Tardé mucho en decidirme, porque pretendía esperar. Quería que pasase el tiempo y con ello, la idea se me fuese haciendo carne.
¿Cómo es que, de un momento para el otro, yo finalmente me había enamorado?
Dos segundos después y el mundo que yo concebía como posible antes de lo inesperado, acabó por explotar. Dos segundos después, y una hectárea más grande mi corazón, dispuesto a dar y dar y dar afecto de modo irrenunciable. Dos segundos más y los ojos llenos de lágrimas, producto de la más inmensa felicidad, con la certidumbre de haber estado años esperando por éste momento.
Quizá, a resumidas cuentas, bastaron cinco minutos en total para cambiarme la vida. Quizá menos, cuatro, no importa ya, no es ése el punto. Hoy, que el cambio está hecho, me afianzo a la idea como quien se anuda a una balsa. Hoy sé que esto es lo más importante que viví en veintitrés años de vida. Sí, estoy convencida: la felicidad mayor ha sido ese instante donde me di cuenta que estoy rendida a los pies de alguien que es maravilloso, de alguien que es puro, de alguien que me emociona hasta las lágrimas y me hace tener el corazón lleno de alegría.
Sí, me enamoré, sin ninguna resistencia, de quien irá a ser indudablemente el dueño de mi corazón...
Me enamoré de mi sobrino... o de mi sobrina.
Me enamoré de esa vida que llega para transformar la de mi hermana y, por añadidura, la mía. Me enamoré de ese pequeño que me convierte en la tía más feliz del mundo con cada día que pasa, desde hace unos meses. Me enamoré de unas manitos en una eco. Me enamoré instantáneamente. Me enamoré sin condiciones. Me enamoré de un babero, imaginándomelo dentro. Me enamoré de una vida, de un futuro, de unos sueños, de un porvenir feliz.
Quizá por la fortaleza de este lazo no me extrañó llorar de felicidad, por primera vez en mi vida. No me extraño llorar de júbilo, de dicha, de alegría, de emoción, de agradecimiento, de anhelo, de sorpresa, de esperanza. Llorar por no poder creer que finalmente sucedió algo que deseé prácticamente desde siempre. Llorar porque me desbordase el amor. Llorar de alegría por la existencia próxima de alguien a quien voy a amar incluso más de lo que amo a mis hermanas, incluso más de lo que alguna vez amé a alguien... Porque va a tener que ver con una de ellas, con mi familia de origen, con lo que más quiero y por lo que más velo. Porque va a tener los ojos, quizá, o sus manos, o su pelo, o sus maneras... Y notarlo va a enloquecerme de felicidad.
¿Se puede ensanchar más el corazón? Pese a toda mi cerrazón, general, hoy me digo que sí.
Los ojos se me inundan en lágrimas de felicidad mientras escribo, cada vez que pienso en ésto, cada vez que hablo con mi hermana del tema. Aunque todavía falta mucho, todavía es algo que recién está empezando a disfrutar, todavía hay que ser silenciosos y cautelosísimos, si de algo estoy segura es del amor. No puedo explicarlo racionalmente, es infinito, ya de antemano, quizá porque verdadero amor no entiende de todavías y se esconde bajo las formas más inesperadas.
¿Habrá palabras para explicarlo?
De aquí a contestar esta pregunta, sigo como una maricona lagrimeando de felicidad cuando veo una eco, cuando veo la creciente panza de mi hermana, cuando le compro alguna cosita, cuando pienso en el futuro que, si Dios quiere, le espera.
Creo que nunca en mi vida fui tan feliz como el día donde me enteré que estaba enamorada... de ella, o de él, lo mismo dá a ésta altura del partido. Creo que nunca fui tan feliz como el día donde me enteré que iba a ser tía.
es una sensación hermosa si, claro que si... y te merecés sentir eso...
ResponderBorrarimaginate que esto es un hilo rojo para siempre... y a sensación volverá cuando tengas un hijo y se multiplicará cuando tengas un nieto... bueno, me fui muy lejos.... besos y disfrutalo!!!
¡Hola, JLO!
BorrarSin mentir, es una de las sensaciones más lindas e inexplicables que sentí en mi vida... Estoy muy feliz, en ese aspecto.
Yo creo que es como una burbuja, nueva en todo sentido, donde sale lo más puro de uno, para ese peque que llega. La verdad que si pienso a largo plazo, y me imagino todo lo lindo que viene, me pongo a llorar de nuevo... jajaja.
¡Estoy re sensible con el tema!
Y sí, honestamente, es de los sucesos que más disfruté en mi vida. No puedo explicar todavía, del todo, lo que significa para mí esta noticia.
¡Besos a ustedes!
Creo que vas a ser tu referente, por tu fuerza de voluntad, por la forma en que defendés tu punto de vista. Y que va a quererte mucho.
ResponderBorrarMe gusta que seas feliz.
Besos.
¡Hola, Demi!
BorrarComo le decía a JLO, estoy muy sensible con el asunto. Lagrimeo a la primera de cambio, si me dicen cosas así de lindas, como tu comentario.
No te das una mínima idea de cuánto lo quiero ya, y ni siquiera lo conozco. Es algo muy extraño pero daría lo que sea para que sólo vea la parte linda del mundo y siempre sea feliz.
Su tía lo/la ama. Sería una bendición que también me quiera mucho. Lo espero desde hace años para mimarlo y cuidarlo.
Al menos en éste aspecto, no puedo negar que está siendo una felicidad gigante. Así es la vida, supongo, de lo más parca y lo más simpática según corresponda, y todo al mismo tiempo.
¡Besos!