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miércoles, 3 de febrero de 2021

No-Man - Returning Jesus (2001)



“Wild Opera”, nuestro disco favorito de No-Man, se había publicado hacía ya varios años y en ese periodo, la carrera de Porcupine Tree había despegado definitivamente. Eso, unido a un prolongado silencio discográfico de Tim Bowness hacía pensar en “Returning Jesus” como el más que probable disco de despedida del dúo formado por Tim y Steven Wilson. De hecho, en el trabajo iba a aparecer material escrito a lo largo de varios años, incluso rescatado de los meses anteriores a la publicación de su anterior disco. En su día, muchos pensaron que el especial cuidado con el que estaba hecho todo en el nuevo trabajo obedecía al deseo de dejarlo todo en lo más alto. La despedida perfecta.


Luego supimos que no era así y No-Man han resistido hasta nuestros días incluso haciendo compatible su existencia con las exitosas trayectorias de sus dos miembros por separado pero creemos que es un buen momento para recordar este precioso “Returning Jesus” publicado hace casi veinte años. El disco se hizo esperar y es que conocemos pocos casos, por no decir ninguno, en los que el “single” de adelanto aparezca con más de dos años de antelación respecto al disco al que pertenece. Rareza que se vio duplicada con la aparición del segundo “single” dos años más tarde que el propio LP, con lo que quedó mucho más cerca en el tiempo del siguiente trabajo de la banda que del disco al que pertenecía. Todo esto tenía una explicación y es que los dos miembros de la banda estuvieron muy ocupados en ese tiempo rescatando las primeras canciones que escribieron allá por 1988-1989 y que solo habían aparecido en formato cassette en 1993 bajo el título de “Speak”. En los meses previos a la aparición de “Returning Jesus”, No-Man estuvieron recuperando, remezclando y en muchos casos regrabando las pistas de aquellos temas antiguos. Las partes vocales, por ejemplo fueron grabadas por completo. La nueva versión de “Speak” sería publicada en CD a mediados de 1999 pero todo ese trabajo fue simultaneo a la composición y grabación de la mayor parte del material del nuevo disco que también rescataría alguna pieza antigua que no había encontrado acomodo en ningún otro proyecto en su día.


De lo minucioso del proyecto da buena cuenta el hecho de que prácticamente los tres últimos años del mismo los dedicaron a seleccionar con sumo cuidad las canciones del mismo así como los músicos idóneos para cada tema. En el proceso se llegó a pensar en un disco más bien corto de poco más de media hora de duración, en uno mucho más extenso con prácticamente todo lo grabado sin apenas filtros e incluso incluir transiciones habladas entre las canciones en las que se desarrollasen aún más los textos. Finalmente se optó por una selección algo mayor que la planteada en un principio prescindiendo de canciones completamente terminadas pero que podían alterar la coherencia interna del álbum.



Para ello, Bowness y Wilson se rodearon de una formación de aire jazzístico lo que daba una buena pista de por dónde podían ir los tiros en esta ocasión. Al batería Steve Jansen (quien ya había trabajado con No-Man), el flautista y saxofonista Theo Travis (participante en proyectos anteriores de Wilson como Bass Communion) y el bajista Colin Edwin (de Porcupine Tree), se unen en esta ocasión el teclista David Kosten, los trompetistas Ian Carr e Ian Dixon y el guitarrista Ben Christophers. El resto de instrumentos, como es habitual, corrían todos por cuenta de Steven Wilson.


“Only Rain” - El álbum comienza con unas cuerdas lánguidas y repetitivas que nos recuerdan a “The Sinking of the Titanic” de Gavin Bryars. Sobre ellas aparece la voz de Bowness sosteniendo ese mismo ritmo pausado, cadencioso, casi somnífero, apenas alterado por la trompeta de Ian Carr, imbuida del espíritu del Miles Davis de discos como “Siesta”. Tras la introducción aparece la percusión y la guitarra de Ben Christophers con un punto errático que le sienta de maravilla al tema que gana en consistencia a partir de entonces con cuerdas, trompeta y contrabajo unidas en un precioso segmento jazzístico que se va difuminando en un lento final. La canción surge de una coda que pensaron añadir a un tema anterior para un disco de remixes en 1995. En aquel momento Bowness estaba trabajando en otro proyecto con David Kosten y se pensó incluir el tema en el disco que este iba a publicar bajo el nombre de Faultline pero se descartó.


“No Defence” - Mucho más convencional es la siguiente canción construida a partir de una serie de acordes de guitarra mil veces repetidos en el rock. La magia la opera en esta ocasión Tim Bowness con su inimitable estilo a la hora de cantar. A partir de ahí, cada detalle es una gema más a añadir al conjunto. El piano, los fondos de mellotron o similar, la exquisita batería de Steve Jansen o la trompeta, en este caso de Ian Dixon no hacen sino mejorar la pieza a cada intervención.


“Close Your Eyes” - Cambio total en cuanto a entorno sonoro para arropar la voz de Bowness. Percusiones africanas, sonido de órgano y una preciosa guitarra que pone filo a la canción es todo lo que necesita el grupo para componer un tema extraordinario con toda la esencia de una banda peculiar y única en su especie. La canción parte de otra escrita en 1988 que revisaron mientras trabajaban en la nueva edición de “Speak”. Se quedaron con las partes más interesantes y aprovecharon las aportaciones de todos los músicos participantes en la grabación.


“Carolina Skeletons” - Llegamos a una de nuestras 4 o 5 canciones favoritas de la discografía de No-Man que, además, funciona de maravilla en formatos muy diferentes como atestiguan las distintas versiones en directo que podemos oír en los conciertos de la banda. Como todos los temas anteriores, es un tiempo lento y melancólico, perfectamente adornado con efectos electrónicos, una delicada guitarra y una atmósfera evocadora. Rozando la perfección. Curiosamente, esta canción, al igual que la siguiente, fueron compuestas y grabadas por la Wilson y Bowness directamente en el estudio de grabación sin partir de ninguna idea previa.




“Outside the Machine” - Volvemos al espíritu “jazzy” con la batería juguetona de Jansen ribeteada de las notas precisas de piano. Poco después escuchamos a Tim levantar la voz, algo poco frecuente en él, para subrayar un estribillo encantador. Creemos que es difícil escuchar a alguien cantando “no te necesito” de una forma más elegante.


“Returning Jesus” - El comienzo es arrebatador. Una percusión que bien podría salir de las cacerolas de la casa de cualquiera de los músicos se combina con un primitivo sonido electrónico no muy diferente al del Casiotone más básico. Pues con ese ritmo en bucle tenemos ya la base de otra gran canción que comienza con Tim cantando varias veces el título del tema que vendrá después, en un curioso juego que puede llevar a la confusión ya que este será una pieza instrumental. En la parte central de la canción aparece el autoarpa tocado por Wilson, quien se enamoraría de ese sonido durante mucho tiempo.




“Slow It All Down” - Curiosamente, y pese a que, como decíamos antes, el título de este tema era parte de la letra del anterior, no se trata de una coda de aquel ni mucho menos sino de una composición independiente y de gran interés en la que se combinan ritmos electrónicos, el saxo de Theo Travis y las guitarras para formar una pieza instrumental de gran entidad, quizá más cercana a otros proyectos de Wilson como sería Bass Communion.


“Lighthouse” - Otra de las canciones clásicas de la banda con un Bowness que recita más que canta durante la mayor parte de la misma con la única excepción del estribillo. Pese a un comienzo muy relajado, la evolución de la canción, especialmente a partir de la entrada del órgano, es quizá la más cercana de todo el disco a un concepto cercano al rock progresivo. La parte central en la que volvemos a escuchar una batería muy jazzística mezclada con juegos minimalistas de teclado en el más puro estilo de Steve Reich, es una verdadera maravilla que justificaría por sí sola todo el disco. Tras un corte abrupto, se cierra la pieza con un segmento lleno de aroma “floydiano” tanto en la parte del órgano como en la de la guitarra. El punto de partida fue otra canción descartada, en esta ocasión de 1994.




“All That You Are” - Con un esquema cercano a “No Defence”, en el sentido de que parte de una base trillada para evolucionar después en algo muy distinto, “All That You Are” es un cierre perfecto para el disco. Con un punto de épica inesperado pero que le sienta de maravilla es una despedida inmejorable que nos deja con una sonrisa en la boca.



Lo cierto es que Tim Bownes confirmó los rumores de los que habíamos hablado al principio. Los trabajos anteriores de No-Man no habían obtenido el éxito y las buenas críticas de sus precedentes pese a que los dos artistas consideraban que eran tan buenos como aquellos o mejores. Con ese panorama, trabajaron en “Returning Jesus” con la perspectiva de que si aquel iba a ser su último disco juntos, querían hacer algo de lo que sentirse orgullosos y lo consiguieron hasta tal punto que Bowness comenta divertido en las notas de la reedición de 2002 del trabajo que una de las pocas críticas negativas que llegó a leer decía: “no me gusta nada de lo que se oye en el disco y, lo que es peor, es que estoy convencido de que los autores están encantados con el resultado”. A eso, Tim solo pudo añadir: “Tiene toda la razón”.


No-Man han seguido grabando discos hasta hoy en día y lo cierto es que es el único de todos los proyectos colaborativos de Steven Wilson que parece seguir en pie y a pleno rendimiento, toda vez que su participación en Blackfield es cada vez más marginal pudiendo considerarse ya el proyecto de Aviv Geffen más que la colaboración que fue en su día. “Returning Jesus” fue un punto de inflexión para No-Man que merece la pena recordar y cuya escucha nunca decepciona.


miércoles, 23 de octubre de 2013

No-Man - Together We're Stranger (2003)



Nadie hace música como la de No-Man. Desde el momento en que hacemos una afirmación como esa sabemos que es errada, casi por definición pero lo cierto es que no conocemos muchas bandas dentro del pop con un estilo tan particular, preciosista e íntimo como el del dúo formado por Tim Bowness y Steven Wilson. Con una discografía ciertamente escasa para lo largo de su trayectoria ya, han tocado un buen número de géneros, especialmente en sus primeros discos, hasta asentarse más recientemente en una música pop deliciosa, intensa y apasionada llena de clase en la que la forma de cantar de Bowness, entregado hasta el extremo, es fascinante. Ya han aparecido por el blog en unas cuantas ocasiones por lo que no necesitan mayor presentación.

El disco que traemos aquí hoy fue el debut del dúo con el sello Snapper que ya publicaba los trabajos de Porcupine Tree en aquel entonces. Supuso, además, una radicalización de una faceta que era el gran hallazgo de No-Man y que hacía que los críticos no encontraran una denominación adecuada para la música del grupo: un sonido cercano al ambient con unos textos llenos de melancolía y una música tierna y evocadora sin ningún complejo ni miedo a parecer por ello sentimentales. Atrás quedaban ya los escarceos con el rock progresivo de “Flowermouth” o los experimentos electrónicos de “Wild Opera”. Bastaba echar un rápido vistazo a la lista de músicos que participan en el disco para darse cuenta de la orientación del trabajo: Tim Bowness (voz), Steven Wilson (voces, guitarras, teclados y un poco de todo lo demás), Michael Bearpark (guitarra en el tema inicial), Stephen Bennett (órgano, platillos y ruidos varios), Ben Castle (clarinetes y flauta), Peter Chilvers (bajos), Roger Eno (armonio) y David Picking (trompeta, percusión y sonidos electrónicos en general).

Portada original del disco, con similar tema y distintos colores de la más reciente edición.

“Together We’re Stranger” – El disco aparece dividido en una suite inicial de cuatro temas encabezados por el que da título al trabajo. Comienza con una serie de ruidos que desemboca enseguida en un segmento ambiental muy agradable a base de sintetizadores que poco a poco deja paso al sonido del órgano y a unas guitarras atmosféricas. Es entonces cuando Bowness declama un breve texto. Suenan acordes de guitarra como sacados de una escena de David Lynch acompañando a otros sonidos más ácidos procedentes también de ese instrumento pero en un estilo claramente deudor del de Robert Fripp quien, no en vano, colaboró en trabajos anteriores del dúo. Con sonidos burbujeantes y un distorsionado clarinete se va despidiendo un excelente tema que enlaza sin solución de continuidad con el siguiente.

“All the Blue Changes” – La respiración del intérprete, probablemente a través del clarinete, se combina con el piano y una percusión muy básica para formar con el añadido del bajo el armazón sobre el que se construye la siguiente canción. Aparece la guitarra imbuida del espíritu rítmico de los U2 de “The Joshua Tree” anunciando una ruptura que nunca llega a producirse. En lugar de eso, se siguen sumando instrumentos, coros de mellotrón, etc. para terminar conformando un crescendo continuo de una intensidad que crece progresivamente.

“The City in a Hundred Ways” – Llegamos así a un interludio instrumental protagonizado por los clarinetes de Ben Castle que interpretan una melodía sutil, de estilo minimalista que nos recuerda en cierto modo a la obra maestra de Gavin Bryars: “The Sinking of the Titanic”.

“Things I Want to Tell You” – Cerrando la suite, tenemos el último corte en el que son las guitarras (y, probablemente el “autoharp”, instrumento muy del gusto de Wilson) las que se combinan de manera reposada y sutil sobre un fondo electrónico. Tim Bowness tiene así el entorno perfecto para entonar, más que cantar, sus particulares textos. Llegados a este punto, podemos ver la suite central del disco como una extensión de los discos de Bass Communion (proyecto ambient de Wilson) pero con la voy y las letras de Bowness, que lo convierten en algo muy especial.



“Photographs in Black and White” – La segunda parte del disco se acerca algo más a un pop convencional, siempre que tengamos claro que estamos hablando de dos artistas que pueden ser cualquier cosa menos convencionales. Lo cierto es que suena una guitarra acústica como la que podría tocar cualquier cantautor y la melodía que canta Bowness se ajusta por una vez a los tópicos estrofa-puente-estribillo e incluso cuenta con su solo instrumental por parte de Ben Castle. Es en este tema en el único que interviene Roger Eno al armonio (lo hace en otro corte más si compramos la versión más reciente que incluye temas extras en un DVD audio adicional). Tras la parte más o menos “normal” del tema, entramos en una espectacular coda final muy oscura y absolutamente maravillosa, hasta el punto de convertirse en uno de los momentos culminantes del disco.

“Back When You Were Beautiful” – De vez en cuando, No-Man nos sorprenden con baladas de una factura impecable como es ésta en la que Wilson hace algunos coros. La canción experimenta una evolución constante desde los primeros instantes en los que los teclados arropan (casi acunan) a la voz de Bowness hasta la segunda parte en la que se queda solo con la guitarra y un tramo final con coros angelicales y lo que parece un banjo dando la réplica al cantante.



“The Break-Up for Real” – Cerrando el disco tenemos la canción con mayor presencia del sello de Steven Wilson que toma muchos elementos de Porcupine Tree o Blackfield pero que se entiende mejor como un anticipo de los trabajos publicados más recientemente por el artista en solitario.

Cuando críticos de todo pelaje y filiación no se ponen de acuerdo a la hora de clasificar la música de una banda es que algo de especial hay en ella. En el caso de No-Man su música se ha etiquetado como proto-trip-hop, ambient, electro-pop, art-rock, dream pop, trip hop, synth-pop, post-rock, minimalism trance... lo que da una idea de lo inclasificable, en realidad, de su propuesta. El disco está disponible para su adquisición en los siguientes enlaces:

amazon.es

fnac.es

Nos despedimos con una versión en directo de "All the Blue Changes":


 

domingo, 9 de diciembre de 2012

No-Man: Love and Endings (2012)


Existe una opinión que se va generalizando según la cual, el reconocimiento que empiezan a alcanzar los discos de Steven Wilson en solitario (especialmente el reciente “Grace for Drowning”) le está llevando a cancelar poco a poco el resto de proyectos que mantenía activos. Hay declaraciones recientes del músico hablando de Porcupine Tree en pasado a las que se unen sus comentarios tras el anuncio del nuevo disco de Blackfield para comienzos de 2013 en los que asegura que su implicación en el proyecto es aún menor que en “Welcome to my DNA” (trabajo éste en el que casi toda la labor creativa ya corrió por cuenta de Aviv Geffen) lo que apoyaría la opinión citada al comienzo. Desconocemos aún las intenciones de Wilson hacia No-Man, su colaboración con Tim Bowness a pesar de que los rumores apuntaban a su disolución tras la aparición del disco del que hoy vamos a hablar: un documento en directo con el título de “Love and Endings” que tenía todas las trazas de una despedida pero que quizá no lo sea. Leemos en una entrevista reciente: “No tengo planes al respecto de No-Man como tampoco los tengo con Porcupine Tree, aunque esto no significa nada. Creo que la gente le da mucha importancia a declaraciones como esta. No hay planes. Es todo lo que puedo decir hoy pero estoy seguro de que volveremos a trabajar juntos. No es lo mismo que con Blackfield, ya que No-Man y Porcupine Tree son proyectos a los que estoy seguro de volver en el futuro. Aviv Geffen tiene planes para Blackfield que me obligarían a dedicarle todo mi tiempo, tanto en el estudio como en directo y eso sería incompatible con mi propia carrera y con Porcupine Tree, de modo que mi implicación con el proyecto será casi testimonial: algunas guitarras y arreglos, cantar en una o dos canciones y trabajo de mezcla en el estudio. Poco más. De todos modos, creo que lo que le gusta a la gente de Blackfield, sean conscientes de ello o no, es el sonido de las canciones de Aviv y su forma de enfocarlas y eso es algo de lo que se darán cuenta con el nuevo disco en el que mi participación será anecdótica.”

Volviendo a No-Man tras la declaración de intenciones de Wilson con respecto al futuro, nos llama la atención, de entrada, que aparezca un disco en directo cuando, precisamente lo último que se publicó bajo el nombre de No-Man fue “Mixtaped”, otra grabación en vivo. El proceso fue bastante curioso y todo surgió de la forma más natural posible. Se celebraba
 el décimo aniversario de “Burning Shed”, sello discográfico dirigido por Tim Bowness. El espíritu de la marca es que los beneficios de los discos vayan a los artistas, eliminando intermediarios en la medida de lo posible y son los encargados de llevar las tiendas oficiales de Porcupine Tree o  No-Man entre otros. Como parte de las celebraciones, varios de los artistas del sello iban a participar en un concierto a modo de fin de fiesta. La intención de Wilson y Bowness era la de cantar un par de temas pero terminaron por ser unos cuantos mas por lo que decidieron grabar el resultado. Al escuchar las cintas llegaron a la conclusión de que esa música debía ser publicada. Por otra parte, durante el concierto recogido en “Mixtaped”, Bowness no se encontraba en buenas condiciones a causa de un resfriado y, aunque la edición posterior en el estudio pudo paliar buena parte de los problemas, tanto el vocalista como Steven Wilson sentían que el disco pudo ser mucho mejor. No es la primera vez que No-Man aparecen por aquí pero queríamos dedicarle una reseña algo más extensa a este trabajo para compensar la brevedad de las anteriores que escribimos sobre el dúo.

Intervienen en el concierto los miembros de No-Man, es decir: Tim Bowness (voz) y Steven Wilson (guitarra) acompañados de una banda montada para la ocasión y compuesta por Michael Bearpark (guitarra), Steve Bingham (violín), Stephen Bennett (teclados), Pete Morgan (bajo) y Andrew Booker (batería y voces). Esta formación es realmente interesante puesto que difiere notablemente de las utilizadas en los discos originales de los que proviene cada canción, lo que nos sitúa ante versiones completamente nuevas en la mayoría de los casos.



“My Revenge on Seattle” – Abre el recital uno de los cortes que integraban el disco “Wild Opera”, uno de los más electrónicos, si no el que más, del repertorio de No-Man, lo que suponía un reto a la hora de afrontarlo con una formación de corte rockero como era la reunida para el concierto. El resultado es una versión magnífica que respeta la atmósfera original pero con un tratamiento completamente distinto creando ambientes a base de teclados muy sobrios y guitarras etéreas. La segunda parte de la canción se transforma en un tema rock con muchas similitudes con los U2 del “The Joshua Tree” sin ir más lejos pero con la magnífica voz de Bowness imprimiendo su personal sello a la canción. La letra comienza con una especie de confesión a cargo de sus autores muy reveladora: “Puede que la vida sea algo más que escribir canciones. Y puede que no.”

“Time Travel in Texas” – Segundo tema pertenciente a “Wild Opera” y segunda transformación, en este caso de uno tema electrónico en una onda trip-hop a otro de rock progresivo con toques de metal. Tenemos que destacar el trabajo del bajista que consigue crear un ritmo constante sobre el que se construye toda la canción en combinación con una batería magnífica. Al margen de eso, la canción está trufada de efectos de guitarra, al igual que el original. Es difícil encontrar una versión tan diferente de una canción y que conserve todas las virtudes de la inicial y eso es lo que hace grandes a No-Man.

“All the Blue Changes” – Aparecida en el EP “Together We’re Stranger”, se trata de un tiempo medio casi instrumental en su concepción ya que la letra apenas es recitada como complemento a la música. Las guitarras tienen un protagonismo absoluto, primero como elementos ambientales con un sonido limpio y luminoso pero que va transformándose poco a poco en una nube de ruido cada vez más saturada en un crescendo que concluye con la estrofa final.

“Pretty Genius” – El tercer tema del recital perteneciente en origen a “Wild Opera” toma un corte construido en su concepción original a base de samples y sonidos electrónicos y lo convierte en una canción cercana a una especie de jazz-rock oscuro, casi extraterrestre con guitarras psicodélicas y un ritmo que nos recuerda a los Pink Floyd de los primeros setenta.

“Lighthouse” – Llegamos a uno de los puntos fuertes del programa con esta balada aparecida en el disco “Returning Jesus”. Aquí la escuchamos en una versión muy sobria a base de guitarras muy suaves y fondos de órgano Hammond en determinados momentos aunque salpicada con ramalazos ácidos de guitarra, probablemente a cargo del propio Steven Wilson que refuerzan la atmósfera psicodélica a la que aludíamos antes. Llegando a la mitad del tema entramos en un interludio de órgano que anticipa un precioso fragmento guitarrero en el inconfundible estilo de Robert Fripp que es pronto doblado por el violín eléctrico. Cualquier oyente desprevenido podría creer que se encuentra en medio de un concierto de los King Crimson de la época de “Discipline” si se incorporase a la audición en este instante. Podeis escuchar el tema a continuación como aparece en la propia web oficial del disco:




“Beaten by Love” – En este momento, Bowness incorpora al concierto un tema inédito que escribió en 1987, en los que debían ser los primeros momentos de No-Man, previos a cualquier aventura discográfica (quizá incluso previos a la reunión entre Tim y Steven). La canción, que habla de un amor absolutamente destructivo, destila amargura por todos los poros. Es raro que hasta ahora no se hayan decidido a grabar el tema porque encaja a la perfección con el estilo de la banda.

“Wherever There is Light” – Llegamos así al primero de los cortes procedentes de “Schoolyard Ghosts” y nuestra canción favorita de todo el concierto. Una vez más, la diferencia con la versión original es notable, especialmente si tenemos en cuenta que en aquella grabación intervenían guitarra, mellotrón, órgano y flauta mientras que en el concierto apenas acompañan a la voz de Bowness una guitarra casi metronómica y el sublime violín eléctrico de Steve Bingham. Los teclados apenas de hacen notar como un acompañamiento lejano, al igual que la batería. No podemos dejar de mencionar el precioso solo de violín que se escucha en los instantes finales de una pieza sublime. Una balada intemporal de una belleza casi dolorosa.

“Mixtaped” – Procedente como la anterior del LP “Schoolyard Ghosts”, estamos ante una canción con dos partes muy distintas: una inicial lenta y pausada que transcurre sin sobresaltos y una segunda que, de nuevo, entra en territorios psicodélicos con Pink Floyd como principal referente. No podemos evitar el remarcar de nuevo la enorme diferencia con el original (que, para los que lo desconozcáis, tenía una importante parte a cargo de la flauta y el clarinete, ausentes aquí).

“Things Change” – El punto final al concierto lo puso una canción extraída del disco “Flowermouth” que sirvió como único “bis” de la actuación. La elección no podía ser mejor ya que estamos ante una balada que reune todas las caraterísticas de la música de No-Man: una melancolía infinita, una tristeza tranquila, una sensación de desolación inevitable que es común a gran parte de los textos de la banda y una interpretación sobria, suficiente y apacible pero que no duda a la hora de golpear al oyente con un giro hacia sonidos más duros, exactamente igual que sucede en el climax final de la canción con el amargo lamento de las guitarras eléctricas gritando con desesperación.

Suele decirse que la música en directo no tiene comparación con la grabada en estudio porque supone una experiencia única, un momento mágico que sucede en un momento determinado y que no se puede repetir. Esto es cierto pero sólo en parte, como bien sabréis todos aquellos que hayáis podido asistir, por ejemplo, a varios conciertos de la misma gira de un músico determinado. Con contadas excepciones, cada concierto viene a ser una reedición del anterior, repitiéndose el repertorio, los bises e incluso los comentarios del artista entre tema y tema. Analizándolo en ese contexto, la grabación de hoy sí que recoge uno de esos momentos irrepetibles: un concierto único, ajeno al margo de una gira, y con un repertorio escogido especialmente para la actuación. Creemos también que los músicos se encontraban tan cómodos y contentos con lo que estaban haciendo que el resultado fue magnífico, regalándonos versiones absolutamente sublimes en muchos casos y más cercanas a lo que podría ser el estilo de Porcupine Tree que al de los propios No-Man, lo que en nuestra opinión, habla muy bien tanto de la versatilidad de los músicos intervinientes como de la calidad de las canciones ya que no siempre una buena canción sale airosa cuando es interpretada en un estilo diferente a aquel con el que fue concebida. Queremos hacer una mención especial para la voz de Bowness, artista poseedor de un estilo vehemente e intenso que llama la atención desde el primer momento, acostumbrados como estamos a interpretaciones absolutamente planas y faltas de emoción en tantas y tantas supuestas estrellas del pop/rock.

Desde aquí os recomendamos encarecidamente este disco si queréis pasar un buen rato escuchando el pop más elegante que puede llegar a vuestros oídos. Podéis encontrar el disco en la propia web del grupo:

burningshed.com



De nuevo, cortesía del propio grupo a través de su página oficial, podeis disfrutar de un fragmento de la actuación, concretamente "Time Travel in Texas":

jueves, 21 de julio de 2011

No-Man - Schoolyard Ghosts (2008)


Anteriormente hemos tenido por aquí un par de trabajos del dúo No-Man. Nos encargamos en esta ocasión de su más reciente larga duración grabado en estudio. Sin abandonar las señas de identidad de la banda, fuertemente marcadas por la personalísima forma de cantar de Tim Bowness, este "Schoolyard Ghosts" es, quizá, el disco más cercano al género progresivo de la formación. Tanto Bowness como Steven Wilson hacen una verdadera exhibición de habilidades interpretando toda clase de instrumentos lo que no es óbice para contar con una plétora de músicos invitados en varios temas.

Como es habitual en el dúo, las ocho canciones que integran el disco son ocho ejercicios de pop elegante destacando "All Sweet Things" y la extensa "Truenorth" y, especialmente, esa auténtica joya titulada "Wherever There is Light", una delicada pieza de porcelana sonora de una fragilidad que asusta. La nómina de invitados es extensa. Destacamos a Theo Travis (saxo y flautas en "True North", "Wherever There is Light" y "Mixtaped"), Colin Edwin (bajo en "Beautiful Songs You Should Know"), Pat Mastelotto (batería en "Pigeon Drummer" y "Song of the Surf") y Gavin Harrison (batería en "Mixtaped"). La sección de cuerdas corre a cargo de la London Session Orchestra dirigida por Dave Stewart.

En resumidas cuentas, "Schoolyard Ghosts" es otro trabajo de art-pop más que recomendable. Como de costumbre, un par de vías de acceso al disco:

play.com

fnac.es

Os dejamos el videoclip de "Wherever There is Light":

domingo, 10 de julio de 2011

No-Man - Flowermouth (1994)



La grabación de "Flowermouth" fue una experiencia con tintes de catarsis para el dúo que formaban Bowness y Wilson. La crítica era favorable a la banda pero no entusiasta, varios singles anteriores habían llegado al top 20 de las listas pero esto no se reflejaba suficientemente en las ventas de los LP's y las asperezas entre los miembros del grupo y el violinista Ben Coleman llevaron a la ruptura entre este y la banda, lo que provocó, además, que No-Man abandonase las giras y los conciertos y se quedaran sólo como grupo de estudio, situación que se prolongó durante más de 10 años. Las aportaciones de Coleman a la grabación, sin embargo, permanecieron en la versión final del disco. Además, de todo esto, la discográfica presionaba para que utilizaran a un productor "con nombre" para el disco que se grabaría en un gran estudio londinense, a lo que se negaron. En palabras de Tim Bowness: "queríamos cometer nuestros propios errores".

Bowness y Wilson pidieron un adelanto a la discográfica e invirtieron el dinero en hacer mejoras en el estudio privado del segundo. El resto fue para contratar a los músicos que consideraron más adecuados para el trabajo. El elenco no podía ser más atractivo. Por un lado, se pudo contar con Steve Jansen y Richard Barbieri, ex-Japan y viejos colaboradores de la banda a los que se añadieron el bajista Silas Maitland y el batería Chris Maitland, habituales en los directos del grupo.

Como estrellas invitadas, las sesiones de grabación contaron con colaboraciones realmente destacadas, especialmente la del guitarrista Robert Fripp. Al parecer, Bowness y Wilson habían leído un comentario del guitarrista a raíz de la publicación del primer disco de No-Man, en el que Fripp afirmaba que era un gran disco pero que habría sido aún mejor si él hubiera participado en el mismo. "Nos parecía que tenía razón" afirma Bowness. "Escuchando sus trabajos con Brian Eno, David Bowie o David Sylvian creímos que tenía mucho que aportarnos". Durante las horas invertidas en el estudio, Fripp y el dúo llevaron a cabo una versión propia de las estrategias oblicuas diseñadas por Brian Eno años atrás sustituyendo las cartas de este por fotos clásicas de momentos históricos en la historia del rock. Fue a sugerencia de Fripp, que una canción magnífica como "Simple" fuera finalmente incluída en el disco ya que Wilson y Bowness no contaban con ella. De la mano de Robert Fripp, participó en el disco el saxofonista Mel Collins, antiguo integrante de King Crimson. Cierra la nomina de músicos el trompetista Ian Carr. La vocalista Lisa Gerrard aparece acreditada aunque no participa en la grabación. Sólo se utiliza un sample procedente de sus trabajos con Dead Can Dance.

Con todo, "Flowermouth" es un elegante ejercicio de art-pop (como lo suelen calificar los críticos británicos) con tintes minimalistas (el comienzo de "Angel Gets Caught in a Beauty Trap" lo firmaría Steve Reich y los teclados de "Simple" recuerdan a Philip Glass, por poner dos ejemplos). Otras influencias como la de Miles Davis, algunos detalles clásicos y sonidos de la escena electrónica de los 90, también están presentes en el disco.

Como siempre, os dejamos un par de enlaces para adquirir el trabajo:

play.com

tipo.es

Podeis disfrutar del videoclip de "Simple" a continuación:

miércoles, 1 de junio de 2011

No-Man - Wild Opera (1996)


"No Man is an Island Except the Isle of Man" nace como uno mas de los proyectos personales del polifacético Steven Wilson a finales de los 80. El nombre de la banda fue abreviandose por necesidades del guión, primero a "No Man is an Island" y finalmente al más escueto "No-Man". Por el camino, lo que iba a ser otro grupo fantasma de Wilson como "Altamont", "Karma" o los mismísimos "Porcupine Tree" se convirtió en un dúo cuando en 1987 Wilson conoce al cantante, teclista y guitarrista Tim Bowness. Tras pasar por algún periodo, incluso como cuarteto, "No-Man" se consolidan como dúo y graban su primer LP en 1992 junto con tres ex-miembros de Japan, Mick Karn, Richard Barbieri y Steve Jansen.

No es éste, sin embargo, el trabajo del que nos vamos a ocupar aquí en este momento sino del tercer LP de la banda. "Wild Opera" supone un paso adelante de la formación y probablemente es, a día de hoy, su mejor disco. "No-Man" siempre ha sido el proyecto más ecléctico de todos los que ha tenido Steven Wilson. Han tocado estilos a los que no se ha acercado en ninguna de sus otras encarnaciones y este trabajo es el mejor ejemplo. El disco navega sin complejos por las aguas del trip-hop, el drum'n'bass, el tecno industrial y la electrónica en general pero no deja de lado la experimentación y los tempos lentos que caracterizaron los primeros trabajos del grupo. No podemos dejar de recomendar temas como "Sinister Jazz", baladas como "My Revenge on Seattle" y, especialmente, la soberbia "Housewives Hooked on Heroin".

Además de Wilson y Bowness, aparecen en el disco la violinista Natalie Box y el saxo de Mel Collins. También escuchamos diverso material sampleado del propio Collins, Richard Barbieri y Robert Fripp.

El disco se ha reeditado recientemente en una mágnífica edición doble junto con el mini-LP "Dry Cleaning Ray", que podeis adquirir aquí:

play.com

amazon.com

Podeis escuchar la citada "Housewives Hooked on Heroin" a continuación: