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lunes, 13 de febrero de 2017

Jorge Granda - Opus 5 (2015)



Poco después de publicar “Filmworks”, a finales de 2013, Jorge Granda nos hablaba de su próximo proyecto en el que quería centrarse en la electrónica y en un enfoque más ambiental del que había tenido hasta aquel momento. El músico asturiano ha trabajado siempre orientado a la música para cine, un mundo complicado en el que se ha abierto camino de modo que sus composiciones forman parte ya de los créditos de más de veinte películas, incluyendo algún largometraje y varios documentales.

Su nuevo trabajo discográfico, titulado de una manera bastante sencilla como “Opus 5”, recoge parte de la música que ha grabado en estos años para la pantalla junto con varios temas inéditos pertenecientes a lo que él llama su “vertiente de autor”. El disco comenzó a tomar forma a su regreso de los Estados Unidos tras su segunda nominación a los Hollywood Music in Media Awards. Con unas cuantas ideas nuevas, Jorge montó un estudio privado en Oviedo, se hizo con algunos sintetizadores y librerías de sonidos.

La evolución tecnológica ha sido clave para la elaboración del disco. La posibilidad de tener un estudio portátil en un ordenador ha posibilitado que el músico hoy en día pueda componer y grabar, virtualmente en cualquier lugar y situación pero no sólo eso. Antes, el artista tenía que desplazarse a un estudio de grabación junto con los músicos que fueran a participar en el disco. Ahora puede llevar el estudio consigo a donde quiera y trabajar con otra gente en otros lugares y eso es lo que ha hecho Jorge Granda con la idea de enriquecer el disco con puntos de vista ajenos. Así, “Opus 5” contiene música mezclada en tres estudios distintos, dos en Madrid y el tercero en Valencia. Con una única excepción, todos los instrumentos del disco han sido interpretados por Jorge.

“Bay of Biscay” - En su anterior disco, “Filmworks”, Granda incluía varios títulos con referencias a lugares geográficos, tendencia que continúa con la apertura de “Opus 5”. La pieza comienza con una serie de capas de sonido entre las que se filtra un breve apunte rítmico a base de una secuencia grave acompañada de un pulso electrónico. Hay voces sintéticas que aparecen en la mezcla poco antes de la aparición de la melodía principal, un tema sencillo formado por unas pocas notas pero que consigue evocar muchas cosas. En el tramo final vuelven a aparecer las secuencias y se recupera el tema central durante unos instantes.

Imagen incluida en el libreto del CD.


“The West Side” - El segundo corte del disco apuesta por una sonoridad más variada aunque el punto de partida es similar. Tenemos largas notas que se prolongan en el tiempo mientras aparecen nuevos sonidos que enriquecen la mezcla. La segunda parte de la pieza es la más interesante con la aparición de esbozos melódicos que nos hacen pensar en una evolución que no llega cuando concluye la pieza.




“Vidas Eléctricas” - El siguiente tema es, quizá, el más convencional del disco. Basado en una secuencia en la linea de la “escuela de Berlín”, la entrada del bajo y la batería (interpretados por Iván López y Pere Munuera) nos llevan a terrenos similares a los explorados por Michel Huygen con su proyecto Neuronium en los años ochenta y noventa, más centrados en la melodía que en las texturas sonoras.

“Key to Heaven” - Primera de las dos piezas que formaron parte de la banda sonora del cortometraje “Mind Stroke” de Chester Wilder. En ella escuchamos de nuevo ambientes electrónicos muy elaborados pero también la guitarra de Jorge, algo que echábamos en falta con respecto a anteriores proyectos. La pieza es muy breve y nos deja con ganas de un desarrollo mayor.

“City By Night” - El disco continúa evolucionando y mostrándonos nuevas facetas de la música de Granda. En esta pieza son los ritmos programados el soporte sobre el que escuchamos una melodía que suena muy espontánea, casi diríamos que improvisada. Los arreglos van ganando en complejidad con respecto a los cortes anteriores. El tema sabe a poco ya que concluye tras una vuelta al entramado sonoro con el que se abría la pieza que invitaba a una segunda improvisación.

“M is for Miracle” - Escuchamos otro de los trabajos para el cine de Jorge, concretamente para el corto del mismo título que formó parte de una recopilación de breves filmes de terror relacionados con la letra “m”. Como corresponde con la temática, Jorge compone una pieza muy oscura que crea una atmósfera inquietante al principio para ofrecernos un giro luminoso poco después.

“The Search” - Otra banda sonora, en este caso para el corto “Malas Vibraciones”. Granda utiliza sonidos orquestales con abundantes “pizzicati” en una composición muy interesante que es una de nuestras favoritas de todo el trabajo. El músico asturiano encaja a la perfección las distintas secciones de la orquesta durante los escasos dos minutos de duración de una pieza que reclama un desarrollo mucho más amplio, aun siendo un tema extraordinario.




“Mind Stroke” - El segundo tema de la banda sonora de “Mind Stroke” que suena en el disco es el más cercano al estilo de los trabajos anteriores de Jorge Granda, con ritmos fronterizos en su guitarra que aportan un gran misterio a una composición que es la más breve del disco.

“Constellations” - Volvemos a la electrónica más pura con el que es otro de los grandes temas de todo el trabajo. Por momentos, la vertiente melódica nos recuerda a los discos más populares de Suzanne Ciani en el sello Private Music. Jorge Granda alcanza aquí momentos de gran inspiración que nos dejan el mejor sabor de boca antes de afrontar la escucha del último corte del disco.




“Imaginary Worlds” - El tema continúa en la misma linea que su predecesor, con un toque romántico en el comienzo que, de la mano de las angelicales voces electrónicas que escuchamos a continuación evoluciona hasta convertirse en una auténtica fiesta, especialmente cuando aparece la percusión. La segunda parte del tema es bien distinta pero igualmente brillante y con ella concluye un trabajo revelador.




Si hay algo que nos ha gustado especialmente de este “Opus 5” es la capacidad que demuestra su autor para trabajar con registros musicales muy diferentes consiguiendo provocar estados de ánimo opuestos escuchando una u otra pieza del disco. Después de “Filmworks” nos sorprendió mucho la declaración de intenciones de Jorge Granda cuando mostraba su interés por abrazar la electrónica y el “ambient” en sus próximos proyectos. Nos parecía un terreno muy diferente al que había pisado en aquel disco aunque escuchando ahora el resultado vemos que el paso ha sido acertado.

“Opus 5” viene presentado en un precioso digipack cuya tirada es limitada. Para adquirirlo podéis dirigiros a la web del propio músico.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Jorge Granda - Filmworks (2013)



No es la primera vez que nos encontramos un caso similar al del disco de hoy y tampoco es un tema nuevo en el blog. Nos referimos a los músicos que parecen haber llegado en el momento menos adecuado a un mercado realmente complicado. El autor que hoy tenemos aquí podría haber publicado sus discos en un sello como Windham Hill sin ningún problema de haber nacido 25 o 30 años antes. Los ochenta fueron un campo de cultivo fantástico para las músicas instrumentales que se dio en agrupar bajo la insustancial denominación de “new age” y por todas partes aparecían artistas de diverso talento que publicaban sus discos arropados bajo esa nueva etiqueta. Como ocurre cuando la oferta musical de un determinado género es abundante, pululaban en aquel tiempo artistas de muy limitado valor musical que, a pesar de ello, disfrutaron de una carrera comercial de cierta importancia.

Hoy la situación es la contraria. Si todos los géneros musicales tienen que pelear a muerte para hacerse un hueco en las estanterías de las cada vez más escasas tiendas de discos, más complicado es aún el panorama para los artistas que cultivan estilos minoritarios. Si hablamos de música instrumental, acústica y con un escaso uso de sintetizadores y demás parafernalia electrónica el panorama que se le presenta al músico es francamente desolador a la hora de abrirse hueco. Una alternativa interesante para expresar todo eso que tienen dentro es la que les ofrece el cine en su sentido más amplio que abarca tanto las grandes producciones como cortometrajes más minoritarios o spots televisivos. No es extraño encontrar músicos de un extraordinario talento dedicándose a este tipo de música. Sin duda, algún lector pensará que eso ha ocurrido siempre, incluso en los momentos de mayor éxito comercial de la “new age” y tendremos que darle la razón pero no es menos cierto que en aquellos años no era tan difícil publicar un disco de estas características y sólo hay que repasar nombres de artistas españoles que publicaron música instrumental en los ochenta y los noventa y, a continuación, hacer un ejercicio similar con los últimos años. El desequilibrio entre ambas listas probablemente sea del orden de 10 a 1. Como nos negamos a pensar que el talento ha muerto, sólo podemos concluir que la agonizante situación del mercado musical es la que nos está privando de disfrutar a un buen número de artistas que no consiguen el hueco que merecen en los medios.

Jorge Granda, músico ovetense, tomó contacto con la música desde muy pequeño aprendiendo de su madre, pianista, los conceptos básicos del solfeo aunque no llegó a seguir una enseñanza formal en el conservatorio. En la adolescencia se inclinó por la guitarra y tocó en varios grupos de rock lo que no le hizo descuidar un aprendizaje con músicos de la talla de Chema Vílchez, por poner sólo un ejemplo. Aunque toca varios instrumentos, se identifica principalmente con la guitarra y confiesa que los discos de Pat Metheny para ECM le cambiaron la vida, musicalmente hablando. Granda es, además, un viajero vocacional y, a juzgar por los títulos de muchos de los temas incluidos en sus discos, varios de los lugares y situaciones en los que se ha encontrado a lo largo de esos viajes, le han inspirado temas concretos, como comprobaremos en el disco que hoy comentamos.

Aunque la carrera de Granda acaba de comenzar, como quien dice, hace unos pocos años, ya ha alcanzado algunos hitos muy reseñables. Hace menos de un mes, asistía en calidad de nominado a la gala de los Hollywood Music in Media Awards (los mismos que ya citamos en nuestra entrada anterior cuando hablamos de Jo Blankenburg). La cita, al margen del premio en sí, supone una excelente oportunidad para hacer contactos e introducirse poco a poco en un mundo como el de la música para cine, complicado pero con infinitas posibilidades si se entra con buen pie. La composición nominada abría el anterior disco del artista, “Muzak” y llevaba el muy cinematográfico título de “La Buena Estrella”, algo que esperamos que acompañe la carrera de Granda en el futuro. Simultáneamente a la noticia de la nominación, el músico ultimaba los detalles de la publicación del que ya es su nuevo disco, aparecido en CD hace unos pocos días y que ya estaba disponible en otras plataformas desde hace algunas semanas. El disco lleva por título “Filmworks” y, contrariamente a lo que podríamos pensar por el título, no es una recopilación de trabajos para la pantalla al uso sino, en palabras del propio autor “una banda sonora autoencargada”. Gran parte de la inspiración para el mismo llegó durante una estancia de varios meses en las Highlands escocesas, algo que podemos intuir en algunos de los títulos del disco y que nos cuenta Jorge en los propios créditos del mismo.

Intervienen en el disco, además de Jorge Granda (guitarras acústicas, sintetizadores, bajo, xilofón y piano), Pablo Luis Pravia (batería, percusión), Javier Fernández Domínguez (piano en tres de los temas) y Eduardo Suárez, también conocido como Borealis Northfolk, (guitarra solista en “Costa Concordia”). Como técnico de grabación cuenta con la presencia de Xel Pereda, miembro del legendario grupo de folk asturiano Llan de Cubel.

Imagen de Jorge Granda.


“The Roots” – Una mezcla de guitarras y piano abre el disco de una forma muy dinámica. Con la adición de la percusión y unos pequeños toques electrónicos tenemos completo el cuadro que sirve de presentación. Poco a poco se va construyendo una melodía realmente atractiva que se muestra al completo superado el ecuador del tema. Un fantástico modo de abrir un disco prometedor que, como señalábamos al comienzo, no tiene nada que envidiar a la mayoría de las composiciones que poblaban los discos de nuestro admirado sello Windham Hill en los ochenta.

“Paradise” – Y es precisamente a William Ackerman y a Michael Hedges, fundador y mayor exponente de Windham Hill en sus primeros años a los que nos recuerda más el tratamiento de esta composición. Una preciosa pieza centrada, como todo el disco, en la guitarra y el piano. Sin duda es una de nuestras composiciones favoritas del trabajo y en la que la sensibilidad de Granda se pone de manifiesto de un modo más claro. Algunos detalles como las cuerdas sintéticas que suenan de fondo y que nos recuerdan el sonido del clásico mellotron, nos muestran el cuidado extremo con el que todo está grabado en “Filmworks”.

“Quarter of Dollar” – Granda se atreve ahora con una incursión en los ritmos latinos de un modo que nos hace acordarnos inmediatamente de Carlos Santana. No es Santana uno de nuestros artistas favoritos precisamente pero ello no es óbice para que la pieza de Granda nos parezca muy lograda a pesar de tocar estilos no muy en sintonía con nuestros gustos particulares.

“Bossanova’s Port” – Seguimos con aires latinos pero girando nuestra vista hacia tierras brasileñas con una bossa nova algo acelerada con la que Granda hace su particular homenaje a una música cuya riqueza hace necesaria aún una exploración en profundidad. Brasil ha enamorado a músicos de todo tipo y es una de las influencias principales de Pat Metheny por lo que no sería de extrañar que venga de ahí el interés de Jorge por estos ritmos.

“The City of Plymouth” – Una cadenciosa guitarra abre con sus suaves acordes otra composición que, si bien en el comienzo nos vuelve a remitir a la obra de William Ackerman, enseguida se transforma mediante la aparición de distintas capas de sonidos electrónicos en algo mucho más complejos. Todo ello se complementa con un recurso tan manido como el ruido de oleaje pero que aquí está perfectamente integrado en la pieza (de hecho, el ritmo de las olas forma parte de la pieza del modo más natural). Además, la Plymouth del título es uno de los puertos más importantes del Reino Unido y el mar es, por tanto, un elemento imprescindible. Sabiendo, además, que parte de la inspiración del disco proviene de una estancia del músico en las tierras altas escocesas, no sería aventurado suponer que Plymouth fue el punto de entrada de Granda en las islas para ese viaje.



“Highlands” – Precisamente a las tierras altas está dedicado el siguiente corte del disco que es tambien uno de nuestros favoritos. Con algo tan simple como una guitarra, unos añadidos de percusión en la primera parte y unos sutiles sonidos electrónicos en la segunda, Granda construye una pieza sensacional, serena y de gran delicadeza.

“Crossing the Bosphorous” – Una nueva referencia geográfica en el título nos lleva hasta Estambul aunque en ningún caso Granda utiliza la excusa del lugar para valerse de formas musicales locales sino que todas las composiciones tienen su sello propio. Apreciamos, eso sí, una cierta influencia en cuanto al sonido de otro de los músicos admirados por Granda como es Yann Tiersen.

“The Colour of the Sea” – Por un momento el autor aparca la guitarra centrándose en el piano como medio de expresión principal para regalarnos otra composición realmente inspirada, con un tratamiento minimalista de la melodía muy acorde con estos tiempos en los que abundan los pianistas que se acercan a este estilo para dar salida a sus ideas. erca del final de la pieza, ésta experimenta un giro brusco transformándose en algo parecido a una canción de cuna. Una miniatura realmente bella en la que queremos encontrar alguna influencia lejana de otro músico admirado por el autor y que también publicó en su momento en Windham Hill: Mark Isham.

“Algeciras” – Vuelve Granda a la guitarra en combinación con el piano en la que es otra de nuestras piezas favoritas del disco. Preciosa desde sus inicios, experimenta un cambio con la aparición de los sintetizadores cerca de la mitad del tema que lo convierte en algo sublime. Si alguna de las composiciones con referente geográfico en el título, toma prestado algún elemento del lugar al que hace referencia es esta “Algeciras” con las palmas que suenan en la parte central acompañadas de otras percusiones. En cualquier caso, es otra composición soberbia que nos hace ver con optimismo el futuro de su autor.



“Costa Concordia” – Cuenta Jorge que el tema fue compuesto durante una estancia en Grecia cuando contemplaba el gran crucero delante de él. Seguro que no imaginaba lo famoso que iba a hacerse el barco poco después por motivos nada agradables. La composición está protagonizada de modo casi absoluto por las guitarras y es una de las más rítmicas del disco. Como ocurre en líneas generales en todo el trabajo, la composición es un prodigio de equilibrio. Granda sabe emplear los elementos justos en cada momento sin caer en la tentación de saturarnos añadiendo instrumentos o sonidos efectistas pero que no aportarían nada a la pieza.



“Farewell” – El cierre es una pieza muy sorprendente comparándola con el resto del disco pero no tanto sabiendo que uno de los próximos proyectos del músico asturiano es grabar un álbum en clave ambient, con un mayor peso de la electrónica. De eso se trata en esta despedida: sintetizadores construyendo una ambientación y notas perdidas de piano esbozando una difusa melodía. Un cierre distinto y prometedor para uno de los mejores discos que hemos escuchado en el año que termina.

A lo largo del último año hemos reseñado decenas de discos en el blog pero pocas nos han hecho tanta ilusión como esta de hoy y la del disco de Neonymus semanas atrás por lo que tiene de emocionante escuchar artistas distintos, nuevos en cierto modo (Granda ya ha publicado un puñado de discos) y con mucho por decir aún. Podría sonar algo aventurado si decimos tras escuchar un disco de la calidad de “Filmworks” que lo mejor está por venir pero estamos convencidos de que es así y de que Jorge no tardará en mostrarnos más frutos de un trabajo bien realizado. Mientras tanto, el disco ya se puede adquirir en las principales tiendas online que solemos recomendar aquí:

amazon.es

fnac.es

No queremos despedirnos sin agradecer profundamente a Jorge su colaboración y amabilidad a la hora de respondernos a algunas cuestiones que le planteamos sobre el disco en los últimos días y sin desearle, simplemente, que tenga la suerte acorde con su talento. Con eso bastaría para edificar una carrera llena de éxitos en la música de cine, que es el camino que ha escogido pera el futuro. Podéis verle explicando éstas y otras cuestiones en el siguiente video:




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2 de enero de 2014:

Actualizamos la entrada con un regalo de reyes anticipado que nos hace el propio Jorge en forma de revisión de "El Color del Mar", uno de los temas del disco. Disfrutadla: