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lunes, 18 de diciembre de 2017

Francisco Ruiz-Ruiz de León - Poemas de locura, amor y muerte (2017)



Música y poesía han ido de la mano desde el inicio de los tiempos. La tradición oral se sirvió de la melodía y de otros elementos rítmicos como la rima para facilitar la memorización y transmisión del conocimiento y de las historias que merecía la pena recordar convirtiéndolas en canciones.

Hoy queremos hablar aquí de un disco diferente a los que habitualmente nos acompañan. Es diferente porque no se trata estrictamente de un disco de música sino de uno de poesía. Un disco en el que el intérprete no toca ningún instrumento al uso sino que se vale de su propia voz para dar vida a una colección de textos inmortales que han existido desde su creación en el papel pero que no siempre han tenido la oportunidad de encarnarse a través de la voz de un rapsoda excepcional.

El trabajo nos llega desde Luscinia Discos y recoge quince poemas en lengua castellana en la voz de Francisco Ruiz-Ruiz de León, Premio Nacional de Declamación y ganador de varios certámenes en esa modalidad a lo largo de los últimos años. Su forma de interpretar la poesía es emocionante como pocas y consigue algo realmente difícil: que textos que todos conocemos desde pequeños nos suenen completamente nuevos y nos toquen como nunca antes lo habían hecho. Es todo un desafío grabar un disco de poesía hoy en día y por ello el trabajo de la gente de Luscinia es mucho más valioso. Además, han sabido conjuntar en varios de los poemas la voz de Francisco con un acompañamiento musical extraordinario y nada invasivo. Un acompañamiento sutil que convive con el recitado realzando los momentos más interesantes y conviviendo con la voz de una forma ejemplar. Son composiciones muy relacionadas con los poemas en muchos casos e incluso escritas por autores coetáneos a los propios poetas.

Cartel anunciador de uno de los recitales poéticos de Francisco.


Abre la colección de poemas “Barcarola” de Pablo Neruda. Ahí descubrimos la intensidad y la pasión que destila Francisco Ruiz-Ruiz de León al vivir, que no leer, cada verso. La poesía puede leerse en silencio pero uno descubre lo que se pierde al hacerlo así cuando escucha el entusiasmo de un intérprete superlativo. Luis Cernuda es el siguiente en aparecer con su “Te Quiero” que suena aquí con el acompañamiento musical del piano de Carlos Izquierdo, viejo conocido del blog, que aporta una serie escueta de notas que complementan a la perfección al texto. El único poeta que aparece representado con dos obras es León Felipe. La primera de ellas es su “El poeta y el filósofo”, texto que nuestro rapsoda declama con el ritmo justo, con tono narrativo cuando el verso lo requiere y con arrebato en los momentos en que la poesía lo demanda. La pieza más larga del disco es “Los motivos del lobo” de Rubén Darío, una conocida fábula realzada en momentos muy puntuales por la música de José Ojeda, una verdadera banda sonora que se adapta perfectamente a la narración en todo momento. Federico García Lorca es el siguiente autor que aparece en la recopilación con el acompañamiento musical de una taranta anónima. Francisco Ruiz-Ruiz de León nos da un verdadero recital de interpretación que, a buen seguro, habría entusiasmado al poeta.




Nos asomamos al presente con Leopoldo María Panero y su siempre impresionante escritura, reflejo de una biografía más atractiva que cualquier obra de ficción. “Ma mère” es el poema escogido que da paso a “Ausencia”, composición del propio Francisco Ruiz-Ruiz defendida de forma exquisita por el rapsoda. El tercer poema de un autor de nuestros días es “Respuesta” de José Hierro que se nos presenta con el acompañamiento musical de “La Danse des Voyageurs” del disco “Ciel de Lucioles” de Carlos Izquierdo.

De los autores más cercanos en el tiempo saltamos a dos obras clásicas de esas que cualquier estudiante se encuentra en varias ocasiones en sus lecciones de literatura. La primera es la “Canción del Pirata” de José de Espronceda con un fondo musical de su contemporáneo Robert Schumann. Quizá sea en piezas como ésta, que todos hemos leído y escuchado en cientos de ocasiones en voz de los más diversos narradores, en las que mejor apreciamos la maestría de Francisco. Lo mismo podemos afirmar de los “Monólogos de Segismundo” de Calderón de la Barca, que es el siguiente corte de la colección.

El último bloque de poemas nos ofrece obras de autores a caballo entre el S.XIX y el XX comenzando por el cubano Emilio Ballagas y su “Nocturno y Elegía”. Quizá el autor menos conocido de la selección aunque esto no rebaja en nada ni la calidad del poema ni la interpretación de nuestro artista. Mucho más célebre es el “Retrato” de Antonio Machado que escuchamos aquí con Francisco Tárrega y su “Lágrima” como acompañante musical. Tras él volvemos a escuchar a León Felipe y su “Qué Lástima” con “Equilibrio” de Carlos Izquierdo como fondo musical. Un breve poema del mexicano Amado Nervo, “Mi Secreto”, nos traslada hasta el final: “El último amor” de Vicente Aleixandre.

Sabemos que la propuesta de hoy es muy distinta de lo habitual pero creemos que un disco como éste tiene perfecta cabida en el blog por cuanto que la poesía puede ser, en determinados  momentos, tan musical como cualquier melodía. Ahí es donde entra Francisco Ruiz-Ruiz de León capaz de hacer magia con la palabra y en dotar de vida a unos textos inmortales con la dificultad añadida que ello conlleva. La experiencia es fascinante y nos hace desear que no se quede aquí y surja en el futuro una continuación de este trabajo recreando otras obras maestras de la lengua castellana. Uno de los recuerdos más marcados de nuestra infancia fue, precisamente, un disco en el que una voz de la que hoy desconocemos el dueño recitaba la “Elegía” de Miguel Hernández con un desgarro que aún hoy nos duele. Aquel LP sonó incontables veces en casa de nuestros padres y consiguió dejarnos una huella muy profunda. Por ello creemos que este “Poemas de locura, amor y muerte” de Francisco Ruiz-Ruiz de León puede causar un efecto similar al oyente y hacerle amar la poesía, no ya leída, sino también recitada.

El disco viene acompañado de un libreto de 40 páginas en el que se incluyen todos los poemas así como una serie de ilustraciones a cargo del propio Francisco. Como todos los del sello, puede encontrarse en la página de Luscinia Discos.

Como despedida, os dejamos a Francisco interpretando en vivo a León Felipe con un acompañamiento musical diferente del que tiene en el disco.


 

lunes, 26 de diciembre de 2016

En Alas del Sonido (2016)



Si en 2010 alguien nos hubiese preguntado por un negocio de riesgo, por una actividad en la que no arriesgaríamos nuestro dinero por las altas perspectivas de fracaso, estamos seguro de que una de nuestras respuestas más probables habría sido: abrir una tienda de discos. Y habríamos dicho eso porque la opción de crear un sello discográfico ni se nos pasaría por la cabeza por disparatada.

Afortunadamente no solemos tener razón en nuestras predicciones de futuro porque resulta que una idea que nos parece tan descabellada como esa, puede funcionar. Puede funcionar y lo está haciendo desde hace 6 años en Granada bajo el nombre de Luscinia Discos. No partían de cero, claro. Contaban con la experiencia de varios años ofreciendo música a través de la web www.ruidemos.org que aún sigue activa. El reto era pasar de ofrecer música digital gratuita a publicar discos en formato físico y, a fe nuestra, que lo han superado con creces.

El catálogo de Luscinia Discos es ecléctico. Sabemos que esa palabra se utiliza tan a menudo que la mayoría de las veces su significado ha quedado desvirtuado por completo pero en este caso es la más adecuada. Los géneros que abarca su catálogo y los estilos de sus artistas son de lo más amplio con una única característica común a todos: la calidad y la ausencia de complejos.

A mediados de este año, decidieron lanzar una recopilación con una selección de piezas de artistas del sello. En su mayor parte son obras inéditas o publicadas con otras editoriales por lo que incluso los seguidores de los músicos del catálogo de Luscinia podrán disfrutar de música nueva. El trabajo está dividido en dos discos con una división temática muy clara entre ellos. En el primero encontramos los temas más arriesgados y vanguardistas. Experimentos ruidistas, drone music, electrónica, ambient, electroacústica, música concreta y demás ramas avanzadas del sonido contemporáneo. En el segundo, las propuestas más cercanas, canciones pop/rock, piezas instrumentales de cámara, juegos electrónicos creados con los medios más sorprendentes, etc.

CD 1:

“River” - Martin Rach es el primer artista que podemos escuchar en el programa. Se trata de un artista lituano multidisciplinar cuya obra se desarrolla principalmente en los campos de la pintura y la música. Su pieza se organiza a partir de una serie de sonidos electrónicos a los que se van incorporando distintos instrumentos. Primero el piano, más tarde las cuerdas, flautas... Todo ello para conformar una pieza electroacústica de gran poder evocador.

“Post Tenebras Lux” - Carlos Suárez es un compositor y etnomusicólogo gallego. En su carrera ha recorrido especialmente las regiones de Venezuela y el Caribe, estudiando la herencia que la música africana dejó en aquellas tierras. También ha trabajado en la cuenca del Amazonas, investigando el folclore de las culturas indígenas. Escuchamos aquí un tema de su disco “Nihil Verum Nisi Mors”. El comienzo, ruidista parece una grabación de campo de una tormenta que se interrumpe bruscamente para dar paso a una serie de ritmos soterrados, probablemente construidos a partir de bucles de grabaciones sobre el terreno. Música concreta elaborada con la tecnología de hoy apoyada en sonidos electrónicos para construir paisajes sonoros irrepetibles de una densidad asfixiante en algunos momentos.




“En vacances à La Salvetat” - Sonorefiction es el proyecto sonoro del francés Hervé Vanhems. La composición que se incluye aquí está creada a partir de grabaciones sonoras de campo. Escuchamos campanas, animales de granja, conversaciones, extractos de emisiones radiofónicas, etc. combinadas con sonidos electrónicos y algunas notas de guitarra que se abren paso entre el bullicio. En la radio se escucha a Candy Dulfer y su “Lily Was Here” o a Oasis con “Wonderwall” como ofreciendonos un punto de apoyo familiar que impide que desaparezcamos sumergidos en el collage sonoro elaborado por el artista al que más adelante se incorporan los acordes del “Mais que Nada” de Jorge Ben. La pieza termina también con una canción a ritmo de samba que no reconocemos y uno breve pasaje de guitarra acústica que sonó en algún momento anterior.

“Forza debole” - El compositor Marco Ferrazza es el siguiente en hacer acto de presencia. Con él entramos en el terreno de la música electroacústica más académica gracias a un experimento sonoro de gran profundidad en el que una serie de ruidos electrónicos dibujan un paisaje cuya gravedad se acentúa con la presencia de un intenso “drone”.

“Acerca de tus palabras” - La siguiente parada la hacemos de la mano de la madrileña Edith Alonso, una de las artistas con un curriculum más impresionante de todas las recogidas en la colección. Pianista, guitarrista, saxofonista, bajista, intérprete de jazz, de punk rock, estudiante en algunos de los centros más importantes de la vanguardia europea como el GRM o el IRCAM. En su pieza, publicada como parte del trabajo “Upon a Fading Gleam” escuchamos la voz de Evangelie Kontou recitando algunos pasajes en griego como parte de una red sonora en la que escuchamos efectos electrónicos, piano preparado, percusiones y algunos sonidos más que no somos capaces de identificar. La segunda mitad de la pieza es más ambiental y las voces aparecen procesadas de múltiples formas en lo que se nos antoja una clara herencia de su formación en el GRM fundado por Pierre Schäffer y Pierre Henry en los años 50.

“Remixing Al” - Poco podemos decir aquí de Eduardo Polonio, una de las figuras fundamentales en la música de vanguardia española de las últimas décadas, tanto en solitario como colaborando con otros. Su aportación al disco sigue la misma linea de pertenencia a la vanguardia más académica de todas las composiciones anteriores, quizá con un uso mucho menos acusado de los recursos electrónicos y un difuso toque jazzístico. Escuchamos a los integrantes del Ensemble Neue junto al Grupo Vol ad Libitum que interpretan todo tipo de instrumentos “convencionales”, desde flautas y saxofones a cuerdas, piano o arpa a los que, en el segmento final, se suma la electrónica.

“The Beat on the Table” - Escondido a veces bajo su pseudónimo “Pangea”, Juan Antonio Nieto es otra figura imprescindible de la escena más experimental de nuestro país aunque en su haber hay también colaboraciones con grupos como La Dama se Esconde o Aviador Dro. Nos deja aquí una pieza de “dark ambient” en la linea de los trabajos del belga Dirk Serries o de Steven Wilson cuando opera bajo el nombre de Bass Communion.

“Voyelles” - Quizá más conocido por su labor como director y presentador de Ars Sonora en Radio Clásica, Miguel Álvarez-Fernández tiene una extensa trayectoria como compositor e intérprete. Le escuchamos aquí en una obra elaborada junto a Sandra Santana, poetisa y recitadora con la que coincidió en la Residencia de Estudiantes. Su pieza es una de nuestras favoritas del disco y está basada casi por completo en voces sintéticas modificadas de todas las formas imaginables con la ayuda de la tecnología, duplicadas, desdobladas en diferentes pistas que dialogan entre sí. En algunos momentos éstas se combinan con la de José Iges, compositor y artista que precedió al propio Miguel al frente de Ars Sonora. Ambas voces forman “loops” rítmicos e incluso llegan a fundirse con los del clásico “O Superman” de Laurie Anderson.

“Guerras de 4ª Generación” - El vigués Durán Vázquez esta representado en el disco con un inquietante collage sonoro en el se mezcla el ruido blanco de las retransmisiones radiofónicas con el ruido mediático de los boletines informativos de distintas cadenas ofreciendo noticias bélicas como una más de las partes de las llamadas “guerras de 4ª generación”, quizá la más importante: la propaganda.

“Suite pour Saxophone Tenor SOLO_Ops Opus 2” - Josep Lluis Galiana, valenciano, se define como saxofonista, improvisador, escritor y editor. En la suite hace gala de un virtuosismo y un dominio superlativo de su instrumento, al que arranca sonidos extraordinarios y poco convencionales. Con esta obra en cinco movimientos se cierra el primer disco de “En Alas del Sonido”, el más arriesgado y difícil de digerir para el oyente no habituado a las músicas más avanzadas.

CD 2

“Nazaré” - Pablo Cobollo es un poeta, cantante y director de cortometrajes que ha conseguido fusionar todas estas caras en un espectáculo multimedia que ofrece en sus actuaciones habituales. En su tema nos brinda una interpretación intensa con su particular forma de cantar en una lenta pieza rock con protagonismo de los teclados dedicada a la población costera portuguesa de Nazaré.




“Nocturno” - Vamos ahora con un viejo conocido de los seguidores del blog: Sebastian Wesman. El artista interpreta su violín entre los cantos de los pájaros del bosque y rumores marinos grabados en su ciudad de residencia, Tallin. En la composición se combinan fragmentos en los que las cuerdas son pellizcadas con otros interpretados  del modo convencional. También hay espacio para algunas percusiones en forma de campana que dan a la pieza un toque diferente desde el momento en que aparecen. Un tema extraordinario como todo lo que hace su autor.

“Stratos” - íO es el dúo formado por Ana Béjar y Carlos Suero. Ana apareció como solista por aquí en los meses pasados pero este corte no tiene nada que ver con lo que sonaba en “The Good Man”. Lo que aquí escuchamos es una magnífica pieza ambiental, oscura por momentos, sobre la que Ana pone textos y voz de un modo susurrante que ayuda a amplificar la inquietante atmósfera creada por los teclados de Carlos.




“IV” - José Gallardo es la mente que se encuentra detrás del proyecto Música Inmobiliaria. Su participación en el disco es un tema electrónico basado en un ritmo continuo de percusiones que van creciendo continuamente al mismo tiempo que se desarrolla una melodía sintética y cambiante. Conforme avanzamos en la pieza escuchamos efectos electrónicos que enriquecen una composición que podríamos comparar, estilísticamente, con los trabajos más recientes de bandas como Boards of Canada.




“Meet me on the beach” - James Forest, uno de los artistas que más ha sonado en nuestro equipo de música en los últimos meses, no podía falta en esta recopilación. Participa con una canción incluida en su penúltimo trabajo. En ella, sobre una caja de ritmos en modo rumba, escuchamos su sugerente guitarra preparando el terreno para su voz, siempre delicada y personal. La electrónica tiene menor peso que en el disco que comentamos aquí recientemente pero ocupa su lugar, especialmente en el tramo final del tema.




“Oasis Iris” - Tenemos un cariño especial a la música de Carlos Izquierdo, el primer artista de Luscinia Discos que conocimos y comentamos en La Voz de los Vientos. Su estado de inspiración sigue manteniendose con respecto a los primeros trabajos suyos que conocimos y en esta pieza de piano solo queda de manifiesto. “Oasis Iris” es una composición delicadísima de una sencillez abrumadora y uno de los mejores momentos del disco.

“Y no está bien” - Javier Colis es un clásico del panorama musical español. En su canción, marcada desde el comienzo por un hipnótico ritmo de bajo, escuchamos guitarras agresivas con reminiscencias “crimsonianas” y un texto enigmático y de gran carga poética.




“It Doesnt' Matter” - Yasushi Miura bajo la denominación de Number 42 es un artista electrónico cuyo campo es la “8-bit music”, es decir, música realizada imitando los sonidos de las viejas videoconsolas y juegos de ordenador de los años ochenta. En su caso, trabaja principalmente a través de su Nintendo DS. Su aportación a la recopilación es un tema frenético que podrían haber firmado artistas como Aphex Twin o Squarepusher. Un contraste tremendo con respecto al resto de propuestas del disco a la vez que una apuesta arriesgada y atractiva al mismo tiempo. Hoy en día nadie debería poder quejarse de la falta de medios si tiene un mínimo de creatividad. Esta pieza es la prueba de lo mucho que se puede hacer sencillamente con ideas interesantes.

“O Cotidiano de HoRAcio” - Elefante Branco es el nom de guerre del brasileño Marcelo Armani, dueño de una propuesta audiovisual muy particular basada en la electrónica. La pieza es una sucesión de “loops” vocales e instrumentales que forman ritmos mecánicos con un punto industrial. La aparición de las marimbas sumandose al conjunto nos hace pensar casi inmediatamente en Steve Reich aunque la propuesta de Elefante Branco, a duras penas podría catalogarse como minimalista.

“Pequeña Sonata Insectario” - El argentino Adrían Juárez fue ya uno de los artistas más atractivos de ruidemos.org, la web que más tarde dio paso a Luscinia Discos como editora ya en formato físico. La propuesta que presenta aquí es una preciosidad. Una cajita de música con un trabajo de orfebrería musical de una delicadeza inigualable dividida en cinco movimientos. Una pieza para reconciliarse con la vida.

“Aquatic Beings (remix)” - Senmove firma una remezcla en clave IDM del tema Aquatic Beings de Dear Sailor, el proyecto electrónico del guitarrista Lee Bernal (músico que ha tocado estilos tan distintos como el jazz con su Lee Bernal Trio). El resultado es un excelente tema ambiental lleno de ritmos sincopados que parte de unos escuetos acordes de piano para construir una atmósfera envolvente y llena de capas.

“Long Skirt Piston” - Julien Elsie es el encargado de cerrar el disco con una breve canción que parece partir de los sonidos sucios del grunge de Seattle para combinarlos con el country moderno de Lambchop o Smog. Su voz grave se adapta como un guante a las estrofas sinuosas de un tema apto para ilustrar los inquietantes capítulos de “True Detective”.

Nuestro primer contacto con Luscinia Discos fue hace ya algún tiempo a través de la música de Carlos Izquierdo. Desde entonces, cada artista que hemos descubierto en su catálogo nos ha sorprendido un poco más. La variedad que en ellos hemos encontrado nos ha ido revelando un paisaje sonoro de una amplitud que jamás habríamos imaginado en un sello cuyas dimensiones no fueran las de una multinacional. Lejos de centrarse en un género concreto, Sarah Vacher ha optado por poner como único límite de Luscinia la calidad al margen de tendencias y clasificaciones. Eso explica la vigencia de su propuesta después de unos cuantos años de trayectoria, que esperamos que sólo sean el principio de una historia mucho mayor.

Si deseais profundizar en el catálogo de Luscinia Discos, “En Alas del Sonido” puede ser un punto de partida perfecto para orientar vuestra búsqueda.

jueves, 13 de agosto de 2015

Carlos Izquierdo - Campo Cero (2014)



En ocasiones hacemos las cosas al revés de como deberían hacerse si entendemos el rigor cronológico como una regla a seguir de modo fiel. Unas veces esto ocurre porque no utilizamos ese criterio más que como una cierta guía que sirva de orientación a la hora de presentar a algunos músicos aunque siempre es secundario. En otros casos, como el que nos ocupa, es un hecho que tiene que ver con el momento en que accedemos a un artista en particular.

Hoy estamos ante una de estas situaciones. Conocimos la música de Carlos Izquierdo hace relativamente poco tiempo y lo hicimos con su segundo disco, “Ciel de Lucioles”. Como solemos hacer cuando una música nos llega de una forma especial, quisimos saber más de Carlos y comprobamos que había un disco publicado anteriormente con el que no dudamos en hacernos enseguida. “Ciel de Lucioles” ya tuvo su espacio en el blog y es ahora el turno de “Campo Cero”. Desde el momento de su concepción este es ya un disco especial. Carlos quiso acercar su música a la naturaleza pero en un sentido literal. Cuando lo más sencillo habría sido recurrir a efectos de sonido añadidos en el estudio con posterioridad, nuestro artista decidió sacar el piano al bosque y grabar allí, en directo, con los micrófonos abiertos a cualquier sonido que allí se produjera. Puede parecer absurdo pero lo cierto es que la decisión fue de lo más afortunada: en muchas ocasiones los sonidos añadidos en estudio distraen al oyente reduciendo su atención hacia la propia música. Por algún motivo, cuando escuchamos aquí a la propia naturaleza en tiempo real, transcurriendo junto a las notas del piano de Carlos, lejos de diluir nuestra apreciación del sonido, la magnifican de un modo casi mágico. Podemos afirmar que, al igual que “Ciel de Lucioles” era un disco para piano y violín, “Campo Cero” lo es para piano y naturaleza ocupando esta última un plano sutil, delicado y muchas veces inapreciable. Tras varias escuchas del disco se puede llegar a ignorar pero estamos seguros de que, de no estar ahí, lo notaríamos enseguida.

El disco fue grabado en el verano de 2013 con la ayuda de Nacho Córdoba en la producción. Se publicó en su momento en formato digital y en el pasado mes de diciembre apareció por fin en CD a través del sello Luscinia Discos.

Carlos Izquierdo


“A veces palabra” - Con una sencillez pasmosa comienzan a sonar las primeras notas del disco que ya nos preparan para algo diferente. Tras una serie de repeticiones con variaciones muy leves, entramos en una segunda parte más reflexiva en la que reconocemos a un artista de gran sensibilidad y lleno de inspiración. El ciclo tiene lugar una segunda vez de forma abreviada para concluir así esta primera composición.

“Olas e impulsos” - De un modo similar transcurren los primeros instantes de la siguiente pieza que, sin embargo, va acelerándose poco a poco al mismo tiempo que la melodía gana en solidez. Las formas y ritmos emparentados con el vals nos recuerdan a artistas que caminan por terrenos similares como nuestro admirado Roger Eno lo que habla muy bien de la impresión que nos causa la música de Carlos.

“Puentes espiral” - Un punto obsesivo se revela en el insistente pulso que gobierna este tema, heredero quizá del primer Mertens al que nuestro músico sabe añadir una melodía insistente con la resolución de quien no duda de lo acertado de sus convicciones. Una composición fantástica ante la que poco más podemos añadir.



“Los afanes curiosos” - Los amplios silencios que ocupan el espacio entre notas en los primeros instantes de la pieza juegan un papel tan importantes como la propia música y nos sitúan en el estado de ánimo preciso para disfrutar de la melodía que se despliega a continuación en la que reconocemos gestos y actitudes comunes con otros artistas habituales en el blog como Tiersen y, en menor medida, Einaudi.

“Lugares comunes” - Una virtud no siempre apreciada en su justa medida en músicos como Carlos es la austeridad. No es fácil renunciar a la posibilidad de incorporar más notas, de “demostrar” al oyente de qué se es capaz y la tendencia natural para lograrlo es la de buscar la dificultad. Gran error en el que Carlos Izquierdo no cae. Como ocurre con los grandes conversadores, la mayoría lo son, no sólo por lo que dicen sino por cómo escuchan a su interlocutor. En este caso, evidentemente, no hay interacción entre músico y oyente pero sí se nos ofrece ese espacio en el que poder saborear con deleite todos y cada uno de los matices de la interpretación.

“El bosque alado” - Es posible que sea esta la pieza más impresionista del disco, aquella en la que la herencia de Satie y otros músicos similares se abre paso con mayor nitidez. Es uno de los cortes más breves del disco pero también de los más bellos y concisos en el que la fuerza de la música vale por mil imágenes.



“Lo posible” - Hay una nueva generación de compositores minimalistas en cuyo estilo encajaría muy bien este tema que comparte muchas de las características de la música de Jeroen Van Veen aunque también de autores más veteranos como Harold Budd. Se trata de una pieza en la que repetición, unida a un ritmo extremadamente lento, consigue detener el tiempo por unos instantes como en esos anuncios de televisión en los que la acción queda congelada y sólo uno de los elementos presentes sigue actuando con normalidad hasta construir un paisaje irreal del que no es posible despegar la atención.

“De tacto preciso” - En cierto modo, encontramos en esta pieza una relación directa con la primera del disco, una despedida que se confunde con un saludo, un momento que no quieres que llegue pero al que una vez ahí, no quieres renunciar en modo alguno. Ese es el temor que nos invade cuando pulsamos la tecla “play” del reproductor: llegar al final del disco.


Afortunadamente, siempre tenemos la opción, llegados al punto al que nos referimos un poco más arriba, de volver a iniciar la escucha del disco en la seguridad de que, por mucho que se trate de la misma grabación, algo habrá cambiado; matices que nos pasaron inadvertidos antes se revelarán ahora evidentes y así cada vez que disfrutamos de este magnífico trabajo. Precisamente esa es una de las características de la buena música: su capacidad para sorprender al oyente incluso tras varias escuchas. Carlos lo logra en “Campo Cero” como también lo hacía en “Ciel de Lucioles”, discos ambos que os recomendamos muy especialmente y que pueden disfrutarse en el canal de youtube del propio artista. Ambos trabajos están disponibles en la web de Luscinia Discos.

Os dejamos con Carlos tocando en directo uno de los cortes del disco:

 

jueves, 30 de abril de 2015

Carlos Izquierdo - Ciel de Lucioles (2014)



Dirigimos nuestra mirada hoy en el blog hacia tierras de Levante, concretamente hasta Alicante desde donde nos llega el segundo trabajo discográfico de Carlos Izquierdo. Se trata de un músico que ha transitado por los caminos más diversos, investigando en el lado más experimental de la música, en el sonido puro que reside en los objetos más insospechados como los juguetes o los instrumentos modificados, en la electrónica y en el puro ruido. También ha coqueteado con el jazz y con la clásica aunque a la hora de grabar se decide, por ahora, por unos estilos y tendencias muy determinados.

Su música actual, la que “fluye” ahora, utilizando la palabra usada por él mismo para hablarnos de ella, describe la trayectoria de un funambulista en su recorrido por el imaginario cable tendido entre John Cage y Olafur Arnalds utilizando a Erik Satie de pértiga. Sin haber escuchado sus trabajos más experimentales, las referencias estilísticas que leemos sobre sus inicios hacen que la mención de Cage no nos resulte extraña. Siendo el norteamericano y el francés dos compositores admirados por nosotros y con cierta presencia en el blog, tanto con su obra propia como a través de su influencia en otros músicos, tarde o temprano teníamos que llegar a conocer a Carlos.

Su primer trabajo apareció el 2013 en el sello Luscinia, una iniciativa maravillosa en la que se dan cita estilos musicales tan minoritarios como fascinantes, nombres aún desconocidos para nosotros y artistas de la talla de Eduardo Polonio. Un digno sucesor en el tiempo de sellos casi míticos hoy como aquel Linterna Música de la década de los ochenta con el que intuimos muchas similitudes estéticas y estilísticas. Hablaremos más adelante, seguro, de ese primer disco para piano solo titulado “Campo Cero” pero ahora nos quedamos con el más reciente. “Ciel de Lucioles” aparece en diciembre del año pasado y recoge seis composiciones para piano y violín. Fue grabado en Canadá con la participación de la violinista Amélia Quessy.

Material promocional de la reciente gira europea del músico.


“Dessiner la pluie” - El piano parece titilar como las luciérnagas del título del disco jugando alrededor de un pequeño grupo de notas. El instrumento tiene un eco particular, quizá fruto de alguna de esas manipulaciones tan del gusto de nuestro admirado Cage. Cuando aparece el violín, gélido, inquebrantable, desgranando notas aceradas y cortantes que consiguen envolvernos en una atmósfera nocturna, tan hostil como la de los bosques canadienses cuyos cielos a buen seguro inspiran este trabajo, se completa el sortilegio.



“Equilibrio” - Sin alteraciones ni sobresaltos continúa el trabajo mientras nos adentramos en la segunda pieza del mismo, una frágil melodía de piano que nos recuerda al Yann Tiersen de la banda sonora de “Goodbye Lenin” en cuanto a su estructura y evolución. Una miniatura (todas las piezas del disco lo son) de excelente factura, muestra clara de que que el talento no tiene mucho que ver con el exhibicionismo vacío y sí con la sensibilidad.

“Pulso camino” - Es prodigioso el modo de construir sus piezas de Carlos Izquierdo, transitando siempre por el estrecho borde que separa lo delicado de lo endeble, sin llegar a caer en lo segundo. El piano aquí insiste una y otra vez en una serie de motivos lentos que se apoyan en largas notas sostenidas del violín para evitar caer al vacío. La influencia de Satie se nos revela aquí de un modo mucho más evidente que en el resto del disco pero nunca entendida como imitación sino como guía de viaje.

“Voces inmensas” - Quizá sea esta la pieza más lírica del disco, aquella en la que se busca de forma más clara esa voz que acompaña a la pulsación continua. Surge la faceta más minimalista de Carlos, especialmente en la segunda parte en la que el piano invita al violín a acompañarlo y este responde con una disimulada queja que se repite obstinadamente como ocurría en otras piezas maravillosas de alguno de nuestros autores favoritos. Pensamos, por ejemplo, en Wim Mertens y su “Multiple 12”.

“La danse des voyageurs” - Otra vez el eco, la reverberación inimitable de un piano afinado de un modo diferente, como quien es despeinado por la brisa mientras mira al horizonte, nos conduce apaciblemente de la mano del violín por una danza onírica, en la que ambos bailarines se elevan sin darse cuenta para terminar flotando en medio de un cielo ¿por qué no? cuajado de luciérnagas.

“Imagina paisajes” - Cierra el disco un tema que invita a pensar en la siguiente etapa del camino, una pieza diferente, más rítmica y concisa. Amanece quizá, y el viajero tiene que recoger sus cosas, levantar el campamento, decir adiós a las parpadeantes luces que lo acompañaron en la noche y proseguir su camino. ¿cómo será la siguiente etapa? el tiempo lo dirá pero como decían los más ilustres viajeros, el destino importa menos que el viaje en sí.

Carlos acaba de regresar como quien dice de una gira por Alemania y Polonia que sirve para darle a su trabajo una proyección internacional que, sin duda merece. El suyo es un nombre que tendremos que apuntarnos en un lugar destacado para seguir sus pasos futuros que no son ya los de una promesa sino los de una realidad verdaderamente interesante a la que no hay que perder la pista. Sus dos trabajos están disponibles en la web de Luscinia y tienen una presentación tan delicada que hace que deban ser tratados con una sensibilidad pareja a la que el propio Carlos pone en sus interpretaciones. No son simples discos sino objetos preciosos a preservar en el lugar más confortable de nuestra discoteca.

Como despedida, citamos un revelador párrafo extraído de la cubierta del disco: “así esta música que no lo muestra todo pero señala el camino”.

Podéis escuchar todo el disco en el canal de youtube de Carlos y adquirirlo el la web de Luscinia. Mientras tanto, os dejamos con una muestra de la música del artista en directo: