YA tardaba en aparecer el figura de turno para explicarnos la cuadratura del círculo, a propósito del último atentado en Bruselas. Pero lo ha hecho. Y no, no ha sido Willy Toledo, ni Alberto San Juan, ni siquiera alguien del clan de los Bardem... No; en esta ocasión ha sido el regidor de Zaragoza, Pedro Santisteve Roche, quien alza la voz para denunciar el imperialismo de Occidente (vamos, más o menos lo que dicen los propios yihadistas, pero en versión maña). Y es que, en su opinión —cito literalmente—:
La violencia, en todo caso, la habrá sembrado el alcalde Santisteve u otros políticos porque, que yo sepa, ninguno de los que han muerto en Bruselas —como antes en París, en el avión ruso que fue derribado, o en los numerosos atentados yihadistas que se producen por todo el mundo— había sembrado violencia alguna para merecer ese final.
Estas asquerosas explicaciones equidistantes, que en cierto modo vienen a justificar los actos terroristas con argumentos peregrinos y simplificadores de la realidad resultan bastante desalentadoras. Además, no viene a cuento que, en momentos como éste, un responsable político nos suelte el discursito recordándonos cosas que la mayoría de nosotros ya sabemos —nadie niega que el papel de Europa y EE.UU en Oriente Próximo y Medio tiene que ver con el terrorismo islámico— y diluya en esas declaraciones tibias lo que de verdad importa: la condena explícita, radical y sin tacha alguna contra el terrorismo (venga de donde venga).
Como si los yihadistas necesitaran excusas para asesinar, o como si les importase que se bombardeen las ciudades sirias... ¡¡Pero si son ellos mismos los que más musulmanes matan en el mundo...!!
«De alguna forma, nos vuelve esa violencia que hemos contribuido a sembrar en el mundo».
La violencia, en todo caso, la habrá sembrado el alcalde Santisteve u otros políticos porque, que yo sepa, ninguno de los que han muerto en Bruselas —como antes en París, en el avión ruso que fue derribado, o en los numerosos atentados yihadistas que se producen por todo el mundo— había sembrado violencia alguna para merecer ese final.
Estas asquerosas explicaciones equidistantes, que en cierto modo vienen a justificar los actos terroristas con argumentos peregrinos y simplificadores de la realidad resultan bastante desalentadoras. Además, no viene a cuento que, en momentos como éste, un responsable político nos suelte el discursito recordándonos cosas que la mayoría de nosotros ya sabemos —nadie niega que el papel de Europa y EE.UU en Oriente Próximo y Medio tiene que ver con el terrorismo islámico— y diluya en esas declaraciones tibias lo que de verdad importa: la condena explícita, radical y sin tacha alguna contra el terrorismo (venga de donde venga).
Como si los yihadistas necesitaran excusas para asesinar, o como si les importase que se bombardeen las ciudades sirias... ¡¡Pero si son ellos mismos los que más musulmanes matan en el mundo...!!