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jueves, 9 de enero de 2014

COMUNICADO DE DIEGO CÓRDOBA SOBRE LA NUEVA EDICIÓN EN COLOR DE "PRÍNCIPE VALIENTE". ¿CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA?



PUES eso. Poco más que añadir al largo comunicado que el responsable de esta edición ha hecho público. En esta ocasión el proyecto ni siquiera pudo echar a andar. ¿Las razones? Según Córdoba, las mismas que han dado al traste con otros experimentos similares: la falta de interesados para financiarlo y sacarlo adelante. Hacían falta 500 "suscriptores", como mínimo, y no se ha llegado a esa cifra. Ahora, eso sí: opiniones y sugerencias sobre cómo debía de haber sido la edición ha habido muchísimas. Quizá puedan resultarle de provecho al próximo aficionado utópico que intente hacer realidad su sueño de ver "bien" editado Príncipe Valiente. Pero mejor que no pregunte al personal cuál es su concepto de "bien", pues luego pasa lo que pasa...

He aquí el texto del comunicado:

«Amigos seguidores de la edición “gigante” y en color del Príncipe Valiente,

»Lamento comenzar el nuevo año con una noticia desagradable, pero desafortunadamente por falta de la cuota mínima de personas interesadas en este proyecto, me veo en la obligación de pararlo. El barco se hundió antes de quitar el puerto!

»Por ésta, y varias otras razones, el proyecto no se hará por el momento, a lo mejor por ser muy elitista, y esta misma élite mostrando poco entusiasmo por él. No hay que olvidar que este proyecto tenía como ambición de restaurar, recolorear y remasterizar toda la obra del Príncipe Valiente dibujada por Foster, desde los primeros años hasta los últimos. Si no se puede contar con un mínimo de gente interesada, es imposible lograrlo, ya que con el pasar de los años muchos abandonarían el proyecto en el camino (ya le sucedió a Manuel Caldas y a otros editores). Y parece ser que a día de hoy es la mediocridad la que prima, e ideas nuevas y revolucionarias suscitan poco interés. Es verdad que la época en que se buscaba el carro más potente, más rápido y con la línea más aerodinámica, ya no es una prioridad, pues el mundo se contenta con cualquier véhiculo que lo lleve del punto A al B, y que cueste lo menos posible. Vivimos en una sociedad en que se busca la fácilidad, y si sale gratis, mejor aún.

»Creí en una utopía (¿o sería un sueño?) en que proyectos como éste serían los bienvenidos, pero me topé con todo lo contrario. A poca gente le interesa tener que involucrarse en tal aventura, sobre todo teniendo otra cosa a cambio, no de la misma calidad, pero sí de menor precio y mayor accesibilidad. ¿Fué un proyecto muy bueno para ser cierto? A lo mejor… ¿Sería más viable al haberse hecho por una casa editora conocida? No lo creo. El Príncipe Valiente no suscita tanto interés como un Tintín o un Astérix para permitirse el lujo de hacer una edición de este tamaño (palabra de varios otros editores y supuestos conocedores en la materia).

»Finalmente, por falta de suficientes personas interesadas (se necesitaba un mínimo de 500 personas para las dos versiones), el proyecto no seguirá adelante.

»Puede que haya intentado alcanzar lo imposible y, como Icaro tratando de llegar al sol, me quemé las alas en el camino.

»Cordialmente,
»Diego Córdoba».


En fin, Serafín... Así están las cosas. Es una verdadera lástima...

sábado, 14 de diciembre de 2013

LA EPOPEYA DE UN CHICO PORTUGUÉS: MANUEL CALDAS, A PROPÓSITO DE LAS EDICIONES DE "PRÍNCIPE VALIENTE" (Y DE LAS TAPAS DURAS)



CLARITO, clarito —como el agua pura de la lluvia— y juicioso, juicioso a más no poder se nos muestra el editor portugués en su blog de los 300, al hablar de las ediciones de Príncipe Valiente y de sus características técnicas. Es la aportación personal que, imagino, ha querido ofrecer Manuel al infructuoso (y un tanto cansino) debate que se ha organizado en la blogosfera a propósito del proyecto de nueva edición en color de la saga liderado por Diego Córdoba.

Hermoso artículo —redactado en el español caldiano que todos conocemos bien y leemos mejor— el que ha pergeñado nuestro editor favorito. Un largo texto, con su moraleja y todo (a buen entendedor, pocas palabras bastan), que nos muestra la travesía del desierto que ha llevado a cabo Manuel a lo largo de su vida como aficionado a los tebeos para poder encontrar "su" Santo Grial: esto es, una edición de Príncipe Valiente que, por fin, le hiciera justicia al trabajo de Foster, más que al del impresor de los volúmenes, cualquiera que fuera éste en cada momento y ocasión. Toda una epopeya y una lección de amor hacia este mítico título, que nos enseña a darnos cuenta de que nunca estamos conformes con nada. Porque yo me pregunto: ¿habríamos siquiera imaginado hace diez o quince años que alguna vez íbamos a disfrutar en nuestro país con ediciones de uno de nuestros tebeos favoritos como la de Caldas, o como la que nos proponía hace unos días Diego Córdoba en su folleto publicitario? Ni por asomo.

Ejemplarizantes, como pocos, los siguientes fragmentos que extraigo del texto general redactado por Caldas:
«empecé a crear aversión al concepto de la edición de lujo, pues las de "Príncipe Valiente siempre eran mejores por fuera que por dentro (hasta las había numeradas, tontería de las tonterías). Y pensé que si un día tuviese la posibilidad absolutamente hipotética de hacer mi edición la haría lo más lujosa por dentro (que es el tratamiento mínimo que puede darse al trabajo del autor) y lo más económica por fuera».

«¿Hay gente que no la compra [se refiere a su edición en blanco, negro y grises] porque no tiene tapa dura? Puede que sí, pero estoy absolutamente cierto de que son más las personas que la compran porque es más barata con tapa blanda. Esta es mi creencia, y si no puedo comprobarla científicamente también nadie puede comprobar el contrario. Además, sólo puede darme pena el admirador de Foster que reconozca mi edición, por la calidad de reproducción de las páginas de "Príncipe Valiente", como la mejor de siempre pero que decide no comprarla no porque le falte dinero pero porque la tapa no es dura».

No se pierdan el resto del artículo, pues no tiene desperdicio.

martes, 10 de diciembre de 2013

SOBRE LAS EDICIONES ASAMBLEARIAS: UNA REFLEXIÓN A PROPÓSITO DE LA ANUNCIADA NUEVA EDICIÓN EN COLOR DE "PRÍNCIPE VALIENTE", POR DIEGO CÓRDOBA



EL proyecto de edición en color de Príncipe Valiente, cuyo anuncio saltó a la red hace ya unos días en diversos foros especializados y que ha conocido una gran difusión (incluso internacional) en tan escaso tiempo —lo cual es magnífico—, tiene visos de terminar convirtiéndose en toda una epopeya, similar a la del propio protagonista de la serie que se quiere editar. Apenas se habían hecho públicas en la blogosfera sus características técnicas —descritas en el folleto publicitario que se repartió junto con el último volumen de la edición en blanco y negro de Manuel Caldas—, y les ha faltado tiempo a los aficionados, seguidores y forofos de la saga fosteriana para elaborar todo tipo de elucubraciones, hipótesis, habladurías y suposiciones y lanzarse a ofrecer una enorme retahíla de propuestas y consejos sobre cómo ha de ser una edición que, en principio —al menos eso creía un servidor— parecía estar perfectamente definida. Y todo ello debidamente sazonado con los inevitables insultos, enfrentamientos y discusiones que han terminado desatándose entre dichos aficionados por algo que aún ni siquiera se ha puesto en marcha. ¡No les quiero decir nada cuando la cosa sea ya firme y la gente empiece a opinar sobre cosas concretas! En fin, Serafín...

Un servidor, que es bastante escéptico en todo lo que concierne a la condición humana, ya no está muy seguro de hacia dónde camina este proyecto, a la vista del cariz que han ido tomando los acontecimientos: todo el mundo opina y da consejos sobre cómo debería ser una edición que, no lo olvidemos, va a alargarse en el tiempo durante unos cuantos años. Y además lo hacen enfrentándose unos a otros, insultándose y sin llegar a ponerse de acuerdo, siquiera, en algo tan fundamental como es la encuadernación de los volúmenes. Si esto es así ya al principio de la empresa, ¿qué podemos esperar, entonces, que ocurra cuando llegue la ocasión de decidir sobre otras cuestiones como la del tipo de papel, la de la maquetación, la del cómo serán las guardas, la de los colores que deberán emplearse para todos esos elementos, la de si los volúmenes han de incluir (o no) sobrecubiertas y llevar una cinta señaladora en el interior y de si ésta —en caso de haberla— tiene que ser de tela de lino o de poliéster...? ¿Sobre todas estas cosas va a tener que estar preguntando Diego Córdoba —responsable de la edicion— a sus suscriptores y esperar a que se pongan de acuerdo? Pues es lícito pensar que si hay quienes consideran que están en su derecho de opinar ahora porque van a dar "su" dinero para la empresa, también querrán hacerlo luego, cuando aquellas cuestiones señaladas antes vayan planteándose. ¿Así de tumultuoso y difícil va a ser todo el proceso? Pero si no somos capaces los seres humanos de ponernos de acuerdo en una reunión de vecinos, ¿lo conseguiremos a la hora de fijar una edición de Príncipe Valiente? Difícil me parece, pero ya veremos...

Solamente sé una cosa: a la vista de la experiencia vivida con el proyecto que ha venido liderando Manuel Caldas desde el año 2006 para editar esta misma serie fosteriana en blanco, negro y grises —y para el cual el portugués también intentó captar el apoyo del personal en unas condiciones muy similares a las que está proponiendo Diego Córdoba—, mis expectativas para que la aventura de éste último salga adelante son menos optimistas de lo que yo desearía. Aunque seguramente me equivoque, claro, y todos los interesados de esta primera hora se mantengan firmes hasta el final, sigan aportando el dinero necesario para los volúmenes que salgan y no desfallezcan, como hicieron muchos de aquellos famosos "300" (o más) que se comprometieron —alegres, despreocupados y felices—, en una empresa que, a día de hoy, va saliendo adelante a trompicones, y más por la voluntad de Caldas que por otra cosa, pues muchos de ellos se fueron retirando por el camino antes de tiempo.

Y conste que yo no me opongo, en absoluto, a que el personal sea consultado sobre todo tipo de cuestiones, especialmente teniendo en cuenta que las condiciones editoriales han cambiado mucho con esto del Internet (que da enormes facilidades para que haya una comunicación rápida, directa y fluida entre el editor y su potencial público). Pero creo que si esa era la intención primigenia del editor debería haberse hecho en otras circunstancias (por ejemplo, antes de que el proyecto hubiera estado tan definido y fijado como parecía estarlo cuando se anunció). Y es que en el caso concreto que nos ocupa, yo pienso que la gente debería centrarse más en lo que verdaderamente importa (la edición en color en sí, que puede llegar a ser un bombazo de carácter internacional por su calidad intrínseca y por el tamaño de los libros) y renunciar a aquellos aspectos que ahora mismo ya la están ralentizando (como es, por ejemplo, el tema de las tapas, que ya ha hecho que Cordoba se desvíe del planning que tenía proyectado, obligándole a pedir ayuda para buscar una imprenta que, se supone, había localizado previamente para ponerse en marcha con las condiciones de edición anunciadas en un principio).

De todas formas, y por lo que se ha ido viendo, el bueno de Córdoba se ha mostrado muy receptivo y sensible a las peticiones —no sólo nacionales, sino también del extranjero (que, según dice, ya van siendo numerosas)— y parece estar dispuesto a dar gusto a aquellos que tienen especial fijación con que las cubiertas sean en cartoné y no en rústica (aunque tenga que irse a las Antípodas para conseguirlo). Esperemos que las peticiones y exigencias se queden únicamente en esto —pese a que ya se empieza a opinar, también, sobre el tipo de papel, su grosor, satinado, blancura, tacto, etc.— y que todo pueda seguir adelante sin tropiezos hasta llegar al final. Es lo que más deseo, de verdad, a pesar de mis pesimistas impresiones. De hecho ya he dado mi apoyo a Diego (sin decirle cómo tiene que editar su libro) y tengo intención de seguir manteniéndolo en el futuro, como hago con todos los títulos que publica Caldas, si la cosa no se para antes por cualquier motivo.

En cualquier caso un factor determinante ha de quedarnos bien claro: en este tipo de empresas —como en la mayoría de las que podamos imaginar—, lo único que realmente cuenta a la larga es el "mardito parné"; quiero decir, pagar religiosamente y permitir que el editor pueda seguir adelante con su proyecto todo el tiempo que sea necesario. Todo lo demás son palabras, y las palabras —que se lo digan a Manuel Caldas— se las lleva el viento (como bien sabemos). ¿Se cumplirán esta vez, hasta sus últimas consecuencias, los buenos deseos que el personal ha manifestado en los foros donde se ha hablado de esta nueva edición y podrá mantenerse hasta la salida del último volumen el número necesario de suscripciones? That is the question (que dijo el príncipe Hamlet).

viernes, 6 de diciembre de 2013

NUEVA EDICIÓN DE PRÍNCIPE VALIENTE, EN TAMAÑO GIGANTE Y EN COLOR



BUENO, pues aunque ya está casi todo dicho (de momento) sobre esta nueva aventura editorial que parece haberse puesto en marcha en torno a la gran creación de Harold Foster (tal como pueden ver si pinchan aquí), un servidor no puede eludir la obligación moral de informar aquí sobre la misma, especialmente después de saber que si bien la nueva edición no es responsabilidad directa de Manuel Caldas, él va a estar detrás supervisándola y dándole todo su apoyo moral, material y técnico (como me ha confirmado personalmente). Garantía, pues, de calidad y seriedad (al menos para quien esto escribe). Y como un servidor se ha propuesto, más o menos, ser uno de los profetas de toda aquella empresa editorial para nuestro país en la que ande metido el luso, pues aquí me tienen: fiel a la cita, aunque con algo de retraso.


Hemos conocido la noticia —que ha caído como una bomba en los mentideros más interesados con el tema— a través de un bonito y muy aparente folleto publicitario que venía incluido en el paquete postal con el envío del último volumen (el noveno) de la edición caldiana de Príncipe Valiente. En dicho documento, y por medio de un breve texto explicativo dirigido a los potenciales interesados, se dan los datos técnicos imprescindibles de esta nueva edición y se proporcionan tres impresionantes imágenes de otras tantas planchas de la serie, al tamaño en que piensan editarse. Se cuenta allí que estamos ante una "nueva edición restaurada" que toma como base el material en blanco, negro y grises ya publicado por Manuel Caldas. Habrá dos versiones de la misma: una en español y otra en inglés (pensando, sin duda, en el mercado internacional). Cada volumen incluirá un solo año (es decir, como ocurrió con el reciente coleccionable de Planeta DeAgostini) y estará encuadernado en rústica. Entre lo más positivo está el enorme tamaño previsto (45 x 34 cm.), el buen papel que se empleará y la estupenda calidad del color obtenido, que se ha realizado, según reza el folleto referido, no a partir del escaneado y retoque de los viejos periódicos en que apareció la serie —técnica empleada, por ejemplo, en la edición alemana de Bocola—, sino por medio de una reconstrucción cromática ("recreación" dicen allí) que toma como referencia aquéllos y que ha dado lugar a la elaboración de unas nuevas pruebas de color (para la obtención de las cuales no termino de saber si también han tenido en cuenta las que se han conservado de época de Foster). Se ha pensado imprimir, al menos, dos volúmenes por año —con la intención de que toda la etapa fosteriana pueda incluirse en 34 libros— y cada uno de ellos costará 29 euros, a los que habrá que añadir los correspondientes a gastos de envío. Los responsables tienen intención de comenzar la colección por el número quinto. Todo el proyecto se llevará a cabo a través de Internet —sin mediación de tiendas físicas— y será necesario que haya, al menos, 200 suscriptores (500 en el caso de la edición en inglés) para publicar el primer libro. Cada interesado ha de enviar un mensaje, comunicando su deseo de participar en la aventura, a la siguiente cuenta de correo electrónico:

pv_color@zoho.com


Por los comentarios que han ido apareciendo en Crisei —y en los cuales ha terminado participando Diego Córdoba, el responsable mismo de esta nueva edición (o uno de ellos)— parece ser que se tiene la intención de crear un blog o una página web para promocionar el proyecto y mantener informados del mismo a todos los que estén interesados, aunque por el momento no hay nada de ello. Así pues, todo el que esté interesado deberá dirigirse al correo electrónico mencionado arriba para recabar más información.


Dándoles vueltas al magín y excarvando en el pozo de mi frágil memoria he recordado cierto comentario que un visitante anónimo hizo en una de las entradas que dediqué al coleccionable de PdA en el año 2012. Allí, y a pesar de considerar que la serie había quedado muerta para diez años por causa de la edición planetoide, la persona referida nos ponía sobreaviso a propósito de una futura edición de Príncipe Valiente con unas características que, comparando, son bastante similares a las del proyecto que ahora acaba de anunciarse. ¿Se refería a él esta persona, en una época tan temprana como mayo de 2012? ¿Quizá es que se trataba del propio Diego Córdoba, camuflado bajo el anonimato, que junto a cierta persona cuyo apellido comenzaba por "R" ya había empezado a dar los pasos necesarios para sacar adelante esta nueva edición en color? Porque no olvidemos que para conseguir el objetivo ahora anunciado, el primer paso que se ha debido dar es obtener los preceptivos derechos de edición que le negaron en su momento a Manuel Caldas. Y si cito esta cuestión es porque en el comentario referido se insistía mucho en dicho aspecto (que no es baladí, ciertamente).

Sea como fuere, sólo espero que todo vaya bien y que se consigan los suscriptores/seguidores necesarios para que esta edición "gigante" y en color de Príncipe Valiente salga adelante. Sería una prueba de fuego y toda una lección, vergonzante y ejemplificadora, para aquellos editores profesionales que, teniendo más medios y mucho más dinero para hacerlo, no han sido capaces de ofrecer nunca al público español (e internacional) una edición de la serie fosteriana en estas condiciones tan apetecibles. Incluso hasta caían en la cuenta —los editores profesionales digo— de que sus servicios tampoco son necesarios cuando hay voluntad y ganas por parte de los aficionados.


En cuanto a las características de la edición, desearía añadir algunas opiniones personales al hilo de las diferentes hipótesis, habladurías y apuestas que se han ido haciendo desde que se conoce la noticia. En primer lugar, creo que es bastante comprensible el hecho de que la edición se inicie con dos volúmenes que recopilan material del cuarto y el quinto año de andadura de la serie (1941 para la edición inglesa y 1942 para la española). Forman parte de su mejor época y parece lógico que sea esa etapa más clásica y perfecta —y no la primera, o la final— la que quiera venderse a los potenciales compradores como imagen de salida de la edición. De hecho, al año 42 pertenecen la mayoría de las imágenes que se han utilizado en las dos versiones del folleto publicitario. En cuanto al debatidísimo tema del tipo de encuadernación, imagino que los responsables del proyecto habrán meditado largamente al respecto (como lo hizo en su momento Caldas), y si han llegado a la conclusión de que deben ser volúmenes en rústica reuniendo un año de material habrá sido en base a unos criterios estratégicos, crematísticos y de producción concretos que les han hecho pensar de tal modo. Yo, personalmente, preferiría dos (o tres) años por volumen y tapas duras  —ya lo he dicho en más de una ocasión e incluso en alguna reseña crítica sobre los libros caldianos—, pero no me resulta muy difícil entender que dicha decisión seguro que viene marcada por la coyuntura, y no por un capricho o un gusto personal de los editores (que como buenos aficionados que son —pues en caso contrario no se meterían en esto— también preferirían las mejores condiciones posibles). Así es que aceptaré lo que me ofrezcan, si es que no hay otra posibilidad, o renunciaré a participar en el proyecto si el problema de la encuadernación me parece insuperable en las condiciones actuales. Porque muchas veces, por diversos motivos, uno no puede conseguir todo lo que hubiera deseado. En último lugar, y aunque aún no he leído nada al respecto —pero sí levantó numerosas ampollas en su momento (¡qué cosa no lo hace tratándose de esta genial e imperecedera obra de arte!)—, me alegro bastante de que se vayan a conservar las tramas (según se comprueba al ver las imágenes del folleto publicitario y como puede colegirse del hecho de haber utilizado el trabajo "tramado" de Caldas), pues ello está más acorde con el espíritu restaurador y de respeto hacia la obra original que parece encontrarse tras este proyecto.


Y me gustaría acabar esta entrada mostrándome algo sentencioso y optimista: no me cabe duda de que si esta aventura editorial sale adelante habremos dado un paso muy importante hacia la soñada edición perfecta de Príncipe Valiente. Ya la sola utilización de la línea y los negros restaurados por Caldas —que siempre me pareció una condición sine qua non para avanzar en la buena dirección— garantizaría un tanto por ciento elevadísimo de este éxito y permitiría superar con creces lo que ha venido haciendo hasta el momento Fantagraphics en dicho ámbito. Si encima el color "recreado" es bueno —como parece indicarlo la muestra que se ha incluido en el folleto publicitario— todo invita a pensar que estaríamos ante la mejor edición de Príncipe Valiente en color jamás realizada hasta la fecha (a pesar de la encuadernación en rústica).

En todo caso, seguiré muy atento los avances del proyecto y les mantendré informados dentro de mis posibilidades.

Un saludete.

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NOTA: en la foto que encabeza la entrada tienen ustedes una comparativa de tamaños donde puede apreciarse la diferencia que hay entre la muestra que se nos ha enviado de esta nueva edición (centro), comparada con la última de Planeta (izquierda) y la de Fantagraphics (derecha). El resto de imágenes pertenecen al cuadernillo promocional para la edición en inglés y las he obtenido del sitio de Facebook Prince Valiant, que ha tenido a bien colgarlas allí a su tamaño original. Sirvan, en todo caso, para que el personal que aún no ha podido acceder a dicho cuadernillo se haga una idea de cómo va a ser el color.