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domingo, 16 de noviembre de 2014

Jeroen Van Veen & Friends - Canto Ostinato XXL, de Simeon Ten Holt (2014)



Hace un tiempo hablamos aquí de la caja “Canto Ostinato XL” indicando que cuando vimos su título y que estaba compuesta por doce discos, pensamos que la locura había hecho presa en su intérprete, Jeroen Van Veen, y que había grabado una monumental versión de varias horas de la obra maestra de Simeon Ten Holt. En ese caso nos equivocábamos pero tampoco estábamos tan desencaminados. Poco después de aquello se anunció otro lanzamiento titulado “Canto Ostinato XXL” en forma de caja de cuatro discos que sí que recogía la versión más larga jamás grabada de la obra. Evidentemente, cuatro discos no son doce pero una versión de más de cuatro horas de la pieza seguía siendo un reto considerable y todo un desafío, no sólo para los intérpretes sino también para el oyente.

¿Qué mueve a Van Veen a grabar una nueva versión de “Canto Ostinato”? Es una pregunta lógica cuando reparamos en que el pianista tiene en el mercado, en diferentes formatos cerca de diez registros distintos de la misma obra. En cierto modo se trata de buscar la versión definitiva, con la formación preferida del autor, cuarteto de pianos, acompañada de un órgano (algo que ya ocurrió en su estreno, aunque con un pianista menos) y tomándose el tiempo necesario para su ejecución, exprimiendo al máximo las libertades ofrecidas por Ten Holt en la partitura: “decidimos tomarnos nuestro tiempo con esta nueva versión sin las restricciones de tiempo habituales en un concierto. Así, no sólo nos libramos de los arbitrarios límites temporales sino que nos permitimos cierta libertad para usar nuestra propia creatividad a la hora de escoger el número de repeticiones de cada sección.”

Hoy no somos muy conscientes de ello pero en el momento de su estreno, “Canto Ostinato” fue un acto de valentía total por parte de su autor al osar presentar una obra tonal en un mundo dominado por la atonalidad (incluso desde un punto de vista económico, era más fácil acceder a subvenciones y estrenos en importantes teatros si tu lenguaje pertenecía a la atonalidad dominante). A su modo, publicar una versión de más de cuatro horas de duración en un mundo como el actual en que el oyente medio apenas dispone de tiempo para dedicarlo a escuchar música con la actitud adecuada, es un acto de valentía cercano a la temeridad.


Tenemos que agradecer a Jeroen Van Veen y al sello Brilliant Classics la oportunidad de disfrutar de una versión apasionante de una de nuestras obras favoritas (algo en lo que ya habrán reparado los lectores del blog). Van Veen, por su parte sigue muy activo en su labor interpretativa y no tardará en ver la luz una nueva versión de otra obra clave del compositor holandés como es su “Incantatie IV”. Seguiremos la pista de su obra como habitualmente mientras os recomendamos la adquisición de este “Canto Ostinato XXL”. Sus intérpretes son: Sandra y Jeroen Van Veen y Elizabeth y Marcel Bergman a los pianos junto con Aart Bergwerff al órgano.





domingo, 3 de agosto de 2014

Jacob TV - Complete Solo Piano Music (2014)



Rock, pop, música electrónica, y televisión son los puntos de partida de la obra musical del holandés Jacob Ter Veldhuis ¿qué forma adopta el resultado de tan insólita mezcla? la de algo que ha sido calificado como post-minimalismo y neo-romanticismo pero que admitiría casi cualquier término que se os pueda ocurrir, siempre que incluya un punto de provocación. Ter Veldhuis ha provocado escándalos de todo tipo: Un museo romano censuró una de sus obras por contener fragmentos de un informativo en el que se detallaban todos los problemas con la justicia de Silvio Berlusconi. Una conferencia suya en Washington en el marco de un simposio sobre el saxofón fue interrumpida por un alto funcionario cuando Jacob hablaba de su composición “Believer”, basada en la guerra de Irak y en George W. Bush. La Comisión Federal para las Comunicaciones intervino en un programa de una emisora neoyorquina en el que se radiaba la obra “Grab It!” por el uso de lenguaje inadecuado (en realidad, contenía fragmentos de entrevistas a condenados a muerte). Incluso ha llegado a ser acusado de “terrorismo musical antiamericano” por el estreno de una obra para arpa en la que el instrumento se combinaba con monólogos inconexos de una drogadicta en pleno síndrome de abstinencia grabados en las calles de Nueva York.

Con todo, su música ha alcanzado una cierta popularidad, especialmente por el uso de elementos tan ajenos a las formas clásicas como reproductores portátiles de cassettes (los boomboxes, popularmente conocidos como “loros”). La dificultad para pronunciar correctamente su nombre hizo que en los círculos musicales neoyorquinos se le empezase a conocer como Jacob TV, algo que, dado el importante contenido que su música tiene de composiciones creadas a partir de “samples” de programas televisivos de todo tipo, hizo que el propio artista adoptase el apelativo como nombre artístico. Los elementos de los que toma gran parte de su inspiración (esas muestras de programas televisivos o de discursos de importantes figuras de la cultura “pop” norteamericana) han hecho que se le haya calificado como el Andy Warhol de la música contemporánea. Como punto de partida podría parecer similar al de otros músicos que han aparecido en el blog como el Steve Reich de “Different Trains” y “WTC 9/11” o trabajos que hemos tratado muy recientemente como “My Life in the Bush of Ghosts” de Eno y Byrne y, de hecho, Ter Veldhuis llegó a escribir una carta de agradecimiento a Reich por alumbrar técnicas compositivas de las que luego él mismo se valió a lo que el propio Reich respondió que, aunque el proceso creativo podía ser básicamente el mismo, los resultados eran completamente diferentes.

Los discos que hoy comentamos son el fruto del interés de un viejo conocido nuestro como Jeroen Van Veen quien se mostró muy interesado en el repertorio para piano del compositor de cara a grabar un CD con él. Puestos ambos artistas en contacto, el material disponible excedía la duración de un sólo disco por lo que se optó por grabar dos que son los contenidos en este “Complete Solo Piano Music” en el que, como veremos, no sólo hay piezas para piano solo como reza el título.

Jacob Ter Veldhuis (Jacob TV para los que tienen problemas con su apellido).


CD 1:

“Saudade” – Comienza el disco con un encargo de Van Veen a Ter Veldhuis estrenado hace poco más de un año. El propio compositor explica el título como una palabra galaico-portuguesa intraducible a otros idiomas. Esa melancolía más conocida como “morriña” en Galicia impregna toda la pieza que tiene un aire distraído muy personal.

“Klarsichtdose Mozartkugeln” – El segundo tema es una miniatura escrita en 2008, nuevamente por encargo de Van Veen. Se utilizó en una competición para jóvenes pianistas ese mismo año.

“Sound” – Brevísima composición para piano y “boom box” (el clásico radiocassette equipado con dos grandes altavoces) estrenada en 2012. En ella escuchamos fragmentos de una entrevista a John Cage sobre los cuales el pianista interpreta breves secuencias de notas que replican de algún modo las cadencias de la voz del compositor norteamericano.

“Merry Xmas” – Volvemos al piano solo, en esta ocasión con una composición muy lenta y reflexiva escrita por Ter Veldhuis en 1997. En ella no podemos evitar ver un reflejo de la influencia del propio Cage en la música del compositor holandés. Las notas se van sucediendo de un modo parsimonioso casi sin llegar a desarrollar una relación melódica. Sin embargo, el efecto que causa en el oyente es de una profunda melancolía.

“Postnuclear Winterscenario No.1” – Cuenta el compositor que durante el desarrollo de la primera Guerra del Golfo, en 1991, pasó por una especie de bloqueo perdiendo la capacidad de hablar a causa del sinsentido de aquellos acontecimientos. Mientras veía las noticias en las que alguien hablaba de la situación en que quedaría el planeta en caso de que el conflicto se extendiera y diera lugar a un enfrentamiento con armas nucleares, surgió el concepto del invierno nuclear que inspiró esta pieza, en palabras del propio compositor “probablemente la pieza más simple que jamás he escrito”. Consiste en la repetición continua de una misma nota (Mi) acompañada de un escueto armazón armónico formado por otras cuatro notas (Si, La, Sol y Fa sostenido).

“Where the Heart Is” – Una composición que nos recuerda mucho a las obras de La Monte Young que consistían en simples instrucciones para el ejecutante que debía salir al escenario con un saco de alfalfa (por ejemplo) con el que alimentar al piano. En este caso, el mandato es simple: el intérprete debe llevar consigo un martillo y situarlo sobre el instrumento en un lugar visible para el público y de fácil acceso para él mismo desde su asiento. Poco antes de concluir la pieza debe hacerse con él, elevarlo sobre su cabeza como si fuera a golpear el piano y dejarlo caer a su espalda. Al margen de golpes de efecto escénicos imposibles de trasladar al CD (salvo por el sonido del martillo cayendo al suelo) y centrándonos en la música, la obra es similar en cierto modo a la anterior “Merry Xmas” en cuanto a la lenta cadencia con que se va desarrollando toda ella durante los primeros minutos. Luego hay un giro en el que el ritmo se incrementa notablemente dando paso a interesantes secuencias mucho más interesantes. La segunda mitad de la composición combina súbitos “acelerones” y momentos más tranquilos para terminar conformando una de las piezas más atractivas del disco.

“Toccata” – Explica el músico en el libreto del disco la procedencia de la inspiración para la pieza que explica la teatral puesta en escena de parte de la misma. Cuenta que hace varios años se encontraba en España, en el campo cuando por la noche escuchó un extraño sonido que no fue capaz de reconocer: una especie de sucesión de tonos cortos y agudos que se repetían con una regularidad casi matemática. Pensó que se trataría de algún tipo de transmisor de señales y no le dio más importancia hasta que volvió a escuchar lo mismo un año después en Italia. Tras investigarlo descubrió que el extraño sonido procedía de una especie concreta de lechuza. Pensó entonces en tratar de emular ese sonido, como ya hiciera en su momento Olivier Messiaen. En la pieza, que comienza como una simple serie de notas enfrentadas, éstas van multiplicándose hasta alcanzar un densidad y complejidad tal que obliga al intérprete, en un momento determinado, a tocar una nota (el Re central del piano) con su nariz mientras ejecuta el resto de ellas con ambos brazos extendidos resultando así la posición del ejecutante una imitación perfecta de la lechuza en vuelo. Lo cierto es que, anécdotas al margen, obra es otro magnífico ejemplo de piano contemporáneo con notables influencias, una vez más, de John Cage.

“Honky Tonk Blues” – Cambiamos de estilo con un breve blues escrito en 1999 para el pianista Marcel Worms. Una pieza muy refrescante tras la complejidad de las anteriores.

“Views from a Dutch Train” – En su primera versión, esta pieza fue escrita para dos acordeones pero más tarde se adaptó para dos pianos. Aquí está interpretada por Jeroen y su esposa Sandra. Emula las vistas del paisaje holandés desde un tren (cada piano representaría el panorama desde cada uno de los lados del vagón). Quizá sea esta la primera pieza de todo el disco que podría calificarse abiertamente como minimalista.

“The Body of Your Dreams” – Llegamos ahora a una de las piezas que ejemplifica más fielmente el tipo de obras que han dado fama al compositor. Ter Veldhuis parte de un típico anuncio de teletienda en el que ofrecen un maravilloso cinturón que permite al usuario perder peso sin esfuerzo gracias a unas supuestas propiedades vibratorias. El músico utiliza “samples” del video comercial, los manipula, hace bucles con ellos, los mezcla entre sí y construye melodías para el piano a partir de la propia cadencia de las voces. En este sentido, la proximidad con la obra de Reich es evidente pero la adición de percusiones programadas, sintetizadores y demás instrumentación acerca más la obra a un pop de vanguardia que a la del pionero del minimalismo. Creemos que el lector habitual del blog encontrará muy interesante esta pieza en particular.



“Off & On Situation Blues” – En la misma línea que la pieza anterior pero con un resultado mucho más cercano a Reich se encuentra esta breve pieza en la que los samples vocales proceden de entrevistas a prostitutas cocainómanas en el programa de Jerry Springer. Una composición fantástica aunque quizá demasiado corta.



CD 2:

“Piano Concerto No.2, Sky Falling” – El segundo disco se centra en composiciones formalmente más convencionales. La primera es este concierto para piano interpretado por la Netherlands Radio Chamber Philharmonic bajo la dirección de Thierry Fischer. El pianista no es Jeroen Van Veen por una vez sino Ronald Brautigan. El título del mismo hace referencia a una frase de un reportero especializado en economía que decía desde Wall Street en 2008, en pleno comienzo de la crisis actual, que “el cielo no se estaba cayendo” quitando importancia a la gravedad de la situación. Ter Veldhuis subtituló sarcásticamente su concierto como “el cielo cayendo” cuando lo escribió un año después a la vista de los acontecimientos. La obra es una de las más “convencionales” de su autor quien lo explica  de la siguiente manera: “cuando escucho una orquesta sinfónica, inmediatamente se apodera de mí una sensación de nostalgia; probablemente porque lo normal es que su repertorio proceda de un tiempo muy anterior y porque la propia orquesta no ha cambiado demasiado en los últimos 200 años. Así, cuando escribo para orquesta, trato de no forzarla demasiado hacia lo contemporaneo y trato de “preservar” lo que tiene de sublime su sonido”. En nuestra opinión, el manejo de la orquesta por parte del compositor es notable y este concierto es un magnífico ejemplo de ello.

“Pianoboek 1” – El primero de los dos libros de piano incluidos en el disco está fechado en 1979 y el músico lo escribió para su primera novia que estudió con él en el conservatorio. Aparentemente faltarían al menos dos piezas ya que las nueve aquí contenidas están numeradas del 1 al 11 faltando las que ocuparían el número 5 y el 10 respectivamente. Todas las piezas son muy breves (alrededor del minuto de duración) y funcionan como una especie de estudios minimalistas, por llamarlas de algún modo.

“Pianoboek 2” – El segundo libro es de 1986 y las piezas son algo más largas (no demasiado) y complejas en palabras de su autor. El libro comprende nueve composiciones que, a grandes rasgos, siguen una línea muy similar a las que integraban el primer libro.

“Intervallen” – Cerrando la obra encontramos en un sólo corte, 12 estudios escritos para pianistas aficionados basados en sendos intervalos clásicos: segunda menor, segunda mayor, tercera menor, tercera mayor, cuarta perfecta, quinta disminuida, quinta perfecta, sexta menor, sexta mayor, séptima menor, séptima mayor y octava perfecta. Fueron escritos en 1988 como divertimento personal y en ellos encontramos trazas de Satie.




Los lectores que tengan cierta afinidad hacia la corriente minimalista entendida en un sentido amplio, pueden disfrutar mucho con este disco de Jacob Ter Veldhuis aunque, con un par de excepciones, no tiene mucho que ver con su faceta más experimental y conocida. Trataremos de profundizar en ella más adelante aunque sus grabaciones no son fáciles de encontrar a buenos precios. Quizá esta iniciativa de Van Veen sea sólo la primera de una serie de grabaciones en las que podamos ir descubriendo el resto de la obra de Jacob. En tal caso, estaremos de enhorabuena. Podéis adquirir el disco hoy comentado en los enlaces habituales:

klassiekshop.nl

vanveenproductions.com

Nos despedimos con un "trailer" del disco:

 

domingo, 22 de junio de 2014

Jeroen Van Veen - Piano Music (2014)



Recientemente, en una respuesta a un comentario de un lector, anticipábamos la noticia de la aparición en el sello Brilliant Classics de una caja dedicada a la música de Jeroen Van Veen. Los habituales estaréis ya muy familiarizados con este intérprete que ha aparecido por aquí en un buen número de ocasiones, la gran mayoría de las cuales relacionado con la música de su compatriota Simeon Ten Holt. Hoy toca hablar de su obra propia que le situaría en una posición destacada dentro de la rama más popular del minimalismo europeo que ha ido conformándose en los últimos años. Los más fieles recordarán la entrada que le dedicamos a la caja “Minimal Piano Collection” en la que Van Veen repasaba distintas músicas de clásicos del género como John Adams, Philip Glass, Wim Mertens, Michael Nyman o Yann Tiersen entre otros. En un segundo volumen que en algún momento tendremos que comentar, el pianista holandés amplió el repertorio de autores y se atrevió a incluir los dos primeros libros de sus “Minimal Preludes” así como alguna que otra pieza breve. Es ahí donde retoma la grabación de sus propias obras nuestro artista  que nos brinda en esta caja titulada, simplemente, “Piano Music” una oportunidad inmejorable de conocer su faceta como compositor.

Sandra y Jeroen Van Veen


La caja consta de cinco discos, el primero de los cuales está dedicado en su integridad al tercer libro de “Preludios Minimalistas”, escritos entre 2008 y 2012. Conforman el libro un total de siete preludios numerados de forma peculiar del 25 al 37 faltando el que haría el número 30 y viéndose desplazados los que ocuparían los ordinales del 32º al 36º al cuarto libro. Es complicado entrever un estilo propio en los preludios ya que buena parte de ellos, por una u otra cosa, termina por recordarnos algunos “clichés” de la larga nómina de músicos que Van Veen ha interpretado en estos años. Así, el primero de la serie (el nº 25) tendría un estilo cercano al de Yann Tiersen. Curiosamente, y de modo contrario a lo que cabría esperar, el extenso preludio nº 26, homenaje a Philip Glass sí que nos deja vislumbrar detalles originales bajo el envolotorio “glassiano”. Continúa el disco con la más breve de las piezas, una animada danza realmente brillante que se nos hace demasiado corta y más cuando precede al extensísimo preludio nº28 de más de media hora de duración. Es éste una obra llena de dinamismo que explota a la perfección las cualidades rítmicas del piano y el efecto hipnótico de la repetición. En el libreto que acompaña la caja, Van Veen habla de su música como “música de LEGO” en referencia al célebre juguete de construcciones que todos disfrutamos en la infancia. Nos llama la atención este modo de describir su obra ya que nos recuerda mucho la brillante definición que una amiga nos hizo del “Canto Ostinato” de Simeon Ten Holt cuando lo escuchó por primera vez: lo calificó como “un tetris musical”, concepto que sería básicamente el mismo que aplica el propio Van Veen a su obra. Sin alcanzar la profundidad ni el desarrollo de la obra maestra de Ten Holt, el preludio nº 28 es una muy notable pieza de música en la que se filtran muchas influencias siendo la que más nos llama la atención la presencia de un sentido dramático que nos parece reflejo del mejor Piazzolla en la sección central, antes del regreso al tema principal. Con la llegada del preludio nº 29 asistimos a un cambio radical de estilo. Van Veen nos muestra su lado más profundo, pausado, casi estático, jugando en la imaginaria frontera entre el impresionismo y el minimalismo con una mano en Arvo Pärt y la otra en Ludovico Einaudi si tan disparatada combinación tuviese alguna posibilidad de plasmarse en música. Y si la referencia a Einaudi era marginal en la pieza anterior, en el preludio nº 31 nos parece bastante más clara, algo comprensible si tenemos en cuenta que Van Veen ha publicado recientemente una antología de siete discos (prolífico nuestro hombre) dedicada al italiano. El último corte del disco lo ocupa el preludio nº 37, subtitulado “goodbye Nokia”. La explicación es más que evidente cuando escuchamos la pieza y comprobamos que se trata de una serie de variaciones y juegos más o menos ocultos sobre el famoso tono que se convirtió en emblema de la compañía de teléfonos móviles sacado realmente, como es bien sabido, de una composición del español Francisco Tárrega. Es esta última la única composición del disco para piano a cuatro manos.



El segundo de los discos de la caja contiene tres obras, comenzando por el cuarto libro de preludios que consta, como avanzamos antes, de los que van del 32º al 36º añadiéndose también el 38º. Como ya ocurriera en muchos de los preludios del libro anterior, en el inicial de la colección se mezcla un ambiente propio de Satie con un tipo de melodías que nos acercan al italiano Einaudi. Es por tanto una pieza de agradable escucha aunque puede pecar, a veces, de superficial, especialmente por la excesiva repetición de los motivos principales. Los primeros momentos del preludio nº 33, sin embargo, nos remiten de un modo inequívoco a Glass. Concretamente al Glass solemne de la primera y quinta parte de “Metamorphosis”. Hay un cambio importante poco después con lo que se parecería mucho a un arreglo para piano solo de “Organic” de la banda sonora de “Koyaanisqatsi”, originalmente para flauta y orquesta, también obra de Glass. Ambas secciones se alternan varias veces incrementándose la duración de la segunda y apareciendo un segundo intérprete en la figura de Sandra Van Veen que oficia de tercera y cuarta mano en el tramo final de la pieza. Llegamos así al preludio nº 34 que, a pesar de las pocas escuchas que le hemos dado aún a toda la caja, tiene todas las papeletas para convertirse en uno de nuestros favoritos. Muy rítmico y con una acertada melodía, la evolución de la misma que se diría construida con técnicas del librillo de Simeon Ten Holt consigue que no decaiga en ningún momento y que nos quedemos con ganas de mucho más (no en vano, es la pieza más breve del CD a pesar de alcanzar los seis minutos). Los preludios reflejan en muchos casos la música con la que Van Veen trabajaba en el momento de su composición. Así, mientras grababa la versión para órgano y tres pianos de “Canto Ostinato”, escribía el preludio nº 35 para dos pianos y órgano, dedicado a Aart Bergwerff, organista que intervenía en aquella grabación. Nos resulta una pieza muy atractiva por sí misma que muestra suficientes rasgos originales como para no vincularla a ningún tipo de influencia de otro artista más allá de la del propio minimalismo como género. El 36º preludio vuelve a sumergirnos en un estado de calma casi absoluta con notas que van cayendo lentas, cadenciosas, perezosamente desde el piano sin levantar apenas al vuelo. Algo así como “Fur Alina” de Arvo Pärt aunque con una cierta energía subyacente que parece estar a punto de salir por alguna parte en cualquier momento y que tendría algo de Michael Nyman. En cualquier caso, Van Veen no nos permite escuchar cómo sonaría esa hipotética explosión de sonido. Por fin, el último de los preludios, numerado con el 38, es una veloz composición en la que creemos reconocer una sólida influencia del maestro Ten Holt. Con todo, es uno de los mejores de toda la colección y no decae en ningún instante a pesar de durar casi quince minutos.

Continúa el disco con “Ballade for Frank” pieza de 2012 para piano y carillón que no es sino una adaptación del preludio nº32 con el que se abría el disco. La presencia de un instrumento como el carillón condiciona cualquier composición en la que es utilizado y no siempre para bien aunque aquí nos parece un hallazgo muy agradable. Cerrando este segundo volumen de la caja nos encontramos con “Slash”, del mismo año que la anterior y compuesta para dos pianos preparados. Es éste un instrumento realmente complicado de tocar (y, especialmente, de preparar) para que suene aceptablemente bien. En la reciente caja dedicada por Van Veen a diferentes versiones de “Canto Ostinato” que comentamos en su momento, era precisamente el sonido recargado del piano preparado en la versión de la obra para ese instrumento el mayor “handicap” que nos impidió disfrutar de aquella grabación. Ese mismo problema lo tenemos aquí ya que el timbre que oímos no nos recuerda nunca al de un piano como sí lo hace en otras grabaciones que hemos escuchado para este instrumento, principalmente de piezas de su creador, John Cage.

El tercer disco recoge la tercera y la cuarta parte de “Incanto” (las dos primeras aparecieron ya en la “Minimal Piano Collection”). El título y el origen rítmico de ambas composiciones tiene una explicación realmente curiosa y es que, según dice el propio autor, “Incanto” fue la primera cafetera que se compró y que poseía, en palabras de Van Veen “un sonido y rimo específicos muy particulares”. Lo cierto es que el oyente desprevenido podría confundir la pieza (especialmente “Incanto nº 3”) con una adaptación de “Canto Ostinato” ya que los ritmos y las breves células melódicas que la componen tienen un cierto parecido con las de esa composición. Desde nuestro punto de vista, “Incanto” es la composición más puramente minimalista de toda la caja. Aparece primero en orden de escucha “Incanto nº 3, en la que melodías y ritmos son muy cambiantes formando un todo muy atractivo perfectamente diseñado para la interpretación del matrimonio Van Veen a dos pianos. A continuación, y a modo de interludio, se encuentra una composición de este mismo año para piano y cinta magnetofónica titulada “Minimal Blurrr” que es algo muy cercano a los experimentos “ambient” de Brian Eno en compañía de Harold Budd: pianos etéreos, casi líquidos en algunos momentos, acompañados de diferentes efectos de sonido. Es una pieza breve para lo habitual en el compositor pero muy notable por cuanto tiene de indagación en territorios que no son los habituales en el músico holandés. La pieza que mayor peso tiene en el disco es “Incanto nº4” cuyas tres partes superan los 50 minutos de duración. La música va creciendo de un modo paulatino a partir de una breve célula melódica que se presenta de forma suave, como no queriendo causar ninguna molestia. Poco a poco, repetición tras repetición, el motivo va ganando en complejidad e intensidad atrapándonos poco a poco en una tupida red de sonido. La inclusión de “Minimal Blurrr” entre las dos partes de “Incanto” tiene mucho más sentido al escuchar ésta composición ya que puede ser entendida como una perfecta transición: a pesar de haber sido escrita más tarde. En “Incanto nº4” también es muy fuerte la presencia de Harold Budd por lo que el orden escogido para el disco nos parece muy coherente. El autor divide la pieza en tres partes siendo la primera la de mayor duración (supera la extensión conjunta de las otras dos). Durante la misma asistimos a toda una serie de repeticiones de un mismo motivo en las que se alterna la velocidad, los acentos de la melodía, las tonalidades, etc. mientras se mantiene casi inalterable otra línea melódica que hace las veces de bajo continuo. El mismo juego se repite en las dos partes restantes en las que la base melódica es prácticamente la misma interpretada en una octava diferente. Como resultado de esto, la segunda parte es más grave, solemne, y el autor adapta también el “tempo” de la propia ejecución para contribuir a un ambiente de mayor severidad. En todo caso, hay una importante evolución en la pieza que tiene que ver con un incremento progresivo del ritmo que termina por variar nuestra percepción de forma radical conforme avanzan los minutos. Llegados al ecuador del movimiento, Van Veen vuelve a ralentizarlo todo al extremos para recomenzar el proceso compositivo anterior introduciendo sutiles matices rítmicos de modo que el resultado termina siendo, como rezaba el título en latín de una obra de Ten Holt: “eadem sed aliter” (lo mismo pero de otra manera). La tercera parte de “Incanto nº4” vuelve al motivo inicial de la primera para desarrollarlo de modo similar, con una mayor economía de medios al principio, una austeridad a la hora de incorporar variaciones que no hay con confundir con falta de ideas en modo alguno. Nos resultan particularmente destacables los últimos minutos de la pieza en la que asistimos a una verdadera exhibición de cómo organizar eficazmente los diferentes motivos que han ido apareciendo en los largos minutos anteriores para conseguir un final apoteósico. Una verdadera delicia.

El cuarto disco de la serie recoge tres obras recientes. La primera de ellas, escrita en este mismo año, lleva por título “The Four Elements” y consta de cuatro partes dedicada, efectivamente, a cada uno de los cuatro elementos clásicos. Es una obra para piano y cinta magnetofónica, formato que parece interesar mucho en los últimos tiempos a su autor. Se abre con “Air”, composición que nos recuerda mucho a su “Minimal Blurrr” tanto por su estructura como por las similitudes con el sonido de Harold Budd. La misma tónica sigue con “Water”, tema “ambient” que podría formar parte de cualquier disco del dúo Budd y Eno de sus mejores épocas. Algo más de intensidad aunque sigue discurriendo por parámetros similares encontramos en “Earth”, con un mayor peso melódico y más cercano a planteamientos minimalistas que ambientales. Cerrando la obra tenemos “Fire”, quizá la más interesante de la serie en términos de sonido y juegos tímbricos. En conjunto, “The Four Elements” contiene música a tener muy en cuenta aunque se mueva en una línea un tanto indefinida que separa cierto minimalismo del “ambient” más clásico. Como ambos géneros gozan de nuestras preferencias, disfrutamos sin problemas de esta pieza que, sin embargo, sospechamos que gustará más a los afines a los experimentos de Eno o Budd que a los seguidores de un Steve Reich o un Philip Glass. Continúa el disco con un arreglo actual de “Repeating History”, obra de 2010, para 2 pianos. Como sugiere el título, en ella Van Veen hace un repaso por la historia de la música repetitiva adaptando nada menos que el “preludio en do” del primer libro de “El Clave Bien Temperado” de Johann Sebastian Bach al lenguaje minimalista. Se trata, en realidad, de una pieza que ya tiene en su concepción original un componente repetitivo fundamental pero Van Veen la somete a un proceso de, llamémosle, deconstrucción profundizando en algunos aspectos “minimalistas” de la obra que son potenciados de forma que el oyente sienta que está en presencia de una pieza contemporánea. La última obra contenida en el cuarto disco es “Molly”, composición para dos pianos de 2013 que no encierra sorpresa alguna (y menos si se escuchan del tirón todos los discos de la caja). Van Veen nos ofrece un nuevo ejemplo de estructuras que siguen los principios más o menos aceptados de la composición minimalista con células breves que van cambiando con cada repetición, algo que se ve muy beneficiado de la utilización de dos pianos (la pieza tiene también versión para cuatro) que permite una mayor riqueza en las variaciones y un mayor rango de elementos sonoros con los que jugar en cada momento. Como curiosidad, la obra está dedicada a Sandra Mol que no es otro que el nombre de soltera de Sandra Van Veen, esposa de Jeroen y 50% de Piano Duo, el nombre artístico que el matrimonio ha escogido para sus discos y conciertos conjuntos.

Trailer promocional de "NLXL" con la música de Van Veen

El quinto y último disco de la colección recoge una extensa obra conceptual titulada “NLXL”, mismo título que el libro de fotografías de Karel Tomeï en el que está basada. En su libro, el artista recoge una serie de panorámicas aéreas de diferentes paisajes de Holanda, centrándose en las estructuras geométricas de todo tipo que ofrecen los campos, las ciudades, etc. (no es esta la primera vez que Van Veen se inspira en la obra de Tomeï para alguno de sus discos ya que la portada de la caja “Solo Piano Music” dedicada a Simeon Ten Holt utilizaba ya una imagen del libro “NLXL”). Van Veen agrupó las imágenes por temáticas y compuso una serie de piezas breves para diferentes instrumentos de teclado que estarían basadas en cada escena. Alternándose entre los diferentes grupos de composiciones podemos escuchar sonidos grabados en localizaciones físicas a modo de guía que ayude al oyente a situar cada pieza junto a su correspondiente entorno visual. Al margen de su gran extensión, “NLXL” es también la obra de la caja que presenta una mayor variedad musical lo que incluye también un gran número de instrumentos que incluyen dos pianos, pianos eléctricos, sintetizadores, pianos de juguete y grabaciones en cinta. A pesar de existir hasta 27 cortes en el disco, si atendemos a la división en “soundscapes” del mismo nos encontraríamos con 10 partes diferentes. La primera haría referencia a imágenes del Mar del Norte y aparece prologada por unas notas dispersas de piano de juguete acompañada de efectos sonoros de olas rompiendo en la costa. A partir de ahí escuchamos el primer tema musical en el que piano, piano de juguete y sintetizadores se alternan en la ejecución de la melodía central. La sola presencia del piano de juguete nos traslada de forma inevitable a la música de Yann Tiersen con la que encontramos importantes similitudes en este movimiento. La segunda parte estaría centrada en imágenes de dunas y se nos presenta tras una serie de efectos sonoros de pájaros. La música insiste en la melodía de la parte anterior a la que se añaden algunos temas nuevos de acompañamiento pero el gran cambio viene de la mano de la instrumentación, casi por completo electrónica durante toda esta sección. Más trinos de pájaros hacen las veces de transición hacia la tercera parte, dedicada a la pequeña población de Oud-Maarsseveen, principalmente dedicada a la agricultura y en la cual, la distribución geométrica de las fincas, vista desde el aire, ofrece preciosos espectáculos repetitivos muy acordes con la música que sigue sonando muy cercana a los planteamientos estéticos de Yann Tiersen en los primeros instantes para girar de forma radical hacia una especie de duplicado del Philip Glass de los momentos más intensos de bandas sonoras como “Koyaanisqatsi”. Una serie de sonidos de automóviles nos ponen en situación sobre el siguiente entorno visual que aborda Van Veen en la obra: la autopista A-10 cercana a Amsterdam. De nuevo asistimos a una importante similitud con el Glass de “Koyaanisqatsi” pero esta vez, no en cuanto a las melodías sino en cuanto a la sonoridad con un órgano afilado muy próximo al que abría aquella obra del compositor norteamericano. El tema musical, en cambio, es una nueva variación del que podemos considerar ya como el leitmotiv de toda la obra. Un nuevo cambio nos introduce en la sección dedicada a los trenes en la volvemos a escuchar una música con una gran influencia de Philip Glass y es que parece evidente que, a la hora de poner música a imágenes, Van Veen se ha dejado influir por el compositor que más ha trabajado en ese campo de todos los pertenecientes a la corriente minimalista y alrededores. Sólo el último segmento de esta parte nos muestra a un Van Veen original, con un cierto aire clasicista que se deja notar especialmente en la miniatura que cierra la sección de los trenes. La sonoridad electrónica y el tono barroco de la obra nos hacen pensar inmediatemente en los trabajos seminales de Wendy Carlos dedicados a J.S.Bach. Llegamos a la siguiente parada del recorrido; nada menos que Amsterdam. Escuchamos como presentación los típicos sonidos urbanos, ambulancias, tranvías, coches que llevan la música alta, etc. Van Veen cambia de nuevo de discurso introduciendo ritmos electrónicos y timbres algo más agresivos en sus teclados. La música no tiene ahora nada que ver con ninguna otra que hayamos escuchado en la caja y se acercaría más a planteamientos estéticos de autores no estrictamente minimalistas como Clint Mansell o a minimalistas de las últimas generaciones como Max Richter o Geoff Smith. Por su originalidad dentro de la obra, tenemos que destacar este corte titulado “Industrial Threat” como uno de los mejores de todo el trabajo. Tras él pasamos al siguiente “soundscape” dedicado a la industria. Para ello, Jeroen hace una referencia nada velada al “Canto Ostinato” de Ten Holt utilizando las siete notas iniciales de la obra para, mediante su repetición continua a cargo de diferentes instrumentos, crear una pieza independiente que comienza igual pero se desarrolla de forma completamente diferente mostrándonos las infinitas posibilidades de este modo de componer en el que, al igual que ocurre con los fractales en matemáticas, la menor variación en cualquier parámetro crea una multiplicidad de nuevas posibilidades realmente inabarcable. Llegamos así a la penúltima parte de la obra, encabezada por un “soundscape” titulado, simplemente, “Extrema”. En él escuchamos un ritmo discotequero que nos sugiere un nuevo giro de 180º en la obra pero que no sigue por los mismos derroteros ni mucho menos. Asistimos ahora a una serie de cortas pero poderosas secuencias de piano que se suceden formando una interesante red de sonido que termina revelándose como una de las más interesantes partes de toda la obra. En su parte final vuelve la referencia a Glass que ya escuchamos en la sección dedicada a la autopista A-10. El último tramo de “NLXL” está centrado en el barrio de “Zaanse Schans”, uno de los más pintorescos de toda Holanda en el que se conservan varios molinos de postal, casas de cuento infantil, museos de zuecos tradicionales y demás atractivos turísticos. Se guarda para el final nuestro músico algún as bajo la manga como la sensacional pieza titulada “Sliced Country”, una maravilla llena de ritmo en la que explota sus mejores cualidades como compositor e intérprete. Como cierre de la obra y al mismo tiempo de la caja, Van Veen realiza una recapitulación de la misma centrándose en el tema central con el que ésta daba comienzo más de una hora atrás. Podéis disfrutar de una versión en directo de "NLXL" al completo cortesía del propio Van Veen a través de su canal de youtube:



Nos produce una gran satisfacción comprobar cómo intérpretes de la talla de Van Veen, no sólo pelean por un tipo de música en el que creen contra la opinión de sus maestros que le decían que “no hay futuro en la música minimalista” sino que además, encuentran tiempo para escribir su propia música que se nos muestra aquí como llena de interés. Van Veen ya demostró que podía destacar en la música "clásica" como intérprete (su grabación de "Les Noces" de Stravinsky para cuatro pianos es considerada por muchos como la mejor interpretación de esa obra) pero escogió otro camino diferente. Cierto es que aún le falta liberarse del todo de algunas influencias que todavía se dejan notar con demasiada nitidez (aunque intuimos que es algo buscado conscientemente por el artista) pero poco a poco va edificando un discurso propio que, habida cuenta de su juventud, tiene que dar aún muchos momentos de disfrute a sus oyentes. Esto no significa en modo alguno que vaya a abandonar su labor divulgativa a la hora de grabar la obra de otros compositores no demasiado conocidos por el gran público ya que mientras escribíamos estas líneas os llega la noticia de la próxima publicación de otra colección a cargo de Van Veen dedicada a la música para piano de otro compatriota suyo: Jacob Ter Veldhuis en Brilliant Classics. Esperamos ese disco con impaciencia mientras disfrutamos de la obra propia de Jeroen.

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Os dejamos con una pequeña muestra de varias de las piezas contenidas en la caja:

miércoles, 9 de abril de 2014

Jeroen Van Veen & Friends - Simeon Ten Holt Canto Ostinato XL (2014)



En la entrada anterior del blog hablamos de la versatilidad de las composiciones modernas para adaptarse a versiones con instrumentaciones completamente diferentes, unas veces, por expreso deseo de su autor, quien las revisa una y otra vez dotándolas de nueva vida y otras a cargo de intérpretes que desean añadir a su repertorio obras que no fueron concebidas para su instrumento en un principio. Existe un grupo de composiciones cuya ejecución no está sujeta desde su nacimiento a ningún tipo de ataduras en cuanto al número de instrumentos necesario, la familia de estos ni la duración de cada pieza o de cada uno de los distintos motivos que la componen.

“Canto Ostinato” es una obra que nos lleva obsesionando desde hace una década, momento en que la escuchamos por primera vez y gracias a su hechizo, hemos podido adentrarnos en la fascinante obra de su autor, Simeon Ten Holt, quien ha aparecido en repetidas ocasiones en el blog con referencias a distintas obras y más de una entrada dedicada, precisamente, a su “Canto Ostinato”. Afortunadamente, nuestra locura se ve superada por la de músicos como Jeroen Van Veen, quien le ha dedicado al fallecido músico holandés una parte importantísima de su producción discográfica sin dejar de lado a otros compositores contemporáneos. Conocedores de esa sana obsesión de Van Veen por la obra de Ten Holt y, en particular, por su “Canto Ostinato”, llegamos a pensar en la locura definitiva cuando supimos del proyecto denominado “Canto Ostinato XL”, especialmente en el momento en que leímos que se trataba de una caja de doce discos. ¿se habría atrevido el pianista a grabar una versión de 14 o 15 horas de duración de la obra cumbre de Ten Holt? La respuesta, no sabemos si afortunada o desgraciadamente, era negativa aunque la idea detrás del lanzamiento no dejaba de tener su interés: se trataba de reunir en una sola caja hasta nueve versiones distintas de la monumental creación de Simeon, cada una de ellas para una configuración instrumental diferente. La magia de “Canto Ostinato” radica en ese lugar indeterminado en el que el oyente se da cuenta de que está ante algo diferente a lo demás. En un época en la que la composición “seria” era atonal y hermética, Ten Holt regresó a la tonalidad y lo hizo elevándola a la máxima potencia. En efecto de la obra es devastador en el oyente como lo fue el de Florencia en Stendhal llegando a extremos como el del joven que cita Van Veen en el libreto que acompaña a la caja: viajó desde Australia hasta Holanda sólo para asistir a una interpretación en vivo de la obra. Tres semanas después, el intérprete recibió una carta del hermano del joven. Éste se había suicidado a su regreso porque “Canto Ostinato” le había producido “una impresión tan intensa que vivir no merecía ya la pena”.

Buena parte de las versiones de “Canto Ostinato” que podemos escuchar en la caja ya habían sido publicadas anteriormente por separado por el propio Van Veen pero la posibilidad de reunir todas en único lanzamiento y la novedad de alguna de las configuraciones instrumentales que escuchamos aquí por primera vez hacen de este estuche una pequeña joya que todo aficionado debería tener, especialmente si tenemos en cuenta el precio que suelen tener todos los lanzamientos de Brilliant Classics.

El primer disco de “Canto Ostinato XL” recoge la que Jeroen Van Veen califica como la versión primigenia de la obra para piano solo. A partir de ahí, el propio compositor fue ampliando la paleta de sonidos arreglándola para dos y cuatro pianos. La grabación recoge una interpretación de 2012 del propio Van Veen en su estudio de Culemborg. La misma que ya apareció en otra caja comentada aquí: “Simeon Ten Holt Solo Piano Music Volumes I-V. Puede sorprender al lector el hecho de que precisamente la versión de piano solo no haya sido grabada en demasiadas ocasiones. Nosotros, al margen de ésta, apenas hemos escuchado otra más de 2009 a cargo de Ivo Janssen.

El siguiente disco contiene la versión de la obra para dos pianos a cargo de Sandra y Jeroen Van Veen, grabada por la pareja en 2008 en Middleburg y publicada como disco independiente en aquel entonces. Nuestra versión de referencia para este formato es la de Kees Wieringa y Polo de Haas pero ésta no desmerece en nada a aquella.

Los dos siguientes cedés recogen la que para muchos es la versión más genuina de “Canto Ostinato”: la interpretada por cuatro pianistas. La duración de la obra es el doble que en las otras versiones porque cada intérprete tiene reservado en la partitura un importante espacio de libertad en el que decide qué y cómo tocar. Por ello, conforme aumenta el número de ejecutantes suele hacerlo la extensión de la pieza. La grabación a cargo de Sandra y Jeroen Van Veen, Irene Russo y Fred Oldenburg tuvo lugar en la Iglesia de Santa Bárbara en Cullemborg en 2005 y formó parte de la caja “Complete Multiple Piano Works” que Brilliant Classics dedicó entonces al compositor holandés.



Aunque señale Van Veen que la concepción original de la obra fue para piano sólo, lo cierto es que su estreno en 1979 se produjo en una versión para tres pianos y órgano. En homenaje a ese acontecimiento, Los Van Veen, ayudados por Marcel Bergmann al piano y Aart Bergwerff al órgano, quisieron replicar aquel momento en un concierto en 2007 que fue grabado, publicado recientemente y comentado ya en el blog. Esa misma grabación es la que ocupa los dos siguientes discos de la caja.

Llegamos al séptimo disco de “Canto Ostinato XL” en el que escuchamos la encarnación más distinta y personal de la obra a cargo del organista Aart Berwerff en el instrumento de la iglesia de San Lebuinuskerk en Deventer. La grabación tuvo lugar en 2007 y nos ofrece una visión completamente heterodoxa de la obra, cuyas características rítmicas encajan a la perfección con el tipo de timbres y la duración de las notas del piano. Sorprendentemente, también suena maravillosamente bien en el órgano por lo que el experimento es bienvenido. Hace apenas unos meses escuchamos otra interpretación con el mismo instrumento a cargo de Toon Hagen que corrobora punto por punto lo dicho.

El siguiente disco introduce la marimba como instrumento acompañante de los pianos (en este caso, también son dos marimbas). Steve Reich es quizá el compositor contemporáneo que más atención ha prestado a ese instrumento y ese ha sigo un gran acierto por su parte ya que le aporta un volumen y un cuerpo diferente a su obra. En el aspecto rítmico, Reich y Ten Holt tienen ciertos puntos en común y la intuición de que “Canto Ostinato” podría sonar bien interpretado por marimbas nos parece un gran acierto por parte de quien tuviera la idea. La grabación tuvo lugar en directo en 1999 en Iglesia de Santa Barbara con una particularidad: el campanario del templo tiene unas campanas que datan del S.XIV y que todas las noches, sin excepción, tocan a las 21:55 horas. Durante la grabación pueden escucharse convirtiéndose en invitados de lujo para la interpretación. Al matrimonio Van Veen se unen en esta ocasión los percusionistas Esther Doornink y Peter Elbertse. El disco fue publicado recientemente pero no es sencillo de encontrar. Por ello, la caja que hoy comentamos tiene un gran valor.



Casi como evolución lógica del disco anterior, Peter Elbertse realizó en 2012 su propia interpretación exclusivamente con marimbas de “Canto Ostinato”. Una revisión llena de interés que tenemos que escuchar aún más veces para extraerle todo su contenido. La grabación tuvo lugar en el estudio privado de Van Veen en Cullemborg.



Y si las adaptaciones anteriores acercaban la obra de Ten Holt al universo de Steve Reich, la siguiente se adentra en los terrenos de John Cage, al estar interpretada por el matrimonio Van Veen en dos pianos preparados. Hasta donde sabemos, nunca se había publicado anteriormente ya que se hizo para un ballet que se representó en 2012 en Amsterdam. La grabación corre por cuenta de Jeroen y Sandra Van Veen y tuvo lugar en sus estudios privados en 2010. Lo cierto es que era uno de los grandes atractivos que le encontrabamos a la caja cuando supimos de su publicación y no nos ha defraudado.

Cuenta Van Veen en el libreto del disco que Ten Holt, como tantos otros compositores del siglo pasado, experimentó intensamente con la electrónica como medio para generar nuevos sonidos y manipular los ya existentes. Por ello, se decidió a grabar el año pasado una versión electrónica de “Canto Ostinato” con el conocimiento de su autor, quien no llegó a escucharla. Aún no tenemos una opinión formada acerca de cómo funciona la obra a través de la moderna tecnología por lo que debemos darle alguna oportunidad más aunque lo cierto es que no nos termina de convencer (como tampoco lo hizo la versión del propio Van Veen del “In C” de Terry Riley con sintetizadores).


Si el lector está interesado en entrar en profundidad en una obra como “Canto Ostinato”, no tendrá mejor ocasión que esta para hacerlo, con nueve visiones diferentes de una pieza que es ya un clásico del pasado siglo en nuestra opinión. A pesar de la ambición de la caja por mostrar todos los ángulos posibles de la obra, han quedado fuera algunas revisiones como la que existe para arpa y que, a nuestro juicio, es muy válida y se puede escuchar en alguna grabación muy interesante a cargo de Assia Cunego pero pedir mayor extensión a una caja de 12 discos es algo osado por nuestra parte. Aquellos interesados en el lanzamiento, lo pueden adquirir en los enlaces de costumbre:

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jeroenvanveen.com

sábado, 6 de abril de 2013

Simeon Ten Holt - Canto Ostinato for 3 pianos and organ (2012)




Es previsible que en los próximos meses vayan surgiendo nuevas grabaciones con música de Simeon Ten Holt, de las cuales, esperamos que un buen número de ellas incluyan obras aún inéditas. Lo inevitable es que sigan apareciendo versiones de su obra más conocida: “Canto Ostinato”.

En 2008 se celebró un festival en distintas ciudades de Holanda, bajo el nombre de “Who’s Afraid of Canto Ostinato”. Durante el mismo se interpretaron distintas versiones de la obra para distintos formatos, incluyendo una sorprendente revisión al arpa, versiones con sintetizadores, para dos pianos y para cuatro. También tuvo lugar un concierto a cargo de Jeroen Van Veen, Sandra Ven Veen y Marcel Bergmann al piano con la adición de Aart Bergwerff al órgano. Pese a lo sorprendente de esta formación por la presencia del órgano, lo cierto es que fue precisamente este formato el que tuvo la obra cuando se estrenó el 25 de abril de 1979.

Varias de las actuaciones del festival de 2008 fueron grabadas y, concretamente el registro de “Canto Ostinato” para tres pianos y órgano, vio la luz en forma de CD en los últimos meses del año pasado y nos da una idea aproximada de cómo pudo ser el estreno (hay una diferencia y es que en la grabación que comentamos se emplea un órgano convencional en lugar de uno eléctrico como ocurrió en 1979).

Imagen de la grabación. (www.vanveenproductions.com)

Hemos hablado de la obra en varias ocasiones desde que abrimos el blog por lo que los lectores habituales ya conocen esta monumental creación, razón por la cual la entrada es más breve de lo acostumbrado. En la velada en la que se estrenó “Canto Ostinato”, la ejecución duró algo más de dos horas y media con un descanso (para los intérpretes, que no para el público) de veinte minutos, durante el cual sonaba una cinta repitiendo las últimas secciones de la obra recién interpretadas sobre la cual enlazan de nuevo los músicos al regresar al escenario. La grabación que hoy os recomendamos es un doble CD cuya duración no llega a las dos horas. Como anécdota, en los textos del disco de afirma que la grabación tiene lugar en 2007, cuando el festival se celebró un año más tarde. Dadas las características de “Canto Ostinato”, no es sencillo imaginar qué papel puede jugar en su ejecución un órgano. Como comprobará el lector que se anime a adquirir la grabación, durante la mayor parte de la misma lo que suenan son los tres pianos con una aportación secundaria del instrumento que los complementa aunque hay un fragmento final en el que el órgano es el encargado de ejecutar una serie de acordes siguiendo la línea melódica principal mientras los pianos permanecen mudos por unos instantes.

Para adquirir el disco:




lunes, 23 de mayo de 2011

Simeon Ten Holt - Incantatie IV (1987-90)


En el capítulo de hoy regresamos al holandés Simeon Ten Holt, lo cual es una muy recomendable costumbre. Al igual que en las dos ocasiones anteriores, nos enfrentamos a una pieza para múltiples pianos de enormes proporciones. "Incantatie IV" fue compuesta entre 1987 y 1990 (algunas fuentes la ubican entre 1977 y 1979). Como es habitual en el compositor, el timbre, el tono, el tempo, el estilo, el número de instrumentos, la duración de la pieza o las veces que se repite cada célula de la obra es decisión de los intérpretes sobre el escenario. Lo que cambia en esta grabación que os dejamos hoy es la intepretación. En las dos ocasiones anteriores, os dejamos sendas grabaciones de estudio pertenecientes a la caja "Complete Multiple Piano Works" de Jeroen Van Veen con la integral de la obra de Ten Holt para teclado. En este caso nos enfrentamos a una interpretación, como reza el libreto del disco, 100% en directo a cargo de Piano Duo, la formación del propio Jeroen junto con Sandra Van Veen, ampliada a trio por la presencia al tercer piano de la intérprete Tamara Rumiantsev.

Sobre el papel, la obra se divide en siete secciones pero la particular forma de fluir de la música de Ten Holt convierte esta separación en algo anecdótico. Si la ofrecemos en dos partes es sólo por la imposibilidad del formato CD de ofrecer la grabación íntegra en un sólo disco.

En palabras del propio Jeroen Van Veen, "la música es como mirar el mar por un largo rato: las olas, los rayos del sol, el aire... todo ello cambia el brillo y los colores que percibimos en el mar, todo ello con una característica común, el movimiento perpetuo".

Desgraciadamente, esta grabación se encuentra descatalogada, según la propia web del intérprete y sólo está disponible ya como descarga electrónica vía itunes, opción no válida en todos los países.

Tampoco ha sido posible encontrar una muestra de la grabación aunque sí de la muy diferente versión de Van Veen en estudio:

domingo, 20 de marzo de 2011

Simeon Ten Holt - Canto Ostinato (1976-1979)


Compositor holandés nacido en 1923, Simeon Ten Holt es un músico relativamente poco conocido. Su obra se puede encuadrar sin ningún problema en la corriente minimalista, a pesar de no tener ningún contacto con el nucleo central de este movimiento inicialmente norteamericano y con Philip Glass, Steve Reich, Lamonte Young y Terry Riley como cabezas visibles.

La mayor parte de la obra de Ten Holt es para piano. Para múltiples pianos, en realidad. La composición que presentamos aquí es, quizá, su obra maestra. Compuesta a lo largo de 3años, Canto Ostinato es una monumental composición que en la versión que enlazamos, discurre a lo largo de dos horas y media. Como es habitual en el género, parte de unas células melódicas breves (Ten Holt las llama secciones) que se van repitiendo constantemente con mínimas variaciones que le dan un efecto hipnótico de una gran belleza. En una ocasión, alguien describió esta obra como "un tetris musical". No puedo estar más de acuerdo con esa definición.

Si os gusta el minimalismo, haceros un favor y escuchad esta obra. Si no estais familiarizados con el género, éste es un punto de partida tan bueno como cualquier otro.

La versión que os dejamos se encuentra en la caja de 11 discos "Simeon Ten Holt - Complete Multiple Piano Works". Una delicia editada por el sello Brilliant Classics a un precio realmente bueno y que podeis encontrar en varios sitios:

amazon.co.uk

play.com

Una muestra de la obra: