El grupo de trabajadores que asfalta la carretera da paso a la mañana urbana de tranvías, vehículos, anuncios publicitarios y el continuo movimiento que se detiene ante un pájaro enjaulado, un reloj y una familia, los Holk: padre, madre e hijo. De nuevo la ciudad, transeúntes, escaparates, multitudes, algún carterista, un guardia urbano y vehículos, que desfilan o se detienen en el asfalto, parecen apuntar que se trata de una sinfonía urbana, aunque solo son las influencias que de Berlín, sinfonía de una gran ciudad ( Berlin, die Symphonie der Grosstadt ; Walther Ruttman , 1927) presenta el arranque de Asfalto ( Asphalt , 1929), la cumbre cinematográfica de Joe May , un cineasta quizá olvidado, pero con varios títulos a recordar y reivindicar, sobre todo este drama romántico, urbano, dinámico y en ciertos aspectos precursor del cine negro estadounidense de los años cuarenta. Sin mayores influencias sinfónicas y superado el expresionismo previo, Asfalto se decanta por el...