Hay películas que no me aportan absolutamente nada, salvo pereza, por ejemplo Mein Führer (Dani Levy, 2007), una aburrida comedia a años luz de sátiras magistrales como El gran dictador (The Great Dictator, Charles Chaplin , 1940) o Ser o no ser (To Be or to Be Not, Ernst Lubitsch , 1942), que pretende ridiculizar, aunque sin lograrlo, allí donde las de Chaplin y Lubitsch (incluso la regular versión producida por Mel Brooks en 1983 y dirigida por Alan Johnson) dan en el blanco; de hecho, el film de Levy solo demuestra que en la década de 1940, a pesar de la guerra, de los totalitarismos y de la destrucción que implicaban, existía una capacidad creativa e irónica capaz de develar el sinsentido partiendo de la comedia y de la risa. Claro que Chaplin y Lubitsch eran dos fuera de serie; y estos son los menos en cualquier época y lugar . Mein Führer ya se inicia aburriendo, con imágenes del desfile automovilístico de Hitler por Nuremberg en la obra ...