sábado, 5 de septiembre de 2026

El viernes de una Minita

 Venía con un viernes malo, la verdad. Renegando con el muerto que me dejó mí jefe y con retraso en el depósito del sueldo.  Pensando que hay que ser muy poco idóneo para manejarse así, en más de un sentido, y que los demás deba soportar el ninguneo de ayer que, aunque le dije mí parecer, siento que le hubiera tenido que decir más (pero no puedo). 

Había terminado de trabajar colapsada, con una energía pésima. Sin ganas de moverme. Solo con el deseo de irme a dormir. Enojada. Pero tenía facultad, hoy. Y no la puse en duda porque si me sentaba seriamente a pensar era el día o la semana más larga del mundo. 

Así que me vesti y me fui a cursar. Llegué tarde por cosas de la vida y me dije: "voy tarde pero voy sea como sea", para despejarme. Porque eso es lo que me gusta, y me hace bien.  

¿Y qué pasó? Volví muy feliz de la facultad. Recargada. Después de una clase compleja pero con la certeza de que es un hecho este segundo cuatrimestre en Sociales. 

Como no tenía mucho dinero por el problema de la corpo con los sueldos, volví en colectivo desde la facultad. No suelo hacerlo, porque mí facultad está cerca de un descampado y trato de salir pronto de ahí, pero esta vez no me quedo otra.  

Mientras iba a la parada a la salida de la clase pensaba que ojalá viniera el colectivo que me deja en mí ciudad ,aunque lejos de casa, porque tiene fama de tardar demasiado (y lo he vivido). Calculé que quizá si lo tomaba a las 22.00... 

Por suerte, cuando me acerque a la parada llena de gente que esperaba otros, me di cuenta que habilitaron un colectivo nuevo, un ramal especial, que me dejaba en una estación anterior a la de mí ciudad haciendo un recorrido muy directo.  Además, hasta tenía un inspector al que le pude preguntar sobre las paradas para ver si me servía y me dijo: "si, subí que en 5 sale".  Dicho y hecho. Me subí y pensé: qué suerte tuve. 

La cuestión es que por $1300 pesos pude tomármelo y fue una maravilla. Me resultó una alternativa práctica que desconocía y baratísima. Para un día como hoy, no podria haberme venido más a tiro.

Cuando me bajé de este nuevo colectivo, aunque no fue lo más lindo caminar por cierta parte del camino hasta tomarme el otro colectivo hasta el centro de mí ciudad; por suerte me encontré con varias personas andando. Así, no fui sola, que era lo que no me daba tanta confianza, pese a que estoy acostumbrada a manejarme sola y a arreglarmelas. 

Finalmente, llegué a mí casa casi a las 23.00 y mí gato me recibió sentándose arriba de la mochila. El día había cambiado por completo. 

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Veinteava