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lunes, 17 de febrero de 2014

Recordando a Giordano Bruno en el aniversario de su ejecución
















Un 17 de febrero de 1600 la Iglesia Católica quemó vivo al filósofo librepensador Giordano Bruno. Bruno que no creía en un centro del Universo no solo adhirió al heliocentrismo sino que además creía que las estrellas eran solos que tenían planetas propios y que estaban habitados. La Iglesia se escandalizó, no solo por ello, sino por su ataque al clero. A diferencia de muchos herejes Bruno nunca abjuró. Por el contrario, Giordano Bruno dedicó a los ensotanados verdugos el poema que aquí se reproduce.

Decid, ¿cuál es mi crimen? ¿lo sospecháis siquiera?
Y me acusáis, ¡sabiendo que nunca delinquí!

Quemadme, que mañana, donde encendáis la hoguera,
Levantará la historia una estatua para mí.
Yo sé que me condena vuestra demencia suma,

¿Por qué?…Porque las luces busqué de la verdad,

No en vuestra falsa ciencia que el pensamiento abruma
Con dogmas y con mitos robados a otra edad,
Sino en el libro eterno del Universo mundo,
que encierra entre sus folios de inmensa duración;
los gérmenes benditos de un porvenir fecundo,
basado en la justicia, fundado en la razón.
Y bien, sabéis que el hombre, si busca en su conciencia,
la causa de las causas, el último por qué
ha de trocar muy pronto, la Biblia por la ciencia,
los templos por la escuela, la razón por la fé.
Yo sé que esto os asusta, como os asusta todo
todo lo grande , y quisierais poderme desmentir.


Más aún, vuestras conciencias, hundidas en el lodo
de un servilismo que hace de lástima gemir…
Aún allá, en el fondo, bien saben que la idea,
es intangible, eterna,divina, inmaterial…
Que no es ella el Dios y la religión vuestra
Sino la que forma con sus cambios, la historia universal.
Que es ella la que saca la vida del osario
la que convierte al hombre, de polvo, en creador,
la que escribió con sangre la escena del calvario,
después de haber escrito con luz, la de Tabor.
Mas sois siempre los mismos, los viejos fariseos,
Los que oran y se postran donde los puedan ver,
fingiendo fé, sois falsos llamando a Dios, ateos
¡chacales que un cadáver buscáis para roer!…
¿Cúal es vuestra doctrina? Tejido de patrañas,
vuestra ortodoxia, embuste;vuestro patriarca, un rey;
leyenda vuestra historia, fantástica y extraña.
Vuestra razón la fuerza; y el oro vuestra ley.
Tenéis todos los vicios que antaño los gentiles
Tenéis la bacanales, su pérfida maldad;
como ellos sois farsantes, hipócritas y viles
Queréis, como quisieron, matar a la verdad;
Mas…¡Vano vuestro empeño!…Si en esto vence alguno;
soy yo porque la historia dirá en lo porvenir;
“Respeto a los que mueren como muriera Bruno”
Y en cambio vuestros nombres…¿Quién los podrá decir?

¡Ah!…Prefiero mil veces mi muerte a vuestra suerte;
Morir como yo muero…no es una muerte ¡no!
Morir así es la vida; vuestro vivir, la muerte
Por eso habrá quien triunfe, y no es Roma ¡ Soy Yo!
Decid a vuestro Papa, vuestro señor y dueño,
Decidle que a la muerte me entrego como un sueño,
porque es la muerte un sueño, que nos conduce a Dios…
Más no a ese Dios siniestro, con vicios y pasiones
que al hombre da la vida y al par su maldición,
Sino a ese Dios-Idea, que en mil evoluciones
da a la materia forma, y vida a la creación.
No al Dios de las batallas, sí al Dios del pensamiento,
al Dios de la conciencia, al Dios que vive en mí,
Al Dios que anima el fuego, la luz, la tierra, el viento,
Al Dios de las bondades, no al Dios de ira sin fin.
Decidle que diez años, con fiebre, con delirio,
Con hambre, no pudieron mi voluntad quebrar,
Que niegue Pedro al Maestro Jesús, que a mí ante el martirio,
de la verdad que sepa , no me haréis apostatar.
¡Mas basta!…¡Yo os aguardo! Dad fin a vuestra obra,
¡Cobardes! ¿Qué os detiene?…¿Teméis al porvenir?
¡Ah!…Tembláis…Es porque os falta la fé que a mí me sobra…
Miradme…Yo no tiemblo…¡Y soy quien va a morir!…

Comparto este vídeo de los últimos días de Giordano Bruno:


martes, 10 de septiembre de 2013

Hoy es el aniversario de Stephen Jay Gould

Uno de los más leídos divulgadores de ciencia de finales del siglo XX y la primera década del siglo XXI fue el paleóntólogo Stephen Jay Gould. Con libros como "El pulgar del Panda", "Dientes de gallina y dedos de caballo" o "La vida maravillosa" llevó información sobre la paleontológía y la evolución a miles de personas.

Hoy 10 de septiembre rendimos un homenaje a este científico que valientemente defendió la razón frente a los ataques del creacionismo.



domingo, 4 de agosto de 2013

Y Tomás de Aquino fue hecho Santo


Un día como hoy, 4 de agosto de 1880, el que fuera papa de la iglesia católica con el alias de León XIII declara a santo Tomas de Aquino patrono católico de todos los centros de educación del mundo.

domingo, 17 de febrero de 2013

Y Giordano Bruno fue llevado a la hoguera


Un día como hoy, 17 de febrero, el filósofo Giordano Bruno fue llevado a la hoguera.

Este vídeo muestra sus últimos días en manos de la inquisición veneciano ya la romana

viernes, 16 de noviembre de 2012

Y Atahualpa lanzó la Biblia

Un 16 de noviembre, pero de 1532 Francisco Pizarro capturó al último emperador del imperio inca. En esta entrada recordaremos las palabras del padre fray Vicente de Valverde, padre agustino:

"Yo soy sacerdote de Dios, y enseño a los cristianos las cosas de Dios, y así mismo vengo a enseñar a vosotros. Lo que yo enseño es lo Dios nos habló, que está en este libro. Y por tanto, de parte de Dios y de los cristianos, te ruego que seas su amigo [hablando de Pizarro], porque así lo quiere  Dios; y venirte bien dello; y ve a hablarle al Gobernador que te está esperando."

Atahualpa dijo que el diese el libro para verle y él se lo dio cerrado.; y no acertando Atahualpa en abrirle, el religioso extendió el brazo para abrir, y Atahualpa con gran desdén le dio un golpe en el brazo; no queriendo que lo abriese; y profiando el mismo en abrirlo, lo abrió; y no maravillándose de las letras ni del papel como otros indios, lo arrojo cinco o seis pasos de sí.

Estos hechos fueron registrados por el cronista Francisco de Jerez. Según otro relato, del inca Tuto Cussi Yupanqui, rebelde que sobrevivió 40 años a la conquista, este hecho no sucedió en la ciduad de Cajamarca sino antes. Según esta versión hubo dos conferencias. En la primera Atahualpa recibió a dos españoles a quienes les invitó a tomar chicha en señal de hospitalidad pero los españoles arrojaron la bebida de maíz al suelo. Era una falta de respeto tirar una bebida sagrada, así que Atahualpa decidió tirar también la Biblia.

El relato dado por Guamán Poma de Ayala es algo diferente. En esta versión el fraile Vicente de Valverde le dice a Atahualpa que sus dioses eran falsos. Entonces el soberano le pregunta quien se lo había dicho y este le responde que se lo había dicho la Biblia. Atahualpa pide el libro "Para oír por si mismo estos dichos". Pero como la Biblia no emitió ninguna voz la arrojo al suelo.

Sea como haya ocurrido, el inca fue reducido en lo que era una trampa en la ciudad de Cajamarca. Se pidió un inmenso rescate que fue pagado. No obstante luego, fue ejecutado por los españoles. Eso si, se le puso una cruz en su mano en sus últimos minutos.

¿Y usted qué opina?

lunes, 12 de noviembre de 2012

Elizabeth Cady Stanton está de aniversario

Un día como hoy, 12 de noviembre de 1815, nació Elizabeth Cady Stanton, escritora y activista estadounidense, incansable luchadora por los derechos de la mujer y la abolición de la esclavitud.

Celebramos este día compartiendo dos de sus frases célebres más conocidas:




viernes, 9 de noviembre de 2012

Un día como hoy nació Carl Sagan


Un 9 de septiembre, hace  78 años nació uno de los más grandes divulgadores científicos: Carl Sagan... Aún recuerdo cuando niño vi la serie Cosmos que me abrió la mente a un Universo mucho más grande y fascinante de lo que me imaginaba. Gracias a sus obras como El Mundo y sus Demonios me hice escéptico. 

Mi gratitud con Sagan es infinita.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Maldad por convicción religiosa


Un día como hoy unos islamistas creyeron que matando "infieles" daban más gloria al dios Alá

"Los seres humanos nunca hacen el mal de manera tan completa y feliz como cuando lo hacen por una convicción religiosa" Blaise Pascal

viernes, 1 de junio de 2012

Brigham Young: El león del señor que fue muy fecundo

Un primero de junio, pero del año 1801 nacia Brigham Young. Young llegó a ser el segundo presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, o mejor conocidos como mormones. Young es conocido como el Moisés mormón, y no por su gran barba, común en el siglo XIX, sino por haber conducido a los mormones en su viaje que les llevó al actual estado de Utah. Young es considerado segundo profeta vidente por los mormones.

Este Moisés mormón, a quien también llamaban el "León del Señor", por su carácter dirigió el mormonismo por 29 años, y bien podría haberse llamado el "Semental del Señor" por haber traído al mundo 56 hijos con sus 55 esposas.

Young también es recordado por mantener ideas racistas, según las cuales las personas de color eran descendientes de Caín, a quien Jehová en La Biblia, le puso una marca para que nadie lo matase. Estas palabras del segundo profeta mormón pasaron a la historia:

"Se ven algunas clases de la familia humana que son negras, toscas, mal parecidas, desagradables y de malas costumbres, salvajes, y al parecer privadas de casi todas las bendiciones de la inteligencia, las cuales son generalmente otorgadas al género humano. El primer hombre que cometió el odioso crimen de matar a uno de sus hermanos será maldecido por el plazo de tiempo más largo entre todos los hijos de Adán. Caín mató a su hermano. Caín pudo haber sido asesinado, y eso hubiese puesto fin a esa raza de seres humanos".

Efeméride de Alerta Relegión:

Young asumió el liderazgo mormón luego de que el fundador de la secta, el estafador y “profeta” Joseph Smith, fuera asesinado por una turba en la cárcel mientras esperaba ser juzgado por traición. Fundó Salt Lake City, capital del estado de Utah, y colonizó los territorios hoy pertenecientes a estados vecinos.

La poligamia fue una práctica notoria entre los mormones desde el comienzo y hasta 1890, en que su líder (luego de que el estado federal lo pusiera en un brete por violar las leyes y le confiscara las propiedades a la iglesia) tuviera una “revelación” por la cual descubrió que el “matrimonio plural” no era, después de todo, lo que Dios quería. Young tuvo 55 esposas, con 16 de las cuales llegó a procrear en total 56 hijos. Los números no son del todo firmes porque los mormones no tienen una institución matrimonial propiamente dicha sino lo que llaman sellamiento, por el cual se une a dos personas para toda la eternidad, y algunas de las mujeres de Young fueron “selladas” a él sólo temporalmente; con otras nunca se mostró como esposo ni cohabitó. Si el lector tiene la impresión de que Young aprovechó su status religioso para hacerse de un harén, no es el único.

En 1847 se le presentó a Young la inquietud de un fiel que quería saber si estaba bien que un hombre negro se casara con una mujer blanca. Young decretó poco después que, según la ley de Dios, si un blanco mezcla su sangre con la de “la estirpe de Caín”, el castigo sería la ejecución sumaria. También prohibió que los negros pudieran participar en los ritos mormones. Esta política de segregación continuó hasta 1978, en que el presidente de entonces tuvo otra de esas convenientes “revelaciones” divinas y se declaró que cualquier hombre podía ser sacerdote sin importar su raza o color de piel.

En 1857 la Milicia Territorial de Utah, formada por mormones, masacró con ayuda de algunos nativos aliados a una caravana de migrantes que pasaban por el estado, dejando vivos sólo a los niños más pequeños. La cruz que se erigió en el lugar para conmemorar a los 120 muertos fue destruida un par de años después, aparentemente, por un grupo de mormones encabezado por Young.

El Presidente de la Iglesia murió en Salt Lake City el 29 de agosto de 1887, a los 76 años, probablemente de una apendicitis complicada con peritonitis.

¿Y usted qué opina?

sábado, 26 de noviembre de 2011

Elena G. de White y su temor por el racionalismo

Un 26 de noviembre, hace 184 años, nació Elena G. de White. Esta mujer llegaría a convertirse en la cofundadora de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Elena G. de White fue una fígura muy polémica, como todo aquel que ha fundado religiones o que termina denominándose "profeta". Pero si una cosa es notoria en esta religiosa, fue su temor por el escepticismo. Las evidencias y la crítica racional le fueron tan repulsivas como la idea de comer jamón de cerdo en sábado estando desnuda.

Los escritos de la señora White muestran claras advertencias contra los escritos del liberal y laicista demócrata Thomas Paine, contra Mark Twain, David Hume, Voltaire, y las obras de geología y de biología evolutiva. Ya que esta señora es considerada profeta por 17 millones de adventistas y esta iglesia crece años tras año, vale la pena explorar esta fobia de la líder religiosa del adventismo.

Contra Thomas Paine

En su obra “Mensajes para los jóvenes”, en el capítulo titulado “Una advertencia contra el escepticismo” en la página 84 se descarga así:

"Es probable que los jóvenes de hoy encuentren escépticos e incrédulos dondequiera que vayan, por lo cual, ¡cuán necesario es que vayan equipados de modo que puedan dar razón de su esperanza con mansedumbre y temor! Thomas Paine ha pasado al sepulcro, pero sus obras viven para maldecir al mundo y aquellos que dudan de la verdad de la Palabra de Dios colocarán estas producciones incrédulas en manos de los jóvenes inexpertos para llenar sus corazones de la atmósfera ponzoñosa de la duda. El espíritu de Satanás obra mediante los hombres impíos, para llevar a cabo sus ardides para la ruina de las almas.”

Otra referencia la podemos leer en las páginas 90, 91 y 92 del libro “Primeros escritos” donde recurre al medieval argumento de aliar a los detractores de la fe con el diablo:

" El (Satanás) estuvo tan estrechamente relacionado con Paine en esta tierra, y le ayudó de tal manera en su obra (...)"; " Satanás dictó muchos de sus escritos."; (...)Thomas Paine, quien, mientras vivía, era un siervo devoto del maligno.”

Pero, ¿que dijo Paine?

Thomas Paine, no fue ateo. Fue deista. Creía que Dios había tenido que ver con el origen del mundo, pero estaba totalmente alejado de cualquier religión. Paine creia que todas las religiones organizadas eran perjudiciales para la razón y lanzó críticas fuertes contra el cristianismo. Algunas de sus citas célebres son:

"La edad de la ignorancia comenzó con el sistema cristiano"

"La religión Cristiana es una parodia de la adoración del Sol, en la cual se puso a un hombre al que llamaron Cristo en el lugar del Sol, y le ofrecieron la adoración que originalmente se le ofrecían a este”.

"El cristianismo es la religión más extraña jamás creada, que cometió un asesinato a Jesús con el fin de redimir la humanidad del pecado de comer una manzana".

"Creer en un dios cruel hace cruel al hombre"

"Todas las religiones no son otra cosa que invenciones humanas para atemorizar y mantener esclava a la humanidad y monopolizar el poder y el dinero".

"Argumentar con una persona que ha renunciado a la lógica, es como dar medicina a un hombre muerto".

"Mi mente es mi propia iglesia"


No es de extrañar que con declaracones así, la señora White sintiera que Paine era una amenaza para un sistema de creencias autoritario y basado en la fe.


Contra la Ciencia

Como "intensa angustia" describió la señora White su preocupación por los decubrimientos que primero en geología, y luego en biología cuestionaban el literalismo bíblico. Su respuesta: meter la cabeza en la Biblia y repetir: "La Biblia es cierta, todo lo que se le oponga es de Satanás. Amén".

“Siento la más intensa angustia por nuestra juventud.Os amonesto, como quien conoce el peligro, que no os dejéis entrampar por Satanás, por medio del pequeño conocimiento científico que podáis haber adquirido. Es mejor tener un corazón puro y humilde que toda la ciencia que podéis obtener sin el temor del Señor". Mensajes para los Jóvenes.

“Hay peligros igualmente grandes en el estudio de la ciencia, según se acostumbra a realizarlo. En las escuelas de cualquier grado…se enseña la evolución… que tiende a inspirar incredulidad". La Educación. Página 223.

El esfuerzo de la señora White de que la ciencia no contradijese a la Biblia la llevó a afirmar que todos los restos fósiles son producto del diluvio. No obstante, quien se acerque a estudiar el registro fósil podrá darse cuenta que esto es imposible. El registro fósil muestra grandes períodos de tiempo y una sucesión de climas, faunas y floras. En tiempos de White no existía la datación con radioisotopos, pero ahora, la técnica está disponibles es posible saber que la vida es mucho más vieja que los míseros seis mil años que la señora White defendió con dientes y uñas.

Pero las intervenciones en cuestiones de ciencia de la señora White fueron más lejos. Afirmó que las erupciones volcánicas se deben a que el petróleo y el carbón que están en el subsuelo, se incendia y explota. Afirmó además que la masturbación produce locura, así como el uso de pelucas. Añadió la ceguera a la lista de consecuencias de la masturbación (si está leyendo esto probablemente podrá desmentirlo). La señora White, que predicó el vegetarianismo relacionó el consumo de carne con todos los tipos de cáncer y con la tuberculosis. Es claro que en tiempos de la señora White no se disponía de toda la ciencia que hoy tenemos, pero precisamente si se hubiese seguido su consejo de dedicarse a la vida "piadosa" en lugar de la ciencia, hoy no tendríamos un mejor conocimiento. Los desaciertos de la señora White son mayores aún, si tiene en cuenta que los adventistas del séptimo día la toman como profeta inspirada por Dios.

Como respuesta: Escuelas religiosas

La solución frente a la corriente racionalista que se levantó en el siglo de las luces, fue la educación religiosa. nada nuevo, si vemos que los católicos lo habían hecho por siglos. Dice la señora White:

"Vimos la necesidad de tener escuelas, para que nuestros niños reciban educación exentas de errores y falsas filosofías, a fin de que su preparación estuviera en armonía con los principios de la Palabra de Dios” Testimonios para los Ministros, pág. 23:2

Moraleja:

No hay nada a lo que más le teman los religiosos que a disponibilidad de información crítica que cuestione los dogmas. Por esto los religiosos se oponen a las escuelas laicas, y se esfuerzan por adoctrinar a los niños cuano aún son muy susceptibles para que adopten la religión de sus padres, y desechen lo contrario como "satánico". Nuestro trabajo es continuar con el trabajo de Voltaire, Hume y Paine de ensalzar la razón como bien para toda la humanidad.

¿Y usted qué piensa?

domingo, 11 de septiembre de 2011

La Yihad y el Corán estuvieron tras los atentados del 11 de septiembre

“Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los infieles dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, misericordioso”. Sura 9: 5

El anterior texto es un versículo (o sura) del Corán que fue escrito cuando Mahoma estaba en Medina. Los textos de Medina invitan a combatir a los infieles, y difieren de las primeras suras del Corán, que fueron escritas en Medina, en momentos cuando el islam era minoritario. En la interpretación del Corán los textos más recientes abrogan los antiguos, y es por esta razón que los islamistas consideran que la Yihad o guerra está ordenada por el Corán. Basta con ver el ejemplo de la belicosa vida de Mahoma, para darse cuenta que es así.

Pero el texto con el que abre esta entrada no es el único que hay en el Corán. Varios más dan muestras que la "Yihad" o guerra santa no es una lucha interna contra el mal, como afirman muchos musulmanes moderados y otros apologistas de la religión de Mahoma. La Yihad en el Corán es la guerra, con la espada, contra los infieles (cristianos, judiós y los adoradores de dioses falsos).

Es por esto que en el 10° aniversario del infame atentado contra el World Trade Center es necesario recordar los graves efectos del adoctrinamiento religioso y de seguir considerando que hay "religiones verdaderas", "libros sagrados" y "revelaciones divinas". Todo lo anterior bloque la razón, el libre examen y dejan nuestra mente al servicio de la religión, o peor aún , de los líderes religiosos.

Deseo dejarles el ensayo -muy polémico hace diez años- de Richard Dawkins "Misiles mal dirigidos por la religión"

Misiles mal dirigidos por la Religión

(Traducción Hernán Toro)

Promete a un joven que la muerte no es el final y será capaz de provocar una catástrofe.

Un misil guiado corrige su trayectoria a medida que vuela, adentrándose, podríamos decir, en el rastro de calor de un avión a reacción. Una gran mejora respecto al simple cartucho balístico, pero incapaz todavía de discriminar objetivos específicos. Si se lanzara desde un sitio tan lejano como Boston, no podría hacer blanco en un rascacielos predeterminado de Nueva York.

Esto es precisamente lo que puede hacer un “misil inteligente” moderno. La miniaturización de los computadores ha avanzado hasta un punto en el cual los misiles inteligentes de hoy podrían programarse con una imagen del horizonte de Manhattan junto con instrucciones para apuntar a la torre norte del World Trade Center. Misiles inteligentes de este nivel de sofisticación están en poder de Estados Unidos, tal como lo aprendimos de la guerra del Golfo, pero están más allá del alcance económico de los terroristas ordinarios y del nivel científico de los gobiernos teocráticos. ¿Podría haber una alternativa más barata y sencilla?

En la segunda guerra mundial, antes de que la electrónica se abaratara y se miniaturizara, el psicólogo BF Skinner investigó un poco acerca de misiles guiados por palomas. Las palomas se sentarían en una pequeña cabina después de haber sido entrenados para picotear teclas de tal forma que mantuvieran en el centro de una pantalla algún blanco designado. En el misil, el blanco sería real.

El principio funcionó, aunque nunca se puso en práctica por las autoridades de Estados Unidos. Incluso teniendo en cuenta los costos de entrenamiento, las palomas son más baratas y livianas que un computador de efectividad comparable. Sus éxitos en las cajas de Skinner sugieren que una paloma, después de un régimen de entrenamiento con diapositivas a color, realmente podría guiar un misil a un blanco distitivo en el extremo sur de la isla de Manhattan. La paloma no tiene idea de que está guiando un misil. Sólo continúa picoteando esos dos rectángulos altos en la pantalla, de cuando en cuando cae una recompensa alimenticia desde el dispensador, y esto continúa hasta… el olvido.

Las palomas pueden ser baratas y prescindibles como sistemas de guía abordo, pero no hay forma de evadir el precio del misil. Y ningún misil lo suficientemente grande para causar muchos destrozos, podría penetrar el espacio aéreo Estadinense sin que fuera interceptado. Lo que se necesita es un misil que no sea reconocido como tal hasta que sea demasiado tarde. Algo como un gran jet de aerolínea civil, que llevara las señales inocuas de un empresa transportadora reconocida y con una gran cantidad de combustible. Esa es la parte fácil. ¿Pero cómo introduciría abordo el sistema de guía necesario? Usted difícilmente esperaría que los pilotos le cedieran a una paloma o a un computador el asiento del copiloto.

¿Y qué tal si se usaran humanos como sistemas de guía a bordo, en vez de usar palomas? Los humanos son por lo menos igual de abundantes que las palomas, sus cerebros no son significativamente más costosos que los de las palomas y para muchas tareas son en realidad superiores. Los humanos tienen un registro demostrado de secuestrar aviones con el uso de amenazas, lo cual funciona porque los pilotos legítimos valoran su propia vida y la de sus pasajeros.

La suposición natural de que el secuestrador por lo menos también valora su propia vida, y que actuará racionalmente para preservarla, conduce a la tripulación y al personal de tierra a tomar decisiones calculadas que no servirían en el caso de módulos de guía que carecieran de un sentido de autopreservación. Si su avión está siendo secuestrado por un hombre armado que, aunque preparado para tomar riesgos, presumiblemente desea seguir viviendo, entonces hay espacio para una negociación. Un piloto racional cumple los deseos del secuestrador, lleva a tierra el avión, consigue que envíen comida caliente para los pasajeros y deja las negociaciones a la gente entrenada para negociar.

El problema con el sistema de guía humano es precisamente esto. A diferencia de la versión con la paloma, sabe que una misión exitosa culminaría en su propia destrucción. ¿Podríamos desarrollar un sistema de guía biológico con la efectividad y dispensabilidad de una paloma, pero con la versatilidad y con la capacidad de infiltrarse de forma engañosa? Lo que necesitamos, en pocas palabras, es un humano al cual no le importe volarse a sí mismo. El sería el perfecto sistema de guía abordo. Pero los entusiastas por el suicidio son difíciles de encontrar. Incluso los pacientes terminales de cáncer podrían perder la sangre fría cuando se estuviera aproximando el impacto.

¿Podríamos conseguir humanos que fueran normales en otras circunstancias, y de alguna forma persuadirlos de que no morirían como consecuencia de pilotear un avión para colisionarlo con un rascacielos? ¡Si pudiéramos! Nadie es tan estúpido, pero que tal si usamos esto – es muy poco probable, pero podría funcionar. Dado que ellos con toda certeza van a morir, ¿no podríamos engañarlos para que creyeran que después volverían a la vida? ¡No seas tonto! No, en serio, podría funcionar. Ofrézcales un atajo a un Gran Oasis en el Firmamento, refrescado por fuentes eternas. Arpas y alas no les resultarían atractivos al tipo de hombres jóvenes que necesitamos, así que dígales que hay una recompensa especial para mártires, consistente en 72 novias vírgenes, garantizándoles que son apasionadas y exclusivas.

¿Caerían en el engaño? Si, jóvenes hirviendo en testosterona, que fueran muy repulsivos para conseguir una mujer en este mundo, podrían estar suficientemente desesperados por ir donde sus 72 vírgenes privadas en el siguiente.

Es un cuento extravagante, pero valdría la pena intentarlo. Sin embargo, tendría hacerlo cuando estuvieran jóvenes. Aliméntelos con un substrato mitológico completo y autoconsistente para hacer que la gran mentira suene plausible cuando llegue. Deles un libro sagrado y haga que se lo aprendan de memoria. Saben, pienso que podría funcionar. Justo como lo necesitábamos, tenemos lo que buscábamos a la mano: un sistema de control mental listo para llevar, que ha sido pulido a lo largo de siglos, pasado de generación en generación. Millones de personas han sido criados en él. Se llama religión y, por razones que algún día podríamos comprender, la mayoría de las personas caen en él (en ningún lugar ocurre en mayor grado que en América misma, aunque esta ironía pasa desapercibida). Ahora, lo único que necesitamos es reclutar algunos de estos borregos y darles lecciones de vuelo.

¿Chistoso? ¿Trivialización de una maldad inenarrable? Mi intención es exactamente la opuesta, la cual es extremadamente seria y motivada por un profundo pesar y una ira intensa. Estoy tratando de llamar la atención al elefante en el dormitorio que todo el mundo es muy cortés – o muy devoto – para notar: la religión, y específicamente el efecto devaluador de la vida ajena, que la religión causa en la vida humana. No me refiero a desvalorizar la vida de los demás (aunque también puede hacerlo), sino al efecto desvalorizador de la vida propia. La religión enseña el peligroso absurdo de que la muerte no es el fin.

Si la muerte es el final, se esperaría que un agente racional valorara su vida en el más alto nivel y estaría reticente a arriesgarla. Esto hace del mundo un lugar más seguro, de la misma forma en que un avión es más seguro si su secuestrador quiere sobrevivir. En el otro extremo, si un número significativo de personas se convencen a sí mismas, o son convencidas por sus sacerdotes de que una muerte de mártir es equivalente a presionar el botón de hiperespacio para teletransportarse a través de un agujero de gusano hasta otro universo, entonces esto puede hacer del mundo un lugar muy peligroso. Específicamente, si también creen que el otro universo es un escape paradisíaco de las tribulaciones del mundo real. Demosle el acabado con promesas sexuales creídas sinceramente en caso de ser grotesco y degradante ante las mujeres, y ¿es de sorprenderse que hombres jóvenes frustrados e ingenuos estén pidiendo a gritos el ser seleccionados para misiones suicidas?

No hay duda de que un cerebro suicida obsesionado por la otra vida es en realidad un arma de inmenso poder y peligro. Es comparable a un misil inteligente, y su sistema de guía es superior en muchos aspectos al cerebro electrónico más sofisticado que el dinero pueda comprar. Aunque para un gobierno, u organización o sacerdocio cínicos, es muy muy barato.

Nuestros líderes han descrito la reciente atrocidad con el cliché de costumbre: demente cobardía. “Demente” puede ser una palabra adecuada para el vandalismo que se haga sobre una cabina telefónica. No es útil para entender lo que golpeó a Nueva York el 11 de septiembre. Esos tipos no eran dementes y ciertamente no eran cobardes. Al contrario, era suficiente la efectividad de sus mentes, acoplada con un coraje insano, y nos recompensaría en grado sumo el entender de dónde vino ese coraje.

Vino de la religión. La religión es también, por supuesto, la fuente subyacente de división en el Medio Oriente, que motivó inicialmente, el uso de esta arma mortífera. Pero esa es otra historia y no es de mi incumbencia en esta ocasión. Mi preocupación aquí es con el arma misma. Inundar un mundo con religión, o religiones del tipo Abrahámico, es como distribuir pistolas cargadas en las calles. No se sorprenda si son usadas.

¿Y usted qué opina?

martes, 28 de junio de 2011

Un 28 de junio...

Un 28 de junio de 1969 se dieron las primeras protestas de la comunidad LGBT que dieron origen a las marchas del Orgullo Gay. Como muchos lectores de este blog han notado, con frecuencia muchas religiones organizadas están a la cabeza de las instituciones que promueven la homofobia.

En este 28 de junio les comparto la primera parte de "Latter Days" una película de temática gay en la que uno de los protagosnistas es un misionero mormón.

Cabe recordar que los mormones son fuertes oponentes del matrimonio igualitario. De hecho en Estados Unidos promovieron en California la prohibición constitucional del acceso al matrimonio entre parejas del mismo sexo.

martes, 12 de abril de 2011

No veo a ningún Dios aquí arriba: Yury Gagarin, hace 50 años

El 12 de abril de 1961 se realizó el primer vuelo al espacio. Yuri Alexéyevich Gagarin, fue el primer astronauta en estar fura de nuestro planeta haciendo su periplo en la nave Vostok.

No obstante Gagarin fue el segundo homínido en el espacio. Pues Ham, una chimpancé de tres años fue enviada al espacio en enero de ese mismo año. Ham fue enviada por los estadounidenses.

Al cosmonauta ruso se le atribuye la frase "No veo ningún Dios aquí arriba", aunque desafortunadamente no poseemos ninguna grabación que permita adjudicar esta frase al primer humano en el espacio. Lo que si se conoce es que Nikita Jrushchov, dirigente de la URSS entre 1953 y 1964 afirmó: «Gagarin estuvo en el espacio, pero no vio a ningún Dios allí»

Y es que si lo pensamos un poco mejor el cielo era para los creyentes de los tiempos anteriores a la astronomía se creía que las nubes y el cielo eran el hogar de los dioses y del dios judeocristiano. En el Antiguo Testamento se presenta esta creencia en Génesis 28, cuando Jacob sueña con una escalera por la que suben y bajan ángeles y que conecta la Tierra con el cielo. En 2 Reyes 2 cuando el profeta Elías fue arrebatado al cielo en un torbellino.

Ya en el Nuevo Testamento Jesús anuncia que vendrá en las nubes del cielo: "Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al hijo del hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria" (Mateo 24:30).

En el mundo religioso el hombre era el centro de la creación de los dioses o de un dios que usualmente habitaba en el cielo. Pero después de que Galileo apuntó su telescopio a los cielos el panorama empezó a cambiar. Descubrimos que no eramos el centro del universo. No lo eramos siquiera de nuestro sistema solar. Después descubrimos que las estrellas eran otros soles. Otros sistemas solares en una enorme galaxia. Habían también millones de galaxias y la nuestra, la Vía Láctea, no era el centro del Universo. Ningún lugar del cosmos lo es.

Las palabras de Gagarin, o más precisamente las de Jrushchov, estaban en lo cierto. El primer humano que fue al espacio no encontró ángeles, ni huríes, ni a Jesús, ni a Alá, ni a la Virgen María, ni el rió Ganges naciendo del cielo. Ahora los creyentes ponen el cielo más lejos. Más lejos aún de lo que cualquier telescopio haya observado. O quizás solo lo pueden poner en el mágico sitio que la fe provee, porque la razón no puede aportar evidencias del cielo que por siglos divulgaron papas y sacerdotes.

Pero la carrera espacial entre EE.UU. y la URSS, en la que se enmarcó el viaje da Gagarin, tuvo otro efecto digno de mención. En Estados Unidos las juntas escolares de varios estados del cinturón bíblico de EE.UU. limitaron la enseñanza de la biología evolutiva y la geología histórica entre 1930-1957. Entonces se podía enseñar creacionismo y los niveles científicos de EE.UU. (escepto en los centros de élite) estaba bajo mínimos. Hasta que un día se encontraron con que la URSS había lanzado un satélite (el Sputnik) y les ganaba la carrera espacial. A partir de ese año se fue eliminando la enseñanza del creacionismo, y entonces la ciencia volvió a recibir el trato que requiere una nación que desea mantenerse como la primera potencia, tanto en inversión como su lugar en las aulas de clase.

Por lo anterior, y ya desviándome del tema de Gagarín, desearía que una sobreviniese una nueva carrera espacial, esta vez entre China y Estados Unidos, para que el creacionismo sea retirado de las aulas de clase norteamericanas.

¿Y usted qué opina?

sábado, 30 de octubre de 2010

Hace 493 años: El escándalo de las indulgencias llevó a la reforma protestante

Una de las muchas causas de la reforma protestante, fue el escándalo de las indulgencias. Entonces, como ahora, la Iglesia Católica se encontraba inmersa en una profunda corrupción.

Sin emportar el delito cometido la Iglesia vendía un perdón conocido como "indulgencia" que sirvió para llenar las arcas del Vaticano, financiar banquetes mientras la mayoría de Europa era pobre, y construir la Basílica de San Pedro. Piense en ello cada vez que vea esta basílica que fue financiada con el engaño y el dinero que aplacaba conciencias de asesinos y violadores.

El descaro de las indulgencias llevó a que Martín Lutero publicará el 31 de octubre de 1517 sus 95 tesis, en las que sostenía, entre otras cosas la "justificaciòn por la fe" haciendo vanas las indulgencias y afectando las finanzas de la Santa Sede.

Para los que gustan de la historia les dejo el texto "Lutero y el escándalo de las indulgencias" de cayocesarcaligula

Más que la mayoría de las naciones, Alemania se tambaleaba a causa del impacto de cientos de abusos papales. Padecía una presión fiscal muy elevada; el pago de las anatas, es decir, la retribución anual sobre el salario; los diezmos sobre los beneficios para las cruzadas contra losturcos que nunca se materializaban. Mediante la terrible arma de la excomunión, los clérigos amasaban una inmensa riqueza. La cancillería romana publicó un libro con las sumas exactas que debían pagarse por diversas absoluciones. Un diácono culpable de homicidio podía ser absuelto por veinte coronas. Un obispo o un abad que hubiesen asesinado a un adversario podían ser absueltos mediante trescientas libras. El crimen más perverso tenía su tarifa. Estos «malhechores ungidos», como se les conocía en Alemania, estaban al margen de la jurisdicción civil. En su lugar, ventilaban ante los tribunales eclesiásticos toda suerte de casos, incluso relativos a la testamentaría, la legitimación y la usura. Cualquier magistrado civil que tratase de atajarles era excomulgado, lo cual significaba que perdía todos los derechos como ciudadano y como hombre. Las posesiones de la Iglesia, desde el momento que pertenecían a Dios, eran inalienables. En todos los países la Iglesia contaba con riquezas inmensas, pero en Alemania se calculaba que la mitad del territorio estaba en manos del clero. Estaban exentos de todo impuesto y de todas las obligaciones, como la defensa nacional.

La chispa que provocó el incendio en estas adustas tierras fue provocada por el príncipe Alberto de Hohenzollern. A los veintidós años ya poseía las ricas sedes de Magdeburgo y Halberstadt, pero su objetivo era llegar a ser arzobispo de Mainz y primado de Alemania. Para conseguirlo estaba dispuesto a pagar. El papa León andaba escaso de liquidez a causa de la nueva San Pedro y estaba dispuesto a negociar de forma inmediata. Daría a Alberto la sede de Mainz permitiéndole, en contra del derecho canónico, conservar las otras dos diócesis a cambio de una cantidad de diez mil ducados. El precio se sumaba al estipendio del palio, en este caso veinte mil ducados.

Dado que Alberto no disponía de efectivo para pagar, León hizo caso omiso de la condena eclesiástica de la usura. Negoció con los Fugger un préstamo para Alberto a un interés exorbitante. ¿Cómo saldaría su deuda Alberto? León ya había pensado en ello. Siguiendo los pasos de Sixto IV y Julio II, le suministró una lucrativa indulgencia que podría vender en las calles durante más de ocho años, aunque, con anterioridad a su elección, hubiese hecho un voto solemne de revocar todo este tipo de indulgencias. De todos los ingresos recaudados, la mitad iría a parar a los banqueros y la otra mitad al vicario de Cristo para finalizar las obras de San Pedro.

El fraile elegido para predicar la indulgencia en Alemania fue el dominico Tetzel. Un hábil oficiante con un vozarrón resonante. Sus servicios fueron muy bien retribuidos. Su salario, gastos aparte, era veinte veces superior al de un profesor universitario. Como representante del papa, Tetzel siempre hacía una solemne entrada en la localidad, acompañado por los dignatarios civiles y eclesiásticos. Iba precedido por un acólito portador de una cruz blasonada con las armas pontificias. La bula de la indulgencia era llevada sobre un cojín de terciopelo ornado de oro. Con la cruz plateada en la plaza del mercado, daba comienzo el negocio. Se vendían salvoconductos para el paraíso. Un agente de los Fugger rondaba por los alrededores para guardar la recaudación en una caja fuerte.

Tetzel estuvo maravilloso describiendo los tormentos que sufrían las almas en el purgatorio. Cómo se retorcían en las llamas, clamando incesantemente a sus familiares sobre la Tierra: «¡Tened piedad de nosotras! ¡Tened piedad de nosotras!». Por doce peniques un hijo podía liberar a su padre de la agonía. El refrán más popular de Tetzel era:

Tan pronto como una moneda en los cofres suena,un alma del purgatorio escapa de su pena.

Uno de los colaboradores de Tetzel prometió una indulgencia tan poderosa que exoneraría del pecado a alguien, ¡Dios nos ampare!, que hubiese violado a la Virgen María.

Johann Tetzel hubiera continuado su labor sin dificultades de no ser por un delgado monje agustino de treinta y cuatro años. De origen campesino, la mirada ardiente y rostro franco y cordial, Martín Lutero recordaba a un árbol arraigado en la tierra. Su pasión era la Biblia y en ella no encontraba justificación a los abusos papales. Le encolerizaba ver a los ministros del papa vendiendo indulgencias a precios de saldo, utilizándolas incluso como fichas de juego en posadas y tabernas. El abuso había durado mucho. En 1491, Inocencio VIII había sancionado durante veinte años la indulgencia Butterbriefe. Por un veintésimo de florín renano, los alemanes disfrutaban del privilegio anual de ingerir productos lácteos incluso en los días de abstinencia. Es decir, podían gratificarse con su vianda predilecta sin trasgredir el ayuno. Las recaudaciones de la indulgencia eran invertidas en la construcción de un puente sobre el Elba enclavado en Torgau. En 1509, Julio II prorrogó esta indulgencia por veinte años más. Lo que más enfurecía a Lutero era la manera como se engañaba a las gentes sencillas e ingenuas, a las que se les hacía creer que podían comprar la subida al cielo.

En la festividad de Todos los Santos de 1517, con un martillo clavó sus noventa y cinco tesis sobre las indulgencias en la puerta de la iglesia del castillo de Alberto, en Wittenberg. Dentro había reliquias, incluso un mechón de cabellos de la Virgen, que concedía dos millones de años de indulgencias. Una de las tesis de Lutero decía: «La riqueza del papa excede con mucho la de todos los otros hombres. ¿Por qué no edifica la iglesia de San Pedro con su propio dinero en lugar de con el dinero de los cristianos pobres?».

Según este monje pendenciero, las llaves del reino estaban abriendo todos los bolsillos de la cristiandad; la avaricia papal estaba convirtiendo al mismo Cristo en cómplice de ladrones cuyo único objeto era robar a los pobres. Sin lugar a dudas, Lutero trataba de perforar el tambor de Tetzel.

Durante mucho tiempo, el papado había estado traicionando a los devotos cristianos en las ciudades, pueblos y caseríos. Su traición al pueblo sigue grabada en los ladrillos y los mármoles de San Pedro. El precio de dicha basílica fue la ruptura de la Iglesia que se ha prolongado durante cuatro siglos; y que se prolongará mucho más.

El papado irreformable Martín Lutero no fue el primero en ir a por lana a Roma y salir trasquilado. Para ser exactos, las críticas más severas contra el papado procedieron siempre de sus amigos, incluyendo muchos santos y ¡algunos papas! Su testimonio se remonta a tiempos muy anteriores.

Una de las conversaciones más preocupantes que tuvo como escenario Roma enfrentó al papa inglés, Adriano VI (1154-1159) y su extravertido compatriota, John de Salisbury, más tarde obispo de Chartres. «Realmente —susurró el pontífice—, ¿qué piensa el pueblo del papa y de la Iglesia?» «La gente comenta —replicó valientemente John— que la Iglesia se comporta más como una madrastra que como una madre; que tiene una veta fatal de avaricia, escribas y fariseos que colocan una pesada carga sobre los hombros de los hombres, acumulando valiosos ajuares, mostrando una codicia desmesurada.» «Y —añadió— que el santo padre es en sí mismo gravoso y apenas tolerable.»

El papa Inocencio IV (1243-1254), debido a una disputa con el emperador Federico II, se vio forzado a salir de Roma. Dio a entender que le gustaría exiliarse en Inglaterra. Los pares del reino no se lo permitieron. Alegaron que el dulce aroma de la verde Inglaterra no podría soportar el hedor de la corte pontificia. Entonces, Inocencio se llevó la curia a Lyon. Cuando Federico murió, Inocencio pudo regresar a Roma. El cardenal Hugo, en nombre del papa, escribió a los habitantes de Lyon dando las gracias. Este documento está fechado en 1250. Es uno de los más denigrantes de la historia pontificia.

Durante nuestra estancia en vuestra ciudad, nosotros [la curia romana] nos mostramos muy caritativos con respecto a vosotros. A nuestra llegada, apenas encontramos tres o cuatro hermanas del amor susceptibles de ser compradas, mientras que a nuestra partida os dejamos, por así decirlo, un burdel que se extiende desde las puertas del oeste a la del este.

En este mismo siglo, san Buenaventura, cardenal y superior de todos los franciscanos, identificaba a Roma con la ramera del Apocalipsis, anticipándose de este modo a Lutero trescientos años. Esta ramera, dijo, hace que los reyes y las naciones beban el vino de la prostitución. Afirmó no haber encontrado nada en Roma, excepto lujuria y simonía, incluso en las altas esferas de la Iglesia. Roma corrompe a los prelados, éstos corrompen al clero, el clero corrompe al pueblo.

Dante, católico devoto, no sólo sumergió en el infierno un papa tras otro, también trató con la misma firmeza a la curia. Los cardenales que, según un piadoso monje de Durham, otrora «resplandecían como prostitutas» se hallan despojados y desnudos en el cuarto círculo del Inferno. Grupos de indolentes prelados están condenados para toda la eternidad a empujar enormes peñas, simbolizando la opulencia, contra peñas arrastradas por otros hombres avariciosos.El poeta inglés William Langland escribió:

El país es el más abominable donde los cardenales llegan,y en el que más se tienden y se demoran, el libertinaje impera.

El obispo Alvaro Pelayo, ayudante de cámara papal en Avignon, insinuó que la Santa Sede había infestado a toda la Iglesia con el veneno de la avaricia. «Si el papa se comporta de este modo, dice la gente, ¿por qué no hacemos otro tanto nosotros?» En un día cualquiera, el superior de Pelayo, Juan XXII, excomulgó a un patriarca, cinco arzobispos, treinta obispos y cuarenta y seis abades. Su único crimen: haberse demorado en el pago de las exacciones pontificias.

Maquiavelo, amigo de Petrarca, escribió: «Los italianos tienen una gran deuda respecto a la Iglesia de Roma y su clero. Merced a su ejemplo perdimos la verdadera religión convirtiéndonos en unos completos descreídos. Es norma que cuanto más cerca se halla una nación de la curia romana, tanto menos religión posee».

Catalina de Siena indicó a Gregorio XI que no necesitaba visitar la corte papal para percibir su olor. «La peste de la curia, Santidad, hace tiempo que alcanzó mi ciudad.»

En el siglo XV, san Antonino, arzobispo de Florencia, reprobó la venta de títulos de deuda con beneficio en su ciudad; esto era usura. Cuando sus críticos le replicaron: «La Iglesia romana lo autoriza», Antonino respondió: «Los miembros de la curia tienen concubinas. ¿Ello prueba de que el concubinato sea legal?». La cabal vulgaridad de este argumento no deja de sorprender.

Una de las razones de que hubiera más prostitutas en Roma que en cualquier otra capital era el gran número de célibes. A menudo, los conventos eran burdeles. Algunas veces, cuando iban a confesarse, las mujeres se armaban con un puñal para protegerse del confesor. Las crónicas nos informan de clérigos que se pasaban los días en las tabernas, las noches en los blandos brazos de sus amantes. «El más santo de los anacoretas dispone de su ramera.» Como decía santa Brígida al papa Gregorio: «Los clérigos no son tanto sacerdotes de Dios como alcahuetes del demonio». Durante la misa, los mejores coros romanos cantaban canciones tan lascivas que una comisión de cardenales discutió si prohibir cualquier tipo de canto en la iglesia.

Erasmo, el filósofo del siglo XVI, una de las mentes más agudas de su época, comentó que «la tiranía de Roma era peor que la de los turcos». Escribió un apunte en el que el papa Julio trata de abrirse violentamente paso desde San Pedro a las puertas celestiales. Pedro pone los ojos enblanco, incapaz de reconocer a un sucesor suyo en aquel barbudo guerrero. Julio se saca su capacete y se cala la tiara. Pedro se vuelve más suspicaz todavía. Finalmente, un exasperado Julio yergue sus llaves ante las narices de Pedro. El apóstol, luego de examinarlas, sacude lentamente la cabeza. «Lo siento, pero no son utilizables en ningún lugar de este Reino.»

En 1522, el papa holandés Adriano VI confesó a la Dieta de Nuremberg que lo más nocivo de la Iglesia procedía de la curia romana. «Durante muchos años se han producido sucesos abominables en el trono de San Pedro, abusos de orden espiritual, trasgresiones de los Mandamientos, de tal manera que todo ha sido impíamente pervertido.»

El jesuíta cardenal Bellarmino admitiría después: «Algunos años antes de Lutero y Calvino, en la Iglesia ya no quedaba religión». Sobre el papado opinó que casi había eliminado el cristianismo.

En 1518, cantando su Canción necia, Lutero escribió a la nobleza alemana lamentándose de la concupiscencia papal. Describió la Santa Sede como «más corrompida que Babilonia y Sodoma... Resulta acongojante y terrible ver la cabeza de la cristiandad, que presume ser el vicario de Cristo y sucesor de san Pedro, vivir en un boato terreno que ningún rey o emperador puede igualar; así que en él, que se llama a sí mismo el más santo y el más espiritual, existe mayor mundanidad que en el mundo mismo».

Dos años más tarde, Lutero sería excomulgado por León X. Lutero pidió la convocatoria de un concilio general. Durante veinticino años críticos, los papas y la curia se negaron a semejante petición, la única capaz de arreglar las graves disenciones dentro de la Iglesia.

Las condiciones eran tan malas que Contarini diría al papa Pablo III (1539-1549) que la totalidad de la corte papal era herética; estaba en oposición al espíritu del Evangelio. La ley de Cristo trae la libertad; el papado, dijo con franqueza Contarini, sólo aporta servidumbre y arbitrariedad. «Santidad, ninguna esclavitud mayor que ésta cabría imponer basándose en la fe de Cristo.»

Pablo III, el «cardenal enaguas», cuyo único mérito para desempeñar este cargo eclesiástico había sido el encanto irresistible de su hermana Giulia, no tenía madera de reformador.

En diciembre de 1545, el concilio de Pablo —no sería el último que se convocaría a lo largo de veinte años— se reunió en Trento. Edmund Campion, el santo jesuita que sería martirizado en Londres en 1580, dijo ufano de Trento: «¡Santo Dios, qué diversidad de naciones! ¡Qué selección de obispos del mundo entero'.». La verdad era que en Trento más de la mitad eran italianos. Apenas fue una asamblea «católica». En cualquier caso, llegaba demasiado tarde para deshacer el daño causado por el papado. Los padres se quedaron atónitos oyéndose a sí mismos describir abiertamente, como una tribu indigna —lobos más que pastores—, a los autores de la corrupción del mundo en Italia y en los demás lugares.

¿Cómo se explicaba que Roma, lejos de ser la campeona del Evangelio, se hubiese convertido, en labios de Contarini, en la encarnación de la herejía?

El poder era la raíz de la cuestión. Recordando la frase de Acton, el poder absoluto no sólo corrompía a los detentadores del cargo, sino también, al cargo pontificio. Por ello, hombres como Borgia, lejos de sentirse desplazados en el trono de San Pedro, se acomodaban a sus anchas.

La Reforma llegó con la aparición de la auténtica santidad, no cuando la Iglesia se hubo hundido completamente en el fango. Los reformadores salvaron al pontificado, que había caído demasiado bajo para salvarse a sí mismo y a la Iglesia. Jacob Burckhardt escribió: «La salvación moral del papado se ha debido a sus enemigos mortales». Pero el precio fue elevado. Trento consagró la teología medieval, la estrechez de miras del catolicismo y una orientación hacia el pasado que ha durado siglos. Fue el principio de una guerra fría religiosa. El padre Sarpi escribió sobre Trento: «Este concilio, deseado y convocado por personalidades pías con el fin de unificar la Iglesia que estaba derrumbándose, por el contrario ha motivado la confirmación del cisma y endurecido las actitudes dando lugar a que los desacuerdos fuesen irresolubles».

Trento, según su puntos de vista, fue responsable de la mayor «deformación nunca vista en el orden eclesiástico, con el resultado de que ahora el nombre de cristiandad sea odiado». Después de Trento, el grandioso poder de Roma fue confirmado, los obispos perdieron su independencia de manera que durante cerca de trescientos años no se convocó ningún concilio. Tres siglos más tarde se reunió un concilio para reconocer formal y definitivamente el absolutismo pontificio. A partir de entonces, la Iglesia romana, separada de los protestantes en Occidente, fue menos una Iglesia católica que una secta ensimismada y asustada sobre la cual gobernaba el papa.

Lo curioso es que Lutero no tuvo la menor intención de abandonar la Iglesia, hasta que se dio cuenta de que una cristiandad dividida era preferible a una sola comunidad regida por un papa que contravenía el Evangelio. Era mucho mejor ser gobernado por la Biblia abierta que por un corrupto e irreformable papado. Los cristianos de Occidente debatieron la sensatez del razonamiento de Lutero. Su análisis no difería del de Dante. Lo que había de equivocado en la Iglesia era la libido dominandi del papado, su insaciable sed de poder.

León X fue lo bastante obtuso como para excomulgar a Lutero, incluso por decir: «Quemar a los herejes va contra la voluntad del Espíritu Santo». Los papas posteriores no fueron más perceptivos.

La tormenta, que desde hacía tiempo amenazaba, estalló por fin. Se desató el relámpago, rugió el trueno. E, infalibles, siguieron convencidos de que el mundo, su mundo, continuaría pacíficamente como siempre.

En 1555 fue elegido otro pontífice. Lutero había muerto hacía más o menos diez años. Prácticamente, el cristianismo había estallado; una Iglesia dividida ya no deseaba escuchar los desvarios de un papa ineficaz. Y, sobre todo, se negaba a escuchar a sus príncipes.

El nuevo pontífice era más ciego y sordo que todos sus antecesores, pero en ningún momento se dudó de que fuera mudo. Con su voz, intentó acallar la tormenta comportándose como un Gregorio VII redivivo.

viernes, 27 de agosto de 2010

¿Por qué detesto a la madre Teresa de Calcuta?

El 26 de agosto, fecha del natalicio de la madre Teresa de Calcuta, es propicio para reflexionar sobre el lado verdadero de esta carismática y mediática monja.

El escritor Martín Caparrós, muestra a una mujer que consentía el dolor humano como experiencia para la salvación. Ella nunca proporcionó ayuda médica, ni creó una clínica a pesar de los millones que le llovieron. Tampoco criticó al sistema que generaba tanta pobreza, y se opuso a los métodos anticonceptivos en un mundo donde la sobrepoblación genera hambre y pobreza.

Algo me molestó desde el principio. Llegué al moritorio de la madre Teresa de Calcuta, en Calcuta, sin mayores prejuicios, dispuesto a ver cómo era eso, pero algo me molestó. Primero fue, supongo, un cartel que decía "Hoy me voy al cielo" y, al lado, en un pizarrón, las cifras del día: "Pacientes: hombres: 49, mujeres: 41. Ingresados: 4. Muertos: 2". En el pizarrón no existía el rubro "Egresos". En el moritorio de la madre Teresa, su primer emprendimiento, la base de todo su desarrollo posterior, no hay espacio para curaciones.

La señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu, también llamada Madre Teresa de Calcuta, consiguió en sus últimos veinticinco años una fama y un apoyo internacional extraordinarios. Le llovieron medallas, donaciones, premios, subvenciones, todo tipo de dinero para que ayudara a los pobres del mundo. La señorita Bojaxhiu nunca hizo públicas las cuentas de su orden pero se sabe, porque ella se jactó de eso muchas veces, que fundó, con ese dinero, alrededor de quinientos conventos en cien países. Pero no fundó una clínica en Calcuta.

Hay un par de ideas fuertes detrás de todo eso. Sobre todo, la idea de que la vida —ellos dirían "esta vida", como si hubiera muchas— es un camino hacia otra, mejor, más cerca del Señor: si no fuera así, a nadie se le ocurriría dedicarse a que esa gente muriera mejor y, quizás, en cambio, pensarían en mejorar sus vidas. Y la idea de que el sufrimiento de los pobres es un don de Dios: "Hay algo muy bello en ver a los pobres aceptar su suerte, sufrirla como la pasión de Jesucristo —dijo la madre Teresa—. El mundo gana con su sufrimiento".

Por eso, quizás, la religiosa les pedía a los afectados por el famoso desastre ecológico de la fábrica Union Carbide, en el Bhopal indio, que "olvidaran y perdonaran" en vez de reclamar indemnizaciones. Por eso, quizás, la religiosa fue a Haití en 1981 para recibir la Legión de Honor de manos de Baby Doc Duvalier —que le donó bastante plata— y explicar que el tirano "amaba a los pobres y era adorado por ellos". Por eso, quizás, la religiosa fue a Tirana a poner una corona de flores en el monumento de Enver Hoxha, el líder estalinista del país más represivo y pobre de Europa.

Pero quizá no fue por eso que salió a defender a Charles Keating. Keating era un buen amigo de los Reagan —que recibió a la religiosa más de una vez— y uno de los mayores estafadores de la historia financiera norteamericana: el fulano que se robó, por medio de una serie de maniobras bancarias, 252 millones de dólares de pequeños ahorristas. Keating le había donado a la religiosa 1.250.000 dólares y le solía prestar su avión privado. Cuando lo juzgaron, la religiosa mandó una carta pidiendo la clemencia del tribunal para "un hombre que ha hecho mucho por los pobres". Fue enternecedor. Pero cuando el fiscal le pidió que devolviera la plata que Keating le había dado —robada a los pequeños ahorristas—, la religiosa no se dignó contestar nada.

En el moritorio de Calcuta, la sala de los hombres tiene quince metros de largo por diez de ancho. Las paredes están pintadas de blanco y hay carteles con rezos, vírgenes en estantes, crucifijos y una foto de la señorita también llamada madre con el papa Wojtyla. "Hagamos que la iglesia esté presente en el mundo de hoy", dice la leyenda.

En la sala hay dos tarimas de material con mosaicos baratos, que ocupan los dos lados largos: sobre cada tarima, quince catres; en el suelo, entre ambas, otros veinte. Los catres tienen colchonetas celestes, de plástico celeste, y una almohada de tela azul oscuro; no tienen sábanas. Sobre cada catre, un cuerpo flaco espera que le llegue la muerte.

El moritorio de la madre Teresa está al lado del templo de Khali y sirve para morirse más tranquilo, dentro de lo que cabe. La madre Teresa lo fundó en 1951, cuando un comerciante musulmán le vendió el caserón por muy poco dinero porque la admiraba y dijo que tenía que devolverle a dios un poco de lo que dios le había dado. Desde entonces, los voluntarios recogen en la calle moribundos y los traen a los catres celestes, los limpian y los disponen para una muerte arregladita.

—Los de las tarimas están un poco mejor y puede que alguno se salve.

Me dice Mike, un inglés de 30 con colita, tipo bastante freakie, que se empeña en hablarme en mal francés.

—Los de abajo son los que no van a durar; cuanto más cerca de la puerta, peor están.

En la sala se oyen lamentos pero tampoco tantos. Un chico —quizás sea un chico, quizás tenga 13 ó 35— casi sin carne sobre los huesos y una bruta herida en la cabeza grita Babu, Babu. Richard, grande como dos roperos, rubio, media americana, maneras de cura párroco en Milwaukee, comprensivo pero severo, le da unos golpecitos en la espalda. Después le lleva un vaso de lata con agua a un viejo que está al lado de la puerta. El viejo está inmóvil y la cabeza le cuelga por detrás del catre. Richard se la acomoda y el viejo repta con esfuerzo para que le cuelgue otra vez.

—Este está muy mal. Entró ayer y lo llevamos al hospital pero no lo aceptaron.

—¿Por qué?

—Por dinero.

—¿Los hospitales no son públicos?

—En los hospitales públicos te dan cama para dentro de cuatro meses. No sirve para nada. Nosotros tenemos una cuota de camas en un hospital privado cristiano, pero ahora las tenemos todas ocupadas, así que cuando fuimos nos dijeron que no. Acá no estamos en América; acá hay gente que se muere porque no hay cómo atenderla.

Richard me cuenta sobre uno que entró hace un mes con una fractura en la pierna: no lo pudieron atender y se murió de la infección. Y está dispuesto a seguir con más casos. Parece que acá no es tan raro que alguien se muera antes de los últimos esfuerzos.

—No podemos curarlos. No somos médicos. Tenemos un médico que viene dos veces por semana, pero tampoco tenemos equipos ni ciertos remedios. Lo que hacemos es confortarlos, cuidarlos, darles afecto, ofrecerles que se mueran dignamente.

Hay algo que me suena raro en todo esto. Richard le acaricia la cabeza al que insiste en colgarla; más allá, Mike le sostiene la mano a uno con un vendaje que le atraviesa el pecho. Los acompañan: no tienen un idioma común así que no pueden hablarse, o quizás no ganarían nada con hablarse. Richard va a buscar una sábana para tapar al viejo de cabeza colgante. Hace solo 35 grados y el viejo tiene frío. En Chicago, Richard estudia Medicina, pero ahora dice que no sabe si va a poder volver a soportar aquello. Y dice que tampoco podría soportar esto todo el tiempo, pero que no soportaría ser doctor y no atender a estos tipos. A veces llega un punto en que soportar es muy difícil. Richard es un Clark Kent buenazo con mentón imponente y es muy católico, familia de irlandeses, y dice que dios le va a decir qué hacer.

—O sea que no hay ninguna posibilidad de que lo atienda un médico.

—No.

-¿Y entonces?

—Y entonces se va a morir hoy o mañana.

Richard lo dice como quien dice: llueve. O incluso: quizás llueva. Debe ser difícil pronunciarlo así.

La señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu, también llamada Madre Teresa de Calcuta, nunca se privó de dar sus opiniones. En Irlanda, por ejemplo, en 1995, un referéndum sobre el divorcio encendía pasiones. Irlanda era el último país de Europa sin divorcio, y los márgenes se anunciaban estrechos. Entonces la religiosa —que no tenía nada que ver con Irlanda— participó de la campaña pidiendo el voto en contra. Los divorcistas ganaron con el 50,3 por ciento. Pocos meses después, su nueva amiga, lady Diana Spencer, se divorció, y una periodista le preguntó qué opinaba. La señorita no tenía problemas: "Está bien que ese matrimonio se haya terminado, porque nadie era realmente feliz", dijo.

La señorita sabía aprovechar el halo de santidad que la rodeaba: los santos pueden decir lo que quieran, donde y cuando quieran. Todo está justificado por el halo. Y ella usaba esa bula para llevar adelante su campaña mayor: la lucha contra el aborto y la contracepción. Lo dijo muy claro en Estocolmo, 1979, mientras recibía el Premio Nobel de la Paz: "El aborto es la principal amenaza para la paz mundial". Y, para no dejar dudas: "La contracepción y el aborto son moralmente equivalentes".

En septiembre de 1996, el Congreso norteamericano le dio el título de ciudadana honoraria. Era la quinta persona en la historia que la conseguía. Dos años antes había organizado, en ese mismo recinto, una "plegaria nacional" ante Clinton, Gore y compañía. Ese día, su discurso fue belicoso: "Los pobres pueden no tener nada para comer, pueden no tener una casa donde vivir, pero igual pueden ser grandes personas cuando son espiritualmente ricos. Y el aborto, que sigue muchas veces a la contracepción, lleva a la gente a ser espiritualmente pobre, y esa es la peor pobreza, la más difícil de vencer", decía la religiosa, y cientos de congresistas, muchos de los cuales no estaban en contra de la contracepción y el aborto, la aplaudían embelesados. En su Calcuta, en la India, en muchos otros países, la superpoblación es causa principal del hambre y la miseria, y sus autoridades toman todo tipo de medidas para limitarla.

"Yo creo que el mayor destructor de la paz hoy en día es el aborto, porque es una guerra contra el niño, un asesinato del niño inocente. Y si aceptamos que una madre puede asesinar a su propio hijo, ¿cómo podemos decirles a otras gentes que no se maten entre ellos? Nosotros no podemos resolver todos los problemas del mundo, pero no le traigamos el peor problema de todos, que es destruir el amor. Y eso es lo que pasa cuando le decimos a la gente que practique la contracepción y el aborto".

Las jerarquías católicas lo dicen siempre, pero dicho por ella es mucho más eficaz. Aquella tarde, el cardenal James Hickley, arzobispo de Washington, lo explicó clarito: "Su grito de amor y su defensa de la vida nonata no son frases vacías, porque ella sirve a los que sufren, a los hambrientos y los sedientos...". Para eso, entre otras cosas, servía la religiosa. Por eso, entre otras cosas, su proceso de beatificación vaticana fue el más rápido de la historia de una institución que no suele apresurarse —que puede tardar, por ejemplo, cuatro siglos en pedir perdón por apretar a Galileo Galilei o asesinar a Giordano Bruno y tantos otros.

Así que ahora la señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu —lo que quede de ella— debe estar en el paraíso de los beatos, un poquito más abajo del paraíso de los santos, con apenas menos felicidad eterna y menos olor a incienso y mirra y menos intimidad con su Señor pero bastante, pese a todo. La señorita fue una militante muy eficaz de una causa muy antigua: la del conservadurismo católico. Y fue, en el mejor de los casos, una versión mediática y actual del viejo modelo de la dama de caridad: aquella que se dedica a moderar los males causados por un orden que nunca cuestiona o que, en realidad, refuerza. Gracias a esos medios, al aparato de difusión de Roma, la señorita quedó instituida como gran encarnación actual del viejo mito de la bondad absoluta.

Todos —los países, los grupos de amigos, los equipos de voleibol, los grupos de tareas— necesitan tener un Bueno: un modelo, un ser impoluto, alguien que les muestre que no todo está perdido todavía. Hay Buenos de muchas clases: puede ser un cura compasivo, un salvador de ballenas, un anciano ex cualquier cosa, un perro, un médico abnegado, un pederasta con buena verba en púlpito: en algo hay que creer. El Bueno es indispensable, una condición de la existencia. Y el mundo se las arregla para ir buscando Buenos, entronizarlos, exprimirlos todo lo posible. Así que, pese a que algunos intentamos contar un poco de su historia, nadie lo escucha: es mejor y más cómodo seguir pensando que la señorita era más buena que Lassie. La señorita Agnes Gonxha Bojaxhiu, también llamada Teresa de Calcuta, consiguió ser la Buena Universal. Y consiguió, incluso, lo más difícil que puede conseguir una persona, un personaje: entrar en el lenguaje como síntesis o símbolo de algo. Decimos un Quijote cuando queremos hablar de un héroe destartaladamente franco; decimos un Craso cuando tratamos de definir a alguien riquísimo; decimos —desde hace unos años empezamos a decir— una madre Teresa cuando queremos significar que alguien es realmente bueno. Y así ha quedado registrada en nuestra cultura la señorita también llamada madre, amiga de tiranos y estafadores, militante de lo más reaccionario, facilitadora de la muerte.

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martes, 24 de agosto de 2010

La Matanza de San Bartolomé. Ocurrió hace 438 años

Hace 438 años, el 24 de agosto de 1572 se dio inicio a una cruenta persecución religiosa en Francia.

La matanza de la noche de San Bartolomé, en la que los católicos masacraron hugonotes por todo el país galo se dio tras la tercera guerra religiosa, y el matrimonio del príncipe protestante Enrique de Navarra y Margarita de Valois, hija de la reina católica Catalina de Medicis.

Vale recordar que por aquella época el papado también se oponía a las bodas, en este caso entre príncipes de diferentes sectas cristianas. La boda no fue aceptada ni por Pío V ni por Gregorio XIII. Este último, el papa reinante cuando ocurrió la masacre.

Por motivo de la boda interconfesional, Paris una ciudad antihugonote, se encontraba tensionada. Los monjes y sacerdotes capuchinos predicaban en contra de esta boda y las terribles consecuencias que esto traería para la sociedad. El Parlamento de Paris se manifestó contra esta boda, y la reina Catalina no logró obtener permiso del papa para esta boda.

La rivalidad polìtica entre grupos también fue un factor detonante. La casa de Guisa, muy católica y antiprotestante no estaba dispuesta a ceder poder ante los Montmorency.

Luego vino un atentado contra la vida de Gaspar de Coligny, líder del partido protestante. Esto elevó las tensiones. Un grupo de protestantes interrumpió la cena de la reina madre, Catalina de Medicis, exigiendo justicia. Luego la presencia de un ejército de 4.000 hugonotes a las afueras de la ciudad preocuparon a los católicos, haciéndoles pensar que se alistaban para atacarlos.

La masacre, que dió origen a la cuarta guerra de religión en Francia, se inició cuando el rey Carlos IX decide asesinar a los principales líderes protestantes a excepción del príncipe de Navarra , ya de la familia y del príncipe de Condé.

Tras una señal dada desde el campanario de una iglesia empezó la matanza. Los príncipes protestantes fueron explusados y asesinados a las afueras del Louvre. A Gaspar de Coligny esta vez le fue mal. Fue sacado de la cama y arrojado por la ventana. Luego, los católicos habitantes de París se dedicaron a matar a cuanto protestante hubiese en la ciudad.

¿Cuál fue la reacción en El Vaticano? La corte papal recibió la noticia con gran regocijo. Al oír la noticia de la masacre, el papa Gregorio XIII creyó que el protestantismo había sido aplastado en Francia y se regocijó ordenando que se cantara un himno de acción de gracias (Te Deum) en celebración de la masacre de San Bartolomé. También ordenó que se hiciera lo mismo todos los años para conmemorar el "glorioso" acontecimiento. También se presentó a la iglesia de San Luis a dar gracias a Dios por la victoria. El Papa Gregorio XIII ordenó que se acuñara una moneda conmemorando el acontecimiento y le envió al rey Carlos IX un trofeo: la Rosa de Oro.

Las guerras de religión demostraron lo nefasto que es la intromisión de la religión en la política. Precisamente Francia se considera hoy en día una nación muy secular debido a las dolorosas lecciones de su historia. En muchos países de Europa y Latinoamérica la Iglesia Católica añora los días en los que prohibía lo que quería y mandaba al potro y la hoguera a sus detractores. En días pasados los obispos mexicanos pedían a la gente no votar al PRD por estar este partido a favor de las bodas entre personas del mismo sexo. Tuviera la ICAR el poder de los tiempos de los Medici ya habrían matado a todos los ateos, agnósticos, laicistas, gays, lesbianas, y a miembros de otros credos, como en la noche de San Bartolomé.

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jueves, 11 de febrero de 2010

Torquemada hecho inquisidor: Ocurrió hace 527 años

Un día como hoy, el 11 de febrero de 1483, el Papa Sixto IV nombró a Torquemada, quien había sido un inquisidor asistente desde el 11 de Febrero de 1482, Gran Inquisidor de Castilla, y el 17 de Octubre le extendió su jurisdicción hasta Aragón.

De esta manera se ayudó a establecer una de las empresas más dañinas y represivas de la historia de España y de Occidente en general.
Torquemada fue el primer Inquisidor general de España. Este religioso se conoce también por haber estado tras la elaboración del "Edicto de Granada" que decretó la expulsión de los judíos de España el año del descubrimiento de América.

Para los católicos de la época, y para algunos apologistas actuales, Torquemada fue "el martillo de los herejes". Afortunadamente ese martillo ya no golpea con tanta fuerza como en el pasado.

Como ya lo he expresado anteriormente de no haber sido por el contrapeso histórico de la Ilustración y la Revolución francesa el Papa aún tendría las fauces y las garras rojas con la sangre de sus contradictores, y no se mostraría como la mansa paloma que actualmente vemos por la televisión, que ora desde la Plaza de San Pedro por la paz del mundo y el fin de la pobreza mientras sigue acumulando riquezas en el Banco Vaticano.

Para mayor información recomiendo el texto "Sobre la herejía y la Inquisición" publicado en la página principal de Sindioses.org en la sección de "Sociedad y Religión"

Y recordemos que sólo los pueblos que no conocen su historia están destinados a repetirla. Esa es la razón de recordar las andadas de la religión cuando se ha hecho con el poder, y es un mensaje para que promovamos el laicismo.

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martes, 24 de noviembre de 2009

Feliz 150 aniversario a "El origen de las Especies"

Un día como hoy, un 24 de noviembre, pero de 1859 el libro "El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la preservación de las razas favorecidas en la lucha de la vida" fue publicado por el naturalista británico Charles Darwin. Esta obra generó un gran impacto en el conocimiento humano por tres razones

1. Unificó la biología. La teoría de la evolución es aplicable desde las bacterias hasta las ballenas. Junto con la biología celular y la genética darían base para hacer de la biología una ciencia con paradigmas propios. La selección natural logró emancipar la biología de lo sobrenatural, superando la etapa de teleología natural. Al hacer de los orígenes un tema material, la biología entró a hacer ciencia dejando de lado las explicaciones facilistas de "Dios lo quizo así", propias de la religión, y que no permiten mayor indagación.

2. Superó el antropocentrismo. El Origen pone a la especie humana como una más de la naturaleza. Sin embargo, los biólogos posteriores a Darwin duraron tiempo en digerirlo. Incluso en mismo Wallace -codescubridor de la selección natural- no creia que el origen humano su pudiera explicar sin una deidad.

3. El mundo dejo de considerarse como estático, y mostró que el cambio es un elemento de la naturaleza. Esta idea "importada" de la geología afectaría la filosofía de la ciencia y el pensamiento en general.

Muchos religiosos, acostumbrados a demonizar todo lo que les es cotrario, han hecho de Darwin, su legado y la biología evolutiva en general un temible enemigo. Sin emabrgo, la mayoría de los creacionistas que con tanto furor se oponen a la teoría de la evolución nunca han leido la obra de Darwin. Hacerlo es una delicia para los naturalistas. No deja de sorprender el detalle que revelan sus observaciones del mundo natural. Orquídeas, percebes, palomas, coles, tréboles, moluscos, y una cantidad de organismos fueron estudiados al detalle. Darwin tuvo el genio -uno de esos que tan pocos ve el mundo- de tomar una cantidad de datos de la naturaleza, y mostrar como estos revelaban el origen común de las especies, y la selección natural como mecanismo evolutivo.

Feliz aniversario al "Origen", ojalá vengan muchos años de más ciencia, más fósiles, y más luz.

Les dejo este capítulo de "God Streaks back", el cual es tercera parte de la serie "El genio de Charles Darwin", para celebrar la ocasión













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sábado, 31 de octubre de 2009

Hace 492 años: Las 95 tesis de Lutero

Dentro de las inumerables doctrinas absurdas del catolicismo, la de las indulgencias fue una de las que más riquezas le generó a la ICAR, pero que también pasaría una factura muy cara con la rebelión teológica que generó Martín Lutero en 1517 cuando publicó sus 95 tesís de justificación por la fe.

Bajo la idea que por la adquisición de una indulgencia se evitaba la consecuencia del pecado, en el infierno o el purgatorio, muchas riquezas llegaron a la iglesia de Roma, generando un tráfico corrupto. Lutero siendo monje leyó un texto de la Biblia, Romanos 1: 17 donde decía "El justo por la fe vivirá", y de allí empezó a ver innecesario el pago de indulgencias para la salvación.

En aquellos días solo los sacerdotes podían leer la Biblia, la cual se mantenía oculta del pueblo al estar en latín. ´Podemos sospechar que la razón de mantener prohibida la lectura de la Biblia estaba ligada a las múltiples interpretaciones que se pueden dar a una obra compuesta por 66 libros, escritos por muchas personas y con diferentes ideas y propósitos religiosos y políticos. La lectura libre daría origen a varias conclusiones, y por eso hay cientos de sectas cristianas que afirman que toda su doctrina viene de la Biblia.

Lutero retó la hegemonía de la ICAR con la publicación de sus 95 tesis el 31 de octubre de 1517, en donde no solo cuestionó la doctrina de las indulgencias, sino también la supremacía del Papa, y la naturaleza de la penitencia.

Sin embargo, la cerrazón mental propia de todas las religiones no fue ajena a Lutero. El reformador se mostró adverso a las evidencias al igual que los católicos. Lutero rechazó con fuerza las ideas de Copérnico, de que la Tierra giraba alrededor del Sol, porque así lo decía la Escritura.
"La gente presta oídos a un astrólogo revoltoso que se afana por demostrar que es la Tierra la que gira, no los cielos o el firmamento, el Sol o la Luna. Quien aspire a pasar por inteligente ha de inventar algún sistema nuevo que, naturalmente, sea el mejor de todos los sistemas. El necio pretende subvertir toda la ciencia astronómica, pero las Sagradas Escrituras nos dicen que Josué ordenó al Sol, y no a la Tierra, que detuviera su marcha."

Y Lutero no mentía sobre lo que decía la Biblia. De hecho Lutero tradujo la Biblia al alemán en 1534. El reformador también fue muy claro al revelar la naturaleza irracional de la religión cuando dijo:

"La razón es la mayor enemiga de la fe. Quienquiera que desee ser cristiano debe arrancarle los ojos a su razón." y "La fe debe sofocar toda razón, sentido común y entendimiento."

Otro aspecto negativo del padre del protestantismo fue su antisemitismo, que en un futuro Hitler también adoptaría. Lutero escribió un libro titulado "Sobre el Judio y sus Mentiras", publicado en 1543:

"Ya me he convencido de no escribir mas sobre los judíos o en contra de ellos. Pero desde que me entere de que aquellos miserables y malditos no cesan de ser un engaño para ellos mismos y para nosotros los cristianos. Yo he publicado este pequeño libro para que yo pueda ser encontrado entre aquellos que se oponen a las actividades ponzoñosas de los judíos y como alguien que advierte a los cristianos para que no baje la guardia contra ellos."

"Yo no creo que un cristiano pueda ser engañado por los judíos a tomar su exilio y miseria para si mismo. Pero el diablo es el dios del mundo, y donde sea que la palabra de Dios este ausente el tiene una tarea fácil no solamente con los débiles sino también con los fuertes. Que Dios nos ayude. Amen"

También llegó a afirmar: “Yo les sacaría la lengua de la garganta. Los judíos, en una palabra, no deben ser tolerados”.

También su opinión sobre el estatus de la mujer es muy bíblico y cristiano:

"Tengan sus hijos y hagan como puedan; si mueren, benditas sean, porque seguramente mueren en medio de una noble labor y de acuerdo a la voluntad de Dios... Así ven ustedes cómo son débiles y poco saludables las mujeres estériles; aquéllas bendecidas con muchos niños son más saludables, limpias y alegres. Pero si eventualmente se agotan y mueren, no importa. Que mueran dando a luz, que para eso están."

Me parece sumamente parcializada la imagen que me fue dada de Lutero cuando fui adventista. Toda la información válida sobre Lutero provenía de los capitulos 7, 8, 10, 11 del libro "El Conflicto de los Siglos" de la señora Elena G. de White. En este dice de Lutero:

"El más distinguido de todos los que fueron llamados a guiar a la iglesia de las tinieblas del papado a la luz de una fe más pura, fue Martín Lutero. Celoso, ardiente y abnegado, sin más temor que el temor de Dios y sin reconocer otro fundamento de la fe religiosa que el de las Santas Escrituras, fue Lutero el hombre de su época. Por su medio realizó Dios una gran obra para reformar a la iglesia e iluminar al mundo."

No hay en esta "inspirada obra" ni una mención del caracter agrio del reformador, ni de su machismo, antisemitismo, y su literalidad bíblica que lo llevó a ser un decidido geocentrista.

Para los protestantes Lutero fue un gran reformador guíado por Dios contra la errónea iglesia católica dando pasos graduales para restaurar la verdad -que desemboca en su respectiva secta, sea adventista, evangélica, presbiteriana, metodista, etc- Ahora me pregunto, ¿no le quedaría más fácil a Dios dar directamente su doctrina a todo el mundo de forma audible y sin lugar a tergiversaciones o malos entendidos?

Hoy, 492 años después de las 95 tesis, la idea de la literalidad bíblica sigue haciendo estragos, y aunque ya no se opone al heliocentrismo como lo hicieron Lutero y Calvino, se opone a la Biología evolutiva en muchas iglesias fundamentalistas.

Sin embargo, algo bueno quedó de la obra de Lutero. Dividió a la ICAR haciendo más fácil el posterior surgimiento de la Ilustración. El libre examen que promulgó Lutero hacía la Biblia, permitió la investigación libre en los países protestantes en el norte de Europa, y permitieron el desarrollo de la ciencia.

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