COMO viene haciendo desde hace un tiempo con algunas obras de su fondo editorial, la antigua Glénat España —ahora también conocida con el más castizo nombre de EDT (= Editores de Tebeos)— lanza, de vez en cuando, packs en los que aparecen reunidos títulos de una misma serie que ya editó en su momento y que aún tiene en catálogo. Pues bien, el pasado día 6 puso a la venta una "bomba" tebeística que todos ustedes harán muy mal en dejar pasar (si es que lo hacen, cosa que espero no sea así después de leer esta entrada), incluso aunque ya tengan en sus anaqueles la antigua edición que se realizó de dicha obra en los años 80. Me refiero a la serie Los profesionales, del artista madrileño Carlos Giménez, en la edición que realizó Glénat España en los años 2003-2004: unos estupendos volúmenes en tapa dura y buen papel que ahora se han puesto a la venta en formato pack y que podrán adquirir ustedes por el modiquísimo precio (casi irrisorio) de 15,00 euros. Pero les advierto de dos peculiaridades que me parecen importantes: 1ª) el paquete sólo incluye cuatro de los cinco volúmenes editados en su momento bajo ese título (recordemos, en este sentido, que Glénat extrajo como álbum independiente el titulado Ramba arriba, Rambla abajo, que formaba originalmente parte de la serie en la edición realizada por Papel Vivo), lo que no se entiende muy bien, salvo que pensemos en la posibilidad de algún tipo de limitación por cuestión de derechos de autor o algo así (que ha impedido la venta íntegra de la obra), pues de otro modo no me parece bien ofrecerle "coja" la colección al potencial comprador; 2ª) se trata de una oferta limitada a 500 ejemplares, así es que ya pueden darse prisa en hacerse con uno de ellos (si están interesados en el título y en su carácter "incompleto").
En todo caso, unos libros magníficamente editados y cuyo material —incluido también el del citado álbum Rambla arriba, Rambla abajo— ha sido posteriormente reproducido de manera muy discutible y defectuosa por parte de Random House Mondadori (en su filial De Bolsillo), gigante del papel impreso que también ha editado otros títulos de Giménez en formato integral (Todo Los profesionales, Todo Paracuellos...), a través de una maniobra editorial que sus buenos cabreos le ha proporcionado a Joan Navarro, indignado porque haya quienes se aprovechen (de mala manera, en su opinión) del trabajo realizado previamente por otros (recientemente ha vuelto a la carga con el tema en su blog Viñetas).
No entraré yo en disquisiciones de este tipo, pues desconozco los aspectos puntuales que llevaron a la citada Random House-De Bolsillo a publicar estos trabajos de Giménez después de haberlo hecho Glénat, pero sí diré que la edición de Navarro es mucho más respetuosa con la obra del artista madrileño, al haberla presentado en mejores condiciones (tapa dura, buen papel), con una reproducción bastante buena y, sobre todo, conservando el formato original de cuatro tiras en que fueron realizadas las planchas (y que tanto juego narrativo ha dado a Giménez), sin necesidad de remontarlas como se hizo en De Bolsillo (con la inexplicable autorización del autor, imagino) para adaptarlas a ese feo tamaño reducido y apaisado que me parece injustificable de todo punto (salvo que se busque vender como "libro", es decir, como novela gráfica, lo que Giménez pensó como simples tebeos).
En este sentido, lo que yo nunca he terminado de entender es cómo el artista madrileño decidió aceptar la reedición de sus obras en ese formato infumable e irrespetuoso con la obra original. El remontaje de las páginas, dividiendo las planchas originales de cuatro tiras para hacer dos con cada una de ellas, la supresión de algunas viñetas... En fin... Él, que siempre ha sido tan combativo y reivindicador respecto del contenido y el continente de su obra... No sé... Quizá pensó que era mejor llegar a más gente, pero en peores condiciones. O a lo mejor es que yo exagero con lo del formato y no es tan importante... No sé, repito...
Sobre las excelencias de la edición "glénatiana" y las consecuencias de la unión Giménez-Glénat ya habló, en su momento, el crítico y divulgador Manuel Darías, en un artículo incluido en cierta monografía-homenaje dedicada al dibujante madrileño. Allí se podían leer cosas como éstas:
Hoy, de nuevo, esa "colaboración" entre Glénat y Giménez —materializada en el pack que les comento— parece que volverá a hacer las delicias de los aficionados españoles (aunque haya sido a través de lo que parece ser el saldo de un fondo editorial que no se ha debido vender como debiera, considerando la calidad de la edición).
En definitiva: que ya no tienen ustedes excusa para seguir desconociendo (o, en su caso, volver a revisar) una de las series más famosas y celebradas de la historieta española; el antecedente —permítanme ustedes la osadía— de la tan cacareada El invierno del dibujante, de Paco Roca y un documento histórico y sociológico de primera fila para saber cómo fue la vida española en los años 60 y 70 del pasado siglo, vista a través de los ojos de un grupo de jóvenes dibujantes de lo que entonces se llamaban simplemente tebeos y realizado, precisamente, por uno de ellos.
¡Hala, ya están ustedes comprando el pack! Pero tengan cuidado y repásenlo por si acaso (pidiendo que se lo abran en la tienda, pues viene retractilado), no vaya a pasarles como a un servidor, que se ha encontrado dentro del mismo con que uno de los volúmenes tenía una etiqueta del VIPS y las cubiertas más rozadas de lo que hubiera sido deseable (de donde se deduce que formó parte de alguna partida devuelta por estos centros comerciales a Glénat-EDT). En fin, Serafín; si es que no hay nada perfecto, salvo Ava Gardner...
En todo caso, unos libros magníficamente editados y cuyo material —incluido también el del citado álbum Rambla arriba, Rambla abajo— ha sido posteriormente reproducido de manera muy discutible y defectuosa por parte de Random House Mondadori (en su filial De Bolsillo), gigante del papel impreso que también ha editado otros títulos de Giménez en formato integral (Todo Los profesionales, Todo Paracuellos...), a través de una maniobra editorial que sus buenos cabreos le ha proporcionado a Joan Navarro, indignado porque haya quienes se aprovechen (de mala manera, en su opinión) del trabajo realizado previamente por otros (recientemente ha vuelto a la carga con el tema en su blog Viñetas).
Portada de la edición en rústica de Random House (la imagen está
recortada, ya que el formato original es más apaisado)
No entraré yo en disquisiciones de este tipo, pues desconozco los aspectos puntuales que llevaron a la citada Random House-De Bolsillo a publicar estos trabajos de Giménez después de haberlo hecho Glénat, pero sí diré que la edición de Navarro es mucho más respetuosa con la obra del artista madrileño, al haberla presentado en mejores condiciones (tapa dura, buen papel), con una reproducción bastante buena y, sobre todo, conservando el formato original de cuatro tiras en que fueron realizadas las planchas (y que tanto juego narrativo ha dado a Giménez), sin necesidad de remontarlas como se hizo en De Bolsillo (con la inexplicable autorización del autor, imagino) para adaptarlas a ese feo tamaño reducido y apaisado que me parece injustificable de todo punto (salvo que se busque vender como "libro", es decir, como novela gráfica, lo que Giménez pensó como simples tebeos).
Primera plancha de la serie, en la edición "recortada" de Random House
En este sentido, lo que yo nunca he terminado de entender es cómo el artista madrileño decidió aceptar la reedición de sus obras en ese formato infumable e irrespetuoso con la obra original. El remontaje de las páginas, dividiendo las planchas originales de cuatro tiras para hacer dos con cada una de ellas, la supresión de algunas viñetas... En fin... Él, que siempre ha sido tan combativo y reivindicador respecto del contenido y el continente de su obra... No sé... Quizá pensó que era mejor llegar a más gente, pero en peores condiciones. O a lo mejor es que yo exagero con lo del formato y no es tan importante... No sé, repito...
Plancha tercera de la historia "Gente tierna" (Los profesionales, vol. 3). La imagen
procede de la sección de venta de originales que hay en la página web personal
de Giménez. Allí se indica que este original mide 60 x 37 cm.
Sobre las excelencias de la edición "glénatiana" y las consecuencias de la unión Giménez-Glénat ya habló, en su momento, el crítico y divulgador Manuel Darías, en un artículo incluido en cierta monografía-homenaje dedicada al dibujante madrileño. Allí se podían leer cosas como éstas:
«El fichaje de Carlos Giménez por Glénat se ha convertido en uno de los sucesos más importantes del cómic español de estos últimos años. Ha sido una unión que ha beneficiado a todo el mundo: a Glénat, porque ha materializado la colaboración del mejor historietista español de todos los tiempos, con lo que ello significa de prestigio y categoría para una editorial de su nivel; a Carlos Giménez, porque al fin ha dado carpetazo a una especie de pesimismo que proyectaba en una profesión por la que había luchado durante muchísimos años y, sobretodo, porque el Maestro ha vuelto con ánimos renovados, rescatando del olvido a unos personajes emblemáticos, los niños de los ojos grandes, sus hijos tebeísticos de más éxito y que todavía no estaban, ni mucho menos, agotados. No obstante los más beneficiados, sin duda, hemos sido los amantes del buen cómic, que hemos recuperado a uno de nuestros preclaros ídolos, pudiendo acceder a sus viejos y míticos trabajos en unas cuidadas reediciones de tapa dura y, además, recibir el inestimable regalo de nuevas entregas de Paracuellos y otras creaciones singulares de diverso tipo».
Hoy, de nuevo, esa "colaboración" entre Glénat y Giménez —materializada en el pack que les comento— parece que volverá a hacer las delicias de los aficionados españoles (aunque haya sido a través de lo que parece ser el saldo de un fondo editorial que no se ha debido vender como debiera, considerando la calidad de la edición).
En definitiva: que ya no tienen ustedes excusa para seguir desconociendo (o, en su caso, volver a revisar) una de las series más famosas y celebradas de la historieta española; el antecedente —permítanme ustedes la osadía— de la tan cacareada El invierno del dibujante, de Paco Roca y un documento histórico y sociológico de primera fila para saber cómo fue la vida española en los años 60 y 70 del pasado siglo, vista a través de los ojos de un grupo de jóvenes dibujantes de lo que entonces se llamaban simplemente tebeos y realizado, precisamente, por uno de ellos.
¡Hala, ya están ustedes comprando el pack! Pero tengan cuidado y repásenlo por si acaso (pidiendo que se lo abran en la tienda, pues viene retractilado), no vaya a pasarles como a un servidor, que se ha encontrado dentro del mismo con que uno de los volúmenes tenía una etiqueta del VIPS y las cubiertas más rozadas de lo que hubiera sido deseable (de donde se deduce que formó parte de alguna partida devuelta por estos centros comerciales a Glénat-EDT). En fin, Serafín; si es que no hay nada perfecto, salvo Ava Gardner...