Conclusión: crítica política
Terry Eagleton es un crítico literario británico con gran trayectoria. En 1988
publica "Una introducción a la Teoría Literaria", una
obra editada por el Fondo de la Cultura Económica de Madrid. En el
desarrollo de este texto, manifiesta diversas consideraciones sobre la crítica
y la teoría literaria. En éste caso ahondará en las ideas
expuestas en el último capítulo del mismo: "Conclusión: Crítica
política".
Éste
versa respecto de una hipótesis fundamental, consecuencia de recorrido
teórico que planteó anteriormente: de qué trata la teoría literaria, para
qué puede ser provechoso ocuparse de ella, teniendo en cuenta que existen
cuestiones políticas o sociales mucho más relevantes. Al respecto, Eagleton introduce la relación entre política y teoría literaria, no
como dos temas distantes, sino íntimamente vinculados. En toda teoría, según su
mirada, habrá un componente político e ideológico que esté presente, independientemente de que se considere a la teoría en clave política o no; es decir que toda teoría que se refiera al significado, a los valores, al lenguaje; etc, está atravesada por la política. La presencia del vínculo entre crítica y política, según el autor, no es algo que se deba lamentar ni ocultar, sino, por el contrario, asumir; ya que, de otra manera, el encubrimiento de la presencia de la componentes políticos e ideológicos en el seno de la teoría, se puede interpretar como un punto de complicidad con esta última. Lo verdaderamente censurable, para Eagleton, es el tipo de política que está encubierta en la teoría y que, sabiéndolo o no, ha contribuido a sostener y fortalecer. Un ejemplo de ésto, es la visión de la teoría literaria moderna, en tanto se la considera un reflejo de los valores capitalistas de un sistema económico y social que prioriza al hombre individual respecto de lo social. Cuando el autor se refiere al concepto política - y lo asocia a la teoría literaria - hay que tener en cuenta que se entiende a lo político como la forma en que se organiza la vida social y las relaciones de poder que dicha organización supone.
Al referirse a las relaciones de poder, y el modo de organización de la vida social entorno a ellas, es importante tener en cuenta el rol que ocupan las instituciones educativas dentro de esta dinámica. Cabe decir que la representación del poder se ve en los Departamentos de Literatura que serán parte del aparato ideológico . Los teóricos pertenecientes a dichas instituciones serán los GUARDIANES DEL DISCURSO, en tanto se encargan de CONTROLAR EL MODO DE DECIR dentro del cual no tienen permitidos circular ciertos significados, valores o posiciones. Lo PENSABLE QUEDA REGIDO POR EL LENGUAJE Y LA APROBACIÓN RESPECTO DE ESTE MODO DE DECIR. Asociado a ésta noción, se constituye EL CANON LITERARIO. Éste, en su formación, sigue las normas propuestas por las instituciones literarias que responden, en su individualidad, a decisiones políticas pensadas variables según el momento histórico determinado.
A modo de conclusión tanto la crítica literaria como la institución académica y literaria, ejerce un poder que beneficia a los sectores dominantes de la sociedad y sigue reproduciendo sus valores.
II
En un segundo momento del texto, Eagleton, toma partido respecto de la idea de una teoría literaria pura. Teniendo en cuenta que para el autor no existe teoría literaria separada de la noción de política, a su vez vinculada con la ideología, la considera inexistente como tal, sólo un mito académico Sin embargo, no obstante esto, el concepto de teoría literaria pura puede entendrse como aquélla que se plantea desligada de la historia, de la política y de la ideología. Es decir, aquélla teoría que presenta verdades técnicas, axiomáticas, que favorecen y refuerzan los intereses particulares.
Por otra parte, la idea de una teoría literaria pura también será imposible de considerar teniendo en cuenta la vinculación que ésta puede tener con otros disciplinas. Si concebimos la teoría desde una perspectiva científica, como la encargada de evidenciar verdades, se deberá tener en cuenta el hecho de que no se está frente a un objeto de estudio definido.
III
V
Esto es todo por hoy... Mañana, seguimos con otro tema. Rindo dentro de poco. En cierto modo, están estudiando conmigo.
Feliz día del trabajador para todos.
Al referirse a las relaciones de poder, y el modo de organización de la vida social entorno a ellas, es importante tener en cuenta el rol que ocupan las instituciones educativas dentro de esta dinámica. Cabe decir que la representación del poder se ve en los Departamentos de Literatura que serán parte del aparato ideológico . Los teóricos pertenecientes a dichas instituciones serán los GUARDIANES DEL DISCURSO, en tanto se encargan de CONTROLAR EL MODO DE DECIR dentro del cual no tienen permitidos circular ciertos significados, valores o posiciones. Lo PENSABLE QUEDA REGIDO POR EL LENGUAJE Y LA APROBACIÓN RESPECTO DE ESTE MODO DE DECIR. Asociado a ésta noción, se constituye EL CANON LITERARIO. Éste, en su formación, sigue las normas propuestas por las instituciones literarias que responden, en su individualidad, a decisiones políticas pensadas variables según el momento histórico determinado.
A modo de conclusión tanto la crítica literaria como la institución académica y literaria, ejerce un poder que beneficia a los sectores dominantes de la sociedad y sigue reproduciendo sus valores.
II
En un segundo momento del texto, Eagleton, toma partido respecto de la idea de una teoría literaria pura. Teniendo en cuenta que para el autor no existe teoría literaria separada de la noción de política, a su vez vinculada con la ideología, la considera inexistente como tal, sólo un mito académico Sin embargo, no obstante esto, el concepto de teoría literaria pura puede entendrse como aquélla que se plantea desligada de la historia, de la política y de la ideología. Es decir, aquélla teoría que presenta verdades técnicas, axiomáticas, que favorecen y refuerzan los intereses particulares.
Por otra parte, la idea de una teoría literaria pura también será imposible de considerar teniendo en cuenta la vinculación que ésta puede tener con otros disciplinas. Si concebimos la teoría desde una perspectiva científica, como la encargada de evidenciar verdades, se deberá tener en cuenta el hecho de que no se está frente a un objeto de estudio definido.
III
La propuesta del autor en relación a la teoría literaria no
será oponerlas respecto de una teoría que sea propia más aceptable
políticamente. Por el contrario, se centrará en ver si es posible hablar de
teoría literaria sin asociarlo a la idea de que existe la literatura como
objeto de conocimiento distintivo, objetivo, y estable. Según su punto de vista, la teoría literaria
puede centrarse en fenómenos sociales que no sean, necesariamente, obras
literarias. La literatura, según Eagleton, será el nombre que los individuos le
dan a ciertos escritos ubicados dentro de las denominadas prácticas
discursivas. Su propuesta será la de una clase diferente de discurso que
incluye los objetos – literatura – e que tratan esas otras teorías, pero
transformándolos al colocarlos en un contexto más amplio. Sin embargo, al acercarse a ésta posición,
el autor pregunta si se perderá la particularidad de la teoría literaria en si
misma. La respuesta a ésta inquietud se centra en comprender que lo específico
del tipo de estudio se basaría en el interés por los efectos que producen los
discursos y por la forma en que los producen. Por eso, plantea el autor, no
será lo mismo leer un texto para informarse de un tema desconocido que leerlo
en clave analítica, es decir, considerando cómo está estructurado y organizo el
discurso, qué clase de efectos producen dichas formas o recursos en tales o
cuales lectores en particular y en determinadas situaciones. Su propuesta
se trataría, dicho de otra manera, de volver a la forma más antigua de la
crítica literaria: la retórica. Por su
parte, dicha disciplina se centrará desde la antigüedad hasta el siglo XVIII,
en la forma en que se constituyen los discursos con el fin de lograr
determinados efectos, dónde se los consume. Dichas prácticas, desde el punto de
vista de la retórica, se considerarán formas de poder y ejecución.
IV
Eagleton plantea que la literatura no existe. De esa noción,
en segundo término, se desprende la pregunta respecto a cómo sería posible que
exista entonces la teoría literaria. Y, a modo de respuesta posible a ésta
inquietud, explica que habrá dos formas para que una teoría literaria pueda definirse: la primera, en
función de sus métodos de investigación; la segunda, en
función del objeto particular que se aboca a investigar.
Respecto de la primera noción, nos dirá que cualquier teoría
que tenga la pretensión de definirse basándose únicamente en un método
distintivo estará condenada al fracaso. Con esto se refiere al hecho de que la
teoría literaria reflexiona sobre la naturaleza de la literatura y de la
crítica, por lo que intervienen múltiples métodos posibles a la hora de
elaborar un discurso crítico. Resultaría inconveniente
elegir sólo un método que funcione como distintivo, dejando a un lado la posible
intervención de otros más. Desde el punto
de vista de la metodología la crítica será un “no tema”.
Hay que tener en cuenta que tanto la crítica literaria como la
teoría literaria se refieren exclusivamente a cualquier forma de hablar - teniendo en cuenta, no obstante, un cierto
nivel de “competencia” - , sobre un objeto que será la literatura. Para
Eagleton el objeto será lo que distinga y delimite el discurso, siempre y
cuando permanezca estable. Sin embargo,
asegura luego, la literatura carece de esa estabilidad. Del mismo modo, en
referencia al método, esbozará que no todos son realmente compatibles.
A
menudo, el mezclar postulados del estructuralismo, la semiología, etc, llevará
a una confusión de quienes creen que en todo se encuentra algo de verdad. Este proceso, de intensificarse, daría pie a una posible pérdida de la esencia de la teoría literaria.
Esto es todo por hoy... Mañana, seguimos con otro tema. Rindo dentro de poco. En cierto modo, están estudiando conmigo.
Feliz día del trabajador para todos.