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Mostrando las entradas etiquetadas como sidney lumet

Negocios de familia (1989)

Unir a tres estrellas de generaciones distintas no te promete un gran film, pero sí una gran afluencia de publico a las salas de cine, pues al menos resulta un reclamo que abarca un amplio espectro del público. Pero, como cualquier promesa, no siempre se cumple lo prometido, al menos no se cumplió en Negocios de familia ( Family Business , 1989), en la que Sidney Lumet volvía a contar con Sean Connery de protagonista —fue la última vez que rodaron juntos—, al que acompañó de Dustin Hoffman y Matthew Broderick. Respectivamente, da vida a padre-abuelo, padre-hijo e hijo-nieto, aunque, en la realidad, esto sería imposible, puesto que los dos primeros pueden considerase de la misma generación; un caso similar al que Connery había experimentado en Indiana Jones y la última cruzada ( Indiana Jones and the Last Crusade , Steven Spielberg, 1989) al hacer de padre de Harrison Ford—. Los tres dan vida a tres generaciones de una misma familia que tiene cierta tendencia a delinquir, otros la tien...

Ser o no ser, a falta de cerrar el circulo

Una película da muchas vueltas antes de llegar a la pantalla, a veces también a las manos que le darán forma definitiva. Existen guiones que se dejan en el cajón y allí se olvidan hasta que alguien los rescata, si se da el caso; o, mismamente, un primer escrito pasa de mano en mano y unos le añaden y otros lo recortan para dar forma a uno totalmente distinto. De ahí que, a veces en los créditos de una película italiana de la década de 1950 o 60, apareciesen acreditados cinco o seis nombres como autores del guión. En el Hollywood clásico, cuando se daba el caso, lo habitual era acreditar en la pantalla a los últimos que trabajaban el texto o a los más prestigiosos o a quienes tenían en nómina. Eran empleados y se debían a la empresa para la que trabajaban. Algo similar sucedía con los directores, que, salvo excepciones, también eran asalariados bajo contrato. Aún hoy, cuando se trata de una producción financiada dentro de la industria cinematográfica, puede suceder que el primer elegido...

El príncipe de la ciudad (1981)

<<No es difícil ver estilo en Asesinato en el Orient Express . Pero casi ningún crítico se fijó en lo estilizada que era El príncipe de la ciudad . Y es una de las películas más estilizadas que he hecho en mi vida. Kurosawa, en cambio, sí lo advirtió. En uno de los momentos más emocionantes de mi vida profesional, me habló de la “belleza” del trabajo con la cámara, y de la “belleza” de la propia película. Y quería decir “belleza” en el sentido de su conexión orgánica con el tema. Para mí, esta conexión es la que separa a los verdaderos estilistas de los simples decoradores. Los decoradores se reconocen enseguida. Por eso a los críticos les encantan.>> (1) Estilísticamente, El príncipe de la ciudad (Prince of the City, 1981) es de lo mejor de la filmografía de Sidney Lumet, además, también lo es en cuanto al distanciamiento que el cineasta asume respecto a su personaje principal, huyendo de ese modo de posibles simpatías (entre Danny Ciello y el público) que rompan la conex...

La noche cae sobre Manhattan (1996)

El cine judicial y el policíaco en Sidney Lumet tiene tono oscuro. Se desarrolla en las sombras, zonas grises de la interioridad humana, condicionada por el espacio externo que los personajes transitan y descubren del mismo color. Desde sus comienzos en el cine hasta el final de su carrera, parece quedar claro que a Lumet no le interesan los “thrillers” de acción fabricados en Hollywood, aquellos que suelen navegar por la superficie de personajes estereotipados y de tramas no menos tópicas. La ofensa ( The Offense , 1972), Serpico (1973), El príncipe de la ciudad ( Prince of the City , 1981) o Distrito 34: corrupción total ( Q & A , 1990), son excelentes ejemplos de  Lumet indagando en las profundidades del individuo y del ambiguo sistema en el que se encuentra atrapado, y que resulta diferente al supuesto por idealistas, románticos e ingenuos como Serpico o Sean Casey, el protagonista de la también espléndida  La noche cae sobre Manhattan ( Night Falls on Manhatta...

La ofensa (1972)

La introducción de La ofensa ( The Offense , 1972) remarca su carácter psicológico mostrando el espacio (la comisaría) y los personajes como si formasen parte de la pesadilla sufrida por el veterano sargento Johnson ( Sean Connery ), pues, al llegar a él y encuadrar su rostro desorientado, que recupera su lucidez, las imágenes alteradas en su ritmo y en su nitidez —agudizada su paranoia con el uso de notas musicales que las acompañan— asumen su pulso natural, aunque sin que la tensión y el desasosiego generados desaparezcan de la atmósfera fílmica pretendida y lograda por Sidney Lumet . Minutos después, cuando se comprende que el sargento investiga los secuestros y violaciones de varias niñas de doce años, la rabia, la furia y la impotencia que laten en el policía interpretado por Connery , en un papel arriesgado —más si cabe para alguien a quien todavía asociaban con el héroe invencible y chulesco de la saga Bond— y de gran complejidad del que sale triunfante, se dejan ver en su rost...

Distrito 34: corrupción total (1990)

La relación de Sidney Lumet con el thriller policiaco es notable, cuando no sobresaliente. En cualquier caso, se trata de una relación fructífera que se inicia con contundencia critica en Serpico (1973) y que sobrevive al infantilismo cinematográfico dominante en el Hollywood de los años ochenta en El príncipe de la ciudad ( Prince of the City , 1981), quizá su film más austero, y continúa atractiva, activa y rebosante de vitalidad hasta el final de su carrera, cuyo broche brilla cual piedra preciosa en Antes de que el diablo sepa que has muerto ( Before the Devil Knows You’re Dead , 2007). Entremedias, títulos como Tarde de perros ( Dog Day Afternoon , 1975), Distrito 34: corrupción total ( Q & A , 1990), Una extraña entre nosotros ( A Stranger Among Us , 1992) o La noche cae sobre Manhattan ( Night Falls on Manhattan , 1997) también muestran individuos al límite —como prácticamente expone en el resto de su obra fílmica, sirvan de ejemplo Doce hombres sin piedad ( 12 Angr...

Perversión en las aulas (1972)

<<Era una historia gótica de intriga y asesinatos, que transcurría en una escuela parroquial de chicos. Como obra de teatro tenía una efectividad espeluznante, que resultaba. Pero al tercer día de visionado, me di cuenta de que me había estado engañando todo el tiempo. Fuera lo que fuese que había visto en el guion y en la etapa de preproducción, no existía: sencillamente. Aquello que funcionaba en la escena se negaba a hacer acto de presencia en la pantalla. Lo que una vez me pareció sobrecogedor ahora parecía completamente inofensivo. Un terrorífico melodrama gótico en teatro se convertía en un misterio trivial de resolución telegráfica. No podía traspasarse a la pantalla, o al menos yo era incapaz de hacerlo. Lo que es peor, no sabía cuál era el problema. Ni, por tanto, cómo resolverlo. Todo el mundo necesitaba confianza por si existía alguna esperanza de salvar la película. No quería echarlo todo a perder. Así que en las siguientes siete semanas no pude hacer otra cosa que mo...

Sidney Lumet y el estilo

<<He hecho dos películas porque necesitaba el dinero. He hecho tres porque me gusta trabajar y no aguantaba más. Como soy profesional, trabajé con tanta intensidad en esas películas como cualquiera de las que he hecho. Dos de ellas resultaron ser buenas y tuvieron éxito. Porque la verdad es que nadie sabe de qué mágica combinación nacen los trabajos de primer orden>>. Ver una película de primer orden hecha por Sidney Lumet me resulta toda una experiencia, quiero decir que su manera de narrar me atrapa en un espacio de historias absorbentes, sobre todo las de sus policíacos y sus dramas judiciales.  Lumet  inició su periplo profesional en la televisión en 1952, medio para el cual rodó episodios en diferentes series y programas, así como los telefilms All the King’s Men (1958), The Iceman Cometh (1960) o Rashomon (1960), y, ya en la década de 1970, diseccionaría el medio televisivo en la impagable Network (1976). En televisión no querían poetas, ni allí había po...

Declaradme culpable (2006)

Espero que a nadie moleste que tome prestadas las palabras de Hannah Arendt para señalar que <<todo juicio público se parece a una representación dramática, por cuanto uno y otra se inician y terminan basándose en el sujeto activo, ni en el sujeto pasivo ni en la víctima>>. 1  Este parecido también se aplica a una película que desarrolle un juicio mediático, exagerado, quizá tanto que alcance el grado de grotesco. Se trata de un juicio en el que el <<elemento central [...] tan solo puede ser la persona que cometió los hechos -en este aspecto es como el héroe de un drama->>. Pero, más que un drama, podemos decir que Declaradme culpable ( Find Me Guilty , 2006) es un esperpento que no esconde sus simpatías. Las de Sidney Lumet recaen sin disimulo sobre el personaje de Vin Diesel , que interpreta a un criminal convicto que, cansado de la palabrería y de la falta de resultados de sus...