Pabst y la propaganda Por Antonio Pardines Ajeno a los sangrados y a cortar por lo sano, Paracelso asume cuatro pilares: la alquimia, la filosofía, la astronomía y la virtud del médico. Así lo expone George Wilhelm Pabst en una de sus dos películas rodadas en la Alemania bajo dominio nazi. El cineasta austriaco conoce su oficio, de eso no cabe duda, pero en Paracelsus (1943) no es tan revolucionario como en otros títulos anteriores que, todavía hoy, funcionan y sorprenden, mientras que esta hagiografía sobre el médico farmacéutico queda como una curiosidad de su “buen” y “saber” hacer al servicio de la fuga de la realidad impuesta en la industria cinematográfica nacionalsocialista. Tras el ascenso de Hitler al poder, Pabst intentó afincarse en Francia y Estados Unidos, pero las circunstancias lo devolvieron a Austria en un momento en el que los nazis ya se habían apoderado del país que vio nacer a Hitler y también a Mozart. Eso le obligó a permanecer allí y, en lugar de aguardar en las...