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domingo, 7 de mayo de 2023

Jon Appleton & Don Cherry - Human Music (1970)

‘’Human Music’’ no es una de las obras más reconocidas de Cherry pero seguramente se trate de un artefacto digno de ser investigado, y es que además presenta una alternativa diferente y otro punto de divergencia artística más que demuestra que el Cherry de por aquellos años tenía incluso más que ofrecer a lo ya amplio de su repertorio, en este caso incursionando en la fusión con el mundo, por aquel entonces temprano, de la música electrónica.

Era 1970 y la ‘’música electrónica’’ como la conocemos hoy en día recién estaba naciendo, ya había ejemplos de experimentos con sintetizadores y algunas bandas del progresivo comenzaban a utilizar el instrumento de forma cada vez más habitual. También sucedía a menudo que habían aparecido en todas partes del mundo laboratorios musicales en los que los músicos o ingenieros abocados al tema se lanzaban en búsquedas que rondaban entre lo electrónico, concreto y experimental. El joven profesor de música de Dartmouth, Jon Appleton, era otro de esos casos, quien casualmente tenía a su disposición un estudio de música electrónica repleto de sintetizadores Moog.

Cherry, entonces un elemento fijo en la escena del free jazz de Nueva York, fue invitado a ser artista residente por el profesor Jon Appleton. Appleton fue pionero en música electrónica, hizo estudios en varias universidades sobre electrónica y nuevas tecnologías durante la década de los 60, siendo finalmente contratado Dartmouth College donde se estableció con su estudio de electrónica y donde desempeñó un papel integral en la formación de una de las primeras instituciones de música electrónica de Estados Unidos. Ayudó a convertir el programa de Dartmouth en un centro mundial de música electrónica y a hacer de Dartmouth un centro con programa de posgrado en electroacústica. Por su parte también Jon Appleton fue el inventor de un instrumento llamado ‘’Synclavier’’, un aparatejo construido sobre una CPU en tiempo real, para una conversión de analógico a digital y de digital a analógico, todo producido como proyectos de diseño interno a medida, encapsulando toda esa sofisticación computacional con algo genuinamente musical. 

Del encuentro entre Cherry y Appleton quedó como fruto una colaboración discográfica que puso a prueba los límites del sonido electrónico, el jazz y las disciplinas etnológicas de la época. ‘’Human Music’’, fue creado en una época que la que ambos artistas estaban viviendo una ebullición en sus carreras artísticas y en sus cosmovisiones sobre sus áreas de desarrollo: mientras Appleton desarrollaba exitosamente sus visiones en el campo de la electrónica y la música pionera, Cherry ya era todo un potencial del jazz experimental en miras de su fértil período de desarrollo y descubrimiento con las músicas del mundo, en el que el compositor combinaba todas sus influencias como la fusión de música libre de Francia y Alemania con la instrumentación tradicional de la India y el norte y el oeste de África. Por lo que aquí tenemos a dos jóvenes entusiastas haciendo de las suyas en un terreno que ambos bien conocían y que juntos potenciarían aún más.

Este trabajo consiste en una exploración de música improvisada en vivo, ejecutada al unísono que fusiona dos constelaciones aparentemente divergentes pero que en el fondo esconden un submundo de maravillas que parecen ya conocerse de antemano. En esa amplitud de visiones estos dos mundos se hallan envueltos en una misma cosa musical de ejecución libre que ya, por tratarse de una colaboración eventual, demuestra la rápida aprehensión entre los estilos y su fusión entre sí. Si bien para esa altura ya había ejemplos tempranos de que ambos estilos ya habían tenido experimentos bastante llamativos dentro de terrenos experimentales, y aun así siendo este no un trabajo de los más destacados de la carrera de ambos artista, de todas formas este lanzamiento puso en juego el significado de ambas músicas, planteando nuevas pruebas de lo electrónico hacia las vanguardias más radicales en el mundo y siendo la participación de un jazz que ya había dejado de ser jazz para ponerse al servicio de una experimentación de forma libre.

La performance de Cherry no se sale a lo que ya había comenzado a ser su propuesta de por aquel entonces, ejecuciones sin preocupaciones, búsquedas desde lo orgánico de la ejecución, aplicaciones libres y sin ataduras armónicas, un planteamiento que parte desde el jazz pero que ya ha recorrido un camino hacia un más allá muy lejano y que no puede quedarse estático en un solo lugar. Para ello utiliza todo su repertorio de percusiones, voz, trompeta, flauta, kalimba, o batería, muchas veces filtrando el sonido de su instrumento, como el de la flauta, y alterándolo electrónicamente, por lo que se puede escuchar a Cherry modificado a través de sintetizadores.

Por su parte Appleton utiliza un sinfín de recursos en pos de aportar a ese ambiente libre en el que se desarrolla todo el trabajo: distorsiones, eco, reverberaciones y los retardos, aplicaciones libres y formas que solo el creador de estas ejecuciones pudo haber inventado y ejecutado. Conservándose entre diálogos internos con Cherry en el que las ejecuciones electrónicas incrementan el carácter de ritual pero desde un lugar más sintetico y aportando ese aire de proto ‘’cosmic’’ al caldo de cultivo.

‘’Human Music’’ fue grabado en una performance en vivo debido a las limitaciones de la tecnología de la época y las complicaciones que podría representar unir en tiempo real en estudio una música ejecutada al unísono que combinara electrónica con jazz de vanguardia. Este experimento alejó mucho más a Cherry del mundo de la tonalidad y la armonía, demostrando que el músico de jazz prácticamente no tenía límites a la hora de experimentar.

Cod: #1726

jueves, 9 de septiembre de 2021

Don Cherry - Organic Music Society (1973)

Convertido en uno de los principales representante de la vanguardia jazzística, el trompetista Don Cherry se encuentra entre la elite de músicos más destacados del mundo del jazz del siglo XX. Con su estilo algo excéntrico y místico ha creado trabajos emblemáticos dentro del jazz de vanguardia. Miembro fundador del innovador cuarteto de Ornette Coleman de finales de los años 50, Cherry continuó ampliando su vocabulario musical hasta su muerte en 1995. Siempre con un espíritu inquieto, Cherry aportó su creciente conocimiento de las músicas tradicionales de todo el mundo para influir en el proyecto de Coleman, dotándole de un aire absolutamente original a la audaz nueva música que estaban proponiendo. 

En 1960, grabó ‘’The Avant-Garde’’ con John Coltrane. Después de dejar la banda de Coleman, Cherry tocó con Steve Lacy, Sonny Rollins, Archie Shepp y Albert Ayler. En 1963-1964, Cherry co-dirigió los New York Contemporary Five con Shepp y John Tchicai. Con Gato Barbieri, Cherry dirigió una banda en Europa desde 1964 hasta 1966, grabando dos de sus álbumes más respetados, ‘’Complete Communion’’ y ‘’Symphony for Improvisers’’. Además de actuar y grabar con sus propias bandas, Cherry trabajó con músicos de jazz de primer nivel como Steve Lacy, Sonny Rollins, Archie Shepp, Albert Ayler, John Coltrane y Gato Barbieri. 

Hacia principio de los 70s Don Cherry había experimentado y fusionado tanto su música de jazz que esta había quedado casi irreconocible como jazz en sí mismo, presentando un sonido tan experimental que prácticamente su estilo se volvió irreconocible bajo parámetros preestablecidos o conocidos, un estilo inclasificable en el que el autor viajó y se dejó deslizar por sus llamados internos a tal punto que su producción sonora de esa época se volvió un trance por tierras místicas propiamente dichas, transes rituales, ceremonias, misterios sin nombre y sonidos que, creados a partir de fusiones con sabores de todo el mundo, representaban un quehacer exótico y mostraban que el autor estaba manifestando una cosmovisión también muy particular.

‘’Organic Music Society’’ es otro de sus tantos experimentos étnicos y uno de sus más destacados trabajos dentro de un estilo creado por él mismo, ya con la presencia del brasilero Nana Vasconcelos que es un artista de fusión perfecta para esta etapa de Cherry, siendo un músico de auras místicas por excelencia que encaja perfectamente en este estilo tan espiritual, aplicando el sonido libre ritual de su Berimbau y aportando esa cuota étnica y afro proveniente de sus orígenes en la música originaria brasilera. Este encuentro acrecienta aún más el aura mística y el caldo de cultivo étnico que caracteriza al estilo de Cherry de por aquel entonces, cuando su música era un vergel donde convergían tanto sonidos de la India, como de Latinoamérica, África, y demás.

Las sesiones de grabación del disco son de muy variada índole y reflejan el quehacer del artista a lo largo y ancho de muchos escenarios, ya que sólo dos pistas del disco se grabaron en un estudio, el resto se grabó de distintos conciertos en vivo, en circunstancias tremendamente divergentes. Algunas pistas son largas y conducen al oyente a un viaje ritual por las profundidades de las culturas ritualistas del mundo, como la pieza que abre el disco ‘’North Brazilian Ceremonial Hymn’’, mientras que otras piezas son cortas, apareciendo un sinfín de tramas y trazas y diversos instrumentos y ejecutantes, aunque lo que une a todo el sonido en una misma cosa es que todo parece haber salido de un ritual místico realizado en las profundidades de algún templo tibetano, en las entrañas de alguna selva o en lo más íntimo de alguna milenaria cultura aborigen, todos esos elementos están allí en el disco, sonando muchas veces en una misma cosa en la que convergen sabores muy diversos pero siempre exóticos.

Este sonido nace en las intersecciones de la improvisación libre, el ritualismo y la música folclórica del mundo, estilo en el que el jazz por supuesto no se encuentra en su estilo más clásico sino que se halla expandido y ramificado en un crisol de experiencias sonoras que contienen las fibras de culturas de muchas partes del mundo. Acompañan a Cherry en esta aventura algunos músicos suecos de primer nivel, Bengt Berger, Christer Bothén, Tommy Koverhult, además del percusionista turco Okay Temiz, y el ya nombrado Naná Vasconcelo, el brasilero especialista por excelencia del berimbau. El propio Cherry toca en corneta de bolsillo, pero también en voz, armonio, flauta, caracola y piano. 

Este sonido está lejos de ‘’Complete Communion’’ o ‘’Symphony for Improvisers’’, está lejos del jazz propiamente dicho, este sonido es el reflejo de un explorador por excelencia de las culturas del mundo, de lo que parecía más preocupado que del mismo jazz, reflejando un espíritu de hermandad hacia y entre los diversos músicos que lo acompañan en esta travesía musical. Es un estilo libre, sumergido en las culturas exóticas del mundo, ejecutado sin ningún parámetro limitador más que el de realizar música por la música misma, por la experiencia misma, siendo un disco doble con un sinfín de muchos sonidos por experimentar.

A finales de la década de los 60s Cherry se encontraba viviendo en Suecia, con su esposa Moki Karlsson, tocando con musicos suecos, adquiriendo experiencias, enriqueciéndose de diferentes miradas, y viviendo en comunas en un estilo muy hippie. Fue en este entorno, en los veranos de 1971 y 1972, donde Cherry grabó las pistas de su legendario disco doble ‘’Organic Music Society’’, publicado finalmente en 1973. ‘’Organic Music Society’’ se encuentra entre una colección de trabajos de similar calibre en la que el autor experimenta hasta el extremo con la fusión con sonidos del mundo, de similar calibre a otros de sus trabajos como ‘’Actions ‘’ de 1971, ‘’ Orient ‘’ de 1973, ‘’Relativity Suite’’ de 1973, ‘’Eternal Now’’ también de 1973, ‘’Brown Rice’’ de 1975, entre otros.

Cod: #1591

jueves, 27 de agosto de 2020

Don Cherry - Eternal Now (1973)

La música de este periodo de Don Cherry es capaz de transportarte tanto a la selva a amazónica, como a un templo budista, o al Tíbet, porque es tal la conjunción de elementos y etnias que explora y fusiona a su estilo, que los sabores que emana su arte dejan muchas sensaciones en el aire. El ritual se fusiona con el misticismo oriental, sumado al jazz y a la sutil libre improvisación, y a todo esto vale la pena resaltar también la aparición de la influencia de la música minimalista, lo que dota a todo el combo étnico aún más una sensación de fusión, experimentación, delirio general, una búsqueda sonora casi sin límites que se explaya en la fusión absoluta y propiamente dicha.

Esa presencia minimalista en algunas piezas tal vez tenga que ver con el concepto reflejado en el título del álbum, un ‘’presente eterno’’ sucediéndose en esas líneas que se perpetúan incesantemente en bucles polifónicos, atascos de mínimas posibilidades pero de un origen y desenlace desconocido y por lo tanto de posible eternidad. Esto sucede justamente en la pieza ‘’Bass Figure for Ballatune’’, en la que no hay comienzo ni final sino una trama que aparece y concluye pero que pareciera ser un fragmento de algo mucho mayor e irrefrenable. Esta noción de ‘’presente eterno’’ también tiene que ver, por supuesto, con toda la influencia del misticismo oriental que emana Don Cherry con su música, provenida del budismo y de las concepciones generales de los maestros espirituales de esa región y sus visiones de ‘’percepción del ahora como manera de conocer lo imperecedero’’.

Con este trabajo se podría tender una analogía con otro de sus trabajos, el llamado ‘’Ritmo Eterno’’, de 1968, ya que ambos manifiestan en su título ese concepto de ‘’lo eterno…’’, algo eterno que se sucede, que se presenta en la música, algo que utiliza estos experimentos compositivos como una manera de hacerse presente en el ámbito material, para llegar a los oyentes y transmitirle esa sensación de algo imperecedero, continuo, irrefrenable, como un rio que avanzan intempestivamente con su cauce.


Esta es una música intimista, sutil, delicada, con un profundo dejo místico, religioso, ritual, que no pierde jamás el vanguardismo, la bohemia, la búsqueda de trascender obstáculos culturales, una forma de expresión que, al igual que con otros artistas del jazz espiritual, encarna en cuerpo propio eso mismo que intenta transmitir, por lo que nos encontramos casi con una música de ritual, casi como transportándose al interior de un templo, con sus sonoridades y armonías inquietantes, sus ambientes de ensueño ritual, la búsqueda de ‘’lo divino’’, etc.

En esa inquietud por experimentar artísticamente otras culturas Cherry incursiona en la implementación y uso de diversos instrumentos, cuencos y flautas, diversos instrumentos de cuerda, con los que pinta una serie de variadas tramas plasmadas en las cinco piezas que componen el álbum. Esta es otra característica del Cherry de esa época, presenta álbumes que, aunque sí transitan por un mismo estilo fusión experimental, aun así se las arregla para que cada piezas del trabajo sea única e irrepetible, que transite por una idiosincrasia sutil pero concretamente diferente a las demás, presentando una paleta creativa muy amplia.

Hay algunos momentos más meditativos y relajados, otros, como ‘’Love Train’’, con sus tramas en saxo más tensas y tal vez con reminiscencias a lo urbano, pero sin perder el misticismo, o piezas donde aparece, como se dijo antes, el minimalismo; la colección de sonidos es variada y en ella podemos descubrir varios momentos en los que encontrarnos, en general tendiente a la relajación y la contemplación, pero también se presentan como una oportunidad de experimentar la vanguardia, las visiones experimentales, las ocurrencias y extravagancias sonoras, etc.,  todo un repertorio imaginario de un músico con miras hacia un más allá artístico.

Cod: #1473

jueves, 25 de junio de 2020

Don Cherry & The Jazz Composer's Orchestra ‎- Relativity Suite (1973)

Don Cherry estaba experimentado, por esos años, por un tránsito total desde el vanguardismo hacia la experimentación más orgánica, lo que lo llevó a convertirse prácticamente en uno de los mayores exponentes del jazz espiritual. Sus fusiones se acentuaban, se profundizaban, los diversos elementos étnicos, rituales y religiosos comenzaban a aparecer cada vez más en su música, la cual se había convertido en un crisol de condimentos exóticos y místicos.

Entre 1973 y 1974 publicaría varios discos, todos ellos fundamentales en su discografía, o por lo menos fundamentales para comprender la mutación que su música estaba sufriendo. Uno de esos trabajo es ‘’Relativity Suite’’, publicado en 1973, un trabajo que publica en conjunto con la emblemática The Jazz Composer's Orchestra, lo que le asegura la presencia en su sonido de orquestación de big band especializada en jazz libre y experimental.

Después de haber participado de los dos primeros discos de la Jazz Composer's Orchestra por Michael Mantler y Carla Bley, Cherry recibió el encargo de escribir el tercero en 1970. Utilizó a muchos de los mismos músicos que contribuyeron a los dos primeros discos y moldearon en una suite una serie de piezas. Cherry había estado componiendo y actuando en los años anteriores. Al estudiar con Pandit Pran Nath , Cherry usaba cada vez más el canto karnático hindú en sus grabaciones y conciertos.

La presencia orquestal de The Jazz Composer's Orchestra sumada a su estilo espiritual crean un sonido que se asemeja considerablemente a los experimentos vanguardistas de otro de los grandes representantes de la música jazz espiritual, Alice Coltrane, quien por ese entonces experimentaba también con fusiones entre free jazz, libre improvisaciones, música étnica, espiritual, elementos hindúes y arreglos orquestales.


Tal es el estilo espiritual de Cherry que este disco, ‘’Relativity Suite’’, comienza prácticamente como si estuviera en medio de un templo budista, con cantos típicos rituales en medio de una conmovedora calma ambiental y con algunos sonidos de percusiones también de instrumentos típicos de esas culturas, lo que termina derivándose en un atasco de piano y batería sobre el que la orquesta dibuja algunos bellos motivos en cuerdas.

En la bella pieza ‘’The Queen Of Tung-Ting Lake’’ se incursiona en la música típica japonesa, con una sutil fusión con el jazz. Algo similar ocurre en la pieza ‘’Trans-Love Airways’’, que comienza con instrumentación típica de raga, de música hindú, para fusionarse también con el jazz. O en la pieza llamada ‘’Mali Doussn'gouni’’ nos podemos encontrar algunos cantos tipo africanos fusionados en medio de ritmos repetitivos en batería, junto a la improvisación de Cherry en saxo. 

Para finalizar tenemos dos piezas en las que también se continua con el desfile de diversos estirpes: ‘’Infinite Gentleness’’ que comienza con un piano que pareciera provenir del jazz vanguardista más clásico y estricto, sobre el que desfila florituras en cuerda de la orquesta. Y para la última pieza del disco aparecen insólitamente patrones de música de marcha con ritmos en batería de Ed Blackwell. 

Vanguardismo, elementos rituales budistas, música hindú, cantos tipo africanos, música típica japonesa, sin duda en este disco hay todo un encuentro de etnias y culturas de todo el mundo. Si bien este disco no es tan impresionante o cohesivo como alguno de sus otros trabajos, aún sigue siendo sorprendente la cantidad de estilos presentes.

Cod: #1462

domingo, 12 de enero de 2020

Don Cherry - Eternal Rhythm (1968)

Convertido en uno de los principales representante de la vanguardia jazzística, el trompetista Don Cherry se encuentra entre la elite de músicos más destacados del mundo del jazz del siglo XX. Con su estilo algo excéntrico y místico ha creado trabajos emblemáticos dentro del jazz de vanguardia. Miembro fundador del innovador cuarteto de Ornette Coleman de finales de los años 50, Cherry continuó ampliando su vocabulario musical hasta su muerte en 1995. Además de actuar y grabar con sus propias bandas, Cherry trabajó con músicos de jazz de primer nivel como Steve Lacy , Sonny Rollins , Archie Shepp , Albert Ayler , John Coltrane y Gato Barbieri .

En 1960, grabó The Avant-Garde con John Coltrane. Después de dejar la banda de Coleman, Cherry tocó con Steve Lacy, Sonny Rollins, Archie Shepp y Albert Ayler. En 1963-1964, Cherry co-dirigió los New York Contemporary Five con Shepp y John Tchicai. Con Gato Barbieri, Cherry dirigió una banda en Europa desde 1964 hasta 1966, grabando dos de sus álbumes más respetados, Complete Communion y Symphony for Improvisers.

En 1968 publicó su álbum ‘’Eternal Rhythm’’, grabado en vivo en el Festival de Jazz de Berlín. Este trabajo representa un hito y un clásico en la carrera de Cherry, (este ya era un música experimentado y consumado por aquellos años) y hace escuela con una amalgama sonora vanguardista única. Se trata de un jazz de vanguardia sutilmente sofisticado y enriquecido, propio de la experimentación que se está llevando a cabo, una obra conceptual en la que se entrecruzan pinceladas de post-bop, free jazz, blues, libre improvisación y ritmos orientales.


Mirando los créditos de Eternal Rhythm se notará que su musicalidad no tenía límites geográficos. Hay un entorno típico de jazz: trompeta, saxo tenor, trombón, batería y piano. Pero se complementa con una gran cantidad de instrumentos poco comunes. Junto a los clásicos hay un vibráfono, saron, flauta, múltiples gongs y una gran cantidad de instrumentos gamelan / orientales. Cherry no dudó en aventurarse fuera de la instrumentación tradicional, pero no pareció hacerlo solo para ser diferente, se las arregló para hacer de su música una mezcla orgánica y vanguardista.


El disco es esencialmente una sesión masiva dividida en dos partes. La parte I utiliza instrumentos más diversos para crear una amalgama entre el caos y las líneas compositivas por las que van transitando. Esta parte es sutilmente libre pero no esencialmente caótica, tiene sus reglas, sus motivos, su aire conceptual espiritual, dibujando surcos sobre los que los músicos convergen por momentos, volviendo a salirse para adentrarse de a ratos en, sí, el caos sonoro investigativo. Muestra diversos cambios y diversas facetas anímicas, demostrando una profunda e íntima fusión con aires orientales y étnicos que se entremezclan finamente con el jazz de vanguardia.

Ya, la parte II, es más amplia y concisa, sin dudas que ofrece una amalgama y una fusión con la anterior sesión, pero en este caso la profundidad y fusión étnica es dejada de lado para dar paso a la vanguardia más cruda y un poco más armónica, con pasajes melódicos más conocidos para el oído, sin dejar de ser, por supuesto, una pieza también cambiante que converge con diversos pasajes y motivos, entre líneas compositivas y el caos, entre los que divergen constantemente.

Cod: #1407