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No queremos tener “buena suerte” (entrevista Asociacio Chrysallis)

[ Diaro de Vurgos webgune kontrainformatibotik elkarrizketatxoa Chrysallis-eko kide batekin, are interesgarriagoa duela gutxi beraiei eta bertako familia bati gertatu zaion tragediadiaren ondoren ]

Reproducimos a continuación un artículo realizado por Raquel Ruiz Miranda, integrante de la Asociación Chrysallis,de familias de menores transexuales para reflexionar sobre la realidad cotidiana que miles de personas transexuales tienen que vivir y sufrir.

Desde hace ya tres años mis primeros “buenos días” son para la gran familia Chrysallis, me asomo al chat con mi café y comienzan los mensajes.

Tenemos grupos de whatsapp muy, muy activos. En estos grupos compartimos dudas, experiencias, recursos… Reímos, lloramos y rabiamos juntes. Y aplaudimos, aplaudimos mucho cada pequeña batalla ganada.

Otra cosa que hacemos es desearnos suerte, docenas de emoticonos de dedos cruzados y cactus (nuestros tréboles diversos). Suerte cada vez que acudimos con nuestres hijes a las consultas médicas, suerte cada vez que hay que hacer un trámite administrativo, suerte cada vez que nos ponemos delante de cualquier mostrador de atención al público exponiendo la intimidad de nuestres hijes para pedir, por favor, que sean respetades….

Y a mi, me da un pellizco. Suerte… porque no depende de si cumplimos mejor o peor con los requisitos que se nos exigen, que son siempre demasiados, sino de que la persona que esté al otro lado del mostrador use el sentido común o empatice con nuestres peques.

Estoy harta de desear suerte, ¡deseo JUSTICIA!, porque todas las personas tienen los mismos derechos y la ley debería encargarse de que así sea.

¿Por qué tenemos que mendigar favores? ¿por qué dependemos de la suerte?

Estamos tan acostumbrades a que nos miren raro, nos cuestionen, pongan en duda nuestra capacidad como madres y padres, nos juzguen… que aplaudimos cuando nos tratan bien. Tremendo pero cierto. Todas las personas tienen derecho a ser bien tratadas, y con todo el respeto.

Son numerosas las ocasiones, cuando realizamos algún trámite que, viendo las caras y pegas que nos ponen, parece que llegásemos a complicarle la mañana a la persona de turno, como si nos moviera el ánimo de amargarles el día por capricho… no son conscientes de la importancia que tiene para la persona que lo solicita. Y así es como vamos por el mundo con una armadura puesta, haciendo equilibrios entre la buena educación y la exigencia de los derechos de nuestres hijes. No nos podemos dar el lujo de “montar el pollo”, porque su tranquilidad no depende solo de nosotres, sino de la administración y debemos ir con pies de plomo. Parece que sino, tenemos las de perder…

Hay personas que no son consciente de que esos 10 minutos que les supone escuchar y entender, pueden llenar de aplausos un chat… y de sonrisas una vida. Que ver su nombre en una tarjeta sanitaria supone ir al médico sin angustia por verse señalades en una sala de espera. Que, sin su nombre en el carnet de instalaciones deportivas de su ciudad, esa persona no hará uso de ellas…, o algo tan surrealista como que el abono transporte sea nominal y con foto, y tengan que contar su vida al conductor del autobús para poder pagar un precio justo como el resto de personas de su edad….
¿Por qué? ¿POR QUÉ? ¿Cómo le explicas esto a una persona de cinco, siete o doce años?…..

Quiero aplaudir todos los días, sí, pero por otras razones, porque mejoran en sus notas, porque el libro que cogió en la biblioteca es fantástico, porque en natación quedó en primer lugar, porque en el autobús nos encontramos con una persona querida… Y no porque en todos estos sitios no nos miraron raro ni violaron sus derechos fundamentales…

¿Se puede ser comunista y tener un iPhone?

¿Se puede ser comunista y tener un iPhone?


Dwight Macdonald (1906-1982)

«Se puede ser comunista y tener un iPhone», esto es lo que declaraba recientemente el secretario de Izquierda Unida, Alberto Garzón, a la prensa, en medio de su campaña de propaganda, en este año en el que se cumple un siglo de la revolución rusa. Y concluía diciendo : «El marxismo no es la llave que abre todas las puertas, sino una luz que nos permite entender mejor la realidad». Pero, sin duda, Garzón equivocó su enunciado, lo que quería decir es que sólo teniendo un iPhone se puede ser comunista y, desde luego, para entender eso no nos bastará leer a Marx, sino más bien leer este excelente libro: La raíz es el hombre de Macdonald, traducido y editado por el Salmón. Una buena iniciativa que coincide con el rescate que se hace hoy en Francia, siempre en un sector minoritario por desgracia, del legado de este original y radical pensador.
La publicación en 1946 del libro de Macdonald significó un decisivo portazo a todos los dogmas caducos del historicismo y el mecanicismo marxista y una apertura saludable al pensamiento libertario y verdaderamente radical que había menudeado en autores tan dispares como Orwell, Weil, Goodman, Camus, Reich o Silone durante la segunda guerra mundial. Como se nos dice en la introducción realizada por el traductor y editor: «Escrito en 1946, La raíz es el hombre anticipó muchos de los temas fundamentales de la Nueva Izquierda de los 60: la crítica de la burocracia, la tecnología o el totalitarismo soviético». En efecto, comparable a un libro como Caminos de utopía, de Martin Buber, publicado por la misma época, Macdonald realiza un elegante ajuste de cuentas con el culto al determinismo histórico de la doctrina marxista, así como con su creencia en el progreso tecnológico implícito en su teoría de la transformación social. De una forma sencilla y clara, Macdonald desmonta esa creencia ciega de los marxistas e izquierdistas en general en el milagroso desenvolvimiento del proceso histórico hacia la emancipación de la clase obrera. Frente a eso, nos recomienda más bien seguir las pistas dejadas por el pensamiento anarquista más genuino, aquel que ponía y pone su énfasis en lo que el individuo puede llegar a realizar a partir de su voluntad y su responsabilidad. Nos dice Macdonald que más de un siglo de positivismo marxista ha confundido nuestras expectativas haciéndonos creer que la esfera de los valores éticos era un aspecto superficial, siendo el sistema y las relaciones de producción los verdaderos soportes de la vida social y su razón última. Pero, justamente, la deriva catastrófica y dictatorial de la Unión Soviética nos indica que nos hemos olvidado de algo muy importante por el camino. Como lo sugiere Macdonald, ni la ciencia ni la tecnología ni la industria pueden dar respuestas decisivas a la pregunta de ¿cómo queremos vivir?, o ¿cual sería la buena vida? Los marxistas, y los liberales, pensaron que el desarrollo de las fuerzas productivas acabarían quitando sentido a cuestiones tan insignificantes…
Para Macdonald ha pasado el tiempo de las grandes estrategias de masas, tan queridas por los marxistas. Es el momento de replegarse dentro de sí para recuperar las razones de vivir y saber por qué y para qué se lucha. Recuperar una dimensión humana y cercana de la acción no significa renunciar a la acción, sino simplemente separarse de la corriente frenética que mueve a la sociedad industrial. Eso significa ser radical, desconfiar del dogma del Progreso, cuestionar la cultura de masas, reconquistar la capacidad de decir NO a todo aquello con los que se nos quiere envilecer. El radicalismo de Macdonald llama a la insumisión contra el Estado, pero a un tipo de insumisión inteligente y sensible: la de la persona consciente que renuncia a utilizar las armas y métodos del Estado (violencia, burocratización, propaganda) para, justamente, salvaguardar los valores que nos impulsan a seguir viviendo y resistiendo.
Con un prólogo de Czeslaw Milosz y una cuidada traducción y presentación, las ediciones del Salmón nos brindan hoy un material de reflexión indispensable.
José Ardillo

[ Ediciones El Salmon-ekoei hartua, beraiek aurretik La Malatesta liburudenda-webgunetik hartua]

Raíces #7. Manoseando el pensamiento

[Dagoeneko gogotsu nagoNK RAÍCES aldizkariaren azken alea lortzeko, La Revoltosa liburutegikoen webgunetik hartu diNat azpiko hitz ilera, ziurrenera aldizkaria burutzen diNatenen zuzeneko hitzak direnak] 

Raíces #7. Manoseando el pensamiento

Bajo el título «Manoseando el pensamiento» publicamos una serie de artículos en torno a la división entre el trabajo manual y el trabajo intelectual.
Al poner encima de la mesa la cuestión sobre la división entre trabajo manual y trabajo intelectual, vamos a estar aludiendo en todo momento a las implicaciones que ha tenido para la configuración de las sociedades occidentales el advenimiento de la industria, la organización científica del trabajo, el culto hacia la tecnología y el resto de mitos y promesas de bienestar implícitos en la propaganda progresista. Pero al mismo tiempo estaremos aludiendo a una reflexión más profunda sobre el tipo de relación que debemos construir con nuestro entorno, que debería pasar por preguntarnos en qué lugar han quedado nuestras capacidades tanto manuales como intelectuales en la sociedad actual, así como la degradación evidente de cualquier tarea productiva o creativa, sea manual o intelectual o que integre ambas categorías.
raices

Poemas raros


100 POEMAS RAROS
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1. Poetario de las metamorfosis, de Leónidas Lamborghini (AQUÍ)
2. Tabla de dicterios contra Franco, de Rafael Alberti (AQUÍ)
3. Dos poemas de Pedro Casariego Córdoba (AQUÍ)
4. Tres poemas de Joan Brossa (AQUÍ)
5. Tiempo y materiales, de Robert Hass (AQUÍ)
6. Dos poemas de Gonzalo Rojas (AQUÍ)
7. Abecedario, de Cristina Peri Rossi (AQUÍ)
8. Alias, de Peter Handke (AQUÍ)
9. 68, de Enrique Falcón (AQUÍ)
10. Dos poemas de César Vallejo (AQUÍ)
11. Kesi keno, de Mario Trejo (AQUÍ)
12. Estrellas, de Rogelio Sinán (AQUÍ)
13. La capilla aldeana, de Vicente Huidobro (AQUÍ)
14. Letanía del Opus pus, de Celso Emilio Ferreiro (AQUÍ)
15. Che, de Humberto Constantini (AQUÍ)
16. Dos poemas de Eduardo Scala (AQUÍ)
17. Balada o epigrama, de Luis García Montero (AQUÍ)
18. Cuatro poemas visuales (AQUÍ)
19. Vals de los aviadores, de Juan Carlos Mestre (AQUÍ)
20. Orquestación diepálica, de De Diego-Padró y Palés Matos (AQUÍ)
21. El horimento bajo el firmazonte, de Carmen Jodra Davó (AQUÍ)
22. Otro padre, de Esteban Peicovich (AQUÍ)
23. Alrededor no hay nada, de Joaquín Sabina (AQUÍ)
24. Si muero en la carretera, de Virgilio Piñera (AQUÍ)
25. Dos poemas de Félix Grande (AQUÍ)
26. Doceavo, de Leopoldo María Panero (AQUÍ)
27. El perfeccionista, de Óscar Hann (AQUÍ)
28. Trucos, de Sharon Olds (AQUÍ)
29. Un poema de Beppe Salvia (AQUÍ)
30. Fifth Avenue, de Jose María Fonollosa (AQUÍ)
31. Talgia, de Edgardo B. Díaz (AQUÍ)
32. El que regresa, de Rodolfo Hinostroza (AQUÍ)
33. Los otros, los demás, ellos, de Fernando Beltrán (AQUÍ)
34. Un poema de Arno Hellaakoski (AQUÍ)
35. Sóngoro cosongo, de Nicolás Guillén (AQUÍ)
36. Esta tabla, rasa, de Ernesto San Millán (AQUÍ)
37. Never ever, de Salvador Novo (AQUÍ)
38. Film de los paisajes, de José Watanabe (AQUÍ)
39. Dos poemas de Juan Carlos Bustriazo Ortiz (AQUÍ)
40. Cuarteto irremediable, de Miguel Labordeta (AQUÍ)
41. Gran guiñol, de Alberto Hidalgo (AQUÍ)
42. El cuadro negro, de Paul Borum (AQUÍ)
43. Mistral en Alto V, de Yanko González (AQUÍ)
44. Canción en u, de César González Ruano (AQUÍ)
45. Prefacio a *******, de Álvaro Guijarro García (AQUÍ)
46. Al suculento súcubo sucumbe, de Julio Reija (AQUÍ)
47. La mosca juzga a Miss Universo, de José Emilio Pacheco (AQUÍ)
48. El puro no, de Oliverio Girondo (AQUÍ)
49. Combate, de Leónida Lanborghini (AQUÍ)
50. Oración, de Ignacio Uranga (AQUÍ)
51. Sabía Ud. algo de las verdes áreas regidas? de Raúl Zurita (AQUÍ)
52. Bestiario para fagot y esófago, de Augusto Campos (AQUÍ)
53. Provisional Romeo, de Ángel Cerviño (AQUÍ)
54. Un poema de Francisco J. Sevilla (AQUÍ)
55. LVIII, de Catulo (AQUÍ)
56. Ladydadiva, de Virgilio Piñera (AQUÍ)
57. Frida Kahlo, de Salvador Novo (AQUÍ)
58. Dos poemas de Óscar Curieses (AQUÍ)
59. Un poema "plagiado" de Esteban Peicovich (AQUÍ)
60. Ficha, de Leonard Cohen (AQUÍ)
61. Un poema de Dani Orviz (AQUÍ)
62. Un poema de Lope de Vega (AQUÍ)
63. Lo enumeraba mientras la otra..., de Luis Chaves (AQUÍ)
64. Los campos del hambre y los campos del desvarío, de Raúl Zurita (AQUÍ)
65. Un poema de Mario Arteca (AQUÍ)
66. De algo irremediable en economía, de Francisco Pino (AQUÍ)
67. Seis artefactos de Nicanor Parra (AQUÍ)
68. Verdehalago, de Mariano Brull (AQUÍ)
69. alicia (la confesión de Carroll), de Maurizio Medo (AQUÍ)
70. Pintando la vida de un señor mal ocupado, de Francisco de Quevedo (AQUÍ)
71. Mariposas de Lüdenscheid, de Martín Rodríguez (AQUÍ)
72. El límite de las palabras I, de Peter Handke (AQUÍ)
73. Un poema de Drukpa Kunley (AQUÍ)
74. Un poema de E. E. Cummings (AQUÍ)
75. Melania espelefucia, de Juan Pérez Zúñiga (AQUÍ)
76. Por mano ajena, de Luisa Futoranski (AQUÍ)
77. Un poema de Pablo Ruiz Picasso (AQUÍ)
78. Telegramas de urgencia escribo, de Gloria Fuertes (AQUÍ)
79. Un soneto de Pablo Neruda (AQUÍ)
80. Hombres de TV: Antígona (Guiones 1 y 2), de Anne Carson (AQUÍ)
81. Matemática poética, de Nichita Stănescu (AQUÍ)
82. Diálogo entre Nafa y su asesino, de Fernando Merlo (AQUÍ)
83. Ameno amén humano, de Diego Mattarucco (AQUÍ)
84. Ofrécese Superlópez, 1996, de Jorge Riechmann (AQUÍ)
85. Poema sobre Jonás y los desalienados (AQUÍ)
86. Nochetótem, de Oliverio Girondo (AQUÍ)
87. Tríptico del looser, de Bruno Keppes (AQUÍ)
88. Aquiles no alcanza a esa maldita tortuga, de Bruno Di Benedetto (AQUÍ)
89. Elogio de mi hermana, de Wislawa Szymborska (AQUÍ)
90. Poema con límite de tiempo, de Eduardo Chirinos (AQUÍ)
91. Mamíferos, de Jesús Lizano (AQUÍ)
92. Rito de purificación, de Rodolfo Hinostroza (AQUÍ)
93. Poemas Underwood, de Martín Adán (AQUÍ)
94. Un poema de "Sansirolés de los madriles", de Agustín Delgado (AQUÍ)
95. Un poema de Pablo Cortina (AQUÍ)
96. 67 versos en recuerdo de Dadá, de Juan Eduardo Cirlot (AQUÍ)
97. Poema con un pepino dentro, de Robert Hass (AQUÍ)
98. Gonzalo Rojas y Braulio Arenas, de Marco Martos (AQUÍ)
99. Números, de Paula Ilabaca (AQUÍ)
100. Buster Keaton busca por el bosque a su novia..., de Rafael Alberti (AQUÍ)


[ Neorabiosoren webgunetik hartua]

Corazonar, sentipensar y sentisaber: un pensamiento alternativo de alternativas

[Una antropologa en la luna blog bikainetik hartu dizkiNat Bihotzeratze, Sentipentsatze edo Sentijakite kontu mordoa]

Corazonar, sentipensar y sentisaber: un pensamiento alternativo de alternativas

"Corazonar: pensar con el corazón liberado, nutrir el pensamiento con el impulso de la vida poniendo voluntad".
Consejo de Gobierno Pueblo Kitu Kara


“Nosotros actuamos con el corazón, pero también empleamos la cabeza, y cuando combinamos las dos cosas así, somos sentipensantes“.
Le dijo un pescador de San Benito Abab (Departamento de Sucre) al sociólogo Orlando Fals Borda.

Fals  Borda lo explica: "salía con ellos para ver como era que cazaban, el uso de machete, el uso de cuchillo, el anzuelo, todas las técnicas de la atarraya y todas las diversas formas que toma para la pesca. Esa combinación de artes anfibios es una especialidad que solo nuestra gente tiene, a mucho honor, gente inteligente, gente bien preparada técnicamente para su ritmo de vida. Inventaron, por ejemplo el concepto de sentipensante, ese sentipensante que aparece en mis libros, eso no lo inventé yo, eso fue allí en una de las ciénagas cerquita de San Benito Abad, cerca de Jegua" 
"Un concepto tan sencillo, ¿cierto? Se entiende, es muy bonito, tan bonito que me lo robó Eduardo Galeano en sus últimos libros, claro que él es muy honesto y él pone que eso es de la historia doble de la costa, pero el concepto sentipensante es ahora central en su filosofía literaria..."

En la lengua y cultura maya tseltal, "yo’taninel snopel", significa corazonar su pensada o pensarlo desde el corazón. Juan Lopez Intzín del "Colectivo de Comunicadores Comunitarios, Artistas y Antropólogos de Chiapas", explica que:

"La palabra O’tan está presente en el lenguaje cotidiano nuestro de diversos modos, por eso podemos encontrar frases y conceptos como: stse’elil O’tan (la risa del corazón, alegría), mel O’tan (surcar el corazón, preocupación o tristeza), sujtesel O’tan (hacer volver el corazón, volver al camino andado), ich’ O’tan (recibir el corazón pero que se refiere en realidad a aprender o educarse mediante castigo como trabajo forzado, golpe y cárcel) kux O’tan (descansar el corazón, tomar un descanso, dormir), ch’ay O’tan (perder el corazón, olvido).

"Para nosotros los maya tseltales el O’tan-Corazón es un centro importante en nuestra cosmovisión y pensamiento. Todo se corazona. El pensar (yo’taninel snopel) y el hacer se corazonan (yo’taninel spasel-smeltsanel). Sentipensamos para sentisaber, por lo tanto somos “sentipensantes” y nos volvemos “sentisapientes”. Así, la conjugación del corazón y la mente, más que una dicotomía en disputa es una paridad que se complementa y que conforma la racionalidad maya-tseltal."

 Las mujeres mayas, al concluir sus discursos dicen “esto es lo que está en mi corazón”.

Entre los candoshi de la Alta Amazonía, en los límites septentrionales de la selva peruana, se dice "ver con el corazón", incluso en sueños.

  Para ellos, escribe el antropólogo Alexandre Surrallés, el corazón "relampaguea" (magish mámaarpámaam), cuando se equivoca, "entra" (magish pshtokich) cuando se está aprendiendo y "descansa" o "se apoya" (magish táatkic) cuando se tiene confianza en alguien. Magish tachitkich: “corazón que sigue” o “seguir con el corazón”, dicen para expresar la determinación de asumir una responsabilidad, incluso en contra de la opinión negativa de algunos.

"La hegemonía de la razón fragmenta la condición de nuestra humanidad" critica el antropólogo Patricio Guerrero Arias, "pues desconoce que no sólo somos lo que pensamos, y peor, que no sólo existimos por ello, como sostiene el fundamentalismo racionalista cartesiano, sino que el sentido de lo humano está ante todo en la afectividad: no sólo somos seres racionales, sino también sensibilidades actuantes. Asistimos a un tiempo en el cual las emociones ya no pueden seguir siendo ignoradas, por ello, como dice el pueblo Kitu Kara de Ecuador, “Este es el tiempo del Corazonar”:

"de un ratito dejar descansar, hacerle descuidar un poco la cabeza para sentir lo que acá esta latiendo" explica Manuel Gómez, Presidente del Consejo de Gobierno del Pueblo Kitu Kara.


"La diversidad del mundo es infinita" afirma Boaventura de Sousa Santos, "una diversidad que incluye modos muy distintos de ser, pensar y sentir, de concebir el tiempo, la relación entre los seres humanos y entre humanos y no humanos, de mirar el pasado y el futuro, de organizar colectivamente la vida, la producción de bienes y servicios y el ocio. Esta inmensidad de alternativas de vida, de convivencia y de interacción con el mundo queda en gran medida desperdiciada porque las teorías y conceptos desarrollados en el Norte global y en uso en todo el mundo académico, no identifican tales alternativas y, cuando lo hacen, no las valoran en cuanto contribuciones válidas para construir una sociedad mejor.
Por eso, en mi opinión, no necesitamos alternativas, sino un pensamiento alternativo de alternativas."

"La sabiduría no consiste en conocer el mundo, sino en intuir los caminos que habrá de andar para ser mejor... La sabiduría consiste en el arte de descubrir por detrás del dolor, la esperanza." asegura el maya Viejo Antonio, guía espiritual y político del FZLN. 

 "La noche en que conmigo, el Viejo Antonio camina por entre el lodo en mano. ¿Dije que camina conmigo el Viejo Antonio? Mentí entonces no camina conmigo, yo le voy detrás” cuenta el sub Marcos:

–Nos perdimos –digo inútilmente.

–Sí pues –dice el Viejo Antonio, que no parece muy preocupado.

–Tenemos  que  encontrar  el  camino  de  regreso  –me  escucho  decir–.  Traigo  brújula  –agrego  como  si  dijera  “tengo  móvil,  por  si  quieres  un aventón”.

–Sí pues –dice de nuevo el Viejo Antonio como dejándome la iniciativa y mostrándose dispuesto a seguirme.

Saco el mapa, el altímetro y la brújula. Como hablando en voz alta, pero realidad alardeando frente al Viejo Antonio, describo alturas sobre el nivel del mar, cotas topográficas, presión barométrica, grados y milits, puntos  visados  y  otros  etcéteras  de  lo  que  los  militares  llamamos  “navegación terrestre”. Después de un rato de alardes técnicos y científicos, me pongo de pie y con la brújula en la mano, señalo hacia un rincón de la noche, diciendo con firmeza y echando a andar en esa dirección.

–Es por ahí...

Caminamos un buen rato sin llegar a ningún lado conocido. Yo me siento avergonzado por el fracaso  de mi técnica moderna y no quiero ni volverme hacia atrás, donde el Viejo Antonio me sigue sin decir palabra.

Los últimos vestigios de orgullo que me quedan se hacen añicos cuando digo en voz alta:
¿Y ahora?
–Cuando no sepas que es lo que sigue, ayuda mucho el mirar para atrás. 

Desenfunda su machete y, abriendo paso entre la maleza, estamos de nuevo en el camino real y los relámpagos anuncian el perfil deslumbrado del pueblo del Viejo Antonio.
Y le pregunto cómo ha encontrado el camino de regreso:
–No lo encontré –responde–. No estaba ahí. No lo encontré. Lo hice. Como de por si se hace. Caminando pues. Tú te pensaste que el camino ya estaba en algún lado y que tus aparatos nos iban a decir para adonde había quedado el camino. Pero no. Y luego te pensaste que yo sabía dónde estaba el camino y me seguiste. Pero no. Yo no sabía dónde estaba el camino. Lo que sí sabía es que teníamos que hacer el camino juntos. Así que lo hicimos y llegamos a donde queríamos. Hicimos el camino. No estaba ahí.
 

–Pero ¿por qué me dijiste que cuando uno no sabe que es lo que sigue hay
que mirar atrás? –pregunto.


–No pues –responde el Viejo Antonio– no para encontrar el camino. Es para ver donde te
quedaste antes y que es lo que pasó y que querías. Volteando para mirar atrás te das cuenta donde te quedaste. O sea que así puedes ver el camino que no te hiciste bien. Si miras para atrás te das cuenta que lo que querías era regresar y lo que pasó fue que tú respondiste que había que encontrar el camino de regreso. Y ahí está el problema. Te pusiste a buscar un camino que no existe. Había que hacerlo.

–Pero ¿por qué dices que hicimos el camino? Lo hiciste tú, yo nomás camine detrás de ti. 

–No pues– responde sonriendo el Viejo Antonio.– No lo hice yo solo. Tú también lo hiciste, porque un tramo lo caminaste tú adelante.

–¡Ah! Pero ese camino no sirvió –lo interrumpo.


–Sí pues. Sirvió porque así supimos que no sirvió y entonces ya no lo volveremos a caminar, o sea a hacer, porque nos llevo a donde no queremos entonces podemos hacernos otro, para que nos llev
e –dice el Viejo Antonio.


–Entonces ¿tú tampoco sabías si el camino que estabas haciendo nos iba a traer hasta acá?


No pues. Solo caminando se llega. Trabajando pues luchando. Es lo mismo. Así dijeron los más grandes dioses, lo que nacieron el mundo, los primeros. –Se pone de pie–. Y otras muchas cosas dijeron; por ejemplo que a veces hay que luchar para poder trabajar y a veces hay que trabajar para poder luchar –añade el Viejo Antonio que, como se ve, maneja la dialéctica con la misma habilidad que el machete.
Mira –me dice el Viejo Antonio, y tiende su mano hacia una estrella, que apenas se asoma detrás de las cortinas que las nubes hacen en Occidente.


–Yo miro la estrella y siento no sé qué pesar en el pecho. Algo así como una soledad triste y amarga. Me estaba acordando de un proverbio que dice más o menos así: “Cuando el dedo señala el sol, el tonto mira el dedo ”.

El Viejo Antonio se ríe de buena gana y me dice:


–Más tonto sería si mirara el sol. Se quedaría ciego.


La lógica abrumadora del Viejo Antonio me deja tartamudeando. El Viejo Antonio se sigue riendo, no sé si de mí, de mi explicación o del tonto que mira al sol cuando lo señala el dedo. Yo entiendo que es la hora de callarse y escuchar.


–Hace rato no te estaba señalando la estrella con la mano. Estaba pensando en cuanto se

necesita caminar para que mi mano pueda tocar esa estrella allá arriba. Te iba a decir que calcularas la distancia que hay entre mi mano y la estrella, pero tú saliste con lo del dedo y el sol. Yo no te estaba mostrando mi mano, pero tampoco la estrella. Ese tonto del que habla tu proverbio no tiene alternativa inteligente: si mira el sol y no se queda ciego, entonces va a tropezar mucho por estar mirando hacia arriba; y si mira el dedo no va a tener camino propio, o se queda parado o camina detrás del dedo. Total, que los dos son tontos: el que mira el sol y el que mira el dedo. 
Caminar, vivir, pues, no se hace con verdades grandes que, si uno las mide, resulta que son bastante pequeñas. Va a llegar la noche en que empecemos a caminarla para llegar al día. Si no vemos muy cerca, entonces no más por ahí nos vamos a quedar. Si solo vemos muy lejos, entonces vamos a tropezarnos mucho y a perder el camino.

–¿Y cómo vamos a saber mirar lejos y mirar cerca?


–Hablando y escuchando a los que están lejos. Cuando se sueña, hay que ver la estrella allá arriba, pero cuando se lucha hay que ver la mano que señala la estrella. Eso es vivir. Un continuo subir y bajar la mirada.


Fuentes:
Refundación del estado en América Latina. Perspectivas
desde una Epistemología del Sur. Boaventura de Sousa Santos.
https://www.academia.edu/7545650/REFLEXIONES_EPIST%C3%89MIICAS_%C3%89TICAS_POL%C3%8FTICAS_Y_TEORICAS
Prácticas Otras del Conocimiento:  praxis político-educativa y la producción de saberes desde los movimientos y las redes en América Latina y el Caribe
Simposio celebrado en el marco del III Congreso Internacional del Conocimiento Santiago de Chile, del 7 al 10 de enero de 2013
http://www.iai.spk-berlin.de/fileadmin/dokumentenbibliothek/Indiana/Indiana_19_20/04surralles1009.pdf
Viejo Antonio, "Desde las montañas del sureste mexicano (Cuentos, leyendas y otras posdatas
del Sub. Marcos)"
"Corazonar la dimensión política de la espiritualidad y la dimensión espiritual de la política." Patricio Guerrero Arias
"Corazonar el sentido de las epistemologías insurgentes, para construir sentidos otros de la existencia (primera parte)" Patricio Guerrero Arias. http://www.redalyc.org/pdf/2790/279021514007.pdf
"De la percepción en antropología. Algunas reflexiones sobre la noción de persona desde los estudios amazónicos" Alexandre Surrallés.

"Los pensamientos curan más que los medicamentos" (Bruce Lipton)

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"Los pensamientos curan más que los medicamentos" (Bruce Lipton)

Reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar de la energía, mucho más eficaz que los medicamentos. Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a los temas trascendentales. Es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional. Es autor de libros como La biología de la creencia y La biología de la transformación.




Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.


¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de esta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero solo va esos estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se intefiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al estrés, y también el cáncer funciona igual.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.

Y eso enlaza con la física cuántica.

Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar.

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa informacion, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.

Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis celulas y las tralado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que cojo otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser. Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

Gabriel Pombo da Silva: “Alimentación Doctrinaria”

Gabriel Pombo da Silva: “Alimentación Doctrinaria” (Noviembre 2015)


Alimentación Doctrinal
“Alimentación doctrinal” (1889). James Ensor


Alimentación doctrinaria”
Allá donde haya una clase inferior, yo perteneceré a ella; allá donde exista un elemento criminal; yo formaré parte de él; mientras haya un alma en la cárcel, yo no seré libre. 
Eugene Debs

¡Compañer@s!
Hoy me encuentro de muy buen humor (ya sabéis que nuestra vida no es algo lineal, ni constante ni estático…), y quienes me conocéis personalmente ya sabéis que tengo un sentido del humor bastante negro (lo que a unos les “escandaliza” a mí me hace sonreír, etc…) y hasta cínico (sobre todo cuando se trata de hablar/describir sobre hechos relativos a la “Ley”, los “Derechos”, “Autoridades”, etc); porque hay “cosas” que no puedo tomarme en serio (aun cuando me va la vida en ello) por serias que sean esas “cosas”.
Escribo pues de manera informal y con una sonrisa en la cara (aun cuando me refiero a “cosas” serias) porque el sentido del humor son algunas de las “cosas” que siempre me han permitido “tirar para adelante”.
No puedo dejar de alucinar cuando escucho/veo a es@s tertulianos políticos llenarse la boca de palabras/ conceptos como “vivimos en un estado de derecho”, “todos somos iguales ante la ley”, etc, etc, etc.
¡Veréis! La “Marca España” (como ahora le llaman a esto) no sabe lo que es una Democracia (y conste que yo tampoco soy un Demócrata); el Derecho es una “mino-cracia”, y la Ley sirve sólo a los intereses de la casta (me gusta esto de la casta porque eso es lo que tenemos en este País) y l@s “antisistema” somos todos los que no les reímos sus gracias ¿Alguien lo duda?
En este país quien se llena la boca de estos términos es un “chorizo” (o potencial chorizo) porque “el pueblo de a pie” sin necesidad de ser o declararse “anarquista” sabe que la casta política-empresarial (sí, los de las “puertas giratorias”, los de Filesa, Malesa, los Gal, la Gurtel, las tarjetas Black, los EREs, etc, etc, etc.) tiene colocados en todos los estamentos judiciales (C.G.P.J, T.S, T.C, etc, etc) a una camarilla de “chupatintas” que en cuanto “procesan” a un@ de los suy@s (o “investigan”, imputan o “des-puntan”) entran por una puerta y salen por la otra…y es que los Bancos, las empresas de telecomunicaciones y energia (sin hablar de los cárteles del cemento, transportes, contratos basura, etc) y los fondos del FMI y el “Consorcio Europeo” dan mucha pasta…tanta pasta que pueden comprar a todos y silenciar a las mayorías. Lo peor es constatar como esta corrupción endémica deja sin techo, sin estudios superiores, sin alimentos y sin posibilidades de reacción a l@s más jodid@s….Ya sé que esto no es “nada nuevo”, pero nunca antes se supo tanto de todos los “chanchullos” de estos sinvergüenzas como en la era de las “comunicaciones” como hoy…y constata que, pese a todo, continúan en “intencion de voto”, los Partidos Políticos más chorizos y rastreros, más “democraticidas” y liberticidas de este país…Si no fuese porque veo morir (y pudrirse) a mi alrededor tanta gente pobre e inculta, marginal y enferma, diría con cinismo: tenemos los políticos que nos merecemos. Pero, ¿de verdad nos merecemos esto? ¿Sólo podemos llegar al estado de “indignados”? ¿Sólo podemos confiar (y aspirar) en que nos venga a “salvar” un Mesías, un Partido Político?
Me hace gracia el férreo apelo que hacen a la “Constitución” (y sus contrarios “anti-Constitucionalistas”), la “Democracia”, el respeto a las “Decisiones Judiciales” (siempre que no les toque, claro), a las “investigaciones en curso”, la supuesta diferencia que tiene que haber entre “imputado” e “investigado”, y desde que la mano de la Ley cayó sobre el cogote de “Rodrigo Rato” (ya sabéis, ¡el gran economista!) se habla sobre el “Derecho de imagen y respeto a los detenidos”…
¿Desde cuando le importó a este país la imagen y el respeto por l@s detenid@s? De qué detenidos?
Si aún tuviésemos un poco de sangre y orgullo le deberíamos dar fuego a todas las Instituciones (a poder ser con tod@s dentro) de este país y europa entera!! Disculpad, ya me sale la vena nihilista…o si queréis no me “disculpéis” tomad buena nota
¿Por donde iba?¡Ah sí, el respeto a los detenidos!
Sí, he constatado que hasta Bárcenas, en sus mesecitos de detención en un “módulo de respeto”, se ha vuelto anti-sistema y declaró por ahí “los malos tratos” que observó en su prisionía…Por el contrario “Ortega Cano” a las mismísimas puertas de la cárcel (en uno de sus permisos) da “consejos políticos” al PSOE. También he visto cómo coreaban (también cuando salía de permiso) a Isabel Pantoja ¡Guapa! ¡Resiste! E incluso cómo le daban “permisos de salida” a Jaume Matas, ¡¡teniendo “causas pendientes”!!
En fin, y no hablemos ya de la fuga en plan “Torete” de la Condesa o Marquesa Aguirre (nunca se me ha dado bien eso de los rangos militares, clericales, y/o nobiliarios) por las calles de Madrid.
L@s “detenid@s” que yo conozco no son tan “prominentes” (l@s que me rodean) y por supuesto no les conceden ni “permisos” (ya lleven la cuerta parte o les quede un mes para salir, ya sean enfermos incurables o estén mal de la cabeza) ni derechos, o bien porque son “pobres”, “anti-sistema”, “anti-constitucionalistas” o/y abiertamente “terroristas”…
¿Respeto al derecho de los detenidos? ¡¡No me hagáis reír!!
Cuando a tod@s est@s “detenid@s “ (l@s de abajo a la izquierda, como diría el Sub-Marcos) les deniegan sus “permisos” y/o derechos no veo al carcelero mayor del Reino (Ángel Yuste Castillejos) dando explicaciones en el Parlamento ni dar ruedas de Prensa frente al Ministro de Justicia.
¡¿Decidme indignad@s?! ¿De verdad os interesan los Derechos de todos los detenidos? Entonces sabed que aquí los derechos son sólo papel mojado ¿Qué “Derecho” es la Dispersión? ¿No dice la L.O.G.P que tod@s l@s pres@s tienen el Derecho de cumplir sus condenas en sus comunidades de origen? ¡Decidme! ¿No dicen que tod@s l@s pres@s tienen Derrecho a participar en todas las actividades socio-culturales y deportivas? ¿Y porqué los F.I.E.S no? Y ya que hablamos del FIES, ¿sabéis acaso lo es esto? ¿No dice la L.O.G.P que tod@s l@s enfermos incurebles deben ser excarcelad@s para morir con dignidad en su entorno afectivo y familiar? Pero, aún hay más…Cuando salieron las “mareas” ciudadanas exigiendo “Sovaldi” para l@s enferm@s de hepatitis C, ¿se referían también a tod@s l@sciudadan@s? ¿También a l@s pres@s? ¿Son l@s pres@s “ciudadan@s” o también pierden sus derechos cuando entran en la cárcel?
¿Conocéis al pintor James Ensor? Si no lo conocéis os recomiendo que veáis su obra titulada “La alimentación doctrinaria”… por cierto, “L@s de abajo” somosnosotr@sl@s nadie; sólo que hoy las mierda nos entra por las pantallas de televisión.
Pero, volvamos a la Constitución (ese libro Sacro como la Biblia que l@s nadie usamos como papel de fumar para hacernos un porro). Por extraño que os parezca también yo me he leído ésto, como muchos otros cientos y miles de libros y Tratados y Códigos (y es que 30 años de cárcel dan para mucho…) para saber de qué hablan ést@s “demócratas” de pacotilla. Derecho a una vivienda digna, aun trabajo, a una educación, a…¿me seguís? Derecho a tener derechos se podría decir. ¡Joder! Y luego dicen que los anarquistas somos “utópicos” ¿Será porque no somos tan gilipollas como para escribir un libro Sacro lleno de boludeces que nunca podremos cumplir?
En fin, yo no voté nunca (ni lo haré jamás) porque detesto delegar mis responsabilidades sobre marionetas del IBEX-35… Sin embargo, hubo un tiempo en que sí luché porque se cumpliesen los Derechos de los presos (ya que sólo nos daban palos pensaba que menos da una piedra) para ver que esos Derechos* se cumplen a rajatabla con GALosos, Corruptos, fascistas y pres@s lamebotas ¡Qué ironía! Miles de pres@s de abajo en lucha durantre Décadas para ver cómo se los aplican exquisitamente a los de arriba.
Por cierto, me olvidaba que cuando regresé (extraditado de Alemania) y reingresé en las mazmorras de éste país “alguien” me hizo llegar un guión del libro ”Huye, Hombre, Huye” (de Xosé Tarrío) para supuestamente hacer una película… Me dijeron que el guionista era “de l@s nuestr@s” (nunca he sabido bien que era eso de l@snuestr@s), pues menos mal, porque de ser de l@s otr@s no lo hubiese hecho mejor. A Tarrío, el hombre, se le reduce a la triste historia de un marginado. Supongo que se entiende así su violencia en términos de tranquilidad de conciencia…es que no le dieron RITALÍN cuando era un niño.
“Curro Jiménez” corría por la Sierra Morena con su Ley porque no aceptaba la Ley de esos otros capaces de imponerla por su mayor número de arcabuces y casacas.
No sabemos si a “Curro” le pegó su padre, pero sí que tenía moralidad. Sabemos de Curro el hombre ¿A alguien se le ocurre que Curro fuera una víctima del desajuste social? Pues si sabemos de Curro el hombre ¿Dónde coño está Tarrío el hombre? ¿Tarrío el anarquista? ¿Tarrío, mi hermano? ¿Porqué sólo vemos la marginalidad? Reducirlo a eso es RE-MATARLO.
Me pregunto yo, ¿dónde están los guionistas de Curro Jiménez? Aquellos presentaban a un “fuera de la Ley” y sus motivaciones. Explicitaban su situación al margen ideologizándola de manera más o menos expresa.
Hoy no es así. Parece que lo que se impone es dar la imagen de un personaje al margen en términos de víctima social, de desajustado social con fondo de moralina social.
Los derechistas y darwinistas sociales de Hoy no lo hacen mejor; incluso tienen el remedio = RITALÍN y medicalización del “desajuste” desde la más tierna infancia. El guión hiede a esa ideología del “desajuste”. Mientras lo leía resonaba en mi cabeza aquella canción tristona y monocorde de mi niñez: “yooo soy rebelde porque el mundo me hizo así, porque nadie en este mundo me dio amor”…
¡Veréis! Mientras yo viva no vaís a reapropiaros de nuestra historias de lucha (es decir vidas plenas de libertad refractaria contra toda autoridad) y convertirlas en “películas” para emitirla en un ciclo de “Paramount Chanel” bajo el rótulo de “Cine Quinqui”.
Es cierto que yo también provengo del mundo “Quinqui”; del mundo de la pobreza y los pobres; de la dictadura y la emigración ¡¡Y a mucha honra!! Como también es cierto que el anarquista se hace, no nace.
A diferencia de mis hermanos “quinquis” yo sigo en prisión, pese a haber cumplido (en términos de Derechos y legalidad) mi condena. Supongo que “el problema” (para la Institución no para mí) no radica en que no he sabido (pese a tod@s y tantos incomvenientes) superar mi “marginalidad” sino que no he podido evitar mi radicalización. Sí, compañer@s, ahora además de “quinqui” por escribir mi propia historia, por andar mi propio camino, me he convertido en un “terrorista”-”anarquista”.
En la cárcel donde actualmente me “retienen” (y digo “actualmente” porque mi odisea aún no ha terminado) ves cómo les preocupa más reducir la cantidad de libros que leo al mes (me/nos permiten 4 al mes cuando en el R.P (Reglamento Penitenciario) no se pone limitación al número de libros, revistas, etc) que en rebajar el número de ansiolíticos, antidepresivos, etc, con los que atiborran a l@s pres@s para que no piensen y dejen de ser personas, para convertirse en zombies.
Sí, las cárceles ya no están en llamas pero algunos aún conservamos el fuego de la rebelión en las entrañas.
¡Qué triste que un pueblo como el nuestro que llevó a cabo la última Revolución Idealista se haya convertido en un balneario para jubilados ingleses y alemanes!
Si la indignación no se arma de coraje, de solidaridad y conciencia estamos jodidos.
¡Salud!
Gabriel
*estas letras van dedicadas para tod@s l@s que la injusticia hecha Ley les ha armado de conciencia subversiva. Para mis herman@s pres@s y libres del mundo entero.

[Cruz Negra Anarquista presoen aldeko kolektiboen webgune batetik hartua]