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domingo, 9 de mayo de 2021

Nicolas Horvath - Glassworlds · 6: America



Cuando Nicolas Horvath presentó el primer disco de su serie “Glassworlds” anunció que formaba parte de una colección de cinco volúmenes en los que repasaría la música para piano de Philip Glass organizada de forma temática. Por ello, la dimos por cerrada con la aparición de la compilación titulada “Enlightment” que hacía el número cinco de los lanzamientos pero un tiempo después, el pianista nos sorprendía con un sexto volumen que nos hace dudar acerca de la extensión final de las grabaciones “glassianas” que abarcará finalmente el artista.


Abre las notas del disco el propio pianista recordando una frase que Nadia Boulanger le espetó a Glass durante la etapa formativa de este en París: “el problema que tenéis los americanos es que no tenéis historia”. Parece que ese comentario de la legendaria educadora motivó a Glass para construir una obra en la que la historia de los Estados Unidos estuviera presente de una u otra forma, ya sea en óperas centradas en momentos claves del país o en otro tipo de trabajos cuya inspiración procediera igualmente de alguno de esos hitos. Horvath toma unas cuantas de esas composiciones y las reúne en el sexto CD de la serie “Glassworlds” bajo el título de “América”.

Nadia Boulanger


“Piano Concerto No.2 (after Lewis and Clark)” - La primera obra escogida por Horvath es el segundo concierto para piano de Glass, para el cual el compositor se inspiró en el viaje de Meriwether Lewis y William Clark, los primeros norteamericanos en atravesar el país de este a oeste a principios del S.XIX. Horvath interpreta el arreglo de la obra escrito por Paul Barnes para piano solo, que resulta en una pieza de gran dificultad técnica, en palabras del propio Horvath. La obra original, al margen de la orquesta, cuenta con la importante presencia de la flauta interpretada por el indio navajo R. Carlos Nakai, que es el elemento que más se echa en falta aquí, especialmente en el segundo movimiento, en el que tenía un mayor peso. Pese a todo, no es una adaptación fallida y tiene muchos momentos muy inspirados aunque no termine de funcionar tan bien como lo hace el concierto en su concepción original. Destacamos especialmente el inicio de ese segundo movimiento, con un aire romántico muy marcado que lo sitúa entre las piezas más clasicistas de Glass.




“Three Pieces from Appomattox” - Appomattox fue la localidad en la que el General Lee fimó la rendición de sus tropas ante las de Ulysses S. Grant poniendo fin a la Guerra de Secesión norteamericana en 1865. Glass compuso una ópera en 2007 sobre un libretto de Christopher Hampton. Los tres extractos que aquí aparecen con transcripciones hechas por el propio compositor de sendos fragmentos orquestales de la obra que, a día de hoy, no ha sido publicada en disco. El primero, procedente de la escena cuarta, tiene un comienzo oscuro de desarrollo lento con un ostinato continuo del que surgen puntuales chispazos melódicos. El segundo nace del primer interludio de la ópera y contrasta con el anterior por su ritmo rápido y obsesivo centrado en unas pocas figuras musicales repetidas una y otra vez. El cierre, adaptado del epílogo de la obra, es quizá el más lírico de los tres fragmentos, presidido por un tono melancólico.


“Wichita Vortex Sutra” - Allen Ginsberg fue una de las principales figuras de la Generación Beat, clave en el movimiento antimilitarista norteamericano de los años 50 y 60. Glass le conoció en 1988 en una librería y a partir de entonces realizaron varias colaboraciones como este “Wichita Vortex Sutra”, poema para el que Glass compuso una pieza de piano sobre la que el escritor recitaba el texto. En esta ocasión escuchamos la versión para piano solo que ha sido habitual en el repertorio de concierto del músico de Baltimore en todos estos años.


“Music in Contrary Motion” - Habitualmente interpretada al órgano o por parte de un grupo, la versión para piano solo es rara pero en opinión de Horvath refuerza la expresividad del conjunto. Es una de las obras clave de la primera etapa de Glass, la única puramente minimalista, en sus propias palabras. La versión que escuchamos aquí es algo más rápida que la original y notablemente más corta de lo habitual (apenas 10 minutos cuando las hay superiores a los 25).



“A Secret Solo 2” - Esta es una pieza con historia de la que ni siquiera estamos seguros de que el que aparece aquí sea su verdadero título. En 1978, Glass ofreció un concierto en San José, California, con varias de sus composiciones de la época incluyendo algunos fragmentos de “Einstein on the Beach”. Sin embargo había una larga pieza que muchos pensaron que era improvisada y con la que se abría el concierto. Horvath recupera esa obra, originalmente para sintetizador y otros instrumentos como el violín y la graba aquí por primera vez bajo el título de “A Secret Solo 2” por su similitud temática y estilística con otra de 1977 titulada simplemente “A Secret Solo”.


“Wichita Vortex Sutra (version with narration)” - Florient Azoulay es el narrador del poema en esta versión que rememora la original en la que la voz acompañaba a la música. Esa es la única novedad en una pieza cuya versión imborrable para nosotros es la que contaba con el inconfundible recitado del propio Ginsberg.


El sexto volumen de la serie “Glassworlds” tiene muchos atractivos, como lo tenían los anteriores que, reunidos, nos brindan una excelente colección de lo mejor de la obra para piano del que quizá sea el compositor vivo más popular, con una producción que cada vez se antoja más inabarcable y cuya obra seguiremos revisando por aquí como de costumbre.

jueves, 15 de marzo de 2018

Nicolas Horvath - Glassworlds · 4 (On Love) (2016)



Continuando con el errático repaso que venimos haciendo a la serie “Glassworlds” del pianista Nicolas Horvath, nos centramos hoy en el cuarto volumen. Como quizá recuerde el lector habitual del blog, hablamos de una pequeña colección de grabaciones a cargo del pianista francés en las que repasa una buena parte de la obra para piano de Philip Glass.

Entre 2015 y 2016, el intérprete publicó cinco discos, cada uno de ellos con una temática diferente siendo la del que hoy nos ocupa el amor. No busquéis en la obra de Glass muchas piezas con ese motivo como punto de inspiración porque en muy pocas el músico habla de ese tema como inspiración aunque sí que es algo que orbita alrededor de alguna de las películas a las que el compositor norteamericano ha puesto música. Esé es, de hecho, el origen de la mayor parte de la música del disco. Horvath interpreta por un lado las transcripciones para piano que Michael Riesman y Nico Muhly hicieron de la banda sonora de “Las Horas”, lo que ocupa la mayor parte del disco. El resto del programa lo compone música procedente de otra banda sonora relativamente reciente y dos piezas antiguas de la etapa más minimalista de Glass.

Nicolas Horvath

Comenzando por “Las Horas”, tenemos que decir que el pianista francés busca una interpretación más apasionada que otras que hemos oído, rescatando matices que nos pasaron desapercibidos en otras versiones. Desde el primer corte (“The Poet Acts”) hay una vivacidad, un ritmo diferente que probablemente estaba ya ahí pero que en manos de Horvath se hace mucho más evidente. Algo muy similar pasa en el resto del disco comenzando con la intensa “Morning Papers”. En los momentos más reposados de la partitura, el músico no pierde intensidad y aporta un interesante punto de vista a los compases más tensos de “Something She Has to Do”. Particularmente interesante es la visión del músico de las partes de la obra que no fueron escritas para la película sino que adaptaban composiciones previas de Glass, quizá porque en algunas otras grabaciones de piano estas partes suelen ser obviadas. De entre estas destaca su versión de “Tearing Herself Away”, transcripción de “Island” del disco “Glassworks”. En todo caso, la interpetación de Horvath de toda la banda sonora nos parece realmente interesante y está entre las mejores que hemos oido de esta obra.




Continúa el disco con una breve versión de “Modern Love Waltz”, pieza escrita por Glass en 1977 para acompañar a una lectura radiofónica de una novela de Constance De Jong y luego adaptada para una adaptación de la obra al ballet. La pieza ha tenido multitud de versiones que van desde escuetas formaciones de cámara hasta piano solo, pasando por piano de juguete. Es una de las piezas más extrañas de ese periodo del compositor ya que no es ya tan “minimalista” como la mayoría de su material de entonces pero tampoco termina de desplegar una melodía “glassiana” como las que vendrían después.




Otra de las bandas sonoras que Glass compuso para películas de cierta proyección comercial fue la de “Diario de un Escándalo”. Como ocurre con varias de sus obras para cine, esta tiene también su correspondiente arreglo para piano solo escrito en esta ocasión por el propio Glass y no por Michael Riesman. Horvath toma dos fragmentos de la transcripción para unirlos en una sóla pieza que aparece aquí bajo el título de “Notes on a Scandal”. El resultado es verdaderamente notable y nos recuerda mucho a alguna de las piezas del segundo libro de “etudes” para piano del compositor norteamericano.

Cerrando el disco tenemos “Music in Fifths”, clásica pieza del Glass minimalista escrita originalmente para grupo pero que ha sido grabada en distintas ocasiones por todo tipo de formaciones lo que incluye versiones para órgano o piano solo. Aunque lo habitual es que la interpretación abarque al menos unos veinte minutos, Horvath opta por una mucho más amable versión de apenas seis, quizá con la intención de agradar al oyente menos receptivo al minimalismo más radical. El intento es de agradecer pero, en nuestra opinión, desvirtúa el espíritu de la pieza.

Una prueba de que Glass es ya un clásico en vida es la ingente cantidad de grabaciones de su obra a cargo de diferentes intérpretes y formaciones. En la década de los noventa hubo algunos pianistas que se atrevieron con sus “Metamorphosis” y a ellos se unieron formaciones de cámara que empezaron a grabar sus cuartetos y otras piezas similares. Hoy hay multitud de versiones, no sólo de esas obras sino de los dos libros de estudios de piano, de muchas de las sinfonías así como de los distintos conciertos, sonatas, etc. que el músico ha escrito en las últimas décadas. Esto es algo que parecía imposible en los ochenta cuando Glass se lamentaba, por ejemplo, de que ningún cantante de renombre quisiera participar en una de sus óperas. El hecho de que hoy sea tan habitual (resulta imposible seguir la pista a todas las grabaciones de sus obras que todos los meses aparecen en el mercado) es un indicio claro del estatus alcanzado por el compositor a todos los niveles.



 

martes, 11 de julio de 2017

Nicolas Horvath - Glassworlds · 5 (Enlightment) (2016)



Hace algo más de dos años comentamos aquí el primer volumen de “Glassworlds”, la serie de grabaciones que Nicolas Horvath comenzaba a publicar entonces con la obra para piano de Philip Glass. Como estaba previsto entonces, la colección llegó a los cinco volúmenes incluyendo en ellos música originalmente escrita para piano así como un buen número de transcripciones, apareciendo de forma esporádica algún estreno absoluto, al menos en formato grabado.

Como el orden estrictamente cronológico no es algo que acostumbremos a llevar de un modo estricto en el blog, nos saltamos por ahora los volúmenes que van del dos al cuatro y pasamos directamente el que cerraba la serie, subtitulado “Enlightment” (iluminación). En él, Horvath nos muestra dos obras de la larga duración acompañadas de otras dos más breves que, en cierto modo, son estrenos.

“Mad Rush” - Hemos comentado ya varias versiones de esta composición por lo que poco podemos añadir al respecto. Queremos hacernos eco, eso sí, de las reflexiones del propio Horvath al respecto, que tienen mucho que ver con el título del disco. Según el pianista, Desde su estreno en 1979, “Mad Rush” ha ido evolucionando a través de sus versiones en directo a cargo del propio Glass. Como si con el tiempo, la pieza hubiera ido creciendo. Ese nuevo tratamiento se refleja aquí un una ejecución muy expresiva que reduce en cierto modo los fuertes contrastes entre las diferentes secciones de la obra sin perder ni un ápice de su fuerza.




“Metamorphosis Two” - Algo parecido a lo que acabamos de comentar ocurre con esta pieza, parte del ciclo de composiciones para piano más popular del repertorio de su autor. Afirma Horvath que la pieza ha cambiado y que la versión que Glass interpreta en los últimos quince años en sus conciertos es diferente de la original, tanto como para llegar a indicar en las notas del CD que esta grabación es la primera de la “nueva” obra. El cambio es sutil. Tanto que incluso sabiendo dónde se encuentra nos cuesta identificarlo aunque también es posible que después de haber oído tantas veces la pieza en diferentes formatos y versiones, no tenemos una versión “canónica” fijada en la memoria que nos haga reconocer de inmediato cualquier variante de la misma.

“600 Lines” - La obra más extensa de la colección es esta transcripción para piano de una de las composiciones más “raras” del repertorio de Glass. No tanto por la música en sí sino porque, pese a haber sido escrita en 1968, no aparecía en ningún catálogo de obras del artista hasta que en 2003 fue grabada por los miembros de Alter Ego (no en 2013 como indica Nicolas Horvath en sus propios comentarios). No existía referencia alguna en entrevistas, reseñas de conciertos ni en ningún otro sitio pese a que el propio Glass afirma que fue una de las primeras obras que escribió para la Philip Glass Ensemble y que en su momento la interpretaron en varias ocasiones. También señala el compositor en los comentarios de la grabación de Alter Ego que se trataba de una pieza concebida para los ensayos más que de una pieza para concierto en sí, cuestión que puede explicar su ausencia en casi todos los listados de obras que existían hasta hace poco. La partitura original era para grupo por lo que esta versión para piano de una de las primeras piezas puramente minimalistas de Philip Glass aparece aquí com estreno mundial.




“The Sound of Silence” - Cerrando el disco y también la serie de cinco volúmenes que Horvath tituló “Glassworlds” encontramos una auténtica rareza. Aunque pertenecen a mundos musicales muy diferentes, Paul Simon y Philip Glass son amigos desde hace tiempo y han colaborado ambos en trabajos del otro. Glass realizó una brillante coda orquestal para la canción “The Late Great Johnny Ace” que aparecería en el disco “Hearts and Bones” de 1983 del cantante. En justa reciprocidad, Simon escribió algunos textos para el ciclo de canciones de Glass titulado “Songs from Liquid Days” poco tiempo después. En 2007, con ocasión de la entrega de los Premios Gershwin que otorga la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Glass realizó una transcripción para piano de “The Sound of Silence”, la famosa canción de Paul Simon, galardonado en esa edición. Horvath presenta aquí la primera grabación en disco de la misma indicando que es la única vez que Glass ha hecho una transcripcion de una composición ajena. Aunque este último punto no es exacto (ya transcribió diversas piezas clásicas de música india para orquesta occidental en la banda sonora de “Chappaqua”), la versión es una curiosidad muy interesante por comprobar cómo Glass se lleva a su terreno una melodía que ya forma parte de la memoria colectiva de todo el mundo.

Existen ahora mismo tal cantidad de discos con música para piano de Philip Glass en el mercado que se hace realmente difícil recomendar uno. Por su vocación completista habríamos de quedarnos con los extensos volúmenes grabados por Jeroen Van Veen y con la serie “Glassworlds” de Horvath por ser ambos una buena forma de tener (casi) toda la obra del músico para ese instrumento aunque ni siquiera juntando ambos conseguríamos tenerlo todo. Aún faltarían piezas sueltas o la versión de Michael Riesman de la banda sonora de “Dracula” además de varias obras que aparecen grabadas por uno de los pianistas pero no por el otro. En todo caso, y dado lo reciente que aún están los cinco volúmenes de “Glassworlds”, podrían ser un buen punto de partida para hacerse con un Glass muy accesible.

viernes, 22 de mayo de 2015

Nicolas Horvath - Glassworlds 1 (2015)



Entre 1999 y 2006 aproximadamente hubo una primera oleada de discos de pianistas dedicados a la música para ese instrumento de Philip Glass. Las grabaciones estaban centradas en obras como “Metamorphosis”, “Wichita Vortex Sutra”, “Mad Rush” y en arreglos para piano de otras piezas. Tras ese “boom” dejaron de aparecer discos de ese tipo y le tocó el turno a los cuartetos de cuerda del compositor. De un tiempo a esta parte, sin embargo, parece haber resurgido el interés por su obra para piano, paralelo a la ampliación del repertorio del músico con la adaptación de obras antiguas que no estaban escritas inicialmente para ese instrumento, a la aparición de los “Etudes” y la flexibilidad de buena parte de la obra reciente del compositor, de sencilla transcripción a distintas sonoridades.

Dentro de este último “revival” del Glass pianístico, ha aparecido recientemente el que parece ser el primer volumen de una serie que pretende recoger la integral del compositor para las 88 teclas. En él, el pianista francés Nicolas Horvath afronta un repertorio no del todo común cuyo mayor interés radica en dos piezas: la seminal “How Now” y la más moderna “Dreaming Awake” por diferentes razones.

Horvath se formó en la Academia de Música Principe Rainiero III de Mónaco convirtiéndose pronto en un destacadísimo pianista que es considerado hoy uno de los mejores intérpretes de Liszt, lo que es impedimento para desarrollar una carrera centrada principalmente en compositores contemporáneos. Recientemente organizó un mastodóntico homenaje a Philip Glass en París en el que más de 120 compositores presentaban piezas en las que de un modo u otro rendían tributo al compositor norteamericano. Los conciertos del propio Horvath tienen duraciones descomunales y, en ocasiones, han superado las doce horas, casos de sus repasos integrales al propio Glass o las extraordinarias interpretaciones de la “Vexations” de Erik Satie. Además de su faceta de intérprete, Horvath es también compositor aunque no hemos tenido ocasión todavía de explorar esa parte de su producción. “Glassworlds · 1” es, como hemos dicho, el primer volumen de sus interpretaciones de Glass.

Nicolas Horvath


“Glassworks: I. Opening” - Comienza el recital con una composición casi ineludible en este tipo de discos: el primer movimiento de “Glassworks”, el disco con el que el compositor debutaba en Columbia Records en 1981. La aproximación de Horvath a la pieza es profundamente lírica, con un sentimiento que cuesta adivinar en otras versiones, incluyendo la del propio compositor.

“Orphée Suite” - En el año 2000 el pianista Paul Barnes realizó con el permiso de Glass una serie de arreglos de algunas piezas de la ópera “Orphée”, parte de la trilogía que el músico realizó sobre obras de Jean Cocteau. Esas composiciones, bautizadas como la “Orphée Suite” son las que incorpora aquí Horvath. En el primero de los movimientos escuchamos a un Glass completamente diferente a lo habitual en un “ragtime” heredero directo de Scott Joplin. Sin perder ni un ápice de su estilo, el compositor se las arregla para homenajear a uno de los estilos más genuinamente americanos. El segundo movimiento es, a nuestro juicio, la joya de la corona. Una de las más emocionantes composiciones salidas de la metafórica pluma de Philip Glass a pesar de ser una miniatura que no llega a los dos minutos de duración. Profundamente romántico y expresivo como pocas veces. El tercer movimiento, que se corresponde con el descenso al inframundo, es mucho más tenso y cercano al Glass de los “Études”. Cuenta con motivos breves de gran belleza que ponen algo de luz a una partitura oscura en su mayor parte aunque con el citado poso romántico muy presente. En el siguiente movimiento se pone de manifiesto esto que afirmamos. Con melodías de construcción muy sencilla pero de gran poder de atracción para el oyente, el músico narra el encuentro de Orfeo con la princesa en un pasaje esperanzador y emotivo. La tensión narrativa vuelve con el breve quinto movimiento de la suite, de gran dinamismo como corresponde al relato del regreso a la casa de Orfeo en la ópera. La muerte del protagonista centra la acción del siguiente segmento de la obra que no es triste y oscuro como cabría esperar sino que posee una cualidad optimista. Recupera, además, el tema central de la obra como punto central de la narración antes de concluir la suite con un regreso al motivo del excepcional segundo movimiento, ahora mucho más desarrollado de modo que es casi irreconocible.



“Dreaming Awake” - Quizá el gran atractivo del disco es la inclusión de esta pieza. Fue escrita por Glass en 2003 y publicada en una limitadísima edición (500 copias) con fines benéficos y bajo la premisa de que jamás volvería a ser editada en ningún otro disco del artista. Evidentemente, eso no impedía que otros intérpretes la grabasen por su cuenta pero hasta hoy, más de diez años después, nadie había dado el paso que Horvath da en este trabajo. Glass no es un intérprete virtuoso y eso tiene mucho que ver con la forma de componer para el piano, especialmente en aquellos años en que tenía en mente que él mismo debería tocar esa música. Por ello, “Dreaming Awake” no es una obra particularmente complicada aunque sí tiene una extensión desacostumbradamente larga para lo habitual en su autor (excluyendo, claro está, su etapa puramente minimalista en la que la larga duración de las composiciones era parte de su marca de fábrica). En los 16 minutos que dura “Dreaming Awake” escuchamos toda la variedad de recursos del Glass de los “études” y también, como bien advierte Horvath en las notas del disco, del de la banda sonora de “The Hours” escrita con pocas semanas de diferencia.



“How Now” - Cierra el disco una composición perteneciente a los años del Glass más radical, aquel cuya reducción al máximo de melodías y recursos le convirtió en abanderado del minimalismo a finales de los años sesenta. Aunque inicialmente se trataba de una pieza para órgano eléctrico, con posterioridad se han grabado versiones para ensemble (a cargo de Alter Ego) y para piano. Es una característica común a toda la música de Glass en aquellos años pero en “How Now” está particularmente presente la influencia de la música india y de Ravi Shankar.


La sola presencia de “Dreaming Awake” sería motivo más que justificado para que el seguidor de Glass se acercase a esta grabación. El resto del repertorio, sin ser tan “raro” no está entre lo más interpretado de su autor lo que convierte a este primer volumen de “Glassworlds” en un interesante punto de partida para una serie que puede atraer por igual al neófito y al experto. Estamos seguros, además, de que el seguidor habitual del blog encontrará en él muchos motivos de disfrute.

Nos despedimos con unos cuantos extractos de uno de los maratonianos recitales de Horvath sobre música de Glass: