MARAVILLOSO domingo éste, en el que he podido saber (vean también aquí) que la desconocida y un tanto misteriosa editorial Nuevas Fronteras del Arte ha decidido publicar El Calument de piedra roja, primer título de la serie El coleccionista, que el gran maestro italiano Sergio Toppi creó a principios de los años ochenta del siglo pasado, añadiendo a su ya larguísimo curriculum artístico un personaje fijo que no había tenido hasta ese momento. La historia apareció, de manera serializada y durante el año 1982, en los números 7-9 de la revista L'Eternauta, cabecera en la que también se irían publicando los siguientes tres títulos de la serie: L'obelisco assassino (en los números 15-20, del año 1983), La lacrima de Timur Leng (en los números 26-31, del año 1984) y Lo scettro di Muiredeagh (en los números 47-51, del año 1986). La última historia aparecida hasta la fecha no iba a ver la luz sino veinte años después, cuando Éditions Mosquito le encargó a Toppi la realización del álbum Le colier de Padmasumbawa, que sería publicada por la editorial francesa en 2006.
Con los pocos datos que he sido capaz de reunir hasta el momento, no puedo afirmar si la intención de Nuevas Fronteras del Arte es publicar la serie completa, pero el hecho de que se haya optado por empezar lanzando el primer título —a pesar de que las historias son conclusivas y, por tanto, independientes— es un indicio positivo en este sentido, e invita a especular que tienen pensado seguir el orden cronológico, hasta publicar todos los títulos. Parece evidente que la idea de presentar la obra por volúmenes sueltos, en lugar del formato integral tiene como objetivo pulsar antes el mercado español y evitar, en lo posible, pegarse un batacazo. A la postre, es lo mismo que hizo en Francia Éditions Mosquito, ya que empezó a publicar El coleccionista por medio de volúmenes independientes en 1998 —aunque, cosa extraña, comenzando por el tercer título (La lacrima di Timur Leng)— y sólo el pasado año 2010 lanzó un magnífico integral de más de 250 páginas con las cinco historias dibujadas por Toppi hasta la fecha. En todo caso, la decisión de Nuevas Fronteras del Arte me parece muy lógica, pues en empresas tan arriesgadas como éstas y con los tiempos de crisis que vivimos, más vale ir lento pero seguro para alcanzar lo que debería ser el objetivo final: esto es, publicar íntegramente esta magnífica serie del maestro milanés. De todas formas, estoy convencido de que se trata de un producto que puede venderse bien —para lo que es nuestro mercado, claro está—, pues a la calidad intrínseca e indudable de la obra del maestro milanés vendría a unirse el hecho de lo ayunos que por estos andurriales andamos los aficionados respecto de la obra del gran autor italiano.
Por los datos que se han hecho públicos hasta el momento, sabemos que será un volumen de 56 páginas en blanco y negro, encuadernado en cartoné y con un precio de 15,00 euros. Su fecha de salida está prevista para el próximo día 24 de febrero. No puedo decir tampoco si Nuevas Fronteras del Arte va a realizar una edición propia o si, por el contrario, está colaborando con Éditions Mosquito para reproducir en nuestro país las magníficas ediciones que Michel Jans está sacando desde hace años en el suyo. A juzgar por la portada y su diseño, me inclino a pensar más bien en la segunda opción, ya que esta nueva edición española ha empleado una idéntica a la que usaron los franceses para su reedición en tapa dura de este mismo título, realizada en el año 2005 (la primera, en rústica, data de 1999 y era distinta).
Por cierto: creo que convendrá seguir muy de cerca y con suma atención los futuros pasos de esta editorial tan silenciosa como incógnita que es Nuevas Fronteras del Arte, a la que debemos la reciente reedición en nuestro país de un título fundamental del fumetto italiano, como es Sturmtruppen, de Bonvi, o la recopilación en álbum de El hombre que mató a Ché Guevara, obra del dibujante italiano Magnus (aka Roberto Raviola), conocido por estos lares gracias a tebeos eróticos como Magnus y Las 110 píldoras. Y lo digo porque detrás de ella parece estar nada menos que Roberto Rocca, quien fuera uno de los principales responsables del boom de los tebeos vivido en nuestro país a finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado, y que compitió duramente con Josep Toutain por el predominio editorial de un mercado —el español— que comenzaba a abrirse al exterior. A Rocca se debió la creación de la prolífica y novedosa editorial Nueva Frontera, gracias a la cual llegaron a España algunas de las firmas y trabajos más prestigiosos de la historieta del momento (entre ellos, muchos de los autores italianos que algunos admiramos por encima de cualesquiera otros).
En la colección "Biblioteca Totem" de dicha editorial, por ejemplo, vieron la luz casi todo el Corto Maltese de Hugo Pratt, así como otros títulos que el "padre de la aventura" había realizado durante su etapa en Argentina (como Ana de la Jungla o Fort Wheeling); se publicaron también las soberbias adaptaciones que Battaglia realizó de Maupassant; El eternauta de Oesterheld y Breccia; algunos de los trabajos que habían hecho de Enric Siò uno de los autores más reputados de la época (Aghardi, Mara); el estupendo y bucólico Bran Ruz de Claude Auclair y Deschamps; las imprescindibles historias de Alack Sinner, de los argentinos Muñoz y Sampayo; Las crónicas del sinnombre, de Víctor Mora y Luis García; las tres primeras partes de la fundamental saga de Giuseppe Bergman, debidas a ese magnífico autor echado a perder por la comercialización que es Milo Manara; los primeros trabajos conocidos en nuestro país de Attilio Micheluzzi (Johnny Focus) o Didier Comès (Silencio); algunas obras del imprescindible innovador que fue Guido Crepax (Poe-H-Anita), la Tormenta sobre China, de Gillon y Lecureux que acaba de ser reeditada íntegramente por Glénat... Y ello por no hablar de otras de las colecciones de Nueva Frontera, como Super-Totem o Vértigo, donde se editaron algunos títulos secundarios de Hugo Pratt (La macumba del gringo, Un fortín en Dancalia, Jesuita Joe...) y otros bastante importantes de autores como Dino Battaglia (su adaptación de Tyll Eulenspiegel, aquí titulado El gran burlón, o El hombre de New England), Sergio Toppi (¡Viva México! y Guerra en los pantanos), Alarico Gattia (El hombre del Sur, El oro del Klondike), Guido Crepax (Rusia en llamas o Harlem Blues), así como títulos fundamentales que se presentaban, por vez primera, en nuestro país (caso de Los pasajeros del viento, de Bourgeon, del que sólo se publicaron entonces los tres primeros álbumes). Como pueden ver, una auténtica maravilla.
A Nueva Frontera se debió, también la aparición en nuestro mercado de importantísimas revistas que han hecho historia, como Totem (con sus diferentes variantes), Blue Jeans y Bumerang, en cuyas páginas aparecieron no sólo los autores ya citados, sino otros tan importantes como Vance, Ribera, Longarón, del Castillo, Bonvi, Derib, Castelli, de la Fuente, Jones, Druillet, Chaykin, etc., y donde, además, se presentaron a nuestro público propuestas tan innovadoras como la de Les Humanoïdes Associés, que las cabeceras de Rocca dieron a conocer en nuestro país. En resumen: una aportación de primer orden, que contribuyó decisivamente a que el público español supiera de la existencia de un cómic de autor en el mundo, más allá de los tebeos para niños a que estábamos acostumbrados por aquí.
En fin, Serafín. Ya les digo: habrá que estar muy atentos para ver por dónde nos sale Nuevas Fronteras del Arte. Ojalá que esta heredera de la vieja Nueva Frontera se anime a retomar aquella tradición de publicar autores italianos en nuestro país, de modo que El calumet de piedra roja, de Toppi —obra desconocida hasta la fecha en nuestro país—, no sea sino el primer título de una colección dedicada al gran autor milanés, así como el inicio de una labor editorial que esperemos resulte fructífera y nos traiga, en un futuro inmediato, otras muchas obras de aquellos historietistas editados en el pasado. Por pedir que no quede. Pero el tiempo dirá...
Con los pocos datos que he sido capaz de reunir hasta el momento, no puedo afirmar si la intención de Nuevas Fronteras del Arte es publicar la serie completa, pero el hecho de que se haya optado por empezar lanzando el primer título —a pesar de que las historias son conclusivas y, por tanto, independientes— es un indicio positivo en este sentido, e invita a especular que tienen pensado seguir el orden cronológico, hasta publicar todos los títulos. Parece evidente que la idea de presentar la obra por volúmenes sueltos, en lugar del formato integral tiene como objetivo pulsar antes el mercado español y evitar, en lo posible, pegarse un batacazo. A la postre, es lo mismo que hizo en Francia Éditions Mosquito, ya que empezó a publicar El coleccionista por medio de volúmenes independientes en 1998 —aunque, cosa extraña, comenzando por el tercer título (La lacrima di Timur Leng)— y sólo el pasado año 2010 lanzó un magnífico integral de más de 250 páginas con las cinco historias dibujadas por Toppi hasta la fecha. En todo caso, la decisión de Nuevas Fronteras del Arte me parece muy lógica, pues en empresas tan arriesgadas como éstas y con los tiempos de crisis que vivimos, más vale ir lento pero seguro para alcanzar lo que debería ser el objetivo final: esto es, publicar íntegramente esta magnífica serie del maestro milanés. De todas formas, estoy convencido de que se trata de un producto que puede venderse bien —para lo que es nuestro mercado, claro está—, pues a la calidad intrínseca e indudable de la obra del maestro milanés vendría a unirse el hecho de lo ayunos que por estos andurriales andamos los aficionados respecto de la obra del gran autor italiano.
Por los datos que se han hecho públicos hasta el momento, sabemos que será un volumen de 56 páginas en blanco y negro, encuadernado en cartoné y con un precio de 15,00 euros. Su fecha de salida está prevista para el próximo día 24 de febrero. No puedo decir tampoco si Nuevas Fronteras del Arte va a realizar una edición propia o si, por el contrario, está colaborando con Éditions Mosquito para reproducir en nuestro país las magníficas ediciones que Michel Jans está sacando desde hace años en el suyo. A juzgar por la portada y su diseño, me inclino a pensar más bien en la segunda opción, ya que esta nueva edición española ha empleado una idéntica a la que usaron los franceses para su reedición en tapa dura de este mismo título, realizada en el año 2005 (la primera, en rústica, data de 1999 y era distinta).
Ediciones de Nuevas Fronteras de Arte y de Mosquito
Por cierto: creo que convendrá seguir muy de cerca y con suma atención los futuros pasos de esta editorial tan silenciosa como incógnita que es Nuevas Fronteras del Arte, a la que debemos la reciente reedición en nuestro país de un título fundamental del fumetto italiano, como es Sturmtruppen, de Bonvi, o la recopilación en álbum de El hombre que mató a Ché Guevara, obra del dibujante italiano Magnus (aka Roberto Raviola), conocido por estos lares gracias a tebeos eróticos como Magnus y Las 110 píldoras. Y lo digo porque detrás de ella parece estar nada menos que Roberto Rocca, quien fuera uno de los principales responsables del boom de los tebeos vivido en nuestro país a finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado, y que compitió duramente con Josep Toutain por el predominio editorial de un mercado —el español— que comenzaba a abrirse al exterior. A Rocca se debió la creación de la prolífica y novedosa editorial Nueva Frontera, gracias a la cual llegaron a España algunas de las firmas y trabajos más prestigiosos de la historieta del momento (entre ellos, muchos de los autores italianos que algunos admiramos por encima de cualesquiera otros).
Roberto Rocca en el I Salón del Cómic de Barcelona (fotografía obtenida en el blog Viñetas, de Joan Navarro)
En la colección "Biblioteca Totem" de dicha editorial, por ejemplo, vieron la luz casi todo el Corto Maltese de Hugo Pratt, así como otros títulos que el "padre de la aventura" había realizado durante su etapa en Argentina (como Ana de la Jungla o Fort Wheeling); se publicaron también las soberbias adaptaciones que Battaglia realizó de Maupassant; El eternauta de Oesterheld y Breccia; algunos de los trabajos que habían hecho de Enric Siò uno de los autores más reputados de la época (Aghardi, Mara); el estupendo y bucólico Bran Ruz de Claude Auclair y Deschamps; las imprescindibles historias de Alack Sinner, de los argentinos Muñoz y Sampayo; Las crónicas del sinnombre, de Víctor Mora y Luis García; las tres primeras partes de la fundamental saga de Giuseppe Bergman, debidas a ese magnífico autor echado a perder por la comercialización que es Milo Manara; los primeros trabajos conocidos en nuestro país de Attilio Micheluzzi (Johnny Focus) o Didier Comès (Silencio); algunas obras del imprescindible innovador que fue Guido Crepax (Poe-H-Anita), la Tormenta sobre China, de Gillon y Lecureux que acaba de ser reeditada íntegramente por Glénat... Y ello por no hablar de otras de las colecciones de Nueva Frontera, como Super-Totem o Vértigo, donde se editaron algunos títulos secundarios de Hugo Pratt (La macumba del gringo, Un fortín en Dancalia, Jesuita Joe...) y otros bastante importantes de autores como Dino Battaglia (su adaptación de Tyll Eulenspiegel, aquí titulado El gran burlón, o El hombre de New England), Sergio Toppi (¡Viva México! y Guerra en los pantanos), Alarico Gattia (El hombre del Sur, El oro del Klondike), Guido Crepax (Rusia en llamas o Harlem Blues), así como títulos fundamentales que se presentaban, por vez primera, en nuestro país (caso de Los pasajeros del viento, de Bourgeon, del que sólo se publicaron entonces los tres primeros álbumes). Como pueden ver, una auténtica maravilla.
A Nueva Frontera se debió, también la aparición en nuestro mercado de importantísimas revistas que han hecho historia, como Totem (con sus diferentes variantes), Blue Jeans y Bumerang, en cuyas páginas aparecieron no sólo los autores ya citados, sino otros tan importantes como Vance, Ribera, Longarón, del Castillo, Bonvi, Derib, Castelli, de la Fuente, Jones, Druillet, Chaykin, etc., y donde, además, se presentaron a nuestro público propuestas tan innovadoras como la de Les Humanoïdes Associés, que las cabeceras de Rocca dieron a conocer en nuestro país. En resumen: una aportación de primer orden, que contribuyó decisivamente a que el público español supiera de la existencia de un cómic de autor en el mundo, más allá de los tebeos para niños a que estábamos acostumbrados por aquí.
En fin, Serafín. Ya les digo: habrá que estar muy atentos para ver por dónde nos sale Nuevas Fronteras del Arte. Ojalá que esta heredera de la vieja Nueva Frontera se anime a retomar aquella tradición de publicar autores italianos en nuestro país, de modo que El calumet de piedra roja, de Toppi —obra desconocida hasta la fecha en nuestro país—, no sea sino el primer título de una colección dedicada al gran autor milanés, así como el inicio de una labor editorial que esperemos resulte fructífera y nos traiga, en un futuro inmediato, otras muchas obras de aquellos historietistas editados en el pasado. Por pedir que no quede. Pero el tiempo dirá...