- Me refugié aquí para no saber nada de ellos, los de un lado y los de otro. Iguales en su fiereza y sinrazón. Iguales a la hora de destruirse y aventar todas las violencias.
- Hiciste bien. En momentos así, en los que se desatan las iras, hasta los tuyos son peligrosos, quizá los más peligrosos. A los otros los ves venir.
- Pero siempre te encuentran. Te encuentran siempre. No hay tierra suficiente en esta paramera para resguardarse cuando comienzan a apretar las gentes en las filas.