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Mostrando las entradas etiquetadas como g.w.pabst

Paracelso (1943)

Pabst y la propaganda Por Antonio Pardines Ajeno a los sangrados y a cortar por lo sano, Paracelso asume cuatro pilares: la alquimia, la filosofía, la astronomía y la virtud del médico. Así lo expone George Wilhelm Pabst en una de sus dos películas rodadas en la Alemania bajo dominio nazi. El cineasta austriaco conoce su oficio, de eso no cabe duda, pero en Paracelsus (1943) no es tan revolucionario como en otros títulos anteriores que, todavía hoy, funcionan y sorprenden, mientras que esta hagiografía sobre el médico farmacéutico queda como una curiosidad de su “buen” y “saber” hacer al servicio de la fuga de la realidad impuesta en la industria cinematográfica nacionalsocialista. Tras el ascenso de Hitler al poder, Pabst intentó afincarse en Francia y Estados Unidos, pero las circunstancias lo devolvieron a Austria en un momento en el que los nazis ya se habían apoderado del país que vio nacer a Hitler y también a Mozart. Eso le obligó a permanecer allí y, en lugar de aguardar en las...

Pabst, Kehlmann y la ética de juzgar desde casa

Como lector, la narrativa de Daniel Kehlmann en El director me resulta simplista, efectiva y común —no deja de ser un relato de consumo que pretende pasar por la historia de un dilema moral en un tiempo pretérito dominado por el nacionalismo y por la guerra, más conviene tener en cuenta que ningún presente puede reproducir el pasado, ni captarlo ni juzgarlo en su complejidad, sencillamente porque el pasado solo existe (para nosotros) en fragmentos, en fantasmas, en ideas que adaptamos a nuestro ahora—, pero no es su literatura de entretenimiento ni su forma de tratar al lector los que me saca de la lectura, sino ese continuo deseo de darlo todo hecho —“totalidad” que no aguanto en lecturas ni películas—, porque quiere imponer sus conclusiones y privar al lector de las propias, a las que este debería de llegar después de transitar las páginas sintiéndose parte de ellas, tal vez pensándolas, más no excluido de ellas. Dicho de otra manera: su obra no permite una postura ni una duda; las ...

Don Quijote (1933)

En su irrealidad, apenas hay diferencia entre las novelas de caballería que perturbaron la mente del hidalgo don Alonso Quijano y los musicales que se estaban desarrollando en el cine en los primeros años del sonoro. Me refiero a su fantasía común, a la predisposición de lectores y público a dejarse llevar a mundos imposibles donde ser testigos de situaciones y diálogos igual de inverosímiles. Pero existen obras, incluso de caballería y musicales, que transcienden, que van más allá de la mera apariencia e impactan e intiman emocionalmente con quienes las descubre y las sienten como algo verdadero. Este sería el caso de las excepciones, que son las obras que traspasan el umbral de su época y llegan a las siguientes y en estas se queman —en 1933, el año en el que Pabst rodaba su Don Quijote , los nazis iniciaron su quema de libros, pero no fue la primera ni sería la última vez que la intolerancia, la ignorancia y el fanatismo actuaban contra la libertad de expresión y de pensamiento—, se...

Abwege (Crisis, 1928)

<<Un rostro amable y riente. Una frente inteligente, amplia. Unos ojillos pequeños, vivaces, que asoman tras de unos lentes con montura de oro. Una panza burguesa. Contraste: un espíritu revolucionario.  G. W. Pabst más bien parece un banquero o financiero que un hombre que trabaja la caída de una sociedad llena de engaños e injusticias. Él retrata la verdad. La verdad, presentada desnuda y libre de prejuicios, es revolucionaria. Por eso los films de Pabst son revolucionarios. En todas las películas de Pabst se advierte un valiente ataque a la injusticia. Él no exalta. El no hace otra cosa que tomar trozos de la vida y fotografiarlos con una cámara. Pabst es un espíritu libre con una cámara. Pabst es un espíritu libre que obra atendiendo a su propio pensamiento. Unas veces con el drama. Otras con la sátira. Siempre G. W. Pabst fustiga y ataca. Hace abrir los ojos. Y comprender y aprender muchas verdades>>. Aparte de que no distingo una frente inteligente de cual...

El amor de Jeanne Ney (1927)

Las diferencian significativas y formales entre las escenas ambientadas en Crimea durante la revolución bolchevique y la trama parisina que le sigue son tan notorias que tientan a pensar en separar ambas y proyectarlas por separado. ¿Cuál sería el resultado? La primera sería una excelente película de pasiones en tiempos de guerra, de traiciones y ruinas urbanas, de tiempo de represión y de separación; mientras que la segunda no dejaría de ser una propuesta que, por momentos, cae en estereotipos y se pierde en su intento de equilibrar melodrama, romance y suspense. Unidas forman El amor de Jeanne Ney ( Die Liebe der Jeanne Ney , 1927), quizá, debido a esas diferencias tan marcadas, el film mudo más irregular de Georg Wilhelm Pabst . Pero, por fortuna, aunque no se trata de una cuestión de suerte, dicha irregularidad no empaña el conjunto, pues su arranque resulta tan atractivo que compensa los momentos en los que decae su intensidad narrativa. Las escenas en esa península en la costa d...

Cuatro de infantería (1930)

El mundo nunca había visto ni sufrido una guerra como aquella, cuya destrucción no se limitaba a un campo de batalla determinado. Su área de combate se extendió por tierras europeas, más allá de las trincheras y de lo esperado, afectando a la población civil. Adiós a la seguridad del hogar y al mito de guerras románticas, pues, en la nueva realidad bélica, los civiles sufrían fuego de artillería (que caía sobre las poblaciones próximas al frente), soledad e insolidaridad, hambre y especulación, abandono, miseria, que afectaban sin distinción de sexo ni edad. Mientras, en la carnicería del frente, los soldados vivían su agonía en una macabra espera que intentaban paliar confraternizando con muchachas de los pueblos de retaguardia o con la camaradería y la solidaridad entre iguales. Los lazos entre los soldados se forjaron en la cotidianidad de alambre, barro, fuego, sangre; se fortalecieron en el reconocimiento y la cercanía, para arroparles en aquella guerra que se prolongó durante cua...

El último acto (1955)

<<Esta película cuenta la historia de una época que, como tal, no debe repetirse jamás. El guion se basa en fuentes históricas y en los relatos de los supervivientes>>. Con esta advertencia inicia Georg Wilhem Pabst El ultimo acto ( Der Letzte akt , 1955), el primer largometraje que narra los últimos días de Hitler en el búnker donde el 30 de abril de 1945 la historia fecha su suicidio y el Eva Braun, con quien se había casado el día anterior. El 16 de enero de ese mismo año, con los aliados avanzando hacia la capital alemana, Hitler y su séquito de criminales, adoradores y advenedizos bajan al búnker construido bajo la nueva cancillería. ¿Miedo a la derrota o precaución? Allí, vivió durante ciento cinco días y, salvo al final, no concebía la derrota. Hasta prácticamente el último momento creía en la victoria, en su destino y en el del Reich de los mil años, que acabaron siendo solo doce, pero de los más o los más aberrantes y sangrientos de la historia que ha llegado has...

La comedia de la vida (1931)

<<En todos los campos se inició una época de experimentos de lo más delirantes que querían dejar atrás, de un solo y arrojado salto, todo lo que se había hecho y producido antes; cuanto más joven era uno y menos había aprendido, más bienvenido era por su desvinculación de las tradiciones; por fin la gran venganza de la juventud se desahogaba triunfante contra el mundo de nuestros padres.>> Stefan Zweig (1) Una de las causas de la proliferación de las vanguardias durante la década de 1920, se encuentra en la intención de los jóvenes artistas de romper con el periodo prebélico, con los intereses de la sociedad de clases y la cultura burguesa que habían llevado a Europa a la Gran Guerra (1914-1918). No obstante, en dicha intención cohabitaban el pasado y el presente, del mismo modo que lo hacia la desorientación social, la crisis económica y la lucha de contrarios. A medida que avanzaba el ...

La Atlántida (1932)

La fatalidad, la fantasía y la pesadilla predominan en La Atlántida ( L'Atlantide ,1932), pero también la capacidad de Georg Wilhelm Pabst  para filmar y generar la sensación de locura, erotismo, desorientación, deseo, misterio, imposibilidad,..., empleando la cámara, los sonidos, el fondo musical, las arenas y la inmensidad del desierto, la parte visible de la ciudadela donde despierta el protagonista tras su secuestro, así como los rostros y los cuerpos de los personajes o los túneles de la ciudad subterránea donde todos están atrapados. Pero, a primera vista, su acercamiento al mito atlante carece de la personalidad combativa y del realismo crítico que el cineasta alemán había mostrado en sus anteriores trabajos fílmicos. Esto fue algo que se le criticó. Y de hacer caso a las críticas contemporáneas, ¿dónde fue a parar el Pabst  de Bajo la máscara del placer  ( Die Freu d lose Gasse ,1925), de  Tres páginas de un diario ( Das Tagebuch einer Verl...

Carbón (Camaradería) (1931)

Inspirada en un accidente minero acaecido en 1906, Carbón ( Kameradschaft , 1931) es una excelente muestra de realismo cinematográfico, de cine de catástrofes y también de cine social, pero sobre todo es un canto a la camaradería más allá de banderas, idiomas u otras cuestiones nacionales, porque los alemanes y franceses protagonistas del film comprenden que, por encima de la frontera que separa a sus respectivos países, ellos son mineros, padres, maridos y, en definitiva, seres humanos. El inicio de Carbón  se centra en dos niños que juegan a las canicas sin prestar atención a la línea fronteriza que delimita sus países, aunque no tardan en marcar una similar (pero a escala) cuando muestran su desacuerdo ante el resultado del juego. Esta separación introduce el límite oficial entre Francia y Alemania, una línea imaginaria que, en busca de trabajo, algunos obreros desempleados alemanes intentan cruzar sin éxito. En una escena posterior se hace hincapié en la rivalidad existente e...