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miércoles, 23 de febrero de 2022

Elektric Music - Esperanto (1993)




En 1991, apareció un disco extraño de Kraftwerk. Extraño porque no era un trabajo con nuevas composiciones. Tampoco una grabación en directo ni un recopilatorio al uso. Se trataba de una colección de regrabaciones de viejos éxitos de la banda adaptadas a la tecnología del momento. Pese al título, “The Mix”, no se trataba de un disco de remezclas puesto que todo lo que en él aparecía era material grabado para la ocasión. La banda venía de un largo silencio de cinco años que, a su vez, venía precedido de otro similar. Wolfgang Flur acababa de dejar el grupo y otro de los miembros de la formación clásica de la banda, Karl Bartos, estaba a punto de hacer lo propio, descontento por la inactividad del grupo en aquellos años. Bartos quería hacer otras cosas y poco después de dejar Kraftwerk comenzó a darle forma a sus ideas.


Inicialmente se asoció con Lothar Manteuffel, antiguo letrista de la banda alemana Rheingold pero la colaboración se limitó finalmente a unas pocas canciones. Quien sí tuvo más peso en el proyecto fue el cantante de Orchestral Manoeuvres in the Dark, Andy McCluskey, quien acababa de reorganizar la banda tras la salida de la misma de Paul Humphries. Casualmente, el primer disco de los nuevos OMD iba a incluir una versión de “Neon Lights”, el clásico de 1978 de Kraftwerk. En el debut del nuevo proyecto de Bartos participaría también el polifacético Emil Schult, antiguo colaborador de la banda alemana. El proyecto de Karl Bartos iba a llevar el nombre de Elektric Music e iba a mantener muchos puntos en común con los últimos trabajos de Kraftwerk pero mirando también hacia otros territorios que nos atrevemos a afirmar que no habría pisado de haber seguido en la banda. El trabajo de debut de Elektric Music llevaría el título de “Esperanto” y aparecería en 1993.


Karl Bartos


“TV” - El disco se abre con un tema que perfectamente podría haber formado parte de “Electric Cafe”. Sonidos típicos de Kraftwerk, ritmos robóticos e incluso un tema central evidentemente tecnológico como es la televisión. Quizá lo único que no encaja bien con el estilo de la banda alemana es un tono mucho más alegre en la melodía principal y una forma de cantar mucho más “humana”.




“Show Business” - Se produce ahora un giro hacia un pop electrónico más cercano al que sonaba en las radio-fórmulas en la segunda mitad de los ochenta, probablemente por la aportación de McCluskey, quien aparece acreditado como uno de los autores de la pieza. Así como al escuchar el corte inicial es imposible no pensar en Kraftwerk, los vestigios de la banda son casi imperceptibles en este.


“Kissing the Machine” - Lo mismo que ocurría en “TV” con Kraftwerk sucede en esta canción con OMD y es que todo en ella recuerda al grupo de McCluskey que, además, es el cantante del tema. Se trata de un medio tiempo con un bonito estribillo instrumental que se repite continuamente a lo largo de la canción.




“Lifestyle” - Volvemos a Kraftwerk con un riff inicial innegablemente inspirado en el de “Computer World”. Sin embargo, más allá de esa referencia que suena de forma constante durante toda la pieza, el tema va mucho más lejos, mostrándonos una electrónica compleja con un excelente trabajo de sampling y de distorsión de voces para formar ritmos de un modo que nunca intentó el cuarteto de Düsseldorf. Probablemente esta era la evolución imposible que Bartos tenía en mente cuando decidió dejar la banda.


“Crosstalk” - Fue el primer single del disco y, aunque recurre a las voces robóticas que fueron seña de identidad de Kraftwerk, el sonido incorpora muchos elementos que lo hacen bastante diferente más allá de algunos detalles. Es uno de los dos cortes en los que aparece acreditado Emil Schult. No es nuestro tema favorito del disco pero no está mal.


“Information” - Tras una larga introducción a base de voces y efectos sonoros, todo se acelera de repente entrando de lleno en ritmos discotequeros con toques de acid house salpicados de ráfagas sonoras heredadas de “The Robots”. Es una pieza agresiva y con una orientación poco disimulada hacia la pista de baile. Funciona aunque quizá se haga algo larga. No en vano, con sus ocho minutos y medio es el corte más largo del álbum.


“Esperanto” - Una canción curiosa ésta en la que se mezclan ritmos y timbres más o menos habituales en la música de Kraftwerk con una interpretación vocal y un estribillo que encajarían mejor con otros estilos musicales que empezaban a despuntar en los primeros noventa como el “grunge”. En cierto modo suena como lo haría un cruce entre Kraftwerk y The Prodigy.




“Overdrive” - Pone el cierre otro corte en la línea del anterior “Information”. Muy rítmico y bailable con el uso del vocoder como principal nexo con la etapa anterior de Bartos. Un despliegue de energía muy convincente con el que se cierra un disco notable.



No es común que los miembros de una banda tan influyente y con un estatus de leyenda como tiene Kraftwerk apenas tengan carrera en solitario. De los cuatro integrantes de la alineación clásica del grupo, el único con una cierta trayectoria fuera de la formación es Karl Bartos (Wolfgang Flur tiene colaboraciones puntuales con otros artistas pero de escasa relevancia en general). Tras “Esperanto”, Bartos publicó otro disco como Elektric Music y varios más ya con su propio nombre. En general, todos ellos son una buena alternativa para los fans de Kraftwerk ante la escasez de nuevas grabaciones de la banda en las últimas décadas. Especialmente si no quieren irse hacia clones más o menos afortunados como Komputer, de quienes ya hemos hablado aquí alguna vez. "Esperanto" es un trabajo que ha ganado mucho con el tiempo. Posiblemente porque cuando apareció, lo último de Kraftwerk estaba aún reciente y nada hacía prever la larga sequía en la que iba a entrar la banda desde entonces. Desde ese punto de vista, el disco de Bartos era para muchos una anécdota que hoy en día se ha revelado como mucho más importante de lo que pareció entonces.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Kraftwerk - The Man-Machine (1978)



De tan repetido, se acepta generalmente como un hecho que Kraftwerk son los padres del tecno pop tal y como lo conocimos, especialmente a lo largo de los años ochenta. Ciertamente, esa afirmación está fundamentada pero un oyente curioso que quiera encontrar vestigios de las canciones pegadizas y bailables de la mayoría de los grupos surgidos en aquella década en los discos de Kraftwerk de los setenta se sorprendería al comprobar que no hay tanto de “pop” en ellos. De hecho, las primeras canciones abiertamente “pop” en la discografía de la banda alemana no aparecen hasta “The Man Machine”, disco que contiene los que probablemente son sus dos “singles” más populares, uno de los cuales se convirtió en el único “número 1” en las listas británicas del grupo.

Apenas un año antes el grupo había publicado su “Trans-Europe Express”, disco popular pero inferior en nuestra opinión a su predecesor “Radio-Activity”. Ya en ese disco se apreciaba una intención de hacer canciones radiables pero su estilo excesivamente mecánico no conseguía aún llegar al público masivo que escuchaba las radioformulas del momento. Eso cambiaría con “The Man Machine”. Probablemente sea una impresión nuestra pero nos parece que en este trabajo, los miembros del grupo se esforzaron mucho más por construir canciones más redondas, mas directas y mejor producidas. Como si quisieran decir: “hey, si queremos podemos hacer canciones que os gusten a todos”. Si esa era su intención, con “The Man Machine” dieron en el clavo.



“The Robots” – El disco comienza con una serie de efectos electrónicos burbujeantes que nos llevan a una pegadiza línea de bajo, seguida por una metronómica percusión electrónica. No tarda en llegar el estribillo, un riff de sintetizador que, sin duda, estaba destinado a ser uno de los más populares de la banda. La letra combina pasajes en inglés cantados a través de un vocoder con otros en ruso “Я твой слуга, Я твой работник (soy tu esclavo, soy tu trabajador). El ritmo sincopado de la canción la convirtió en un éxito casi inmediato y transformó la imagen de la banda que, desde entonces, sería siempre identificada con los robots del título.



“Spacelab” – Una sucesión de escalas ascendentes reproduciéndose cada vez a mayor velocidad, abre el siguiente corte del disco, un tema casi instrumental dominado por veloces secuencias y un sonido nítido. La melodía principal, con un sonido ligeramente parecido al de un theremin y el ritmo mecánico influyeron a gran cantidad de artistas hasta nuestros días. Particularmente, creemos que el mismísimo Jean Michel Jarre se inspiró en este corte para su “Oxygene 10”, publicado casi veinte años después en el disco “Oxygene 7-13”.

“Metropolis” – El esquema en el que se basan casi todas las canciones del disco es bastante similar: una serie de efectos electrónicos que preceden a la sección rítmica, formada habitualmente por percusión y secuencias combinadas. Este tema en el que los miembros de Kraftwerk homenajean a Fritz Lang no es ninguna excepción y en él podemos disfrutar al máximo de las virtudes del grupo. Se trata de una composición perfectamente estructurada como todas las de un disco en el que no existen concesiones a la experimentación y a los experimentos vanguardistas: se trata de una colección de canciones intachables sin mayores pretensiones aunque muchas veces es sin pretenderlo cuando un artista consigue crear su obra más redonda...

“The Model” – Aunque “The Robots” ya tenía suficientes argumentos para convertirse en el single de éxito del disco, iba a quedar completamente eclipsado por la gran canción “pop” de Kraftwerk: “The Model”. Con ella se traza la línea a lo largo de la cual se iba a construir la historia de gran parte de la música popular en los siguientes años y la única resistencia con cierto éxito ante el punk. Sin vocoders y con la banda funcionando bajo los clásicos esquemas de cualquier cuarteto al uso (bajo-guitarra-batería-voz) aunque repartiendo las distintas funciones entre los instrumentos electrónicos (la canción habría funcionado igualmente bien en ese otro formato), Kraftwerk construyen el himno fundacional del “tecno-pop”, la composición que les convertiría en la referencia de la próxima generación. Aquí, la versión en alemán de la canción:



“Neon Lights” – Faltaba una balada para completar un disco redondo y la encontramos justo en este momento. Escrita como un homenaje a Düsseldorf, la canción habla del aspecto nocturno de la ciudad con sus frías luces de neon y su ambiente aséptico. En la larga sección instrumental del final de la pieza encontramos algunas referencias a otras músicas de vanguardia que influyeron a la banda en los años precedentes y que nos recuerdan a la música de Terry Riley, muy presente en otros discos del cuarteto como el clásico “Autobahn”.

“The Man-Machine” – Como colofón al disco, volvemos a los ritmos mecánicos y obsesivos con el corte que da título al album. Regresan las voces electrónicas y las secuencias minimalistas como corresponde con el concepto general de todo el trabajo hasta conformar una pieza deliberadamente mecánica y monótona que podría extenderse todo el tiempo que hubieran querido dado su carácter hipnótico.


Con “Autobahn”, Kraftwerk abrieron la puerta de los hogares de mucha gente a la música electrónica. Otros éxitos puntuales posteriores como “Oxygene” de Jean Michel Jarre o “Albedo 0.39” de Vangelis se abrieron hueco poco después pero siempre como muestras de una música diferente, de un estilo propio que no llegaría a calar en otras músicas más populares. Fue “The Man Machine” en nuestra opinión el disco que lo transformó todo definitivamente. La música electrónica como género estaba más que consolidada ya en aquel momento pero con el disco de Kraftwerk, se infiltró de forma definitiva entre las músicas más populares. El pop ya no era sólo cosa de guitarras, bajos y baterías: los sintetizadores y las cajas de ritmos lo invadieron todo cambiando por completo el panorama musical durante la siguiente década. Del mismo modo que se puede afirmar que hubo un antes y un después de Elvis o de los Beatles, no es descabellado situar el siguiente hito en la publicación de “The Man Machine”. Apartad por un momento todos vuestros discos de Depeche Mode, Erasure, Softcell, Yazoo, Pet Shop Boys, Ultravox, The Human League, Gary Numan o Thomas Dolby y dadle una escucha a “The Man Machine” por los viejos tiempos. Si aún no lo tenéis, podéis remediarlo aquí:

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Os dejamos con la alineación actual de Kraftwerk interpretando "The Man Machine" en el MOMA el año pasado:


domingo, 22 de julio de 2012

Kraftwerk - Electric Cafe (1986)


Tras un disco tan inspirado como fue “Computer World” en 1981, los miembros de Kraftwerk se embarcaron en la que fue la gira más importante del grupo, tanto por medios técnicos (practicamente llevaban consigo todo su estudio Kling Klang) como por número de concertos y países visitados. Tras la misma, se iban a producir importantes cambios en el funcionamiento de la banda. Motivado por el cansancio del tour, Ralf Hutter empezó a obsesionarse por el ejercicio y el mantenimiento de la forma física. El músico, fanático del ciclismo, se acercó a planteamientos vegetarianos  e incrementó su actividad deportiva con algunas consecuencias que más tarde trataremos. Por otra parte, Wolfgang Flur, uno de los dos percusionistas de la banda, no estaba del todo satisfecho con el papel cada vez más marginal que desempeñaba en el grupo, especialmente con el mayor peso que venían teniendo los secuenciadores y las cajas de ritmo en la música de Kraftwerk. Como ya señalamos en entradas pasadas, aunque Flur aparecía acreditado como uno más en los últimos discos de la banda en los que aún participaba, las últimas reediciones de los mismos lo mencionan sólo como colaborador.

Volviendo al disco que hoy nos ocupa, el planteamiento del mismo no estaba nada claro y surgieron muchos problemas durante su gestación que lo conviertieron durante muchos años en un disco “fantasma” para los seguidores del cuarteto de Düsseldorf siendo habitual que muchos pensasen que existía en realidad un disco “perdido” de Kraftwerk con música inédita que algún día vería la luz. Lo que ocurrió en realidad es que surgieron una serie de problemas de todo tipo durante la grabación que fueron retrasando y casi cancelando el proyecto. El nuevo disco iba a llamarse “Technicolor”, palabra que resultó ser una marca registrada por lo que se descartó, de modo que se buscó el nuevo título de “Techno Pop”. Supuestamente el disco estaba grabado y a punto de publicarse durante 1982 pero algún tipo de problema lo estaba retrasando. Quizá de forma precipitada, EMI lanzó el que se suponía que iba a ser el adelanto del trabajo en forma de single, el popular y ultracomercial “Tour de France”, lo que hizo pensar que la aparición de “Techno Pop” era inminente.

Nada más lejos de la realidad. Un accidente de Hutter, precisamente mientras practicaba su afición con la bicicleta, y que le llevó a pasar unos días en coma, retrasó el proyecto pero no era sólo eso. El disco no terminaba de convencer a los miembros del grupo que buscaban un sonido mucho más avanzado que el que estaban logrando. Kraftwerk era una referencia en todo el mundo y si querían seguir siendolo, el disco tenía que ir un paso más allá respecto del anterior. La discográfica, sin embargo, siguió con sus planes promocionales e incluso llegó a anunciar una fecha de lanzamiento para el disco en 1984 llegando a adjudicarle un número de catálogo. Circulan imágenes con la supuesta portada del disco, además de un supuesto tracklist que contendría los siguientes temas: “Techno Pop” (que ocuparía la cara A del disco al estilo de “Autobahn”) “The Telephone Call”, “Sex Object” y “Tour de France”. Para sorpresa de todos, EMI lanza en 1985 una reedición de “Autobahn” como única novedad de Kraftwerk y parece que el disco “Techno Pop” queda olvidado definitivamente.

La realidad era bien distinta. Tras mucho buscar la tecla adecuada para conseguir el sonido que buscaba para el disco, Ralf Hutter pensó en el DJ francés de origen armenio François Kevorkian, personaje que se había hecho un nombre en la escena neoyorkina del dance como DJ, convirtiendose en uno de los pioneros del género y en artista de referencia en aquellos años. Kevorkian había hecho una mezcla para la versión maxi del tema “Tour de France” y parece que el resultado satisfizo a los miembros de Kraftwerk hasta el punto de confiarle las cintas del futuro disco para ver qué salía de ellas bajo su criterio. Aunque hay muestras en la red de cómo sonaban supuestamente las demos iniciales del disco previas a la participación de François, no son suficientes para hacernos una idea de su aportación pero debió ser importante. Ralf Hutter se presentó en Nueva York con un montón de demos y regresó con un disco prácticamente terminado. El prestigio del DJ le ha llevado a colaborar con otros grandes que suelen aparecer por aquí: en 1985 realizó una mezcla del single “Zoolookologie” de Jean Michel Jarre y tres años después hizo lo propio con el maxi de “Revolutions” del mismo autor y es sabido que los miembros de Depeche Mode contactaron con Kevorkian antes de la grabación de “Violator” porque, en sus propias palabras, querían sonar como Kraftwerk en “Electric Café”.

Así, en 1986 aparece el nuevo y muy esperado disco de Kraftwerk con el nuevo título de “Electric Café” que acabamos de mencionar. La diferencia de nombre y el tiempo transcurrido provocó que muchos seguidores pensasen que se trataba de un proyecto totalmente nuevo y distinto del anunciado “Techno Pop” y durante mucho tiempo se esperó que aquel supuesto disco saliera a la luz y es que tras “Electric Café”, la banda entró en hibernación desapareciendo casi por completo de la escena musical. Sólo un disco recopilatorio con nuevas mezclas aparecido cinco años después sirvió para recordarnos que aún estaban activos hasta su regreso, ya en 1999 del que probablemente hablemos más adelante. En “Electric Café” intervienen Ralf Hutter (voz, vocoder, teclados, aparatos electrónicos diversos), Florian Schneider (vocoder, sintesis de partes vocales), Karl Bartos (baterías y percusiones electrónicas, voz) y Wolfgang Flur, quien aparecía en los créditos iniciales con el rol de miembro de la banda y en los de las reediciones recientes simplemente como colaborador, sin participación musical activa). François Kevorkian y su colaborador Ron St.Germain aparecen como responsables de las mezclas finales junto con el propio Ralf Hutter.

Supuesta portada para "Techno Pop" basada en el diseño del single "Tour de France"


“Boing Boom Tschak” – Comienza el disco con la repetición continua de los sonidos onomatopéyicos que dan título al tema a la que se añade un ritmo electrónico y algunos efectos sonoros, principalmente samples de voz y un breve riff de sintetizador. Una especie de narrador repite de vez en cuando la frase: “Musique Non Stop: Tecno Pop” lo que da una idea de continuidad con los dos cortes siguientes que completan la primera cara del disco.



“Techno Pop” – Sin solución de continuidad entramos en la segunda pieza del album con un sonido de cuerdas electrónicas que añadidas al ritmo continuo del tema inicial y a algunos toques de bajo van configurando una canción más convencional que la anterior en la que se repiten determinadas frases en distintos idiomas, incluído el español. Llegados a este punto podemos comprobar que el sonido del grupo es más limpio que nunca y que el esfuerzo para mantenerse en vanguardia en ese aspecto no fue en vano. Durante la grabación, los alemanes hicieron un uso intensivo del Synclavier, carísimo aparato electrónico cuya versión de 1982 incorporaba el primer sampler de 16 bits y su característico sonido está presente en toda la grabación.

“Musique Non Stop” – Casi como una extensión del corte anterior llegamos al que cerraba la cara A del LP que mantiene punto por punto el mismo esquema de sus precedentes. Tenemos así una primera parte del disco centrada casi exclusivamente en los ritmos y en la que la melodía queda en un segundo plano.

“The Telephone Call” – Es al llegar a la cara B del disco cuando nos encontramos con los cambios más notables y nos damos cuenta con sólo escuchar los primeros segundos del tema que la abre. Comienza la canción con una serie de ritmos construídos a partir de distintos sonidos de aparatos de teléfono sonando, ruidos de marcación, mensajes de linea ocupada, etc. todos ellos mezclados formando una introducción realmente atractiva. No nos sorprendería nada que la idea surgiera tras escuchar “The Dark Side of the Moon” de Pink Floyd ya que el efecto conseguido es una mezcla entre las alarmas y campanas de los relojes del comienzo de “Time” y el sonido de las cajas registradoras de “Money”. Tras la introducción llegamos a lo que quizá sea la canción pop más descaradamente comercial de Kraftwerk si obviamos su éxito de años pasados “The Model”. Como curiosidad, la voz principal es la de Karl Bartos, cosa nada habitual en el grupo. Escuchando “The Telephone Call” entendemos pefectamente qué es lo que pretendían los integrantes de Depeche Mode cuando recurrieron a François Kevorkian para “sonar a Kraftwerk” ya que muchas de sus canciones posteriores tienen elementos que ya aparecen en el tema del grupo aleman.



“Sex Object” – No son los alemanes una banda particularmente dada al humor pero, de vez en cuando, dejan perlas como este “Sex Object”, otra canción de corte muy comercial y cuyas cuerdas, guitarras sintetizadas y percusiones han sido imitadas en varias ocasiones, particularmente por los tantas veces citados Depeche Mode en su disco “Violator”.

“Electric Café” – Para cerrar el disco, Kraftwerk reservan la canción que le da título y que continúa con la linea de toda la cara B: una canción pop electrónica de factura impecable con un aire retro que la emparenta con el disco anterior más que con el que la incluye. En cualquier caso, es otro magnífico ejemplo del buen hacer del grupo.

Distintas evoluciones del Synclavier


El hecho de que el disco no tuviera una aceptación demasiado buena en su momento puede estar relacionado con los cinco años que transcurrieron entre su predecesor “Computer World” y éste. En ese lapso de tiempo surgieron muchos otros grupos que, en cierto modo, llenaron el hueco del pop electrónico y cuando apareció “Electric Café” no supuso ninguna revolución. Tampoco es éste un disco particularmente apreciado por los seguidores de la banda y quizá por eso queremos reivincarlo aquí como un trabajo perfectamente válido y tan influyente como cualquiera de los anteriores del grupo. Seguramente si hubiera aparecido en las fechas previstas y en su lista de temas hubiera estado incluído el single “Tour de France” estaríamos hablando de uno de los mayores éxitos de Kradtwerk pero las cosas siguieron otro rumbo. Como curiosidad, señalaremos que en la reciente reedición de la discografía moderna de Kraftwerk el disco aparecía bajo su título original de “Techno Pop” en lugar del de “Electric Café” con alguna variación en su contenido ya que la versión de “The Telephone Call”, de más de siete minutos de duración, se ve reemplazada por la más corta que apareció como single en su momento y se añade el tema “House Phone” que formó parte como cara B del maxi-single de la composición anterior en 1987. Por lo tanto, salvo que busqueis en el mercado de segunda mano, la versión que encontrareis en las tiendas es ésta última. Os dejamos dos enlaces por si os animais con el disco de los de Düsseldorf:

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Nos despedimos por hoy con una rareza. La edición española del disco incluía una versión en castellano de "Sex Object" titulada "Objeto Sexual". Un error en el prensado del vinilo por cuya causa alguno de los temas tenía unos instantes de silencio en medio hizo que la edición fuera retirada de las tiendas. Sin embargo, algunos ejemplares circulan por ahí y procedente de uno de ellos es la siguiente versión. Disfrutadla.

domingo, 31 de julio de 2011

Kraftwerk - Computerwelt (1981)


Cerramos hoy este pequeño especial de cuatro entradas dedicadas a Kraftwerk y lo hacemos dando un pequeño salto hasta 1981. Si con "Trans-Europe Express" los alemanes se decantaron casi definitivamente por el pop electrónico y alcanzaron su mayor éxito un año después con "The Model" y "The Robots" de su album "The Man Machine" (que hemos dejado para más adelante), con este "Computerwelt" ("Computer World" en su versión inglesa) llegan a su mayor grado de refinación.

Para buena parte de la crítica, éste sería el gran disco de Kraftwerk tras varios lanzamientos notables, aunque, curiosamente, a pesar del éxito del trabajo, tras él se abriría un prolongado periodo de silencio de la banda. Resulta curioso como fueron capaces de anticipar en 1981 una visión de un mundo interconectado gracias a la informática en el que la privacidad desaparece y la información está en poder de todos ("Interpol and Deutsche Bank, FBI and Scotland Yard: Computer World", dice una de las letras). Un mundo en el que cada domicilio tiene un ordenador personal ("I program my home computer, beam myself into the future") y en el que, hasta las relaciones personales se establecen por ordenador ("Another lonely night stare at the TV screen, I don't know what to do, I need a rendez-vous: Computer Love").

Los créditos del album incluían originalmente al cuarteto habitual con Hütter, Schneider, Flür y Bartos sin especificar la labor de cada uno pero en la reciente remasterización del catálogo de la banda, Wolfgang Flür no aparece acreditado como intérprete sino sólo como colaborador en aspectos técnicos. Al parecer, la relación de Flür con el resto de la banda se deterioró mucho en aquellos años e incluso, alguno de los inventos del percusionista fueron registrados por sus compañeros en un asunto muy turbio que acabó en los tribunales. Emil Schult sigue apareciendo como letrista en algunos temas.

Hacemos un inciso ahora sobre las distintas ediciones de los discos de la banda. En "Radio-Activity", los títulos de los distintos cortes del disco tenían versión en inglés y en alemán pero no había diferencias en lo musical, ya que combinaban fragmentos cantados en ambos idiomas en ambas ediciones. "Trans-Europe Express", en cambio, tenía una versión cantada en alemán y otra en inglés (incluso en Francia tuvieron su propia versión del tema "Showroom Dummies" en francés, titulado "Les Mannequins". Lo mismo sucedió con "The Man Machine" con su versión alemana y su versión inglesa. Con "Computerwelt" ocurre lo mismo aunque las letras en inglés están recortadas y muchas de las partes originales alemanas no aparecen. Si de "Trans-Europe Express" os dejamos la versión inglesa, le llega el turno a la alemana original en este "Computerwelt".

A la hora de comprar el disco, sin embargo, es mucho más fácil encontrar la versión inglesa:

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Os dejamos un enlace para escuchar "Computer Love" con su famoso riff homenajeado recientemente por otra popular banda:


sábado, 30 de julio de 2011

Kraftwerk - Trans-Europe Express (1977)


Tras el éxito de la gira de "Radio-Activity", Kraftwerk se prepararon para lanzar un nuevo trabajo. De regreso al estudio se encontraron con una importante novedad en forma de secuenciador multipista construído especificamente para el grupo, el Synthanorama Sequencer, que iba a ayudar a la elaboración de secuencias más complejas.

"Trans-Europe Express" tiene un sonido mucho más luminoso que sus predecesores y los ritmos, más mecánicos que nunca, añadidos al hecho de que el disco contenía un buen número de canciones más o menos "convencionales" lo convierten en el disco más influyente e imitado de los editados por la banda hasta aquel momento. De hecho, no son pocos los músicos aparecidos a finales de los 70 y principios de los 80 que citan este trabajo como su mayor inspiración. A este respecto, siempre se ha dicho que Kraftwerk fueron uno de los motivos que hizo a David Bowie desplazarse a Berlín en aquella época. Sea verídica o no la anécdota, lo cierto es que Bowie llegó a ofrecer a los alemanes abrir los conciertos de la gira del disco "Station to Station". Esto no llegó a suceder pero sí que sonaba una cinta con música de Kraftwerk en los prolegómenos de los conciertos. Aunque la colaboración nunca llegó a buen puerto, un fragmento de la letra de "Trans-Europe Express" hace un guiño al encuentro de estas figuras de la música: "From station to station / back to Dusseldorf City / Meet Iggy Pop and David Bowie".

Como ocurría en el disco anterior, las letras juegan con dos conceptos diferentes: el tren o, más concretamente, el "Trans Europe Express", una red de ferrocarriles que operó en la europa occidental entre 1957 y 1995 como metáfora de la idea de una Europa unida y por otro lado la disparidad entre la realidad y las distintas representaciones de la misma.

En esta ocasión, la música y las letras son todas de Ralf Hütter con colaboraciones puntuales de Florian Schneider y Emil Schult en los textos. Junto a ellos, Wolfganf Flür y Karl Bartos se encargan de las percusiones como habitualmente.

Podeis adquirir el disco aquí:

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Y escuchar el tema principal del disco aquí:

viernes, 29 de julio de 2011

Kraftwerk - Radio-Activity (1975)


Con "Autobahn", Kraftwerk cerraron un ciclo y comenzaron una nueva etapa en la que grababan ya en sus propios estudios, los míticos Kling Klang y ellos eran los únicos productores de su música. Además de eso, en su siguiente disco, "Radio-Activity" se incorpora el percusionista Karl Bartos conformandose así la alineación considerada clásica de la banda junto con Ralf Hütter, Florian Schneider y Wolfgang Flur. Todos estos cambios se completan con la desaparición de flautas, violines y guitarras de la paleta sonora del cuarteto que ahora es electrónica casi por completo.

El disco es una obra conceptual que juega con la ambiguedad en los títulos. Hablan, tanto de la radioactividad como de la actividad de la radio y muchos de los temas son juegos de palabras entre ambos conceptos. Como ocurriera con el disco anterior, tenemos un tema principal que da título al disco y que fue el primer single del trabajo. "Radio-Activity", el single, sigue los postulados que caracterizarían a las principales figuras del género electrónico de aquellos años como Jean Michel Jarre o Vangelis, con una base rítmica y una melodía central muy pegadiza, todo ello envuelto en un ambiente extraño y futurista lleno de ruiditos y efectos absolutamente sorprendentes para el oyente de la época.

Los temas que incorporan letras están intepretados tanto en alemán como en inglés en determinados momentos, escritas por Emil Schult, diseñador también del artwork del disco. Al margen del single extraído del trabajo, tenemos algunos otros cortes que pueden ser considerados como algunos de los primeros ejemplos de lo que se conoce como tecno pop, como pueden ser "Airwaves" o "Antenna", cuya influencia se deja notar en artistas posteriores como OMD en su clásico "Messages".

Poco a poco, Kraftwerk van definiendo su estilo y construyendo un género propio que llevó a algún crítico a afirmar que eran la banda más influyente por detrás de los Beatles. Tendremos más ejemplos en los próximos días. Por ahora, os dejamos un par de enlaces para haceros con este "Radio Activity":

fnac.es

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Os dejamos con el videoclip de Radio Activity: