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domingo, 19 de enero de 2014

Liza Minelli - Results (1989)



Cuando uno hace su primer papel en el cine con tres años, hay que buscar alguna razón  detrás de ese temprano debut. Si en tu partida de nacimiento aparece que tus padres son Vincent Minelli y Judy Garland, la cosa se explica sin necesidad de apellidarte Holmes.

A pesar de que suene a tópico, la vida de Liza Minelli parece sacada de un guión de cine porque se pasea sin reparos por todos y cada uno de los lugares comunes de muchas de las biografías de estrellas nacidas de padres famosos: desde los comienzos en el teatro, los discos, las películas, el divorcio de sus padres, el más que probable suicidio de su madre, el triunfo con los mayores premios (Oscar incluido) y luego la caída a los infiernos, los problemas de abuso de drogas, el alcoholismo (casi calcando los pasos de su madre Judy), el olvido por parte del público, etc. Tras rodar “Cabaret”, película con la que ganó el Oscar, comenzó una cuesta abajo en la que de sus siguientes once papeles en la gran pantalla, en seis se interpretaba a sí misma. En algunos casos, simplemente poniendo la voz como narradora llagando incluso a recuperar una antigua película en la que daba vida al personaje que hizo famosa a su madre, la pequeña Dorothy de “El Mago de Oz” para intentar volver al primer plano.

En 1989, que es cuando aparece en el mercado el disco que hoy nos ocupa, los dos últimos papeles en el cine de Liza le habían supuesto ganar un premio “razzie”, paródico galardón en el que se “homenajea” a la peor interpretación en cine del año anterior. En su faceta musical su último disco se había publicado más de 12 años atrás y con no demasiado éxito. Si en 1988 alguien hubiera preguntado qué tenían en común Liza Minelli, los Pet Shop Boys y Gene Simmons (el histriónico bajista de Kiss), todos habríamos adoptado una actitud expectante por saber cómo terminaba el chiste. Nadie habría imaginado que la “broma” iba a tener forma de disco y que se convertiría en un superventas en el Reino Unido y varios países, incluyendo España. Resulta que Simmons era uno de los mejores amigos de la diva y se empeñó en que esta tenía que volver a grabar un disco pero no como los de sus años dorados sino con un sonido actualizado. Cuando por fin la convenció, Liza pensó en una canción que le había encantado: “Rent”, el éxito del disco “Actually” de Pet Shop Boys. Se hicieron los trámites correspondientes y la cantante de “Cabaret” se vio con los miembros del dúo para poner en marcha el proyecto. La versión oficial difiere ligeramente de esta y señala que la colaboración fue idea de un directivo americano de Epic Records pero, como románticos que somos en el fondo, nos quedamos con la historia de Simmons. Liza  Minelli dejó a criterio de Tennant y Lowe la elección de los temas con la única condición de que las letras tuvieran sentimiento. Neil era un buen aficionado a los musicales y pensó enseguida en una canción de “Follies”, de Stephen Sondheim, titulada “Losing My Mind”. Cabe señalar que, aunque el musical se estrenó en 1971, estuvo en cartel en el West End londinense durante más de 600 noches entre 1987 y 1989 por lo que el cantante de Pet Shop Boys, quien asistió a la última representación, lo tenía muy fresco en aquel momento. De hecho, desde que escuchó la canción original le rondaba la idea de adaptarla para Pet Shop Boys y fue cuando surgió todo el proyecto con Liza que la opción de la diva como la intérprete de la canción pareció la más natural.

El tema, en su versión original, era una balada muy lenta pero lo que hicieron Pet Shop Boys para Liza fue una transformación radical de la misma en un éxito destinado a las pistas de baile con un tratamiento muy similar al que le dieron poco tiempo antes al “Always on My Mind” de Elvis Presley en lo que fue uno de los mayores éxitos del dúo. Como curiosidad, preguntado Stephen Sondheim sobre la nueva versión del tema, no se mostró muy entusiasmado aunque sí con la repercusión en forma de “royalties” que le estaba reportando. Tanto Liza como Neil y Chris, por el contrario, quedaron tan entusiasmados con el resultado que decidieron extender la colaboración a un disco entero de cuya producción, arreglos y composición (casi en su totalidad) quedarían encargados los integrantes de Pet Shop Boys. La mayor parte del disco se grabó aprovechando una serie de conciertos de Liza en Londres junto con Sammy Davis Jr. y Frank Sinatra.

Hablando de Pet Shop Boys, en aquel entonces se encontraban en un momento crítico, en el sentido en que se encontraban ante un desafío importante: tras varios números uno en la listas, el último no había llegado al “top-3” por lo que se estaban planteando que habían tocado techo y que ahora sólo quedaba luchar por mantenerse ya que no podía crecer más. Esto suponía ampliar horizontes, lo que se materializó en distintas colaboraciones: escribieron varias canciones para Dusty Springfield, compusieron el gran éxito de Patsy Kensit y sus Eighth Wonder (“I’m Not Scared”) y formaron parte de la creación del “supergrupo” Electronic con el guitarrista y cantante de New Order, Bernard Sumner y el guitarista de los Smiths, Johnny Marr a quienes se sumaron David Palmer, teclista de ABC y Anne Dudley de Art of Noise. En este contexto, la posibilidad de colaborar con Liza Minelli era una oportunidad más de diversificarse sin quemar el nombre de Pet Shop Boys y, en todo caso, reforzándolo como una banda de gran versatilidad.

El disco surgido de la colaboración entre Liza y nuestro dúo, llevó el título de “Results” y fue publicado por Parlophone, la discográfica que hasta hace muy poco tiempo editaba todos los trabajos de Tennant y Lowe. La nómina de músicos es extensa e incluye a varios de los colaboradores habituales de Pet Shop Boys en aquel entonces. Participan en “Results”: Angelo Badalamenti (arreglos orquestales), J.J.Belle (guitarras), Danny Cummings (percusión), Anne Dudley (arreglos y dirección orquestal), Donald Johnson (rapeado), Julian Mendelsohn (teclados, coros), Courtney Pine (saxo), Andy Richards (teclados) y Peter-John Vettese (teclados, piano). Neil Tennant y Chris Lowe tocan teclados y el primero hace algunos coros.


Neil Tennant y Liza Minelli en un acto de la época del disco.

“I Want You Now” – Comienza el disco sin medias tintas con un tema electrónico y bailable muy directo aunque hay que destacar los importantes arreglos de cuerdas de Angelo Badalamenti y Anne Dudley que aparecen en todo el tema. En términos de sonido, el dúo anticipa algunas cosas que aparecerían en su próximo álbum un tiempo después. La particular voz de Liza encaja perfectamente en el tema y se revela como una interesante sorpresa para los que dudaban.

“Losing My Mind” – El primer single y tema principal del disco es la ya comentada versión de Sondheim, una canción que los Pet Shop Boys convierten en un hit inmediato aplicando todo su oficio a la hora de componer singles. Cualquiera que la escuchase en su momento sin tener ni idea de su historia, identificaría sin el menor resquicio de duda al dúo como los artistas detrás de la canción.



“If There Was Love” – Tras dos cortes destinados a la pista de baile llega uno de corte similar pero con unos arreglos que nos remiten a los primeros trabajos de Pet Shop Boys con un ligero toque “house”. Con esas lineas de bajo tan características de discos como “Please” y los envolventes teclados marca de la casa, es el ritmo, más mecánico y monótono que de costumbre, el que se desmarca ligeramente de la línea habitual del grupo. Como curiosidad, tras una pausa dramática muy cinematográfica en la que los violines llevan todo el peso, Liza recita el “soneto 94” de William Shakespeare acompañada de los sintetizadores y de un gran solo de saxo de Courtney Pine.

“So Sorry, I Said” – Cuando escribieron la canción, los miembros de Pet Shop Boys pensaron en un dúo entre Liza y Frank Sinatra, aprovechando la presencia de ambos en Londres pero ella no pareció entusiasmada y sugirió que fuera Neil su “partenaire”, algo que finalmente fue descartado. De este modo, es Liza la única intérprete de una preciosa balada que fue el tercer single del disco. Se trata de una canción que continúa la tradición de grandes temas lentos del dúo y que tiene mucho en común con “It Couldn’t Happen Here” o “King’s Cross”, ambas de su disco “Actually” con las que comparte incluso sonidos.



“Don’t Drop Bombs” – Continuamos con el tema que sirvió de segundo single del disco, un enérgico tema electrónico lleno de ritmo, con poderosas secuencias y un atractivo estribillo. Los sintetizadores se transforman en afilados órganos en un corte épico lleno de efectos, scratches, e incluso alguna intervención de Neil pasada por el vocoder. En su momento nos pareció el mejor corte de todo el disco y casi 25 años después seguimos pensando igual.



“Twist in My Sobriety” – La composición y grabación del disco fue algo precipitada por lo que Tennant y Lowe no pudieron preparar un extenso repertorio lo que se traduce en la aparición en el tramo final del mismo de algunas versiones de temas antiguos. Comienza la serie con un éxito reciente de la cantante Tanita Tikaram. Se trataba de una preciosa canción incluida en el disco de debut de la vocalista un año ante y que contaba con un inspirado solo de oboe muy característico. La versión de Pet Shop Boys para Liza Minelli pierde todo el encanto que tenía la original y es, en nuestra opinión, el gran fiasco del disco.

“Rent” – La siguiente versión era la del inevitable clásico del dúo que tanto había gustado a Liza y gracias al cual se pensó en ellos para acompañarla. Contrariamente a lo que ocurría en el tema anterior, el sorprendente arreglo de la canción, que toma la forma de un tema clásico de cualquier musical de Broadway o del West End, es magnífico y muy acertado para la interpretación de Liza. No escuchamos sintetizadores ni ritmos electrónicos sino sólo a la orquesta y la vocalista con algunas segundas voces ocasionales. Un acierto con mayúsculas.

“Love Pains” – Recuperamos en este momento un viejo éxito disco de Yvonne Elliman de 1979. Curiosamente, la cantante Hazell Dean publicó su propia versión de la canción apenas unos días antes de que “Results” saliera a la venta y también Viola Willis hizo lo propio con lo que por un tiempo convivieron las tres interpretaciones en las listas, algo que no es muy habitual. En la interpretación de Liza Minelli se respeta el espíritu discotequero de la canción conservando los característicos coros en el estribillo y las clásicas guitarras de la época aunque reforzadas convenientemente con un robusto arsenal rítmico procedente de los sintetizadores y secuenciadores. Sin ser uno de los mejores temas del disco, fue elegido como cuarto y último single ya en 1990.

“Tonight is Forever” – Acercándonos al final del disco, encontramos otra versión del propio dúo, en este caso de una de las canciones que formaron parte del disco de debut de éstos: “Please”. Continuando con la idea de realizar revisiones completamente diferentes de las originales, la canción sigue un proceso paralelo al de “Rent” con un tratamiento completamente orquestal y cercano al del musical .

“I Can’t Say Goodnight” – Cerrando el disco, Tennant y Lowe deciden rescatar una de las primeras canciones que escribieron allá por 1982 y que había permanecido en un cajón hasta ahora. Se trata de un tema cercano al soul, con una clásica parte de saxo, guitarras ondulantes y una cadencia parsimoniosa que, a pesar del formato pop, tiene también puntos en común con los temas de los musicales de la época. Ignoramos si fue eso lo que provocó su inclusión en el disco o fue adaptado de esta forma para la interpretación de Liza.

Muchos críticos, así como los propios integrantes del dúo, consideraron “Results” como un disco más de Pet Shop Boys con Liza Minelli como vocalista, por más que quien apareciera en la portada fuera la actriz. En cierto modo se produjo algo similar a lo que el cine de Quentin Tarantino consiguió con determinados actores: devolver al primer plano a una vieja gloria cuyos mejores días quedaban ya lejanos. Por un tiempo, Liza volvió al primer plano aunque no llego a relanzar su carrera discográfica ya que sólo ha grabado dos discos más desde entonces aunque probablemente nunca fuera la intención de la diva relanzar su carrera sino, sencillamente, demostrar que aún podía hacer grandes cosas si se lo proponía. “Results” fue un acierto y sirvió, además, para ver que los Pet Shop Boys iban más allá del típico dúo pop siendo versátiles para adaptarse a diferentes estilos y artistas, algo que iban a utilizar en el futuro, tanto a la hora de enfrentarse a nuevas versiones ajenas como a afrontar encargos de artistas de renombre para escribir alguna que otra canción más. Como siempre, el lector interesado en hacerse con el disco tiene a su disposición los siguientes enlaces:

amazon.co.uk

play.com

domingo, 10 de marzo de 2013

Pet Shop Boys - Behaviour (1990)



Cuando escribimos la última entrada dedicada a Pet Shop Boys teníamos la intención de que esta de hoy y una próxima aparecieran en los días siguientes pero por distintas circunstancias lo hemos ido posponiendo hasta ahora, momento que aprovechamos para comentar el que, para muchos, fue el primer disco “serio” del dúo o, al menos, el disco que marca su madurez tanto musicalmente hablando como en cuanto a los textos. Nosotros siempre discrepamos de esa visión, no tanto por que no considerásemos “Behaviour” como un paso adelante en la trayectoria del grupo sino porque ya creíamos que “Actually” había supuesto un salto cualitativo notable.

Si repasamos la cronología de la banda británica, nos encontramos con que entre ambos discos habían sucedido varias cosas reseñables: la primera, el enorme éxito del single “Always on My Mind” en el que el dúo pone patas arriba la balada clásica de Elvis y la transforma en un tema “revientapistas”. La segunda, la aparición de un disco de remezclas con algún tema inédito titulado “Introspective” y, por último, la colaboración del dúo con la estrella del cine y del musical Liza Minelli en un disco que supuso la vuelta al primer plano de la diva durante un tiempo (obviamos otros trabajos como las canciones que Tennant y Lowe escribieron para otra gente, particularmente el éxito “I’m Not Scared” con el que se dio a conocer “Eighth Wonder”, la banda de Pasty Kensit). Tampoco es anecdótico el hecho de que por esas fechas, Pet Shop Boys dieran sus primeros conciertos en Asia y el Reino Unido.

Como es habitual en Tennant y Lowe, para el nuevo disco buscaron un nuevo productor que les ayudase a dar un enfoque diferente al trabajo. Según se supo después, ninguno de los dos estaba demasiado satisfecho con el sonido de los sintetizadores digitales y quisieron cambiar por un sonido analógico trabajando con aparatos antiguos. Quizá de ahí surgió la idea de colaborar con el músico alemán Harold Faltermeyer (autor de parte de la música de Top Gun y, especialmente, del conocidísimo “Axel F” de la banda sonora de “Superdetective en Holywood”), quien se encargaría de la producción de casi todo el disco. “Behaviour” apareció en octubre de 1990 por lo que nos sorprende la cita de Neil Tennant en la que afirma que para su grabación les inspiró especialmente el disco “Violator” de Depeche Mode que apareció apenas siete meses antes.

Como ocurre con todos los discos de Pet Shop Boys, sus canciones tienen más de una lectura posible. En “Behaviour” hay una sombra que planea sobre todos los textos, más allá de que nos cuenten las clásicas historias del pop universal y es el SIDA, enfermedad que ocupaba todos los titulares en la época en la que apareció el disco y que tocó de cerca a los integrantes del dúo en muchos momentos.



“Being Boring” – Uno de los textos más inspirados de la carrera de Neil Tennant, nos habla de cómo llegó de joven a Londres en compañía de un amigo y de cómo las vidas de ambos tomaron caminos separados. La frase que escuchó al llegar a la estación (siempre, según la letra de la canción) “someone said: if you’re not careful you’ll have nothing left and nothing to care for” es premonitoria. Chris Dowell, que era el nombre del amigo de Neil, falleció vícitima de SIDA en aquellos añós. El título de la canción parte de una cita de Zelda Fitzgerald (“someone’s wife, a famous writer in the 1920’s”), esposa de Scott Fitzgerald en la que afirma que ella “negaba estar aburrida, principalmente porque ella no se aburría nunca”. La canción ya muestra lo diferente que iba a ser el disco de los anteriores en cuanto a los aspectos musicales desde los primeros instantes en los que escuchamos esas guitarras con efectos disco y un ritmo continuo como una especie de drum’n’bass ralentizado. A pesar del regreso a los sintes antiguos, hay muchos samples de fondo y sospechamos que sólo los bajos han sido creados a la vieja usanza.



“This Must Be the Place I’ve Waited Years to Leave” – Tenemos aquí otro ejemplo de multiples lecturas. Aparentemente, esta sería otra canción en la linea de “It’s a Sin” en la que Neil recuerda como en un sueño su educación católica y los problemas que le creó. El protagonista revive aquellos momentos en que se levantaba por las mañanas y asistía a las ceremonias religiosas en una especie de acto inconsciente (de ahí el confuso título: “este debe ser el sitio que quise abandonar durante tantos años”). Existen varias referencias rusas en la canción, sin embargo, que abren otra posible interpretación como un sample sacado de una grabación de la segunda sinfonía de Shostakovich en el que una voz grita: ¡Lenin! y especialmente un discurso que apenas es audible en los instantes finales del tema en el que el fiscal soviético Andrei Vyshinsky arenga al jurado durante la Gran Purga del 36 sugieren un paralelismo entre la opresiva educación católica de la juventud del cantante y el régimen soviético de los años 30. En lo musical, tenemos que destacar la presencia del guitarrista Johnny Marr, de The Smiths que aparecerá en algún tema más. También aparece Angelo Badalamenti como autor de los arreglos orquestales de una pieza extraordinaria con un poderoso fondo electrónico que se cuenta entre las mejores que nunca ha escrito la banda.

“To Face the Truth” – Continúa el disco con una canción de temática más clásica en la que el protagonista se muestra abatido por la ausencia de la persona amada negándose a “afrontar la verdad”. Ni el texto ni la música, con arreglos y melodías demasiado encasilladas en el sonido que por aquel entonces tenían muchos artistas de música soul y, por qué no decirlo, los lamentables Milli Vanilli, aquel infausto producto ideado por Frank Farian, personaje de infame recuerdo.

“How Can You Expect to Be Taken Seriously?” – Otro de los temas habituales en la discografía de Pet Shop Boys es la crítica al mundo del rock y el pop en general y a cómo las estrellas son encumbradas hasta el punto de convertirse en referencia para mucha gente y de hablar (y pontificar) sobre temas de los que no saben mucho más de lo que han leído en la revista de moda. Versos como “You’re an intellectual giant, an authority, to preach an teach the whole world about ecology” son suficientemente contundentes. Se especuló mucho sobre a quién iba dirigida la canción y muchos apuntaron a Bono (la canción en su versión single estaba acompañada por una sorprendente reinterpretación de un clásico de U2), Sting o Phil Collins (quien había editado recientemente su disco “...But Seriously”. Neil comentó en muchas ocasiones que no se referían a nadie en particular pero las malas lenguas aseguran que la letra fue inspirada por la cantante de Transvision Vamp, Wendy James. La canción por lo demás, es otra pegadiza melodía con un poderoso estribillo reforzado por un riff de guitarra justo al final. De no ser por ese detalle, el sonido continuaría la senda de discos anteriores.

“Only the Wind” – Nos encontramos ante la visión de Pet Shop Boys de una tragedia cotidiana con un fondo mucho más dramático. Nos habla de algo que está causando graves daños (sólo el viento, en el título) pero que es ocultado y a lo que se le quita importancia. Es algo que sucede de puertas para adentro pero que es negado cuando alguien de fuera pregunta: “there’s nobody crying, that was yesterday, inside we’re all smiling, everything’s okay”. Hoy en día hay una mayor conciencia de la gravedad de la violencia doméstica pero no recordamos que en 1990 ese tema fuera tenido en cuenta del mismo modo y fue entonces cuando el dúo lo denunció con una balada tremendamente emotiva que pasó muy desapercibida en su momento, como si fuera algo que todos sabíamos que pasaba pero sobre lo que no convenía hablar. Irónico, sin duda. La balada parte de premisas similares a “To Face the Truth”, especialmente en la parte rítmica y tiene un arreglo muy simple con una producción austera. Apenas la caja de ritmo y un teclado haciendo las veces de piano. Existen algunos sonidos electrónicos de fondo muy sutiles, samples de trompeta y los clásicos “golpes de orquesta” ochenteros pero en dosis muy ajustadas. También tenemos algunas partes orquestales reales escritas de nuevo por Badalamenti pero apenas se hacen notar.

“My October Symphony” – La reflexión sobre el arte o más concretamente la labor del artista, sus fuentes de inspiración o sus motivaciones han sido tratadas a menudo por el grupo en sus discos. Esta es una de las más curiosas. Sabido es el interés de Tennant por la cultura soviética y en esta ocasión adopta el rol de un compositor que tiene que afrontar el hecho de que ha caído el Muro de Berlín cambiando por completo su entorno, las percepciones de los demás de su obra y su propia visión de las cosas. Esto sucede mientras está terminando una sinfonía sobre la Revolución de Octubre “shall I rewrite or revise my October Symphony? Or, as an indication, change the dedication from Revolution to Revelation?”. ¿Debo reescribir mi obra?, ¿revisarla? ¿O, simplemente, cambiar la dedicatoria? Desde un punto de vista formal, estamos ante una canción muy similar en casi todos los aspectos a la que abría el disco, “Being Boring”, con algunos detalles diferenciales como la aportación del Balanescu Quartet interpretando algunas melodías encargadas por el grupo a su líder, Alexander Balanescu, con la indicación de que fuera algo que recordase ligeramente a Shostakovich.

“So Hard” – Atendiendo a las temáticas de muchas de las canciones de Pet Shop Boys corremos el riesgo de olvidar que, ante todo, estamos hablando de un grupo de pop con el punto de frivolidad (léase sin intención peyorativa) que eso supone. El tema que sirvió como primer single del nuevo disco va en esa línea y nos habla de una pareja cuya relación está plagada de infidelidades mutuas, que, por mucho que lo intenten, no consiguen dejar de hacerse daño aunque tampoco se deciden a romper. Una de las maneras más originales de reflejarlo aparece en uno de los versos en el que cantan: “si los dos decidimos dejar de fumar porque es perjudicial, ¿de quién son estas cerillas?”. Como corresponde a todo single de lanzamiento de un disco, el tema es un auténtico cañonazo, si se nos permite la expresión y tiene una factura perfecta siendo de los pocos en los que un efecto tan sobre-explotado como el sample de “golpe de orquesta” propio de los ochenta, sigue sonando bien.



“Nervously” – Continuando con los temas más o menos tópicos en el pop, la siguiente canción del disco habla de la timidez, casi adolescente, que se siente cuando se está junto a una persona hacia la que empieza a surgir cierta atracción. Con todo, el tema es de agradable escucha con unos arreglos electrónicos que reflejan una cierta influencia de los clásicos del género, con una secuencia continua de fondo, “pads” atmosféricos y algunas guitarras por aquí y por allá que terminan por componer una balada muy elegante.

“The End of the World” – Comenta Neil que esta canción fue un intento (claramente fallido, en nuestra opinión) de acercarse al sonido de Depeche Mode en “Enjoy the Silence”, especialmente con el uso de la guitarra. Los textos son suficientemente ambiguos como para permitir múltiples interpretaciones. En apariencia se trataría de una canción que habla de cómo en determinados momentos una decepción (principalmente de tipo amoroso) puede parecer el fin del mundo (y volvemos así a un punto de vista casi adolescente, lo que contrasta con la proclamada madurez del album). Una lectura algo más detenida sugiere que lo que podría ser el fin del mundo del título sería un embarazo no deseado “It’s just a boy or a girl, it’s not the end of the world” e incluso, yendo un poco más allá, se trataría de esa situación pero desde el punto de vista de los padres de el/la joven que han cometido el desliz. En cualquier caso, se treta de una canción pop muy comercial y pegadiza con un potencial muy alto que, por algún motivo, nunca llegó a alcanzar el éxito que presagiaba (ni siquiera fue single) y una de las más claramente reconocible como obra del dúo ya que reúne todos sus recursos habituales en cuanto al ritmo, las líneas de bajo etc. incorporando algunos detalles house en determinados momentos.

“Jealousy” – Cerrando el disco tenemos, nada menos, que la primera canción que escribieron juntos Neil y Chris cuando empezaban a plantearse la creación de Pet Shop Boys. Por algún motivo no fue grabada para su primer disco y se descartó a última hora su inclusión en “Actually” cuyo título inicial iba a ser, precisamente, “Jealousy”. Se trata de una canción sobre los celos que con el tiempo se ha convertido en una de las más notables de las escritas por el dúo, formando parte habitualmente del repertorio de sus conciertos. En los primeros instantes nos recuerda de forma inevitable a otras baladas del dúo, sin ir más lejos, a la magnífica “King’s Cross” pero creemos que llega a superarla ya que la melodía central, repetida en varias ocasiones a lo largo del tema, es, sencillamente, arrebatadora y los arreglos orquestales, con su preciosa progresión habrían sido acreedores del empleo de unas cuerdas y unos metales reales como de hecho tienen otros temas del disco. Ese es el único “pero” que le encontramos a una canción de esas que marcan la trayectoria de un grupo.



Como decíamos en la introducción, la crítica acogió “Behaviour” como el trabajo que convertía a los Pet Shop Boys en un grupo serio más allá de la clásica formación pop con varios éxitos en su haber. Ya hemos hablado en muchas ocasiones de la visión absolutamente desmitificadora que tienen los miembros del dúo sobre ellos mismos y hay una interesante anécdota al respecto. Alguien comentó que el salto a la madurez de la banda tenía varios síntomas claros como el hecho de que, en varios temas, los estribillos estaban escritos en una clave diferente del resto de la canción, mostrando así una complejidad mayor y un mayor esfuerzo compositivo. Neil Tennant argumentaba que, en realidad eso fue algo que hicieron tratando de imitar al trío de productores británicos Stock, Aitken & Waterman, responsables de grandes éxitos en la época de artistas como Bananarama, Jason Donovan, Rick Astley o Kylie Minogue. SAW, que es como aparecían acreditados en ocasiones, utilizaban varios “trucos” musicales muy efectivos a la hora de crear “hits” y ese era uno de los más notables. Si nos creemos al bromista de Neil, resulta que lo que los críticos creían un signo de madurez no era sino el intento de imitar a los más populares autores de éxitos pop de consumo rápido pero no olvidemos que Tennant fue crítico antes que músico y quizá esto forme parte de su habitual maestría como entrevistado (no en vano es uno de los artistas más interesantes que hemos conocido cuando se pone ante la metaforica pluma de un entrevistador).

“Behaviour” es un disco que se puede encontrar sin demasiadas dificultades a buen precio. Os dejamos algunos enlaces en los que podéis adquirirlo:


domingo, 13 de enero de 2013

Pet Shop Boys - Actually (1987)



Hemos hablado en varias ocasiones ya de la música de Neil Tennant y Chris Lowe en su encarnación como dúo bajo el nombre de Pet Shop Boys pero casi siempre ha sido con el motivo del lanzamiento de sus nuevos discos. Queremos echar la mirada atrás unos cuantos años para hablar de los primeros trabajos del grupo inglés durante una serie de entradas que irán apareciendo por aquí intercaladas con otras de distinta temática en las próximas semanas. Lo lógico sería empezar por el principio pero hemos optado por comenzar por el segundo disco de la banda que fue el que supuso su confirmación y nos mostró que había mucho más que sólo buen pop detrás de ellos, con letras afiladas cuya actualidad, más de 25 años después de su publicación, nos llama mucho la atención.

“Actually” figura habitualmente en los puestos más altos de los rankings que se suelen elaborar con los mejores discos de su década y, ciertamente, merece ese reconocimiento ya que es un trabajo lleno de buenas canciones que supuso, además, la confirmación de sus autores como una de las bandas a seguir. El sonido del disco es un claro hijo de su tiempo con la producción de Stephen Hague, habitual de los grupos de Parlophone y abundante uso del popular sampler “Fairlight” (programado por Andy Richard) del que proceden buena parte de los timbres utilizados en el trabajo. Además de Richard, participan programando algunas secuencias y sonidos: Gary Maughan, Adrian Cook y Blue Weaver.
Cartel de la poco conocida película protagonizada por Pet Shop Boys


“One More Chance” – La canción procede de los primeros años del dúo en los que tenían una gran relación con el productor Bobby Orlando (Bobby O, de nombre artístico). Fue escrita en 1984 e inicialmente sólo Orlando y Neil Tennant aparecían acreditados como autores, a pesar de que Chris Lowe escribió varias partes de sintetizador en la versión que formó parte del disco por lo que en las últimas ediciones de “Actually” ese dato aparece convenientemente rectificado. En su momento, el tema iba a formar parte del disco de debut del dúo y llegó a aparecer como single en tiradas muy cortas en algunos países aunque no fue hasta 1987 que vio la luz de forma definitiva. El tema se abre con un redoble de tambor seguido de una sorprendente exhibición de “samples” y efectos electrónicos sobre la base de un persistente ritmo continuo. La estructura de la canción es extraña y no termina de ajustarse a los parámetros habituales del pop salvo en sus últimos instantes en los que todos los elementos parecen ponerse de acuerdo por fin para asociarse de un modo más convencional. Hemos escuchado muchos discos electrónicos con gran abundancia de samples pero siempre que escuchamos esta canción nos reafirmamos en la idea de que en ella se hace uno de los usos más inteligentes de esa tecnología que podemos recordar.



“What Have I Done to Deserve This?” – Una canción escrita en épocas distintas por autores diferentes. Neil empezó a construirla antes incluso de grabar “Please”, el primer disco de Pet Shop Boys pero en aquel momento no fue posible contar con Dusty Springfield para cantar en ella como estaba previsto por lo que la cosa se demoró. Parte de la letra está escrita por Alle Willis (quien escribió otros grandes éxitos como la popular “I’ll be There for You”, sintonía de la serie televisiva “Friends”) y el resto fue elaborado por Chris y Neil a partir del material anterior. La canción cuenta el arrepentimiento de una pareja tras romper su relación. En ella, la mujer tenía una posición superior y el hombre era su empleado, según indica el propio Tennant. A raíz de ello, muchos han querido ver alguna relación entre la canción y la película “¿Qué he hecho yo para merecer esto?” rodada en 1984 por Pedro Almodovar. Desde este punto de vista, la canción sería una especie de “spin-off” centrada en el personaje del marido de la protagonista, enamorado en realidad de una mujer para la que en una ocasión hizo de chofer. La participación de Dusty Springfield en la canción sirvió en cierto modo para relanzar su carrera y propició que los miembros de Pet Shop Boys escribiesen varias canciones para sus próximos discos. A pesar de ser uno de los mayores éxitos de la banda en su momento, nunca ha sido una de nuestras canciones favoritas.

“Shopping” – Una de las muestras más claras del punzante humor del dúo en una de sus letras más críticas y desgraciadamente actuales. Recapitulemos. Nos encontramos en 1986 en el Reino Unido, en los duros años del gobierno de Margaret Thatcher y su ultraliberalismo económico. En esos momentos, buena parte del sistema público británico estaba siendo desmantelado y privatizado vendiéndose al mejor postor (“We’re buying and selling your history”). Además se acababa de aprobar una ley que suponía de facto la desregularización de los mercados financieros conocida entonces como el Big Bang (“There’s a big bang in the city, we’re all in the make”). Tennant y Lowe escribieron esta mordaz crítica con abundantes referencias a la situación: “My gain is your loss: that’s the price we pay. I’ve heard it in the house of commons: everything’s for sale”. “Mi ganancia sale de tus bolsillos, ese es el precio a pagar. Lo he oído en la Cámara de los Comunes: todo está a la venta”. Toda una declaración de intenciones que hoy nos suena demasiado. Hay muchas otras perlas de este tipo y es que toda la letra hace referencia a esa situación (“It’s easy when you got all the information, inside help, no investigation”). “Shopping”, cuenta con la participación del miembro fundador de Art of Noise, J.J.Jeczalik en el Fairlight y nos parece una de las canciones más notables del disco a pesar de no haber aparecido como single.

“Rent” – Otro gran éxito con una letra intencionadamente ambigua. Aparentemente cuenta la historia de un “escort” masculino que alquila su compañía a mujeres pudientes aunque Tennant siempre ha sostenido que la canción está narrada desde un punto de vista femenino. La canción tiene la forma de una balada aunque el acelerado ritmo subyacente consigue crear un efecto muy curioso. Poco tiempo después, Tennant y Lowe hicieron otro arreglo de la canción para Liza Minelli en la que ésta sí que se presenta como una balada siendo el resultado radicalmente diferente. El humor de Pet Shop Boys suele aparecer en sus canciones en forma de frases contundentes y ésta no es una excepción. El estribillo “I love you, you pay my rent” es demoledor en sí mismo.




“Hit Music” – Canción habitualmente minusvalorada por su aparente trivialidad pero que, como suele ocurrir con el dúo, encierra un mensaje algo más profundo bajo su letra irrelevante a priori. Explica Neil Tennant que, de hecho, fue su primera canción con referencias al SIDA, enfermedad que comenzaba a ser trágicamente común en aquellos años (aunque el disco se editó en 1987, la canción data de unos años antes). Como afirma el experto en el dúo, Wayne Studer en su página web escuchando la canción hoy en día, este giro se nos antoja mucho más evidente que entonces. El tema se construye alrededor de una línea de bajo que recuerda inmediatamente al “Peter Gunn” de Henry Mancini, tema que pocos meses antes había sido revisado por Art of Noise en una versión que alcanzó gran popularidad y que seguramente estaba presente, siquiera a un nivel inconsciente, en la cabeza del dúo cuando grabaron el disco. A partir de esa base, Tennant y Lowe fabrican una canción que tenía todos los ingredientes para convertirse en un auténtico éxito y que, paradójicamente, pasó desapercibida.

“It Couldn’t Happen Here” – Al igual que ocurría en la anterior canción, el tema de ésta es el SIDA. En los primeros años de la enfermedad, su incidencia parecía centrarse en los Estados Unidos en donde avanzaba a gran velocidad mientras que en Gran Bretaña el impacto era menor. Cuenta Neil que un amigo suyo de la época solía decir que a causa de las diferencias en los comportamientos entre la comunidad homosexual de uno y otro país, la extensión de la plaga nunca sería tan amplia en las islas (de ahí el título: “No podría ocurrir aquí”). Cuando el cantante recibió la noticia de que su amigo había contraído el síndrome, comenzó a trabajar en la canción. La música surgió como un proyecto en el que el compositor italiano Ennio Morricone se iba a encargar de crear la banda sonora de una extraña película del dúo, que se iba a estrenar un año después, basada en el propio disco “Actually”. La idea de rodar un film surgió para compensar en cierta forma la ausencia de conciertos de la banda (en aquella época, Pet Shop Boys no daban conciertos, cosa que se les criticaba con fuerza). La banda sonora nunca llegó a terminarse pero Morricone envió una cinta con alguna cosa que había compuesto y dio permiso al dúo para hacer lo que creyeran conveniente con el material, así que adaptaron parte de las melodías entregadas con la ayuda de Angelo Badalamenti quien hizo todos los arreglos orquestales. Desde un punto de vista exclusivamente musical, nos parece una de las melodías más brillantes de la carrera de Pet Shop Boys que demostraba, además, que no se limitaban a hacer brillantes himnos pop con envoltorio electrónico sino que sabían desarrollar canciones en registros muy diferentes.

“It’s a Sin” – Probablemente el mayor éxito alcanzado por los Pet Shop Boys en todos los años que llevan publicando música. Lo más curioso es que, en palabras de Neil Tennant, escribió la canción en un cuarto de hora. El cantante fue educado en un colegio católico y la letra habla en tono de confesión de cómo todo lo que ha hecho en su vida puede considerarse pecado según afirmaban sus educadores “cuando echo la vista atrás es siempre con un sentimiento de vergüenza, todo lo que he hecho, sin importar cuándo, dónde o con quién tiene un denominador común: es pecado”. El grupo tuvo que soportar acusaciones de plagio por parte de un cantautor que afirmaba que la melodía era una copia de la estrofa del “Wild World” de Cat Stevens pero ganaron el caso en los tribunales. El parecido, que existe, nos parece muy anecdótico. Por otra parte, si hay una canción a la que siempre nos ha recordado el éxito del dúo es “I Will Survive” de Gloria Gaynor y quizá por ello, el dúo ha interpretado en muchas ocasiones en sus conciertos un “medley” de ambos temas. Musicalmente, “It’s a Sin” es una de las producciones más exuberantes del grupo con un sonido absolutamente “ochentero” (esos golpes de orquesta los delatan) pero se convirtió en un himno poderosísimo que cualquier oyente reconoce hoy tras unos pocos compases.

“I Want to Wake Up” – Una de las canciones más convencionales en cuanto a su temática de todo el disco puesto que habla de la clásica historia de amor no correspondido en la que el interés romántico del protagonista  está enamorado de otra persona. No es una canción desdeñable en modo alguno pero dentro del contexto de un disco tan brillante como “Actually”, es uno de los temas que pasan más inadvertidos y quizá eso sea intencionado para relajar un poco el nivel de atención del oyente conforme nos acercamos al final del disco.

“Heart” – Otro single que alcanzó el número uno de las listas británicas aunque en su origen, ni siquiera iba a ser cantado por el grupo ya que la canción fue escrita para Hazel Dean, cantante de efímero éxito en las pistas de baile. Se llegó a pensar en enviar la canción a Madonna pero finalmente no se atrevieron a hacerlo por lo que el dúo decidió grabarla e incluirla en el disco. Los samples vocales tan característicos del tema y que forman la base rítmica del mismo se construyeron a partir de la voz de Neil Tennant mezclada con la del tenor italiano Luciano Pavarotti y la de la cantante de Prefab Sprout, Wendy Smith. Realmente, “Heart” no deja de ser una buena canción pop pero sin la profundidad que sí tienen otras de las canciones presentes en el disco. Los propios miembros del grupo no terminan de explicarse su gran éxito ya que no es uno de los temas en los que tenían más esperanzas depositadas. Comenta al respecto Chris Lowe que “Heart” fue una demostración de cómo las listas de ventas no reflejan en modo alguno la calidad de una canción y creemos que es cierto ya que, de hecho, el single es uno de los cuatro únicos números uno que ha obtenido el grupo en el Reino Unido en su carrera cuando han escrito al menos 20 o 25 canciones mejores que esta. El videoclip, sin embargo, es impagable y si os lo preguntais, sí. el vampiro es Ian McKellen.


“King’s Cross” – El título de la canción hace referencia a la mayor estación ferroviaria de Londres y la letra admite muchas interpretaciones aunque sus autores hablan de ella como una reacción hacia el creciente desempleo en aquellos años. Otras versiones hablan de otra canción sobre el SIDA (la estación era un conocido núcleo de prostitución y un lugar habitual de citas entre homosexuales) y la más disparatada se refiere al texto como una referencia al incendio de la estación en el que fallecieron 31 personas en aquellos días, algo descartable ya que el disco estaba en las tiendas dos meses antes del suceso. Estamos ante una de esas grandes canciones que suelen pasar desapercibidas dentro de los discos del dúo y que con el paso de los años no hacen sino ganar posiciones en el repertorio de favoritos de los aficionados. La frase musical del estribillo se nos antoja como una de las melodías más inspiradas que nunca han aparecido en un disco de Pet Shop Boys y eso, definitivamente, es mucho decir.

Aunque llegaron un poco tarde al boom del tecno-pop (cuando apareció “Please”, su disco de debut, ya habían sido publicados prácticamente todos los discos que hoy se consideran clásicos en el género), Pet Shop Boys han sido prácticamente los únicos que han sobrevivido hasta nuestros días manteniendo una actividad regular y publicando discos con cierta frecuencia. Además, lo han hecho manteniendo un altísimo nivel de calidad para el que nos cuesta encontrar ejemplos a la altura. No creemos que esta entrada vaya a servir a estas alturas para descubrir a ningún oyente la existencia de esta banda pero sí vemos posible que muchos lectores que tengan abandonado este disco en sus estanterías hagan el ejercicio de desempolvarlo y darle una escucha. Estamos convencidos de que ésta será tan placentera como lo fueron las primeras. Si aún no poseéis el disco, es un buen momento para haceros con él. Os sugerimos un par de sitios para hacerlo:

amazon.es

fnac.es

Nos despedimos con el medley de "It's a Sin / I Will Survive" interpretado en la gira Discovery en Rio de Janeiro: