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Mostrando las entradas etiquetadas como ida lupino

La pasión ciega (1940)

De los más grandes del cine negro, del western, del bélico, de la aventura,… en definitiva, uno de los mejores directores cinematográficos que ha dado el cine, aunque nunca tan alabado e idolatrado como quienes, incluso sin su talento, supieron publicitarse y venderse mejor, Raoul Walsh era un narrador que empleaba las imágenes para contar historias. Y lo hacía de forma sobresaliente. No pretendía dárselas de genio, aunque fuese un genial cineasta. Comprendía que una película era una expresión animada, un espectáculo vivo y quizá una nueva forma de arte que debía conectar y entretener al mayor número de público posible. Era consciente de que “el negocio es el negocio” y que había que equilibrarlo con su ego artístico; también lo era de que una película la forman numerosos elementos, entre ellos los distintos departamentos, desde los guionistas hasta los efectos, pasando por las manos de los productores. Uno de sus periodos de esplendor —salvo momentos, prácticamente, toda su carrera e...

El bígamo (1953)

Durante su defensa ante el tribunal que lo juzga, Monsieur Verdoux señala la hipocresía que a él lo condena por asesinar a varias ancianas y condecora a quien mata a gran escala durante las guerras. Con esta contradicción, Verdoux no pretende excusar sus actos, señala que un crimen es un crimen, y que no deja de serlo, ni de ser aberrante, aunque el poder lo legalice en tiempos bélicos. Para el personaje interpretado por  Chaplin , esto es más criminal si cabe, ya que considerar la guerra como aceptable provoca que la sociedad entera asuma la matanza bélica en su orden moral. Otro ejemplo, hay cientos, este, más simple y menos cinematográfico que el anterior, muestra a varios individuos desnudos paseando por una playa nudista. Allí, la ausencia de ropa se interpretará como algo natural y acorde al lugar. Ningún presente protestará por...

La podadora (El gran cuchillo) (1955)

Existen películas que evocan cine y las hay sobre cine. Las primeras suelen apelar a la nostalgia de imágenes cinematográficas que se grabaron en la mente de sus autores (sea  Truffaut  y  Los cuatrocientos golpes , Bogdanovich en La última película o Tornatore en su Cinema Paradiso ) y no muestran los entresijos que las segundas exponen intrínsecos a las historias que nos desvelan. Estas son las denominadas películas de cine dentro del cine y abarcan distintas posibilidades e interpretaciones. Las hay satíricas, amables, cínicas, crudas, críticas o un poco de esto y otro poco de aquello. El gran cuchillo ( The Big Knife , 1955), la primera producción independiente de Robert Aldrich , se decanta por mezclar crítica, cinismo y dureza para golpear con un certero y demoledor directo al estómago del sistema de estudios de Hollywood, a su podredumbre, al feroz sensacionalismo de la prensa representada en Patty Benedict ( Ilka Chase ), al juego sucio y al totalitarismo asum...

Ida Lupino. Indepencia artística

Nacida en el seno de una prestigiosa familia de actores británicos, Ida Lupino debutó en el cine en su país natal, de la mano de su tío Lupino Lane en The Love Race (1931), aunque su fama cinematográfica se gestó al otro lado del Atlántico, en concreto, a orillas del Pacífico. Allí llegó en 1934, tras firmar con Paramount Pictures el contrato que la llevó a Hollywood. Aunque sus primeros años fueron en la productora fundada por Adolph Zukor y Jessy Lasky , sería en Warner Brothers donde protagonizaría sus títulos más emblemáticos. Pasión ciega ( They Drive by Night ; Raoul Walsh , 1940), El último refugio ( High Sierra , Raoul Walsh , 1941), El lobo de mar ( The Sea Wolf ; Michael Curtiz , 1941),  Out of the Fog ( Anatole Litvak , 1941), El parador del camino ( Road Hous e ; Jean Negulesco , 1948),  La casa en la sombra ( On Dangerous Ground ;  Nicholas Ray , 1951), película en la que asumió labores de dirección cuando Ray  enfermó, El gran cuchillo ( Th...

Ultraje (1950)

El afán de independencia de  Ida Lupino  la llevó a dirigir, escribir y producir sus películas, la mayoría de las cuales nos descubren a una realizadora transgresora que aborda temáticas infrecuentes en su época y, lejos de acomodarse, expone de forma directa, cuando no crítica. Esto sucede en su tercer largometraje, Ultraje ( Outrage , 1950), en el que nos ofrece el oscuro drama psicológico que afecta a la protagonista tras ser violada. Inicialmente feliz e inocente, Ann Walton ( Mala Powers ) sufre el ultraje que borra la luz de su rostro y de su cotidianidad. Las primeras imágenes nos descubren a una joven confiada, sonriente, feliz de su relación con Jim ( Robert Clarke ) y protegida por sus padres, pero todo ello desaparece como consecuencia de ese instante de miedo, violencia y agresión que sucede en la nocturnidad que la cámara de Lupino  muestra desde diferentes encuadres, combinando picados, primeros planos y planos medios. El conjunto genera inquietud, la mi...

El autoestopista (1953)

Antes de hablar de  El Autoestopista ( The Hitch-Hiker , 1953) y de su responsable, Ida Lupino , quiero hacerlo del estudio cinematográfico que la distribuyó en las salas comerciales. Fundada en 1928, de la fusión de tres compañías,  RKO Radio Pictures  fue la más atípica, cosmopolita y heterogénea de las majors del Hollywood dorado. Lo mismo producía la aventura fantástica King Kong  ( Ernest B. Schoedsack  y  Merian C. Cooper , 1933), la atrevida Cautivo del deseo ( Of Human Bondage ; John Cromwell , 1934), el musical Sombrero de copa  ( Tap Hat ; Mark Sandrich , 1935), la fordiana El delator  ( The Informer ; John Ford , 1935), la magistral (e incomprendida) comedia La fiera de mi niña  ( Bringing Up Baby ; Howard Hawks , 1938), como permitía a un debutante sacar adelante el conflictivo rodaje de Ciudadano Kane  ( Citizen Kane , Orson Welles , 1941) y poco después reventaba su montaje de El cuarto mandamiento ( The Magnific...

El lobo de mar (1941)

La nave "Fantasma" es el reino de "Lobo" Larsen ( Edward G. Robinson ), convencido de que es mejor <<ser señor en el infierno que servir en el cielo>>; esta frase sacada del libro de  Milton  que guarda en su camarote revela parte de la oscura personalidad del capitán del barco en el que se enrola George Leach ( John Garfield ) cuando escapa de la policía. Ese mismo navío, salido de la niebla, recoge de un naufragio a Van Weyden ( Alexander Knox ), escritor que no pertenece al mundo de criminales y desheredados que habitan en la goleta, y a Ruth Brewster ( Ida Lupino ), fugitiva de la justicia que rescatan moribunda. Leach se arrepiente de su decisión de esconderse en el barco cuando descubre el comportamiento tiránico de un capitán que somete y humilla a los miembros de su tripulación, compuesta por delincuentes y fugitivos que tampoco muestra aspectos positivos, salvo el vano intento de redención del doctor Prescott ( Gene Lockhart ) después de salvar ...

El último refugio (1941)

Señalar las fronteras que marcan un antes y un después en la evolución del cine, y de sus géneros, resulta complicado y un tanto arriesgado, si se desconocen los pasos evolutivos que llevan de un punto a otro; pero, conscientes de esto, se podría afirmar que El último refugio ( High Sierra , 1941) marca una línea divisoria entre el ciclo gansteril de la década de 1930 y el cine negro de la década siguiente. En este aspecto, se trata de una película de transición que da paso al film noir propiamente dicho. Es decir, a partir del guion de John Huston  —que ese mismo año daría otro paso evolutivo al género con El halcón maltés ( The Maltese Falcon , 1941)— y W. R. Burnett (basado en su novela),  Raoul Walsh   toma  la figura del gánster y la evoluciona psicológicamente junto a la aparición de dos personajes femeninos imprescindibles en el desarrollo de la trama, más allá del atractivo o del poder de seducción que poseen pero que no emplean, algo que sí harán po...

La casa en la sombra (1951)

Jim Wilson ( Robert Ryan ) es un policía, antigua estrella de fútbol americano, que se siente resentido como consecuencia de once años de trabajo en el que sólo encuentra crimen e inmundicia. Esta constante le ha llevado a encerrarse en sí mismo, se siente solo y esa soledad le consume. Se ha convertido en una persona violenta, fácil de provocar, dos circunstancias que le conducen a utilizar método bruscos para resolver los casos que le asignan. Uno de sus compañeros le advierte del peligro que corre de seguir por ese camino, incluso, el jefe del departamento le recrimina sus malos modos, a pesar de los buenos resultados. Así pues, para tratar de frenar esa actitud, el capitán le envía fuera de la ciudad con la misión de resolver el asesinato de una niña. A Wilson no le queda más remedio que aceptar y dirigirse a un pueblo donde se encuentra con el padre de la víctima ( Ward Bond ), un hombre que sufre, que clama venganza y...