domingo, 20 de julio de 2025
Tefol: La férrea búsqueda de una musicalidad catártica, critica y espiritual
viernes, 13 de octubre de 2023
The Fugs - Sing Ballads Of Contemporary Protest, Point Of Views, And General Dissatisfaction (1965)
jueves, 9 de marzo de 2023
St. Pius X Seminary Choir - Each One Heard in His Own Language About the Marvels of God (1968)
Dentro de la psicodelia hubo una ínfima pero muy interesante rama religiosa y artística de bandas que, sumadas al género de lo ya delirante y místico, incursionaron además incluyendo en ello sus visiones y sus predicas de lo religioso, o básicamente música religiosa. En realidad, en sí misma la psicodelia ya es mística, con sus inquietudes en la búsqueda de lo sagrado o religioso, incluso en la época había sacerdotes hippies o la psicodelia misma era considerada por los hippies más radicales como un religión que buscaba, a través del uso de alucinógenos, encontrar a dios. Pero fue un selecto grupo de experimentos irrepetibles y bandas fugaces durante la década de los 60 y 70 que crearon esa psicodelia religiosa que con los años se denominó ‘’Xian Psych’’, tratándose de generalmente grupos de artistas relacionados a alguna religión o directamente jóvenes predicadores de alguna religión que volcaron todas sus intenciones religiosas y morales en la psicodelia, el rock y la música en sí.
Hay muchos ejemplos, que funcionaban en los círculos under de la época, manifestándose desde el rock y la psicodelia, música con forma de canciones generalmente sencillas técnicamente, con letras devenidas en predicas religiosas, peor siendo muchas veces experimentos muy interesantes que exigen un acercamiento con una mente desprejuiciada que pueda apreciar este fulgor psicodélico sin caer en el rechazo antes la conexión del disco o la música con alguna religión.
En el caso de St. Pius X Seminary Choir, se trató de un grupo coral dirigido por el reverendo Nicholas Freund, ya ubicados en San Francisco hacia 1968. La partida de Nicholas Freund desde Wisconsin a fines de la década de 1960 rumbo a San Francisco, no solo fue un intento de sumarse a la floreciente escena religiosa de la costa oeste, sino que este hecho implicó un factor importante en su producción musical, ahora su influencia musical principal no era solo lo coral y religioso sino que también tuvo conexiones con la también floreciente escena psicodelia en uno de los puntos hippies por excelencia en los Estados Unidos. Por consiguiente la música del grupo se volvió hacia la psicodelia por añadidura, por obsecuencia, por interés comercial, o por, seguramente, tratar de atraer al público joven hippie al interpretar esos ‘’nuevos sonidos’’ que en aquella época ya habían florecido y era tendencia entre los jóvenes.
En 1968 publican su album ''Each One Heard in His Own Language About the Marvels of God'', con un portada llamativa y un concepto determinante, y una tirada privada de 600 copias en la etiqueta personalizada de ''Century Records''. El álbum es entretenido, se trata de una interesante colección de canciones que pertenecen a las homilías religiosas típicas, con letras que hablan de las epopeyas de dios y sus enviados en la tierra, canciones muchas veces con formas de predicas que repiten una frase entre medio de alguna otra oración.
Lo interesante es que ese encuentro con la psicodelia hicieron de esto un interesante experimento, que primero parte desde el folk, la música coral y el góspel, a lo que se le suman los elementos psicodélicos especialmente en la guitarra eléctrica del guitarrista y cantante del grupo Peter Apps, además de unos teclados y baterías que terminan de dar ese gusto psicodélico que tanto vuelve a este sonido como algo interesante y que saca al concepto del disco de ese mero hermetismo religioso.
Otro punto interesante del disco es su comienzo del mismo con dos tracks interesantes. El primero de ellos, con el que comienza el disco, es una pieza puramente coral, solo para voz, que parece sacada de una predica religiosa de alguna iglesia. El segundo track y más interesante aun, es la pieza ‘’Pentecost Sunday’’, en la que el grupo se introduce, solo para esa ocasión, en el vanguardismo, un vanguardismo bastante bien acabado y hasta radical, con un delirio general y la implementación de aplicación electrónicas de corte música concreta creadas por el compositor Dary John Mizelle, una pieza exquisita. Mizelle se instruyó en composición y participó en el New Music Ensemble de la Universidad de California, allí participó en un curso impartido por Karlheinz Stockhausen. Mizelle también es miembro fundador de la revista SOURCE Music of the Avant Garde.
En realidad Nicholas Freund ya había dirigido un disco llamado ‘’Sing To The Lord A New Song’’ hacia 1968, con probablemente algunos de los mismos integrantes del grupo coral, grabado en vivo en 1967 en la iglesia presbiteriana Westminster, en Sacramento, California. Luego grabarían el citado segundo disco ‘’Each One Heard in His Own Language About the Marvels of God’’ de 1968. También Freund dirigiría y produciría otro álbum más dentro de la música religiosa hippie, denominado ‘’Montgomery Chapel’’ por el entonces grupo The Search Party en 1969.
lunes, 17 de mayo de 2021
Raul Porchetto - Cristo Rock (1972)
El comienzo del disco puede llegar a engañar, comenzando con los conceptos de la obertura y siguiendo con un tema de rock pesado bien al estilo de ‘’La Pesada’’, banda cuyos miembros participan en este disco, pero luego de estos temas comienza la maza acústica del disco propiamente dicha que se desarrolla en delicadas canciones folk acústicas ornamentadas eventualmente con arreglos de cuerda, apariciones de rock, apariciones de arreglos corales, y siempre siguiendo por esa línea lirica de una delicadeza melódica y una delicadeza en la interpretación del autor, carácter que se incremente con el canto tan característico del autor. Hay pasajes por donde el sonido suena como un pastiche, un collage de grabaciones alteradas, atmosferas extrañas e inventos varios, especialmente esto ocurre en el último track, el llamado ‘’Cancion VIII’’, que comienza curiosamente con un blues pero que poco a poco se deforma para terminar de ingresar hacia terrenos desconocidos, con las aplicaciones sonoras nombradas anteriormente, un mejunje tan extraño que alcanza el mote de vanguardista, con el rock/blues como excusa para presentarse pero para terminar también volcándose hacia terrenos desconocidos y que buscan la innovación sonora.
Estos intentos experimentales son típicos del rock de aquel momento, y típicos además de quien estuvo a cargo de la producción del disco, el mismísimo Billy Bond, quien, acompañado por otros músicos estelares de la escena rock argentina de la época, como lo eran Claudio Gabis en guitarra, Kubero Díaz en guitarra, Alejandro Medina en bajo, Cacho Lafalce en bajo, Charly García en teclados, Jorge Pinchevsky en violín, Oscar Moro en batería, Jimmy Márquez en batería, se encarga de dotarle al disco, desde la producción, de algunas ideas y avances que se ven reflejados en algunos pasajes puntuales del disco, como en el primer track, llamado ‘’Cancion I’’, el ya mencionado ultimo track del disco, llamado ‘’Cancion VIII’’, y en general en algunos arreglos particulares que brotan junto a los arreglos acústicos del compositor de los temas. Estos detalles realzan esa noción que presenta la obra de ser un trabajo ‘’conceptual’’ u ‘’operístico’’, son las visiones del autor de la música hechas carne a través de la producción.
La participación de semejantes músicos de rock en este disco le dotó al mismo una significancia que se puede ver reflejada en la aparición del rock más duro, alejándose de lo acústico, como lo es en el segundo tracks, ‘’Cancion II’’, donde abandonan cualquier intento acústico para meterse de lleno en un rock, puro y duro, donde se continua con el mismo concepto lirico pero el sonido rock se impone. Sobre esto Porcheto hace referencia en un entrevista: ‘’El rock era underground, éramos contracultura, pero dentro de eso había ciertos parámetros que había que respetar. Si vos no los respetabas y ya te ibas, no sé, a lo electroacústico, directamente te querían matar... Tanto es así que no doy pie con bola nunca más con la grabadora, y aunque tenía contrato por dos años y dos long-plays, no me iban a dejar grabar a menos que yo cambiase mi enfoque y yo nunca lo hice a través de mi carrera. Así que hice un par de discos simples y luego tuve que esperar un par de años para retomar mi carrera de grabación en otro sello.’’
Raul Porcheto declararía sobre la obra: "La obra está dividida en dos partes: en la primera gira alrededor de un gran recuerdo de una persona llamada Cristo al que la institución (la Iglesia) lo da como muerto. En la parte siguiente, Cristo está metido dentro de nuestro actual sistema social y político y da sus opiniones igual que lo hizo en su época. El personaje habla siempre en primera persona por que vive". De esta manera se aclara el porqué de la lírica y poética del disco hablando desde primera persona, inmerso desde la perspectiva actualizada en el contexto de la época en la que el trabajo fue publicado, visión que de alguna manera se podría extender hasta el presente porque las instituciones religiosas y eclesiásticas continúan manteniéndose firmes en una cúpula de poder y ambición que se desdicen del mensaje original de donde suponen partir.
Luego de la publicación de este disco Porcheto se asentó con un nombre propio entre lo más alto del rock nacional de época. Integró la banda "Reino de Munt", en la que tocaron Alejandro Lerner y Gustavo Bazterrica, entre otros. En 1976 integró el grupo Porsuigieco, junto a León Gieco, María Rosa Yorio, Charly García y Nito Mestre. Para 1979, porchetto grabó varios álbumes en los que colaboraron artistas como Pedro Aznar, Gustavo Bazterrica, Alejandro Lerner y Lito Epumer. En 1980, Porchetto editó "Metegol" y al año siguiente, "Televisión", con la participación de los futuros G.I.T., ambos discos de rock moderno, de los primeros en su tipo en Argentina. En 1982, cuando todavía gobernaba la dictadura militar, Raúl Porchetto editaba 2 LPs: "Che pibe", que incluye el tema «Che pibe, vení votá» cantado a dúo con León Gieco y que fue Disco de Oro. En 1983, después de la Guerra de las Malvinas, editó «Reina madre», disco de platino que llegó a ser uno de los más vendidos del rock nacional.
miércoles, 1 de julio de 2020
Pescado Rabioso - Artaud (1973)
El disco ‘’Artaud’’, creado por Luis Alberto Spinetta, se encuentra entre las expresiones fundamentales y más influyentes que hayan salido del rock argentino, a menudo seleccionado como uno de los mejores discos del rock de dicho país. Surgido de la época más efervescente y rebelde de la carrera del ‘’flaco’’, este artefacto se conserva hasta aun hoy en su propia aura original, propio de un momento en que su autor estaba transitando la filosofía, la poesía surrealista, el pensamiento escéptico hacia el conservadurismo más rancio de las convenciones populares, además de una búsqueda de una nueva identidad que lo ubicara en un camino de revelaciones y creaciones en la canción popular, con roces con el vanguardismo.
‘’Pescado Rabioso’’ era la banda que Spinetta había formado y liderado desde fines de 1971, la cual había publicado dos discos entre 1972 y 1973, banda que se separó a mediados de 1973, tras un recital en el teatro Planeta. Sus integrantes no aceptaban ni entendían la visión musical que estaba desarrollando Luis Alberto y simplemente dejaron de responder a su convocatoria hasta que se este quedó solo. Spinetta siguió entonces con las canciones que venía escribiendo para Pescado Rabioso, y el disco Artaud se completó con esas composiciones. El material se editó en 1973, con autoría de Pescado Rabioso por razones contractuales, pero quien compuso y grabó las nueve canciones del disco fue el mismo Luis Alberto Spinetta, quien a su vez recurrió a la colaboración de su hermano Gustavo Spinetta, y a la de sus ex compañeros de ‘’Almendra’’, Rodolfo García y Emilio del Guercio.
Black Amaya, ex compañero de Spinetta en Pescado Rabioso, recuerda lo siguiente de ese momento: ‘’Él empezó a perfilarse para otro lugar, una mano más arreglada tipo lo que después fue Invisible. A lo último escribía un tema y yo no lo entendía; estaba leyendo mucho a Artaud, Rimbaud. Primero se fue Cutaia, después David y después yo. El Flaco se quedó solo, sentado en una butaca de la sala Planeta, se sintió abandonado porque quería seguir tocando con Pescado, y me dijo que no iba a tocar nunca más conmigo. Como se quedó solo y quedaba pendiente grabar un disco más con Microfón, grabó Artaud con los temas que tenía para Pescado Rabioso; cuando escuché Artaud me quería matar. ’’
No se podría consignar bajó qué género funciona esta obra, sin duda hay rock, canción acústica, un blues y elementos vanguardistas, pero su sonido escapa a cualquier convención para erigirse como un artefacto atemporal que contiene un extraño fulgor místico bajo el que funcionan todas las canciones, que se conectan entre sí bajo el mismo concepto. Todas las composiciones del disco se convirtieron en estándares importantes en el repertorio de Spinetta, instalándose fuertemente en el inconsciente colectivo argentino como canciones referentes para el ámbito del rock nacional.
El disco ofrece una aventura sonora en la cual sumergirse, un sonido tristemente dulce, suavemente decadente y alentador, con las sorprendentes visiones poéticas típicas de Spinetta estimuladas aún más por su fascinación por el surrealismo, la búsqueda de un rupturismo nihilista, además de sus choques con la realidad que lo llevaron a escribir letras que en general se convierten en paradojas poéticas y morales que estimulan el análisis introspectivo, con sus enseñanzas, sus fulgurantes mensajes, y sus visiones acerca del mundo. Las letras, acompañadas por inquietantes momentos musicales, no son sencillas y para entenderlas generalmente hay que recurrir a las palabras propias del autor desperdigadas en entrevistas y libros. Cada canción escrita por Spinetta contiene un mundo interno y toda una historia detrás que respalda cada palabra cantada.
Varias canciones del disco se salen de lo común, conteniendo un mundo sonoro en su interior. ‘’Cementerio Club’’ es un blues pero no con forma clásica, sino tipo blues/jazz con una forma extraña y diversos arreglos que lo sacan de los estándares del género, un tema letal. El tema ha sido interpretado como una metáfora de la violencia de los años 70s, así como una expresión del pensamiento del propio Spinetta sobre el yo, Dios y el rechazo al proceso de idolatría de los músicos populares. ‘’La Sed Verdadera’’ es otro tema muy particular, una especie de composición acústica, con armonías áureas y un aire totalmente místico (que muchas veces, en momentos de desconcierto y de encuentro con mundos etéreos, surge esa canción como convirtiéndose en un canal que es usado por lo desconocido para llegar a la realidad física) que termina ahogándose en una serie de efectos y grabaciones de sonido alteradas, surgiendo así uno de los momentos más vanguardistas y surrealistas del álbum. La letra de ‘’La Sed Verdadera’’ es un diálogoo personal de Spinetta con cada persona de su público, insistiendo en una de las luchas constantes del músico, por evitar ser puesto en un lugar de ídolo. Y como no mencionar a la mítica ‘’Cantata De Puentes Amarillos’’, un himno, una suite folk de nueve minutos de duración, una composición muy compleja con varias formas poéticas y varias formas musicales, agrupadas en módulos diferentes entre sí, una composición única en su tipo, un emblema, el corazón del disco. En su interior contiene un sinfín de referencias e imágenes poéticas surrealistas, "monos, nidos, platos de café", o frases contundentes como "con esta sangre alrededor/ no sé qué puedo yo mirar", con alusiones a la realidad política del país y su creciente violencia.
El título del álbum hace referencia, por supuesto, al poeta francés Antonin Artaud, trabajo a quién está dedicado. Artaud es creador de títulos fundamentales como ‘’El teatro y su doble’’, “Van Gogh, el suicidado por la sociedad” o ‘’Heliogábalo o el anarquista coronado”, estas últimas dos obras fueron de influencia vital para Spinetta a la hora de crear este disco especializada y dedicada. No solo se trata de un álbum conceptual, es mucho más que eso, este disco fue creado como respuesta a la reacción de Spinetta ante a las sensaciones descarnadas que le provocó la lectura de los crudos textos de Antonin Artaud. Tal fue su influencia que el mismo Spinetta, inspirado por “Van Gogh, el suicidado por la sociedad”, escribió su propio manifiesto titulado ‘’Rock: música dura, la suicidada por la sociedad’’. En ese Manifiesto Spinetta expuso su propia concepción del rock, como un estado de plenitud interior absolutamente libre, denunciando la "profesionalidad" y el "negocio del rock" que vacía al rock de esa "dureza" profunda.
Spinetta, años después, en una entrevista, dijo lo siguiente acerca del autor francés Artaud y de cómo manifestó su influencia en el disco: ‘’Artaud se enfermó muy tempranamente de meningitis, en aquellas épocas la curación de esta enfermedad era una lenta agonía de inyecciones, entre las cuales figuraban drogas que hoy son consideradas de extrema peligrosidad, como ser heroína, morfina, etc. Entonces, de por sí, el arranca con una vida de dolor, creo que a los ocho años se enferma de meningitis, lo curan pero queda como adicto a estas drogas que son apelativos de los ataques de dolor. Tenemos a una personalidad configurada en un sufrimiento muy grande. Antonin Artaud habla de la génesis del cuerpo, es un escritor que parece percibir como murmuran sus moléculas. Se adentra en su propio cuerpo, en su dolor, lo visualiza, lo exprime, lo redime, lo filtra con sus palabras, lo saca afuera de una manera brillantísima, y compone la figura de un escritor que no puede ser ubicado en ninguna rama casi, como filosofo no está aceptado, como escritor está muy rechazado, resistido, porque en su letra hay una fuerza descomunal, hay una fuerza incontenible. Él paso creo que ocho u once años en Rodez, un asilo para dementes, y ahí escribe cosas como que las brujas se confabulan contra él, pero no escrito de una manera vulgar, está todo escrito dentro de un magma literario que funde poesía con prosa, pensamiento estructural con imágenes del sufrimiento físico. Une mundos que no son muy fáciles de unir en la literatura, y es como un personaje único, como una mosca blanca. Yo, al leer varios libros de Antonin Artaud todos juntos, recibí una ‘’overdose’’ de Artaud y por supuesto que, como yo soy una persona que me cuido, como todos tendré una parte descuidada, pero básicamente la salud y eso siempre lo traté de proteger de cualquier mal instinto que pudiera tener, entonces también como una forma de salud mental no adherí a la paranoia de Artaud y a su visión de un mundo absolutamente sufriente. No coincido con eso, el disco Artaud es un homenaje, pero un homenaje a la visión aurea, no a la visión del dolor molecular y existencial que él padece en sus escritos.’’
La creación del álbum también está signada por otros acontecimientos. Por un lado la situación socio-politica de la Argentina de aquel momento, en que luego de casi dos décadas de golpes de estado y dictaduras militares, en 1973 se convocaba a elecciones libres, en las que resultaría ganador el candidato Héctor J. Cámpora. Era un momento convulsionado para el país y Spinetta, que era parte de la contracultura del rock y que además había tenido roces con la militancia política algunos años antes, reflejaba esa situación desde el nihilismo y surrealismo rupturista. Otro factor importante fue que en ese momento Spinetta estaba comenzando una relación amorosa con Patricia Salazar, con quien mantendría una relación durante veinticinco años y con quien tendría cuatro hijos, por lo que la creación de las canciones del disco se gestaron en ese momento de amor hogareño, con su pareja y sus amigos, encerrado en su casa materna de la calle Arribeños, en Nuñez.
La primera edición del vinilo original no tenía cabida en los estantes de las tiendas de discos porque no contaba con la típica forma de las tapas de cartón cuadradas de los vinilos sino que, esa primera edición en particular, fue publicada con una tapa con forma octogonal irregular de cuatro puntas; era común que, en la época, los que compraban el disco recortaran las puntas para hacerlo entrar en las bateas o lo estantes junto a los demás discos. Los hermanos Kaminsky, directores de la discográfica Microfón, que publicó el álbum en 1973, le insistieron a Luis en varias oportunidades para que la obra se imprimiera cuadrada. Pero no hubo caso. Esta forma irregular es parte del concepto total del disco, un claro reflejo de la búsqueda del auto por ir más allá de lo establecido e innovar, chocar, pasmar al público, sacarlo de su comodidad.
martes, 14 de abril de 2020
Arco Iris - Agitor Lucens V (1974)
Dana en su infancia había viajado junto a su padre por la India y el Tibet, en ese viaje adquirió los primeros conocimientos de yoga, vegetarianismo y técnicas curativas. Se radicó con su familia en Villa Ballester (una ciudad ubicada en el centro del partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires, Argentina), y siguió desarrollando una filosofía espiritual que poco tiempo después atraparía a unos jóvenes músicos entusiastas llamados Gustavo Santaolalla, Ara Toklatián, Alberto Cascino y Guillermo Bordarempé, músicos de unos 16, 17 años, por aquel entonces.
Este encuentro marcó para siempre la vida y el camino de ellos y la influencia que Dana volcó sobre estos músicos fue fundamental para su desarrollo humano y artístico, tanto fue así que juntos se reformaron como una nueva banda, Arco Iris, viviendo en forma de comunidad, instalados en una casa en Boulogne, donde llevaban a cabo con fuerte disciplina una serie de reglas que incluían meditación, lectura, naturismo, cero drogas, yoga y una vida ascética en general. Gustavo Santaolalla recuerda: "Conocemos a Dana y nos abre el coco en montones de cosas. Fue la primera persona que me dijo: ‘’Lo tuyo vale’’. Yo, al margen y no tan al margen porque tiene muchísimo que ver, me enamoré totalmente de ella."
En el verano de 1970 ganan el "Festival Beat de la Canción Internacional" en la ciudad de Mar del Plata, con el tema "Blues de Dana". Entre 1969 y 1974 Arco Iris publicó siete discos, muchos de ellos imprescindibles para el desarrollo del rock argentino. En 1972 publican su opera rock "Sudamérica O El Regreso A La Aurora", un disco doble y uno de los trabajos más importantes en la historia del grupo, la banda mostraba con su música un profundo trabajo de fusión con ritmos folklóricos.
De esta manera desarrollan un trabajo conceptualizado dentro de estos temas, esto se refleja desde la portada que contiene claramente un ovni como imagen central, además de los títulos de las canciones, las letras de las mismas y las composiciones instrumentales completamente misteriosas y experimentales. La música de este disco contiene un carácter extraño, muy particular, se podría decir que es cósmico, místico, con referencias a lo cosmológico desde una mirada religiosa y espiritual; las letras hacen eco de epopeyas celestiales y razas intergalácticas.
Musicalmente el disco es una obra conceptual que no deja de estar plagada de detalles, desarrollos y experimentos atípicos, desde la fusión con el folklor andino presente en algunas canciones como ‘’Sendero del Marcahuasi’’, hasta la aparición de una pieza introductoria al disco como ‘’La Divina Madre’’, momentos instrumentales oscuros y misteriosos como ‘’Vientos celestiales’’ o ‘’Lucens V’’, piezas progresivas instrumentales como ‘’Un tiempo y tiempos y la mitad de un tiempo’’, jazz fusion en ‘’La nave madre’’, o la pieza final del disco que es más que experimental, el alucinante ‘’Salmo a Cristo’’. El tema ''Salmo a Cristo'' fue grabado por Héctor Zeoli en el órgano de la Basílica del Santísimo Rosario, Convento de Santo Domingo. Musicalmente el disco es muy amplio y es muy difícil aburrirse con él, ya que tiene mucho que ofrecer, transita desde el rock, piezas instrumentales, temática ovni y mucha fusión.
Y más allá de todo lo dicho aún queda una sensación no descrita que el disco deja flotando en el aire con todo esto, que es parte del misticismo volcado en el concepto artístico del sonido y que recala en los huesos como un eco misterioso que se presenta en los momentos internos más personales, de revelaciones cósmicas, presencias omnipresentes etéreas y experiencias innombrables, sensaciones que no se pueden poner en palabras pero que musicalmente este disco contiene y las refleja con un sello característico a las cuales es capaz de presentar y dar lugar como un transmisor a través del cual lo innombrable y misterioso tiene lugar.