El titulo del cuadragésimo sexto largometraje de Woody Allen parece dar por hecho que la irracionalidad no es una característica común a la humanidad, sino que la individualiza en un singular; en este caso, el profesor de Filosofía a quien da vida Joaquim Phoenix. Y en parte tiene razón, porque cada individuo resulta irracional a su manera, condicionado por su condición humana, por atributos propios y por su entorno, la relación que establece con el medio que habita y con otras personas que, como él, también son singularmente irracionales e igualmente comunes en su racionalidad (teórica) y en su vida cotidiana. Allen se interesa por ese tipo en concreto: Abe Lucas, a quien le concede la voz interior que nos comunica sus sensaciones y sus emociones, o la falta de las mismas en su aburrida cotidianidad, en la que ha caído y en la que ahoga su falta de acción y pasión en alcohol. Su otro centro de interés es Jill (Emma Stone), la estudiante que busca rebelarse del orden social que parece ...