HACIÉNDOME eco de algunos comentarios realizados en la entrada que dediqué al último volumen de
Príncipe Valiente —el séptimo— que ha sacado Manuel Caldas, en los que se hablaba de la nueva edición de
Astérix publicada por Salvat/Bruño, he decidido redactar esta breve reseña para dar cuenta de ella. Quiero empezar confesando que nunca he sido "asterixófilo" —me declaro, por el contrario, perdidamente tintinófilo—, aunque conocí las aventuras completas del intrépido guerrero galo a través de las tradicionales y añejas colecciones de Bruguera y Grijalbo/Junior, en que las leímos miles de jóvenes (y jóvenas, claro) durante los años 70-80 de la pasada centuria. Digo todo esto porque, pese a haber examinado los libros recién aparecidos, no voy a hacer la crítica con ellos en la mano, puesto que ni los he comprado, ni tengo la intención de hacerlo en el futuro (al menos eso creo ahora, aunque al final ya saben...). Pero empecemos...

Es indudable que nos hallamos ante una buena edición que, por fin, le hace justicia a la obra, por más que sus autores nunca pensaran, al realizarla, verla publicada en tan magníficas condiciones. En este sentido, conviene recordar que las aventuras de Astérix aparecieron originalmente (y por entregas) en el semanario
Pilote, y sólo posteriormente acabarían siendo recopiladas en formato de álbum independiente (pero siempre bajo unas condiciones técnicas y estéticas bastante regulares). Por ello no se entiende que en la publicidad de Salvat se haya dicho que nos hallamos ante una edición que «devuelve el esplendor al pequeño guerrero galo y todos sus amigos (y enemigos)», puesto que dicho esplendor no existió realmente nunca. De todas formas, parece lógico que una de las creaciones más importantes, decisivas e imperecederas de la
bande dessinée —la más importante, si cabe, junto con el mencionado Tintín— terminara beneficiándose de una reedición acorde con los nuevos tiempos y hecha para dar respuesta a un público que, cada vez más, exige unas mejores condiciones de tamaño, calidad de impresión y coloreado, amén de alguna que otra cosa más (como es el caso de los apéndices o extras).
Aunque el proyecto de reeditar las aventuras de
Astérix le Gaulois en tales condiciones había sido acariciado desde hacía largo tiempo por el propio Albert Uderzo, la idea sólo acabó dando sus frutos a finales del año 2006, cuando Hachette inició la publicación de la que se ha conocido con el nombre de
La grande collection. Era el resultado de un impresionante y descomunal trabajo de restauración realizado sobre casi 1.500 planchas, muchas de las cuales —la mayoría pertenecientes a los primeros 26 álbumes (los más deteriorados)— se habían vuelto a entintar y colorear, aplicándoles además un nuevo rotulado más nitido, preciso y de mayor tamaño. En el siguiente documento, que me he permitido traducir a nuestra lengua directamente desde el
francés original, se explica con bastante detalle todo el proceso (recuerden, aquellos que ignoran por completo la lengua de Molière, que
avant significa "antes" y
après "después"):
Los tomos se diseñaron en gran formato (26 x 34 cm.), incluían 8 páginas
adicionales con diseños, bocetos y muestras de originales y tuvieron un
precio de venta al público de 17,80 euros cada uno.
La cadencia de publicación en Francia fue de 8 álbumes al año, y
la colección concluyó en el 2009, coincidiendo con el cincuentenario de
la creación de la serie. Parece ser que la cadencia de publicación en Francia iba a ser de 8 libros al año, y que se tenía la intención de que la colección concluyera en el 2009, coincidiendo con el cincuentenario de la aparición de la serie. Pero lo cierto es que, a día de hoy, aún siguen saliendo nuevos álbumes en el país galo.


Pues bien, esta es la edición que ha servido de base a la que ahora acaba de lanzar en nuestro país Salvat/Bruño. Vamos, es exactamente la misma, pero traducida al español (aunque también han salido ejemplares en catalán y en vascuence). El mismo tamaño, idénticas portadas (algunas de ellas rehechas por Uderzo para la ocasión), los mismos apéndices finales, etc. Hemos ganado algo en el precio —nuestros volúmenes cuestan sólo 16,00 euros—, aunque a mucha gente les siguen pareciendo algo caretes (¿pero no es cierto que nunca llueve a gusto de todos, como bien sabemos quienes frecuentamos los blogs y otros foros dedicados a esto de la historieta?). Yo, personalmente, creo que el precio no está mal, considerando el producto que se nos ofrece. Y es que no cabe duda que nos hallamos ante una gran edición, como puede comprobarse haciendo una simple comparación entre estos nuevos libros y los viejos de Molino (que imitaban los franceses antiguos de Dargaud), Bruguera y Grijalbo/Dargaud que padecimos, toda la vida de Dios en nuestro país, los que empezábamos a leer tebeos allá por los años 60, 70 y 80 del siglo pasado. ¡Ah, qué tiempos...!


De todas formas hay algunas cosas que no me gustan demasiado. En primer lugar, el color: reconozco que está muy trabajado —algunos hablan, incluso, algo exageradamente de efecto 3D—, pero lo cierto es que no acaba de satisfacerme del todo. Lo veo demasiado infográfico y en exceso pictórico; está lleno de efectos, volúmenes y luces que no se veían en el antiguo coloreado (mucho más plano) y que solemnizan demasiado el dibujo que Uderzo empleó en la serie (no por bellísimo y elegante, menos caricaturesco y humorístico). Sé que más de uno, si pudiera, me daría una colleja por lo que acabo de decir, pero aunque no me gusta el antiguo coloreado —pobre, chapucero, desmañado y lleno de defectos—, tampoco termina de convencerme del todo el nuevo. Eso sí, reconozco que, lógicamente, se ha ganado muchísimo en este aspecto, dando brillantez, realismo y nuevo brío al conjunto de la plancha (circunstancia a la que contribuye también, y mucho, el actual mayor tamaño de la página). Y, por encima de todo, está el argumento de más peso: al parecer fue el propio Uderzo quien siguió de cerca todo el proceso de coloreado y le dio el visto bueno final. Así pues, ¿qué podría añadir yo para argumentar contra esa realidad indiscutible? Queda, pues, mi opinión al respecto en una simple anécdota y en una cuestión de gusto personal (y seguramente equivocada).

El nuevo coloreado de "La Grande Collection", en una plancha de Astérix y los godos
El segundo aspecto negativo lo encuentro en los extras: es cierto que existen y que son idénticos a los de la edición original francesa —luego no es algo que podamos achacar a Salvat—, pero resultan tan raquíticos que apenas si aportan nada al mejor disfrute y entendimiento del álbum o de la historia en él contenida. No pido yo que se hubiera incluido en cada libro un apéndice de 250 páginas —al estilo del que añadió el bueno de Moore al final de
From Hell para justificarnos su peculiar visión del mito del Jack
el Destripador—, pero sí habría sido de agradecer un contenido más explicativo y completo (algo similar a lo hecho con los libros de
Jerry Spring, de
Gil Pupila o de
Théodore Poussin, por ejemplo), y no esas escasas páginas que se limitan a recopilar alguna reproducción de originales y fotografías de portadas o primeras ediciones de cada historia. Claro que, en tal caso, seguramente el precio de venta no habría podido ser de 16,00 euros. En fin, Serafín. Ya digo que nada es perfecto, salvo Ava Gardner. Por lo demás, tanto el tamaño, como la reproducción de negro y línea, así como la rotulación me parecen magníficos.
El nuevo coloreado de La Grande Collection", en una página de Astérix gladiador
En resumen: un producto que le hace justicia a la serie y que ya iba siendo hora de conocer por estos lares, donde nunca pudimos disfrutar de esa edición decente que habría merecido uno de los personajes de cómic más famosos de todos los tiempos.
¡¡¡ASTERIXÓFILOS DEL MUNDO... A DISFRUTARLA!!!