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27.5.21

IDAN RAICHEL:
"At the edge of the beginning"

Si algo caracteriza a la música del israelí Idan Raichel en la ultima década es una total apertura al mundo. Camuflados entre sones hebreos modernos, sus populosas canciones se han sabido nutrir indistintamente de ritmos africanos (de Etiopía y Yemen, principalmente), de esencias árabes o incluso del son cubano, y sus colaboraciones fuera de Israel han pasado por nombres como Alicia Keys, Patrick Bruel, Adriano Celentano o la portuguesa Ana Moura. Además, el acercamiento al pop más comercial hace definitivamente de este artista un firme candidato a llegar a muchos hogares, a hacer disfrutar al público y a triunfar en cualquier sitio con su música sencilla y cercana. Habiendo concebido The Idan Raichel Project como un plan colaborativo de un gran número de artistas bajo sus ideas y producción, el final del mismo le permitió concentrarse en unas ideas más básicas, tiñendo de melancolía a su obra con la especial ayuda del piano, y en un momento de bendita madurez creó una colección de canciones auténtica, que conformó su trabajo "At the edge of the beginning", publicado por Cumbancha en enero 2016, tras una primera edición un mes antes en Israel ('Ha'yad ha'chama').

Cerrando un ciclo y abriendo uno nuevo, Idan había comenzado a trabajar con sus nuevas ideas en el estudio de casa de su padres, donde había concebido años atrás los primeros éxitos del Project, y él habla de este nuevo trabajo como de una obra reflexiva sobre la vida y la familia (especialmente su pareja, Damaris Duval, y sus dos hijas juntos). Este sentimiento se plasma profundamente en el disco, que si bien no es excesivamente largo -sus once composiciones abarcan poco más de media hora-, acaba llenando y reconfortando totalmente. Con "Le'chakot (To wait)" Idan vuela libre con el piano (aunque la pieza incluye también contrabajo y violonchelo, bien podría haber sido una muestra de piano en solitario) en un instrumental delicado en el que eleva sus prestaciones como compositor e intérprete, un comienzo magistral que deriva en una canción sugerente, "Ha'yad ha'chama (The warm hand)", una historia pequeña y de apariencia privada (está inspirada en el nacimiento de la segunda hija del artista) que enamora sin necesidad de los esquemas habituales del pop. De hecho, no hay batería ni percusión, sólo piano, contrabajo, saxo, trompeta y voz. Más directa al éxito popular se orienta "Be'yeshimon (In the wilderness)", donde encuentra acomodo el Idan Raichel que recuerda más al Project, con más variedad de instrumentación, incluyendo una suave percusión, guitarra y una gran línea de bajo. En el vaivén del álbum, el sosiego de las piezas más reposadas se combina con otras más movidas. Entre las primeras tenemos "Mabitim ba'yare'ach (Looking at the moon)" -poesía en hebreo para todos los públicos-, "Ei boded (Lonely island)" o "Yalda shelli ktana (Little girl of mine)" -con las que Idan hace de la delicadeza su bandera, aunque en su sencillez parezcan bocetos, cuadernos de notas-. Por otro lado, piezas rítmicas como "Ma'agalim (Circles)" -ejemplo de sencillo con vistas a la comercialidad en Israel, con un espléndido acordeón-, "Delet mistovevet (Revolving door)" -otra canción que entra directa sin necesidad de poderío instrumental- o "Be'camesh shniyot (In five seconds)" -atención a los metales y a utensilios inusuales como el baglamá (instrumento turco de cuerda) o el sintir (laúd árabe de tres cuerdas) en esta canción que, como otras del álbum, es un sencillo en potencia, y que estaba inspirada por el militar israelí Emmanuel Moreno, caído en combate en la Segunda Guerra del Libano-. Hay que acabar destacando dos de los mejores temas del disco, uno cantado por la israelí Dana Zalah, hurgando de nuevo en la melancolía, fantástica canción titulada "Ga'agua (Longing)", y un cierre inmejorable que parece un disfrute privado entre Idan y la notas que emanan de sus instrumentos, "Lifney she'yigamer (Before it ends)" -la canción favorita de Idan en su álbum, la que recoge más claramente lo que quería transmitir con él-, final de un trabajo que no tiene desperdicio alguno y que volvió a ser un gran éxito, especialmente en Israel. El disco, que en su versión israelí se tituló realmente, traducido, algo así como 'The warm hand' (la mano cálida, título de la segunda de las canciones del álbum y una de las más emocionantes), contó también con una edición exclusivamente instrumental, y Idan Raichel comenzó una gira intimista en la que el verdadero protagonista era él con su piano.

'Al borde del comienzo' es el oportuno título del primer trabajo de Idan Raichel en solitario, y más allá de cualquier conflicto que lamentablemente tiña de rojo a su país (él aboga por 'construir puentes' para intentar vivir en paz algún día), lo que queda definitivamente del nombre de Idan Raichel es su música, ahí es donde hay que concentrar la audición, en trabajos sensibles como "At the edge of the beginning", donde Idan se desmarca como un poeta del dolor y del renacer, de la vida y de la muerte, un festival del espíritu en el que el Raichel más intimo también presta atención a momentos animados. De este modo, Idan Raichel se rebela contra los pensamientos establecidos sobre su música en el Project, y se abre totalmente a un nuevo mundo de sonidos, sin dejar de sonar a él mismo, lo que siguió consiguiendo con sus siguientes canciones, por ejemplo en el trabajo de 2019, también publicado internacionalmente por Cumbancha, "And if you will come to me", que contenía la canción en español (cantada por la cubana Danay Suárez) "La eternidad que se perdió".

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20.1.20

NOA:
"Noa"

Achinoam Nini era una adolescente que vivía en el Bronx neoyorquino, cuando antes de cumplir la mayoría de edad tuvo lo que ella llamó una iluminación, un despertar como artista, y decidió volver a su Israel natal. Esa joven que también posee raíces yemeníes es actualmente conocida por su nombre artístico, Noa. En Israel hizo el servicio militar obligatorio, estudio música y conoció al guitarrista Gil Dor, su pareja artística, en la escuela Rimon de música contemporánea de Tel-Aviv, de la que él era director académico. En 1990 Dor invitó a Noa a cantar con él en directo en un festival, naciendo una extraordinaria relación musical. Su primer disco juntos fue un compendio de canciones pop y jazz en hebreo, que interpretaron en vivo. También en hebreo fue el segundo que les fue publicado en Israel, en 1993, titulado simplemente "Achinoam Nini Gil Dor" como para darse definitivamente a conocer, con música suya y letras de poetisas israelíes, que obtuvo un cierto éxito en su país ("He" o "Nocturno" son dos grandes canciones del álbum). Sin embargo, y aunque fue publicado un año antes, este álbum fue grabado posteriormente al que iba a suponer la explosión internacional del dúo Noa-Gil Dor. Pat Metheny, que cerca de la cuarentena era ya un guitarrista afamado, una estrella de hecho en el mundo del jazz, estaba de gira en 1988 en Israel, y Dor le invitó a dar una 'clase magistral' en su escuela. En un momento de debilidad y enorme visión, accedió a escuchar unos bocetos de algunas canciones y posteriormente a mantener una reunión en Nueva York, tras lo cual no dudó en apostar por esos jóvenes israelíes. A partir de ahí el nombre de Noa se hizo internacional, y de hecho Gil Dor decidió mantenerse en la sombra para que prevaleciera el carisma de la joven vocalista, "Noa".

Las andanzas norteamericanas de ambos músicos fueron decisivas en este éxito, primero porque Noa había sido educada en el bilingüismo, sus estudios fueron en inglés y en su casa se hablaba hebreo. Aunque mientras se esperaba a la publicación de "Noa" vio la luz el mencionado "Achinoam Nini Gil Dor", cantado íntegramente en hebreo, la vocalista no consideraba tan fluida esa lengua materna como la que hablaba en la calle y en el colegio, por lo que el inglés fue su idioma artístico. Además, Gil Dor conocía a Pat Metheny (este había sido profesor de Dor en Boston, en la Berklee School of Music), lo que influyó decisivamente en que decidiera actuar cuando descubrió al grupo. El norteamericano colaboró en la grabación del álbum, los llevó hasta Geffen, aportó la colaboración de sus músicos de confianza, y él mismo produjo el álbum, de claro sonido occidental muy asequible con visos lejanos étnicos, clásicos o de jazz. Geffen Records publicó por fin "Noa" en 1994, que arrastrado por el éxito de "Achinoam Nini Gil Dor", fue disco de oro en Israel, y vendió miles de copias en Europa, Estados Unidos e incluso en Japón. Noa cuenta que Gil Dor (guitarra y voces), Steve Rodby (bajo y voces), Lyle Mays (teclados) y ella misma (voz principal y alguna percusión) grabaron todo en cuatro días, en vivo, en Nueva York. "Más tarde, Lyle agregó muchos de sus hermosos sonidos originales en pistas adicionales, y Pat llamó a Steve Ferrone para tocar un poco de batería y a Luis Conte para tocar la percusión. Bill Evans contribuyó con un saxo en "Desire", Danny Gottlieb tocó en "Wildflower" y Gil Goldstein honró a "Uri" con algunas notas de buen gusto en acordeón". Metheny, que sólo aporta voces de fondo en "Child of man", produce junto a Steve Robdy. Las composiciones, de Gil Dor y Noa. "I don't know", que fue uno de los sencillos del trabajo, es una canción pegadiza dominada por la alegría y una garganta fabulosa que se daba a conocer con descaro. Algo más interesante es "Wildflower", completísima en su composición (el desarrollo instrumental de la pieza es tan extasiante como su interpretación vocal), un auténtico temazo de fácil radiodifusión, que supuso otro gran éxito. Tres de las canciones del álbum estaban cantadas en hebreo: "Mishaela" (una canción desenfadada que presenta un tarareado muy particular), "Eye opener" (con un indebido aspecto folclórico) y la dulce "Uri". Mientras tanto, "Child of man" era la tercera pieza destacada (en España contó con un CDsingle promocional para anunciar la gira por ocho ciudades en octubre), con una sencilla guitarra que se abre a un ritmo cálido, propio de otras latitudes (cercano a la bossa nova, pero basado realmente en los haikus orientales). El sello de Lyle Mays se escucha especialmente en canciones como "Path to follow" o "It's obvious", y el saxo de Bill Evans se hace notar en "Desire". Una gran sorpresa es el final del disco, una gloriosa adaptación del clásico "Ave María" de J.S. Bach y Charles Gounod (la melodía del compositor francés fue escrita para superponerse sobre un preludio en do mayor de Bach) con la nueva letra de Noa, que en este disco se reivindica no sólo como vocalista de excepción sino como gran compositora y letrista. Esta versión es una oración por la paz mundial, especialmente atrayente por estar cantada por una artista israelí que la compuso durante la guerra del golfo, en 1991, cuando repartió copias de este tema en casete entre los soldados que manejaban los misiles "Patriot" en Israel. "Ave María" fue interpretada ante el Papa Juan Pablo II en el Vaticano, y fue uno de los grandes éxitos y sencillo navideño del disco. 

Noa comenzó con las ideas muy claras en la estructura y estilo de unas canciones melosas, pasionales, verdaderamente hermosas, que posibilitaron la incursión internacional del dúo, puesto que no hay que olvidar la presencia de Gil Dor en toda su carrera. La composición es variada y pegadiza, la instrumentación exquisita y la voz sensual y dura a la vez (reflejo del propio idioma israelí, que aparece en los tres temas antes mencionados), que desvela una personalidad arrolladora, guerrera, aunque también con una gran sensibilidad, en esta producción de lujo de Pat Metheny que supuso un debut internacional de ensueño. Noa se presentaba como una estrella emergente en una world music girada hacia el pop (su origen yemení y un cierto tono étnico pueden comparar su estilo con el de Ofra Haza, aunque en realidad tienen poco en común, su música es más pop y menos de raíz), y enseguida llegaron las ventas y el reconocimiento. Noa tenía en esos momentos un sonido muy melódico, apacible y positivo ("soy una persona feliz, que no está enfadada con el mundo"), que se volvió algo más adulto en los siguientes trabajos, con cambio de producción y nuevos éxitos presentados regularmente hasta la actualidad.









13.7.14

OFRA HAZA:
"Yemenite songs"

La vida de la cantante Ofra Haza sería merecedora de una superproducción de Hollywood, de esas que inundan las salas de lágrimas y cosechan una buena colección de premios. Nacida en Yemen en 1957 en una familia judía, pero israelí de adopción y educación, Ofra se convirtió casi sin darse cuenta en una estrella infantil de la mano de su mentor Bezalel Aloni. Su segundo puesto en el festival de Eurovision de 1983 (tras Luxemburgo) no hizo sino confirmar a esta bella adolescente como una de las voces más prometedoras de la escena folclórica y pop (a partes iguales) de Israel, país con el que Ofra (Bat-Sheva -'séptima hija' en hebreo- fue el nombre que le pusieron sus padres y que se cambió a los seis años) estaba realmente comprometida hasta el punto de cumplir con un servicio militar del que podía haberse librado por motivos religiosos. Tras varios discos de oro en Israel, el éxito internacional le llegó de golpe gracias al posterior tratamiento 'disco' de dos canciones emblemáticas de su impoluto e importante trabajo "Yemenite songs" ("Shirey Teiman" en su país), excitante en su alegre conjunción folclórica de vientos, cuerdas, percusión y voz -en hebreo y árabe-, que se ha convertido con todo merecimiento en un hito de las músicas del mundo.
 
El exotismo y la belleza se conjugaron para dar forma a este producto de aspecto antiguo y religioso (con una preciosa portada que resalta la belleza de Ofra), presentado con esmero, gracia y respeto, publicado en 1984 por el sello israelí Hed-Arzi, y reeditado por la londinense Globe Style, la alemana Teldek y otras compañías (en Estados Unidos con el título "Fifty Gates Of Wisdom : Yemenite Songs"). Alguna reedición en CD a finales de los 80 incluye "Im Nin' Alu (Extended Played In Full Mix)". Ofra y Bezalel (como productor) pusieron mucho esmero en acentuar la identidad yemenita de la familia de la cantante en este trabajo en el que en realidad, aunque todas las canciones posean esencia tradicional, sólo una lo es en su totalidad (la segunda, "Yachilvi veyachali"), las demás son en su mayoría adaptaciones de textos del influyente rabino del siglo XVII Shalom Shabazi con músicas que han llegado hasta nuestros días por transmisión oral. La música judía yemenita (muy influyente en el desarrollo de la música de Israel, al verse como un enlace con sus raíces bíblicas) se divide en tres categorías: litúrgica (para el culto, cantada en hebreo y arameo por hombres, por lo que no escuchamos ninguna en el disco), secular (sobre la vida cotidiana, cantada por mujeres en un dialecto hebreo yemenita) y diwan (poesía devocional, tanto religiosa como secular, en hebreo, arameo y árabe). Al diwan, que se representa en fiestas y bodas, se adaptan perfectamente las poesías de Shalom Shabazi, originando así bellas canciones de música y danza (lo que se denomina 'shira'), algunas de las cuales presentan un preludio a cappella (de nombre 'nashid'), cuyo mayor ejemplo es la maravilla que inaugura el disco, la mundialmente conocida "Im nin' alu", una canción celestial ('las puertas del cielo están abiertas', cuenta), hermosísima, donde la fabulosa voz y el ritmo oriental mecen los sentidos conduciéndonos a un paraíso idílico. El segundo corte más importante y mundialmente radiado del álbum era "Galbi", el único compuesto originalmente y que no era de 'dominio público'. Su creador, Aharon Amramn", el conocido como 'padre de la canción yemenita en Israel', asegura que "Galbi" no le reportó tantos royalties como la gente supone, aunque años después de convertiera en un hit en occidente. Tremendamente pegadiza y acertada vocal e instrumentalmente, "Galbi", que significa 'Mi corazón', habla del amor no correspondido de una joven, y posee un maravilloso e indudable encanto autóctono. También de desamor, esta vez el de dos jóvenes a los que no dejan verse, trata el tema tradicional, "Yachilvi veyachali", una canción de la calle muy agradable y costumbrista, típicamente de baile. Cambiando de tercio, sobre la difícil historia del pueblo judío yemenita del siglo XVI (actualmente el 99% de los yemenitas son musulmanes) trata "A'salk", donde el poeta le pregunta a Dios: ¿Por qué nos dejaste?, el mismo Dios que es bendecido y alabado en "Ode le'eli". En esta sucesión de ritmos del Oriente Próximo, el medley compuesto por "Tzur menati / Se'i yona / Sapri tama" comienza tan espiritual como "Im nin' alu", para dejarse llevar enseguida por el ritmo y la gracia más cercana a bollywood que a una sinagoga. Más folclóricas y animadas incluso, aseverando la naturaleza tanto lírica como liturgica que Shabazi imprimió a sus textos, son "Lefelach harimon" y el broche final, "Ayelet chen", que explora sabiamente en esa explosiva frontera entre el pop y el folclore, y de la que se extrajo el título norteamericano del disco, "Fifty Gates of Wisdom". Aunque la explosión de los singles más conocidos del álbum tuvieron lugar algo después, una época en la que el propio Michael Jackson insistió en varias ocasiones en realizar un proyecto conjunto, es preciso reconocer la calidad y la autenticidad del verdadero gran trabajo de esta idolatrada artista, un "Yemenite songs" cuya escucha nos traslada a una tierra conflictiva, milenaria y muy rica culturalmente, cuya música y poesía, conjuntas, influyeron en canciones mágicas como "Im nin' alu", "Galbi", "Yachilvi veyachali" o "Ayelet chen".
 
Tuvieron que pasar tres años para que "Galbi" y "Im nin' alu" sonaran con gran repercusión en Europa y Estados Unidos. El acicate fue que la melodía de "Im nin' alu" fuera sampleada por varios avispados grupos y productores, especialmente por Eric B. & Rakim para la canción "Paid in full" incluída en la película "Colors', lo que originó la creación de una avanzada y elegante mezcla para las pistas de baile y radiodifusión internacional, que se adelantó en el tiempo a otros afamados productos del conocido como etno-tecno, y que alcanzó el primer puesto de las listas de singles en países como Alemania o España ("Im nin' alu" fue número 1 en la lista de singles española en 1988, con "Galbi" en el octavo puesto). Aunque el remix de "Galbi" fuera realmente anterior al de "Im nin'alu", su éxito derivó del de esta última, encontrándose Ofra con dos auténticos hits en medio mundo, una artista cuya popularidad subió como la espuma hasta tal punto, por ejemplo, de ser elegida como cantante del mes en Inglaterra el mismo día que ella y su equipo sufrían un importante accidente aéreo, del que salieron ilesos por poco. Mientras tanto, "Shaday" fue el título del álbum publicado en 1988, con nuevas versiones con versos en ingles de "Galbi" e "Im nin' alu". Ofra Haza, con su sensualidad, su belleza, su maravillosa voz, abrió las puertas del mercado internacional a Israel, por ejemplo su video-clip de "Im nin' alu" fue el primero que emitía la MTV de un artista israelí. Sin embargo, la mala suerte se cruzó en su camino: En 1997 Ofra Haza conoció a un hombre de negocios llamado Doron Ashkenazi, con el que se acabó casando, esencialmente por presiones familiares para formar una familia y tener hijos. En esta época grabó en 17 idiomas la canción principal de la película "El príncipe de Egipto", pero no pudo realizar más proyectos, en el año 2000 cayó enferma y murió de neumonía en Ramat Gan el 23 de febrero, por las complicaciones originadas por el virus del VIH, el temible sida que presuntamente le contagió su marido, que acabó falleciendo un año después de una sobredosis de cocaína. Numerosas compilaciones reverencian a esta cantante cuya historia acabó tragicamente, y que aparte de por miles de seguidores, es recordada por el parque público 'Gan Ofra' (el Parque de Ofra) en el barrio Hatikva en Tel Aviv, donde Ofra se crió y volvía siempre que podía.





19.7.08

THE IDAN RAICHEL PROJECT:
"The Idan Raichel Project"

Con una sorprendente dosis de talento, fuerza creativa y habilidad para combinar sonidos nuevos con las tradiciones cercanas, el nombre del israelí Idan Raichel comenzó a cobrar un inusitado protagonismo en los albores del siglo XXI, y aunque esencialmente se haya convertido en un fenómeno de masas en Israel, la calidad de su música abierta y rotunda ha logrado traspasar las fronteras de ese pequeño pero activo país. Teclista (aunque también canta y toca otros instrumentos) nacido en 1977 en la céntrica ciudad de Kfar Saba, Idan Raichel es el cerebro de un proyecto multicultural al que agrupó bajo el nombre The Idan Raichel Project, que representaba una gran fusión de razas y tradiciones, un viaje musical y vital que surgió de un encuentro entre amigos, un maravilloso choque de ideas grabado sin muchas pretensiones en el estudio de Raichel en casa de sus padres.

Por su situación geográfica, la herencia musical israelí posee elementos tanto orientales como occidentales, pudiendo abarcar estilos absolutamente eclécticos, con los que creció Idan Raichel, que igual absorbía música clásica como jazz, rap, pop yemení o música electrónica. El talento de este joven que lucía en aquella época unas larguísimas rastas residía en saber combinar el misticismo de su educación hebrea con la seriedad europea y la fuerza vital que desprenden los ritmos africanos, todo ello en un ambiente orientalizado. El cocktel es de un resultado asombroso, el moderno sonido que presentaba el Project no resta protagonismo a esas voces que suenan a otro tiempo, a viajes y a paisajes extraños para la mayoría de nosotros. Merced al contacto de Idan con gentes de Etiopía, Yemen o Sudán, sin olvidar su propia ascendencia de Europa del este, y tras entablar importantes amistades en el servicio militar con hombres y mujeres (en Israel nadie se libra del reclutamiento) de intereses afines, la música resultante fue de una riqueza abrumadora, y se mostró al mundo en dos primeros álbumes magistrales publicados en Helicon Records: "Idan Raichel's Project" en 2002 y "Out of the depths" en 2005, que Cumbancha Records ofreció convenientemente reunidos en un sólo álbum para el mercado internacional en 2006. En ese "The Idan Raichel Project" abruma la elegancia de los arreglos típicamente pop sobre bases de aspecto étnico en sus grandes éxitos, como el que había llegado en 2002 con su primer álbum, una pieza de pegadizo recuerdo titulada "Bo'ee (Come to me)", cantada en hebreo y amárico -una lengua etíope- por Yair Ziv y Shiran Cohen, una gran sorpresa que en ese mismo disco estaba refrendada por una canción absolutamente hermosa, "Im telech", tres minutos paralizantes cantados por Din Din Aviv y tocados por el momento mágico del joven Raichel. Junto a ellos, tal vez por delante en profundidad e hipnotismo, se situaba la apasionante canción que titulaba su segundo álbum, "Mi'ma'amakim", una especie de himno cantado por Raichel y Avi Vesa Vograss. A estos tres hits hay que unir que algunos de los ritmos modernizados -en un estilo que bordea por igual el etno-tecno o la más auténtica World Music- parecen tomados prestados a tribus africanas ("Ayal-Ayale", "Brong faya") o a poblados yemeníes ("Im tachpetza"). Esa sublime producción permite que, tanto en canciones intimistas como bailables, tengan cabida salmos bíblicos (el salmo 130 en la propia "Mi'Ma'amakim"), poesía mística (la elegante "Hinach Yafah" está inspirada en el Cantar de los Cantares), toques de rap (en la espectacular "Be'yom shabbat") o sublimes despliegues instrumentales en esta interacción de este músico israelí en mundos cercanos al suyo. En sus directos transmite una sensación inefable de alegría y optimismo, el mismo que enarbola en sus trabajos. El colorido de la exuberante Cabra Casey y Wogdaras 'Avi' Wassa, el punto árabe de Lital Gabai, la calidad percusiva del uruguayo Rony Iwryn y la solvencia de los demás miembros de la banda hacen de sus conciertos pequeñas fiestas. Más allá de política y religión, modernizando lo que nadie se atrevía, fusionando sin temor, y logrando un éxito inesperado, Raichel sigue conservando las ideas que reflejan una personalidad atrayente: "Todo el mundo, proceda de la cultura que proceda, quiere las mismas cosas básicas de la vida: pan, agua, espíritu, respeto y amor; sólo trabajando juntos aprenderemos a apreciarnos y a respetar las diferencias entre nosotros". Como detalle, en la única canción en árabe del disco, "Azini", la voz es de una actriz y cantante palestina, Mira Anwar Awad.

Tras sus dos exitosos primeros álbumes en Israel, esta recopilación orientada al mercado internacional, y editada por el sello -dependiente de Putumayo- Cumbancha, fue aclamada por la crítica, y ofrecía lo mejor de The Idan Raichel Project, que era prácticamente gran parte de su producción temprana. En su momento, se trató posiblemente del grupo más interesante de las músicas del mundo y de la música pop que se podía escuchar en esa década, y tras disfrutar de su directo se podía asegurar que Raichel todavía tenía mucho, muchísimo, que mostrar al mundo de la música. Y lo hizo, pues su carrera despegó de manera rotunda, y es que con ese presente, era fácil adivinar que el futuro estaría lleno de éxitos y el nombre de Idan Raichel sería de referencia obligada, pues su música, cuyo mensaje es de paz y tolerancia, se siente como un oasis en el desierto árabe.