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jueves, 19 de marzo de 2026

King Crimson - The ConstruKction of Light (2000)



En la historia del rock no son pocos los discos que no son demasiado apreciados por sus autores tiempo después de haberlos publicado. El CD que hoy vamos a comentar entra de lleno en esa categoría ya que el propio Robert Fripp se mostró bastante descontento con él por una serie de razones que, si nos detenemos a valorarlas, hacen menos entendibles los motivos que llevaron al grupo a publicarlo. Nos situamos en los últimos años de la década de los noventa. King Crimson había puesto fin a una interesantísima etapa con el formato de doble trío (dos guitarras, dos bajistas y dos baterías) tras la salida de la banda de Tony Levin y Bill Bruford quedando reducidos a un formato de cuarteto más o menos convencional. Los años previos habían sido una época de gran experimentación con la puesta en marcha de los denominados “ProjeKcts”, combinaciones de diferentes miembros de la banda (nunca de los seis juntos) que ponían en común diferentes ideas expandiendo los límites sonoros y estilísticos del grupo. Curiosamente, los miembros que quedaban en King Crimson tras la salida del batería y el bajista (Fripp, Adrian Belew, Pat Mastelotto y Trey Gunn) no habían conformado ninguno de los “projeKcts” que se habian juntado para grabar y tocar en directo en aquellos años previos por lo que, cuando la banda se reunió para trabajar en el estudio de Adrian Belew, no tenían ningún material nuevo testado en directo como solía pasar en los trabajos anteriores de King Crimson. Esta es una de las razones aducidas por Fripp para que el disco no llegase a reflejar la energía y la fuerza que solían tener las grabaciones de King Crimson en encarnaciones anteriores.


“ProzaKc Blues” - El disco empieza con una descarga de energía brutal de la que solo nos desconecta la voz distorsionada de Belew cantando un blues etílico que calificaríamos de broma si le encontrásemos la gracia. De todas formas, es un tema potentísimo con una sección rítmica demoledora y una guitarras apabullantes que nos pone en guardia ante lo que puede ser el resto del disco.


“The ConstruKction of Light” - El corte que da título al trabajo está dividido en dos partes, una instrumental y una canción. El instrumental está marcado por una intrincada línea de bajo que se desarrolla de la mano de la batería electrónica hasta que llegamos a la parte de las guitarras en la que Fripp y Belew se lanzan en una serie de contrapuntos alrededor de los que serpentea el bajo de Trey Gunn, fascinante en toda la pieza. En el tramo final vuelven a brillar las guitarras hasta desembocar en un sección muy reconocible que nos remite a la época de “Three of a Perfect Pair”. La parte cantada es casi anecdótica por la corta duración aunque sigue la misma línea del segmento anterior. Muy King Crimson pero nada sorprendente, algo que, en el fondo, es contradictorio.



“Into the Frying Pan” - El siguiente corte comienza con lo que parece un ruidoso “loop” de cinta magnetofónica que enlaza directamente con las afiladas guitarras del dúo Belew / Fripp antes de comenzar una canción que tiene una extraña mezcla entre un aire “beatle”, etapa “White Album”, y un grupo “grunge”. Lo primero no es del todo raro puesto que Belew acostumbraba a hacer versiones de los de Liverpool. Lo segundo, quizá no pase de ser una apreciación nuestra sin demasiado fundamento. En cualquier caso, esto es King Crimson con la dosis de complejidad y elaboración en melodías y arreglos que lo diferencia de cualquier otro grupo.


“FraKctured” - Seguimos con un instrumental que, en principio, iba a ser parte de una secuela de otra pieza antigua que escucharemos más adelante pero que, durante su desarrollo, el grupo decidió un cambio de rumbo y de título por encontrarlo más cercano a “Fracture”, el largo instrumental que cerraba el disco “Starless and Bible Black” (1974). Empieza como un tema lento con protagonismo de las guitarras y de esas texturas sonoras laberínticas que con ellas diseña Fripp habitualmente para ir acelerándose posteriormente con la ayuda de la batería. En la parte final las guitarras se endurecen adquiriendo tonos duros que pueden recordar en cierto modo a la banda Tool, una de las influencias de Fripp en aquellos años. Con todo, creemos que es una composición que hará las delicias de los aficionados a los instrumentales de la banda de Fripp.


“The World's My Oyster Soup Kichen Floor Wax Museum” - El siguiente tema es otra cosa bien diferente ya que de principio a fin nos somete a una audición tortuosa de una sucesión de sonidos cacofónicos, en apariencia desorganizados (seguramente no lo están pero no somos capaces de encontrarles el sentido que sin duda tienen en la cabeza de Fripp). Un verdadero caos sonoro que, eso sí, tiene la firma de King Crimson en todo momento.


“Larks' Tongues in Aspic, Part IV” - Entramos ahora en una serie de tres movimientos instrumentales que conforman la cuarta parte de la suite “Larks' Tongues in Aspic”, que comenzó en el disco de 1973 del mismo título con las dos primeras partes, continúo en 1984 con la tercera parte incluida en “Three of a Perfect Pair” y que nos muestra aquí la cuarta parte (que no sería la última aún). El tema es una compleja composición dominada por las guitarras y con un sonido cercano al metal y llena de cambios de ritmo en el que la banda continúa explorando alguno de los motivos de la pieza inicial.




“Coda: I Have a Dream” - Separada de los otros tres movimientos está esta “coda” que sigue esa búsqueda sonora del tema anterior añadiendo una parte cantada por Belew con una gran distorsión en la voz, simulando el efecto de una transmisión de radio. Como anécdota, comentar que el tema “FraKctured” iba a ser en su origen el cierre de esta suite pero se decidió cambiarle el título y situarlo en otro lugar del disco por las razones que comentamos antes.


“Heaven and Earth” - Tras un largo espacio en blanco llega el último tema del que comentaremos algún detalle a continuación. Es un instrumental muy veloz con el ritmo llevado por igual entre las guitarras y la sección de bajo y batería pero no termina de encajar del todo con el resto del disco ya que tiene un sonido menos pesado y agresivo. La clave es que aparece firmado como ProjeKct X.



Hete aquí la curiosidad y es que la misma formación que firma como King Crimson el disco “The ConstruKction of Light”, publicó muy poco después el disco “Heaven and Earth” bajo el nombre de ProjeKct X. Eso ya de por sí es extraño porque los diferentes “projekcts” eran combinaciones de miembros del grupo pero nunca con todos ellos en una misma alineación. La explicación podría venir del lado del estilo de ambas grabaciones, siendo la de ProjeKct X mucho más experimental y vanguardista que la que hemos comentado hoy. El último corte que hemos reseñado era, en realidad, un adelanto de ese disco, trabajo que ya fue objeto de una entrada en el blog en su día por lo que os invitamos a repasarla si tenéis interés.


Las críticas a “The ConstruKction of Light” fueron muy variadas e iban desde los que decían que era un gran disco a los que lo tomaron como una muestra, no tanto de la decadencia de la banda sino de una cierta falta de frescura. Algunos lo calificaron de “rock regresivo” en un juego de palabras con el “rock progresivo” del que el grupo ha sido siempre bandera. La cuestión es que los guiños al pasado como las secuelas de “Fracture” y “Larks' Tongues in Aspic” no terminan de cuadrar con la visión de una banda que siempre ha mirado hacia adelante. Nuestra visión, en cambio, no es tan negativa como la de algunos críticos o la del propio Robert Fripp y es que a nosotros “The ConstruKction of Light” nos parece un disco notable con un sonido agresivo en consonancia con la época en la que se grabó y un nivel de creatividad a la altura de los estándares de calidad de Fripp y compañía.


No queremos despedirnos sin señalar que en 2019 se publicó una versión de este disco titulada “The ReconstruKction of Light” en la que la batería electrónica de Mastelotto es sustituida por una acústica (o por una mezcla de ambas) porque parece que Pat nunca quedó contento con el resultado original. Eso también nos da una buena muestra de hasta qué punto el disco no convenció a los miembros de la banda que, de todas formas, exploraron en directo todo ese material expandiéndolo y sacándole todo el jugo, como es habitual en King Crimson.

miércoles, 23 de mayo de 2018

King Crimson - Heroes (2017)



Hace apenas un par de meses se cumplieron la friolera de 15 años sin un disco nuevo de estudio de King Crimson. Algo que para cualquier otra banda pintaría un panorama casi aterrador en relación con su futuro, para el grupo de Robert Fripp ha sido todo lo contrario puesto que ese largo periodo de tiempo ha estado lleno de experimentación y evolución en muchos sentidos con muchas entradas y salidas de miembros y, sobre todo, con muchos conciertos en los que se ha recuperado material que hacía décadas que no era interpretado en directo. Especialmente en los últimos años ha habido una gran cantidad de conciertos que han tenido reflejo en los correspondientes lanzamientos discográficos.

En este periodo la banda ha pasado de ser un cuarteto al octeto actual, algo desacostumbrado para un grupo de rock y más teniendo en cuenta que de los ocho miembros, cuatro son baterías (aunque uno de ellos se encarga de los teclados desde que pasaron de siete a ocho instrumentistas). Hasta cinco lanzamientos en formato físico han aparecido desde 2015 hasta hoy recogiendo distintos momentos de las giras de King Crimson en este último periodo además de un buen número de grabaciones en forma de descarga digital por lo que estamos ante una etapa sobradamente documentada.

Nos queremos detener ahora en un lanzamiento atípico de este pasado año. Atípico por ser un EP, formato no demasiado común y que en el caso de King Crimson solía ser siempre el precedente de un disco de estudio, y también por estar centrado en una composición ajena al repertorio de la banda. Evidentemente no podía ser una canción cualquiera. En enero de 2016 fallecía David Bowie, artista con el que Robert Fripp tuvo la oportunidad de colaborar en uno de sus momentos de mayor creatividad: el que dio lugar a la grabación del disco “Heroes”. Fue precisamente en la canción que daba título al disco en la que el guitarrista realiza una de sus intervenciones más conocidas contribuyendo con su particular sonido a hacer inmortal un tema que ha sido interpretado después por decenas de artistas. A modo de homenaje, Fripp incorporó la canción a varios de los conciertos que King Crimson ofreció en los meses posteriores y ya en 2017 decidió lanzar un EP con la versión de “Heroes” del concierto de Berlín del 12 septiembre, algo muy adecuado puesto que fue en esa ciudad en la que nació la canción original. En aquel momento King Crimson eran: Mel Collins (saxos y flauta), Robert Fripp (guitarra y teclados), Gavin Harrison (batería), Jakko Jakszyk (guitarra y voz), Tony Levin (bajo y stick), Pat Mastelotto (batería) y Jeremy Stacey (batería y teclados).

King Crimson en versión septeto.


“Heroes” - Si hay algo que no se le suele reprochar a King Crimson es la falta de riesgo y quizá sea eso lo que más nos decepciona de esta versión: la aproximación conservadora a una canción que suena extremadamente similar a la original y con una interpretación vocal absolutamente desapasionada por parte de Jakszyk. Hay alguna aportación interesante en lo instrumental, cómo no, pero uno siempre espera que una banda como esta vaya un paso más allá.




“Easy Money” - Un buen ejemplo de lo que intentamos decir acerca del corte anterior lo encontramos en esta versión de un clásico de King Crimson que en esta grabación (procedente del concierto parisino del 3 de diciembre de 2016) suena tremendamente fresco con un maravilloso Mel Collins y un juego de percusiones delicioso. Una gran interpretación de una canción de hace más de cuarenta años a la que aún le queda jugo que extraer como demuestra el propio Fripp en un sobrecogedor solo de la mano del bajo de Levin y las florituras vocales de Jakszyk. Extraordinario.

“Starless” - Con el siguiente tema nos ocurre algo similar a lo que nos pasaba con “Heroes”. Es una canción extraordinaria pero el enfoque de la banda aquí es demasiado respetuoso con el original pese a lo acertado de la interpretación de Mel Collins al saxo dibujando lineas nuevas continuamente. En su contra juega también el hecho de ser una versión recortada (un “radio edit”) cosa que hablando de King Crimson en directo suena a herejía. Más aún cuando la versión íntegra publicada en el doble “Live in Vienna” supera los 13 minutos de duración.

“The Hell Hounds of Krim” - Para quienes, como nosotros, hayan estado algo desconectados de las peripecias recientes de la banda en directo, este corte interpretado en su totalidad por los tres baterías del grupo es uno de los grandes atractivos del lanzamiento dado que no aparece en ningún otro disco de King Crimson en estudio aunque sí en alguno de los recientes trabajos en directo como “Live in Toronto”, “Radical Action to Unseat the Hold of Monkey Mind” o “Live in Vienna”. De hecho la grabación que aquí aparece, como la anterior, procede de este último concierto.




“Heroes (radio edit) – Si innecesario era recortar “Starless”, más nos lo parece hacer lo mismo con el tema central del disco, especialmente dado que la versión íntegra tampoco es demasiado extensa.

En un primer momento algunas voces hablaron de un uso oportunista de la canción de Bowie por parte de Fripp para aprovecharse de la atención mediática que suscitó el fallecimiento del cantante, algo absurdo por cuanto que, no sólo el guitarrista fue parte activa en la creación del tema sino que, además, “Heroes” ya había sido interpretada en directo por King Crimson años antes cuando Adrian Belew era el vocalista de la banda. Sí que es cierto que rechina un poco el lanzamiento de un EP como este cuando, como ya hemos indicado, hay hasta cinco discos en directo publicados en muy poco tiempo por parte de King Crimson en los que podemos escuchar todas las canciones que aparecen aquí. En un caso como el nuestro en que, quizá por saturación, hemos desconectado bastante de esta fase de la banda llena de discos en directo en muy poco tiempo, este “Heroes” sí que ayuda a llenar este hueco y hacernos con una grabación que, en el fondo, es de las que hay que tener. Cuando una banda de esta categoría graba un homenaje a otro artista gigantesco como Bowie, es casi obligatorio hacerse con ese testimonio y, siquiera por ese motivo, merece la pena su adquisición.

Como despedida os dejamos otra versión de King Crimson de "Heroes" del año 2000 con Adrian Belew como cantante:

 

domingo, 19 de noviembre de 2017

ProjeKct X - Heaven and Earth (2000)



Es innegable que durante la larga existencia de King Crimson como banda, cercana ya a los 50 años obviando los periodos de reposo, Robert Fripp ha hecho muchas cosas poco convencionales. La creación de los “ProjeKcts” o subdivisiones del grupo para investigar nuevos caminos es una de las más llamativas pero si una nos llama la atención especialmente es la creación del “ProjeKct X” en el año 2000.

Como ya hemos contado en alguna ocasión, los “ProjeKcts” eran “fractalizaciones de la banda original en la época en la que esta se organizaba como “doble trío”. Surgieron a partir de 1997 pero la realidad es que, desde su creación, no volvió a haber ningún disco de King Crimson con la formación de sexteto. De hecho, Bill Bruford sólo participó en el ProjeKct One en 1997 abandonando King Crimson a continuación. Tony Levin aguantó un poco más y fue parte del ProjeKct Four durante 1998 pero también acabó por dejar la banda de modo que a partir de ese momento el grupo quedó configurado como un cuarteto con Robert Fripp, Adrian Belew, Trey Gunn y Pat Mastelotto como integrantes.

La rareza a la que nos referíamos al principio viene después, cuando la banda se reune en 2000 para grabar el que será el primer disco de King Crimson desde “THRAK” (1995). Durante las sesiones de grabación de lo que sería “The ConstruKction of Light”, se empezó a trabajar en un lanzamiento paralelo con una orientación, si se quiere, más radical. Lo extraño del tema es que, pese a que este material surge de las mismas sesiones y del mismo grupo de músicos, se decidió que sería publicado bajo el nombre de “ProjeKct X” de forma que tendríamos una fractalización que no es tal puesto que coincide con la formación de la banda matriz en ese momento. Hablaremos en algún momento del disco de King Crimson pero hoy queremos hacerlo del de ProjeKct X que llevaría el título de “Heaven and Earth”.

Imagen de ProjeKct X. No confundir con los King Crimson del 2000.


"The Business of Pleasure" – El disco entero es un trabajo con pocas concesiones y su propio comienzo lo deja bien claro con una descarga sonora desaforada en la que no hay apenas descanso. La guitarra de Fripp trata de salir a flote entre la ruidosa mezcla de percusiones, samples y bajo que conforman un corte breve pero intenso.

"Hat in the Middle" – Una serie de efectos electrónicos y ritmos nos indica que hemos cambiado de tema y que hemos llegado a un lugar algo más tranquilo. Sin duda una falsa impresión porque, si bien el ruido es menor, la profundidad sonora es similar. Los “soundscapes” de Fripp suenan espectacularmente bien en un entorno cercano al drum'n'bass y otras tendencias electrónicas de la época, sólo que aquí suenan interpretadas por baterías reales y no por cajas de ritmo programables.

“Side Window" – La carga ambiental sigue siendo muy alta en el siguiente corte, próximo a lo que sería una especie de “jazz” intergalactico. Mastelotto recibe el apoyo de Belew en la batería en un tema muy experimental y arriesgado, con aire de banda sonora a la que sólo le faltan las imágenes. Desde luego, no serían muy placenteras.

"Maximizer" – Los juegos de guitarras del siguiente corte nos hacen recordar que los autores de la música no son otros que los miembros de King Crimson, algo que hasta este momento apenas se dejaba entrever. Los sonidos son cortantes y agresivos durante todo el tema que, a pesar de alguna similitud con la música de la banda matriz, sigue sonando muy diferente.




"Strange Ears (aging rapidly)" – El corte más largo del trabajo se abre con las inconfundibles guitarras de Robert Fripp disolviéndose en complejos tapices de intrincada belleza. Sobre ese “soundscape” aparece el bajo de Trey Gunn que da paso a un ritmo infeccioso durante unos instantes. Entramos después en una nueva sección algo más lenta aunque con una propuesta igualmente potente que se irá desarrollando poco a poco hasta el final.

"Overhead Floor Mats Under Toe" – El comienzo es engañoso porque nos muestra un ritmo más o menos tranquilo sobre el que Fripp ejecuta una de sus características piezas pero sólo unos instantes después, tras un pequeño parón, nos volvemos a encontrar en medio de una tormenta sonora muy inquietante en la que no sabemos por dónde nos va a llegar la siguiente sorpresa. En la segunda parte del tema es el bajo el que toma el mando de las operaciones, primero de un modo más “jazzy” y luego con mano firme y rigurosa, reforzando a las partes de batería. El final vuelve a ser ambiental y enlaza con el siguiente corte sin solución de continuidad.

"Six O'Clock" – Las percusiones se vuelven más industriales en un inicio muy enérgico en el que surgen, imperiales, las guitarras de Fripp y Belew. La batería se vuelve machacona, dictatorial, poniéndonos a prueba una y otra vez. Tras una breve interrupción en la que se escuchan algunas conversaciones de los integrantes del projeKct durante unos segundos, se cierra la pieza con la vuelta al tema principal.

"Superbottomfeeder" – A estas alturas no esperamos ya muchas sorpresas. La banda sigue desafiando al oyente con una propuesta casi violenta que aquí nos ofrece algún pasaje más de falso reposo que en temas anteriores. Todo pura apariencia ya que el núcleo del tema contiene alguno de los momentos más potentes de todo el disco: una auténtica sesión de quiropráctica musical.




"One E And" – Arrebatador es el inicio del siguiente tema desde el punto de vista rítmico. Un despliegue de cualidades a cargo de Mastelotto fundamentalmente, salpicado de “samples vocales” y todo tipo de efectos sonoros.

"Two Awkward Moments" – Uno de los temas más cortos del trabajo que haría las veces de transición aunque con una fuerte personalidad en el aspecto rítmico.

"Demolition" – El tema más “crimsoniano” de todo el disco, sin lugar a dudas. Una pieza tremenda con unas guitarras hipermusculadas que no dejan títere con cabeza. Una bestialidad como sólo una banda como King Crimson (se llamen como se quieran llamarse) es capaz de hacer.




"Conversation Pit" – Volvemos a escuchar el recurso de las voces tomadas de conversaciones aisladas como fondo alrededor del cual construir un tema, aunque en este caso no es más que una transición sin demasiada historia.

"Cin Alayı" – Tampoco el siguiente tema tiene un desarrollo demasiado extenso aunque presenta elementos propios suficientemente relevantes como para no considerarlo un simple tema de enlace.

"Heaven and Earth" – Llegamos ya al corte que da título al disco. Se trata de una gran pieza en la que encontramos muchos desarrollos verdaderamente bien hechos en los que podemos encontrar pistas de la influencia de King Crimson en general y de los “projeKcts” en particular sobre la música de otros artistas, particularmente en los Porcupine Tree de Steven Wilson. Un tema extraordinario que, en nuestra opinión, es de los mejores que han aparecido en cualquiera de los distintos “projeKcts” desde su creación.

"Belew Jay Way" – El último tema del disco es una especie de chiste en el que Belew juega con su apellido y la canción que George Harrison escribió para el disco “Magical Mistery Tour” de los Beatles, “Blue Jay Way”. Sin llegar al despliegue de psicodelia de la pieza original, el tema sí que presenta algunos elementos lisérgicos que lo relacionan de alguna forma con aquella.

La música de King Crimson siempre ha ido por unos derroteros muy particulares que han hecho de ellos una banda no accesible para todos los oídos, algo que se ha ido acentuando con el paso de los años. Los “projeKcts” son una versión si cabe más radical de esta propuesta por lo que su escucha sólo debe afrontarse partiendo de la premisa de que se conoce bien a la banda “madre” y se aceptan sus experimentos más arriesgados. Incluso en ese supuesto, creemos que tampoco está garantizado el disfrute de los “projeKcts”. La otra cara de la moneda es que, una vez superada esa etapa, la música de cualquiera de las “fractalizaciones” de King Crimson, es un desafío que puede reportar grandes momentos de disfrute a los que se hayan tomado la molestia de pasar por esa “iniciación”.

Como despedida, y a modo de juego, os dejamos un vídeo de los integrantes del ProjeKct X bajo el nombre de King Crimson, tocando en directo en la misma época en que apareció el disco que hoy hemos comentado.


 

jueves, 25 de mayo de 2017

King Crimson - The ProjeKcts (1999)



Años atrás hablamos aquí de los “ProjeKcts”, aquella idea que surgió en el contexto de los King Crimson de mediados de los años noventa para explorar nuevas ideas musicales. Se trataba de dividir el grupo (fractalizarlo, en palabras de Robert Fripp) creando una serie de pequeñas formaciones con diferentes combinaciones de los seis miembros activos de la banda en aquel momento.

Inicialmente hubo cuatro “ProjeKcts”. El ProjeKct One estaba integrado por Robert Fripp (guitarra), Trey Gunn (Warr guitar), Tony Levin (bajo) y Bill Bruford (batería) quienes dieron juntos una serie de conciertos en el Jazz Cafe londinense en 1997. Pese a no ser el primero en configurarse, el honor de ser el único de ellos en grabar un disco en estudio recayó en el ProjeKct Two, trío integrado por Fripp, Gunn y Adrian Belew, a la batería, en la que era su única participación en un “fractal”. Suyo es el disco “Space Groove” que ya apareció en el blog hace un tiempo. El ProjeKct Three era muy similar pero con Pat Mastelotto a la batería en lugar de Belew. Dieron varios conciertos en 1999 que fueron grabados, como casi todo lo que hace la banda de Fripp. Por último, el ProjeKct Four sumaba a los integrantes del Three el bajo de Tony Levin aunque realmente sería al revés ya que salieron antes de gira en el formato de cuarteto del “four” que en el de trío del “three”.

Como dijimos, sólo el ProjeKct Two llegó a grabar un disco en estudio pero en Japón se publicaron discos en directo de las cuatro formaciones en 1998 y 1999. Afortunadamente a finales de ese año, Fripp decidió publicar esos cuatro discos en una caja que aparecería bajo el nombre de la banda madre, King Crimson. ¿El título? No podía ser otro: “The ProjeKcts”.

Los seis músicos integrantes de los "projeKcts".


El primer volumen recoge lo mejor de las actuaciones del ProjeKct One celebradas en el Jazz Cafe entre el 1 el 4 de diciembre de 1997. Son nueve cortes en los que escuchamos al Fripp más ácido acompañado de un Bill Bruford especialmente expansivo. Trey Gunn y Tony Levin destacan en cortes como el segundo, titulado “4 ii 1” (todos los títulos están formados de forma similar). En un grupo convencional sería fácil hablar del trío de ambos y Bill Bruford como de una sección rítmica pero en King Crimson y alrededores es muy complicado distinguir en ocasiones entre lo que es rítmico y lo que es melódico ya que todo funciona como un todo de gran complejidad. En el disco aparecen también cortes de inspiración jazzística como el cuarto “4 ii 4” en el que el comienzo a dúo entre Levin y Bruford es una delicia que acompaña más tarde a los “frippertronics” a la perfección. Hay también piezas más ambientales como “2 ii 3” y “3 i 2” que casi parecen prolongación la una de la otra con protagonismo casi absoluto de Robert Fripp en ambas aunque el acompañamiento del resto de músicos en el segmento final de la segunda es glorioso. Un disco extraordinario, en suma, que hará las delicias de todo seguidor de King Crimson.




El segundo disco de la caja sale de una extensa gira de más de 30 conciertos del ProjeKct Two por norteamérica, el Reino Unido y Japón que tuvo lugar entre febrero y julio de 1998. En ella se escuchó material del disco “Space Groove” así como versiones de temas de King Crimson y algún anticipo de lo que sería el siguiente disco de la formación matriz. Todo ello con un altísimo nivel de improvisación y experimentación haciendo honor a la idea que dio lugar a los ProjeKcts. En “Heavy ConstruKction” escuchamos a un Belew muy inspirado en la batería y en muchos de los cortes se encuentran las semillas de temas futuros, algunas muy obvias como “Light ConstruKction” que es un anticipo de “The ConstruKction of Light” y otras no tanto como “X-chain-jiZ” con elementos que se volverían a escuchar en un disco aún más reciente de King Crimson. El disco concluye con una versión realmente curiosa de “21st Century Schizoid Man”, entre cósmica y psicodélica con una importante carga de electrónica ciertamente moderna. La gran paradoja del sonido de la banda es que formaciones tan diferentes como son las de los dos primeros “projekcts” pueden llegar a producir resultados de una complejidad similar.




El disco del ProjeKct Three es, en muchos sentidos, el más arriesgado de todos. Lleva el título de “Masque” y se divide en 13 partes numeradas correlativamente aunque no deben escucharse necesariamente en el orden del disco. Una de las notas del trabajo anima al oyente a reproducir el CD en modo aleatorio para continuar con la improvisación. La música no tiene concesiones y se encuadra en la linea más experimental y radical del King Crimson de los años noventa: ritmos infecciosos, guitarras hirientes... toda una experiencia apta, quizá, sólo para los más acérrimos seguidores de la banda. En nuestro caso nos parece un disco fascinante pero, desde luego, no para una escucha muy habitual. La gran diferencia con respecto a los otros trabajos de la caja radica en que aquí hay una importante reelaboración en estudio del material en directo.




Cierra la caja el disco “West Coast Live” del ProjeKct Four. La formación es prácticamente la misma del Three que sólo difiere de este en la baja de Tony Levin. En el formato de cuarteto, que fue anterior al trío pese a que la numeración de los “projekcts” podría hacer pensar lo contrario, el repertorio era igualmente arriesgado. El material se organiza alrededor de dos suites llamadas “Ghost (part 1)” y “Ghost (part 2)” que abren y cierran el disco. De por medio, otras tres piezas entre las que se incluye una revisión de “The Deception of the Thrush”, composición del ProjeKct Two.  Pese al alto grado de improvisación, escuchamos aquí piezas como “ProjeKction” que suenan tan terminadas como podría hacerlo cualquier composición de estudio. Todas las “fractalizaciones” de King Crimson incluidas en la caja tienen un gran interés pero quizá sea el ProjeKct Four el que tiene más entidad como grupo. Bruford en el ProjeKct One casi había dejado la banda y Mastelotto iba a tomar todo el protagonismo en la batería en los años siguientes. El caso de Levin, similar al de Bruford por cuanto no participaría en los próximos discos de King Crimson, no es igual ya que su particular sonido es representativo de toda una etapa del grupo y su presencia aquí le da al conjunto un empaque que cuesta imaginar sin él.

Creemos que para disfrutar de los “ProjeKcts” es condición imprescindible ser seguidor de King Crimson, afirmación que no funciona en el sentido contrario. Son auténticos laboratorios de prueba para las nuevas ideas de la banda en los que no sólo se ensayan nuevas direcciones sino que se profundiza en las relaciones entre los distintos individuos que integran King Crimson. Se nos antoja una forma genial de conocerse mejor creando nuevos sub-grupos en los que las ausencias determinan tanto como las presencias todo aquello que se puede hacer. Conviene no olvidar, en todo caso, que estamos ante discos experimentales que más tarde darán resultado en forma de trabajos firmados por la banda matriz. La rareza, quizá, es que este material salga publicado pero eso es algo de lo que todos debemos alegrarnos. Al margen de la caja, el todo este tiempo han ido apareciendo varios conciertos más de las cuatro “fractalizaciones” en forma de descargas digitales a través de la dgmlive.com.

jueves, 27 de octubre de 2011

Steven Wilson - Grace for Drowning (2011)



Parece mentira pero entre enero de 2010 y junio de 2011, el músico británico Steven Wilson sacó tiempo para escribir y grabar el que es su último trabajo, un album doble titulado “Grace for Drowning”.

Lo que para cualquier otro músico habría sido trabajo suficiente para varios meses, Wilson lo hizo en huecos sueltos sacados de aquí y de allá mientras se dedicaba a hacer las nuevas remasterizaciones de otros dos trabajos de King Crimson (“Starless and Bible Black” y “Discipline”) o del “In the Land of the Grey and Pink” de Caravan, se encargaba de las mezclas del último trabajo de Anathema, “We’re Here Because We’re Here”, colaboraba en el disco de Pendulum, “Immersion”, le daba los últimos toques al “Heritage” de Opeth, grababa y lanzaba el tercer disco de su banda “Blackfield” (con su correspondiente gira) y se juntaba con el cantante de los citados Opeth, Mikael Akerfeldt para trabajar en otro futuro proyecto a dúo (¡¡¡otro más!!!) bajo el nombre de Storm Corrosion. Todo esto interrumpido por el fallecimiento en mayo de 2011 de su padre lo que le obligó a suspender algunos conciertos de Blackfield.

Esta auténtica saturación de trabajos que, en realidad, viene siendo una constante en la trayectoria de Wilson en los últimos años, le había supuesto algunas malas críticas a algunos de sus discos más recientes como el último disco de Porcupine Tree, “The Incident”, o su “Insurgentes” en solitario, trabajos ambos reseñados en La Voz de los Vientos en su momento. Sin embargo, esa tendencia negativa, al menos para la crítica especializada, en la que parecía estar cayendo nuestro hombre se ha revertido por completo con este trabajo que está recibiendo encendidos elogios, incluso de aquellos sectores que empezaban a perder la fé en Wilson. Algunos de los comentarios suscitados por este trabajo son extremadamente positivos:

“Un disco realmente indescriptible pero que pide a gritos ser escuchado urgentemente”
CLASSIC ROCK.

“Un proyecto absorbente y ambicioso que nos exige escuchas continuas”
MOJO.

“Un disco denso y extremadamente coherente. Grace for Drowning alcanza la máxima brillantez. El disco progresivo del año”
TERRORIZER.

“Supone un paso adelante sensacional. Wilson es, sencillamente, imparable”
CLASSIC ROCK PROG.

“Un majestuoso paisaje sonoro creado por un innovador músico con la mirada en el futuro y a la vez, respetuoso con lo mejor que nos deja la historia del rock”.
RECORD COLLECTOR.

“La capacidad de Wilson para crear música es prodigiosa y cómo consigue alcanzar  siempre un nivel tan elevado nos sigue pareciendo un misterio. Con su segundo disco en solitario, el líder de Porcupine Tree lo ha vuelto a conseguir”.
METAL HAMMER.

“Grace for Drowning” son, en realidad dos discos separados, cada uno con su propio título. El primero de ellos lleva el nombre de “Deform to Form a Star” y el segundo el de “Like Dust I Have Cleared from My Eye”. En palabras del propio Wilson, durante el proceso de creación del disco, “la edad dorada del rock transcurrió durante la última parte de la década de los sesenta y los primeros años de los setenta, cuando el disco se convirtió en el formato por excelencia, en un medio de expresión en sí. Una época en la que los músicos se liberaron del formato pop de canciones de 3 minutos, tomando elementos del jazz y de la música clásica y combinandolos con el espíritu psicodélico de aquellos años. Sin llegar a ser “retro”, mi disco pretende homenajear este espíritu”.

La incorporación de músicos procedentes del mundo del jazz, presentes en el disco fue algo que Wilson buscaba, inspirado en sus meses de trabajo en la concienzuda (y a veces polémica) remasterización del fondo de catálogo de King Crimson que viene realizando en los últimos años, bajo la supervisión de Robert Fripp.

Pasamos a un análisis con cierto detalle del disco en sí, que es lo que realmente nos importa con el primero de los discos, “Deform to Form a Star”.

“Grace for Drowning” – El tema que abre el trabajo es un breve instrumental que comienza con unos arpegios de piano a cargo del teclista de Dream Theater, Jordan Rudess, sobre los que Wilson entona una bella melodía vocal con ciertos aires brasileñoa (nos viene a la cabeza, por ejemplo, el Nando Lauria que colaboró con el Pat Metheny Group en su momento). La voz de Wilson está doblada hasta 40 veces para lograr un efecto de coro. Como introducción, estamos ante un tema realmente efectivo y brillante que nos pone en situación para lo que llega después.

“Sectarian” – Se trata de un instrumental rock muy en la linea de los trabajos de Wilson con Porcupine Tree con elegantes fondos de autoharp, antiguo instrumento de cuerda de la familia de la zanfoña. La pieza, con toques de jazz y elementos psicodélicos, nos remite a esos primeros setenta y a los Pink Floyd o el King Crimson más experimental. El uso del mellotrón o el saxo de Theo Travis entroncan enseguida con el sonido clásico de la banda de Fripp. Junto a Wilson y Travis, intervienen en la pieza Ben Castle (clarinete), Nick Beggs (stick) y Nic France (batería).

“Deform to Form a Star” – La primera de las canciones al uso del disco nos habla ya de uno de esos lugares habituales en las letras de Wilson, en los que impera el desorden que, sin embargo, es lo que los hace realmente habitables y en los cuales esa imperfección es, precisamente, el mayor de sus atractivos. Lugares al margen de Dios y de la pulcritud casi quirúrgica que se nos ofrece habitualmente como el único estado posible en el que vivir. “This smile isn’t pure, certain or sure, cold precision was never there” reza una de las estrofas. Wilson toca teclados, guitarras y canta, acompañado de Jordan Rudess (piano), Theo Travis (clarinete), Tony Levin (bajo) y Nic France (batería). La canción, que comienza como una clásica balada de las que Wilson nos deja de cuando en cuando, nos gana definitivamente con la llegada del estribillo. La faceta del músico como guitarrista, muchas veces no suficientemente reconocida, se nos muestra aquí en una de sus mejores versiones, tanto con el sensacional sonido que le arranca a la eléctrica en distintos registros como con las breves intervenciones a la acústica. La batería de France sigue los patrones habituales del trabajo del percusionista habitual de Wilson en Porcupine Tree en los últimos años, Gavin Harrison, recientemente integrado en King Crimson como parte de ese curioso trasvase de músicos que parece estar produciendose en los últimos años entre Fripp y Wilson. En relación con esta afirmación, sin ir más lejos, en este “Grace for Drowning” tenemos hasta tres integrantes de la banda de Robert Fripp: Tony Levin, Pat Mastelotto y Trey Gunn.

“No Part of Me” – Se trata de otra gran canción acerca de la ruptura cuando los intereses de la pareja dejan de ser los mismos y la relación se sostiene sólo por rutina. Tras un comienzo más o menos tranquilo, nos encontramos de lleno metidos en otra de las clásicas secciones instrumentales casi en clave de hard rock tan habituales en la música de Wilson, quien en esta ocasión sólo toca teclados dejando las guitarras a Markus Reuter. Pat Mastelotto es el batería, Nick Beggs se encarga del solo de bajo mientras que el resto de las partes de bajo y la warr guitar son cosa de Trey Gunn. Theo Travis toca saxos y la London Session Orchestra dirigida por Dave Stewart se encarga de las cuerdas.

“Postcard” – Probablemente sea la mejor cancíon del disco y cuenta con unos arreglos realmente exquisitos. La letra nos muestra el despertar del protagonista en el suelo de su cocina, aparentemente tras un intento de suicidio fallido la noche anterior. El tono optimista de la música contrasta con lo que se narra, aunque nos hace pensar en que aún queda esperanza para el fracasado suicida a pesar de todo. En lo meramente musical, Wilson se encarga de todos los instrumentos salvo de la batería, que vuelve a ser cosa de Nic France y de la orquesta, que vuelve a ser la misma del corte anterior, acompañada de unos coros sintéticos realmente efectivos. “Postcard” es una joya de esas que aparecen en muy contadas ocasiones, incluso cuando hablamos de músicos de esta categoría.

“Raider Prelude” – Como transición hacia la última canción del CD, nos encontramos un instrumental de corte ambiental realmente oscuro que nos recuerda que, también en ese registro, Wilson es un músico tremendamente dotado como ha demostrado en muchas ocasiones en sus discos con Bass Communion

“Remainder the Black Dog” – Como cierre del primero de los discos del trabajo tenemos este corte de tintes psicodélicos que encajaría como un guante en cualquiera de las más delirantes escenas de una película de David Lynch. Un ostinato de piano recorre la pieza de principio a fín con la voz tratada electrónicamente de Wilson y el trío formado por Theo Travis a los vientos, el bajo de Nick Beggs y la batería de Nick France componiendo una escena jazzy de ambientes cargados y bombillas de esas que, en lugar de dar luz, dan sueño. Si Wilson es tan grande, lo es por temas como este en los que juega con distintos géneros con maestría combinandolos de modo que se nos antoja que el resultado ha estado ahí siempre, delante de nuestros ojos, pero sin que ninguno de nosotros alcanzara a verlo hasta que se nos revela por mediación del músico inglés. Como invitado estelar en este tema, tenemos, nada menos que a Steve Hackett a la guitarra.



El segundo disco que completa este “Grace for Drowning” lleva el título de “Like Dust I Have Cleared from My Eye”. Los acompañamientos, a excepción del tema central del mismo, son más reducidos, siendo la mayoría de los cortes dúos y tríos.

“Belle de Jour” – El tema que abre el CD es un sensacional instrumental que nos transporta inmediatamente a la Francia de los impresionistas, con una introducción de guitarra que encaja perfectamente en la tradición de los Satie, Ravel, etc, con un cierto aire romántico de cuento de Tim Burton. El único acompañamiento de Wilson en esta ocasión, es el de la London Session Orchestra.

“Index” – Con “Index” volvemos a los ambientes oscuros y a los personajes obsesivos que pueblan las letras del músico y que llegan a asustar en muchas ocasiones. Para acompañar la historia del coleccionista compulsivo que protagoniza la canción, Wilson se ayuda de la batería de Mastelotto y de la misma orquesta de los otros cortes del album.


“Track One” – Continuando con la linea del segundo disco en cuanto a acompañamientos, la batería de Nic France es el único instrumento que no toca Wilson en este tema. Se trata de una canción de corte épico, con un sensacional crescendo instrumental que nos lleva a un precioso final en el que la guitarra del músico británico es protagonista absoluta.


“Raider II” – El corte más largo de todo el album es también en el que nos encontramos la cara más inquietante del músico que nos cuenta en primera persona la historia de un asalto en el que el protagonista entra de noche en una tienda, golpea y ata al dueño y comienza lo que presumiblemente es una pesadilla con terrible final para éste último. Nos encontramos ante uno más de esos psicópatas que habitan el imaginario de Wilson. A pesar de la narración, el tema es instrumental en su mayor parte y es un efectivo resúmen de todo lo que hemos hablado hasta ahora: ráfagas de hard rock, pasajes ambientales realmente opresivos, ardientes solos de saxo como sacados de una jam session en pleno infierno y todo ello enlazado con la mayor naturalidad. Rompiendo la linea de este segundo disco, esta extensa suite cuenta con la participación de un buen número de intrumentistas. Al margen de Wilson, quien toca guitarras, piano, teclados, harmonium, percusión y bajo ademas de cantar, tenemos a Theo Travis (flautas, clarinete y saxo), Jordan Rudess (piano), Mike Outram (guitarra), Sand Snowman (guitarra), Nick Beggs (stick, bajo), Nic France (batería), los arreglos de Dave Stewart y la participación en la programación de Dave Kerzner.

“Like Dust I Have Cleared from My Eye” – El final de este sensacional viaje por la inquieta (e inquietante) mente de Wilson nos deja con otro cambio de registro volviendo a una canción más convencional, si acaso con cierto regusto “floydiano”. Otra de sus letras sobre la ruptura pero enfocada de un modo distinto. En esta ocasión, la separación es, como indica el título, “como la mota de polvo que me quito del ojo”. Un cierre tranquilo para un disco sensacional con el bajo de Tony Levin y la batería de Nic France acompañando a Wilson en la despedida.

Tenemos poco que añadir a lo ya dicho sobre “Grace for Drowning”. Los seguidores del blog ya conoceis bien casi todas las encarnaciones de Wilson en sus diferentes proyectos y sabeis que aquí se le tiene en muy alta estima. Nuestra opinión tras escuchar su último trabajo no puede sino reforzar esta idea.

Como suele ocurrir con Steven Wilson, este disco está disponible en distintos formatos, CD convencional, vinilo, digibook y edición deluxe con un libro de 120 páginas, 1 CD con material extra y un BlueRay en 5.1:







Todo este material está a la venta en su tienda oficial:

burningshed.com



jueves, 21 de julio de 2011

No-Man - Schoolyard Ghosts (2008)


Anteriormente hemos tenido por aquí un par de trabajos del dúo No-Man. Nos encargamos en esta ocasión de su más reciente larga duración grabado en estudio. Sin abandonar las señas de identidad de la banda, fuertemente marcadas por la personalísima forma de cantar de Tim Bowness, este "Schoolyard Ghosts" es, quizá, el disco más cercano al género progresivo de la formación. Tanto Bowness como Steven Wilson hacen una verdadera exhibición de habilidades interpretando toda clase de instrumentos lo que no es óbice para contar con una plétora de músicos invitados en varios temas.

Como es habitual en el dúo, las ocho canciones que integran el disco son ocho ejercicios de pop elegante destacando "All Sweet Things" y la extensa "Truenorth" y, especialmente, esa auténtica joya titulada "Wherever There is Light", una delicada pieza de porcelana sonora de una fragilidad que asusta. La nómina de invitados es extensa. Destacamos a Theo Travis (saxo y flautas en "True North", "Wherever There is Light" y "Mixtaped"), Colin Edwin (bajo en "Beautiful Songs You Should Know"), Pat Mastelotto (batería en "Pigeon Drummer" y "Song of the Surf") y Gavin Harrison (batería en "Mixtaped"). La sección de cuerdas corre a cargo de la London Session Orchestra dirigida por Dave Stewart.

En resumidas cuentas, "Schoolyard Ghosts" es otro trabajo de art-pop más que recomendable. Como de costumbre, un par de vías de acceso al disco:

play.com

fnac.es

Os dejamos el videoclip de "Wherever There is Light":