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Mostrando las entradas etiquetadas como woody allen

Irrational Man (2015)

El titulo del cuadragésimo sexto largometraje de Woody Allen parece dar por hecho que la irracionalidad no es una característica común a la humanidad, sino que la individualiza en un singular; en este caso, el profesor de Filosofía a quien da vida Joaquim Phoenix. Y en parte tiene razón, porque cada individuo resulta irracional a su manera, condicionado por su condición humana, por atributos propios y por su entorno, la relación que establece con el medio que habita y con otras personas que, como él, también son singularmente irracionales e igualmente comunes en su racionalidad (teórica) y en su vida cotidiana. Allen se interesa por ese tipo en concreto: Abe Lucas, a quien le concede la voz interior que nos comunica sus sensaciones y sus emociones, o la falta de las mismas en su aburrida cotidianidad, en la que ha caído y en la que ahoga su falta de acción y pasión en alcohol. Su otro centro de interés es Jill (Emma Stone), la estudiante que busca rebelarse del orden social que parece ...

Día de lluvia en Nueva York (2019)

Groucho, Harpo, Shane, Gatsby son algunos de los nombres que el personaje de Woody Allen (Lenny) propone al de Helena Boham-Carter (Amanda) para el bebé que adoptan en Poderosa Afrodita (Mighty Aphrodite, 1995). Ninguno de los propuestos convencen a Amanda, quiza porque todos ellos son referentes de Lenny. Veinticuatro años más tarde, uno de esos nombres, Gatsby, lo hereda el protagonista de otra película de Allen; incluso podría ser la versión juvenil de aquel niño y la de aquel padre de Poderosa Afrodita , puesto que todos personajes de Allen guardan relación en gustos, dudas y altibajos sentimentales. En cualquier caso, Gatsby, nombre del protagonista del libro más popular de Francis Scott Fitzgerald, es un personaje que se adapta a la perfección al imaginario del director neoyorquino, que realiza una película que no desmerece, aunque no sea su film más inspirado. No todos los días son de inspiración, ni de lluvia ni de sol, pero es innegable que Allen nunca se traiciona, pues poco...

Desmontando a Harry (1997)

¿Cuántos personajes ha creado Woody Allen y cuántos se parecen a él? La respuesta carece de importancia porque el número no explicaría que todos ellos tienen en común la vida y que, para la vida, no existen filosofías ni teorías que den las respuestas correctas. A menudo, ni siquiera hay respuestas lógicas o que puedan sonar lógicas. En la vida hay distorsiones e imperfecciones y Harry Block ( Woody Allen ) es uno más entre tantos desorientados. Este escritor, en su crisis existencial, cree que no sirve para la vida; nadie le ha dado un manual de uso y vive sin poder explicarse sus fracasos en las relaciones y las sensaciones que derivan de su convivencia con las mujeres, con su creatividad y con la certeza de la muerte. Quizá por ello crea personajes imperfectos, que recoge de la vida real, pero que tampoco sirven para llevar la vida ficticia a la perfección. Es decir, escribe sobre sí mismo y las personas que ha conocido, las más cercanas, y desnuda su intimidad. Como su creador, es...

Match Point (2005)

En la vida prima la suerte, viene a decir el protagonista (Jonathan Rhys Meyers) de Match Point (2005), por encima del talento. Ese es uno de los factores que determina la ausencia de control a la que también se refiere. Es un hecho que la vida se descontrola en apenas unos segundos, incluso sin ser conscientes de ello, de ahí que la compare con un partido de tenis en el que la pelota golpea la red sin saber de qué lado caerá; creando un instante de suspense, de posibilidad de derrota o victoria, que se resuelve en décimas de segundos físicas pero que se sienten como una eternidad de espera. No es capricho que el protagonista lea Crimen y Castigo ni los once ensayos recogidos en el libro  The Cambridge Comparation to Dostoevskii  —ni que en determinados momentos del film suenen fragmentos de “La traviata” y otras óperas de Verdi—,  ya que el autor ruso es un punto de partida inmejorable para introducir este drama psicológico de Woody Allen y alejarlo de la comedia. Mas...

La tapadera (1976)

La única desgracia que se siente real, es la que vive uno mismo, pues afecta en cuerpo y mente y trastoca la vida de manera drástica. La ajena, hasta que no sea también propia, suena en la distancia. No se padece, aunque el pensamiento pueda hacer ideas de la misma, gracias a la compasión y a la compresión. En todo caso, presumir de empatía queda bonito cara la galería, pero la realidad del otro no la podemos experimentar. Nos llega en la distancia que impide conocerlas en plenitud emocional, cual eco de las situaciones exteriores e interiores que afectan a quien sí las padece.  Este es el caso de Howard Prince ( Woody Allen ) respecto a su amigo de la infancia Alfred Miller ( Michael Murphy ), un guionista de televisión que ha sido incluido en la lista negra. Su primera conversación lo deja claro: aunque afirme lo contrario, Howard ignora el alcance de las palabras de su amigo, cuando este le dice que ya no puede trabajar, que está en la lista negra. Entonces ¿cómo saber que hacer...

Misterioso asesinato en Manhattan (1993)

<<Saca lo mejor de mí y yo le saco su vena cómica, y hay química entre nosotros. Además, me encanta hacer ese tipo de historias de misterio al estilo del antiguo Hollywood. Y esta era así; tenía todos los elementos que me han gustado desde pequeño de esas películas…>> 1 La química entre  Diane Keaton y Woody Allen en El dormilón ( The Sleeper , 1973), La ultima noche de Boris Grushenko  ( Love and Death , 1975),  Annie Hall (1977) o Manhattan (1979) continuaba reaccionando en su reencuentro en Misterioso asesinato en Manhattan ( Manhattan Murder Mystery , 1993), catorce años después de la última película juntos en la pantalla. El cineasta neoyorquino recordaba que lo había pasado en grande rodando la película, una de sus mejores películas porque <<todo lo que hay en ella funciona. La historia sentimental, el peligro…>> 2 , la música que acompaña y dota de mayor ritmo a la ingeniosa mezcla de intriga y comedia, la combinación de dos temas de ...

Todos dicen I Love You (1996)

Con un reparto de los que llaman la atención del público, Woody Allen se deja caer por la comedia musical, colorista, fantasiosa, festiva, romántica, vital, para homenajear al género y pasear por sus propias constantes temáticas. Lo hace con soltura y desenfado, dejando que sea la voz de DJ ( Natasha Lyonne ) quien haga de guía por la historia de su familia, desde una perspectiva jovial que nos habla de Nueva York, de su madre, de su padrastro, de su padre y de sus hermanas, y de sus historias de amor y desamor. Desde ellas, el realizador neoyorquino insiste en la irracionalidad de los sentimientos y emociones, puesto que ni Allen ni su álter ego en la pantalla logran o pueden explicarlos. Esta constante que se extiende a lo largo de su filmografía apunta su particular razonamiento de lo irracional que supone razonar o pretender encontrar una explicación lógica para el amor y el desamor, el cómo surge el primero y las inciertas sendas que conducen a lo segundo; no hay certezas en cue...

Alice (1990)

Las ideas que pueblan el cine de Woody Allen  son sencillas y cercanas. No son complejas o él no las hace complejas, puesto que su cine no es el de ningún existencialista heredero de Kirkegaard o Sartre . Su pensamiento es el de un neoyorquino de clase media, de educación media y de cultura media, que creció entre programas de radio, anuncios publicitarios y el cine estadounidense (clásico): musicales, cine negro o comedias como las de los hermanos Marx . Posteriormente descubriría la televisión y a cineastas como Fellini o Bergman , que influyeron en diferentes etapas creativas de su carrera artística. Y de la mezcla de numerosas influencias nació la originalidad propia de ese tipo cercano que, en ocasiones, asoma en la pantalla neurótico e ingenioso; no obstante, en Alice (1990) ese rol lo hereda el personaje interpretado por Mia Farrow , quien aparte de la herencia alleniana también asume una imagen romántica y soñadora atrapada en una monotonía que corta las alas de su fan...

Blue Jasmine (2013)

Las historias cinematográficas de Woody Allen son suma de situaciones en las que sus personajes dialogan, hablan, piensan o recuerdan en voz alta; también desvarían, pero siempre desvelan la parte oculta que el director neoyorquino hace accesible al público. Apenas hay espacio para el silencio y, cuando podría haberlo, introduce música. De ese modo, provoca que las interioridades humanas salgan a la superficie y suele hacerlo con acierto, humor, ingenio, cinefilia y dosis de neurosis. Repite temas con variantes y, como mínimo, los resultados son más que aceptables, cuando no espléndidos. Los títulos  Annie Hall (1977), Hannah y sus hermanas ( Hannah and Her Sisters , 1985) y Alice (1990) remiten a mujeres distintas entre sí, como diferentes puedan serlo las dos hermanas no biológicas de  Blue Jasmine (2013), pero todas tienen en común que ...

Bananas (1971)

Neoyorquino, probador de máquinas inútiles, inmaduro y sin éxito con las mujeres, Fielding Mellish  ( Woody Allen )  se convierte en presidente de la república bananera de San Marcos y en supuesto enemigo de su país de origen a raíz de un cúmulo de circunstancias que se suceden en forma de gags más o menos divertidos, gags que reafirmaban el tono paródico expuesto por  Woody Allen  en Toma el dinero y corre ( Take the Money and Run , 1969), su debut en la dirección de largometrajes. Durante su primera etapa como realizador, la intención de divertir prevalece  sobre el humor más elaborado y personal que el responsable de  Delitos y faltas  ( Crimes and Misdemeanors , 1989) empezaría a desarrollar en toda su amplitud a partir de  Annie Hall  (1977). El humor existencialista del  Allen  maduro y angustiado asoma en Bananas (1971) en forma de pequeños destellos , chapuceros y premeditados, que se dejan ver durante un film que se rec...

Historias de Nueva York (1989)

Algunas ciudades son escenarios propicios y recurrentes para desarrollar historias cinematográficas, sus calles, edificios, monumentos, puentes y parques resultan familiares para quienes nunca los han pisado, porque gracias al cine se han convertido en marcos geográficos populares donde sueños y pesadillas, comedias o dramas encuentran su espacio. Una de estas metrópolis, quizá la más reconocida y con mayor número de historias de película, es Nueva York, a veces una real, a veces una de decorado, pero siempre New York, New York  con símbolos tan emblemáticos como aquel al que trepó  King Kong . Aunque este romántico incomprendido no lo hizo por las vistas que se contemplan desde lo alto del Empire State, unas panorámicas que tienen su encanto, no lo discuto, pero es un encanto distinto al que uno siente cuando llega a casa después de  Un día en Nueva York  recorriendo Las calles de la ciudad  en compañía de Travis, un  Taxi Driver  cuyo in...

Sombras y niebla (1991)

La palabra "original" resulta más compleja que su definición académica, siempre y cuando se acepte que lo novedoso nace de ideas previas que permiten la gestación de las nuevas, según la interpretación y originalidad de cada individuo, que no consiste tanto en inventar algo inexistente (sin bases sobre las que empezar a construir un pensamiento propio) como en desarrollar un estilo personal que cada quien ha madurado a partir de las influencias recibidas desde la infancia hasta su presente, influencias que a menudo pasan desapercibidas para el propio pensador. Como característica humana, esto también sería aplicable al cine, medio en el que los grandes cineastas han tomado préstamos de otros realizadores (en algunas películas de  John Ford , Howard Hawks y Raoul Walsh  se intercambian situaciones ), a veces de una manera descarada ( Sergio Leone  se dejó llevar por su admiración hacia  Akira Kurosawa en Por un puñado de dólares ), otras apenas imperceptibles (au...