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viernes, 28 de febrero de 2025

Ollivier Leroy & Jean Philippe Goude - Contréo (2010)



En todo este tiempo hemos tenido en el blog artistas con trayectorias de todo tipo pero pocas tan curiosas como la de Ollivier Leroy. Se trata de un pianista y compositor bretón que añade a estas características una extraordinaria voz de contratenor. Hasta aquí, nada parece especialmente sorprendente pero esto cambia cuando descubrimos que es un músico fascinado (diríamos que hasta obsesionado) con la música india. No solo con su vertiente clásica, como ocurrió con otros compositores como el propio Philip Glass sino con su variante más popular, especialmente con las canciones que adornan las producciones cinematográficas de “Bollywood”. Tanto es así que desarrolló varios proyectos dentro de ese estilo como Pandip, Shafali, o el más popular de todos: Olli & the Bollywood Orchestra. En todos ellos colaboró con un gran número de músicos indios e incluso se desplazó para grabar a Calcuta. Sin embargo, esto no significa que Leroy olvidase su formación clásica ya que a menudo ha combinado elementos de ambos mundos en su música. Hoy no vamos a hablar de su querencia por la música India sino de la colaboración que publicó en 2010 con uno de nuestros artistas favoritos: el compositor y multi-instrumentista Jean Philippe Goude. Coinciden así el interés de Leroy en la música contemporánea más próxima al minimalismo y al pop con el de Goude en el registro vocal de contratenor, que ha seguido explorando desde entonces.


Ambos artistas trabajaron sobre un conjunto de canciones escritas por Leroy en 2008 y 2009 a las que Goude aportó la instrumentación y los arreglos con la ayuda de su “ensemble” que son también los que participan en la grabación dando así forma a “Contreo”, título del disco y seguramente nombre también del proyecto ya que es el único que figura en la portada del álbum.




“Oh I Wish” - El inicio del disco es más electrónico de lo habitual en la música de Goude pero enseguida aparece su “ensemble” para contradecir esa idea casi al mismo tiempo que escuchamos la voz de Leroy acompañada del piano. En todo caso, los ritmos sintéticos están presentes y juguetean con las cuerdas y las maderas en una combinación a la que los seguidores de Goude estamos acostumbrados.


“The Departing Train” - El siguiente corte aparece dominado por las cuerdas que, por un lado, marcan el ritmo, y por otro dibujan las primeras melodías acompañadas de ritmos mecánicos, como de reloj antiguo. Con ese fondo va desarrollando su parte Leroy mientras empieza a crecer en segundo plano un ritmo irregular y complejo que podría haber firmado al mismísimo Richard D. James. Una combinación de minimalismo, drum and bass y aires barrocos que funciona maravillosamente bien.


“Sweeter than Roses” - Sobre un texto del geógrafo griego del S.II, Pausanias, el dúo desarrolla una pieza encantadora con el sabor de las producciones habituales de Goude. Una música de cámara muy cuidada con el peso repartido esta vez entre el piano y las cuerdas reservando las maderas para la parte melódica del final en un estilo muy próximo al de Wim Mertens.


“Wither's Rocking Hymn” - Escuchamos ahora una pieza del compositor británico Ray Vaughan Williams, única obra del disco no escrita por ninguno de sus dos protagonistas. Es una balada que en el arreglo de Goude tiene un cierto toque cinematográfico.


“My Friend” - El siguiente corte contrasta mucho con el resto del disco ya que es una canción en la que Leroy se acompaña de una guitarra acústica para cantar un tema que podría pasar perfectamente por una canción de Nirvana o cualquier otro grupo en esa misma línea. Ya en la segunda mitad de la pieza aparece el grupo de Goude pero sin interferir demasiado en el conjunto. En todo caso, es una gran canción.


“The Light of Heaven” - Un piano minimalista nos recibe en esta preciosa balada en la que escuchamos juegos vocales que no habían aparecido antes, con la particular voz de Leroy desdoblándose en diferentes pistas para dialogar consigo misma. Poco a poco se van deslizando sutiles ritmos electrónicos que explotan ya en el tramo final en un inesperado giro de guión que nos encanta.


“Someone” - Maravillosa miniatura juguetona y muy melódica la que escuchamos aquí en la que tenemos toques minimalistas e incluso impresionistas, muy en la línea de nuestros trabajos favoritos de Roger Eno, por poner un ejemplo. 


“Far” - Regresamos a las bases electrónicas en un formato de canción más cercano al pop. No está mal pero el dúo pierde aquí buena parte de la personalidad que adornaba el resto de temas del disco. De lo más prescindible del trabajo, sin duda.


“I'm on the Road” - Para el cierre del disco, Leroy y Goude vuelven a la esencia del mismo con un enfoque neoclásico y todo el protagonismo para la voz y el grupo. Es un tiempo medio de tono profundo en muchos momentos en el que hay influencias románticas que se deslizan entre los tonos minimalistas que abundan en el disco. Con el tiempo se ha convertido en una de nuestras piezas favoritas de la obra.



En los últimos años, Leroy se ha dedicado a poner nueva música a diferentes cortometrajes de animación de todas las épocas dotándolos de una banda sonora que no tenían en su origen o sustituyéndola por sus creaciones, no tan centradas ya en la música india. En su mayor parte lo hace en colaboración con el percusionista Pierre-Yves Prothais con quien realiza giras habitualmente. Goude, por su parte, sigue con su escaso ritmo de publicación de nuevos trabajos aunque en 2023 apareció su primer disco en muchos años. No hemos tenido ocasión de escucharlo aún pero estamos seguros de que terminará apareciendo por aquí.



miércoles, 14 de agosto de 2019

Jean Philippe Goude - Tiré à Part (1997)




No podemos evitar sentir una cierta rabia cuando comprobamos cómo músicos que nos gustan, apenas publican discos. Y no se trata de que ya no tengan interés en componer o de que vivan de espaldas al mercado discográfico, que también hay casos así, sino de que no encuentran un espacio en el que colocar buena parte de su obra.

Eso es lo que nos ocurre con Jean Philippe Goude. Durante los años noventa parecía que por fin su obra tenía una salida regular en forma de disco y eso supuso la publicación de varios trabajos espectaculares. Desgraciadamente aquello no duró mucho y desde 2001 en adelante, apenas hemos podido disfrutar de un disco más firmado por él más otro grabado a dúo con otro artista. Entonces ¿no ha compuesto nada Goude en estos casi veinte años?. Sí lo ha hecho: más de una docena de bandas sonoras, tanto para cine como para televisión, incluyendo, casi a modo de anécdota, algunas piezas para la serie española “Velvet”. Desgraciadamente ninguna de esas obras tiene edición discográfica como tampoco la tienen el resto de sus más de 30 bandas sonoras con muy pocas excepciones. Y precisamente de una de esas “rarezas” queremos hablar hoy: la música que Goude escribió en 1996 para la película “Tiré à Part”, un thriller dirigido por Bernard Rapp. Apareció en disco en 1997 editada por un pequeño sello llamado Night & Day. La edición era tan modesta que no figuraba en los créditos ni siquiera el nombre de la orquesta que la interpreta (suponemos que el propio ensemble del músico). De hecho, pese a constar de 11 cortes, el disco no llegaba a los 30 minutos de duración por lo que apenas podría considerarse un EP. A su favor tenemos que indicar que la música era una delicia que podríamos contar entre las mejores obras compuestas por su autor.

“Cher Edward / Générique Début” - El tema comienza con una breve introducción de piano seguida por la intervención del “ensemble”. Cuerdas y alguna madera arropan al propio Goude que desarrolla poco a poco una melodía preciosa, pronto apuntalada por el oboe y el clarinete en una conjunción sublime con la que termina la pieza.

“Retour À Tunis” - El segundo corte es un buen ejemplo de la música del francés en su inicio con un tema de piano evocador e inquietante que enseguida retoma el “leitmotiv” del film que ya había presentado en la introducción. La segunda parte es más potente y está marcada por una base de piano y cuerdas muy repetitiva sobre la cual el oboe ejecuta una gran melodía.

“Picnic Au Parc” - El protagonismo recae sobre el piano al que las cuerdas apenas acompañan un poco en el inicio. En el tramo final volvemos al tema central presentado principalmente por las maderas.

“Edward Visite Le Bureau De Nicolas” - Asistimos ahora a una revisión en tonos oscuros del motivo principal de la banda sonora con un enfoque mucho más dramático, especialmente por la aportación de las cuerdas que le dan una tensión tal que, aunque sea en esencia la misma melodía, suena completamente diferente.




“Edward Intrigue” - Asistimos de nuevo a otra variación, esta vez sin las cuerdas, del que, a estas alturas, está claro que es el centro del trabajo. Una vuelta de tuerca más a una pieza que, pese a todo, no llega a cansar en ningún momento.

“La Quête De Nicolas” - El primer cambio importante llega aquí con este tema de transición en la linea del Goude de los años noventa: música de cámara muy personal e inmediatamente reconocible. Una preciosidad.

“Valse Du Goncourt” - Llegamos por fin a la que es, con diferencia, nuestra pieza favorita del trabajo: un bellísimo vals que no dudamos en poner a la altura del celebérrimo “Vals No.2” de Shostakovich o de ese otro vals inmortal que compuso Maurice Jarre para la película Doctor Zhivago. Una joya para escuchar una y otra vez.




“Edward Brûle Les Livres” - Pasado el gran momento, volvemos con las variaciones del tema central, todas ellas interesantes como ésta puesto que exploran distintos estados de ánimo y combinaciones de instrumentos.

“Nicolas Fouille Son Bureau” - Cambiamos un poco el tono con esta pieza que no llega a presentar un tema melódico claro sino que desarrolla una idea muy sencilla a cargo del piano que el resto de instrumentos se encarga de resaltar. Un corte de transición con mucho interés.




“Farida En Pleurs” - El inicio es similar al de “Retour à Tuins” sólo que en esta ocasión no termina desembocando en el tema central de la obra sino que lo desarrolla de forma independiente. Ambos cortes son el germen de lo que unos años más tarde escucharíamos en el que es nuestro disco favorito de Goude: “Rock de Chambre”.

“Cher Edward / Générique Fin” - Como suele suceder en los discos dedicados a una banda sonora, el cierre lo pone una pieza que recopila en cierto modo los momentos más notables de todo el trabajo. Algo así hace aquí el músico francés aunque centrándose especialmente en el “leitmotiv” de la película en una versión muy escueta en cuanto a la instrumentación.

Con Jean Phillippe Goude no podemos evitar una sensación de frustración. Se trata de un músico colosal que en los años noventa nos ofreció una serie de trabajos a cual mejor, que estaban a la altura de cualquiera de los de su compatriota Yann Tiersen. Éste sí tiene hoy un gran reconocimiento, especialmente a partir de su aparición en la banda sonora de Amelie cosa que a Goude no le ha ocurrido. Su prestigio viene más de su obra pasada como teclista de bandas de rock progresivo pero no ha sido suficiente para hacerle más conocido. Quizá por ello su obra disponible en formato físico es muy escasa. Si no nos equivocamos se reduce a siete discos disponibles en CD (incluyendo el que hemos comentado hoy, de escasa duración) y un par o tres de discos editados en los años setenta que sólo han aparecido en vinilo. Apenas diez trabajos en más de cuarenta años de trayectoria para un músico cuyas bandas sonoras, por ejemplo, superan la treintena como ya dijimos antes, nos parece un bagaje muy escaso. Desgraciadamente las cosas están así y no parece que vayan a cambiar a medio plazo por lo que tendremos que disfrutar de los discos disponibles de Goude a la espera de mejores tiempos.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Weidorje - Weidorje (1978)



Cuando descubrimos a un músico que nos gusta, a un artista cuya obra nos emociona de una u otra manera solemos investigar en su trayectoria lo que, en una especie de trabajo de ingeniería inversa, nos lleva muchas veces a descubrir grupos que desconocíamos o relaciones insospechadas con otros músicos a los que admirábamos por otras vías.

Algo así nos sucedió cuando conocimos hace unos quince años a Jean Philippe Goude. Tras empaparnos de sus magníficos discos de los años noventa en clave neoclásica-minimalista buscamos más atrás hasta encontrar algún disco electrónico en los ochenta y, aún más atrás, un pasado en el rock progresivo como teclista de la banda Weidorje. Detrás de ese extraño nombre se encontraba una escisión, nada menos que de Magma, una banda que no sólo está por encima de géneros sino que inventó uno propio. Si en el rock progresivo, abundaban los llamados “discos conceptuales” podemos considerar a Magma como una “banda conceptual” pero habrá tiempo de hablar de ellos en el futuro. Nos quedamos hoy con Weidorje.

En 1976 se publicaba “Üdü Wüdü”, sexto disco de Magma, en el que aparecía una composición llamada “Weidorje” cuyo autor era Bernard Paganotti, algo no muy común en una banda en la que la gran mayoría de las piezas estaban firmadas por su batería Christian Vander. Precisamente Paganotti, bajista, y el teclista Patrick Gauthier abandonarían la formación tras el disco para formar su propio grupo que llevaría el mismo nombre de la pieza mencionada. En un primer momento parecía que también el vocalista de Magma, Klaus Blasquiz, iba a acompañar al dúo en su nueva aventura pero finalmente no fue así por lo que era muy necesario reclutar nuevos miembros para Weidorje. El guitarrista Michel Ettori fue el primero y no tardó en verse acompañado por el batería Kirt Rust pero la cosa no quedó ahí. Se intentó “reclutar” a un teclista que había colaborado con Magma en el pasado pero finalmente no llegó a incorporarse, cosa que sí hicieron el saxofonista Alain Guillard y su hermano Yvon, a la sazón, trompetista. Faltaba un segundo teclista y ahí aparece el músico que nos llevó a encontrar a Weidorje: Jean Philippe Goude.

Weidorje consiguieron muy buenas críticas en el comienzo y un nivel de ventas más que aceptable. Los primeros conciertos fueron exitosos y todo parecía ir bien pero las cosas se torcieron poco a poco. El impacto inicial fue disolviéndose y se cuenta la anécdota de un concierto casi vacío en Bretaña. Sucedía que en esas fechas se celebraban unas elecciones locales en la zona y cada vez que se pegaban carteles anunciando el concierto, eran sepultados casi de inmediato por la propaganda de los partidos políticos. Incluso, en una gira por España, los fallos eléctricos del escenario arruinaron por completo el “show”. Aunque se llegó a grabar un segundo disco, nunca llegó a publicarse. Unos repentinos problemas cardiacos de Paganotti le llevaron a disolver la banda. Sus compañeros continuaron cada uno por su cuenta, siendo Goude el primero en publicar un disco en solitario en el que participaban varios miembros de Weidorje, incluyendo al propio Paganotti.

Formación de Weidorje con Paganotti a la cabeza (el primero por la izda.)


El único disco de la banda, titulado también “Weidorje”, contaba con tres composiciones pero la primera edición en CD incluía dos temas extras grabados en vivo que incorporamos al comentario del trabajo:

“Elohims Voyage” - Un cadencioso ritmo marcado por el hi-hat de la batería abre la pieza. Se comienza a dibujar una melodía de teclados mientras las guitarras y el bajo van abriéndose paso con rotundas intervenciones. Una pequeña intervención vocal marca el primer cambio importante en la suite que se encamina hacia una suerte de jazz-rock con presteza. Las voces, sin llegar a la exuberancia de las de Magma, siguen una linea similar que denota el pasado de los principales miembros del grupo lo que nos lleva a la sección central de la pieza con una melodía insistente alrededor de la cual toman cuerpo los vientos, el bajo, etc. hasta conformar una magnífica composición de rock progresivo que no queda otro remedio que encuadrar en el sub-género “Zeuhl”, clasificación diseñada para describir la música de Magma y en la que caben la gran mayoría de sus seguidores. A diferencia de la corriente progresiva principal, no encontramos en este primer corte grandes momentos de virtuosismo (la batería suena a piñón fijo casi durante los 16 minutos que dura el tema) pero el conjunto es sólido y muy interesante.



“Vilna” - La primera composición del disco la firmaba Paganotti y las dos restantes Gauthier. La primera de ellas se construye a partir de una serie de acordes de guitarra que se entrecruzan con los teclados en una mezcla extraordinaria. Mucho más variada e intensa que la pieza que abría el disco, es aquí donde escuchamos lo mejor de Weidorje, con continuos cambios de ritmo, de melodía, juegos con el jazz, el rock, el minimalismo, etc. Una maravilla en la que apenas hay descanso en sus más de diez minutos de duración.

“Booldemug” - De nuevo los teclados se combinan para elaborar un magnífico comienzo en el que irrumpen los vientos y una poderosa sección rítmica para construir una excelente pieza de jazz-rock que resiste la comparación con cualquier otra muestra de ese género. Los mejores momentos del bajo de Paganotti en el disco aparecen aquí pero, en general, todos los miembros del septeto rayan a gran altura en el tema. Una composición casi frenética que no da respiro al oyente. Fantástica.



“Rondeau” - El CD se completa con dos piezas en directo grabadas unos meses después de las sesiones de estudio que dieron lugar al trabajo. La primera de ellas es obra de Jean Philippe Goude y en ella predominan los teclados con una inspiración clásica. Ya conocemos aquí la trayectoria posterior de Goude con su “rock de cámara” próximo al minimalismo y algo de eso hay aquí aunque más de 15 años antes y en un entorno mucho más rockero. La calidad del sonido es mejorable pero encontramos aquí un gran complemento para el que, recordemos, es el único disco publicado por Weidorje.

“Kolinda” - Ettori, el guitarrista firma el segundo “bonus track” que cierra también el disco. Quizá sea la pieza más fácil de catalogar como rock progresivo aunque sigue manteniendo las señas de identidad comunes al resto de temas de la banda. Por momentos encontramos auténticos derroches de creatividad que nos hacen lamentar la corta existencia de la banda.


A pesar de contar con un cierto estatus de culto, especialmente entre los seguidores de Magma y de las corrientes más minoritarias del rock progresivo (RIO, Zeuhl...) Weidorje nunca llegaron a ser conocidos a nivel popular fuera de círculos muy concretos. A pesar de ello, no es demasiado complicado encontrar hoy su único disco, un trabajo notable que desde aquí os recomendamos dejando los habituales enlaces en los que puede adquirirse.

amazon.es

play.com

miércoles, 4 de julio de 2012

Jean Philippe Goude - De Anima (1992)



Con el disco que hoy comentamos dejamos casi cerrado el repaso que hemos hecho en La Voz de los Vientos a la, llamemosle, segunda etapa de la carrera del músico francés Jean Philippe Goude (quedan un par de bandas sonoras que quizá tengan su sitio más adelante). Como la coherencia narrativa no es nuestro fuerte, el último disco que comentaremos del Goude “clasicista” es en realidad el primero que publicó en este estilo tras sus experimentos con el rock progresivo y la electrónica en los años setenta y ochenta.

Aunque todavía no se había constituído formalmente el Jean Philippe Goude Ensemble como tal, en la grabación de este “De Anima” ya participan buena parte de los músicos que acompañarán a Goude en los años futuros. En la etapa previa a la aparición del disco, el músico había desarrollado una importante carrera en el campo de la música para el teatro y la televisión y, de hecho, parte de las composiciones que integran el CD provienen de alguno de esos trabajos. Como ocurría en alguno de los discos anteriormente comentados aquí del músico, las piezas son sencillas, en formato de duo o trío en un buen número equilibrando las composiciones para una formación más amplia. Aunque el disco aparece en 1992, las piezas provienen de distintas sesiones de grabación acontecidas desde 1989 hasta el mismo año de su publicación. El impulso recibido por galardones como el Gold Award del B.D.A. de Los Ángeles en 1989 por la sintonía del programa “Permission de Minuit” o el de la SACEM (la SGAE francesa, para entendernos) por la banda sonora del programa literario “Figures” en 1991 hizo posible la aparición de esta colección de músicas. El estilo desarrollado por Goude es ya el que le ha llevado a ser uno de nuestros artistas favoritos y continúa por los senderos abiertos por gente como Philip Glass, Michael Nyman o Wim Mertens.


Goude en una imágen de la época del disco.


“Caracteres / Pavane” – Para abrir el disco, Goude escoge una de las composiciones de la premiada banda sonora de “Figures” regrabada el 9 de abril de 1992 junto con otras dos piezas del disco, “Allemande” y “Caracteres / Gaillarde”. Son también los únicos cortes del disco interpretados por la banda al completo, integrada por Dominque Vidal (clarinete), Amaury Wallez (fagot), Christophe Guiot (violin), Elizabeth Pallas (violin), Jean Charles Manciero (alto) y Philippe Cherond (cello), todos ellos bajo la dirección de Jean Claude Dubois. La música es alegre y de gran brillantez. Sostenida sobre las cuerdas que hacen las veces de armazón, son los vientos los que llevan el peso de las partes melódicas. Cuando Goude escribe con este tono optimista resulta imposible no dejarse llevar por la música. En cierto modo, y no es la primera vez que hacemos esta comparación, el músico francés recoge en sus discos el testigo de la desaparecida Penguin Café Orchestra de Simon Jeffes.

“Petite Ouverture” – Composición para piano y cuerdas grabada en mayo del 91 junto con “Intermede”, que aparecerá más adelante en el disco. El tono de la composición contrasta de modo radical con el de su precedente en el disco. Apenas tenemos melodía y sí un ambiente lúgubre y meditativo. Como ocurre en casi todos los trabajos del músico, este juego consistente en alternar registros musicales casi opuestos es algo que irá sucediendose a lo largo de todo el disco.

“Allemande” – Philippe Noharet al contrabajo es el único añadido a la formación que abría el disco. Grabado en la misma sesión que aquel, el tema recupera los ritmos alegres y de gran vivacidad aunque con algunos interludios de cierta profundidad, siempre dentro del tono festivo del Goude más expansivo.

“Tryptique” – Prosigue el disco con una pieza más íntima para violín y piano, interpretados respectivamente por Guiot y el propio Goude. El tema se construye a partir de una serie de ruidos metálicos grabados en un ascensor de la estación de metro de San Lazare. Sobre esos ruidos se desarrolla un solo de violín de aire melancólico. Se trata de una de las piezas más vanguardistas del disco y, especialmente con la entrada del piano, nos recuerda a nuestro querido John Cage. La grabación data de 1989 y es una de las más antiguas recogidas en el disco.

“Élégie” – Se trata del único tema del disco para piano sólo, interpretado por Herve Lavandier y está dedicado presumiblemente a los padres del músico. Es una composición de aire inocente, una vez más, en una linea similar a muchas de las piezas de Simon Jeffes para su Penguin Café Orchestra. Con muy pocos elementos melódicos, repetidos constantemente con leves variaciones, Goude construye un delicioso juguete musical de agradable escucha.

“Pendule” – Volvemos a los experimentos y lo hacemos con una voz que repite de forma monótona sílabas sueltas (oscilando como el péndulo que da título a la pieza) mientras un duo de contralto (Gerard Lesne) y tenor (Josep Cobre) armonizan sus voces en pequeñas ráfagas con un fondo de efectos electrónicos a cargo del propio autor. Un tema realmente curioso en un estilo vanguardista que Goude emplea de cuando en cuando en sus discos.

“Caracteres / Gaillarde” – Repiten los mismos músicos de la pavana inicial para recrear otra de las piezas utilizadas como sintonía de “Figures”. Como en las dos composiciones anteriores procedentes de la misma sesión, la melodía es alegre y contagia optimismo por los cuatro costados. En momentos como estos, Goude consigue atrapar toda la magia del ritmo casi rockero de la Michael Nyman Band y dotarle de un elemento melódico arrollador que supera por momentos al del maestro británico y es que esa es una de las características más notables de Jean Philippe Goude: es capaz de extraer elementos concretos del estilo de otros músicos y aprovecharlos en su propio beneficio transformandolos en composiciones con un sello propio inconfundible.

“Duo” – El título lo dice todo sobre la pieza, una composición para piano y violín pero muy diferente de la anterior “Tryptique”, en el sentido de que en esta ocasión, todo es más ortodoxo y no hay cabida para la experimentación. No queremos que esto suene despectivo en modo alguno ya que el tema es una preciosidad que si peca de algo es de breve.

“Intermède” – Grabado en la misma sesión y con el mismo esquema que el segundo corte del disco. Se trata de un tema lento con apenas movimiento melódico, con unas cuerdas muy densas y un piano que va marcando un ritmo pausado repitiendo las mismas notas una y otra vez.

“Libera Me” – Primera de las dos canciones del disco con partes vocales. Cantada en latín, como es habitual en el compositor, la pieza tiene un exquisito aire antiguo que nos remonta a los primeros cantos litúrgicos del medievo con la voz de contralto de Gerard Lesne declamando un texto religioso sobre un fondo de cuerdas de la época representadas por tres violas da gamba en los registros de soprano, bajo y tenor. Nos recuerda a la música antigua pero también a algunos trabajos de Arvo Pärt.

“Figures” – Llegamos a la composición premiada por la SACEM, perteneciente a la sintonía del programa del mismo título de la televisión francesa. Escrito como un duo de piano y contrabajo, no nos es difícil adivinar el porqué de los galardones ya que se trata de una pieza brillante como pocas. Al piano de Goude le da réplica Renaud Garcia Fons.

“De Anima” – Tercera pieza para piano y violín procedente de las sesiones de mayo de 1989 de las que salieron “Tryptique” y “Duo”. Con ella volvemos a los momentos más ambientales del disco con ambos instrumentos dialogando pausadamente en una conversación otoñal de esas durante las que el tiempo transcurre sin apenas darnos cuenta.

“Salve Regina” – Llegamos a la que es una de las composiciones claves en la trayectoria de su autor y una de las que le ha proporcionado mayor reconocimiento. De nuevo con la base de un texto religioso latino, un trío de piano, violín y cello, conforma poco a poco una pieza envolvente que se cuenta entre lo mejor de su autor. Se estrenó en el Teatro de los Campos Eliseos dentro de un festival internacional de gran renombre y obtuvo un éxito inmediato. Musicalmente es un buen ejemplo de lo que ya hemos dicho en varias ocasiones: un excelente manejo de los instrumentos que ocupan su lugar sin protagonismos desmedidos e incluso quedando en silencio en algunos momentos para dejar a la voz de Gerard Lesne todo el protagonismo.

“Ornamento” – Como “rara avis” dentro del disco tenemos que calificar a este magnífico corte con que nos obsequia Goude casi llegando al final. Se trata de una pieza electrónica con sonidos cristalinos y voces sampleadas. Una miniatura preciosa que nos deja a las puertas del cierre.

“Final” – Un “adagietto” para cuerdas con todo el sabor de las bandas sonoras de Michael Nyman para Peter Greenaway es la pieza escogida por nuestro músico para cerrar el que fue su disco de “debut” en su nueva faceta como compositor “serio”.

Integrantes actuales del Jean Philippe Goude Ensemble


No nos ha sido posible encontrar algún fragmento del disco para compartirlo con vosotros pero en el siguiente enlace a la web del propio músico teneis la posibilidad de escuchar extractos de todos los temas de este maravilloso album:


Con “De Anima” cerramos el repaso a los cinco discos fundamentales de la trayectoria de Jean Philippe Goude. En algún momento tendremos que afrontar también sus trabajos iniciales con Weidorje y en solitario (también hay alguno a duo) porque tienen un gran interés independientemente de que el estilo no tenga mucho que ver con el, llamemosle neoclásico, de su segunda etapa. Goude es un músico bastante desconocido en nuestro país y probablemente sea uno de los menos populares por estos lares de todos los que han aparecido en el blog. Sabemos, sin embargo, que a muchos de vosotros os ha sorprendido su música y os habeis empezado a hacer con alguno de los discos aquí sugeridos. Para no perder las buenas costumbres, os dejamos los habituales enlaces en los que adquirir “De Anima”:


martes, 15 de mayo de 2012

Jean Philippe Goude - La Divine Nature des Choses (1996)



Nos despedimos por ahora de Jean Philippe Goude, excelente músico francés que ha ocupado las últimas entradas de La Voz de los Vientos y lo hacemos con su trabajo de 1996, “La Divine Nature des Choses”, situado cronológicamente justo a continuación del anterior “Ainsi de Nous”. Quizá fuera la buena acogida de ese disco la que hizo a Jean Philippe tomar la decisión de formar una banda estable con la que trabajar en lo sucesivo. Sea como fuere, la mayor parte de los músicos que participaron en “Ainsi de Nous” pasaron a formar parte del nuevo Ensemble Jean Philippe Goude a partir de este momento quedando éste integrado por Bertrand Auger (clarinetes), Amaury Wallez (fagot), Dominique Pifarely (violin), Christophe Guiot (violin), Vincent Courtois (cello), Benoit Dunoyer de Segonzac (contrabajo), Bruno Fontaine (piano) y el propio Jean Philippe (armonio y sintetizadores). El hecho de que Goude pase a trabajar de modo estable con una formación tan amplia no quiere decir que su música vaya a trasladarse hacia un sonido más exuberante; al contrario, la mayor parte de las composiciones son para unos pocos intérpretes y son contados los casos en los que toda la banda participa en una misma pieza. Además de eso, cuando es necesario, Goude recurre a intrumentistas invitados que le dan una dimensión distinta a su sonido y este disco es un buen ejemplo de lo que decimos al contar con algunos timbres realmente nuevos en la música del compositor francés.

Goude y su Ensemble en acción


“Tristessa” – Qué mejor forma de ilustrar la afirmación anterior que el tema inicial del disco que se abre con la particular sonoridad del órgano de cristal, intrepretado por Michel Deneuve y una serie de percusiones sampleadas a cargo de Bashiri Johnson. Con esta base tan simple, el piano va dejando una serie de notas aquí y allá con las que se elabora una pieza muy ambiental y alejada de las estéticas a las que nos tenía acostumbrado el músico. Incluso un instrumento como el clarinete bajo es empleado de un modo poco convencional haciendo las veces de didjeridoo con su sonido grave de fondo en ciertos momentos.

“Total Balthazar” – Sin embargo, el peculiar estilo de Goude no podía seguir escondido por más tiempo y la segunda pieza del disco es ya un ejemplo inconfundible de la forma de hacer música del compositor. Con las aportaciones de Bruno Ribera (flauta), Hervé Cavelier (violín), Marc Chantereau (xilofono) como músicos invitados, escuchamos una de esas vibrantes danzas plenas de ritmo e inspiración, tan habituales cuando hablamos de Goude.


 

“La Divine nature des choses” – El tema que dá título al disco, por el contrario, regresa a los sonidos más raros con un extraño repicar continuo de algún tipo de percusión electrónica a partir del cual entra un triste fondo a cargo del sexteto de cellos formado por Laurence Allalah, Pascale Michaka, Franck Choukroun, Jean-Charles Capon,  Pascale Jaupard y Vincent Courtois. El piano, con sus notas dispersas no hace sino añadir elementos inquietantes una la partitura profundamente inquietante.

“Allegria” – Como si quisiera continuar con la serie, Goude nos vuelve a transportar a su universo característico con juegos entre las maderas, violines jazzisticos y ambientes casi circenses.

"Cellui au cœur vestu de noir" - La corta duración de la mayoría de las composiciones de Goude parece estar reñida con desarrollos progresivos en las melodías pero en esta ocasión podemos comprobar como a partir de muy pocos elementos (clarinete y fagot, un violín de vez en cuando) se va creando poco a poco una melodía más grande con la continua incorporación de nuevos intrumentos. La pieza va ganando en intensidad hasta recordarnos a alguno de los mejores momentos de Michael Nyman en sus bandas sonoras para las películas de Peter Greenaway.


"Laisse-moi mourir de froid" - Con un mayor peso de los sonidos electrónicos del habitual en Goude y la aportación de tres cellistas de refuerzo (Laurence Allalah, Pascale Michaka, Franck Choukroun) y el corno ingles de Christophe Grindel, que lleva el peso de la melodía principal, tenemos otro tema pausado y meditativo que parece ser ya, a estas alturas, la gran novedad en cuanto al estilo del disco.

"Je suis chose légère" - En rápido contraste Goude vuelve a su Ensemble, sin aditivos de ninguna clase con una pieza trepidante al comienzo, casi humorística en su parte central y muy optimista.

"Musique pour une placette la nuit" - Un sonido tan ajeno a la música de Goude como es el del xilófono de Marc Chantereau (xilofono) es el que protagoniza la siguiente composición junto con el hermoso timbre de la viola da gamba interpretada por Yuka Saito. Este contraste entre un sonido tan característico de la música antigua y la percusión tan propia de muchas corrientes contemporaneas como el minimalismo de Steve Reich, se desarrolla en presencia del clarinete de Dominique Vidal que actúa como pegamento en la improbable mezcla con gran acierto.

"Fièvre & industrie" - Llegamos a uno de los cortes más extraños del disco, con algunas referencias vanguardistas en la linea de un John Cage y multitud de sonidos (especialmente percusiones) que no acaban de encontrar su sitio. Puro caos y delirio.

"Léger et disposé" - No deja de asombrarnos la interminable cantidad de melodías y recursos de los que parece disponer Goude cuando se mueve en los registros en los que parece más cómodo que son los que nos recuerdan los ambientes del París de las películas (algo que también le ocurre a su compatriota Tiersen). Y si hablamos de París, tiene que haber un acordeón por alguna parte y en esta ocasión es el de Jean-Louis Matinier. Si además de la capital del Sena, añadimos a la mezcla un poco de Nueva Orleans, entenderemos mejor por dónde se mueve esta composición.

"Ferveur" - Lo que comienza como un triste duo entre el piano y el cello, va ganando en intensidad con la llegada del clarinete. Alain Ranval aparece acreditado en el disco a la guitarra eléctrica pero su participación es testimonial y se limita a algunos sonidos en segundo plano.

"OST" - Regresamos con el siguiente tema a los esquemas más cercano a lo que llamaremos, con intención de ser más facilmente entendidos, un minimalismo europeo: melodías repetitivas pero directas, ritmos muy cambiantes y una accesibilidad mayor que la de los colegas del otro lado del charco. Eric Lamberger (clarinete bajo) y Serge Krychewsky (corno inglés) son los músicos invitados.

"Et puis tout oublier" - La que es nuestra composición favorita del disco aprovecha toda la paleta sonora del Ensemble Jean Philippe Goude, efectos electrónicos incluídos. Se trata de una melodía escueta que va y viene sin cesar, unas veces de forma rápida a cargo de los vientos, más tarde de modo reposado por parte del violín y el piano y siempre de forma brillante.

"La divine nature des choses (reprise)" - Como anticipando el cercano final del disco, volvemos al tema principal del mismo y para ello regresa el quinteto de cellos que aparecía en la versión anterior de la pieza. Si sois seguidores de la música de Wim Mertens, este tema os recordará, por fuerza, a “Whisper Me” del disco “Maximizing the Audience” del que ya hablamos por aquí tiempo atrás.

"Fugace…" - Goude recurre para cerrar el disco a un truco tan viejo como habitual en determinado género musical cual es el sonido del viento como fondo sobre el que desarrollar una leve melodía de piano. La particular sonoridad de ambos elementos combinados nos remite de forma inevitable a Harold Budd (y también a Erik Satie) y a otro disco recientemente reseñado aquí como es “The Pearl” editado junto a Brian Eno. Esta pieza en concreto, habría encajado como un guante en aquel disco.

Hay mucho que hablar de un músico como Jean Philippe Goude y por eso hemos creído conveniente dedicarle estas tres entradas consecutivas. Faltan algunos discos suyos por comentar y seguramente lo haremos más adelante. Desde que tuvimos la suerte de conocer su música, se ha convertido en uno de nuestros compositores predilectos y sólo le podemos recriminar lo espaciado de sus discos. Como siempre, os dejamos algunos enlaces para adquirir “La Divine Nature de Choses”, sólo o en un pack junto a “Rock de Chambre”, magnífico trabajo que comentamos tiempo atrás.

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amazon.es: La Divine Nature des Choses / Rock de Chambre


Podeis ver un extracto del espectáculo "Rock de Chambre" del músico a continuación. En él suena el tema central del disco que hoy os hemos recomendado:

domingo, 13 de mayo de 2012

Jean Philippe Goude - Ainsi de Nous (1994)


Ya se ha comentado aquí muy por encima la trayectoria de Jean Philippe Goude como músico desde sus comienzos hasta su ingreso en Weidorje, magnífica banda progresiva surgida como un “spin-off” de Magma. Desgraciadamente, el grupo sólo publicó un disco aunque se grabó material para un segundo que nunca vio la luz. A partir de 1979, Goude dividió su actividad en varios frentes: lanzó un primer disco en solitario de corte electrónico / progresivo con toques de jazz bajo el título de “Drones” y comenzó sus colaboraciones con distintos músicos franceses, fundamentalmente con “Odeurs” y Renaud Sechan (más conocido como Renaud, a secas). Los primeros eran un dúo de los que se suele decir que son inclasificables por la mezcla de punk, rock, comedia y un tono paródico general en su música que hacía imposible tomarselos muy en serio. Renaud, en cambio, es un cantautor realmente popular en Francia. Con él colaboró en cinco discos tras los cuales hizo un alto en su carrera para replantearsela por completo. Hoy sabemos que en aquella época decidió vender todos sus sintetizadores y quedarse sólo con su piano, instrumento con el que se iba a dedicar a componer toda su música a partir de entonces.

Así, en 1986, el rastro de Goude se pierde casi por completo, al dedicarse principalmente a comoponer músicas para cine y televisión, faceta en la que atesora un gran número de galardones en todo ese periodo. Todas las experiencias adquiridas en ese campo, así como en la música para teatro, hacen que el músico vuelva a pensar en grabar sus obras y en buscarles una salida comercial. Finalmente, en 1992 ve la luz el primer trabajo del nuevo Jean Philippe Goude bajo el título de “De Anima” en el que escuchamos una colección de piezas de música que se ha dado en llamar neoclásica y que marcan el nuevo estilo del compositor. Apenas dos años después, y reafirmandose en esa linea, aparece el disco del que hablamos hoy. Goude se rodea de una serie de músicos de formación clásica para interpretar todas las piezas, de las cuales, varias fueron creadas para distintos programas de televisión, aunque la mayoría están escritas para el disco.


Imagen del músico en la época en la que se grabó el disco.



“Sic Transit Gloria Mundi” – La primera composición del disco fue concebida como sintonía del programa de Antenne 2 “Tranche de cake”. Interpretada, como todo el disco, por una pequeña formación de cámara integrada para la pieza por Bertrand Auger (clarinete), Amaury Wallez (fagot), Pierre Blanchard (violin) y Renaud Garcia-Fons (contrabajo). Es una composición muy rítmica con un bonito aire jazzistico, especialmente en las partes de violín “a la Grapelli”.

“Spero Lucem” – Intoducida por unas suaves notas de piano, encontramos una preciosa melodía de clarinete que de inmediato encuentra réplica en el violín. Se trata de una pieza muy “francesa” en la que no es difícil encontrar trazas de Maurice Ravel. La interpretación corre por cuenta de Bernard Auger (clarinete), Christophe Guiot (violin), Philippe Cherond (cello) y Bruno Fontaine (piano).

“Haute-Danse” – Bernard Auger (clarinete), Christophe Guiot (violin), Philippe Cherond (cello), Renaud Garcia-Fons (contrabajo) y Bruno Fontaine (piano)  interpretan la primera de una serie de cuatro piezas encuadradas bajo el título de “Cuatro Danzas” por el autor. En ella encontramos elementos minimalistas que se desarrollan en buena parte de la pieza sobre un bajo continuo de inspiración barroca. Una característica de la música de Goude, especialmente patente en temas como este, es la capacidad para saltar de un estilo a otro casi con cada cambio de compás.

“L’Échappée” – La segunda danza nace como sintonía de la serie documental de France3 “Un Siècle d’écrivain”. Se trata de una de las piezas con una orquestación más rica de todo el album. Como corresponde a una sintonía, es una melodía muy directa, de aire muy alegre y ritmo vivo, casi infantil por momentos. Como curiosidad, mencionar que es uno de los pocos temas del disco en los que Goude toma parte como intérprete. Los músicos que participan en el mismo son: Dominique Vidal (clarinete), Amaury Wallez (fagot), Christophe Guiot (violin), Philippe Cherond (cello), Renaud Garcia-Fons (contrabajo), Jean Philippe Goude (armonio) y Bruno Fontaine (piano).

“La Lurette” – Continuamos con otra pieza que empezó su andadura como sintonía televisiva, en este caso del programa “À voix nue”, de France-Culture. La parte melódica queda reservada para el clarinete con fagot y contrabajo aportando la parte rítmica y el violín revoloteando por aquí y por allá. En la segunda mitad de la pieza volvemos a los esquemas barrocos, casi contrapuntísticos antes de retomar la melodía inicial. Bertrand Auger (clarinete), Amaury Wallez (fagot), Christophe Guiot (violin) y Renaud Garcia-Fons (contrabajo) son los músicos encargados de dar vida a las notas de Goude para la ocasión.

“Se Départir” – Llegamos a la última de las cuatro danzas de este tramo del disco con una de las mejores piezas del disco: un corte en el que un minimalismo entendido a la manera de un Wim Mertens, por ejemplo, se da la mano con los músicos callejeros de las orillas del Sena. La formación, bastante amplia para lo que acostumbramos a encontrar en el disco la integran : Dominique Vidal (clarinete), Amaury Wallez (fagot), Christophe Guiot (violin), Philippe Cherond (cello), Renaud Garcia-Fons (contrabajo), Jean Philippe Goude (armonio), Jean Louis Matinier (acordeón) y Bruno Fontaine (piano).

“Ainsi de Nous / Melancholia” – Tras las danzas anteriores en las que predomina la alegría, llegamos a un tema profundamente melancólico, concebido como un duo de clarinete y cello con un acompañamiento muy tenue del piano. Se trata de una composición muy diferente de todo lo que habíamos escuchado hasta ahora en el disco pero igualmente interesante. Dominique Vidal (clarinete), Philippe Cherond (cello), Jean Philippe Goude (armonio) y Bruno Fontaine (piano) son los intérpretes.




“Pastorale” – Un dueto de piano y violín (primero en pizzicatto y luego a la manera más tradicional abre la pieza que fue sintonía de “Un livre des livres” de France2. Enseguida sufre un cambio ritmo lleno de energía y comandado por el piano (de nuevo Mertens y también Nyman andan cerca). El duo formado por Christophe Guiot (violin) y Bruno Fontaine (piano) son los encargados de la intepretación.

“Ainsi de Nous / Attente” – La segunda parte del tema que da título al disco contrasta profundamente con la anterior. Un repetitivo ritmo de piano, muy vivo, se escucha durante toda la pieza (atenuado en algunos momentos, protagonista principal en otros) en el más puro estilo de Steve Reich. El contrabajo aparece como el mejor aliado a la hora de marcar el ritmo y son las maderas las que se encargan de la parte melódica. Los intérpretes son Dominique Vidal (clarinete), Amaury Wallez (fagot), Christophe Guiot (violin), Renaud Garcia-Fons (contrabajo), Jean Philippe Goude (armonio) y Bruno Fontaine (piano).

“Une Éternelle Nuit” – Quizá no esperabamos a estas alturas la aparición de temas cantados pero está claro que nos equivocabamos. Como en cualquier lied del XIX, es el piano el que abre la pieza de un modo que sería fácil confundirlo con cualquier pieza de Philip Glass para ese instrumento. Hervé Lamy es el cantante en su registro de contratenor, interpretando un poema de Joachim du Bellay, titulado “Les Regrets”. El resto de intérpretes son Dominique Vidal (clarinete), Amaury Wallez (fagot) y Bruno Fontaine (piano).

“Post Tenebras” – Acercandonos a la conclusión, volvemos a encontrar al Goude más característico en el estilo que más nos gusta, mezclando con una naturalidad asombrosa todos los intrumentos de modo que ahora el saxo pone el ritmo para que el violín interprete el comienzo de una melodía que termina el clarinete mientras el propio violín ha pasado a marcar el ritmo en una suerte de fiesta continua y de intercambio constante de papeles entre los músicos. Bertrand Auger (saxo soprano), Dominique Vidal (clarinete), Christophe Guiot (violin) Hervé Lavandier (piano) y Renaud Garcia-Fons (contrabajo) son los elegidos para desarrollar la composición en esta ocasión.

“Picarde” – El cierre del disco lo pone una deliciosa miniatura escrita para cuarteto de clarinetes interpretados todos ellos por Betrand Auger. Como todas las piezas del disco, escrito en un momento de gran inspiración, no tiene desperdicio alguno y supone un brillante colofón a una preciosa colección de músicas que no podemos dejar de recomendar a cualquier melómano con una cierta curiosidad.

Descubimos a Jean Philippe Goude relativamente tarde, hará unos 10 años. En aquel momento, no teníamos ni idea de su carrera como músico de rock, ni habíamos oído, por supuesto, ninguno de sus trabajos para la televisión francesa. Como ya habreis visto por la trayectoria del blog, la música minimalista americana y sus derivados europeos (Mertens, Nyman, Tiersen) son habituales de estas páginas. Podeis imaginar el shock que supuso para nosotros el descubrimiento de un nuevo artista tan brillante y a la vez tan distinto de todos los citados, dentro de este estilo. Cuando se habla de los efectos perniciosos de internet para la música se suelen omitir este tipo de cosas. Jamás habriamos llegado a la música de Goude (o de Rene Aubry, o de Simeon Ten Holt) de no haber recibido la recomendación de un buen amigo checo años atrás. Probablemente él tampoco habría llegado a escuchar a músicos como Rodrigo Leao y Joan Valent si en aquel entonces no le hubieramos hecho llegar su obra.

El disco que hoy hemos comentado no es fácil de encontrar en su edición original pero sí como parte de una caja en la que se acompaña del anterior lanzamiento de Goude, “De Anima”, editada hace tres años. Os dejamos algún enlace para adquirirla si estais interesados:

En edición normal:
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Y doble junto con "De Anima":
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Os dejamos con un par de temas: "Sic Transit Gloria Mundi" y "Haute Danse"







martes, 8 de mayo de 2012

Jean Philippe Goude - Aux Solitudes (2008)



Ha pasado ya bastante tiempo desde que le dedicamos una entrada al músico francés Jean Philippe Goude, uno de nuestros compositores favoritos de los últimos tiempos y creemos que es hora de hablar algo más de su obra que merece toda la atención del mundo. En su momento ya apuntamos algunas cosas de su carrera como sus inicios en la periferia del grupo Magma, concretamente en Weidorje y alguna de sus colaboraciones con otros músicos. Obviamos en aquel entonces toda la parte correspondiente a su formación previa en el conservatorio donde conoció la música de Philip Glass y Terry Riley, principales influencias para su carrera en solitario a partir de 1992.


Imagen del compositor.


Goude no parece tener un particular interés en construir una carrera discográfica extensa. De hecho, sólo una pequeña parte de su música ha sido publicada en formato físico; así, la mayoría de sus trabajos para cine, teatro y televisión permanecen inéditos hoy en día y, para ilustrar este hecho, no hace falta nada más que señalar que entre el primer disco suyo que comentamos aquí, “Rock de Chambre”, y el que hoy nos ocupa, “Aux Solitudes”, transcurrieron siete años de silencio discográfico lo que nos permite disfrutar de una obra madura, de un estilo sobradamente personal y depurado. La música de Goude tiene muchas influencias de corrientes contemporaneas pero no es, en absoluto, difícil de asimilar. Al contrario, su sencillez y sus cualidades melódicas le convierten en un compositor realmente asequible (lo que no quiere decir que su música sea ligera en ningún caso). A lo largo de los años, cada disco que Goude nos ha regalado, supera a su antecesor lo que nos coloca ante el que, probablemente, sea su trabajo más completo y que pasamos a comentar.

“Prolégomènes” – Abre el trabajo un breve tema ambiental interpretado íntegramente por Goude a los sintetizadores. Un comienzo muy oscuro que no presagia en absoluto la linea por la que se va a mover el trabajo en general.

“Market Diktat Song” – De entre las sombras de la pieza introductoria surge un luminoso quinteto de cuerda de gran dinamismo y brillantez con el sello personal de su autor presente en cada una de sus notas. En sus apenas cuatro minutos de duración encontramos momentos de gran expresividad rítmica, breves pausas para tomar aire, momentos contrapuntísticos e ideas por doquier.



“Embarqués dans les pentes” – Como si de una extensión de la pieza anterior se tratase, volvemos a tener al quinteto en acción pero reforzado por una plétora de vientos, percusiones e incluso un piano para reforzar la intervención del contratenor que hace su primera aparición en el disco. El calificativo de minimalista que, en ocasiones, se ha querido aplicar a la música de Goude se queda muy corto para describirla en su plenitud.

“l’Homme dévasté” – Nueva pieza basada fundamentalmente en las cuerdas, con la única excepción del fagot, utilizado muy en la linea de Wim Mertens, casi como elemento rítmico más que melódico. Hacia la parte central del tema escuchamos una preciosa melodía electrónica a cargo de Christine Ott, virtuosa intérprete de Ondas Martenot a quien es frecuente escuchar en discos de diversos artistas franceses. Nosotros la hemos tenido por aquí, al margen de junto a Goude, acompañando a Yann Tiersen.

“Prolégomènes II” – Casi retomandolo donde lo dejó el primero de los “prolegómenos”, Goude nos deja otra inquietante pieza ambiental de breve duración de camino, nunca mejor dicho, a la segunda parte del disco.

“No hay camino, hay que caminar” – Se indica en los textos que acompañan al disco que el título en casellano de la pieza está inspirado en una inscripción que el músico vio en un monasterio en Toledo durante una visita en 2003. Parece evidente que se trata de una referencia al poema de Antonio Machado. En lo musical, la pieza se separa del estilo de las anteriores. Ahora el piano es el instrumento que lleva la voz cantante y no podemos obviar la clara influencia del desaparecido líder de la Penguin Café Orchestra, Simon Jeffes en toda la pieza. La propia instrumentación, en la que se incluye un armonio (instrumento al que Jeffes dedicó su pieza más famosa) parece confirmar lo dicho. No es, por otra parte, el único homenaje de Goude a la orquesta del café del pingüino puesto que en “Rock de Chambre” podemos encontrar un tema titulado “A Penguin’s Tribute”.

“A nos rêves évanouis” – Continuamos con una preciosa canción para piano y voz que aprovecha a la perfección el precioso registro de contratenor de Paulin Bundgen. Un delicado cuarteto de cuerda ofrece el apoyo justo sobre el que reposa la canción en su segunda mitad sirviendo para cerrar de alguna forma otro segmento del disco.

“Prolégomènes III” – Otra pieza electrónica marca la transición hacia la siguiente etapa. En esta ocasión, la composición es más expresiva que en los casos anteriores y con un cierto corte futurista.

“L’intranquillité” – Son los ritmos electrónicos los que introducen de modo sutil la siguiente composición para maderas, piano y trio de cuerdas en la que los instrumentos van intercambiando el papel principal, centrado en el clarinete al principio, en el violín y el piano más tarde y poco después en el contrabajo y el fagot. Otra de las grandes piezas del disco en la que podemos disfrutar del Goude más personal.

“Là où les mots nous laissent” – Regresamos a los cortes intimistas con esta pieza para piano y clarinete, de gran belleza y aires melancólicos. Sin grandes florituras ni efectismos de ningún tipo, el compositor nos demuestra que también en este tipo de registros es capaz de hacer grandes cosas.

“Fermer les yeux pour voir” – La melodía que sigue nos recuerda mucho a otra que bajo el título de “Deep Peace”, utilizó Bill Douglas en su disco “Jewel Lake”. Aquella estaba basada en un texto tradicional gaélico y es posible que la música tuviera también una base tradicional. Intencionado o no, el parecido es sorprendente.

“De la consumation” – El último tema de transición interpretado por Goude al sintetizador vuelve a los ambientes oscuros de los dos primeros mientras oímos lo que puede ser el crepitar de las llamas en una chimenea sobre un tenue coro que se aleja en la distancia.

“Madeleine auf dem Weg” – Goude repite la formación instrumental de “L’Intranquilite” en uno de los cortes finales del album que va ganando en intensidad y alegría poco a poco en una lúcida demostración de facultades.

“Le diverti se ment” – Volvemos al formato de quinteto de cuerdas para escuchar otra pequeña joya llena de ritmo y alegría de vivir y es que, ciertamente, cuando compone a este nivel, el músico no tiene nada que envidiar a otros artistas más populares como los ya citados Tiersen, Mertens u otra de sus influencias como es Michael Nyman.

“Aux solitudes” – Para cerrar el disco, Goude nos reserva la pieza más larga del mismo que combina buena parte de los elementos que hemos escuchado anteriormente. Comienza con una serie de ritmos y sonidos electrónicos a los que se van sumando las cuerdas, el piano y la voz, en esta ocasión, la de la soprano Isaure Equilbey quien recibe la réplica, no por parte de otra voz sino de las Ondas Martenot. El canto va alternandose con fragmentos de piano, ocasionales notas de vibráfono y raros efectos electrónicos.

Participan en la grabación de «Aux Solitudes» el Ensemble Jean Philippe Goude integrado por Hervé Cavelier (violín), Miwa Rosso (cello), Catherine Delaunay (clarinete), Gilbert Audin (fagot) y Eric Ferrand-N’kanua (piano). Además, intervienen Sebastien Surel (violín), Jean-Marc Phillips (violín), Michel Michalakakos (viola), Cyril Lacrouts (cello) y Philippe Noharet (contrabajo) como quinteto de cuerda, Paul Meyer (clarinete), Bruno Fontaine (piano), Christine Ott (ondas martenot), Alain Ranval (mandolina), Paulin Bundgen (contratenor), Isaure Equilbey (soprano) y Laurence Masliah (recitado). Jean Philippe Goude se reserva los sintetizadores y la dirección.

Una de las críticas que aparecieron tras la publicación del trabajo decía lo siguiente: “Esta es una obra majestuosa, profunda, en la que es imposible no perderse. Apela tanto a los amantes de la música barroca como a los seguidores del minimalismo de Moondog o Philip Glass, a los seducidos por los caprichos de Erik Satie y a los incondicionales de Arvo Pärt, a los admiradores de Gabriel Faure y a los de Robert Wyatt. “Aux Solitudes” es un disco para disfrutar olvidandose de los géneros y clasificaciones”. Nos resulta difícil añadir nada más a esta descripción salvo para insistir en la idea de la extraordinaria calidad de la música de Goude a la que, quizá, sólo le falte el impulso que una película como “Amelie” le dio a Yann Tiersen, quizá el músico más similar estilísticamente a Goude de los que han aparecido por La Voz de los Vientos en estos meses. Con una promoción como aquella, creemos que Jean Philippe sería hoy un músico extremadamente popular en todo el mundo.

Para los que querais darle una oportunidad al disco, os dejamos un par de enlaces en los que adquirirlo:




Nos despedimos con el Jean Philippe Goude Ensemble interpretando una de las piezas del disco en directo:

viernes, 5 de agosto de 2011

Jean Philippe Goude - Rock de Chambre (2001)


Tenemos artista nuevo en La Voz de los Vientos en la entrada de hoy. La escena francesa de jazz-rock, rock progresivo y similares de finales de los sesenta y principios de los setenta tuvo dos formaciones fundamentales, que fueron Gong y Magma. Ambas reunieron a sendos grupos de músicos que luego han ido dando lugar a distintos "spin off" en lenguaje cinematográficos. Uno de los grupos surgidos en este caso de Magma fue Weidorje, una interesantísima formación de rock progresivo instrumental en la que encontramos alguna de las primeras grabaciones en las que participa nuestro músico de hoy.

Goude había escrito alguna música para teatro antes de publicar el disco "Jeunes Annees" junto con Olivier Cole. Tras este trabajo, ingresó en Weidorje con los que participó en la grabación del único LP de la banda. Posteriormente publicó "Drones" en solitario, en una onda electrónica.

Tras ese escueto trabajo, Goude desapareció de la escena durante nada menos que 12 años en los que hizo algunos arreglos para otros músicos y formó parte del grupo "Odeurs", además de componer algunas bandas sonoras. El Jean Philippe Goude que reaparece en 1992 con el disco "De Anima" es el que realmente más nos interesa. Tenemos a partir de esos momentos a un músico de corte clasicista, con tintes minimalistas, especialmente de la vertiente europea del género (Nyman, Mertens...). El disco que nos ocupa hoy, "Rock de Chambre", es uno de los últimos publicados por el artista dentro de una discografía más bien escasa pero de una calidad muy por encima de la media. Además del propio Goude y su Ensemble, el trabajo cuenta con un buen número de músicos invitados de la talla del batería Bill Bruford, o L'Ensemble de Violoncelle du Conservatoire de Paris que aportan su grano de arena en varios de los cortes.

Si sois aficionados a los músicos citados anteriormente o a otros como Yann Tiersen, por poner otro ejemplo, estamos seguros de que este disco y, por extensión, el resto de la discografía del francés os van a asombrar. Estamos ante uno de esos casos en los que el reconocimiento popular y la fama del músico están muy por debajo de su calidad. El título del trabajo, "rock de cámara" es una excelente descripción de lo que os vais a encontrar a lo largo de las composiciones que integran el disco.

El Ensemble Jean Philippe Goude está formado en esta grabación por Paul Meyer (clarinete), Eric Lamberger (clarinete bajo), Gilbert Audin (fagot), Herve Cavelier (violin), Jean Philippe Audin (cello), Philippe Noharet (contrabajo), Bruno Fontaine (piano) y Jean Philippe Goude a cargo de la dirección, el mellotron y las texturas electrónicas. La producción y masterización del trabajo son obra del viejo colaborador de Jean Michel Jarre, Michel Geiss.

Podeis comprar el disco en un interesante pack junto con otro trabajo anterior aquí:

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O por separado:

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Y escuchar el corte que abre el disco, "Picnic Music" a continuación: