Mostrando entradas con la etiqueta Folk Rock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Folk Rock. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de julio de 2025

Tefol: La férrea búsqueda de una musicalidad catártica, critica y espiritual

Créditos: @m.i.s.c.e.l.a.n.e.a

En la vida existen caminos que se enlazan de forma natural, donde determinadas circunstancias, externas o internas, derivan en la unión creativa de dos o más seres vivos con la única finalidad de emplear la música como un elemento en el cual redimirse y expresarse frente a un entorno agobiante, transmitiendo inquietudes terrenales o espirituales, manifiestas o imperceptibles.

Es así como surgió Tefol, una banda peruana de la ciudad del Cusco, conformada por dos hermanos: Sebastián y Juan Pablo Villafuerte Ochoa. La música siempre estuvo a su lado; desde pequeños, fueron cultivando un inquebrantable amor por sus respectivos instrumentos. Sebastián Villafuerte, hermano mayor de Juan Pablo, es un eximio guitarrista, quien siempre mantiene firme su convicción y pasión por el rock y el blues.
Y aunque Juan Pablo —actualmente un talentoso pianista— siempre quiso estudiar guitarra al igual que su hermano mayor, el piano se convirtió, con el paso del tiempo, en una auténtica herramienta entrañable y cósmica.
Acompañaron a la banda en las grabaciones de sus dos álbumes los músicos Jayro Antonio Zavala, en el bajo, y Kevin Orson Corazao, en la batería.

Dentro de la historia de Tefol debe mencionarse la influencia de una persona que ya no está entre nosotros: una especie de guía espiritual que acompaña a la banda desde alguna lejana dimensión celestial y psicodélica.
Un ser que vivió en primera persona la contracultura de la década de los 70 en los Estados Unidos, y quien tuvo la dicha de ver en vivo a muchas de las bandas más influyentes de aquel movimiento.
Esa persona, fanática de bandas como Grateful Dead, The Doors, Jimi Hendrix, Bob Dylan, entre otros, se llamó Juan Carlos Villafuerte, tío de Sebastián y Juan Pablo.
Sirva, pues, también este artículo como homenaje a este espíritu libre, quien, aun con todos los padecimientos que tuvo, supo sonreírle a los astros y viajar en una alfombra mágica sobre todos los escombros de una sociedad que, a día de hoy, sigue castigando lo diferente.


¿Qué significa Tefol?
En palabras de Sebastián, Tefol viene de Tefal, la marca de las cacerolas de su abuela. Y, dado el gusto de Sebas por bandas como Manal —cuyo nombre termina en L—, decidieron adoptar la palabra Tefal, pero cambiando la A por la O. Es así como quedó el nombre de Tefol.
A nivel de instrumentos, Sebastián es un guitarrista que se caracteriza más por trabajar un sonido distintivo que por la utilización de timbres: una Fender Stratocaster y un amplificador Princeton Reverb son suficientes para ejecutar con absoluta maestría cada una de sus canciones, con la única excepción de un fuzz tuneado por un fabricador artesanal que Sebas emplea en algunas secciones.
Por su parte, Juan Pablo no solo emplea el sonido del piano clásico, sino que también explora el del Clavinet y de órganos como el Hammond, Farfisa, Vox Continental, entre otros.

Un trabajo de cocción lenta, paciente, obstinada y con ingredientes de gran calidad: así se podría definir la gesta del primer álbum de Tefol, titulado de forma homónima.
Esta obra, publicada en 2024, es una inmersión absoluta en un mundo donde los relojes dejan de funcionar; una cabaña alejada de todas las pretensiones populares actuales, una pequeña y acogedora habitación de madera en algún lejano bosque.
Allí, dos hermanos —entre discos de vinilo de Buddy Guy, Hendrix, Dylan, Pappo, Lee Lewis, Allman Brothers, Yes, Who, Crimson, Spinetta, etc.— se juntan a crear, bajo el calor de una antigua estufa. Una guitarra y un piano van hilvanando futuras canciones con el corazón en la mano, los ojos en las constelaciones y los pies sobre la tierra.

El cráneo incluido dentro del arte de portada fue elaborado por Aarón Dueñas Chillitupa, mientras que el arte de portada como tal fue obra de Fernando Alejo Chávez, bajo la dirección de los hermanos Sebastián y Juan Pablo.
Asimismo, cada canción de este primer álbum cuenta una hermosa animación en video (visualizer) en el canal de YouTube de la banda.

Créditos: Fernando Alejo Chávez

Centrándonos en el arte de portada, se puede observar la presencia de un cráneo cubierto por una vegetación florida: un extraño lugar que sirve de refugio para ambos hermanos, quienes observan misteriosamente el exterior.
Alrededor yace el caos de un entorno descolorido y furibundo, pero se logra distinguir a dos personajes etéreos que parecen surcar la vorágine; cual maestros de otra dimensión, dejan semillas que seguirán floreciendo y revitalizando el cráneo central.
En un rincón, un perchero sostiene la ropa del personaje que recorrerá cada canción del álbum, un personaje que parece emerger de las tinieblas mentales, de un pasado tormentoso y autodestructivo. Y es que el cráneo es precisamente el rostro del personaje central del álbum: un ser que está decidido a redimir sus heridas, empleando su arma más valiosa: la música.
Porque el mejor antídoto, el más bello elixir, siempre será aquella canción que desenmaraña la mente y abre las puertas del alma.

El Tren, canción que abre el primer álbum de Tefol, es un poderoso blues rock con derivaciones psicodélicas. Guitarra y teclados se ensamblan con gran contundencia y feeling para acompañar una letra que habla, de forma metafórica, sobre las radicalizaciones políticas que inundan de odio a aquellas personas que deciden convertirse en paladines de la pseudo libertad.
Un tren que no va hacia ningún lugar, pero que, en su afán incendiario, siembra prisiones a su paso, condenándonos a la autocensura y la paranoia.
Rompamos entonces las cadenas impuestas y cantemos:

Fuego con miel
mezcla de mi alma
que abre las puertas del ser…

Le sigue Saber, una hermosa canción de folk rock con toques country. Fue compuesta por Juan Pablo cuando tenía catorce años. La letra denota el nacimiento de un espíritu contestatario y disconforme con su entorno:

Si supieran lo que es vivir
arrodillado para servir
entonces entenderían lo que no quiero ser…

Créditos: @m.i.s.c.e.l.a.n.e.a

El álbum continúa con Diciembre, un rock / blues rock hilvanado de forma brillante por los teclados y la guitarra, con una letra contundente que retrata perfectamente el agobio de las presiones que el contexto ejerce sobre uno: el dilema entre el camino que se quisiera elegir y la agenda que buscan imponerte, las exigencias constantes de un entorno que solo quiere algo de ti, sin importarles tu integridad ni tu salud física y mental:

Mirando y mirando
sin poderte ver
Los muchachos y el resto quiere más
mucho más de lo que puedo dar…

Le sucede la canción titulada Agujero Negro. Se trata de un magnífico country rock psicodélico cuya letra es una férrea crítica contra quienes siguen ciegamente a los nuevos mesías y outsiders que profesan pan, circo y vino. La mortal displicencia que hunde a la gente en el entretenimiento barato, una poderosa anestesia que inocula ingentes cantidades de cobardía y pereza, volviéndolos incapaces de distinguir a su verdugo, quien se vestirá de oveja para así embaucar fácilmente a su presa:

Siempre te atoraste pretendiendo ser un hombre libre
rezando a héroes falsos
criticando a los demás…

Prosigue El Brote, una de las canciones más espirituales del álbum. Se trata de un folk rock blusero, coloreado por hermosos teclados y órganos, así como por un solo de guitarra magistral y emotivo. La letra nos recuerda que el objetivo nunca será la búsqueda de aceptación a cualquier precio, pues la necesidad de reconocimiento no debe perseguirse traicionándote a ti mismo.
Planteémoslo de esta manera: una canción es como una solitaria pluma de ave surcando el viento; a veces, la pluma se cruza en tu camino y cae lentamente en la palma de tu mano. Es entonces cuando la música anida en un corazón que busca vitalidad en la simpleza de la vida, lejos de los reflectores de un gran sistema que solo siembra discordia y mezquindad entre la gente:

Cuando el rey cambie el orden
volver sea viento y monte
este juego es algo más que tan sólo alegrar
no se trata de lanzar tus penas sin andar…


Continúa la canción titulada Corona-Boogie, un huayno (género musical tradicional andino) fusionado con rock and roll y boogie: una mezcla extraña, cautivadora e interesante que rinde homenaje a la música tradicional que los hermanos Sebastián y Juan Pablo aprendieron en la escuela de música Qantu, lugar donde estudiaron sus respectivos instrumentos. La letra aborda el caos que tomó por asalto nuestra salud mental durante la pandemia del coronavirus, así como los conflictos y protestas que inundaron las primeras planas y los noticieros:

Y mientras nuestras cabezas marchitaban
tontos hablaron, tontos gritaron
quemando un mundo para un mejor futuro
fue la excusa que usaron
pacifistas metiendo ladrillazos
los hipócritas bailaron…

Le sigue la canción Lucecita, uno de los puntos más altos del álbum. Se trata de un hermoso rock funky que incluye un saxofón a cargo del músico invitado Manuel Callo Chávez. Los espléndidos teclados, ejecutados con mucho swing, encumbran la canción; asimismo, las intervenciones de la guitarra, con ese sonido entre blusero y funky, son sin lugar a dudas un deleite auditivo. La letra aborda ese sentimiento de empatía frente a un ser querido que está atravesando circunstancias difíciles, algo muy humano y simple:

¡Para! está sufriendo, ¿no ves?
la están ahogando
Escapa de allí
lleva tu mente lejos y nútrela con luz…

Cierra el primer álbum de Tefol la canción titulada Nebulosa Color Pastel, un tema de rock progresivo con tintes psicodélicos y de latin rock. Una vez más, la versatilidad, el sentimiento y la precisión de los teclados, así como los magníficos solos de guitarra con espíritu blues-rockero, otorgan a esta pieza un carácter dinámico y profundamente auténtico. Cada pasaje está interpretado con notable maestría, sintetizando de forma magistral la calidad compositiva de la banda. La letra aborda la inmersión del ser humano en las cumbres y abismos de su existencia, en los claroscuros vitales, esos viajes introspectivos que conducen por los parajes más oscuros y dolorosos del alma hasta arribar, finalmente, a un lugar prístino y liberador:

Para un poco y ven acá
donde nadie piensa en clavarte el puñal
si te siguen
no los dejes entrar...


Al final de esta travesía de ocho canciones, el personaje central del álbum logra liberarse de la máscara en forma de cráneo, pues ha llegado su siguiente batalla: una en la que deberá emplear su esencia como vela de una embarcación dispuesta a surcar los mares del tempo y la visceralidad. Es así como arribamos al segundo álbum de Tefol, publicado en 2025, una obra gestada bajo una férrea convicción por la musicalidad y un profundo amor por la energía y contundencia del rock.

El arte de portada, elaborado por @m.i.s.c.e.l.a.n.e.a bajo la dirección de Sebastián y Juan Pablo, parte del concepto de los sentimientos, emociones y estados mentales predominantes en las canciones del álbum, agrupados en cuatro colores: el color rojo representa la ira, presente en canciones como Heavy, Alemana y Chacarock; el color verde simboliza la melancolía y la nostalgia en temas como Claviman, Botellita De Uranio y Creativitis Autoinmune; el color azul encarna el espíritu reflexivo y la introspección en canciones como Soul Sebas, El Bosque y El Ave Y El Tonto Delirante; y, por último, el color blanco representa la conjunción y síntesis de todo lo anterior, cristalizado en la canción Las Rejas, que da cierre al álbum.

Esta gama cromática de colores, perfectamente representada en la portada, podría simbolizar el aura del alma. Y es que, ¿no somos acaso la suma de luces y sombras, de aciertos y desencantos, de encumbradas alegrías y profundos pesares? Todos estos matices que nos acompañan a lo largo de nuestras vidas deben ser recorridos, mas no evitados, porque el encanto de vivir reside precisamente en lo tangible y lo invisible de un camino vital que nunca será predecible ni lineal.

Créditos: @m.i.s.c.e.l.a.n.e.a

Abre el álbum el sensacional Soul Sebas, que, como su nombre lo indica, se trata de un soul acompañado con dosis de blues, psicodelia y rock progresivo. Musicalmente, esta canción presenta una guitarra magistralmente sensitiva, con una gran dinámica entre sutileza y fuerza. El teclado, por su parte, brinda un acompañamiento grandioso, marcando determinadas derivaciones psicodélicas y progresivas que le otorgan un encanto particular a la canción. La letra aborda los desencuentros internos que uno tiene consigo mismo, así como también los conflictos en las relaciones interpersonales:

Tu mente va
sin compasión a morder
estás quebrada y ya no sabes qué hacer
Alcanfor, los golpes sanan de pie
sin saber, la propiedad que posees…

Le sigue Claviman, en una transición casi cinematográfica muy bien lograda, con unos vientos modificados y/o distorsionados que dan paso a la aparición del glorioso Clavinet, ejecutado de forma enérgica y cadenciosa por Juan Pablo. La canción viene a ser una extraña pero efectiva mezcla de gypsy jazz, blues rock y pinceladas progresivas. La letra habla sobre un episodio nostálgico mientras se transitan aquellos lugares, materiales o inmateriales, que evocan recuerdos gratos y dolorosos:

Luna roja, ciudad muerta
me escondo en la terminal oxidada
un largo tramo por recorrer, esperando verla otra vez
tal vez mañana, el peso de mis hombros se caiga…

El álbum prosigue con El Bosque, una preciosa canción de folk rock cuya letra aborda, de forma metafórica, ese remanso espiritual donde encontramos paz, lejos de las represiones internas que nos encadenan al despiadado asfalto:

La verdad del bosque me sostiene sin dolor
al volver mis sueños están intactos
ya sin lesión…


Continúa la canción titulada Heavy, un enérgico blues rock psicodélico donde la banda saca a relucir su espíritu entrañablemente rockero. No te dan ni un solo segundo de respiro: la guitarra ocupa el ambiente con riffs cavernosos, mientras el sonido enrabietado de los teclados y los solos bluseros son sencillamente exquisitos. Sin lugar a dudas, el feeling y groove de esta canción la colocan como una de las mejores del álbum. La letra aborda de forma directa la ira, frustración y desencanto que un artista padece en una ciudad donde la mediocridad y el conformismo son constantemente ponderados y premiados:

Llega a la pradera, caminando
sin tardar, ponte el collar
que lo inefable está en un bend con tripa y alma
Alérgico, es el suelo de la calle
con aroma a petricor…

Prosigue la canción Botellita De Uranio, se trata de un bellísimo rock psicodélico, bastante melódico, con ciertos atisbos progresivos. La armonía del piano está inspirada en una zamba argentina y está magistralmente arropada por silbidos oníricos, poderosas guitarras bluseras y una letra muy emotiva que refleja aquellas noches solitarias de contemplación lunar, donde añoramos que nuestro ser encuentre alguna isla donde anidar, una isla donde podamos hallar el esquivo cofre de la vital simpleza:

Así que si alguien me encuentra
estaré flotando en el mar
como el humo que revoloteó
Con gracia y viveza antes de desaparecer
en un parpadeo me empecé a desvanecer…

Le sucede la canción titulada Alemana, se trata de un sensacional blues rock monolítico con arrebatos progresivos, donde Sebastián nos demuestra una vez más todo el poderío de su guitarra encendida en llamas. Y es que el fuego que emite al tocar es sencillamente alquimia musical. La deriva progresiva de la canción, donde instrumentos y voces crean un ambiente casi teatral, es un claro homenaje a Stravinski, Frank Zappa y Gentle Giant. La letra aborda los encasillamientos ideológicos que aprisionan a determinadas personas, quienes se sienten en la potestad de imponer sus ideas a los demás, siendo evidente su intolerancia ante perspectivas diferentes y la inevitable deriva en la violencia como medio para implantar lo que se cree verídico e incontestable:

Y me quieren matar en la charla del bar, siempre ensucian la vereda
la vereda que brilla sin ladrar
No falta mucho más, para que el mundo mortal
se arrepienta de toda su jaqueca
la jaqueca del hombre cerebral…


Le sigue la canción titulada El Ave Y El Tonto Delirante, se trata de un excepcional folk rock sutilmente psicodélico, una auténtica joya musical que es capaz de conmover los resquicios más profundos del alma. Y es que quienes hemos padecido inclementes tormentas en el pasado conocemos perfectamente esa sensación crepuscular que embarga el alma, una sensación que por momentos conmociona, pero que en esencia son solo, quizás, los colores que nuestro espíritu libera y que viajan por el viento hacia el corazón de la naturaleza:

Extraña, extravagante
tierna, brillante
ave no te dejes atar
pero no olvides esos escasos y buenos momentos que en el vacío flotarán
Porque aunque sea bueno avanzar
es bello de vez en cuando mirar atrás
por más que desprecies el ayer de tu vieja vida
toda completa es como vale en realidad
Y por más lejos que te vayas de este lugar
el viejo cerro y esos recuerdos te encontrarán…

Continúa la canción titulada Creativitis Autoinmune, se trata de un rock con pinceladas psicodélicas que presenta agradables y melódicos coros, así como arreglos en los teclados que crean un clima sutilmente etéreo. Las guitarras, por su parte, le añaden cuerpo y vehemencia al ambiente. Sin duda, una canción hermosa cuya letra aborda esa sensación momentánea de desolación y extravío frente a determinadas luchas internas que se vienen librando. Y es que la melancolía es un sentimiento que merece ser transitado, como si se tratase de beber una taza de café puro cuyo sabor nos resulta amargo, algo ácido o terroso. Como ya lo mencionamos anteriormente, no se trata de abusar de escapismos ni de forzar una engañosa felicidad, sino de, quizás, aprender a convivir con lo claro y lo oscuro de nuestro ser:

Yo recuerdo vivir y mirar
el cielo al caminar, maravillado y ponerme a nadar
entre las nubes y el violeta de cristal
Tú me viste hace tiempo y al pasar
mi vista se hunde en el suelo pedregoso a divagar…

Prosigue otro de los puntos altos del álbum, la canción titulada Chacarock. Se trata de un rock progresivo psicodélico, con guitarras y teclados formidables, un auténtico manjar para los amantes del prog. El título hace referencia a una chacarera, ya que el tema está compuesto sobre un riff de rock montado sobre un ritmo de chacarera. La letra es una tenaz crítica a aquellas instituciones y sectores que organizan y promueven eventos culturales en la ciudad del Cusco, Perú: servidores públicos que actúan guiados únicamente por sus intereses personales e ideológicos, relegando de esa forma a aquellos artistas que no sean cercanos al poder de turno. No obstante, hay quienes deciden traicionarse y entrar en esa dinámica de favores y corrupción, porque… “la vida es una sola”, ¿verdad?

Con la puerta abierta a un lugar donde el rehén lame sus cadenas
se frota en estiércol, se burla del demente
quiere ser gerente
la brecha no sólo es dinero, está en el corazón…


Le sucede la canción Septiembre, se trata de un blues lento con pinceladas estelares de guitarra que se entrelazan perfectamente con la emotividad de la letra, la cual relata una dolorosa ruptura amorosa. En síntesis, un tema honesto, sencillo, directo y sumamente catártico:

Cuesta tanto despertar, salir de la cama y avanzar
cuesta tanto poder dormir, cerrar los ojos y dejar de existir
Qué rápido tiraste tu botella cuando se te acabó la sed…

Cierra el álbum la canción titulada Las Rejas. Este tema es otro de los puntos altos del álbum, pues transita varios estadios donde la banda mezcla de forma magistral folk rock, música clásica, rock progresivo y blues rock. Y es que, desde la hermosa introducción con guitarra acústica, la canción se convierte en una auténtica inmersión en un misterioso bosque de neblina, una excursión musical que lentamente va redimiendo el alma herida. En la medida en que amanece, la niebla se va disipando, la visión va mejorando y los rayos del sol nos van abrazando con su tibieza.

Espiritualidad A veces es difícil retener un corazón alado bajo el manto gris de lo racional; por lo tanto, la creatividad sin concesiones será siempre el leitmotiv de los dementes y las ovejas negras.

Pensamiento crítico… ¿Por qué seguir siendo permisivos y conformistas en un contexto como el sudamericano, que está infestado de una masividad corrupta y cínica? El arte siempre servirá de reducto para aquellos que decidan manifestar, en absoluta libertad, desde sus inquietudes más esotéricas hasta sus preocupaciones más terrenales.

La música de Tefol es, por lo tanto, una poderosa y resplandeciente nave catártica, crítica y espiritual. Es el arte que surge de las entrañas y del corazón de dos hermanos que crean canciones con la única finalidad de mejorar, día a día, como seres humanos. Muy a pesar de los obstáculos y cicatrices —internas y externas—, Sebastián y Juan Pablo Villafuerte Ochoa, dos discretos guerreros que, en medio de un contexto como el de la ciudad del Cusco —despiadado, ruidoso, codicioso e indiferente—, deciden enfundar con valentía una guitarra y un piano para lanzar destellos de luz en medio de tantas tinieblas:

Las rejas al emerger te cuadriculan la visión
grietas de un talismán que no para de expresar su amor
tridimensionales tus respuestas que vienen y van sin limitación
Cuerdas de un mismo plan inhabilitan sin demoler
indispensables las respuestas que vienen y van
sin definición…


Mención especial merece Darwin Villafuerte, padre de Sebastián y Juan Pablo, histórico miembro del grupo folclórico Arco Iris del Cusco, cuya presencia y legado musical sin duda han sembrado una profunda sensibilidad artística en sus hijos. Asimismo, es justo reconocer el trabajo de Roy Loayza, cuya labor en la producción de ambos álbumes de Tefol ha sido no solo notable, sino fundamental para materializar y pulir el universo sonoro que la banda ha construido con tanta honestidad y pasión.

“¿Cuántas veces puede un hombre voltear la cabeza, fingiendo que simplemente no ve?
La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento.”
— Bob Dylan, “Blowin' in the Wind”

Cod: #1816

viernes, 13 de octubre de 2023

The Fugs - Sing Ballads Of Contemporary Protest, Point Of Views, And General Dissatisfaction (1965)

Entre los orígenes prototípicos de la psicodelia aparecen algunos personajes y bandas que hicieron de las suyas en épocas germinales, entre el comienzo del uso de alucinógenos de forma masiva, el contagio entre los jóvenes por la adopción de la actitud contracultural, o el acercamiento a estilos vanguardistas y rupturistas, siendo The Fugs otro de esos conductores entre las generaciones anteriores hacia el trocar rumbo a la psicodelia ya bien formada de 1966 y 1967. Además, The Fugs reflejó algunas actitudes adoptadas en los próximos años por los hijos de la flor, con esa dosis de aquelarre descontracturado, contestatario, político, en una música con poca identidad hacia algo ya existente y que nace de ese espíritu creativo de esa época en la que se crearon varios géneros musicales.

Los miembros fundadores del grupo fueron dos jóvenes intelectuales llamados Ed Sanders y Tuli Kupferberg, dos bohemios estudiosos de literatura, músicos, artistas y emprendedores que se conocieron en Nueva York y se codearon con la crema intelectual hippie de la época y la zona. Ed Sanders había fundado su tienda llamada ‘’Librería Peace Eye’’, en la cual celebraban hapennings con los círculos intelectuales de la ciudad. Muy cerca del local de Sanders vivía Tuli Kupferberg, un héroe beat que apareció en antologías como The Beat Scene y que publicó varias revistas. A los hapennings organizados en la ‘’Librería Peace Eye’’ solían concurrir personajes tales como Andy Warhol, y literatos tan diversos como William Burroughs, George Plimpton y James Michener. Fue en ese ambiente que Sanders y Tuli Kupferberg se hicieron fervientes amigos y fundaron a The Fugs, lugar donde también hicieron la primera presentación en publico de la banda, junto a Steve Weber y Peter Stampfel de Holy Modal Rounders, que eran amigos y acordaron actuar en la gran inauguración de la librería, en 1965.

El primer álbum del grupo, lanzado originalmente bajo el título ‘’The Village Fugs Sing Ballads of Contemporary Protest, Point of Views and General Insatisfaction’’ por ‘’Broadside Records’’, una subsidiaria de ‘’Folkways Records’’, a finales de 1965, se grabó en dos sesiones de grabación diferentes utilizando instrumentación acústica y eléctrica, respectivamente, interpretadas por dos formaciones diferentes de músicos. La primera sesión de grabación de Fugs, en abril de 1965, contó con Sanders, Kupferberg, Weaver, además de Steve Weber y Peter Stampfel. Algunas de las melodías del primer álbum de Fugs provienen de las 23 melodías grabadas en esta sesión. La segunda sesión de grabación de Fugs tuvo lugar en junio de 1965. Su propósito era crear una cinta de demostración para Verve/Folkways, un nuevo sello. En esta segunda sesión estuvieron Sanders, Kupferberg y Weaver, con John Anderson al bajo, Vinny Leary a la guitarra y Steve Weber. El mismo álbum fue lanzado nuevamente en 1966 por ESP Disk, bajo el nuevo título, ‘’The Fugs First Album’’.

Si la música de The Fugs tiene algún rigor técnico, eso de difícil de decir, eran intelectuales muy formados pero su estilo era conocido por la comicidad y la sátira, por lo que la propuesta musical carece de formalidad para pasar a ser un delirio en sí mismo. El canto es informal, los arreglos se entrecruzan y parece ser un caos generalizado, un aquelarre. Muchas veces se los tilda como una de las primeras bandas de rock underground. Seguramente sobre estos fenómenos morales surja el interrogante del interés artístico y las paradojas creativas que surgían de estos, paradojas artísticas de interés para los buscadores de estilos poco idealizados bajo estándares populares.


Algunos tracks que aparecen en el disco tiene alguna formalidad en cuanto a fusión con estilos tipo country, blues, folk, incluso también de hecho hay algunas melodías interesantes dando vueltas en las pistas, que si hubiesen contado con una formalidad mayor podrían haberse vendido y no ser de un bajo de freaks creativos. Aunque a la vez, hay un fenómeno de intransigencia en todo esto, de no querer pertenecer ni a la contracultura, incluso habiendo nacido en el seno de la misma. Hay un fenómeno instalado en la psique del inconsciente colectivo humano y es el de que en su mayoría la manada se autoidentifica con lo más fácil de escuchar que haya dando vueltas en el momento, y de ahí hacia abajo se comienza a reducir la cantidad de oyentes en la medida que la propuesta musical comience a contener mayor dosis de poesía, o fusiones, o experimentos, o sofisticación, o una mezcla de todo eso, u otros elementos que hagan profundizar el concepto de la propuesta. 

Aunque es cierto que aquella fue una época muy especial, con acercamientos a los aquelarres, las vanguardias, las experimentaciones, las extensas jams sesions en vivo, aun así, hay un punto de inflexión del que no pudieron escapar, el de la autoidentificación de la manada con las canciones románticas (o de otra índole popular) de los iconos pop, y el del correspondiente alejamiento de las músicas de vanguardia por dichas manadas. Aunque el caso de The Fugs sea muy probablemente un fenómeno adrede, sin buscar necesariamente el éxito comercial sino el quehacer artístico sin las pormenorizaciones e inquietudes de la formalidad popular.

En el otoño de 1965, los Fugs emprendieron su primera gira por todo el país, como parte de una protesta contra la guerra de Vietnam, y actuaron aquí y allá en universidades, y mientras estaban en San Francisco dieron conciertos con el gran bardo Allen Ginsberg, los Mothers of Invention, Country Joe and the Fish y otras bandas. Los Fugs entonces estaban formados por Sanders, Kupferberg, Weber y Weaver.

Estas son algunas palabras de Ed Sanders sobre los orígenes del grupo: ‘’Los Fugs regresaron a Nueva York con muy poca posición en el mundo de la música, pero decididos a dejar su huella. Nos sentimos un poco como Rastignac al final de Pere Goriot de Balzac , parados en la cima del cementerio Pere-Lachaise, contemplando París y expresando una determinación de prosperar y sobrevivir. Prometimos vivir de nuestro arte, divertirnos y festejar continuamente y grabar nuestros cerebros.

No iba a ser fácil. Estábamos desafiando al sistema en varios niveles y, sin embargo, estábamos decididos a sobrevivir de alguna manera en el aparato económico del sistema. Sabíamos que habría problemas; de hecho ya hubo problemas. La policía allanó la librería Peace Eye unas horas después de un concierto de medianoche de Nochevieja (1965-66) en el Bridge Theatre. Se apoderaron de ejemplares de mi revista y me arrestaron. La ACLU, para mi eterna gratitud, tomó mi caso, que finalmente gané después de un juicio en el verano de 1967. Comenzamos a actuar en el Café Au Go Go en Bleecker Street en Greenwich Village, donde compartimos cartel con Danny Kalb, Al Kooper and the Blues Project, con la Jim Kweskin Jug Band y con un joven llamado Richie Havens, que estaba sentado inclinado cerca de su guitarra cantando melodías de Bob Dylan, a veces mejor que Bob Dylan.''


Ellos (The Fugs) burlaban de ellos mismo, satirizaban sobre ellos mismos, y celebraban ya desde sus años los credos de los hippies: el sexo libre, las políticas de izquierda, la poesía, la posición en contra de guerra, etc., envueltos en un paquete musical que puede chocar hasta a los despabilados, por su extravagancia propia y porque el uso musical como oyente de estas propuestas tal vez sea raro de abordar y peor aún para los oyentes de hoy en día, salvo por la juventud de la época que se acercaba  ellos con el entendimiento del concepto como fenómeno local, juvenil, y supuestamente innovador, o por lo menos, llamativo.

Esta música se encuentra entre los orígenes del rock, no del rock and roll surgido hacia la década de los 50s, sino del rock sesentero que era una manifestación del encuentro con el blues, elaboraciones más experimentales, fusiones con variedad de estilos y subgéneros locales, y presentaciones de trabajos de conceptos sofisticados. Desde el origen de la década de los 60s hasta promediar la mitad de dicha década, especialmente hasta 1965, el rock surgido hasta entonces y especialmente en relación con lo ‘’contracultural’’ y ‘’freak’’, fue de origen prototípico, germinal, siempre ligándose fuertemente hacia expresiones bizarras como manera de buscar la ruptura de algunas de las formalidades del rock hasta entonces, además de buscar la ruptura del estatus quo moral, político, militar, social, etc. Sin aun la aparición de los iconos del rock sesentero y su influencia psicodélica, lo propuesto por esa generación en esos primeros años roza lo bizarro casi como forma de vida, como una manera de ser no contenida por el embace que luego le ofreció el formato rock cancionero. El rock psicodélico le dotó de una identidad más definida a la música de la contracultura, pero antes de ello, los primeros atrevidos en delirar, lo hicieron en estados expresivos no contenidos, o sea, que carecían de la forma posterior de la psicodelia pero que por ende parecían a la vez manifestarse desde una fuente mucho más pura y directa de la psicodelia.

Hay varias agrupaciones que rondaron ese estilo de dudosa trascendencia artística pero que eran colectivos vivientes que encarnaban de manera viva todos los yeites de su generación y que eran personajes queribles, aunque solo por los integrantes de su generación. Entre ellos, gente como The Godz, Dr. West's Medicine Show and Junk Band, o incluso The Holy Modal Rounders quienes tuvieron relación artística con The Fugs. Un par de años más tarde también David Peel & The Lower East Side hizo lo suyo con música que era casi como un manifiesto viviente de una generación.

Cod: #1751

jueves, 9 de marzo de 2023

St. Pius X Seminary Choir - Each One Heard in His Own Language About the Marvels of God (1968)

Dentro de la psicodelia hubo una ínfima pero muy interesante rama religiosa y artística de bandas que, sumadas al género de lo ya delirante y místico, incursionaron además incluyendo en ello sus visiones y sus predicas de lo religioso, o básicamente música religiosa. En realidad, en sí misma la psicodelia ya es mística, con sus inquietudes en la búsqueda de lo sagrado o religioso, incluso en la época había sacerdotes hippies o la psicodelia misma era considerada por los hippies más radicales como un religión que buscaba, a través del uso de alucinógenos, encontrar a dios. Pero fue un selecto grupo de experimentos irrepetibles y bandas fugaces durante la década de los 60 y 70 que crearon esa psicodelia religiosa que con los años se denominó ‘’Xian Psych’’, tratándose de generalmente grupos de artistas relacionados a alguna religión o directamente jóvenes predicadores de alguna religión que volcaron todas sus intenciones religiosas y morales en la psicodelia, el rock y la música en sí.

Hay muchos ejemplos, que funcionaban en los círculos under de la época, manifestándose desde el rock y la psicodelia, música con forma de canciones generalmente sencillas técnicamente, con letras devenidas en predicas religiosas, peor siendo muchas veces experimentos muy interesantes que exigen un acercamiento con una mente desprejuiciada que pueda apreciar este fulgor psicodélico sin caer en el rechazo antes la conexión del disco o la música con alguna religión.

En el caso de St. Pius X Seminary Choir, se trató de un grupo coral dirigido por el reverendo Nicholas Freund, ya ubicados en San Francisco hacia 1968. La partida de Nicholas Freund desde Wisconsin a fines de la década de 1960 rumbo a San Francisco, no solo fue un intento de sumarse a la floreciente escena religiosa de la costa oeste, sino que este hecho implicó un factor importante en su producción musical, ahora su influencia musical principal no era solo lo coral y religioso sino que también tuvo conexiones con la también floreciente escena psicodelia en uno de los puntos hippies por excelencia en los Estados Unidos. Por consiguiente la música del grupo se volvió hacia la psicodelia por añadidura, por obsecuencia, por interés comercial, o por, seguramente, tratar de atraer al público joven hippie al interpretar esos ‘’nuevos sonidos’’ que en aquella época ya habían florecido y era tendencia entre los jóvenes. 

En 1968 publican su album ''Each One Heard in His Own Language About the Marvels of God'', con un portada llamativa y un concepto determinante, y una tirada privada de 600 copias en la etiqueta personalizada de ''Century Records''. El álbum es entretenido, se trata de una interesante colección de canciones que pertenecen a las homilías religiosas típicas, con letras que hablan de las epopeyas de dios y sus enviados en la tierra, canciones muchas veces con formas de predicas que repiten una frase entre medio de alguna otra oración. 

Lo interesante es que ese encuentro con la psicodelia hicieron de esto un interesante experimento, que primero parte desde el folk, la música coral y el góspel, a lo que se le suman los elementos psicodélicos especialmente en la guitarra eléctrica del guitarrista y cantante del grupo Peter Apps, además de unos teclados y baterías que terminan de dar ese gusto psicodélico que tanto vuelve a este sonido como algo interesante y que saca al concepto del disco de ese mero hermetismo religioso.

Otro punto interesante del disco es su comienzo del mismo con dos tracks interesantes. El primero de ellos, con el que comienza el disco, es una pieza puramente coral, solo para voz, que parece sacada de una predica religiosa de alguna iglesia. El segundo track y más interesante aun, es la pieza ‘’Pentecost Sunday’’, en la que el grupo se introduce, solo para esa ocasión, en el vanguardismo, un vanguardismo bastante bien acabado y hasta radical, con un delirio general y la implementación de aplicación electrónicas de corte música concreta creadas por el compositor Dary John Mizelle, una pieza exquisita. Mizelle se instruyó en composición y participó en el New Music Ensemble de la Universidad de California, allí participó en un curso impartido por Karlheinz Stockhausen. Mizelle también es miembro fundador de la revista SOURCE Music of the Avant Garde.

En realidad Nicholas Freund ya había dirigido un disco llamado ‘’Sing To The Lord A New Song’’ hacia 1968, con probablemente algunos de los mismos integrantes del grupo coral, grabado en vivo en 1967 en la iglesia presbiteriana Westminster, en Sacramento, California. Luego grabarían el citado segundo disco ‘’Each One Heard in His Own Language About the Marvels of God’’ de 1968. También Freund dirigiría y produciría otro álbum más dentro de la música religiosa hippie, denominado ‘’Montgomery Chapel’’ por el entonces grupo The Search Party en 1969.

Cod: #1720

lunes, 17 de mayo de 2021

Raul Porchetto - Cristo Rock (1972)

El comienzo del disco puede llegar a engañar, comenzando con los conceptos de la obertura y siguiendo con un tema de rock pesado bien al estilo de ‘’La Pesada’’, banda cuyos miembros participan en este disco, pero luego de estos temas comienza la maza acústica del disco propiamente dicha que se desarrolla en delicadas canciones folk acústicas ornamentadas eventualmente con arreglos de cuerda, apariciones de rock, apariciones de arreglos corales, y siempre siguiendo por esa línea lirica de una delicadeza melódica y una delicadeza en la interpretación del autor, carácter que se incremente con el canto tan característico del autor. Hay pasajes por donde el sonido suena como un pastiche, un collage de grabaciones alteradas, atmosferas extrañas e inventos varios, especialmente esto ocurre en el último track, el llamado ‘’Cancion VIII’’, que comienza curiosamente con un blues pero que poco a poco se deforma para terminar de ingresar hacia terrenos desconocidos, con las aplicaciones sonoras nombradas anteriormente, un mejunje tan extraño que alcanza el mote de vanguardista, con el rock/blues como excusa para presentarse pero para terminar también volcándose hacia terrenos desconocidos y que buscan la innovación sonora. 

Estos intentos experimentales son típicos del rock de aquel momento, y típicos además de quien estuvo a cargo de la producción del disco, el mismísimo Billy Bond, quien, acompañado por otros músicos estelares de la escena rock argentina de la época, como lo eran Claudio Gabis en guitarra, Kubero Díaz en guitarra, Alejandro Medina en bajo, Cacho Lafalce en bajo, Charly García en teclados, Jorge Pinchevsky en violín, Oscar Moro en batería, Jimmy Márquez en batería, se encarga de dotarle al disco, desde la producción, de algunas ideas y avances que se ven reflejados en algunos pasajes puntuales del disco, como en el primer track, llamado ‘’Cancion I’’, el ya mencionado ultimo track del disco, llamado ‘’Cancion VIII’’, y en general en algunos arreglos particulares que brotan junto a los arreglos acústicos del compositor de los temas. Estos detalles realzan esa noción que presenta la obra de ser un trabajo ‘’conceptual’’ u ‘’operístico’’, son las visiones del autor de la música hechas carne a través de la producción.

La participación de semejantes músicos de rock en este disco le dotó al mismo una significancia que se puede ver reflejada en la aparición del rock más duro, alejándose de lo acústico, como lo es en el segundo tracks, ‘’Cancion II’’, donde abandonan cualquier intento acústico para meterse de lleno en un rock, puro y duro, donde se continua con el mismo concepto lirico pero el sonido rock se impone. Sobre esto Porcheto hace referencia en un entrevista: ‘’El rock era underground, éramos contracultura, pero dentro de eso había ciertos parámetros que había que respetar. Si vos no los respetabas y ya te ibas, no sé, a lo electroacústico, directamente te querían matar... Tanto es así que no doy pie con bola nunca más con la grabadora, y aunque tenía contrato por dos años y dos long-plays, no me iban a dejar grabar a menos que yo cambiase mi enfoque y yo nunca lo hice a través de mi carrera. Así que hice un par de discos simples y luego tuve que esperar un par de años para retomar mi carrera de grabación en otro sello.’’


Se trata de un disco que parece conceptual, parece operístico, parece desarrollarse a través de un concepto que pretenden masticar y plasmar musicalmente, y de alguna forma los intentos creativos desde los nombres y estructuras de las piezas reafirman esta sensación de que se trata de una obra conceptual. El trabajo se centra en una fuerte noción religiosa pero no desde una manera de predica como lo podría ser en el rock cristiano, sino que Porcheto habla sobre religión o Jesucristo pero cuestionando aquellos estados moralmente contradictorios en los que se encuentran el establishment religioso o las instituciones relacionadas a este. Raul Porcheto: ‘’La idea del disco yo la había estructurado a partir de cómo vivenciaba la contradicción que veía entre la visión de Cristo tradicional e institucional y su figura real, su prédica y su obra.’’

Raul Porcheto declararía sobre la obra: "La obra está dividida en dos partes: en la primera gira alrededor de un gran recuerdo de una persona llamada Cristo al que la institución (la Iglesia) lo da como muerto. En la parte siguiente, Cristo está metido dentro de nuestro actual sistema social y político y da sus opiniones igual que lo hizo en su época. El personaje habla siempre en primera persona por que vive". De esta manera se aclara el porqué de la lírica y poética del disco hablando desde primera persona, inmerso desde la perspectiva actualizada en el contexto de la época en la que el trabajo fue publicado, visión que de alguna manera se podría extender hasta el presente porque las instituciones religiosas y eclesiásticas continúan manteniéndose firmes en una cúpula de poder y ambición que se desdicen del mensaje original de donde suponen partir.

Luego de la publicación de este disco Porcheto se asentó con un nombre propio entre lo más alto del rock nacional de época. Integró la banda "Reino de Munt", en la que tocaron Alejandro Lerner y Gustavo Bazterrica, entre otros.  En 1976 integró el grupo Porsuigieco, junto a León Gieco, María Rosa Yorio, Charly García y Nito Mestre. Para 1979, porchetto grabó varios álbumes en los que colaboraron artistas como Pedro Aznar, Gustavo Bazterrica, Alejandro Lerner y Lito Epumer. En 1980, Porchetto editó "Metegol" y al año siguiente, "Televisión", con la participación de los futuros G.I.T., ambos discos de rock moderno, de los primeros en su tipo en Argentina. En 1982, cuando todavía gobernaba la dictadura militar, Raúl Porchetto editaba 2 LPs: "Che pibe", que incluye el tema «Che pibe, vení votá» cantado a dúo con León Gieco y que fue Disco de Oro. En 1983, después de la Guerra de las Malvinas, editó «Reina madre», disco de platino que llegó a ser uno de los más vendidos del rock nacional.

Cod: #1558

miércoles, 1 de julio de 2020

Pescado Rabioso - Artaud (1973)

"Acaso no son el verde y el amarillo
cada uno de los colores opuestos de la muerte,
el verde para la resurrección
y el amarillo para la descomposición, la decadencia?"
Antonin Artaud, Carta a Jean Paulhan, París, 1937.


El disco ‘’Artaud’’, creado por Luis Alberto Spinetta, se encuentra entre las expresiones fundamentales y más influyentes que hayan salido del rock argentino, a menudo seleccionado como uno de los mejores discos del rock de dicho país. Surgido de la época más efervescente y rebelde de la carrera del ‘’flaco’’, este artefacto se conserva hasta aun hoy en su propia aura original, propio de un momento en que su autor estaba transitando la filosofía, la poesía surrealista, el pensamiento escéptico hacia el conservadurismo más rancio de las convenciones populares, además de una búsqueda de una nueva identidad que lo ubicara en un camino de revelaciones y creaciones en la canción popular, con roces con el vanguardismo.

‘’Pescado Rabioso’’ era la banda que Spinetta había formado y liderado desde fines de 1971, la cual había publicado dos discos entre 1972 y 1973, banda que se separó a mediados de 1973, tras un recital en el teatro Planeta. Sus integrantes no aceptaban ni entendían la visión musical que estaba desarrollando Luis Alberto y simplemente dejaron de responder a su convocatoria hasta que se este quedó solo. Spinetta siguió entonces con las canciones que venía escribiendo para Pescado Rabioso, y el disco Artaud se completó con esas composiciones. El material se editó en 1973, con autoría de Pescado Rabioso por razones contractuales, pero quien compuso y grabó las nueve canciones del disco fue el mismo Luis Alberto Spinetta, quien a su vez recurrió a la colaboración de su hermano Gustavo Spinetta, y a la de sus ex compañeros de ‘’Almendra’’, Rodolfo García y Emilio del Guercio.

Black Amaya, ex compañero de Spinetta en Pescado Rabioso, recuerda lo siguiente de ese momento: ‘’Él empezó a perfilarse para otro lugar, una mano más arreglada tipo lo que después fue Invisible. A lo último escribía un tema y yo no lo entendía; estaba leyendo mucho a Artaud, Rimbaud. Primero se fue Cutaia, después David y después yo. El Flaco se quedó solo, sentado en una butaca de la sala Planeta, se sintió abandonado porque quería seguir tocando con Pescado, y me dijo que no iba a tocar nunca más conmigo. Como se quedó solo y quedaba pendiente grabar un disco más con Microfón, grabó Artaud con los temas que tenía para Pescado Rabioso; cuando escuché Artaud me quería matar. ’’

No se podría consignar bajó qué género funciona esta obra, sin duda hay rock, canción acústica, un blues y elementos vanguardistas, pero su sonido escapa a cualquier convención para erigirse como un artefacto atemporal que contiene un extraño fulgor místico bajo el que funcionan todas las canciones, que se conectan entre sí bajo el mismo concepto.  Todas las composiciones del disco se convirtieron en estándares importantes en el repertorio de Spinetta, instalándose fuertemente en el inconsciente colectivo argentino como canciones referentes para el ámbito del rock nacional.


El disco ofrece una aventura sonora en la cual sumergirse, un sonido tristemente dulce, suavemente decadente y alentador, con las sorprendentes visiones poéticas típicas de Spinetta estimuladas aún más por su fascinación por el surrealismo, la búsqueda de un rupturismo nihilista, además de sus choques con la realidad que lo llevaron a escribir letras que en general se convierten en paradojas poéticas y morales que estimulan el análisis introspectivo, con sus enseñanzas, sus fulgurantes mensajes, y sus visiones acerca del mundo. Las letras, acompañadas por inquietantes momentos musicales, no son sencillas y para entenderlas generalmente hay que recurrir a las palabras propias del autor desperdigadas en entrevistas y libros. Cada canción escrita por Spinetta contiene un mundo interno y toda una historia detrás que respalda cada palabra cantada.

Varias canciones del disco se salen de lo común, conteniendo un mundo sonoro en su interior. ‘’Cementerio Club’’ es un blues pero no con forma clásica, sino tipo blues/jazz con una forma extraña y diversos arreglos que lo sacan de los estándares del género, un tema letal. El tema ha sido interpretado como una metáfora de la violencia de los años 70s, así como una expresión del pensamiento del propio Spinetta sobre el yo, Dios y el rechazo al proceso de idolatría de los músicos populares. ‘’La Sed Verdadera’’ es otro tema muy particular, una especie de composición acústica, con armonías áureas y un aire totalmente místico (que muchas veces, en momentos de desconcierto y de encuentro con mundos etéreos, surge esa canción como convirtiéndose en un canal que es usado por lo desconocido para llegar a la realidad física) que termina ahogándose en una serie de efectos y grabaciones de sonido alteradas, surgiendo así uno de los momentos más vanguardistas y surrealistas del álbum. La letra de ‘’La Sed Verdadera’’ es un diálogoo personal de Spinetta con cada persona de su público, insistiendo en una de las luchas constantes del músico, por evitar ser puesto en un lugar de ídolo. Y como no mencionar a la mítica ‘’Cantata De Puentes Amarillos’’, un himno, una suite folk de nueve minutos de duración, una composición muy compleja con varias formas poéticas y varias formas musicales, agrupadas en módulos diferentes entre sí, una composición única en su tipo, un emblema, el corazón del disco. En su interior contiene un sinfín de referencias e imágenes poéticas surrealistas, "monos, nidos, platos de café", o frases contundentes como  "con esta sangre alrededor/ no sé qué puedo yo mirar", con alusiones a la realidad política del país y su creciente violencia.

El título del álbum hace referencia, por supuesto, al poeta francés Antonin Artaud, trabajo a quién está dedicado. Artaud es creador de títulos fundamentales como ‘’El teatro y su doble’’, “Van Gogh, el suicidado por la sociedad” o ‘’Heliogábalo o el anarquista coronado”, estas últimas dos obras fueron de influencia vital para Spinetta a la hora de crear este disco especializada y dedicada. No solo se trata de un álbum conceptual, es mucho más que eso, este disco fue creado como respuesta a la reacción de Spinetta ante a las sensaciones descarnadas que le provocó la lectura de los crudos textos de Antonin Artaud. Tal fue su influencia que el mismo Spinetta, inspirado por “Van Gogh, el suicidado por la sociedad”, escribió su propio manifiesto titulado ‘’Rock: música dura, la suicidada por la sociedad’’. En ese Manifiesto Spinetta expuso su propia concepción del rock, como un estado de plenitud interior absolutamente libre, denunciando la "profesionalidad" y el "negocio del rock" que vacía al rock de esa "dureza" profunda.


Spinetta, años después, en una entrevista, dijo lo siguiente acerca del autor francés Artaud y de cómo manifestó su influencia en el disco: ‘’Artaud se enfermó muy tempranamente de meningitis, en aquellas épocas la curación de esta enfermedad era una lenta agonía de inyecciones, entre las cuales figuraban drogas que hoy son consideradas de extrema peligrosidad, como ser heroína, morfina, etc. Entonces, de por sí, el arranca con una vida de dolor, creo que a los ocho años se enferma de meningitis, lo curan pero queda como adicto a estas drogas que son apelativos de los ataques de dolor. Tenemos a una personalidad configurada en un sufrimiento muy grande. Antonin Artaud habla de la génesis del cuerpo, es un escritor que parece percibir como murmuran sus moléculas. Se adentra en su propio cuerpo, en su dolor, lo visualiza, lo exprime, lo redime, lo filtra con sus palabras, lo saca afuera de una manera brillantísima, y compone la figura de un escritor que no puede ser ubicado en ninguna rama casi, como filosofo no está aceptado, como escritor está muy rechazado, resistido, porque en su letra hay una fuerza descomunal, hay una fuerza incontenible. Él paso creo que ocho u once años en Rodez, un asilo para dementes, y ahí escribe cosas como que las brujas se confabulan contra él, pero no escrito de una manera vulgar, está todo escrito dentro de un magma literario que funde poesía con prosa, pensamiento estructural con imágenes del sufrimiento físico. Une mundos que no son muy fáciles de unir en la literatura, y es como un personaje único, como una mosca blanca. Yo, al leer varios libros de Antonin Artaud todos juntos, recibí una ‘’overdose’’ de Artaud y por supuesto que, como yo soy una persona que me cuido, como todos tendré una parte descuidada, pero básicamente la salud y eso siempre lo traté de proteger de cualquier mal instinto que pudiera tener, entonces también como una forma de salud mental no adherí a la paranoia de Artaud y a su visión de un mundo absolutamente sufriente. No coincido con eso, el disco Artaud es un homenaje, pero un homenaje a la visión aurea, no a la visión del dolor molecular y existencial que él padece en sus escritos.’’

La creación del álbum también está signada por otros acontecimientos. Por un lado la situación socio-politica de la Argentina de aquel momento, en que luego de casi dos décadas de golpes de estado y dictaduras militares, en 1973 se convocaba a elecciones libres, en las que resultaría ganador el candidato Héctor J. Cámpora. Era un momento convulsionado para el país y Spinetta, que era parte de la contracultura del rock y que además había tenido roces con la militancia política algunos años antes, reflejaba esa situación desde el nihilismo y surrealismo rupturista. Otro factor importante fue que en ese momento Spinetta estaba comenzando una relación amorosa con Patricia Salazar, con quien mantendría una relación durante veinticinco años y con quien tendría cuatro hijos, por lo que la creación de las canciones del disco se gestaron en ese momento de amor hogareño, con su pareja y sus amigos, encerrado en su casa materna de la calle Arribeños, en Nuñez.

La primera edición del vinilo original no tenía cabida en los estantes de las tiendas de discos porque no contaba con la típica forma de las tapas de cartón cuadradas de los vinilos sino que, esa primera edición en particular, fue publicada con una tapa con forma octogonal irregular de cuatro puntas; era común que, en la época, los que compraban el disco recortaran las puntas para hacerlo entrar en las bateas o lo estantes junto a los demás discos. Los hermanos Kaminsky, directores de la discográfica Microfón, que publicó el álbum en 1973, le insistieron a Luis en varias oportunidades para que la obra se imprimiera cuadrada. Pero no hubo caso. Esta forma irregular es parte del concepto total del disco, un claro reflejo de la búsqueda del auto por ir más allá de lo establecido e innovar, chocar, pasmar al público, sacarlo de su comodidad.

Cod: #1468

martes, 14 de abril de 2020

Arco Iris - Agitor Lucens V (1974)


’’…en la casa de mi padre hay muchas moradas. ’’  (Juan 14:2). 
¿a qué ‘’casa de mi padre’’ se refería el maestro Jesús, sino al universo y a la inmensidad del infinito? ¿y las ‘’muchas moradas’’ de mil millones de mundos serían solamente globos siderales que el padre puso a navegar en el océano cósmico del infinito, completamente vacíos para servir de regalo a los ojos de los habitantes de nuestro pequeño planeta?’’
(estas palabras figuran en la contra portada del vinilo original)

‘’Arco Iris’’ fue una de las bandas fundacionales da la etapa del rock argentino surgido entre finales de los 60s y principio de los 70s, ellos estuvieron allí en los primeros años de esta generación para dejar una fuerte huella en el rock de dicho país, siendo una de las encarnaciones más místicas y espirituales del mismo, tal era el caso que incluso tenían un guía espiritual, Dana (Danais Winnycka), una mujer misteriosa nacida en Ucrania en 1939, que se dice era pionera en el uso de técnicas alternativas provenientes de la filosofía oriental.


Dana en su infancia había viajado junto a su padre por la India y el Tibet, en ese viaje adquirió los primeros conocimientos de yoga, vegetarianismo y técnicas curativas. Se radicó con su familia en Villa Ballester (una ciudad ubicada en el centro del partido de General San Martín, provincia de Buenos Aires, Argentina), y siguió desarrollando una filosofía espiritual que poco tiempo después atraparía a unos jóvenes músicos entusiastas llamados Gustavo Santaolalla, Ara Toklatián, Alberto Cascino y Guillermo Bordarempé, músicos de unos 16, 17 años, por aquel entonces. 

Este encuentro marcó para siempre la vida y el camino de ellos y la influencia que Dana volcó sobre estos músicos fue fundamental para su desarrollo humano y artístico, tanto fue así que juntos se reformaron como una nueva banda, Arco Iris, viviendo en forma de comunidad, instalados en una casa en Boulogne, donde llevaban a cabo con fuerte disciplina una serie de reglas que incluían meditación, lectura, naturismo, cero drogas, yoga y una vida ascética en general. Gustavo Santaolalla recuerda: "Conocemos a Dana y nos abre el coco en montones de cosas. Fue la primera persona que me dijo: ‘’Lo tuyo vale’’. Yo, al margen y no tan al margen porque tiene muchísimo que ver, me enamoré totalmente de ella."


El desarrollo musical que llevan a cabo estuvo marcado evidentemente por esta presencia espiritual de Dana, y se puede apreciar en las letras y sonidos típicos del grupo a pleno misticismo hippie, con elementos religiosos, filosóficos y cósmicos, pero también se caracterizaron por una búsqueda sonora que los llevó a fusionar varios elementos a su música rock, como música progresiva y jazz, aunque especialmente fue característica su fusión con ritmos folklóricos e indoamericanos, este sello caracterizó fuertemente su estilo a seguir y marcó una fuerte distinción respecto a las demás bandas de rock contemporáneas como Los Gatos, Almendra, Manal o Vox Dei.


En el verano de 1970 ganan el "Festival Beat de la Canción Internacional" en la ciudad de Mar del Plata, con el tema "Blues de Dana". Entre 1969 y 1974 Arco Iris publicó siete discos, muchos de ellos imprescindibles para el desarrollo del rock argentino. En 1972 publican su opera rock "Sudamérica O El Regreso A La Aurora", un disco doble y uno de los trabajos más importantes en la historia del grupo, la banda mostraba con su música un profundo trabajo de fusión con ritmos folklóricos.

‘’ ’’…en la casa de mi padre hay muchas moradas. ’’ (Juan14:2). ¿A qué ‘’casa de mi padre’’ se refería el maestro Jesús, sino al universo y a la inmensidad del infinito? ¿y las ‘’muchas moradas’’ de mil millones de mundos serían solamente globos siderales que el padre puso a navegar en el océano cósmico del infinito, completamente vacíos para servir de regalo a los ojos de los habitantes de nuestro pequeño planeta?’’. Estas palabras están ubicadas en el interior del arte de portada del vinilo doble que publicaron en 1974, el llamado ‘’Agitor Lucens V’’, trabajo en el que el grupo volcaba todo su repertorio típico pero que además se adentraba en una temática especial, la temática cósmica y los conceptos de ovnis y razas extraterrestres.


De esta manera desarrollan un trabajo conceptualizado dentro de estos temas, esto se refleja desde la portada que contiene claramente un ovni como imagen central, además de los títulos de las canciones, las letras de las mismas y las composiciones instrumentales completamente misteriosas y experimentales. La música de este disco contiene un carácter extraño, muy particular, se podría decir que es cósmico, místico, con referencias a lo cosmológico desde una mirada religiosa y espiritual; las letras hacen eco de epopeyas celestiales y razas intergalácticas.


También aparece la presencia de la cultura andina, la fusión con la música folklórica típica con instrumentos típicos como el charango y el bombo, y las referencias a la resistencia de la cultura andina con frases como ‘’si el señor me dio estas manos para trabajar también son para hoy luchar’’, como una forma de resistencia frente al mal, tal vez no tanto desde un costado político sino desde un sentir religioso profundo que los lleva a levantarse contra las injusticias de la modernidad.


Musicalmente el disco es una obra conceptual que no deja de estar plagada de detalles, desarrollos y experimentos atípicos, desde la fusión con el folklor andino presente en algunas canciones como ‘’Sendero del Marcahuasi’’, hasta la aparición de una pieza introductoria al disco como ‘’La Divina Madre’’, momentos instrumentales oscuros y misteriosos como ‘’Vientos celestiales’’ o ‘’Lucens V’’, piezas progresivas instrumentales como ‘’Un tiempo y tiempos y la mitad de un tiempo’’, jazz fusion en ‘’La nave madre’’, o la pieza final del disco que es más que experimental, el alucinante ‘’Salmo a Cristo’’.  El tema ''Salmo a Cristo'' fue grabado por Héctor Zeoli en el órgano de la Basílica del Santísimo Rosario, Convento de Santo Domingo. Musicalmente el disco es muy amplio y es muy difícil aburrirse con él, ya que tiene mucho que ofrecer, transita desde el rock, piezas instrumentales, temática ovni y mucha fusión.

Y más allá de todo lo dicho aún queda una sensación no descrita que el disco deja flotando en el aire con todo esto, que es parte del misticismo volcado en el concepto artístico del sonido y que recala en los huesos como un eco misterioso que se presenta en los momentos internos más personales, de revelaciones cósmicas, presencias omnipresentes etéreas y experiencias innombrables, sensaciones que no se pueden poner en palabras pero que musicalmente este disco contiene y las refleja con un sello característico a las cuales es capaz de presentar y dar lugar como un transmisor a través del cual lo innombrable y misterioso tiene lugar.

Cod: #1433