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15 septiembre 2025

¿RAZONES PARA ESTAR ORGULLOSO?

 ¿Razones para estar orgulloso.?

 

Puebla. ABC 15-09-2025

No dirá nadie que no se veía venir. Este año la Vuelta ciclista a España se ha visto complementada por la otra vuelta que han dado los acosadores pro-palestinos. Y al final han conseguido boicotearla en un singular ejercicio de libre expresión jaleado por partidos e instituciones. Como es lógico, los medios reflejan esta noticia arrimando el ascua a su línea editorial, El País habla de “La ceguera de la Vuelta” culpando a los organizadores de la prueba. Más tendencioso es Público cuando nos dice que “Las protestas contra el genocidio logran derrotar el intento de la Vuelta de blanquear a Israel”.  ABC apunta hacia otro lado “El Gobierno revienta la Vuelta”, dice su editorial. El Mundo es más realista al anunciar que “La Vuelta que explotó en Madrid:el aliento de Pedro Sánchez, el campeón sin podio y “un antes y un después” para el ciclismo”. para sentenciar en su editorial que “El presidente acaba con la Vuelta”. La Razón nos habla de “Demagogia y sectarismo interesado”.. El Debate prefiere referirse a “Un Gobierno que promueve la violencia”. Tengamos en cuenta que la editorial expone la opinión del medio sobre una situación, es una línea completamente previsible.

Me reafirmo en mi convicción de que un boicot no es una manifestación y que tiene más de violencia e imposición que de libre expresión. No sé si habrá un antes y un después para el ciclismo, pero mucho me temo que si lo va a haber para la Vuelta en particular y para el deporte en España en general. Ya ha pasado antes y ya hay firmado un cheque para que pase con mayor frecuencia. El activismo es, después de todo, otra clase de deporte. ¿Hay que estar orgulloso de haber cancelado la Vuelta? Cada uno alegará sus motivos, ya sea a favor o en contra. La verdad es que con la Vuelta anulada la matanza sigue en Gaza, el prestigio de una prueba se ha sacrificado sin que se haya salvado una vida y no ha habido más victoria que la del fanatismo. Un resultado bastante triste y un saldo negativo.

Creo que Pedro Sánchez se podrá sentir contento, no por la cancelación, eso queda para los necios, sino porque se ha materializado su intención de erigirse en un muro que separe España, podemos afirmar que hay una España que mantiene a otra España, la España productora y la España mantenida; podemos mencionar a la España urbana y a la España vaciada, ahora también quemada; y tras los sucesos de ayer también podremos hablar de una España que quiere imponer su voluntad a otra España. En definitiva, una España de buenos y una España de malos. Sánchez no manifestó su orgullo por su pueblo sino por su bando.

Se ha asentado un mal precedente. Si una llamada al boicot con la aquiescencia de los dirigentes ha funcionado quién nos asegura que no se intentará ejercer otro en el futuro y para qué. El caso es que me atrevería a decir que hay una España que ampara y justifica la violencia como solución mientras que otra la sufre. La que defiende actos de violencia como derechos, como puede ser la okupación, el boicot y otras agresiones a la vez que pulveriza otros derechos, como son el de la propiedad y es calificada como xenófoba, genocida y fascista ante la menor discrepancia.

Me da la impresión de que Pedro Sánchez no utilizará estos dos años para gobernar o intentar que la opinión pública cambie su intención de voto, más me parece que los usará para organizar la resistencia.   

29 marzo 2025

PROHIBIR Y CENSURAR

Prohibir y censurar.

 

Quema de libros.. Enciclopedia del Holocausto.

Cuando estaba en la Academia era costumbre proyectar una película los viernes por la tarde. La asistencia era voluntaria y cualquier cadete que no estuviese arrestado podía ir al cine. Hubo una semana en cuestión que la película programada era Novecento, dirigida por Bernardo Bertolucci. Recuerdo que esa semana extremé el cuidado y puse todo mi empeño en no ser arrestado para poder verla, además las dos partes la primera en una semana, la segunada en la siguiente. Por fin llegó el día señalado y alguien decidió que los alumnos, todos mayores de edad, no podían ni debían ver esa película porque hacía apología del comunismo. En su lugar proyectaron “Humanoides del abismo” una película en que los humanos luchaban por detener una invasión de seres acuáticos que subían a la superficie con la sana intención de violar mujeres y poblar la tierra con sus descendientes. Por supuesto, la segunda parte tampoco se proyectó a los alumnos. Desde entonces asocio a Novecento con la decepción y, sobre todo, con una tutela moral que justifica que un grupo determinado de personas no tenga acceso a una película.

Publica hoy Marta Robles en La Razón un artículo que titula “Bretón” en el que se muestra partidaria de la publicación del libro “El odio” de Luisgé Martín en el que se narra el asesinato de unos niños perpetrado por su padre. En El Mundo, Daniel Arjona explica en un análisis a los suscriptores “Los tres errores de Anagrama con José Bretón: falta de exigencia, ingenuidad y cobardía”, no lo he podido leer. A pesar de estar autorizada la publicación del libro, la editora se ha echado atrás y ha decidido no lanzarlo. Ha debido llegar a la conclusión de que, en este caso, la polémica podría ser más perjudicial que beneficiosa. Cosas del marketing. Los comentarios que ha recibido doña Marta son contrarios a su opinión y partidarios de la no publicación del libro.

No tenía pensado leer el mencionado libro, me parace que es explotar el morbo. También creo que es hurgar en la herida y ahondar la tristeza de la madre de los niños, creo que con el recuerdo de sus hijos y su muerte ya tiene sobrados motivos para la tristeza.Tampoco creo que la publicación o no del libro la abrave o la mitigue. Cuando se ha autorizado la publicación de este libro se ha debido de asumir que ningún derecho ha sido vulnerado, pero que si podía ser afectado el de la libertad de expresión. Los límites de la libertad de expresión están marcados en la Constitución y aumentados por algunas leyes subjetivas como pueden la Ley de Memoria Democrática o las que previenen los delitos de odio. Por supuesto que la libertad de expresión pierde el respeto por las personas, oigan las declaraciones de ciertos ministros para corroborarlo, oigan las pitadas para confirmarlo.

Existe la tendencia a prohibir lo que no nos gusta y a censurar lo que no queremos ver, oír o experimentar. No hay una explicación lógica para ello aunque si muchas justificaciones. Ya ha habido casos en la universidad de impedir la entrada al conferenciante porque no gusta lo que piensa. Casi me atrevería a decir que hay más interés en no aprender que en entender o dejar que se expliquen otros puntos de vista diferentes. Desgraciadamente pocas veces se exigen responsabilidades al ejercicio de la libre expresión y poco valoramos ejercer bien los derechos. Siempre podremos negarnos a comprar y leer un libro o ver una serie, el fracaso comercial hace más daño que la prohibición o la censura. Pero si una serie que narra el asesinato de un niño tiene audiencia o un libro que relata la crueldad de un hombre capaz de matar a sus dos hijos resulta ser un best-seller no podemos culpar al escritor, la productora o la editorial, sino a nosotros mismos y a nuestro morbo.

De la misma forma que tenemos la opción de leer o no un diario, o de ver o no una película, podemos asistir o no a una conferencia que dé una determinada persona, nada más ridículo y doloroso que clamar ante una sala vacía. Todos sabemos que hace más daño el vacío que el alboroto. Puedo alegrarme, aunque me cause remordimiento, de que la película de Blancanieves haya resultado un fracaso pero creo que prohibirla porque estime que manda un mensaje equivocado sería absurdo. Me sorprendió que cuando estuve en Alemania el libro de Adolf Hitler, “Mi lucha”, estuviese prohibido. Sinceramente me parecía que era aplicar los métodos de Hitler para no leer a Hitler. Siempre hay literatura que rebate a otra literatura, y así debe ser. Matar al mensajero no impedirá que, tarde o temprano, llegue el mensaje. 

07 diciembre 2024

PORQUE LO DIGO YO. ARRIMANDO EL ASCUA A LA SARDINA.

Porque lo digo yo. Arrimando el ascua a la sardina.


Ayer se celebró en España el día de la Constitución. Es un día que cada vez tiene más de festivo sin festividad. Presidencia del Gobierno se ha sumado a la celebración con un vídeo de 49 segundos que publica la red X. En él se hace una reafirmación de la filosofía del gobierno, en la que se intenta explicitar que el que no participa de esta filosofía no respeta la Constitución. Llama la atención el final del vídeo, como la conclusión de una regañina ¡Porque lo digo yo! Y la que habla y así afirma es la propia Constitución.

El caso es que la Constitución dice muchas más cosas que un vídeo de 49 segundos. Si atendemos, como el vídeo, a los derechos (y deberes) la Constitución los señala en el capítulo 2. A lo largo del capítulo, como en toda la Constitución, se indica el marco de lo que se puede ser y hacer. Pero el vídeo, la propaganda del Gobierno, se limita a decir lo que no pueden hacer los demás olvidando lo que dice la Constitución y olvidando también la promesa que cada uno de los miembros del Gobierno, empezando por su presidente, ha hecho de defenderla, cumplirla y hacerla cumplir.

Lo que dice el vídeo:

- “Que nadie te diga cuando ni donde hablar en tu lengua”

Lo que dice la Constitución:

- Artículo 3

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

De esta lectura deduzco que puedo hablar en mi lengua en cualquier lugar de España, pero que los españoles y sus instituciones si no saben mi lengua están obligados a hablarme en castellano y yo estoy obligado a entenderla. Entiendo que, por mucho que me guste expresarme en tibetano, nadie tiene porque entenderme y esté obligado a hacerlo. Entiendo también que una conversación  entre un interlocutor preguntando en tibetano y el otro respondiendo en quechua no llegaría a ninguna parte. La afirmación de una identidad no puede condenar a no entenderse.

Lo que dice el vídeo:

- “Que te quede bien claro que nadie te diga quién ser ni a quien amar”.

- “Que nadie te diga que vales menos”.

Lo que dice la Constitución:

- Artículo 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Pero las instituciones, especialmente nuestros gobernantes, permiten y fomentan diferencias entre los ciudadanos por razón de raza, sexo, religión, opinión y cualquier condición o circunstancia personal o social. Un trato diferenciado a catalanes, navarros y vascos por razón de nacimiento; un trato diferenciado, la mayoría de las veces preferente, a las mujeres por razón de sexo; una amnistía a los políticos por una condición o circunstancia personal o social; un señalamiento como fascista a los que no están de acuerdo por cuestión de opinión. También es una forma de dejar en evidencia que para nuestros dirigentes unos valen más y otros menos. Efectivamente está bien claro que nadie me pueda decir quien ser y a quien amar, no queda tan claro que no me estén diciendo cómo me tengo que comportar y qué pensar. Queda en evidencia quien insinúa a una parte de la sociedad que vale menos.

 Lo que dice el vídeo:

- “Tu no eres menos española que nadie, nadie tiene derecho a explotarte, ni a decirte en qué Dios creer”.

Lo que dice la Constitución:

- Artículo 11

1. La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley.

2. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.

3. El Estado podrá concertar tratados de doble nacionalidad con los países iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una particular vinculación con España. En estos mismos países, aun cuando no reconozcan a sus ciudadanos un derecho recíproco, podrán naturalizarse los españoles sin perder su nacionalidad de origen.

- Artículo 16

1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

- Artículo 35

1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

2. La ley regulará un estatuto de los trabajadores.

Español no es cualquiera que viva en España, las leyes lo indican, y nuestro Gobierno, atendiendo a lo anteriormente dicho, no debería hacer diferencias entre españoles y, menos, erigir un muro que los separe. De la misma forma si nadie me tiene que decir en qué Dios creer, tampoco me puede decir qué no debo creer. La Constitución garantiza la libertad de expresión y cátedra. De forma que, guste o no guste, la libertad del apostolado y las actividades religiosas están garantizadas por la Constitución en España. O sea, si pueden decir en qué Dios creer; pero existe la libertad, y se te tiene que dar la educación, de creer o no en lo que quieras. En cuanto a la explotación son las instituciones las encargadas de erradicarla.

Lo que dice el vídeo:

- “Recuerda que tu intimidad es sólo tuya”.

 Lo que dice la Constitución:

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-Artículo 20

1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Aunque tal afirmación no justifique las disposiciones del Gobierno para registrarse en los hoteles o alquilar un coche. Es lo que tiene la propaganda. Recuerdo que intimidad es sólo mía y la disyuntiva es o te quedas sin intimidad o sin hotel. Si la disposición del Gobierno es constitucional entonces la afirmación resulta vacía. La intimidad, como señala la Constitución, es una limitación. Por muy libre que sea uno de expresarse debe respetar la intimidad de las personas. Nuestra intimidad obliga a que los datos e información que suministremos (la protección de datos) sean tratados y cuidados de una manera específica y que nuestra intimidad sea respetada. No significa, como nos dice la propaganda del vídeo, que si una persona ejerce el derecho de no dar datos se deba atener a las consecuencias de no darlos.

El vídeo de dice:

- “Que nadie te mande callar, que nadie te haga creer que el cambio climático no es importante”

Ya he mencionado en el párrafo anterior el artículo que la Constitución se refiere a la libertad de expresión: uno puede decir lo que quiera, incluso tonterías y mentiras. No dice nada la Constitución del cambio climático, aunque si del entorno y medio ambiente, por lo que cada uno es muy libre de creer o no en el cambio climático y su importancia y, dentro de todo ello, darle la prioridad que le merezca con los matices que crea convenientes. Si se asevera “que nadie te diga en qué Dios creer” podemos aplicar tal afirmación a la nueva religión ambientalista diciendo “que nadie te diga en qué cambio climático creer y qué importancia tiene”.

Y efectivamente (ahí acierta el video), nadie nos va a impedir que en este país, que se llama España, vivamos libres y que nos demos cuenta que estamos sometidos a una manipulación continua que muchas veces percibimos y otras no. Y en el ejercicio de nuestra libertad podemos percibir que estamos yendo hacia una tiranía.


06 diciembre 2024

¿SON LOS PARTIDOS POLÍTICOS INSTITUCIONES INCLUSIVAS?

 ¿Son los partidos políticos Instituciones Inclusivas?


 Cuando escribí hace unos días la reseña del libro “Por qué fracasan los países”, de Daron Acemoglu y James A. Robinson, decía que uno de los atractivos de este libro era la de aplicar la teoría que desarrolla a diferentes instituciones y países. Podríamos ver, haciendo un ejercicio de reflexión, si España es un país que va hacia el fracaso o al éxito. Sería una labor ardua y más bien compleja, pero también apasionante, que requiere más tiempo y que es mejor dejar para otra ocasión. Pero también sería una buena experiencia intentar comprobar qué de inclusivo o extractivo tienen en España los partidos políticos, no considerando cada partido político, sino a la partitocracia como sistema que forman.  

Recordemos que una Institución Inclusiva es la que hace respetar los derechos de propiedad crea igualdad de oportunidades y fomenta la inversión en habilidades y nuevas tecnologías. Por contra una Institución Extractiva es aquella estructurada para extraer recursos de la mayoría para un grupo reducido y que no protege los derechos de propiedad ni proporcionan incentivos para la actividad económica.

Lo primero que nos deberíamos plantear es si los partidos políticos respetan los derechos de propiedad. Es posible que la primera respuesta sea que si, por lo menos algunos partidos En la práctica la ciudadanía vive el fenómeno de la okupación, fomentado por algunos partidos, pero soportado por los demás, los derechos de propiedad están en el mejor de los casos, condicionados. No sólo se limita a la propiedad de un inmueble. Tampoco existe la oportunidad de hacer con la propiedad lo que su dueño desee, se ve sometido a una normativa y burocracia que se dilata en el tiempo de forma que las iniciativas que prosperan son como la punta del iceberg de muchas que quedan en proyecto: Los partidos políticos, sin excepción, fomentan el control de la propiedad para obtener de los propietarios una aportación en forma de impuestos. O sea la propiedad, para los partidos políticos, viene a ser una fuente de ingreso aunque su utilidad y disfrute para los ciudadanos esté condicionada. No parece que los derechos de propiedad sean respetados, más bien quedan condicionados.

Los partidos políticos no crean igualdad de oportunidades, implantando una normativa que tiende a solucionar los problemas del ciudadano, pero no ayuda al ciudadano a solucionar su problema. Esto obliga a una  catalogación de los problemas, si el posible problema de un ciudadano no está en el catálogo, entonces no tiene problemas o no hay solución. Si el problema entra dentro del catálogo entonces el ciudadano será sometido al proceso burocrático. Dentro de esta uniformidad resultan beneficiados algunos grupos específicos:feministas, que no mujeres; LGTBI que no homosexuales, lesbianas o transgénero. Una diferenciación, en cuanto derechos y leyes, de la que salen beneficiados los activistas afines.

Por último, el fomento a las nuevas habilidades y tecnologías, está condicionado al medio ambiente. El ambientalismo creciente en los partidos y sus activismos limita la explotación de recursos y la construcción de infraestructuras, el progreso no sólo está dirigido sino también condicionado por los partidos. Los partidos políticos constituyen a sus miembros en una élite que disfruta de privilegios y que actúa con impunidad, atribuyéndose y comportándose con unas conductas con las que un ciudadano normal no podría proceder.

Podemos comprobar que los partidos políticos no son instituciones inclusivas, cada uno tiene un grado diferente de institución extractiva aunque todavía hay ciertos mecanismos capaces de limitarlos. Disfrutan también, aunque no exista dicha clasificación en la teoría de Acemoglu y Robinson, de cierto exclusivismo.

También, hoy por hoy, la Ley de Hierro se aplica en los partidos políticos, todo cambio en la dirección de los mismos acentúa su radicalismo. Ello los hace evolucionar más hacia la institución extractiva con la intención de mantener el círculo vicioso en sus relaciones con las instituciones económicas.  Con este panorama no es de extrañar que el ambiente que aportan los partidos políticos a la sociedad sea de incertidumbre e inestabilidad.

31 mayo 2020

PAISAJE DE UNA BATALLA


CRÓNICAS DEL CORONAVIRUS (I).



Desde que se anunció el estado de alarma se comparó la situación originada por las medidas para prevenir el contagio del COVID-19 con una lucha contra el virus, una guerra. Pero, seamos sinceros, el estado es de alarma y no de guerra, y la única lucha que se puede hacer contra el virus es la prevención, consistente en medidas pasivas, mientras no haya fármacos o vacunas la única opción es aguantar y esperar no contagiarse… minimizar los daños.

Se comentó que estamos en guerra contra el virus como se puede declarar la guerra a la droga, la trata de blancas o a la estupidez. De la misma forma que se evitó decir que había una guerra en Afganistán, no se ha tenido ningún reparo en anunciar una guerra contra el virus. Cosas de políticos que son los que definen los términos.

Pero entonces, ¿qué es lo que estamos viviendo? Hay quien le llama catástrofe, pero una catástrofe implica un fenómeno destructivo, como un terremoto o un derrumbamiento, es más calificativo que situación, también podría servir, pero no es una catástrofe. Por supuesto, se utiliza la palabra crisis, pero cuando hablamos de crisis nos referimos al colapso de un sistema, ya sea sanitario o económico, indudablemente esta situación implica una crisis que será paralela, pero que puede ser más larga o más corta de lo que dure la enfermedad. La palabra es pandemia, estamos inmersos en ella, su naturaleza es extenderse, ocupar nuestros cuerpos y perjudicar nuestra salud.

Pero, como en muchas situaciones, necesitamos referencias y, aunque podría haber otras, se ha tomado la de la guerra. Hay muchos opinadores que nos recuerdan que esto no es una guerra. Incluso dicen que el hecho de recurrir al léxico bélico es machismo. Pero ninguno se ha molestado en apuntar una referencia diferente. En medio de una situación tan grave que ha obligado a declarar el estado de alarma, plantearse si es una guerra o no es como discutir que los perros que nos van a dar caza son galgos o podencos.
Pero dado que se ha utilizado el término guerra y se ha intentado acudir al léxico bélico, podemos y debemos recurrir a las referencias militares, que no tiene otro sentido que hacernos una idea de la magnitud de cómo nos ha afectado y está afectando esta pandemia.

Así que, recurriendo al lenguaje militar, la primera medida adoptada para combatir el virus ha sido acuartelar a la población, también podría emplearse la palabra arrestar, sólo los que tienen un servicio que hacer pueden salir de su casa. En realidad, el confinamiento equivale a una vida cuartelera, de movimientos restringidos y con unos horarios de salida limitados por las aperturas de los comercios y las necesidades de las mascotas.

Igual que en la guerra, las familias se han visto repentinamente  amputadas, privadas de la presencia de un ser querido sin la oportunidad de darle un último adiós.

Igual que en la guerra, se ha exigido un esfuerzo general a toda la población e instituciones.

Resulta importante comparar situaciones, desde un punto de vista bélico, asumiendo que estamos en pie de guerra, aunque no sea un conflicto armado. Y esta guerra se acabará con el fin del virus, no del confinamiento/acuartelamiento, al finalizar éste podremos dar por terminada la primera batalla, pero no la guerra. No se cerrará la lista de fallecidos cuande deje de haber ruedas de prensa del Comité Técnico. Debemos ser conscientes que estamos asistiendo al desarrollo de una batalla, un enfrentamiento si lo prefieren, pero la “guerra” será más larga.

¿y cómo podríamos considerar esta batalla y su resultado final? Recurramos al pasado. En la batalla naval de Santiago de Cuba entre la marina estadounidense y la armada española la derrota se saldó con aproximadamente 500 muertos españoles, según datos de Wikipedia, y fue un desastre.  La Guerra Hispanoamericana arrojó unas pérdidas de más de 60.000 fallecidos (datos de Wikipedia), menos de 11.000 en combate, el resto en el proceso de repatriación víctimas de enfermedades (ése fue el verdadero desastre). Cuando se escribe esto el COVID-19 se ha cobrado más de 27.000 vidas en España. Recurriendo a batallas, no a guerras, hace casi cien años, en 1921, el ejército sufrió un descalabro en Annual que costó 14.000 vidas (también según Wikipedia), también se le llamó desastre. O sea que el resultado de esta batalla habrá que considerarlo, de momento, entre el Desastre de Annual o el Desastre del 98, en ambos casos desastres.

Quizás haya sido demasiado rígido al comparar lo que estamos viviendo con estas batallas, probablemente deberíamos compararlo con un episodio más semejante a los bombardeos soportados por los ciudadanos ingleses o alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, personas encerradas en sus casas esperando que las bombas cayesen en otras viviendas, salidas restringidas para permitir el paso de ambulancias, bomberos, policías y militares. Este escenario es más parecido si tenemos que encontrar una referencia, y recordar que el bombardeo de Dresde se saldó con la muerte de 25.000 personas (de nuevo datos de Wikipedia).

Creo que esto da una idea de la dimensión de la batalla que estamos librando y que ésta consiste en resistir. No tenemos, de momento, la oportunidad de devolver los golpes. Sólo podemos aguardar en casa y respetar las restricciones hasta que amaine el bombardeo, o la tempestad.

Pero los niños, y el mimo que reciben, demuestran que esto no es una guerra, confirmando que tampoco llega a ser una batalla, en este caso los padres nunca se plantearían que pudiesen salir de casa.

Pero, como en todas las batallas, queda un panorama que permite sentir cómo ha afectado la lucha, qué huellas van quedando, de qué manera nos ha afectado. La batalla nos va dejando una España ralentizada que ha modificado sus convenciones, ahora el transporte individual prima sobre el colectivo. España intenta ir enguantada y embozada tras una mascarilla, intenta ser lo más aséptica posible y los españoles mantienen las distancias, se hablan menos y más alto, y esperan más distanciados, quizás más estoicamente. Y este panorama, más suave o estricto,  durará hasta que haya una vacuna o fármacos eficaces, ese será nuestro contrataque, la batalla de la revancha.

Otra imagen que nos queda es la visión de la Plaza de Cibeles, las banderas de España que rodean la fuente, como las del ayuntamiento, están a media asta – siguiendo las instrucciones de la Comunidad Autónoma -  las banderas del Banco de España y del Cuartel General del Ejército en el Palacio de Buenavista están completamente izadas (según la normativa estatal). Se antoja como una evidencia de que en la España oficial no son capaces de ponerse de acuerdo ni para expresar el dolor.


Como en una guerra, los temas que ocupaban los titulares, máxima preocupación del gobierno, han pasado a un plano secundario, la violencia de género es un recordatorio que no ocupa mucho espacio en las noticias, el feminismo casi queda ridículo, el coronavirus ha dejado patente la igualdad en la vulnerabilidad y también algunos privilegios en la sociedad, y el cambio climático es casi un recordatorio.

También, como en una guerra, sale lo mejor y lo peor de nosotros, los actos desinteresados motivados por el hecho de querer aportar algo y colaborar en el enorme esfuerzo que estamos haciendo. También sale lo peor, siempre hay quien intenta beneficiarse de la situación y el que piensa en términos de yo y no nosotros. Y muchas veces sale lo más absurdo…

Indudablemente, en medio de una batalla, no podemos dejar de preguntarnos muchas cosas: ¿cómo hemos llegado aquí? ¿No iba a ser el paso del COVID-19 algo testimonial? ¿cómo es posible que en Irán haya menos muertos que en España? ¿no teníamos el mejor sistema de salud del mundo? ¿No estaba tan bien preparado? Se necesitan muchas respuestas, son necesarias para la próxima batalla.

Como en toda batalla, también hay órdenes y contraórdenes, la mascarilla no era algo necesario hasta el día 4 de abril en que se informó que iba a ser obligatorio portarla… cuando hubiese, hasta ese momento es recomendable. Un vaivén que deja constancia del desconocimiento sobre el virus y de los procesos de decisión ¿es un palo de ciego más o, por el contrario, tiene su lógica? Por supuesto si tiene su lógica ¿por qué no la hubo antes? Si en Oriente se empeñaban en llevar mascarillas y en España se explicaba que no eran necesarias ¿Qué ha pasado? ¿Es que es una manera de evitar decir que no había suficientes mascarillas? Parece que, un mes más tarde, sigue sin haberlas.

Como en el desarrollo de todas las batallas, ahora somos - o deberíamos ser - conscientes de nuestras debilidades y carencias. Ahora conocemos las consecuencias de una externalización que sólo ha atendido a criterios de beneficio económico, quizás olvidando los beneficios sociales. Ello se ha traducido en una carencia de Equipos de Protección Individual (EPIs), respiradores y mascarillas. En definitiva, hay muchas preguntas que responder y muchos problemas a los que hay que dar solución.

Pero dentro de este panorama no todo es desolación, a lo largo de este acuartelamiento a las ocho de la tarde los vecinos se han manifestado multitudinariamente reconociendo el esfuerzo de otros españoles. Un apoyo incondicional a aquellos que han hecho lo que debían hacer, lo que se esperaba de ellos, de forma incansable han seguido una rutina, en ocasiones agotadora y han satisfecho las necesidades de aquellos que han tenido que quedarse en casa y de los que han sido alcanzados por la enfermedad.

Siento tener que recurrir a las frases de dos personajes británicos para describir el comportamiento de la sociedad española, pero no encuentro frases parecidas formuladas por españoles en nuestra historia.

Refiriéndome a todos los españoles y parafraseando a Nelson antes de la batalla de Trafalgar: “España espera que cada uno cumpla con su deber”… y así lo ha hecho.

Refiriéndome a sanitarios, policías, guardias civiles, militares y personal de los supermercados y todos los trabajadores esenciales, acudiré a las palabras exactas de Churchill cuando terminó la batalla de Inglaterra: “Nunca tantos tuvieron tanto que agradecer a tan pocos”.

Algunos artículos relacionados con este tema:

“Esto no es una Guerra”. 3 de abril de 2020, Elpais.com. Nuria Labari. Un alegato feminista, según la autora el vocabulario bélico es debido a una gestión machista de la crisis. Hay una clara tendencia ideológica.
“El virus y el lenguaje militar”. 3 de abril de 2020. Elpais.com. Ramón Lobo. Alegato en defensa del Tercer Mundo, que en él la población si vive guerras y otras calamidades y en el que los fallecidos se cuentan por millones.
“La muerte de María Pascual: 20 días de hospital, 20 minutos de entierro”. 8 de abril de 2020. Elpais.com. Jesús García. Un artículo en el que se habla de imposiciones y en el que nos podeos plantear, una vez más, el enfrentamiento entre los derechos individuales y los deberes sociales.
“Liderazgos naturales”. 19 de abril de 2020. Elpais.com. Fernando Vallespín. Artículo de tinte feminista que acentúa la idea de que “los machos populistas y todos los que emprenden la lucha contra el virus como una confrontación bélica son los grandes fracasados”. Mezcla la falta de liderazgo con feminismo, es una interpretación sesgada e interesada. Muy simplista como solución.
“La experiencia española”. 20 de abril de 2020. Elpais.com. Javier Sampedro. Un resumen de lo que, según el autor, se ha hecho en España en relación al COVID-19. Un paradigma, según él, de cómo no se deben hacer las cosas.

13 diciembre 2009

AMINATU

La señora Aminatu Hainar tiene mi admiración, pero no mi apoyo. Como nos dice Lucía Méndez en la sección de opinión de elmundo.es en su artículo "El presidente y Aminatu" ha conseguido poner en evidencia la humanidad de un presidente que se podía distinguir por su lado humano antes que por su lado político. Pero debo de admitir que la protesta de la señora Haidar obliga a transitar por un callejón sin salida a las autoridades españolas y marroquies. Está jugando al juego de la gallina, ese que consisite en lanzarse en un coche de frente contra otro y gana el que no se arruga.
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La señora Haidar está en huelga de hambre dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias, pero no por ver a sus hijos o a su familia, sino porque quiere entrar sin pasaporte español o marroquí, sino con un documento que la acredite como ciudadana del Sahara Ocidental. La generosidad de Marruecos podría llegar hasta el punto de dar un salvoconducto a los hijos de doña Aminatu, pero nunca a admitir de manera ocicial u oficiosa una nacionalidad para la señora Haidar diferente de la marroquí.
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A España nos pone en el brete de reconocer que hay un estado Saharaui o que la señora Haidar se muera de hambre. Es un juego en el que no debemos entrar.
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Pero desgraciadamente no basta cerrar los ojos y pisar el acelerador y esperar a ver que pasa. La situación es tan grave que el presidente Zapatero cree estar en un compromiso, mientras que al estado alahuita le da lo mismo esta situación. Mientras tanto la señora Haidar esta poniendo en peligro su vida un tanto quijotescamente. Sabiendo que que su intransigencia no se debe al hecho de ver a sus hijos, sino al hecho de que no se reconozca la posibilidad de un estado independiente que España no reconoce y en el que Marruecos mantiene una guerra soterrada.
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De forma que sintiéndolo mucho por doña Aminatu Haidar le diría que está poniendo en un compromiso a dos estados y que su muerte, desgraciadamente, va a terminar en algo anecdótico.
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06 diciembre 2009

VA DE PIRATAS

He encontrado un hueco en este retiro forzoso, me he permitido leer lo que escriben algunos amigos y comentar en un par de sitios, no muchos, no con mucha calidad pero si con mucha prisa. Y es que así pintan las cosas en este planeta, algo muy diferente que permite ver las cosas de un modo diferente. Y es que la lejanía siempre me ha dado una perspectiva diferente, en realidad creo que se la debe dar a todo el mundo y este debe aprender a valorar las cosas de un modo diferente.
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Hoy he encontrado tiempo suficiente para leer un artículo de opinión en elpais.com, se llama "Los otros piratas" y lo escribe el escritor Julio Llamazares, lo escribe desde un papel de víctima asaltada. Como buen escritor que es nos comunica su desazón y tacha a los internautas que ponen a disposición de todos los visitantes de la red como modernos piratas. Vuelvo a decir que no estoy de acuerdo, por mucho que entienda su punto de vista.
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En lo primero que no estoy de acuerdo es que internet me ofrece la oportunidad de leer al señor Don Julio Llamazares sin necesidad de buscar una biblioteca en un sitio donde no las hay y no tener que entenderme en una lengua tan desconocida para preguntar por una de sus novelas que, de seguro, no las habrá en parsi, inglés o castellano. Posiblemente no nos hagamos a la idea de que sólo los genios son los que van a hacerse ricos con el arte y que él calificativo de artista lo impone el público y no el autor. Si miramos para atrás, algo que deberíamos hacer más a menudo, puede que descubramos que pocos artistas fueron ricos haciendo su arte, y que los genios pasaron más penalidades que placeres.
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También me deja claro el señor Llamazares una amarga realiad, cada vez más constatable y cada vez mejor confirmada por los que pueden viajar a países menos desarrollados: contemplamos todo desde nuestra óptica y creemos que nuestras soluciones son las mejores y las únicas a nuestros únicos problemas. En otras palabras: nos creemos el ombligo del mundo y creemos saber cuales son sus problemas y, peor aún, cuales son sus soluciones. Pero generalmente no sabemos plantearnos el problema.
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No sólo eso, nos encandilamos de ilusión cuando un político dice estar de nuestra parte y no entendemos que el arte de la política es encandilarnos y hacernos sentir que están de nuestra parte. Por eso la situación de la piratería se perpetuará dando la razón a los autores y el derecho a los internautas. Y es que la piratería no tiene otro freno que el cierre de internet, comprenderemos que esa no es la solución. El mundo cambia y los autores tendrán que cambiar de mentalidad, internet es una realidad y los que él define como piratas muchas veces no se benefician de su obra, no obtenen ningún beneficio de ella, aunque hay que admitir que al autor no le permiten obtener ninguno tampoco.
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10 octubre 2009

GUERRA ¿A QUIEN LE IMPORTA?

Me han definido Afganistán como una playa sin mar y con nieve en invierno. Me han planteado, a la vez que yo me lo he planteado antes, si hay guerra o no. Y la verdad es que seguimos jugando con los eufemismos, hay palabras tabúes y guerra es una de ellas por todo lo que implica, por eso es mejor referirse a ISAF, la operación en Afganistán, a la ciudad donde uno va destacado o al puesto que va a ocupar antes que decir que uno puede ir a la guerra. Ya se preocupan demasiado las familias como para oir esa palabra. Y sin embargo todos sabemos lo que hay allí. Por tanto es absurdo perder el tiempo y la energía por una palabra, no es práctico y no sirve para más que para hacer política.
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Pero si tengo que decir las anormalidades que están presentando estas operaciones. Se sienten como algo lejano que no nos afecta, tanto que todos hablan abiertamente de los talones de Aquiles de nuestras fuerzas. El hecho de publicar, un tanto alegremente, que no se dispone de una u otra protección no sólo satisface el derecho a estar informado, también supone un dato que en la era de la información terminará por llegar a la insurgencia. Las desavenencias hechas públicas por políticos y aliados son otro dato de hasta que punto podrán coordinar e interactuar las fuerzas allí desplegadas. Las acusaciones mutuas no son más que dar pistas al talibán. Por eso creo que antes de entrar en disquisiciones de si es una guerra o misión de paz, debemos todos admitir que estar en Afganistán entraña un riesgo que implica extremar nuestros cuidados.
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No obstante si alguien está empeñado en decir que hay una guerra debe pensar que la España que no tiene enemigos está en guerra, y que ello supone realizar un esfuerzo especial en lo que es economía y producción, propios del estado de guerra. No es eso lo que queremos y, la verdad, no lo necesitamos. Así que sin quitarle hierro al asunto, tenemos que insistir en que en Afganistán hay una situación de riesgo, se está cumpliendo una misión que muchas veces obliga a ejercer la violencia y usar las armas, siempre dentro de la legalidad, y a los que no estamos allí nos obliga a ser cuidadosos en lo que decimos, hacemos e informamos.
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Se trata, en definitiva, de no romper los lazos con nuestros compatriotas desplegados fuera de España, allá donde estén necesitan de nuestro apoyo. Que no es otra cosa que el reconocimiento a su labor y que ejerzamos con responsabilidad el ejercicio de nuestros derechos.
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10 agosto 2009

ESTADO DE DERECHO

Lo hemos oído muchas veces y a mucha gente, a todos se les ha llenado la boca sentenciándolo y a nosotros los oídos, "España es un estado de derecho". Con ellos los políticos declaran su subordinación a unas leyes que han hecho ellos y que muchas veces atienden más a sus necesidades electorales que a las necesidades sociales.
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El caso es que la legislación es necesaria, entre otras cosas para evitar arbitrariedades y no verse obligado a hacer favores. La ley, en teoría, obliga a todos por igual. Pero como dijo Orwell, unos son más iguales que otros, y unos se benefician más que otros de nuestras obligaciones y son los que ven un beneficio aquellos que dicen esa mágica frase que "España es un estado de derecho".
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Y es que las leyes son las que nos dan derechos y obligaciones, en ocasiones las unas prevalecen sobre los otros. Nadie habla de su derecho a pagar a Hacienda y pocos disfrutan de la obligación de que alguien cuide de su familiar dependiente. En la mayoria de las ocasiones las leyes son buenas, pero imposibles de hacer cumplir, ya sea por falta eonómica o por falta de voluntad. Pese a todo no paramos de regular. Y por hacerlo, hasta regulamos la buena educación, si no fijense en la ley antitabaco.
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Y ahí esta nuestro gran pecado en nuestro estado de derecho, estamos tan dispuestos de ejercer lo que consideramos nuestros derechos que olvidamos que su limitación son los derechos de los demás. Y es en nuestros derechos cuando nos saltamos las normas y la educación más elemental, base recordar el ejemplo de tomar fotos sin flash (algo que va con todos menos con el turista poseedor de cámara). Que para que los fumadores sean educados ha habidue recurrir a una de la normativa antitabaco más dura de Europa que impide fumar a fumadores educados por dejar en evidencia a los que nunca han tenido esa educación.

15 enero 2009

LOS JUECES


A la justicia la representan ciega y a la ocasión la pintan calva. Los jueces son unos funcionarios privilegiados que representan al tercer poder de nuestra sociedad. Son los que aseguran el ejercicio del derecho y, sobre todo, los que imparten justicia.
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En España una de las instituciones menos valoradas es la de la administración de justicia. Resulta lenta, utiliza un lenguaje arcaico y se amarra a todos los vericuetos posibles para alargarse más. Parece resultar que en vez de favorecer a los ciudadanos los perjudica acortando las penas de los delincuentes y terroristas, al tiempo que aumenta la presión sobre una sociedad cada vez más sufrida.
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Resulta tan absurdo culpar a los jueces como al gobierno, el sistema es el culpable. Si bien es cierto que los que imparten la justicia se quejan del mucho trabajo, también es cierto que perciben su buen salario por ello. Resulta farragoso ponderar la justicia tras la lectura de largos sumarios en que sobra la mitad de lo que se escribe.
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Y es que el sistema ha fallado, ha muerto una niña por su mal funcionamiento, el propio sistema ha buscado sus cabezas de turco y ha sancionado a una secretaria y multado a un juez. El gobierno, ejerciendo su derecho de libertad de expresión, ha considerado que resulta una sanción muy leve. Y los jueces se han enfurruñado, aluden a su mucho trabajo y a la escasa consideración que se les tiene, y amenazan con hacer una huelga... ¿más huelga todavía? ¿o lo que pretenden es hacer una alarde de poder?
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Sería otra huelga que tienen que sufrir los sufridos ciudadanos, los que siempre pagan el pato cuando hay manifestaciones o reivindicaciones, pero esta va a ser una huelga zapateo de aquellos que, como los pilotos de Iberia, llevan muchos años haciendo una huelga de celo.
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Sólo queda decir que de su trabajo tenemos poco beneficio y de su amenaza mucho perjuicio.

21 agosto 2008

DECADENCIA

En un día triste que el desgraciado accidente del aeropuerto de Barajas ha llenado las parrillas informativas de unos medios que en agosto están ávidos de noticias puede pasar desapercibida la reflexión que Doña Rosa María Artal hace en la tribuna de elpais.com, lleva por título "Las barreras de la edad" y no deja de ser una visión pesimista de nuestro presente y desalentadora con nuestro futuro, en el que todavía cabe la esperanza.
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Y es que en un mundo que basa el éxito en la competición son los ganadores los que ocupan los puestos relevantes, no importa ni su experiencia, conocimiento, inteligencia, sabiduría o integridad, sólo parece interesar que sea campeón y que tenga buena presencia, ya habrá quien se encarge de definirlos como una maravillosa persona.
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Sumidos en esta competición no tenemos tiempo para vivir y ni mucho menos para disfrutar si no es con el éxito. La buena apariencia está por encima de las buenas formas y el éxito por encima de los principios. Todo ello nos lleva a ser una sociedad bastante más uniformada de lo que pensamos ser. Quizás el rasgo más uniforme es que nuestra ambición es el pelotazo, el hacerse rico en muy poco tiempo, sin sacrificios y sin esfuerzos. Lo peor es que la clase dirigente nos hace creer que es así: si nuestros niños tienen fracaso escolar, se rebajan los niveles; si nuestros niños estudian mucho, se prohíben los deberes; y si nuestros niños alcanzan la madurez sin tener claro lo que es el sacrificio, el esfuerzo, la satisfacción de haberse ganado algo en lugar de reclamarlo como un derecho, podrá haber muchos culpables pero ellos son las víctimas. Así se han creado los mileuristas, porque nos hemos conformado con que nuestra juventud tenga todo lo que quiera pero sin habércelo ganado, sin saber gran cosa de la responsabilidad, el esfuerzo y el sacrificio y a una persona que trabaja sin responsabilidades, sin iniciativas y con la intención de ser el más guapo y mejor, pero sin mejorarse a sí mismo, 1000 euros son suficientes. Pero no quiero ser injusto, tengo que admitir que también hay muchos mileuristas que dan lo mejor de si mismos y que día a día son mejores personas y nos regalan un trabajo de inmejorable calidad. Pagan justos por pecadores.
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Como muy bien dice doña Rosa, las marcas de nuestro cuerpo definen mejor nuestra vida que un currículum bien escrito. Cuando se hace un buen trabajo no hace falta decirlo, trasciende por si solo. Es triste que hayamos cambiado nuestra cultura en el sentido de que sólo vemos nuestros derechos y olvidamos nuestros deberes, empezamos a contemplar los sueldos como una retribución a la que tenemos derecho olvidando que también es algo que tenemos que ganar y merecer, y cuesta mucho. Y dentro de esta terrible uniformidad social lo que se está haciendo más uniforme son los salarios: los mil euros precarios, para un puesto precario en una empresa que obtiene sus mayores beneficios de pagar mil euros a los que no hacen gran cosa y otros mil euros a los que si.
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