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Mostrando las entradas etiquetadas como walter hill

El tiempo de los intrusos (1992)

El guion de  El tiempo de los intrusos (Trespass, 1992)  no era original suyo, pero el escrito por Bob Gale y Robert Zemeckis —que asumieron la producción ejecutiva del film— encajaba a la perfección dentro de lo que hace Walter Hill en la dirección. Lo suyo son films contundentes en los que apenas existe más ley que la de la supervivencia y la del más fuerte. Crea espacios amenazantes, inhóspitos, primitivos y en ellos sitúa a sus personajes, la mayoría tipos que encajarían en el “salvaje oeste”, en westerns de aspecto clásico o ambientados fuera de su tiempo. En todo caso son antihéroes que viven experiencias al límite que Hill maneja con soltura en sus historias, partan estas de guiones propios o extraños. No le tiembla el pulso a la hora de mostrar la violencia, no como exaltación, sino como parte de los personajes o de las situaciones que les caen encima. No pocas veces, una de esas situaciones resulta a partir de acceder o perderse en un entorno desconocido y hostil don...

Danko: calor rojo (1988)

El cine no es ajeno a la realidad en la que se hace. Esa realidad le influye; es fuente de inspiración y de reflexión, incluso de parodia y sátira, como bien vio  Lev Kuleshov en Las extraordinarias aventuras de Mr. West en el país de los bolcheviques ( Neobyciaynye priklivcenija Mistera Vesta v stra no bolsevikov , 1924), en la que parodia la imagen que los estadounidenses tenían de los bolcheviques y estos de aquellos, o Ernst Lubitsch en Ninotchka (1939), magistral comedia ambientada en París en la que Greta Garbo ríe. Algo similar hace Walter Hill  sesenta y cuatro años después de Kuleshov y casi cincuenta de Lubitsch , aunque sin las pretensiones experimentales del director ruso ni el magisterio cómico e irónico del berlinés. Asentado plenamente en el sistema de Hollywood, supongo que  Hill  pretendió en Danko: calor rojo ( Red Heat , 1988) entretenimiento, lucimiento para sus dos estrellas, hacer caja y algo de guasa, a costa de las diferencias entre los...

El luchador (1975)

Como Paul Schrader, Michael Cimino y John Milius, que empezaron como guionistas, Walter Hill también debutó en la dirección en la década de 1970, tras escribir para otros. En su debut, El luchador (Hard Times, 1975), se decantó por desarrollar dos temas que pasarían a formar parte de su identidad cinematográfica: el dinero y la violencia. La presencia de ambas en esta historia no era causal, ya las había introducido en sus guiones previos; el ejemplo más popular y evidente: La huida (The Getaway, Sam Peckinpah, 1972). Pero, probablemente, esa insistencia en el dinero y la violencia que predomina en su filmografía, más que seña de identidad del cine de Hill, sea una característica de la sociedad capitalista a la que el director de The Warriors (1979) pertenece. La conoce por la Historia y las historias, por el cine, por vivir en ella y formar parte de ella. En su primer largometraje, ubica la trama en la gran depresión, en Nueva Orleans, y presta su atención a personajes marginales, ...

El último hombre (1996)

Apostar por un película que “revisa” dos films tan exitosos como Yojimbo ( Yôjinbô , Akira Kurosawa , 1961) y Por un puñado de dólares ( Per un pugno di dollari , Sergio Leone , 1964) resulta osado y arriesgado, sobre todo cuando se trata de hacer una obra que tenga personalidad propia, a imagen de su director, guionista y productor, y lograr evitar las comparaciones o, al menos, no salir mal parado, si llegan a compararse. Evitar la comparativa resulta casi un imposible; de modo que convendría ver o mirar El último hombre ( Last Man Standing , 1996) con ojos que no se desvíen hacia los largometrajes de Kurosawa y Leone ; los cuales precedieron e inspiraron este de Walter Hill . En mi caso, fracasé en su día y he vuelto a fracasar una y dos veces más. De modo que siempre elijo y me decanto sin el menor titubeo por Yojimbo , quizá porque se trate de la original, pero seguro porque tiene la narrativa cinematográfica más afín a mis gustos particulares; aunque soy consciente de no caer...

El gran despilfarro (1985)

La violencia y el dinero forman parte de la sociedad y del espectáculo cinematográfico. Walter Hill así lo asume en sus películas, y da cabida a ambas, juntas o por separado. En El gran despilfarro (Brewster’s Millions, 1985), la quinta ocasión en la que se llevaba a la pantalla la novela de George Barr McCutcheon —la primera versión cinematográfica data de 1926—, el director de Drive (1975) deja de lado la violencia y se queda con el dinero, para lanzarse de lleno a la comedia en la que caricaturiza el sueño americano, un sueño de riqueza que encuentra en Monty Brewster (Richard Pryor) a su héroe y en Spike Nolan (John Candy) al fiel escudero cómico de Monty. Ambos son jugadores profesionales de baseball, pero solo han podido jugar en ligas de segunda, aunque Monty no ha dejado de soñar que un día los ojeadores le descubrirán y le llevarán a las grandes ligas. Pero la materialización de su sueño se hace esperar; tanto, que ya parece imposible que llegue ese mañana que cambie su vida. ...

Forajidos de leyenda (1980)

En 1980 se filmaron para United Artists Forajidos de leyenda (The Long Riders, Walter Hill, 1980) y La puerta del cielo (Heaven’s Gate, Michael Cimino, 1980), dos westerns que tuvieron suerte dispar: uno fue un descalabro comercial sonado, que arruinó a la distribuidora creada en la década de 1920 por Charles Chaplin, Douglas Fairbanks, David Wark Griffith y Mary Pickford; y el otro resultó un éxito moderado. Actualmente, ambas son películas icónicas del western de la década de los ochenta, junto a El jinete pálido (The Pale Rider, Clint Eastwood, 1985) y Silverado (Lawrence Kasdan, 1985). Pero, a diferencia de estas últimas nombradas, La puerta del cielo y Forajidos de leyenda toman de la realidad histórica para hablar de la violencia como parte indisociable de la historia de una nación en construcción; todos los orígenes nacionales suelen ser de naturaleza violenta y sangrienta, igual que otros momentos de su devenir histórico. La primera, la de Cimino, intimista, pausada, con ...

Traición sin límites (1987)

El gusto de Walter Hill por el western es innegable. Cualquiera puede rastrearlo a largo de toda su filmografía. De forma directa luce en títulos como Forajidos de leyenda ( The Long Riders , 1980) o Wild Bill (1995) y más o menos encubierta, bajo dosis de acción urbana, en The Warriors (1978) y Calles de fuego ( Street of Fire , 1984) o en las fronterizas Traición sin límites ( Extreme Prejudice , 1987) y El último hombre ( Last Man Standing , 1996). Hay más ejemplos de ambos tipos, pero quizá los nombrados sean los más populares. En todo caso, todas presentan en común la violencia, inherente tanto al espacio como a los personajes. Quizá Hill la asuma como parte de la identidad nacional de un país donde, desde sus orígenes, la tenencia de armas es legal y su uso está justificado cuando la propiedad y la vida corren peligro. En sus películas muestra enfrentamientos constantes entre los guardianes de la ley y los fuera de ella, sin que a menudo quede claro donde están los límite...

Límite 48 horas (1982)

Estrenada la década de 1980, Billy Wilder fracasaba en la taquilla con Aquí un amigo ( Buddy Buddy , 1981), una película de “colegas” a la fuerza, que adaptaba a Hollywood la exitosa comedia francesa realizada por Edouard Molinaro en 1973. A la postre, la película sería el último film del inolvidable director y guionista de El crepúsculo de los Dioses ( Sunset Boulevard , 1950), pero, lo que son las cosas, un año después, Walter Hill probaba fortuna con otra buddy movie y alcanzaba el éxito que la taquilla le había negado al cineasta de origen centroeuropeo, aunque su film no era mejor que el de Wilder . Este no deja de ser otro ejemplo más que corrobora que no existe una fórmula absoluta que prevea la reacción del público, aunque cada día existan mejores medios y métodos para controlar y condicionar sus gustos y sus elecciones cinematográficas. Pero, aparte de los rasgos comunes a este tipo de películas de “amigos”, Límite 48 horas ( 48 Hrs. , 1982) no encuentra su referente pr...

Walter Hill. Paseando por el western

Aunque en su primer film se decantó por la acción en un entorno de depresión económica y de peleas aficionadas en El Luchador ( Hard Times , 1975) —regresaría a los combates en Invicto ( Undisputed , 2002)—, Walter Hill fue de los pocos cineastas estadounidenses que debutaron en la dirección en la década de 1970 y que optaron por el western como uno de los géneros principales por donde transitar sus intenciones cinematográficas. Otros podrían ser Clint Eastwood , Michael Cimino  en La puerta del cielo ( Heaven’s Gate , 1980) o  John Carpenter , aunque este último nunca lo ha hecho de modo directo, sino disfrazando el género de ciencia-ficción, terror o acción. Hill lo hizo cabalgando por el viejo oeste en Forajidos de leyenda ( The Long Riders , 1979), Gerónimo ( Geronimo: An American Legend , 1993) y Wild Bill (1995) o, mismamente, paseando su gusto por el género en la serie Deadwood (2004) y, también para la televisión, en la miniserie Broken Trail (2006); y ya en ...

La presa (1981)

La filmografía de Walter Hill contiene títulos que ya pueden considerarse clásicos de Hollywood. Entre ellos, Drive (1978), The Warriors (1979) o Forajidos de leyenda ( The Long Riders , 1980). Lo cierto es que casi toda su filmografía, tanto de director, como de guionista y productor, lo posiciona entre los cineastas estadounidenses más destacados del último cuarto del siglo XX. Sin embargo, nunca ha logrado la fama de la que gozan Spielberg , Lucas , De Palma , Coppola  o Scorsese . Cimino y Schrader aparte, el caso de Walter Hill se parece más al de John Milius . Ambos son directores y guionistas de narrativa contundente, que se sienten más cómodos en las proximidades de un tipo de cine más violento y poniendo a sus personajes en situaciones límite, el de Hill cercano al western, género en el que pueden inscribirse muchas de sus películas, aunque su apariencia o su ubicación temporal, como en Calles de fuego ( Street of Fire , 1984) o Traición sin límite ( Extreme Prej...