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domingo, 11 de agosto de 2019

JEAN GIRAUD/MOEBIUS: 18 CONSEJOS PARA DIBUJAR HISTORIETA




TRAIGO hoy el recuerdo de uno de los más grandes artistas que ha dado el mundo de la historieta. Uno tan enorme que, en mi modesta opinión, podría ser puesto en el mismo podio con los grandes autores que crearon el lenguaje del medio (McCay, Herriman, Segar, McManus, Foster, Raymond, Caniff...). Me refiero, claro está, a Jean Giraud, alias "Moebius". Y rememoro su figura a través de una serie de consejos (18 concretamente) que ofreció a la revista La jornada semanal, durante una visita a Méjico en el año 1996, realizada tras su paso por la ComicCon de San Diego de ese mismo año.

Ha aparecido publicada varias veces en la red. De hecho, la que más circula es una traducción al inglés realizada por Brandon Graham, autor de Prophet (Image Comics). Posteriormente otro historietista, William Stout, ha ido realizando ampliaciones personales de estos puntos expuestos por Giraud/Moebius, que Xurso G. Penalta --a quien debo esta última información, que le agradezco-- ha publicado en su blog.

En realidad ignoro si hay alguien al que le puedan ser útiles estos consejos que el maestro francés diera hace años. Personalmente, tengo para mí que si a él le sirvieron alguna vez de ayuda, no fue tanto por los consejos en sí mismos, cuanto porque era Giraud/Moebius. Pero bueno, allá van...


Breve manual para historietistas

Moebius


1. Al dibujar, hay que limpiarse de sentimientos profundos (odio, felicidad, ambición, etcétera).

2. Es muy importante lograr la educación de la mano, conseguir la obediencia, para llevar a cabo las ideas. Pero hay que tener cuidado con la perfección. Demasiada perfección y demasiada rapidez, igual que sus contrarios, son peligrosas. Cuando hay demasiada soltura, dibujos instantáneos, además de que hay errores, no hay voluntad del espíritu, sino sólo del cuerpo.

3. La perspectiva es sumamente importante, es una ley de manipulación, en el buen sentido, para hipnotizar al lector. Es bueno trabajar con espacios reales, más que con fotografías, para ejercitar nuestra lectura de la perspectiva.

4. Otra cosa que hay que aprender con cariño, es el estudio del cuerpo humano, las posiciones, los tipos, las expresiones, la arquitectura de los cuerpos, las diferencias entre las personas. El dibujo es muy diferente cuando se trata de un hombre o de una mujer; porque en el hombre se pueden cambiar un poco las líneas, hay una imprecisión que se soporta; pero con la mujer la precisión debe ser perfecta, porque si no se vuelve fea, y se enoja, ¡y entonces ya no compra nuestro comic! Para que el lector crea en la historia, los personajes deben tener vida y personalidad propias, gestos que vienen del carácter, de las enfermedades; el cuerpo se transforma con la vida, y hay un mensaje en la estructura, en la distribución de la grasa, de cada músculo, en cada arruga de la cara y del cuerpo. Es un estudio de toda la vida.

5. Cuando se hace una historia se puede empezar sin saber todo, pero haciendo anotaciones sobre el mundo particular de esa historia. Así el lector se reconoce y se interesa. Cuando un personaje muere en una historieta, y ese personaje no tiene una historia dibujada en su cara, en su cuerpo, en su vestido, no le importa al lector, no hay emoción. Y entonces los editores dicen: "Tu historieta no vale nada, sólo hay un muerto, y yo necesito veinte o treinta muertos para que funcione." Pero eso no es cierto: si el muerto, o herido, o enfermo, o el que está en problemas tiene una personalidad real que viene del estudio, de la capacidad de observación del artista, la emoción surge. En este estudio se desarrolla también una atención al otro, una compasión y un amor por la humanidad. Es muy importante para el desarrollo de un artista; si quiere ser un espejo, debe contener dentro de su conciencia el mundo entero, es un espejo que mira todo.

6. Jodorowsky dice que no me gusta dibujar caballos muertos. Es muy difí­cil. Es muy difícil dibujar un cuerpo que duerme, que se abandona, porque en el comic se estudia siempre la acción; es más fácil dibujar gente que pelea, por eso los norteamericanos dibujan superhéroes. Es más difí­cil dibujar gente que habla, porque hay una serie de movimientos muy pequeños, pero que tienen una significación, y eso cuesta más, porque necesita un amor, una atención al otro, a las pequeñas cosas que hablan de la personalidad, de la vida. Los superhéroes no tienen ninguna personalidad, todos tienen los mismos gestos y movimientos (imita gestos de ferocidad, de pelea, de correr).

7. Igualmente importante es la ropa de los personajes, el estado y el material y la textura son una visión de sus experiencias, de su vida, de su situación en la aventura, que pueden decir mucho sin palabras. En un vestido hay mil arrugas; hay que escoger dos o tres, pero las buenas.

8. El estilo, la continuidad estilítica del artista es una simbología, se puede leer como el Tarot. Yo elegí­ como un chiste el nombre de Moebius, cuando tenía 22 años, pero en realidad hay un significado en eso. Si tú traes una camiseta con un Quijote, eso me habla de quién eres. En mi caso, le doy importancia a un dibujo de relativa simplicidad, así­ se pueden hacer indicaciones sutiles.

9. Cuando un artista, un dibujante sale a la calle, no ve las mismas cosas que la gente normal. Lo que ve es documentación sobre la manera de vivir, sobre la gente.

10. Otro elemento importante es la composición. Hay que estudiar la composición de nuestras historias, porque una página, o un cuadro, es un rostro que mira al lector y que le dice algo. No es una sucesión de viñetas sin significado. Hay viñetas llenas y vací­as, otras con dinámica vertical u horizontal, y en eso hay una intención. La vertical anima; la horizontal calma; la oblicua hacia la derecha, para nosotros, occidentales, representa la acción que se dirige al futuro; la oblicua hacia la izquierda dirige las acciones al pasado. Los puntos representan una dispersión de energí­a. Algo puesto en el centro focaliza la energía y la atención, concentra. Son símbolos básicos de la lectura, que ejercen una fascinación, una hipnosis. Hay que tener una conciencia del ritmo, ponerle una trampa al lector para que caiga, y cae, se pierde, y se mueve dentro con placer, porque hay vida. Hay que estudiar a los grandes pintores, los que hablan con sus cuadros, de cualquier escuela o época, eso no importa, y hay que verlos con esa preocupación de la composición fí­sica, pero también emocional. De qué manera la combinación de las lí­neas en ese artista nos toca directamente el corazón.

11. La narración debe armonizar con el dibujo. Debe haber un ritmo visual --desde la colocación de las letras--, y la trama debe manejar la cadencia correctamente, para comprimir o para alargar el tiempo. Hay que tener cuidado con la elección y la dirección de los personajes. Usarlos como un director de cine y estudiar las distintas tomas.

12. Cuidado con la influencia devastadora del comic norteamericano en México, porque ellos sólo estudian un poco de anatomí­a, composición dinámica, los monstruos, las peleas, los gritos y los dientes. Me gusta también, pero hay muchas más posibilidades que hay que explorar.

13. Hay una conexión entre la música y el dibujo. Pero esto también depende de la personalidad y del momento. Hace tal vez unos diez años que trabajo en silencio, y para mí la música es el ritmo de las lí­neas. Dibujar es a veces estar a la caza de hallazgos, ¡una lí­nea justa es un orgasmo!

14. El color es un lenguaje que el dibujante utiliza para manipular la atención del lector y para crear belleza. Hay color objetivo y subjetivo, los estados de ánimo de los personajes influyen en el colorido, y la luz puede cambiar de un cuadro a otro, según los espacios representados y la hora del día. Hay que estudiar con atención el lenguaje de los colores.

15. Sobre todo al principio de la carrera, hay que tratar de crear historias cortas, pero de muy alta calidad. Hay mayores posibilidades de terminarlas con éxito, y de colocarlas en revistas o con editores.

16. Hay ocasiones en las que nos dirigimos hacia el fracaso a sabiendas, elegimos un tema, una extensión, una técnica que no nos conviene. Después no hay que quejarse.

17. Cuando se mandan originales a los editores y hay rechazo, hay que preguntar las razones. Hay que estudiar las razones del fracaso, y aprender. No se trata de lucha, ni con nuestras limitaciones ni con el público o editoriales. Se trata más bien de manejarlo como el aikido: la fuerza del que embiste es utilizada para derribarlo con el mí­nimo esfuerzo.

18. Ahora es posible encontrar lectores en cualquier parte del planeta. Hay que tenerlo presente. Para empezar, el dibujo es una forma de comunicación personal, pero esto no quiere decir que el artista se encierra en su burbuja; es comunicación con los seres cercanos, consigo mismo, pero también con gente desconocida. El dibujo es un medio para comunicarnos con la gran familia que no conocemos, el público, el mundo.

martes, 13 de marzo de 2012

TRISTEZA... NOSTALGIA...



¿QUIEREN que les haga una confesión personal? ¡¡Qué extraño se me hace ver el nombre de Jean Giraud junto a la palabra "obituario" en la sección de etiquetas de la entrada que dediqué a raíz de su fallecimiento!! ¿¡Fallecimiento!? ¡Qué raro utilizar una palabra de resonancias tan siniestras para referirme a ese gran artista irrepetible que fue Gir! Por no hablarles de la entrada propiamente dicha, que cada vez que entro en el blog me trae una enorme cantidad de recuerdos, relacionados con las maravillosas horas de entretenimiento, goce y diversión que el bueno de Giraud —unas veces en solitario, otras bien acompañado por el inefable Charlier— me proporcionó en el pasado.



Da un poco de repelús, la verdad, pensar que no volveremos a verle, nunca más, por el Salón del Cómic de Barcelona... Que ya jamás acudirá a la FNAC de Callao para presentarse ante los admiradores y firmar ejemplares de su próxima nueva obra (que ya no podrá ser)... Que no se prestará a grabar nuevos vídeos con sus declaraciones, ni podrá conceder más entrevistas en las que contestar gustoso y simpático al avezado reportero (o reportera) de turno...



Apenas han pasado cuarenta y ocho horas desde que se fue para siempre, pero la verdad es que se le echa bastante de menos, ¡qué carajo!

Sí, señor, se le echa de menos...


sábado, 10 de marzo de 2012

NECROLÓGICAS: JEAN GIRAUD/MOEBIUS (1938-2012)



POR diversas razones que no vienen al caso llevo unos días algo alejado del "mundanal ruïdo" —como dijera poéticamente fray Luis de León en su oda a la Vida retirada— y, por tanto, del blog y de todo lo que tiene algún tipo de relación con los medios informativos de nuestra sociedad civilizada (periódicos, telediarios, etc.). Por ese motivo, mi sorpresa y disgusto han sido mayúsculos al encender nuevamente hace un rato el ordenador y encontrarme con la terrible noticia del fallecimiento de uno de los más grandes creadores de toda la historia del Arte occidental (y digo bien). Me refiero, claro está, al francés Jean Giraud, conocido también con el sobrenombre de Moebius.

Giraud, en la mesa de trabajo hace muchos, muchos años, entintando una plancha
de la serie Blueberry, a cuyo protagonista puede verse al lado


Impactado por la noticia —como le ha ocurrido a otros aficionados—, he repasado algunos blogs, he leído los titulares de aquellos periódicos digitales que la han cubierto y termino confirmando, enormemente apenado, que el gran Giraud ha fallecido esta mañana, tras una larga enfermedad —imagino cuál podía ser— de la que estaba aquejado hace algún tiempo. Con él desaparece, insisto, uno de los historietistas más grandes, admirados, versátiles e influyentes de todos los tiempos. Y es que sólo pocos (muy pocos) dibujantes —por no decir ningún otro— han sido capaces de desarrollar más de un estilo, de alternarlos indistintamente durante decenas de años y de convertirlos en realidades gráficas indiscutibles, fecundas, exitosas y con la suficiente entidad como para querer ser imitadas por otros artistas.


¿Giraud o Moebius? ¿Moebius o Giraud? ¿Tanto monta...?


Esta es la principal característica que yo destacaría de Giraud/Moebius: su capacidad para crear "escuela" desde el punto de vista gráfico, y hacerlo con idéntico éxito en las dos vías que exploró: la más convencional de su faceta como ilustrador de la serie Blueberry y la onírica, transgresora, un tanto underground y vanguardista de su personalidad como Moebius, que dio lugar a obras maestras como El Incal, El garaje hermético, Arzach, o a proyectos tan decisivos y renovadores como el de Les Humanoïdes Associés. Y ello revolucionando los códigos del lenguaje historietístico en esos dos géneros que nuestro autor transitó con absoluta maestría: el western y la ciencia ficción. En cualquier caso, toda su trayectoria terminó confluyendo en esa obra de síntesis artística y vital —convertida, por desgracia, en una especie de testamento artístico— que es su Inside Moebius.
Con razón, el ministro de Cultura francés, Frédéric Miterrand ha escrito a propósito de su fallecimiento: «son, por así decir, dos grandes artistas los que hemos perdido [...]. Estaba el que, bajo su propio nombre, o el de Gir, creó la maravillosa serie western Blueberry, desde hace mucho tiempo situada en el panteón de los grandes clásicos de la historieta. Y había otro Jean Giraud, también talentoso pero muy diferente del primero, un Giraud que se hacía llamar Moebius».



En definitiva: un artista que, como los más grandes y poderosos creadores de la Historia, trascendió las barreras de su propio arte para terminar influyendo en otros cercanos a la historieta. El caso más conocido es el del cine, donde la impronta de Giraud/Moebius quedó marcada profundamente, a través de su colaboración como director artístico y dibujante conceptual en diversos proyectos fílmicos tan prestigiosos y reconocidos como Alien, el octavo pasajero (1979), Tron (1982), Los amos del tiempo (1982), Masters del Universo (1987), Abyss (1989) o El quinto elemento (1997), entre otros.



En fin, Serafín... Giraud/Moebius ha muerto..., pero vivirá para siempre en su arte y en nuestro recuerdo. O, por mejor decir, en el recuerdo de las sucesivas generaciones, pues su obra quizá no sea eterna, pero tiene asegurada la supervivencia por mucho, muchísimo tiempo. ¡¡¡Gracias, maestro, por todo ello y au revoir...!!!


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Como conclusión, y a modo de homenaje para con el maestro recientemente fallecido, les dejo con una selección de imágenes de sus trabajos, seguida de una de las historias más famosas e influyentes que llegara a dibujar. No es demasiado larga y posee un marcado tono gamberro que parece invitar a minusvalorarla, y a verla como algo menor dentro de su producción tebeística. Sin embargo, está considerada como una de las mejores historietas de ciencia ficción que se hayan escrito (y dibujado) nunca y, según opinión autorizada, habría marcado un punto de inflexión en el modo de concebir, ilustrar y narrar dicho género en el cómic. Lo cual demuestra una vez más, por si hiciera falta, la grandeza de Giraud como artista. Que la disfruten.











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Sit tibi terra leuis, Iohannes!