todos los dientes y tenía la mandíbula necrosada.

Tardó dos años en encontrar un abogado dispuesto a representarla ante los tribunales.

Tras diversos obstáculos, junto con otras cuatro obreras tan débiles que no eran capaces ni siquiera de levantar la mano en el proceso, ganaron el juicio. Fueron parcialmente indemnizadas y murieron poco tiempo después. Jamás se ha sabido el número exacto de muertes.

La U.S. Radium continuó usando los barnices hasta después de los años sesenta.

Gracias a este proceso se comenzó a reconocer a los trabajadores el derecho a salvaguardar su propia salud.

A una distancia de casi cien años, estos tristes hechos retoman el hilo de una historia ininterrumpida de abusos, negocios y falta de humanidad.


Saltamontes

Publicado en el Periódico Anarquista Tierra y Libertad, septiembre de 2018

[ Nik Cultura y Anarquismo webgunetik hartua ]

Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis; de Javier Erro

Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis; de Javier Erro                                          
El pasado mes de junio de 2017 se cumplió un año de la edición de Saldremos de esta. Guía de salud mental para el entorno de la persona en crisis, de Javier Erro. Poco tiempo después publicamos la edición digital en la página web Mad in America para el mundo hispanohablante. Ahora, con un camino ya recorrido (tanto en lo que se refiere a cantidad de copias distribuidas y descargadas como a presentaciones realizadas por el autor a lo largo y ancho de la geografía ibérica), publicamos el pdf en Primera Vocal.
Queremos dar las gracias tanto a Javier Erro como a la Biblioteca Social Hermanos Quero de Granada, que ha sido el colectivo que se ha encargado de la edición y distribución de la guía. Os animamos tanto a solicitar copias impresas como a descargar y difundir la obra. Ya ha llegado a varios miles de personas, y estamos convencidos de que en el próximo año llegará a otros muchos miles más.
En ocasiones minusvaloramos nuestra capacidad de trabajo y el impacto de nuestros proyectos. Con medios relativamente precarios y mediante un proceso autogestionado hemos conseguido hacer llegar esta guía a bibliotecas, librerías, asociaciones de salud mental, institutos, etc. distribuidos por todo el país. Y ello ha sido posible por la enorme cantidad de manos que se han acercado y han comenzado a colaborar (desde supervivientes de la psiquiatría que han hecho llegar la guía a lugares y personas a las que no podríamos llegar de otra manera a profesionales que han comprado decenas de copias para regalar a pacientes, pasando por libreros que la recomiendan y venden aun a sabiendas de que apenas les dejará unos céntimos de beneficio). Al fin y al cabo, este ha sido un camino colectivo, algo que coincide con la misma esencia de Saldremos de esta: implicarnos, crear lazos, avanzar en la dirección contraria a la que apunta esta sociedad. Combatir el canibalismo social y la atomización. Sea apoyando a una persona en crisis o socializando conocimientos. No conocemos otra manera de sobrevivir al orden de cosas que nos ha tocado habitar… lo bueno que tiene es que además es una manera hermosa de estar en el mundo.
Saldremos de esta, por Javier Erro

[ Primera Vocal taldekoen webgunetik hartua]

Por un Sistema de Salud público, holístico y autogestionado

Por un Sistema de Salud público, holístico y autogestionado

Quienes visitan la página de Podemos Terapias Naturales con el ánimo de defender —algunos con sensatez; la mayoría con una agresividad más o menos teñida de fanatismo— la medicina moderna occidental, acaban haciendo preguntas muy parecidas sobre la “eficacia” de las terapias naturales. Generalmente, se trata de preguntas retóricas ya que quienes las hacen parecen estar muy convencidos de que las medicinas naturales no funcionan, no han demostrado su eficacia y por tanto quienes las practican son estafadores y por supuesto no deben ser incluidas en los sistemas sanitarios.  


¿QUEREMOS CIUDADANOS OBEDIENTES AL SERVICIO DE LOS PODERES ESTABLECIDOS?


Como profesional de la enseñanza acostumbrado a impulsar en mis alumnos el pensamiento crítico, el cuestionamiento de las “verdades” establecidas, la inquietud de preguntar, de no conformarse con la primera respuesta que encuentren, la costumbre de buscar distintos enfoques para los problemas, compararlos, enfrentarlos, analizarlos, y buscar la opinión propia, la visión libre de prejuicios y condicionamientos, considero positivo el debate abierto, no solo para quienes participan, sino para quienes puedan seguirlo y enriquecerse. Con ese ánimo hago el esfuerzo de participar en esta página y procurar responder a los comentarios de unos y otros con la mayor honestidad y rigor que me es posible, procurando compartir lo que he aprendido y reflexionado en más de treinta años investigando temas de educación, salud y ecología.

En este caso, he preferido no contestar a las preguntas sueltas en varios hilos y centralizar la respuesta aquí, para evitar la confusión que genera el que una serie de personas hagan preguntas descontextualizadas que parten de su propia visión del problema y a las que no se puede contestar por separado, primero porque son tan repetitivas que responder a todos obligaría a estar repitiendo lo mismo y saltando de un hilo a otro; segundo porque responder a preguntas concretas sin explicación previa sería tanto como asumir el enfoque de quienes las hacen; y en tercer lugar porque quienes estén leyendo el debate sin intervenir no tendrían manera de aclararse asistiendo a un “bombardeo” de preguntas inconexas, repetitivas, desordenadas y, en muchos casos, manipulando y tergiversando, o al menos, incomprendiendo a quienes se interroga.


ACLARO ALGUNOS CONCEPTOS

—Denomino a la medicina que domina la mayoría de los sistemas sanitarios actuales “medicina moderna occidental”. A veces complemento con una serie de calificativos —cuya justificación sería muy largo de detallar aquí: “reduccionista”, “mecanicista”, “industrializada”, “belicista”...

—Denomino “medicinas tradicionales” o “ciencias de salud tradicionales” exclusivamente a las que se inscriben dentro de una tradición, en el sentido estricto del término, como la medicina china, la ayurvédica y otras similares.

—Al resto de las medicinas, terapias, técnicas, disciplinas... las denomino por su nombre propio: homeopatía, naturopatía, terapia craneo-sacral...

—Utilizo las denominaciones genéricas “medicinas naturales” o “terapias naturales” para referirme a cualquier medicina o terapia —independientemente de su antigüedad, origen, metodología específica— que cumpla la condición de actuar a favor de la naturaleza, es decir, de favorecer los procesos naturales, por contraposición a medicinas o técnicas que actúan en contra de la naturaleza, es decir, bloqueando, reduciendo o estorbando los procesos naturales. Conste a modo de aclaración que esta división no implica un criterio absoluto de elección ante situaciones concretas.

—Entiendo que una cosa “funciona” cuando cumple con el objetivo para el que se concibió. Obviamente, cada cosa debe ser juzgada en función de ese objetivo y no de los objetivos de otra cosa, menos aún si es cualitativamente distinta o peor aún, opuesta.

ES URGENTE UN CAMBIO RADICAL

Quienes piden que justifiquemos que tal o cual terapia natural entre a formar parte del Sistema Sanitario, lo hacen desde un enfoque ya dado. Su defensa ciega del modelo médico moderno los sitúa en un enfrentamiento entre medicina moderna y terapias naturales. Yo no contemplo las cosas así, ni siquiera creo que lo más importante sea hablar de medicinas o terapias. En primer lugar hay que hablar de salud y de cómo cultivar nuestra capacidad para responsabilizarnos de ella y tomar nuestras propias decisiones.

En este sentido, el análisis previo desborda el terreno de lo científico-médico y entra en terreno cultural, social, político, económico. Para conseguir el primer objetivo, es preciso conocer las relaciones de poder que actúan en el campo de la salud y la enfermedad y actuar para desmontarlas o al menos oponerse a ellas en lo posible.


A partir de ahí, podemos hablar de sistema de salud o sistema sanitario, que en estos momentos se encuentra bajo la influencia o el control de esos poderes: económico, político, académico, que condicionan su concepción, su funcionamiento y el concepto de salud que se le traslada a la mayoría. Quien sea capaz de juzgarlo sin prejuicios, encontrará que en mayor o menor medida, estos sistemas están fracasando a la hora de ayudar a la gente. Y desde luego, un cambio de políticas sanitarias que de verdad atendiera las necesidades de la gente debería comenzar por una evaluación independiente de su funcionamiento para poner en evidencia los errores a corregir.

Por mi parte, yo creo urgente y de extrema necesidad cambiar ese enfoque. Es decir, parto de la idea de que los sistemas sanitarios necesitan un cambio radical que debe empezar por el concepto de salud. Ese principio debería ser el que determine los cambios que hagamos a todos los niveles: de contenido, organizativos, de gestión... teniendo como meta un sistema de salud público, holístico y autogestionado.


PARTIR DEL CONCEPTO DE SALUD

En estos momentos, los sistemas sanitarios y todo el modelo médico dentro y fuera de él, parten de un enfoque de la salud que se caracteriza por un reduccionismo mecanicista, una concepción estática de la salud-enfermedad como cosas opuestas y en consecuencia una visión belicista de combate a la enfermedad para conseguir la salud, en particular a partir de la imposición sin pruebas de la Teoría Microbiana que desplaza radicalmente la prevención de los hábitos de salud a las vacunaciones masivas y el tratamiento de las enfermedades a la guerra química contra los microbios, todo ello con gravísimas consecuencias a múltiples niveles. 



Si cambiamos ese enfoque por uno dinámico en el que salud y enfermedad son elementos de un mismo proceso de equilibrio y lo que llamamos enfermedad la señal de procesos biológicos de reequilibrio de nuestro ecosistema interno, y si además abrimos la mirada a todos los aspectos implicados trascendiendo lo meramente fisiológico, es evidente que diseñaremos nuestros sistemas sanitarios de otro modo: buscaremos aquellos procedimientos, disciplinas, recursos, técnicas, terapias o medicinas que nos ayuden a conseguir ese objetivo. Y entonces, cobrarán más importancia las ciencias de la salud que se centran en los hábitos de vida saludables y las medicinas que actúen a favor de la naturaleza, situando en un segundo plano, es decir, como recursos alternativos, aquellas que actúen contra los procesos naturales y que puedan ser útiles en determinadas circunstancias.

De este modo, teniendo claro el objetivo a conseguir, será más factible ponerse a pensar en los medios para conseguirlos. No se trata pues de decidir qué cosa debemos incluir en el actual sistema, sino qué concepto de salud tenemos para saber qué cosas sirven a nuestro objetivo y cuáles no, y con las que valen, construir un sistema radicalmente distinto. Que los estudios clínicos son una herramienta valiosa sería absurdo negarlo; que son la única herramienta admisible no es que sea absurdo o deshonesto, que también, sino que iría marcadamente en contra de los objetivos propuestos.

No propongo, por tanto, desterrar los estudios clínicos habituales, propongo gestionarlos de modo que se garantice su independencia y situarlos en el lugar que le correspondan en función de su utilidad precisa y limitada, y por tanto, sumándolos a otras herramientas que nos permitan complementar nuestro conocimiento para poder valorar y tomar decisiones adecuadas en función de nuestro objetivo que, como hemos dicho, no es reduccionista sino global y por tanto debe proceder de una globalidad de recursos derivados del conocimiento empírico, el razonamiento, la lógica, el saber social acumulado, la filosofía, la capacidad de síntesis entre la experiencia y lo racional, la memoria, la intuición... todo ello con la participación de todos los implicados y complementado con las medidas necesarias para contrarrestar la influencia y el control que actualmente ejercen los poderes políticos, económico y académicos.




 [Salud y Poder webgunetik hartua]

La dulce revolucion videos

[Bideo zerrenda hau Espabila o Muere blogetik hartuta zegoNK]   
   

La dulce revolucion videos



 Dulce Revolución 
VII FERIA DE ALIMENTACIÓN Y SALUD

Por qué quedarte en la cama sin hacer nada puede mejorar tus relaciones [El derecho a la pereza] -LEHEN IGOTA?

Por qué quedarte en la cama sin hacer nada puede mejorar tus relaciones 


Por Nacho Pato


I. JORNADA LABORAL DE 3 HORAS

¿Qué pasaría si nuestra jornada laboral durase 3 horas?

Seguramente, el primer pensamiento que les sobrevenga a muchos sea ¡¿y qué voy a hacer con tanto tiempo libre?!

Hasta tal punto está la cultura laboral inoculada en nuestras almas.

En 1880, Paul Lafargue publicaba El derecho a la pereza, un clásico que reedita ahora la editorial Virus.

Trabajar 3 horas y "holgazanear y gozar el resto del día y la noche" es una de las propuestas del activista y pensador marxista.

Lafargue culpa a la sobreproducción capitalista de la miseria. Una sobreproducción que es fruto a su vez de la "pasión de los obreros por el trabajo". Estos habrían aceptado así "el dogma del trabajo", una imposición capitalista que actualizada a nuestros días podría encontrar acomodo en la expresión "el trabajo es un chantaje social para la existencia".

El francés nos estaba hablando desde finales del XIX de modernas burbujas que todos conocemos, desde la de la vivienda a la del entretenimiento pasando por, sí, la del periodismo viral.



II. NO ME APETECE

¿Qué papel juega la pereza en todo esto? Ya llegamos a eso. Porque Lafargue toma la máquina del tiempo para hablar desde 1880 y sonar alto y claro en 2016: el paro tiene la culpa.

Si hubiera desempleo cero, "los obreros no tendrán ya celos entre sí, ni se pelearán por arrancarse el trabajo de las manos y el pan de la boca. Así, descansados de cuerpo y espíritu, empezarían a practicar las virtudes de la pereza".

En efecto, trabajar menos para trabajar todos sería el pasaporte a una vida mejor. Al bálsamo de la pereza. Al fin y al cabo, ¿hay alguien más perezoso que el presunto creador de todo esto? Jehová dio el ejemplo ideal de pereza: seis días de trabajo y reposo por los siglos de los siglos.

Porque si hay algo impensable hoy en cualquier fábrica, oficina o cocina de restaurante es alabar la pereza. Basta imaginarse a un trabajador llegando a su lugar de trabajo gritando ¡PREFERIRÍA ESTAR, Y QUIZÁ EN ROPA INTERIOR, EN UN LUGAR QUE YO HAYA ELEGIDO LIBREMENTE!

Más bien al revés, las frases que han hecho fortuna en torno a ese momento son un jocoso 'hay que levantar el país', un protocolario 'después de tantas vacaciones ya os echaba de menos, compañeros' o un pretendidamente vitalista '¡manos a la obra!'.

La pereza esconde una verdad que, por mágica, es también incómoda. Y aquí ya no solo hablaríamos, con permiso de Lafargue, de trabajo.

Cuando no nos apetece 100% ir a una comida familiar, o al cumpleaños de un amigo, o ducharnos, rápidamente bloqueamos la pereza.

'¡VAMOS, LEVANTA DEL SOFÁ, QUE LLEVAS TODO EL DÍA SIN HACER NADA!'. Frases como esa tienen el don de sonar en nuestros oídos sin que nadie las pronuncie. Reprimimos nuestra pereza por pura culpa anticipada.

Llevamos tatuado en el cerebro que no hay que ser perezosos, que si alguien nos pregunta '¿qué hiciste ayer?' no podemos responder 'nada que no me apeteciese hacer'.



III. UNA OFICINA EN TU CAMA

Lafargue decía que cuanto más trabajo, menos vida. Es cierto que no tenemos a mano una ouija para preguntarle cómo subsistiría hoy en día un trabajador que cambiase la alienación de su trabajo por la pasión de una vida 100% elegida.

Sin embargo, es fácil conectar su frontal crítica al trabajo con la defensa de la pereza. La censura social de la pereza y la vida de 2016, regida por los horarios laborales, a menudo extendidos más allá de lo razonable, y de lo sano, se complementan a la perfección.

El sociólogo César Rendueles nos decía hace poco que "cuando en una entrevista de trabajo te preguntan por tu vida personal es para asegurarse de que va a quedar aparcada cada mañana junto a la máquina de fichar. La cosa es aún peor en las llamadas profesiones creativas, donde se supone que vas a dejar que el trabajo colonice tu vida personal".

Soñar cada noche con aspectos relacionados con tu trabajo o despertarte los fines de semana a la misma hora en que tu despertador suena de lunes a viernes, por no hablar del constante estímulo de notificaciones en el móvil a deshoras relacionadas con tu actividad laboral, son ejemplos de conquista fisiológica totalmente asumida.

Pero que nuestra cama sea una prolongación de nuestra oficina no suele parecer tan terrible de justificar como pasarnos 5 horas tumbados en ella, por ejemplo leyendo. Simplemente porque nos apetecía.



IV. MÁS PEREZOSOS, ¿MEJORES PERSONAS?


Basta sacar a colación el argumento de la renta básica universal en cualquier foro virtual, tratar de defender una de las estrategias que nos permitiría reevaluar nuestros intereses laborales, generando espacio para los intereses personales, permitiéndonos trabajar menos y mejor, para tener reacciones del tipo: ¡EL MUNDO SERÍA ENTONCES UNA POCILGA LLENA DE VAGOS, EGOÍSTAS E INMADUROS!

Mmmm... ¿Y si la cultura de la no pereza, en combinación con kilométricas jornadas laborales, deficiente conciliación con la vida familiar, tenso presencialismo en centros de trabajo en la era de internet y una larga y amenazante cola de aspirantes a tu puesto de trabajo contribuye a hacernos personas más aisladas y temerosas de perder lo que para Lafargue solo era el privilegio de ser explotado?

¿En qué momento la madurez y la responsabilidad se comenzó a calibrar con la cantidad de obligaciones y cargas laborales que pesan en nuestros hombros?

¿Y si pequeñas y cotidianas renuncias "por pura pereza" contribuyesen a acumular un tiempo de calidad que dedicaríamos a nosotros mismos, pero también a nuestros familiares, amistades y compañeros?

Entonces, ¿no nos haría la despenalización moral de la pereza personas mejor preparadas para encarar relaciones afectivas y sociales?



[ Politicos Partidos webgunetik hartuta , liburu hau Virus argitaletxekoek berrargitaratu dute ]

Los espacios de solidaridad fallan por la falta de empatía radical. Entrevista con Clara Valverde.

Los espacios de solidaridad fallan por la falta de empatía radical. Entrevista con Clara Valverde.                     
empatia radical_primera vocal
“Estamos en guerra: los que tienen en poder neoliberal nos han declarado la guerra. Y la gente hace como si nada. Estamos en una situación de injusticia extrema. No es el momento de estar tranquilos”.
Entrevistamos a Clara Valverde, afectada por una enfermedad crónica, escritora y ciberactivista, que acaba de publicar un libro (De la necropolítica neoliberal a la empatía radical: Violencia discreta, cuerpos excluidos y repolitización; Icaria Editorial, 2015) en el que denuncia cómo las políticas neoliberales buscan el exterminio de las persones excluidas y hace una llamada a la autoorganización del sufrimiento.
El neoliberalismo no necesita armas para matar. Las paradas, las precarias, las enfermas, las emigrantes, las sin techo, las no rentables, todas ellas están sufriendo en su propio cuerpo una forma de política orientada a su exterminio.
En su último libro, Clara Valverde se refiere a esta guerra que genera exclusión con el nombre de “necropolítica” (del griego necro, “muerte”). Y para hacer frente a esta situación, apuesta por la autoorganización del sufrimiento social. ¿Cómo hacerlo? Los espacios de coordinación de luchas y de apoyo mutuo a menudo hacen aguas al trabajar en los márgenes del sistema. “Fallan”, según la autora, “porque la gente no piensa que el sufrimiento que viven otros, esa situación difícil, les pasará a ellos”. “Les falta empatía radical”, afirma.
El último libro de Clara Valverde, De la necropolítica neoliberal a la empatía radical: Violencia discreta, cuerpos excluidos y repolitización (Icaria Editorial, 2015) se acaba de presentar. En sus páginas se explica que la línea divisoria entre las personas “incluidas” y las “excluidas” es cada vez más fina. La autora lo sabe muy bien. Fue profesora de enfermería durante décadas y activista desde muy joven. Ahora está demasiado enferma para continuar dando clases. Desde su cama, en los pequeños ratos en el que el cuerpo se lo permite, escribe y es ciberactivista. Es la presidenta de la Liga SFC/SSC (Síndrome de Fatiga Crónica/Síndromes de Sensibilización Central). “Somos radicales porque vivimos una realidad radical”, dice. Por eso apuesta por la radicalización de la empatía como forma de supervivencia y de lucha.         
HR: Desde la exclusión, ¿se ve el mundo más claro? Explícanos alguna cosa que solo se ve desde aquí.
CV: Se ve la gran negación en la que vive la mayoría de la gente. Es impresionante. Estamos en guerra: los que tienen el poder neoliberal nos han declarado la guerra. Y la gente hace como si nada. Hay gente que no tienen techo, comida, ayuda. Aquí mismo, delante nuestro. Pero casi nadie lo ve. Casi nadie se inquieta. Veo que la gente está demasiado tranquila. No son tiempos para la tranquilidad. Estamos en una situación de injusticia extrema. No es el momento de estar tranquilos.
HR: En el libro hablas de formas de violencia discreta. ¿Nos das algunos ejemplos?
CV: El paternalismo, el pensamiento “positivo”, la manipulación y perversión de la participación ciudadana son algunos ejemplos. La tolerancia es otro tipo de violencia discreta. Si yo “tolero” a alguien, es que tengo poder sobre esa persona. La aguanto. La desprecio. Se dice que hay que tolerar las diferencias. No, lo que hay que hacer es analizarlas, hablarlas, ver a quién sirven, mirar bien a qué se deben.

HR: Te refieres al caso de los enfermos de los Síndromes de Sensibilización Central (SSC), que tan bien conoces- en tu propia piel-, como un “aviso”. ¿De qué nos están avisando?
CV: Las 250.000 personas (el 3,5% de la población) que viven con estas patologías en Catalunya están dando un aviso al resto de la sociedad sobre el nivel de crueldad al que puede llegar el neoliberalismo. Los enfermos de SSC ya tenían pocos derechos y no eran creídos, y ahora, en Catalunya, se les ha quitado el derecho a seguir viendo a sus especialistas. Y se les está retirando las pensiones. Lo que están haciendo las administraciones sanitarias con los enfermos de SSC lo harán con el resto de los enfermos en el futuro. Están viendo que lo pueden hacer y que no hay una alarma social. Eso anima a los administradores y a los gobiernos a excluir más grupos.
CV: Los enfermos de SSC son un aviso de que puede haber en nuestra sociedad cientos de miles de personas que sufren y nadie hace nada para ayudarles. Son un aviso de lo poco empáticos que pueden llegar a ser los seres humanos.
CV: También los SSC son un aviso de lo tóxico que es nuestro medio ambiente. Los productos químicos provocan y perpetúan estas enfermedades. Solo hay que ver a gente que no pueden salir de su casa sin una mascarilla industrial para hacerse la idea de lo que va a ocurrir a los seres humanos en los próximos años.
HR: ¿Somos cómplices de la necropolítica del neoliberalismo? ¿En qué sentido?         
CV: Todos somos cómplices de las políticas mortíferas del neoliberalismo si nos creemos las mentiras de los poderosos y su prensa, si participamos en excluir a los nuevos llegados, a los que no tienen privilegios, a los que sufren. Somos cómplices si no nombramos claramente las injusticias y las desigualdades que vemos. En Catalunya, desde hace unos meses, gente que antes estaba activa trabajando por la justicia, ahora está inactiva, esperando. Este esperar a que algo o alguien cambie, eso es participar en la necropolítica. No hay menos sufrimiento. No hay menos desigualdades. Entonces, ¿por qué la gente está esperando?
HR: ¿Por qué crees que a menudo fallan los espacios de coordinación de lucha como espacios de apoyo mutuo?
CV: No siempre fallan, pero fallan porque la gente no piensa que ese sufrimiento que viven los otros, esa situación difícil, les puede pasar a a ellos. La Acampada ICAMS es un buen ejemplo. Estadísticamente, un tercio de la población desarrollará una enfermedad crónica antes de los 65 años de edad. Eso quiere decir que tendrán que pasar por el temido ICAMS [Insitut Català d’Avaluciones Mèdiques i Sanitàries, la agencia del gobierno catalán que decide si estás demasiado enfermo para trabajar, que otorga pensiones, etc.], y seguro que le darán el alta aunque esté demasiado enfermo para trabajar.
CV: El ICAMS funciona por cuotas y con recortes. No tienen en cuenta la salud de la gente. Son los “mercenarios” del Departament de Salut. Es una injusticia que es o ha sido parte de la vida de muchísimos catalanes. Y, ¿cuánta gente va a las concentraciones semanales delante del ICAMS para protestar contra las altas injustificadas? Pues menos de 100 personas. Y los otros, ¿a qué esperan? ¿A que les toque a ellos? Falla por falta de empatía radical.
HR: Sí, en tu libro hablas de esta empatía radical. ¿En qué se diferencia de la solidaridad?
CV: Solidaridad es una bonita palabra que ha estado muy manipulada y que puede querer decir muchas cosas diferentes dependede quién la utilice. Empatía es ponerse en el sitio del otro, del que sufre. Es intentar imaginarse lo que vive, y mostrarle que su sufrimiento nos importa.
CV: La empatía radical es una idea que he ido desarrollando que no es solo imaginarse e interesarse por el sufrimiento del otro. Es darse cuenta de que el otro no es tan diferente de nosotros. En esta sociedad neoliberal, mucha gente que ahora no están en dificultades, fácilmente pueden estarlo. Si una enferma pierde su trabajo, las políticas neoliberales la dejarán de lado como si fuera basura.
CV: La empatía radical es tomar conciencia de que uno es también el que duerme en el cajero, el que come en Cáritas. Y si uno tiene aún más capacidades radicales, se puede imaginar que también es el refugiado que este invierno se muere de frío en un campamento de refugiados. La mayoría de la gente que no está en dificultades, los “incluidos”, en esta sociedad están muy cerca de ser excluidos.
HR: Santiago López Petit lanza esta pregunta en el prólogo del libro y ahora te la devuelvo: “¿Cómo autoorganizamos el sufrimiento social? En otras palabras, cómo incorporamos la exclusión social al llamado ‘común’?”
CV: El prólogo de Santiago es excelente. ¡Hay que leerlo! Para organizarnos, los que aún no están excluidos deberían acercarse a la realidad y a los espacios de los excluidos. En estos espacios no hay sitio ni tiempo para repetir maneras de organizarse que ya ha demostrado su inutilidad. Crear y mantener estructuras verticales y líderes ha demostrado ser una pérdida de tiempo, energía y aburre y desmoviliza. Aparte de que reproducen autoritarismo y machismo. Yo creo que tenemos que retomar y potenciar las maneras horizontales de organizarnos que llevamos a cabo en el 15-M. Hay mucha gente que ahora han vuelto hacia atrás a estructuras y maneras de organizarse que son verticales. Necesitamos crear pequeños grupos de afinidad para después hacer enjambre con otros para acciones puntuales. La manera de organizarnos tiene que ser ética. El proceso es el producto. Como decían los compañeros de Occupy Wall Street: “No tenemos reivindicaciones. Nosotros somos las reivindicaciones”.


[Elkarrizketa hau Clara Valverderi Homera Rosettik burutu eta La Directa egunkarian agertu huNan lehengo urteko abenduan eta duela hilabete inguru jaitsi ziNaten Primera Vocal kolektibokoei hartu zieNat]

Incineración y salud: No hables del elefante

[ El Diario Vasco egunkariaren manipulatzeko modua errauskailuaren gaiari dagokiona Diario Fatxokoen eskutik]


Incineración y salud: No hables del elefante FullSizeRender
La relación entre la incineración y la salud era un tema evitado por gobernantes y periodistas hasta que hizo su aparición en escena un grupo de médicos guipuzcoanos. Este grupo de médicos, conocidos como del Grupo de Estudio Incineración y Salud (GEIS) hizo público en febrero que existen un montón de estudios científicos que relacionan incineración y cáncer. A partir de entonces el tema ha estado en la agenda política guipuzcoana casi a diario: manifestaciones de padres y madres, acampadas, una gran cadena-humana, etc.
El Diario Vasco, por su parte, no ha tratado la relación entre la incineración y la salud hasta mediados de junio. Está claro que obligado por la alarma social que recorre Gipuzkoa, habría que decir. De la incidencia en la salud de las incineradoras apenas ha informado y cuando lo ha hecho ha sido para negar las evidencias científicas. Portadas y páginas enteras dedicadas al tema de la incineradora pero, qué causalidad, no informa de sus consecuencias nocivas para la salud.
Hemos hecho un balance de las informaciones aparecidas en el Diario Vasco desde que se presentó GEIS. A continuación enumeramos las veces que el DV ha abordado el tema de la incineración y salud. También aportamos algunas de las actividades del GEIS más relevantes informativamente hablando, aunque no hayan sido publicadas. En el listado no entran notas de prensa, ni las innumerables charlas del colectivo en casi todos los pueblos de Gipuzkoa, ni las comparecencias en actos de movimientos sociales como la Asamblea anti-incineración de Gipuzkoa, la jornada de debate de GuraSOS en Orona, etc. Tampoco aparecen, como es lógico, las entrevistas que no ha hecho el DV a este colectivo, a pesar de que nos consta que han sido solicitadas reiteradamente. Y es que GEIS ha sido aludido varias veces en el periódico y no le ha sido concedido el derecho a réplica. Porque entrevistas sobre el tema de incineración y salud sí han realizado, pero sabiendo de antemano que el “experto” entrevistado iba a hablar bien de la incineradora
FullSizeRender

1Presentacion del grupo de médicos GEIS en el Koldo Mitxelena (2 de febrero)

  • DV del 3 de febrero: mini-crónica de 16 líneas al final de otro artículo sobre la incineración

2Charla en el Koldo Mitxelena (14 de marzo):

  • DV del 15 de marzo: No se publica nada

3Debate en el Colegio de Médicos de Gipuzkoa (19 de marzo)

  • DV del 20 de marzo: No se publica nada

4Comparecencia de GEIS en las Juntas Generales de Gipuzkoa (23 de mayo)

  • DV del 24 de mayo: Brevísima crónica de 10 líneas

5Charla de un médico mallorquín en el Kursaal (16 de junio)

  • DV del 17 de junio: Una página y media

6Comparacencia de dos miembros de Biodonostia en las Juntas Generales de Gipuzkoa (23 junio)

  • DV del 24 de junio: una página entera

7Comparecencia del experto pro-incinerador JL Domingo en las Juntas Generales (24 de junio)

  • DV del 25 de junio: ¾ de página
Sin entrar al contenido ni a la credibilidad de las informaciones, que vaya tela, hemos medido los cm2 de espacio que le ha dedicado el DV a recoger las informaciones de los médicos del GEIS y las hemos comparado con el espacio dedicado a otras personas catalogadas como “expertas” que se posicionaban a favor de la incineración. La gráfica resultante habla por ella misma:
La diferencia de tratamiento es ta brutal que se puede deducir que esos 3 módulos dedicados al GEIS son tan potentes que han tenido que redactar 75 para intentar contrarrestarlos. Les han dado 25 veces más de volumen a expertos traídos de fuera -conocidos por sus relaciones con la industria de la incineración- que a los médicos guipuzcoanos que lo único que hacen es poner encima de la mesa estudios publicados en las revistas científicas más prestigiosas. La batalla de David contra Goliath pero a lo bestia.
El DV sabe mejor que nadie que la credibilidad lo es todo. Por eso no quieren que conozcas los efectos nocivos de la incineración en la salud. Y por eso nosotros te invitamos a compartir este post y que todo el mundo compruebe, una vez más, el gran interés que tiene el DV para engañar a la gente para beneficiar intereses de unos pocos. Recuerda: la credibilidad del DV se la dan los ciudadanos. Ayúdanos a difundir la verdad.
IMG_0382 IMG_0381 IMG_0380 IMG_0379 IMG_0376IMG_0378 -

Vacunas: una reflexión crítica

[ Salud y poder webgunetik hartua ]


Vacunas: una reflexión crítica


Los autores de este libro cruzamos nuestros caminos por primera vez hace más de veinte años y ya entonces una de nuestras preocupaciones eran las vacunas y los problemas de salud que estaban creando a través del miedo y la ignorancia que sus defensores se encargan de promover.

En aquel entonces, nuestras inquietudes profesionales o intelectuales nos ayudaron a estar despiertos ante conocimientos a contracorriente.

Ahora, pacientes y alumnos, pero muy especialmente los hijos de los que hemos tenido el privilegio de aprender, nos han confirmado nuestras razones de la cabeza con razones del corazón: la vida se impulsa a sí misma, la naturaleza es sabia si no nos entrometemos, los mamíferos humanos compartimos con el resto de los seres vivos capacidades aún por conocer y comprender, y la guerra contra los microbios —incluidas las guerras preventivas— son, como dice el gran biólogo, maestro y amigo Máximo Sandín, autodestructivas, y ello por la simple aunque misteriosa razón de que todos estamos integrados en la red de la vida.

De modo que no es extraño que —tras seguir nuestros propios derroteros en el arte de la medicina y la educación respectivamente— ahora nos hayamos reencontrado para unir nuestras fuerzas en una batalla crucial contra la bestia, contra el sistema, contra los de Arriba, contra los poderosos, contra la industria... cada cual podrá darle el nombre que le parezca mejor, en definitiva, una batalla por la vida.



UN ANÁLISIS CRÍTICO RADICAL

Hasta donde hemos podido llegar en nuestra investigación para componer este libro, nadie ha enfocado las vacunas desde la perspectiva que vamos a hacerlo nosotros: cuestionando el concepto de salud y enfermedad en el que se apoyan para mostrar que las vacunas no tienen sentido biológico, y por tanto no pueden aportar ningún beneficio a la salud, ni evitar enfermedades, ni erradicarlas, ni reducir la mortalidad ni aumentar la esperanza de vida.

El libro aporta los elementos claves que permiten a cualquier lector sin necesidad de estudios especializados llevar a cabo una lectura crítica de las vacunas y formarse una opinión sobre ellas para poder tomar decisiones libres y responsables.

En la Primera Parte narramos la historia olvidada de las vacunas, cómo surgieron y qué plantearon sus defensores y detractores pioneros para comprender el origen del mito.

En la Segunda Parte asistimos a los principales descubrimientos antiguos y recientes que aportan otra visión de la biología, del origen y evolución de la vida.

Finalmente, en la Tercera Parte retornamos a las vacunas para contemplarlas a partir de todo lo aprendido y comprender que no encajan con el funcionamiento de la vida, lo que explica por qué no han evitado ni erradicado enfermedades, así como los numerosos daños documentados.

Lo que nos deja frente a una última pregunta: ¿qué ha llevado a la imposición casi universal de las vacunas?





Disponible en pocos días en Castellano y Catalá:

Vacunas: una reflexión crítica
A partir de la Historia de la Medicina
y de los últimos descubrimientos en Biología
Madrid, Ediciones i, 2015

Vacunes: una reflexió crítica
A partir de la Història de la Medicina
i dels darrers descobriments en Biologia
Barcelona, Llibres de l'Index, 2015

Dr. Enrique Costa Vercher
Jesús García Blanca



CONTENIDO

Introducción

Primera Parte: La historia de las vacunas se confiesa
1. La nueva humanidad del Tercer Milenio
2. La medicina y la Revolución Industrial
3. Los creadores de la paranoia
4. Progreso, Ciencia e impunidad
5. El poder creador y transformador del lenguaje
6. El resultado final de la obra del nuevo Prometeo
7. El falso mito de la longevidad de la nueva raza
Epílogo: Guía para perplejos

Segunda Parte: Microecología: una mirada global a la red de la vida
1. Biología de la Evolución
2. Energía vital: las mitocondrias
3. Nuestro océano interno
4. El secreto del cristal líquido
5. ¿Dónde está el cerebro?
6. ¿Existe un sistema inmunitario?
7. Las “enfermedades” son programas biológicos



Tercera Parte: Un cambio de paradigma en la medicina
1. La encrucijada fatal
2. Cuestionando la Teoría Microbiana de la enfermedad
3. Desmontando “el principal logro de la investigación biomédica”

Últimas palabras
Para seguir la pista



LOS AUTORES


Dr. Enrique Costa Vercher
(Gandía, Valencia, 1955)


Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de Valencia en 1979. Ejerce desde hace 36 años como médico de familia desde una perspectiva holística, incluyendo Homeopatía, Acupuntura y Naturopatía. 
Ha publicado SIDA: juicio a un virus inocente (Mandala, 1993) y Hijos de un dios terminal (Mandala, 2001).




Jesús García Blanca
(La Línea, Cádiz, 1960)



Es educador, escritor e investigador independiente. 
Colabora asíduamente con las revistas 
Mente Sana, Cuerpomente  y Discovery Dsalud
Ha publicado El rapto de Higea (Virus, 2009) y La Sanidad contra la Salud: 
una mirada global para la autogestión (Ediciones i, 2015).